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Sistema nervioso y la terapia craneosacral

 

 

Las membranas craneales Anatomía del sistema nervioso 1 Anatomía del sistema nervioso 2

 

LAS MEMBRANAS INTRACRANEALES.

La dura madre craneal se introduce en la materia del cerebro formando cuatro compartimentos. La hoz del cerebro divide la cúpula del cerebro y los hemisferios cerebrales en el plano sagital, en dos hemisferios.
La hoz del cerebro esta formada por una invaginación de la dura madre craneal y divide el hemisferio derecho e izquierdo del cerebro a la vez que los cubre. La hoz del cerebro esta formada por el seno sagital superior al borde del hueso craneal y por el seno sagital inferior en la parte interior del cráneo, en su profundidad, justo encima de la gran vena cerebral, esta zona forma el cuerpo calloso cerebral. Por la parte anterior, baja adhiriéndose al hueso etmoides, en concreto a su apófisis Crista Galli. En esta zona anterior justo detrás de la nariz la hoz del cerebro se estrecha según su parte superior e inferior. Y posteriormente se adhiere a los huesos parietales y al occipital, a la vez que se ensancha según su zona superior e inferior. Aquí en la parte posterior la hoz del cerebro se une con la Tienda del cerebelo, aquí en esta unión se encuentra el seno recto.
Situado sobre el cerebelo esta la tienda del cerebelo, otra membrana intracraneal, de sutil y delicado ajuste. Esta membrana horizontal separa los lóbulos occipitales del cerebro arriba y el cerebelo abajo. Esta membrana en su parte posterior se une con los huesos occipital y parietal postero-inferior, aquí están los senos transversos. Esta membrana la tienda lateralmente se une con la porción petrosa de los temporales en donde contiene los senos petrosos temporales. Luego se une con la dura craneal y se invagina para formar la parte media de la cavidad trigémina, que contiene el ganglio sensitivo del quinto nervio craneal. Estas zonas forman parte del tentorium periférico, y este continua anteriormente para cruzar bajo su borde de unión libre, uniéndose bilateralmente en el proceso clinoide posterior del esfenoides. En su eje libre central forma una apertura creciente la cisura tentorial, dentro de la cual se sitúa el cerebro medio. Este eje central se une en su parte anterior a cada lado del proceso clinoide anterior del esfenoides.
Por debajo del seno recto y del tentorium esta la hoz del cerebelo, que divide este por la línea media sagital, siguiendo a la hoz del cerebro. Esta membrana en su parte anterior forma el Vermis en forma arqueada, este es el análogo cerebelar del cuerpo calloso cerebral, anteriormente descrito. La hoz del cerebelo en su parte posterior contiene el seno occipital e inferiormente se une con el Foramen Mágnum.
Ahora tenemos la silla del diafragma que es un círculo horizontal de  dura madre que cubre la silla turca y alberga la glándula de secreción interna llamada pituitaria o hipófisis que se acopla en la famosa silla turca. Esta membrana esta perforada por el infundíbulo y separa la pituitaria del quiasma óptico.
Todas estas membranas intracraneales están completamente inervadas y comunican diversos nervios craneales así como la sangre venosa y otros. O sea cada una de estas membranas intracraneales se continúa con la dura madre y divide la materia cerebral en compartimentos. O sea cada una de estas membranas es una única fascia que de una manera directa o reciproca se comunica entre las otras, formando un campo único de tensiones reciprocas.
Todas estas membranas son inervaciones de la dura madre craneal y por tanto disponen de fibras nerviosas sensitivas y anatómicas, principalmente del nervio trigémino, de los nervios cervicales superiores y del tronco simpático cervical.

LAS MEMBRANAS o MENINGES CRANEALES

Las tres membranas concéntricas conocidas como meninges se dividen en tres capas: piamadre, aracnoides y duramadre.
En el interior del cráneo humano la capa externa de las membranas, la dura madre sé adhiere con el periostio, la parte interna del hueso del cráneo, esta dura madre es bilaminal, con una parte más externa y otra más interna, estrechamente entrelazadas excepto en las zonas donde se separan para formar los senos venosos de la dura madre o dura. La dura envaina cada nervio craneal que pasa por un agujero o foramen óseo y se funde con cada epineurio nervioso craneal. La dura envaina por completo los nervios óptico y olfativo, fusionándose con la esclerótica ocular y proporcionando una ruta para que el líquido cefalorraquídeo drene en las fosas nasales.
La dura surge de dentro hacia fuera por debajo del seno petroso superior del hueso temporal, para formar el cavum trigémino, que contiene el ganglio trigémino (sensitivo de la cara).
Todo esto nos demuestra la gran implicación de la dura con toda la salud de la cabeza y del todo el cuerpo.
Esta parte es la que debido a la fluctuación del líquido cefalorraquídeo por su alrededor o zona interna es la que provoca el movimiento de las articulaciones del cráneo, ya que incluso penetra muy finamente en las suturas craneales.
La capa interna de la meninge o pía madre abraza internamente el cerebro, se adhiere a éste  y a la médula espinal y presente varios apéndices que separan segmentos del cerebro y rodean los senos venosos. La capa intermedia que es por donde va el LCR se llama la aracnoides. La capa externa o dura madre como su nombre indica es más resistente que las otras dos. La dura se fija por ella misma alrededor del perímetro del occipital y da un pequeño salto a través del agujero de la vértebra atlas hasta el foramen espinal de la segunda vértebra cervical. Desde aquí cae en cascada por todo el canal espinal hasta la zona del sacro.

Las vellosidades aracnoideas.
Las vellosidades aracnoideas son estructuras especializadas en forma de coliflor, que actúan como válvulas de presión unidireccionales, para el vertido del LCR fuera del espacio subaracnoideo, en el seno sagital superior. Este seno venoso creado por una hendidura de las hoces del cerebro en donde forma una unión con la dura craneal, en la fisura cerebral de la línea media, en respuesta a la diferencia de presión entre el LCR y el sistema venoso sanguíneo. Esto representa el punto final de la circulación del LCR, ya que se drena en la circulación sanguínea. Con un volumen de 140 ml y una producción diaria de 500 ml el LCR hace un buen recorrido diario.
En el espacio subaracnoideo el LCR está en contacto con la pía madre.
Hay tres apéndices de la duramadre cuyas fibras presentan intrincadas direcciones y que se denomina la hoz del cerebro, la tienda del cerebelo y la hoz del cerebelo.
La hoz del cerebro se inserta anteriormente en la apófisis crista-Galli del etmoides, en el hueso frontal, en ambos parietales y en la escama occipital. En su inserción ósea encierra al seno longitudinal superior. En su borde libre se encuentra el seno longitudinal inferior. La hoz del cerebro separa los dos hemisferios cerebrales.
La tienda del cerebelo separa cerebro y cerebelo y se inserta en el esfenoides, el occipital y en ambos parietales y temporales. También se inserta en el peñasco, en ambos temporales y a lo largo de la escama occipital donde encierra al seno transverso. En los huesos parietales se inserta en la esquina postero-inferior de cada uno de ellos, donde el seno transverso cambia de dirección y pasa a denominarse seno sigmoideo. En la unión de la hoz del cerebro y de la tienda del cerebelo se encuentra el seno recto.
Esta unión es significativa ya que represente la localización de la membrana de tensión reciproca llamada el fulcro de Sutherland. La hoz del cerebelo separa los dos hemisferios cerebelares.
La tienda de la apófisis cubre la silla turca del esfenoides y es penetrada por el tallo de la pituitaria. Estas membranas durales se encuentran permanentemente en tensión reciproca, lo que indica que el aumento de la tensión de una lleva a la relajación de la otra y viceversa.
Durante la flexión esfeno-basilar se produce un acortamiento de la hoz del cerebro de delante hacia atrás, debido al giro del esfenoides y occipital en direcciones opuestas. Esto es acompañado por un aplanamiento de la tienda del cerebelo, producido por la rotación externa de los huesos temporales. Durante la extensión esfeno-basilar ocurre lo contrario, el alargamiento antero-posterior del cráneo es debido a la rotación del esfenoides y occipital y a la elevación de la tienda del cerebelo ocasionada por la rotación interna de los huesos temporales.
La movilidad cráneo-sacral combina movilidad articular y cambio de la tensión de las membranas. Las inserciones membranosas en el occipital y en el sacro determinan el movimiento sincrónico del cráneo y del sacro. Estas inserciones durales le permiten al terapeuta influir en el cráneo a través del sacro y en el sacro a través del cráneo.
En un mismo envoltorio nos encontramos con la hoz del cerebro, la hoz o tienda del cerebelo, el segmento medular, el anillo fibroso y la médula, que están  envueltas en una capa grasa protectora.
La Túnica Dural comienza en el saco Dural y acaba en el Sacro.
La punción epidural en la médula espinal, típica en los partos sin dolor, provoca dolor lumbar e irritación de la  zona. El segmento por donde se ha hecho la punción se ve afectado. La  punción desde el punto de vista biomecánico no es correcta ya que produce una cicatriz en el saco Dural, ya que rompe el tejido Dural, hay una desconexión de fibras sensitivas y se produce un callo, los hilos ya no conectan y se solapan, y las líneas de fuerza por lo tanto varían, afectando a  la información  neuro-sensitiva. En ocasiones esto puede derivar también en una infección del líquido cefalorraquídeo. Por iniciativa de los osteópatas de la Universidad de Michigan y apoyados por los cirujanos se llegó al acuerdo de utilizar una aguja de diamante redondeada que separaría las fibras en vez de desgarrarlas.
Las membranas de las fascias están muy en contacto con los receptores externos del equilibrio. El cuerpo humano lo primero que ajusta para equilibrarse son los pies, los ojos y el oído. A continuación ajusta la articulación temporo-mandibular.
La dura madre se inserta en el agujero occipital y desciende por el canal medular, donde se unen a las dos primeras vértebras cervicales, para continuar libremente su descenso hasta insertarse en el segundo segmento sacro. Esta inserción de membranas parece constituir el vínculo del sistema o mecanismo cráneo-sacro.
Como uno más de sus varios movimientos el sacro parece tener un movimiento involuntario de nutación  y contra nutación totalmente sincronizado con la flexión y extensión de la articulación esfeno-basilar. Durante la flexión esfeno-basilar, el agujero occipital se eleva y la tensión de la duramadre hace que la base del sacro se desplace hacia atrás y que el vértice lo haga hacia delante. Este movimiento de contra nutación se describe como flexión cráneo-sacral.
Durante la extensión esfeno-basilar, el agujero occipital se desplaza hacia abajo, reduciendo la tensión de la duramadre, lo cual provoca que la base sacra se desplace hacia delante y que el vértice se desplace hacia detrás. Este movimiento de nutación se  denomina extensión cráneo-sacral.
Los términos flexión y extensión son inversos a los que se usan en el modelo postural estructural. A pesar de este cambio de términos, lo que nos tiene que quedar claro es la relación entre el movimiento del occipital y del sacro, que normalmente ocurre sincrónicamente en la misma dirección.

EL ESPACIO SUBDURAL

Entre la dura madre y la aracnoides existe un espacio lleno de fluido, llamado espacio subdural. Estas membranas no son adherentes si no que deslizan libremente y están llenas de fluido acuoso. El espacio subdural proporciona el sistema de drenaje venoso del cerebro y también sirve para drenar el fluido cerebro espinal (FCE) agotado hacia el flujo principal, por medio de las vellosidades aracnoideas. Los espacios subdural y subaracnoideo están en equilibrio por medio de gradientes de presión.

 

            

 

LA MÉDULA ESPINAL

Embriogenéticamente el sistema nervioso central se formó como un tubo perforado el notocordio. En el adulto el vestigio del notocordio es el canal central o médula espinal, que esta cubierta de cilios y relleno del LCR presurizado que circula desde la parte cefálica hacia la caudal.
La médula espinal es una estructura frágil y larga que se extiende desde el tronco encefálico en dirección descendente para terminar en las vértebras lumbares altas. Es la principal vía de comunicación entre el cerebro y el resto del organismo. La médula espinal esta protegida por el tubo dural y éste está protegido por las vértebras que forman la columna vertebral. El tubo dural es casi el mismo en todo el cráneo y esta influenciado por tensiones reciprocas y por comunicación fibridal en todo el cuerpo. Este tubo se fija alrededor del perímetro del foramen Mágnum, donde se fija por el mismo y da un pequeño salto hasta la segunda vértebra cervical y desde aquí cae por todo el canal medular hacia la segunda vértebra del sacro libre de fijaciones vertebrales, y aquí se encuentra con el ligamento coccígeo o hilo terminal externo.
La dura madre que forma el tubo dural es el envoltorio de todo el sistema nervioso central y el fluido que lo baña el líquido cefalorraquídeo contiene parte de los componentes químicos y tiene la naturaleza eléctrica de la materia del cerebro, del parénquima cerebral. Por tanto estos componentes forman una unidad en estrecho equilibrio homeostático. Incluso podemos decir que la membrana, el líquido cefalorraquídeo y el cerebro son sustancias parecidas o iguales.
Este tubo dural va libremente por el canal vertebral y envuelve cada nervio principal que sale de la columna vertebral, cada ramificación de nervio intervertebral esta envainado por la dura madre espinal. Por eso los agujeros de conjunción de la columna vertebral son tan grandes, para que la médula espinal junto con el tubo dural que forman una sola pieza pueda subir y bajar al ritmo cráneo-sacral. De cada foramen intervertebral sale una raíz nerviosa envuelta por la dura madre o meninge espinal. Ésta raíz nerviosa junto con toda la médula espinal tiene un movimiento de expansión y contracción y además de subida y bajada. Esta membrana cráneo sacral hace la función de protección, lubricación, nutrición, comunicación e incluso de bombeo para la circulación del líquido cefalorraquídeo, entre otras.
Todo el canal medular tiene el movimiento respiratorio primario, tan sutil como importante para el bienestar  y la salud de nuestro cuerpo y alma.
El cerebro se comunica con casi la totalidad del organismo a través de sus fibras nerviosas ascendentes y descendientes de la médula espinal. Entre vértebra y vértebra hay dos agujeros, una en el lado derecho y otro en el izquierdo, llamados agujeros de conjunción. Por aquí salen un par de nervios que se comunicaran con las partes más dístales del cuerpo. Los nervios situados en la cara anterior o ventral de la médula espinal denominados nervios motores, trasmiten la información del cerebro a los músculos. Los nervios de la cara posterior o dorsal llamados nervios sensitivos transmiten al cerebro la información sensorial procedente de diversas partes del cuerpo. Esta red de nervios forma el sistema nervioso periférico. Los nervios periféricos son en realidad haces de fibras nerviosas con un diámetro que oscila entre 0,4 las más finas y 6 milímetros las más gruesas.
El sistema nervioso periférico también consta de los nervios que comunican el tronco encefálico con los órganos internos. Estos nervios forman el sistema nervioso autónomo. Este sistema nervioso funciona de forma independiente y regula los procesos internos del organismo que no precisan de un control consciente, como las acciones reflejas, como la frecuencia respiratoria, la cantidad de jugos gástricos secretados, la velocidad del paso de los alimentos a través del aparato digestivo, la frecuencia de las contracciones del corazón.

 

 

LOS NERVIOS

El sistema nervioso se compone de más de 10.000 millones de neuronas que recorren todo el organismo y establecen la interconexión entre el cerebro y el cuerpo y a veces se conectan entre sí.
La célula nerviosa, llamada neurona se compone del cuerpo celular y una sola extensión alargada llamada axón, para la transmisión de mensajes. Las neuronas tienen muchas pequeñas ramificaciones que captan la información, llamadas dendritas.
Normalmente los nervios transmiten sus mensajes por impulsos eléctricos en una sola dirección. El axón de la neurona se conecta a la dendrita de la neurona contigua. El axón que trasmite el mensaje libera una pequeña cantidad de sustancias químicas, denominada neuro-transmisores, en el punto de contacto entre las neuronas, a este fenómeno se le denomina sinapsis. Estas sustancias
Estimulan las dendritas de las neuronas contiguas, para que este inicie una nueva onda de excitación eléctrica. Distintos tipos de nervios utilizan diferentes neuro-transmisores para transmitir los mensajes por la sinapsis.
Cada axón grande esta recubierto por una especia de aislante, la vaina de mielina, cuya función es semejante al aislamiento de los cables eléctricos. Si se interrumpe el aislamiento o si este es defectuoso, la transmisión nerviosa se retrasa o se detiene, produciendo enfermedades como la esclerosis múltiple y el síndrome de Guillain- Barré.
El cerebro y los nervios forman un sistema de comunicación de gran complejidad que, en condiciones normales enviara y recibirá simultáneamente un volumen considerable de información. Sin embargo, el sistema es vulnerable a enfermedades y lesiones.
Por ejemplo, la degeneración nerviosa causara la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson. Las infecciones bacterianas o víricas del cerebro o de la médula espinal causarán una meningitis o una encefalitis. La obstrucción del riego sanguíneo al cerebro será la causa de un ictus. Los traumatismos o los tumores ocasionarán daños a la estructura cerebral o medular.

Nervios espinales

 

¿CÓMO PERCIBE NUESTRO SISTEMA NERVIOSO?

Nuestro sistema nervioso tiene capacidad de percepción a través de dos grandes vías, o sea dos son las vías generales que conectan  los receptores con la corteza cerebral.

  1. La vía espino-talámica que es extero-receptora, o sea, recibe información desde fuera, de la capa superficial hacia la capa profunda y es la que percibe mejor el dolor, la temperatura y el tacto profundo. Cuando nosotros percibimos el dolor la comunicación del dolor nos llega por vía medular y la comunicación del canal medular usa la vía espino-talámica para transmitir la información al cerebro, o sea, trasmite la información de fuera hacia dentro a través de sus fibras espino-talámica que ascienden hacia el tálamo. Esta vía no nos sirve para palpar sutilmente. Necesitamos usar la segunda vía, la vía lemniscal.
  2. La vía lemniscal que es interno-receptora, es decir, recibe información de dentro afuera por lo que tenemos que estar en actitud de escucha ya que extrae información. Es la vía que trasmite sensaciones consciente propioceptoras, que surgen de dentro del cuerpo, como la información de la posición del sistema músculo-esquelético en reposo, el sentido cinético del cuerpo en movimiento, la sensación de vibración, el sentido táctil como la presión y la textura.

Es la vía que se especializa la médula para recibir información de los órganos  de todo lo que se mueve en el interior es la vía Lemniscal la que induce la información al cerebro. Con esta vía tenemos información de lo que ocurre sobre el cuerpo, dentro de él y entonces el cerebro inducirá por vía motora, refleja, endocrina, etc. la respuesta a ese estímulo. La intercepción se refiere a las vías ascendentes autonómicas.
Estas fibras ascienden por el cordón dorsal y se cruzan en el bulbo raquídeo, justo antes de los núcleos cuneados y Gracilis, después van hacia el tálamo
Usando estas dos grandes vías de información que nos pertenecen, tenemos información de todo lo que ocurre fuera del cuerpo y dentro del cuerpo.
Cuando estamos en actitud de escucha estamos usando la vía Lemniscal para nuestra percepción.
Cuando tengo el cráneo del paciente en nuestras manos no estamos trabajando con mi vía médulo-cerebral espino-talámica, si no que estamos metidos en la vía Lemniscal, que es capaz de extraer información de dentro del cuerpo del sujeto. Existe una tercera vía espino-cerebral, para la propiocepción inconsciente que esta en intima comunicación con el sentido consciente, aunque aquí no la trataremos.
Para realizar la terapia cráneo-sacral tenemos que estar centrados en los receptores digitales o corpúsculos de Paccini que responden a la diferencia de relieve de 0.1 micra, es decir, tiene una enorme sensibilidad táctil y forman parte de los corpúsculos neurológicos de la vía Lemniscal.
Tenemos que desarrollar la sensibilidad de los corpúsculos de Paccini que son receptores muy especializados y funcionan muy superficialmente. Por ello con muy poca presión los sentiremos, pasada esta presión sentiremos los de Meyner que nos dan información acerca de los músculos, si están tensos, de un tejido si esta acortado, etc. (palpación espino-talámica).
Tenemos que desarrollar nuestra percepción de los corpúsculos de Paccini que son los que nos van a dar la diferencia de presión del tejido, por tanto cuanta menos presión halla, mejor sentiré, a través de mi vía Lemniscal la información del paciente. Cuando hagamos la terapia cráneo sacral tenemos que preguntarnos si podemos hacer la escucha todavía con menos presión. Cuando parezca que ni siquiera tocamos el cráneo, es cuando podemos sentir el movimiento de expansión y contracción, con mayor facilidad.
Hay personas que tienen una enorme sensibilidad en las manos, incluso para tocar y percibir el campo áurico. Estas personas con acercar sus manos al cráneo y pensar en el impulso rítmico craneal, notaran los impulsos a varios centímetros del cuerpo, e incluso podrá hacer el ajuste cráneo sacral a distancia, alejados del paciente cientos o miles de kilómetros. Este tipo de elevada percepción sensorial lo llamamos sentido kinestésico. Yo creo que con un poco de práctica y con la intención de despertar este sentido todos podemos adquirir de nuevo esta sensación quinestésica a través de nuestras manos.
Puede ser que nuestras manos estén un poco bloqueadas a través de los corpúsculos de Paccini, debido a la costumbre de usar tanto los corpúsculos de Meissner en los masajes, en la osteopatía, en la vida diaria.
Podemos distinguir dos tipos de palpación:
La palpación activa: es la que utiliza la presión digital o el movimiento con un tacto un poco fuerte y para ello usa los corpúsculos de Meyner y la vía médula cerebral espino-talámica. De esta manera obtenemos datos del nivel de movimiento, la forma, la consistencia, la rigidez muscular, el dolor, etc. Esta palpación  por su activa fuerza puede provocar una respuesta al paciente, en forma de movimiento o de espasmo.
Aquí tenemos actividad motora de movimiento y presión y también actividad sensitiva. Esta actividad sensitiva tiene que realizar una discriminación táctil para diferenciar la actividad del paciente y la propia. Aquí se trata de tocar y manipular el tejido para sacar información.
Esta palpación puede inducir una respuesta defensiva en la musculatura del sujeto si realizamos alguna manipulación inapropiada.
La palpación pasiva: utiliza la mínima presión en los dedos de la mano, para apreciar o escuchar los ritmos o movimientos fisiológicos del paciente. Como por ejemplo el movimiento de la respiración o las pulsaciones cardiovasculares o como más sutil, el IRC que es el que nos atañe. Este IRC lo vamos a percibir como una onda de movimiento a través de un medio líquido.
Por su enorme sutileza tenemos que separar nuestros propios ritmos fisiológicos y escuchar únicamente los del paciente. Por ello es aconsejable tener una enorme tranquilidad y paz interior, para no inducir nuestro estrés al paciente.
La mano se tiene que fundir con los tejidos del paciente energéticamente hablando. Al principio es útil utilizar los mecanismos propioceptores de las muñecas, de los brazos o codos como instrumentos sensitivos. Esto nos ayuda a desconectar los corpúsculos de Meissner de nuestras manos, tan usados en los masajes.
Aquí estamos trabajando en nuestra vía médulo-cerebral lemniscal y usamos los corpúsculos nerviosos de Paccini. Los tractos propioceptores nos permiten conocer nuestra posición corporal en la oscuridad.

Los sentidos

 

Vamos a desarrollar la sensibilidad en estos nuevos corpúsculos y para ello nos puede ser de ayuda el cerrar los ojos.

Hacemos ejercicios con las servilletas
Hacemos ejercicios con las manos de nuestro compañero
Colocamos nuestras manos en la cabeza y escuchamos nuestro propio ritmo craneal

Vamos a hacer ejercicios de palpación en el cráneo, en el sacro y el los pies, para empezar, o también en las manos
Estos ritmos que se trasmiten por vía fibridal por las fascias, en extensión es igual a rotación interna y en flexión es igual a rotación externa.

 

El sistema endocrino es uno de los sistemas principales que tiene el cuerpo para comunicar, controlar y coordinar el funcionamiento del organismo. El sistema endocrino trabaja con el sistema nervioso y el reproductivo, y con los riñones, intestinos, hígado y con la grasa para ayudar a mantener y controlar:

  • los niveles de energía del cuerpo
  • la reproducción
  • el crecimiento y desarrollo
  • el equilibrio interno de los sistemas del cuerpo (llamado homeostasis)
  • las reacciones a las condiciones al ambiente (por ejemplo, la temperatura), al estrés y a las lesiones

El sistema endocrino desempeña estas tareas por medio de una red de glándulas y órganos que producen, almacenan o secretan ciertas hormonas.
Las hormonas son sustancias químicas especiales que penetran los fluidos del cuerpo después de ser fabricadas por una célula o un grupo de células. Las hormonas causan un efecto en otras células o tejidos del cuerpo.
Las glándulas endocrinas fabrican hormonas que se utilizan internamente en el cuerpo. Otras glándulas producen sustancias tales como la saliva, que llega al exterior del cuerpo. Las glándulas endocrinas y los órganos a éstas asociados son como fábricas: producen y almacenan las hormonas y las vierten a medida que son necesarias. Cuando el cuerpo necesita estas sustancias, el flujo sanguíneo lleva las hormonas a objetivos específicos, los cuales pueden ser órganos, tejidos o células. Para funcionar normalmente, el cuerpo necesita glándulas que funcionen correctamente, un suministro de sangre que transporte las hormonas hasta los lugare objetivo, receptores en las células correspondientes para que las hormonas puedan surtir su efecto, y un sistema para controlar cómo se producen y utilizan las
¿Qué problemas pueden surgir? Los trastornos endocrinos ocurren cuando uno o más de los sistemas endocrinos del cuerpo no están funcionando bien. Puede ser que las hormonas se viertan en cantidades excesivas o insuficientes para que el cuerpo pueda funcionar normalmente. Es posible que no haya suficientes receptores, o lugares de adhesión, para que las hormonas puedan dirigir el trabajo que tiene que realizarse. Es posible que haya un problema en el sistema que regula las hormonas en el flujo sanguíneo, o el cuerpo puede tener dificultad para controlar los niveles hormonales debido a problemas en la eliminación de las hormonas en la sangre. Por ejemplo, puede ser que el hígado o los riñones de una persona no estén funcionando bien y hagan que la persona mantenga un nivel alto de hormonas en el flujo sanguíneo.
Si usted o su médico primario sospecha que usted tiene un trastorno endocrino, es posible que necesite un especialista. Un endocrinólogo es un médico especialmente capacitado para diagnosticar y tratar las enfermedades que afectan las glándulas y los niveles hormonales (el sistema endocrino). Ellos saben cómo tratar estas enfermedades que a menudo son complejas e implican muchos de los sistemas y estructuras en el cuerpo. Si usted tiene un problema en el sistema endocrino, su médico principal le recomendará a un endocrinólogo.

¿Cómo funciona la Terapia Cráneo Sacral?

Nuestro cuerpo, como organismo vivo, está inmerso en un continuo movimiento de todas y cada una de sus estructuras. Está movilidad representa ser la vida en si misma que a menudo es perturbada por los agentes, tanto internos como externos, que representan ser los contratiempos que el devenir de la vida nos depara. Estos alteran los ritmos corporales y la movilidad de nuestras estructuras. La paralización de este movimiento se traducirá en enfermedad, dolor y sufrimiento.

Con la técnica de la Terapia Sacro Craneal, el terapeuta, debidamente entrenado, va a impulsar, a través de pequeñas presiones ejercidas sobre diferentes estructuras, la recuperación de ese movimiento perdido, como consecuencia de traumatismos tanto físicos como psíquicos.

Esta terapia que podríamos definir como "osteopatía dulce" podemos enmarcarla dentro lo que se ha venido en llamar la "terapéutica de la no agresión", no invasión, sino que a través de pequeños estímulos - impulsos permitir que el cuerpo active sus capacidades de autocuración y autorregulación.

 

 

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