CADENAS MUSCULARES Y TEJIDO FASCIAL
Hubo un médico francés en 1975 que se puso a investigar el tejido fascial, observó que el alineamiento de las fibras de las fascias provocaba que tras un golpe se produjera un acortamiento de las fascias que llegaba hasta la otra punta del cuerpo, produciendo dolores en estas zonas más dístales.
Si una persona tiene un dolor en el hombro y nosotros le masajeamos ahí, este notará un alivio momentáneo y superficial, pero al día siguiente cuando exista la isquemia nocturna y el enfriamiento, el tejido muscular y tendinoso volverá a su posición y el dolor de nuevo sobrevendrá.
Esto es porque en las zonas profundas el tejido fascial sigue retorcido, guarda la memoria de la retracción del impacto tirando hacia zonas más dístales. El sujeto estará otra vez igual y tendrá que ir a otro terapeuta.
Es como las técnicas de cadenas musculares de Messier (1780) y otros autores, que no son más que las cadenas longitudinales de fascias, de tendón, de músculo, de túnicas, que cuando tiras de una punta se produce efecto en la otra punta.
Simplemente le han puesto diferentes nombres a este hecho de cadenas musculares, que no es más que la maravillosa unidad y entrelazado de todas las fascias que actúan y son una misma pieza.
Hasta que no hemos llegado a la época de la electrónica, gracias a los microscopios digitales, no hemos podido ver la estructura interna de las fascias, que es muy parecida a la muscular.
Todas las fascias como todo el músculo están huecos en su interior y esto quiere decir que algo está circulando por su interior.
Algunos conductos llevan sangre, otros llevan linfa y un descubrimiento reciente nos dice que en algunos de los conductos se ha encontrado líquido cefalorraquídeo. Anteriormente se creía que este líquido sólo se encontraba en la cabeza y en la columna vertebral, funcionando como una bomba hidrostática.
Este líquido es un material muy especializado, pues está en contacto con el sistema nervioso y tiene la función de alimentar a todo el organismo. Se encuentra en todas las partes del cuerpo, en menor cantidad en las partes más dístales del cuerpo.
Dependiendo del PH de este líquido van a depender las funciones motoras y sensitivas de la persona.
Cualquier desequilibrio de éste líquido que está en contacto con el cerebro y el sistema nervioso periférico, puede provocar muchas patologías.
Cuando tuvimos la oportunidad de observar que las fascias interconectan con todo el cuerpo, hubo osteópatas y quiroprácticos que observaron que estas fascias dan forma al cuerpo humano. Empezaron a estudiar como daban forma al perímetro humano y observaron los diferentes diafragmas que existían: diafragma pélvico, torácico bajo, torácico alto, cervical y craneal.
Estos diafragmas están hechos para mantener la estructura morfológica externa del cuerpo. Es como tener muchos hilos longitudinales y según ponemos y apretamos uno hilos transversales dan forma al perímetro del cuerpo, en la cintura más estrecho y en el tórax más ancho.
La calidad de transmisión de la información del tejido fascial longitudinal depende de ¿cómo? están las tensiones reciprocas del tejido fascial transversal que forman los diafragmas del cuerpo humano. Por lo tanto una de las técnicas cráneo-sacrales es devolver la movilidad a estos diafragmas.
Si queremos que la transmisión de la información por vía fascial y neurológica sea correcta desde la cabeza hasta los pies y desde los pies a la cabeza, tenemos que devolver la total movilidad a estos diafragmas.
En muchos casos esto no sucede y suele haber fallos en alguno de estos diafragmas y las respuestas neuro-vegetativas están atascadas. Muchas personas tienen algún trauma psíquico o físico en algunos de estos diafragmas.
Esto afecta a toda la funcionalidad y fisiología de los órganos que se encuentran en ese diafragma.
Si es el diafragma de la pelvis, estará afectando a todo el aparato reproductor, con sus consecuentes patologías.
Si afecta al diafragma torácico estará afectando a las funciones respiratorias, la respiración correcta debe de ser el perfecto equilibrio entre oxígeno y anhídrido carbónico.
Si fallara el diafragma torácico alto estaría afectando a todas las patologías de origen circulatorio cefálico, una mala circulación hacia la cabeza, una mala nutrición cerebral.
Si se ve afectado el diafragma cervical las patologías tendrán que ver con la deglución, comunicación y expresión.
Si se ve afectado el diafragma craneal es la suma de todas las anteriores más las relacionadas con la central que es el cerebro. Un cortocircuito aquí en el cerebro es de lo más importante, pues de aquí se gobierna todo el organismo.
Si una persona muy sensible se conecta mentalmente con todo su sistema de fascias, con sus cadenas musculares, con la globalidad de su cuerpo desde la cabeza hasta los pies, descubrirá la perfecta interrelación tensional de membranas que hay por todo su cuerpo.
Yo mismo en pequeños estados de meditación me he dado cuenta de esta sensación. Me he concentrado en alguna parte de mi cuerpo para aliviar la tensión de sus tejidos y enseguida he notado como en partes más distales, por ejemplo los pies, se iba realizando un nuevo ajuste, se iba relajando otros tejidos bastante separados de la zona donde estaba realizando la curación o transmisión de energía. La impresión o sensación es maravillosa. Es como tratarte con energía el cuello y ajustarte automáticamente el estómago o las caderas, a la vez que percibes un cosquilleo en el pie.
Todo está unido por el tejido fascial y todo tiene una inevitable interrelación en el ámbito de tensiones reciprocas y de canales de energía.
Ahora a veces noto como se desajusta el esfenoides, se anterioriza el lado derecho y percibo como todo mi lado derecho del cuerpo se anterioriza también, hasta las caderas. Esto simplemente puede ser un ajuste que el cuerpo necesita hacer para re-encontrar un mejor equilibrio o punto medio. Pongo mis manos en mis caderas y percibo las membranas de mi cadera y de mi pierna derecha más baja que la otra.
Esto al principio me pareció impresionante, mágico y sorprendente. Me preguntaba por qué notaba y sentía una pierna más larga que otra, ponía mis manos en las piernas y notaba la membrana derecha más baja que la otra, yo me decía que no podía ser. Fui siguiendo la tensión de las membranas hasta llegar al esfenoides, que por algún motivo lo tenía anteriorizada derecha.
Como ya sabéis, yo sigo la tensión de las membranas con una percepción algo extrasensorial, llamado percepción quinestésica. Es una percepción elevada a través del tacto, por eso me resulta tan fácil percibir los aspectos sutiles de los tejidos y su componente energético. Mis últimas observaciones me dan a entender con claridad que cualquier tensión en la columna vertebral, alrededores o en otras partes del cuerpo son, y siempre han sido energías psíquicas o emocionales bloqueadas y densificadas en algún chakra o alveolo de un chakra. Puedo percibir esa energía con percepción quinestésica, hablar con ella o saber qué es o de qué esta polarizada, para traer consciencia del bloqueo y no volver a repetirlo. Se suelen engancharse en los alveolos de los chakras y afectan directamente al tejido fascial y por tanto a las cadenas musculares y fasciales. Esto provoca contracturas y rigideces que se solucionan desenganchando y limpiando estos parásitos de energía. Estos parásitos de energía se pueden confundir con tu personalidad, creyéndote fácilmente que tú eres eso o aquello, limitándote y desconectándote de tu esencia.
El tejido conectivo
y el sistema fascial
El tejido conectivo constituye el componente hístico individual
de mayor tamaño en el organismo humano. El elemento
que conocemos como fascia es una de las muchas
formas de tejido conectivo. En este capítulo examinaremos
algunas de las características clave y las funciones de la fascia
en particular y del tejido conectivo en general, centrándonos
específicamente en los modos en que:
● Estos tejidos ejercen influencia sobre el dolor y la disfunción
miofasciales.
● Sus características únicas determinan cómo responden
a las intervenciones terapéuticas, así como al estrés adaptativo
sobreimpuesto.
Para comprender la disfunción miofascial es importante
tener un cuadro claro de esta red única que abarca todos los
otros tejidos blandos y órganos de la anatomía, la red fascial.
Centrarnos en el tratamiento en los capítulos siguientes nos
requerirá un notorio esfuerzo de reducción del pensamiento,
dado que identificaremos puntos focalizados de disfunción,
puntos gatillo locales, tensiones musculares individuales y
problemas de fijación, junto con la apropiada descripción de
los tratamientos local y general que se desprenden de estas
áreas y estructuras. La verdad, por cierto, es que no existe tejido
alguno que actúe aisladamente; antes bien, todos ellos se
encuentran ligados y entrelazados, hasta el punto de que
El Stedman´s medical dictionary (1998) señala que fascia es
una vaina de tejido fibroso que envuelve el cuerpo por debajo de
la piel; también circunda músculos y grupos de músculos, y separa
sus diferentes capas o grupos;
y que tejido conectivo es
el tejido de sostén o armazón del... cuerpo, conformado por las
sustancias fibrosa y fundamental, con células más o menos
numerosas de diversos tipos; proviene del mesénquima y éste, a su
vez, del mesodermo; las variedades de tejido conectivo son el
areolar o laxo, el adiposo, el denso -regular o irregular-, el fibroso
blanco, el elástico, el mucoso y el linfoide, el cartílago y el hueso; la
sangre y la linfa pueden considerarse tejidos conectivos cuya
sustancia fundamental es un líquido.
La fascia, en consecuencia, es una forma de tejido conectivo.
Cuadro 1.1 Definiciones.
EL TEJIDO CONECTIVO Y EL SISTEMA FASCIAL 7
Cuadro 1.5 Trenes fasciales de Myers (Myers, 1997).
Tom Myers, un distinguido maestro de la integración estructural,
describió una cantidad de grupos de cadenas miofasciales
clínicamente útiles. Las conexiones entre las diferentes estructuras
(«continuos funcionales prolongados») que esta manera de pensar
permite serán descritas y mencionadas cuando se discutan en el
texto los protocolos de tratamiento. Son de particular importancia
para ayudar a poner atención (por ejemplo) a patrones
disfuncionales de la extremidad inferior que impactan de modo
directo (por vía de estas cadenas) en estructuras de la parte
superior del cuerpo.
Las cinco cadenas fasciales principales
La línea dorsal superficial (Figura 1.4) comprende una cadena
que incluye:
● la fascia plantar, que une la superficie plantar de los dedos de
los pies con el calcáneo
● el gastrocnemio (= los gemelos), que une el calcáneo con los
cóndilos femorales
● los músculos isquiotibioperoneos que unen los cóndilos
femorales con las tuberosidades isquiáticas
● el ligamento subcutáneo, que une las tuberosidades
isquiáticas con el sacro
● la fascia lumbosacra, el sistema erector de la columna y el
ligamento de la nuca, que unen sacro y occipital
● la fascia del cuero cabelludo, que une el occipital con la
eminencia frontal.
La línea frontal superficial (Fig. 1.5) comprende una cadena que
incluye:
● el compartimiento anterior y el periostio de la tibia, que unen la
superficie dorsal de los dedos del pie con la tuberosidad tibial
● el recto femoral, que une la tuberosidad tibial con la espina
ilíaca anteroinferior y el tubérculo del pubis
● el recto abdominal y las fascias pectoral y esternal, que unen
el tubérculo del pubis y la espina ilíaca anteroinferior con el
manubrio esternal
● el esternocleidomastoideo, que une el manubrio esternal con
la apófisis mastoides del hueso temporal.
La línea lateral comprende una cadena que incluye:
● los músculos peroneos, que unen las bases de los
metatarsianos 1 y 5 con la cabeza del peroné
● el tracto iliotibial, el tensor de la fascia lata y el glúteo mayor,
que unen la cabeza peronea con la cresta ilíaca
● los oblicuos externos, los oblicuos internos y (más
profundamente) el cuadrado lumbar, que unen la cresta ilíaca con
las costillas inferiores
Línea dorsal superficial (LDS)
Línea frontal superficial (LFS)
Figura 1.4 Línea fascial dorsal superficial (reproducida con permiso del Journal of Bodywork and Movement Therapies, 1997; 1 (2): 95).
Figura 1.5 Línea fascial frontal superficial (reproducida con permiso
del Journal of Bodywork and Movement Therapies, 1997; 1 (2): 97).
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