Tienda de minerales
Actividades del año 2013
Terapeutas y terapias
Ricard Montseny
Curso con Ricard M.
Vibración y energía
Tu mundo de energia
Se consciente
Mejora tu nivel bioelectromagnético
Consulta craneosacral
Sesión craneosacral
¿Qué es la terapia craneosacral?
Técnicas
Tratamiento
Beneficios
Biodinámica
Videos Masaje fascial
Movimiento respiratorio primario
El esfenoides
Articulación esfenobasilar
Lesión esfenobasilar
Huesos craneales
Dura madre craneal
Sistema nervioso central
Pituitaria y pineal
La médula espinal
S.N. y craneosacral
La espalda y las emociones
Los diafragmas
El sacro y la pelvis
El pie
La mandíbula o ATM
Paladar duro y blando
Las fascias
Anatomia cuerpo humano
La cabeza humana
Los ojos
Las cadenas musculares
Dirección de las fibras
Segmento facilitado
Fulcros inerciales
Liberación somatoemocional
Procesar tus miedos
Pensamientos
El cuerpo dolor
Emociones
Autoestima
La mente humana
El Ser conciente
La consciencia corporal
El campo energético humano
Los chakras
El quiste energético
La sanación
La inteligencia del cuerpo
La escucha y percepción
La relacion entre la psicología y craneosacral
Una visión personal
La salud del terapeuta
Energía positiva
Bioenergía
Relajación
Estrés
Meditación
Respiración pulmonar
La polaridad
¿Dónde acudir?
Diagnóstico a distancia
Trabajo energético
Tu niño interior
Mensajes para el Alma
Afirmaciones Yo Soy
Embarazo y nacimiento
Evolución humana
Defectos psicológicos
La osteopatía
Reeducación postural
Vidas ejemplares
Buenos consejos
Videos cerebro
Videos craneosacral
Fotos craneosacral
Misterios
Grandes maravillas
Frases y dichos
Resumen
Cursos
Varios1
 

ENLACES

ESPECIALES

 
Tao equilibrio energético
Puntos de osteopatia
Anatomía musculoesquelética
El sexto sentido
Salud y enfermedad
Otras terapias
Las amalgamas
Las cicatrices
Las vacuna
Las vacunas 2
Las vacunas 3
Libros
Audios
Videos
Enlaces
MUNDO DE LAS TERAPIAS
 
NUEVO TAROT
 
POWERT POINT

Las fascias y la energía Ki

 

 

Las fascias son tejidos que actúan como capas protectoras de todos los órganos mantienen unidos la piel los músculos, huesos, órganos y sistemas y ofrece un escudo de protección y lubricación. Los libros de medicina enumeran más de 100 tipos diferentes de fascias.
Las fascias son estructuras de energía chi a las que es posible cargar con grandes cantidades de energía para fortalecerlas y conservarlas húmedas y flexibles. Cuando no tienen demasiada energía, se endurecen y  se vuelvan frágiles. Las fascias  son como fines  conductos de energía  que circulan por el cuerpo y los canales y meridianos de energía de los órganos pasan por las fascias. Cuando la persona pierde su energía o no que circula  bien, el cuerpo se endurece y los movimientos pueden resultar dolorosos y poco armónicos. Las fascias sanas son sinónimo de flexibilidad, de unidad estructural, es decir dispondremos de un cuerpo sano y vigoroso. La fascias sanas es como láminas tirantes de material delgado y resistente que ofrece  un escudo protector flexible.
El abdomen tiene varias capas de fascias, en realidad allí es donde se encuentra la mayor concentración de fascias del cuerpo. Mejorar nuestra energía equivale a mejorar nuestro sistema fascial.

 

.LINK DIRECTO A ANATOMIA DE LAS FASCIAS

SISTEMA CONECTIVO FASCIAL

Somos una fascia grande. Nuestros nervios, músculos, capilares, huesos, etc. existen y pueden realizar sus funciones gracias al orden y conexión que permiten las fascias. Este sistema fascial mantiene al sistema nervioso en constante conexión con todo el organismo, es decir, ayuda  junto con los nervios  a que todo el organismo esté interrelacionado.

Las fascias proveen de líquido lubricante a las diferentes estructuras con el fin de permitir el movimiento y la nutrición de tejidos y órganos.

En los tendones y ligamentos las fascias presentan características distintas, aunque comparten con la fascia general elementos como el colágeno, fibras elásticas y otras sustancias celulares. En estos componentes especializados de las fascias existen mecano receptor y propio receptores que envían información a la médula espinal y al cerebro sobre las posiciones corporales y los diferentes movimientos  que realizamos.

El tejido fascial también ayuda en la defensa del sistema inmunitario ante cualquier agresión, sea ésta por impacto, por disminución del aporte nutritivo o de oxígeno, por el aumento de gas carbónico y de desechos metabólicos, proliferación de microbios o por la irritación de los receptores nerviosos. En estos casos las fascias tienden a inflamarse,  enrojecerse, crear calor y producir dolor. Aquí tiene lugar un proceso automático de reparación y cicatrización basado en mecanismos complejos en los que el tejido fascial o conjuntivo juega un papel muy importante gracias entre otros al LCR que circula en su interior.

Las fascias son tejidos de protección y unión que envuelven a todos y cada uno de los órganos de nuestro cuerpo. Hacen posible que nuestra piel, músculos, huesos, todos nuestros órganos y diferentes sistemas permanezcan unidos ofreciendo un escudo de protección y lubricación. Los libros de medicina enumeran más de 100 tipos diferentes de fascias.

Las fascias son estructuras de energía Chi a las que se puede  fortalecer y conservar húmedas y flexibles cargándolas con grandes cantidades de energía. Son como finos  conductos de energía  que circulan por el cuerpo. Los canales y meridianos de energía de los órganos pasan por las fascias. Para mi entender las fascias son uno de los más importantes conductos físicos por donde la energía, el alma y el espíritu se mueven y habitan.

Cuando las fascias no tienen demasiada energía, se endurecen y vuelven frágiles. Cuando la persona pierde su energía o ésta no circula  bien (como en el caso de una cicatriz), el cuerpo se endurece y los movimientos pueden resultar dolorosos y poco armónicos. Sabemos que en la mayoría de los casos de cicatrización el tejido dañado no recupera su suavidad ni calidad original. Lo que predomina en estos casos es el tejido fibroso responsable del aspecto rígido denominado fibrosis. Además, esta cicatrización va acompañada por adherencias responsables de diversas patologías como son irritaciones, espasmos o fallos energéticos en dicha zona producidos por la falta de comunicación eléctrica entre las células del tejido fascial y sus alrededores, así como el acortamiento de tejidos (una operación donde hay cicatriz siempre tendrá estos inconvenientes). Como ya hemos dicho, en el proceso de cicatrización se produce un acortamiento del tejido fascial que tiende a compensar dicho acortamiento ocasionando un exceso de tensión en zonas distales que posiblemente cause dolor o malestar en algún otro punto del cuerpo.

Vemos pues que a través de las cadenas musculares o fasciales estas cicatrices pueden producir molestias en otras partes del cuerpo.

De igual manera, cuando una persona recibe un impacto en la cabeza su sistema fascial intenta que el cerebro quede lo menos dañado mediante ajustes elásticos. Intenta protegerle amortiguando dicho impacto como si fuera un muelle, es decir, absorbiendo los impulsos del golpe y re-dirigiéndolo hacia zonas menos importantes.

Es como echar una piedra en un estanque: las ondas circulares que se forman tras el impacto de la piedra en el agua son simplemente un sistema de amortiguación.

Este impacto se transmite por las fascias de las suturas craneales externas, las fascias internas, las fascias longitudinales y transversales y por los envoltorios musculares del cuello.

Aunque es difícil percibir este principio en el tejido fascial, es cierto que tras un traumatismo existe un movimiento dinámico del tejido fascial o aponeurótico ya que funciona como sistema protector amortiguando el impacto.

Las fascias se caracterizan por su continuidad de una zona a otra, recubriendo completamente todos y cada uno de nuestros elementos corporales y llegando incluso a todas las células del organismo en un sistema complejo pero unificado y unitario.

Al hablar de fascias hablamos de diferentes tejidos que tienen la misma función. Dependiendo de dónde se ubique la fascia, de dónde esté el tejido de relleno, recibirá un nombre u otro.

El tejido aponeurótico, el envoltorio que se encuentra entre músculo y músculo, es una fascia.

El hueso tiene su propio envoltorio, el periostio, otra fascia que protege y nutre al hueso.

Una arteria tiene diferentes hojas o túnicas que la envuelven y cuya función es la de proteger y nutrir, pues bien, esto también forma parte del tejido fascial.

El abdomen tiene varias capas de fascias, en realidad allí es donde se encuentra la mayor concentración de fascias del cuerpo de ahí la necesidad de mantener sano y energetizado todo el abdomen. En técnicas orientales y en artes marciales mantienen esta zona, el punto hara como el lugar donde almacenar la energía y donde sale el poder y fuerza descomunal que un practicante necesita sacar en un momento dado.

Mejorar nuestra energía equivale a mejorar nuestro sistema fascial, especialmente si tenemos en cuenta que las fascias son los distribuidores y almacenadores de la energía de nuestro cuerpo.

Las fascias sanas son como láminas tirantes de un material delgado y resistente que ofrece un escudo protector flexible. Fascias sanas son sinónimo de flexibilidad, de unidad estructural y de que disponemos de un cuerpo sano y vigoroso. Son ellas las responsables en gran medida de nuestro estado de salud y es ahora cuando nos estamos dando cuenta de la importancia de este tejido.

Como ya hemos dicho, la fascia posee una elasticidad y ésta le permite tanto mantener su forma como responder a la deformación.

La deformación elástica es la capacidad de la fascia para recuperar su forma original cuando ha desaparecido la carga.

Sin embargo, aunque la fascia tiene la capacidad de dar de sí cuando se la somete a una carga de estiramiento constante, si esta carga es grande y se aplica durante un periodo de tiempo prolongado, la fascia puede no ser capaz de recobrar su tamaño y formas originales pudiendo dar lugar a una deformación plástica y pérdida de energía. A éste fenómeno se le llama histéresis.

Tras la relajación que se acompaña a esta nueva adaptación del tejido estirado, éste recibe un desgaste y posteriormente dispone de menor resistencia a una segunda aplicación de carga. Éste fenómeno es de importancia clínica para el terapeuta cuando se observan los efectos del tejido conectivo o fascial provocados por lesiones agudas, micro-traumatismos repetitivos o debido a una tensión constante.

Siguiendo el principio de “dañar lo menos posible a lo más importante” y gracias a la inherente tendencia a la salud, supervivencia y conservación del cuerpo, este tejido siempre intentará alejar el trauma físico de las zonas más importantes.

 

                  

EL TEJIDO FASCIAL ES RESISTENTE Y SENSIBLE A LA VEZ

 

Podemos decir que las fascias son resistentes a los traumatismos y realizan un papel de protección, pero sin embargo son sensibles a las energías de baja vibración o energías negativas. Este tejido se da cuenta de muchas cosas que nosotros no nos damos cuenta, de muchas energías que son o no son buenas para nuestro organismo. Este tejido tiene su propia inteligencia y memoria y si  ha sido dañado por ejemplo por los cafés o el alcohol, cuando queramos o tengamos intención de tomar algo de esto, el cuerpo entero se pondrá malo incluso antes de haber tomado nada. Es la sabiduría natural del cuerpo. El tejido fascial es extremadamente sensible a las influencias energéticas del entorno y del interior.

La fascia está hecha de colágeno, elastina y ácidos. Esta constitución la  convierte en una estructura elástica, dura y resistente.

El tejido conjuntivo tiene la capacidad de responder a influencias mecánicas o químicas realizando cambios en su estructura y forma.

Como ya hemos visto, una carga constante en el cuerpo hace que éste modifique su configuración para acomodar dicha carga y como consecuencia puede dejar rasgos permanentes en el cuerpo. Las experiencias traumáticas pueden provocar el acortamiento de un músculo y de sus fascias. Bajo tensión los músculos se contraen, pero si esta tensión persiste, el acortamiento se puede hacer permanente ya que la fascia empieza a unirse al músculo y a entremezclarse con éste en patrones de acortamiento. Esto hace que el músculo se endurezca causando al conjunto del cuerpo que se acople en una postura desviada o asimétrica.

Si las influencias externas dejan rasgos permanentes en la estructura del cuerpo, entonces deducimos que al realizar el proceso inverso devolveremos al organismo su estructura corporal correcta.

Veamos qué puede suceder tras un trauma físico o psíquico.

Un traumatismo físico puede ser una lesión o golpe tras un accidente de motociclismo o de cualquier otro deporte y un trauma psíquico puede ser el ocasionado por un miedo intenso o por el enorme sufrimiento por la pérdida de un ser querido.

Como consecuencia de un trauma lo normal es que la onda expansiva del tejido fascial adopte una dirección determinada para protegernos y aliviar el dolor y que luego vuelva a su posición inicial. No obstante, ocasionalmente en el proceso de retroceso las fibras no se alinean bien y se atascan. Debido a que las fascias están repartidas por todo el cuerpo de forma continua y a que los músculos se complementan y equilibran unos con otros, dicho traumatismo tensará y acortará el músculo en la zona local, pero de igual manera se producirá una tensión compensatoria en otra parte del cuerpo.

Al cabo de años o meses el sujeto puede tener problemas de pérdida de olfato, de oído, dolor de hombro, molestias en el cuello, en la cabeza, problemas respiratorios, fallo de memoria, etc. que difícilmente podremos asociar con algo que nos sucedió hace 3 ó 4 años.

Por supuesto el proceso de deterioro provocado por un traumatismo es reversible en la mayoría de los casos. El cuerpo se puede manipular y dirigir a una posición mejorada, ya que el cuerpo es maleable. Incluso los huesos están continuamente regenerándose y cambiando su estructura.

La energía del terapeuta cráneo-sacral calienta y libera las fascias de todo el cuerpo, ayudando al paciente a recobrar su mejoría.

Aquí prestaremos especial interés a la duramadre raquídea o médula espinal.

La médula espinal es fuerte y resistente así como rica en fibras de colágeno. Su débil rigidez proporciona cohesión entre las estructuras del cráneo internas y externas, la columna vertebral, el sacro y el cóccix.

Debido a tan estrecha vinculación entre estos componentes del cuerpo humano, un problema en el sacro repercute en la columna y en el cráneo, y viceversa.

Muchos problemas de origen psíquico, por no decir todos los problemas emocionales, mentales y sentimentales que a lo largo de la vida sufrimos, derivan en auténticos traumas que afectan a nuestras fascias.

Por ejemplo, situaciones emocionales traumáticas con los padres, con los hijos, con la pareja o cualquier otra relación, repercuten en la tensión de las fascias de todo nuestro organismo.

Es muy posible que una discusión, una pena o tristeza, un enfado, una depresión, una duda o incertidumbre, un no decir lo que uno quiere decir, o cualquier emoción negativa, pueda producirnos tensión en el tejido fascial y dolor en alguna parte del cuerpo.

Nuestras emociones entristecen nuestro cuerpo, alma y espíritu, y como el tejido fascial interconecta estos tres pilares del Ser, es de vital importancia el cuidado y relajación de este tejido tan especializado.

Es importante que seamos conscientes de que si nos vamos llenando de pequeñas capas de energía negativa o traumática sin aprender a liberarlas, al cabo del tiempo éstas se pueden convertir en una distorsión psicológica y finalmente materializarse en una lesión física. Sin embargo es muy posible que hasta que esto suceda continuemos viviendo sin apenas darnos cuenta, sin demasiadas molestias palpables. Quizá seamos un poco más infelices o tengamos cierta dosis de ansiedad hasta que estos estados “soportables” deriven en serios problemas, como por ejemplo en una esquizofrenia o un cáncer.

Hasta la fecha aún no se han efectuado estudios que relacionen la causa con el efecto, o lo que es lo mismo, lo psíquico-emocional con lo físico. Aunque sabido es por la comunidad científica que casi un 80% de las enfermedades actuales son de tipo psicosomático

.

El sistema craneosacral esta basado en la comunicación energética a través de las fascias de todo el organismo como una totalidad. Las fascias longitudinales son las que mas nos interesan, ya que van a lo largo de la columna vertebral y comunican desde la cabeza hasta los pies en una unidad funcional.
Aquí entonces podemos entender las terapias de la reflexología podal o la auricultura, en donde tanto en el pie como en las orejas podemos encontrar todos los órganos reflejos en puntos de acupuntura. Aquí es donde podemos entender que una fibra nerviosa o fascial trasporta mucha información y energía de una parte distal a la otra. Estas fascias se caracterizan porque respiran el movimiento respiratorio primario y por tanto tienen una movilidad deslizante.
A lo largo de las fascias o tejidos longitudinales, desde la cabeza hasta los pies encontramos unas divisiones trasversas que llamamos diafragma.
Estos diafragmas tienen un tejido fascial que se orienta transversalmente respecto al cuerpo y pueden en la mayoría de los casos, provocar un deterioro en el movimiento respiratorio primario y por tanto en su deslizamiento longitudinal.

El diafragma torácico en el más importante por su funcionalidad y cantidad de tejidos importantes que lo atraviesan. Este diafragma divide el cuerpo en las cavidades torácica y abdominal. Es como un tabique musculofibroso muy importante para la respiración pulmonar. A través del diafragma muscular atraviesan los nervios vagos, los nervios esplácnicos mayor y menor, los nervios frénicos, el esófago, la aorta, la vena cava, los vasos sanguineos esofágicos, la arteria mamaria interna, entre otros. Las fibras del pericardio penetran en este diafragma por arriba y  contribuyen a la fascia inferior del diafragma. Por la gran cantidad de tejidos importantes que lo atraviesan una contractura o hipertonia del músculo del diafragma afectara a las fascias longitudinales y la salud en general.

FASCIATERAPIA

Fasciaterapia viene de la palabra "fascia". Las "fascias", omnipresentes en nuestro organismo, son unas finas membranas que sirven de unión entre diferentes partes del cuerpo, envolviendo y uniendo músculos, huesos, vísceras y vasos sanguíneos como una tela de araña.

Las fascias acompañan los movimientos, permiten el intercambio de nutrientes corporales contribuyen al buen fluido nervioso y juegan un papel importante en el sistema neuroendocrino así que a nivel inmunitario. Estas membranas son muy sensibles a toda suerte de agresión y cuando hay un estrés físico o psíquico, se contracta, se tensionan y esto puede perturbar el buen funcionamiento del organismo. Así un problema en un punto cualquiera de nuestro cuerpo se repercute en una otra parte del cuerpo por intermedio de las fascias.

La fascioterapia es una practica manual ejercida con suavidad y en profundidad, respectando la " inteligencia " de nuestro cuerpo.

El fasciaterapeuta identifica las zonas de tensión y por medio de unos movimientos precisos y rigurosos interviene sobre los tejidos y suprime las tensiones y dolores. Se puede tratar de viejos bloqueos que se han producido muchos años antes.

La fasciaterapia equilibra y estimula el potencial energético. En esto se parece a la osteopatía.

En que casos se debe consultar un fasciaterapeuta ?

Niño o Adulto, todo el mundo puede consultar un fasciaterapeuta, las aplicaciones mas frecuentes son : El mal de espalda, las torceduras, las tendinitis, los lumbagos.
Los problemas circulatorios, los problemas digestivos de transito intestinal, migrañas y sinusitis….
La fascioterapia puede ayudar como complemento en problemas respiratorios como asma, bronquitis crónicas , esclerosis en placa.
Finalmente, es muy útil para las personas deportistas que están sometidas a micro traumatismos y agresiones físicas en la practica de un deporte

           

 

El tejido fascial afecta al aura humana y el aura humana afecta al tejido fascial

 

VOLVER

 

 

 

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis