Evaluación, tratamiento y
rehabilitación
En este capítulo se considerarán las diversas influencias que interactúan con la salud en general y con la disfunción musculoesquelética en particular, entre ellas factores biomecánicos, bioquímicos y psicosociales. Tomar conciencia de que es necesario tener en cuenta el espectro de influencias
sobre la salud que impactan en el individuo constituye el fundamento de una sólida atención complementaria de la salud.
Como se podrá ver más adelante en este mismo capítulo,esto no sólo exige poner atención sobre los patrones estructurales y funcionales asociados con el dolor o la disfunción
sino también sobre la buena o mala alimentación del individuo; sobre si existen o no intolerancias alimentarias asociadas con sus síntomas; sobre cómo sus creencias y actitudes impactan en su afección y su deseo y capacidad para emprender un programa de rehabilitación. No pertenece a la esfera
de la práctica o del conjunto de habilidades y terapias manejar todas esas influencias sobre la salud, pero eso no debería impedir que tomaran conciencia de su potencial incidencia en la recuperación. Cuanto menos, podrán aconsejar en relación con fuentes de información y atención profesional
apropiadas. A menudo en los procesos de dolor crónico lo ideal es el abordaje en equipo, como se explicará en las notas referidas a terapia cognitivoconductual que se presentan
más adelante en este capítulo.
Dar sentido a lo que está sucediendo en un cuerpo que se está adaptando a las tensiones de la vida se requiere un marco (o varios de ellos) de evaluación y mapas de normalidad (relativa) con los cuales confrontar el estado actual de la persona. Esto podría requerir de todos o algunos de los elementos
siguientes.
● Evaluación de los músculos respecto de su fuerza o debilidad.
● Evaluación del «acortamiento» relativo de los músculos.
● Examen del margen de movimiento de los tejidos blandos
y las articulaciones.
● Evaluación de la presencia, ausencia o hiperactividad
de los reflejos neurales.
● Evaluación de la presencia de estructuras localizadas
con actividad refleja, como puntos gatillo miofasciales, o de
hiperreactividad vertebral (facilitación segmentaria).
● Evaluación de la (a)simetría postural.
Patrones de disfunción
En el modelo de la red fascial de Myers hemos visto algo de la interconexión de las estructuras corporales. A consecuencia de la imposición de tensiones sostenidas o agudas, el sistema musculoesquelético pasa por una adaptación y surgen reacciones disfuncionales en cadena. Éstas pueden constituir indicadores extremadamente útiles acerca de la manera en que se ha producido la adaptación, y a menudo pueden ser «leídas» por el clínico con el fin de ayudarle a establecer
un plan de acción terapéutico.
Cuando se desarrolla una reacción en cadena en que algunos músculos se acortan (tipo postural 1) y otros se inhiben (tipo fásico 2), aparecen patrones de desequilibrio predecibles.
El médico e investigador checo Vladimir Janda (1982, 1983) describe dos de estos patrones, los síndromes cruzados superior e inferior.
SÍNDROME CRUZADO SUPERIOR (Figura 5.1)
El síndrome cruzado superior presenta el siguiente desequilibrio básico:
los pectorales mayor y menor, el trapecio superior, todos se contraen
el elevador de la escápula y } y acortan, el esternocleidomastoideo
mientras que el trapecio inferior y medio y el serrato mayor y el romboides } todos se inhiben.
Al instalarse estas modificaciones se alteran las posiciones relativas de cabeza, cuello y hombros, según se verá a continuación.
1. El occipital y C1 y C2 se encontrarán en hiperextensión, con traslación de la cabeza hacia delante. Habrá debilitamiento de los flexores profundos del cuello y tono aumentado
en la musculatura suboccipital.
2. Como resultado de ello, las vértebras cervicales inferiores,
hasta la 4ª vértebra torácica, se hallarán posturalmente tensionadas.
3. Hay rotación y abducción de las escápulas, dado que el tono aumentado de los fijadores superiores del hombro (trapecio superior y elevador de la escápula, por ejemplo) hace que aquéllas se tensionen y acorten, inhibiendo los fijadores inferiores como el serrato mayor y el trapecio inferior.
56 APLICACIÓN CLÍNICA DE LAS TÉCNICAS NEUROMUSCULARES I
4. Como consecuencia, la escápula pierde su estabilidad y el eje de la cavidad glenoidea altera su dirección; esto produce inestabilidad humeral, lo que compromete a la actividad del elevador adicional de la escápula, el trapecio superior y el supraespinoso a mantener su eficacia funcional.
Estos cambios conducen a estiramiento del segmento cervical, a evolución de puntos gatillo en las estructuras tensionadas y a dolor referido a tórax, hombros y brazos. Puede
observarse dolor que simula una angina, con declinación de la eficiencia respiratoria.
La solución, de acuerdo con Janda, consiste en ser capaz de identificar las estructuras acortadas y liberarlas (tensionar y relajar), seguido de reeducación hacia una función más apropiada. Se encontrará que este patrón subyacente central de la disfunción se relaciona con la gran mayoría de los procesos
dolorosos de cuello, hombro y brazo, todo lo cual será tema de capítulos posteriores. Cualquiera sea el tratamiento local, la base de una rehabilitación a largo plazo consistirá
antes que nada en la consideración y la reforma de los patrones, como es por ejemplo el síndrome cruzado superior.
SÍNDROME CRUZADO INFERIOR (Figura 5.2)
El síndrome cruzado inferior presenta el siguiente desequilibrio básico:
● el psoasilíaco y el recto femoral,
● el tensor de la fascia lata y los aductores cortos y
● el grupo troncal extensor de la columna, todos se contraen
y acortan,
mientras que
● los músculos abdominales y glúteos, todos se inhiben.
El resultado de esta reacción en cadena consiste en la inclinación
de la pelvis hacia delante en el plano frontal, en
tanto flexiona las articulaciones de la cadera y exagera la lor-
Figura 5.1 Síndrome cruzado superior (según Janda; reproducido con
permiso de Chaitow, 1996).
Figura 5.2 Síndrome cruzado inferior (según Janda; reproducido con
permiso de Chaitow, 1996).
Los flexores
profundos del
cuello se inhiben
El trapecio y el
elevador de la
escápula se contraen
Los romboides
y el serrato
mayor se
inhiben
Los pectorales se
contraen
Erector de la
columna
contraído
Glúteo mayor
inhibido
Músculos
abdominales
inhibidos
Psoasilíaco contraído
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