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El cráneo

El cráneo
La cabeza es tan central para el funcionamiento humano
que enfatizar una vez más su importancia puede parecer innecesario.
Sin embargo, será útil volver a señalar algunos aspectos
de su papel. Las más importantes funciones humanas
son expresadas por el cráneo, a través de éste, dentro de él y
sobre él, involucrando el pensamiento, el procesamiento
neural y el habla, así como comer, mirar, escuchar, expresar
o respirar. El cráneo no sólo alberga cuatro de los cinco sentidos,
sino que también es un elemento principal en el notable
acto de equilibrio que permite el funcionamiento normal
de éstos (la audición y la visión, tanto como la respiración y
el habla); asimismo, ayuda a crear un equilibrio frente a los
importantes desafíos impuestos por la gravedad y la conducta
humana. El lugar donde se mantenga la cabeza en el
espacio ayuda a determinar el tono muscular y ejerce una
importante influencia sobre la eficiencia con que se llevan a
cabo todas las tareas corporales (Alexander, 1957).
La aparición de los conceptos de craneosacralidad y sacrooccipitalidad
colocan la disfunción de los huesos del cráneo,
sus suturas y las estructuras fasciales internas (duramadre,
membranas de tensión recíproca, etc.), así como la
circulación de sangre, linfa y líquido cefalorraquídeo, en el
centro de muchos problemas de salud. En este capítulo examinaremos
diversos aspectos de este amplio abanico de actividades
craneales desde la perspectiva de las influencias pasibles
de ser modificadas por técnicas neuromusculares y
otras, asociadas a éstas.

 

LA ESTRUCTURA CRANEAL
Antes de tratar la disfunción craneal aparente, daremos
atención a las modificaciones de tejidos blandos, músculos y
fascia que podrían tener impacto, por ejemplo, sobre la movilidad
de las suturas del cráneo. En las descripciones emplearemos
el formato siguiente:
● Hueso tratado y sus partes constituyentes.
● Huesos con los que se articula y uniones (suturas).
(Gray´s anatomy, 35ª edición, 1973). Esta información será
proporcionada en forma de texto o bien como figura detallada.
● Relaciones de las membranas de tensión recíproca con
el hueso tratado (si hay alguna).
● Fijaciones musculares (si hay alguna).

 

244 APLICACIÓN CLÍNICA DE LAS TÉCNICAS NEUROMUSCULARES I
● Diversos músculos pequeños relacionados con el movimiento
ocular, así como el elevador del párpado, se fijan a
aquellas partes de las alas mayores esfenoidales que forman
parte de la órbita.
Amplitud y dirección del movimiento
● En el marco del pensamiento osteopático tradicional, el
esfenoides rota anteriormente en flexión y retorna a una posición
neutra durante la fase de extensión del ciclo respiratorio
craneal (Figura 12.7).
● Se considera que en el cráneo adulto este movimiento
es imposible (debido a la fusión de la sincondrosis esfenobasilar),
pese a lo cual sigue siendo parte central del sistema de
creencias de la mayoría de los terapeutas craneosacros.
● Existen otros modelos, diferentes al original, para explicar
la influencia de la función y la disfunción craneales, incluyendo
lo que se denomina el «modelo eléctrico líquido», cuya
hipótesis según los huesos craneales se mueven en respuesta
al movimiento del encéfalo, que a su vez responde a los impulsos
rítmicos impartidos por la duramadre espinal y una
variedad de influencias musculares.
● En este modelo, los huesos del cráneo «flotan» y se
mueven en relación con un punto central focal en el centro
del encéfalo. Según este concepto, no hay ejes o puntos pivote
fijos, respondiendo todo movimiento a modificaciones hís-
Figura 12.5 Vistas superior (A) y posterior (B) del hueso esfenoides (reproducido con permiso de Chaitow, 1999).
espina etmoidal
tubérculo de la silla
apófisis clinoides anterior
hendidura orbitaria superior
agujero redondo
agujero oval
agujero espinoso (redondo menor)
agujero esfenoidal emisario
fosa hipofisaria
dorso selar
apófisis clinoides anterior
apófisis clinoides posterior
dorso selar
ala mayor
hendidura orbitaria superior
hendidura ocasional para el
nervio motor ocular externo
agujero redondo
espina
conducto pterigoideo
lámina pterigoidea lateral
lámina pterigoidea medial
rostrum (pico)
del esfenoides
apófisis vaginal
ala menor
fosa escafoidea
fosa pterigoidea
gancho pterigoideo
surco quiasmático
apófisis clinoides media
conducto óptico
ala menor
ala mayor
espina
língula
surco carotídeo
apófisis clinoides posterior

 

EL CRÁNEO
ticas en otros lugares. Milne (1995) explica que «los huesos
neurocraneales flotan como si tuviesen una capacidad de flotación
neutra y estuviesen suspendidos en agua, y fuesen
empujados o impulsados por fuerzas de marea eléctricas,
musculares y óseas».
● Este modelo imagina un mecanismo abierto a múltiples
fuerzas y evita la negación fisiológica inherente a la «articulación
flexionante» del modelo osteopático clásico.
Otras asociaciones e influencias
● Los primeros seis pares craneales poseen directa asociación
con el esfenoides, ya que los pares II (óptico), III (parte
del oculomotor), IV (troclear), V (ramas nasociliar, frontal,
lagrimal, mandibular y maxilar del trigémino) y VI (motor
ocular externo) pasan todos a través del hueso en la órbita (el
par I, olfatorio, corre por arriba de las alas menores).
● La íntima relación con la hipófisis sugiere que la función
endocrina puede ser fuertemente influida por una disfunción
esfenoidal, que dirigiría tensiones circulatorias u
otras sobre la hipófisis.
● Los vínculos musculares con el maxilar inferior crean
una conexión entre la disfunción temporomandibular y la
disfunción esfenoidal, siendo posibles las influencias desde
cada dirección.
Patrones disfuncionales
● Debido a la íntima ligazón con las estructuras neurológicas,
la disfunción esfenoidal puede asociarse directamente
con alteraciones ópticas, trigeminales y auditivas.
● Dada la proximidad a la hipófisis, como resultado de
la disfunción esfenoidal pueden surgir trastornos endocrinos.
● De acuerdo con el modelo estructural/mecánico, puede
existir un abanico de posibles patrones «lesivos» entre el
Figura 12.6 Membranas de tensión recíproca del cráneo (reproducido con permiso de
Chaitow, 1999).
hoz del cerebro
seno recto
incisura
de la tienda
del cerebelo
tienda del cerebelo
eje de rotación
etmoidal
eje de rotación
vomeriana
la SEB se
mueve en
sentido
eje de rotación
occipital
eje de rotación
esfenoidal
esfenoides
Figura 12.7 Representación esquemática de las hipotéticas
características del movimiento craneal (SEB: sincrondrosis
esfenobasilar) (reproducido con permiso de Chaitow, 19
EL CRÁNEO 251
Patrones disfuncionales
Las lesiones y tensiones tanto físicas como emocionales
pueden conducir a la conducta disfuncional de la articulación
temporomandibular: sus efectos se demuestran a través
de dolor, chasquidos y variaciones acerca del tema de la restricción
y patrones anormales de abertura y cierre (véase
Cuadro 12.4). Creemos que en casi todos los casos de disfunción
de la ATM deben ponerse en primer lugar las consideraciones
relacionadas con los tejidos blandos.
Se sugiere que los tejidos blandos asociados con esta articulación
reciban atención apropiada antes de intentarse correcciones
articulares, en combinación con estrategias de
ejercitación casera para su rehabilitación, así como que se
atiendan las causas subyacentes, tanto sea que se las encuentre
entre los hábitos (bruxismo, mascar goma, etc.) o en alteraciones
emocionales y de las habilidades para enfrentar las
tensiones.
Ejercicios palpatorios
Compresión y descompresión de la ATM (Figura 12.12)
PRECAUCIÓN: Los pacientes con desplazamiento anterior
del disco articular pueden hallar las técnicas compresivas
demasiado incómodas, pero es posible que se beneficien
y alivien con las descompresivas. Si el paciente
informa de una considerable incomodidad con la compresión,
se debe interrumpir ésta de inmediato.
● El paciente se encuentra en posición supina y el profesional
se halla sentado al extremo craneal.
● Las palmas de las manos se colocan a los lados del rostro
del paciente de modo que sigan los contornos; las eminencias
tenares se sitúan por encima de la ATM y los dedos
se curvan alrededor de la mandíbula. En este estadio no se
utilizan sustancias lubricantes.
● Las manos son arrastradas hacia el extremo craneal de
manera que se aplique tracción sobre la piel y la fascia de las
mejillas, hasta la remoción de toda inercia. De esta forma, la
articulación temporomandibular es hiperaproximada/comprimida.
● Se sostiene durante no menos de 1 minuto, o más si no
es incómodo para el paciente.
● Se cambia luego el sentido de la tracción, de manera
que se lleve la piel y la fascia a sus límites elásticos y las estructuras
subyacentes sean separadas de la ATM. Se mantiene
durante no menos de 1 minuto, siendo lo ideal varios minutos.
● Puede notarse una sensación de «desenvolver» al relajarse
los tejidos, en cuyo caso el movimiento es seguido sin
sobreimponer dirección alguna.
Método 1 de la TEM (Figura 12.13)
● Si la mandíbula no puede abrirse por completo o adecuadamente,
puede utilizarse la inhibición recíproca.
● El paciente está sentado cerca de la camilla, mirando
hacia ella.
● Se abre la boca hasta su límite de comodidad y, luego
de la contracción isométrica (descrita más adelante), se la
Figura 12.12 Estadios de compresión (A) y descompresión (B) en el
tratamiento temporomandibular (reproducido con permiso de Chaitow,
1999).
Figura 12.13 Tratamiento de la articulación temporomandibular
mediante TEM que implica la restricción de la apertura (reproducido
con permiso de Chaitow, 1999).
A
B
EL CRÁNEO 283
Inervación: Nervio maseterino del ramo mandibular del trigémino
(V par craneal).
Tipo muscular: No establecido.
Función: Eleva el maxilar inferior; alguna influencia en la retracción,
la protracción y la desviación lateral (Gray´s anatomy,
1999).
Sinergistas: Para la elevación: Temporal y pterigoideo interno
bilaterales, masetero contralateral. La porción superior del
pterigoideo externo sigue siendo discutida (Simons et al.
1998).
Antagonistas: Suprahioideos y porción inferior del pterigoideo
externo.
Indicaciones terapéuticas
● Dolor en las áreas indicadas en la Figura 12.45.
● Restricción de la apertura de la boca.
● Acúfenos unilaterales, a menos que estén comprometidos
ambos maseteros.
● Bruxismo.
● Hábitos repetitivos, como mascar goma, comerse las
Figura 12.44 La mandíbula es desviada hacia el lado tratado para uñas o apretar los dientes.
permitir mayor espacio, de manera que el dedo alcance la parte
interna de la apófisis coronoides y la inserción del tendón del
temporal.
Figura 12.45 El masetero y otros músculos masticatorios pueden
referir directamente a los dientes, produciendo dolor o sensibilidad.
EL CRÁNEO 293
Cuadro 12.10 Deglución (Figura 12.57).
Helmut Leonhardt (1986) resumió los procesos de la deglución
como sigue:
Inicio voluntario de la deglución
● Los músculos del suelo de la boca se contraen y la lengua,
junto con el bolo (alimentario), es presionada contra el paladar
blando.
● Los movimientos siguientes se deben a la estimulación de los
receptores en la mucosa del paladar.
Protección de la vía aérea por acción refleja
● El paladar es tensado y elevado por los músculos tensor y
elevador del velo del paladar, que presionan contra la pared
posterior de la faringe.
● Esta última protruye como una eminencia debido a la
contracción del constrictor superior de la faringe (eminencia anular
de Passavant), separando el paso del alimento del paso
correspondiente a las vías aéreas superiores.
● Si los músculos palatinos están paralizados, por ejemplo a
continuación de una difteria, durante la deglución el alimento
ingresará a la nariz.
● Los músculos milohioideo, digástrico y tirohioideo elevan el
suelo de la boca y ayudan a la elevación visible y palpable del
hueso hioides y la laringe, mientras se aproximan las entradas a la
laringe y a la epiglotis.
● El suelo de la lengua hace descender la epiglotis con ayuda de
los músculos ariepiglóticos y se cierra (en forma incompleta) la
entrada a la laringe.
● Simultáneamente cesa la respiración al cerrarse la hendidura
glótica.
Figura 12.57 Buccinador y músculos de la faringe (reproducido con permiso de Gray´s anatomy, 1999).
lámina pterigoidea externa,
parcialmente extirpada
arteria maxilar tuberosidad maxilar
maxilar superior
buccinador
conducto parotídeo
rafe pterigomandibular
mandíbula
hiogloso
milohioideo
genihioideo
asta menor del hueso hioides
nervio laríngeo interno
membrana tirohioidea
vasos laríngeos
superiores
cartílago tiroideo
ligamento cricotiroideo
cricotiroideo
tráquea
tensor del velo del paladar
nervio mandibular
arteria meníngea media
espina del esfenoides
elevador del velo del paladar
gancho pterigoideo
constrictor superior de la faringe
estilofaríngeo
nervio glosofaríngeo
estilogloso
constrictor medio de la faringe
ligamento estilohioideo
asta mayor del hueso hioides
ligamento tirohioideo lateral
nervio laríngeo recurrente
tensor del velo del paladar
tirofaríngeo
esófago
constrictor
inferior
de la faringe