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9. Cómo descargar la energía bloqueada
por medio de toques y masaje

Cualquier consulta escribir a energiacraneosacral@gmail.com

Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9

9.
Cómo descargar la energía bloqueada
por medio de toques y masajes


Tocar es siempre una interacción energética y física. Aunque puede tener un efecto más fuerte o más débil que el contacto con el campo energético, el resultado es siempre positivo.
Tocar puede bloquear el flujo energético o liberarlo. Utilizaremos el tocar para liberar la energía bloqueada de distintas maneras, que explica­mos a continuación.

 

a) Masaje reichiano

Es un ataque agresivo sobre músculos bloqueados, presionando con la mano abierta, poniendo el puño o el pulgar sobre el punto donde el múscu­lo esté más contraído, que también será más doloroso. La presión ha de ser fuerte y muy rápida, con una ligera vibración lateral de la mano. El propó­sito es liberar la energía atrapada en el músculo tenso y el flujo energético bloqueado; esta energía liberada busca después un camino para salir, que le será proporcionado por medio de una expresión emocional. Enseñaremos a la persona que recibe el masaje a expresar pena, rabia, resentimiento, ner­viosismo o cualquier otra emoción que surja durante o después del masaje. Le animaremos a que grite, patalee, golpee, muerda, o cualquier otra cosa que se le ocurra, y a no contraer el cuerpo con el masaje, sino a abrirlo y a reaccionar. Cuesta un poco aprender, pero merece la pena.

Reaccionar al dolor abriéndose a él y liberar emociones por medio de la respiración, de sonidos y de movimientos expresivos, puede también tener aplicaciones prácticas para reaccionar en la vida diaria. Aprender a liberar las emociones puede disminuir los dolores del parto, ya que están causados por contracciones. El miedo y el bloqueo de los músculos aumentan siem­pre el dolor.
b) Toque profundo

Es un derivado del masaje reichiano. Puede usarse para cualquier parte  del cuerpo, aunque es más efectivo en músculos largos como los de los hombros, espalda, nalgas y extremidades. Se locali­za un punto de tensión, de la forma que ya sabemos, y con el pulgar presionamos lentamente en él. Puede resultar doloroso, aunque no tanto como el masaje reichia­no. Hay que presionar profundamente hasta que la corriente energética sea más fuerte y desaparezca. El dolor producido se expresa como hemos explicado en el masaje reichiano.

Con esta técnica pueden relajarse mús­culos muy endurecidos y crónicamente contraídos. Como el estado natural de la energía es el movimiento, incluso un gran dolor puede soportarse y, a veces, resultar hasta placentero.            9, b.1.
Este toque puede darse a lo largo de la espina dorsal, cerca de las vértebras, pero nunca en la misma columna; para ésta es más adecuado el toque suave, que explicamos a continuación.
c) Masaje Boyesen y toque suave

Esta clase de masaje, ideado por Gerda Boyesen y derivado de las teo­rías reichianas, se usa también para descargar energía. Consiste en un movimiento lento, suave y placentero aplicado a los músculos, huesos, piel, tejidos conjuntivos o de cualquier otra clase. Mientras que Reich trató de violar la coraza muscular para abrir forzando, Boyesen "seduce" al cuerpo para que se abra. Ambas técnicas son efectivas y pueden usarse con éxito juntas o por separado. Realmente son unas herramientas terapéuticas muy eficientes. Si trabajo con una persona cuya musculatura está muy dura e insensible, comienzo con un masaje reichiano. A medida que comienza a ablandarse, utilizo este masaje suave de Gerda Boyesen. Si los músculos están tan doloridos que hasta este masaje es insoportable, descargo energía con la mano no dominante durante unos minutos, hasta que la persona pue­de tolerarlo.

                   


Este tipo de masaje es muy útil para disolver bultos en el pecho. Absorber energía no sólo disuelve los bultos, sino que libera la energía bloqueada, creando una placentera sensación que fluye por todo el cuerpo. Los bultos en el pecho parecen funcionar energéticamente como músculos contraídos.

Esta clase de masaje puede causar una relajación profunda, corrientes placenteras, suaves movimientos peristálticos (que pueden oírse con ayuda de un estetoscopio colocado en el vientre, como en los masajes de Gerda Boyesen), así como descargas emocionales y recuerdos de experiencias traumáticas. Una mujer revivió la operación de anginas a la que fue some­tida a la edad de dos años, mientras le daba este masaje en la garganta.
1. MANIPULACIONES CORPORALES

Ciertas manipulaciones musculares también pueden descargar la energía bloqueada en los tejidos y relajar enormemente. Se hacen muy despacio, buscando las posiciones que liberan corrientes y manteniéndolas hasta que el flujo energético cese. Un ejemplo ayudará a comprender mejor.

Pide a tu compañero que se tumbe de espaldas. Con los dedos entrelaza­dos y las palmas hacia arriba, sujétale la nuca y mécela suavemente a
Otro tipo de toque suave consiste en coger un músculo o tejido, un hueso, o una arti­culación entre dos dedos, pre­feriblemente con la mano no dominante. Manipula el mús­culo con un movimiento rota­torio muy suave y lento. Cuando detectes una corrien­te energética fuerte mantén la misma posición hasta que la intensidad disminuya. Conti­núa el movimiento buscando más puntos de energía blo­queada.
9. c.2. Toque suave de Boyesen
Explicaremos ahora otros tipos de masajes derivados de los anteriores. El toque suave se deri­va del masaje Boyesen y puede aplicarse en todo el cuerpo.
9.  Descarga de energía con el masaje Boyesen
Recorre la piel con los dedos de manera suave y lenta y estate de­tectando los puntos de energía bloqueada, utilizando la técnica de vibración ocular. Detén tu mano sobre cada uno y presiona ligeramente hasta que la corriente energética sea más fuerte. Man­tén la presión hasta que la co­rriente se desvanezca. Luego con­tinúa buscando hasta detectar un nuevo punto. Repite el mismo procedimiento, derecha e izquierda, sin girar.

Probablemente encontrarás un punto en el que la energía fluye con más fuerza. Mantén la cabeza en ese punto, tiran­do ligeramente de ella para ayudar a localizar la posición de las corrientes más fuertes, hasta que la corriente se desvanezca. En la mayoría de los casos este punto no está en la línea media de la espina dorsal. Luego mueve la cabeza lentamente hacia el centro hasta que la energía corra otra vez. Mantenla en ese punto hasta que la corriente sea más fuerte en la posición centrada. Si hay dos puntos sin centrar estarán en lados opuestos. Haz el mismo tratamiento de centrado para ambos. Este tipo de manipulación crea una sensación de relajación y armonía, y corrientes energéticas placenteras a lo largo de la espina dorsal.

       

 

             

Cosquillas y risas

Cuando trabajamos en la zona del pecho, a menudo surge una curiosa reacción. Para algunas personas esta zona es extremadamente sensible y cuando les tocamos pueden estallar a reír o retroceder al tacto. Lo mismo puede suceder cuando trabajamos la espalda, los muslos, la cintura, la gar­ganta, el vientre, y a ve­ces todo el cuerpo. Es­tos músculos en los que se producen las cosqui­llas están tensos, y son enormemente sensibles tanto al dolor como al placer. Con estas zonas es preciso tener mucho cuidado y paciencia.
Sensible y avanzar con toque firme al área más delicada. Al llegar a ese punto, dejar que la persona exprese su emoción riéndose, y aunque ésta no vaya acompañada de recuerdos e imágenes, descargará mucha de la energía bloqueada. Anima a la persona tratada a que ría con ganas, exagerándolo, o reemplazándolo por la respiración expresiva. Mantente en ese punto hasta que cese la risa y después masajéalo de nuevo. Si vuelve la risa, continúa el masaje, y cuando ésta se calme, sigue hasta que la persona sienta el toque como algo placentero. Pídele que exprese esos sentimientos agradables mediante sonidos y movimiento, respirando abiertamente. Cuanto más tiempo estemos en contacto con ese punto más seguro y relajado sentirá la persona su cuerpo e incluso puede que sienta agradables sensaciones sen­suales y sexuales.

Continuando el masaje por un punto cercano al anterior, puede que tengamos que repetir todo el proceso. Relajar un punto en el que hay cosquillas puede relajar toda la zona, pero no necesariamente.

Actuar lenta y pacientemente con estas zonas es un proceso largo, pero merece la pena. Lo más importante es regular la presión, de forma que la persona se "muera de risa" o utilice la respiración expresiva, sin contraerse y sin perder el contacto al retroceder.

Cuando se producen cosquillas parece que el cuerpo quiere decir "¡No me toques! ¡Esto es demasiado bueno para mí! ¡No puedo resistir una sensación tan placentera!"

Cuando la energía bloqueada en esos puntos se descarga, el cuerpo se relaja y se goza el masaje con una sensación placentera. La zona que estaba tensa e irritable al tacto, estará luego relajada y será enormemente sensible al tacto y al placer. El cambio puede ser permanente o meramente tempo­ral. No obstante, será más fácil tocar y relajar ese punto cuando se repita el masaje.

 

e) Masaje erótico

Este masaje se hace con un toque muy ligero. Los dedos acarician la piel como tocando y no tocando, con movimientos largos, lentos y continuos. Se comienza por el vientre, si no está hipersensibilizado, y se continúa por todo el cuerpo. Este masaje es muy provocativo. Causa unas muy fuertes -
Si, por ejemplo, tra­bajamos en la zona de las costillas inferiores, debemos aproximarnos al lugar donde se pro­ducen las cosquillas con un movimiento len­to y firme. Es mejor, ge­neralmente, comenzar desde una zona menos
 

Incluso "demasiado"- sensaciones de placer. Así, el problema con el que tendrás que contar, será mantener el cuerpo relajado y receptivo, incluso cuando el placer llegue a ser "demasiado".

Si la persona tratada parece tensarse cuando el placer es intenso, resis­tiéndose a sentirlo, pídele que exhale profundamente; en lugar de contraer los músculos e inhalar, úrgele a que se abra más aún, que saque el aire con un suspiro profundo, que se "meta" en el placer, en lugar de bloquearlo. Repítele a menudo que se relaje y que exhale profundamente. El masaje debe hacerse lento y en las zonas más sensibles, y nunca harás más de lo que el otro pueda tolerar sin contraerse.

Si haces el masaje con paciencia, tu compañero/a aprenderá a disfrutar cada vez más de los placeres fuertes. Ayuda a profundizar la respiración y proporciona al cuerpo una sensación sensual viva e intensa. Puede que sur­ja una fuerte excitación sexual en la pelvis, o hacer que el cuerpo entero se sienta sensualmente excitado, con o sin un instinto sexual especial. A veces lleva a una liberación orgásmica sin siquiera tocar los órganos sexuales.

Este suave masaje es bueno después de los masajes liberadores de blo­queos de Reich o Boyesen. Es especialmente efectivo si éstos no dan resul­tado, es decir, con depresivos, personas muy apagadas, muy pasivas o con un nivel tan bajo de energía que se resistan a moverse o incluso a respirar.

Es normal que algunas personas reaccionen a este masaje, especialmente en algunas zonas, con nerviosismo o miedo. Anímales a expresar su ansie­dad con la respiración, acompañándola de sonidos o movimientos, sin contraer los músculos. Sólo cuando el miedo ha sido expresado pueden ocupar su lugar las sensaciones placenteras.

 

f) El drenaje

Este tipo de masaje se deriva del masaje de toque suave de Gerda Boye­sen. Pídele a tu compañero que se tumbe de espaldas, siéntate detrás de su cabeza, coloca las palmas de las manos bajo su cuello y los dedos ligera­mente abiertos y doblados. Desliza, suave y lentamente, las puntas de los dedos hasta el centro de la cabeza, luego por el pelo de la raíz a las puntas, e incluso más allá, como si el pelo fuera más largo de lo que es; después sa­cude las manos para deshacerte de la energía acumulada, y comienza otra
 
Utiliza la técnica de vibración ocular y hazlo más lento, o incluso deten­te donde encuentres más vibraciones y luego continúa. Este masaje tiene un efecto muy relajante y puede darse solo o después de cualquier otro.

 

g) Orden a seguir

Nuestro propósito es abrir cada bloqueo crónico existente en el organis­mo y restablecer el libre y continuo flujo de energía por él, continuamente, incluso en casos de extrema excitación. Para ello utilizaremos la descarga de energía, los toques, los masajes, el drenaje, el movimiento y la respira­ción expresivos, junto con otras técnicas.

Yo trabajo normalmente en el orden establecido por Reich para abrir los segmentos de la armadura muscular, comenzando con el segmento ocular y bajando gradualmente hasta la pelvis. Pero si aparece cualquier tensión en el segmento ocular, en forma de dolor de cabeza o de presión alrededor de los ojos, dejo de hacer lo que esté haciendo y vuelvo allí para relajar esa tensión. Las ondas energético-emocionales se originan en la pelvis y suben a la cabeza para ser expresadas, por lo que es importante que esté libre el acceso para el libre flujo y expresión de la energía; si no es así, la presión en los ojos puede ser demasiado fuerte y en algunos casos puede causar problemas visuales temporales.
 
9. f.1. Drenaje
Vez. De la misma forma, con los mismos movi­mientos, vete haciéndo­selo en la cara, desde los hombros hasta más allá de los dedos de las manos, el tórax, las piernas, y luego, tumbado boca aba­jo, por la parte de atrás. Recuerda que el movi­miento tiene que ser sua­ve y lento, como intentan­do quitarle un barro que tu­viera por todo el cuerpo.
                       

 

 

 

   

La sexualidad y el segmento pélvico

Cuando un bebé deja de mamar, los órganos sexuales se convierten en el instrumento central de sus experiencias de placer completo, desplazando así al segmento oral. Así que la experiencia sexual es para niños, adoles­centes y adultos, lo que la oral es para el bebé.

Si observamos a un bebé que esté relativamente libre de armaduras, mientras mama de una madre también relativamente libre de ellas, veremos unas vibraciones suaves y ondulantes que se extienden por todo el cuerpo. Su piel se vuelve cálida y sonrosada. Cuando cesan las vibraciones se siente totalmente relajado y se duerme. Estamos ante un bebé que ha senti­do un orgasmo total, estimulado por el intenso placer de mamar. El orgas­mo total descrito por Reich es idéntico al del bebé.

Nunca he visto un orgasmo total en un adulto, ni en la vida, ni en películas de cine o televisión. Me parece extraño que podamos ver en una pantalla a un niño en el útero, hombres caminando por la luna, crueles asesinatos, o los horribles detalles de una violación, pero nunca vemos a una pareja haciendo el amor que experimente un orgasmo total. Sin embar­go yo vi a una pareja de chimpancés haciéndolo en el zoo, abrazados cara a cara, sentados y teniendo el mismo tipo de orgasmo que he visto en los bebés (ignoro si es normal entre los chimpancés).
Observando la sociedad en que vivimos, no parece que, la generación supuestamente "madura" y que detenta el poder, proporcione a sus herede­ros ninguna ventaja, emocionalmente hablando. No alienta a las jóvenes generaciones a ser más libres, o a que estén satisfechos con ellos mismos. Los años ochenta están aún limitados por los tabúes sexuales.
Parece no obstante, que cuanto más democrática se hace la sociedad, y más liberadas están las mujeres que la forman, el tabú sexual es menos firme. Así que la liberación de la mujer trae consigo la liberación de la sexualidad. Los tabúes sexuales están basados en sociedades patriarcales y autoritarias, de las que hemos heredado gran parte de nuestra conducta moralizante, nuestros lemas y nuestras "verdades".
Lo que concierne al segmento pélvico concierne a los problemas y rela­ciones sexuales, al orgasmo y a la ansiedad sexual.

La descarga orgiástica total es una función natural del organismo entero como unidad. Es una descarga energética de cada célula y de cada tejido del organismo. Se experimenta como una vibración ondulante en todo el organismo. Reich lo describe como "una dulce sensación de disolución". Es lo que observamos en el orgasmo oral del bebé.
Esta experiencia total sólo puede tener lugar si somos capaces de tolerar una excitación plena de nuestro sistema energético y de entregarnos com­pletamente al intenso placer de las convulsiones y vibraciones orgiásticas. Esto sólo es posible si estamos libres de armaduras musculares, si todos los segmentos están abiertos y relajados, si cedemos a nuestras sensaciones, si perdemos el control sobre nuestros cuerpos y permitimos que las funciones energéticas nos dominen completamente.

Por lo general, estamos todos tan lejos de ese estado, que es más fácil describir lo que hacemos para entorpecer la experiencia, que decir cómo hacerlo. Para empezar, parece que nuestras mentes está siempre planeando el futuro, lejos de lo que realmente está sucediendo. Cuando nos conoce­mos nos imaginamos ya desnudos. Cuando tocamos estamos ya planeando cómo excitarnos o cómo conseguir la erección. Cuando lo conseguimos, imaginamos la penetración, cuando estamos acoplados, planeamos nuestro orgasmo o el de nuestra pareja. Y durante todo el tiempo, no dejamos de juzgar nuestro comportamiento.
Si nuestro cuerpo no está preparado para aceptar el placer total, lo senti­mos como "demasiado bueno". Nos han educado para no perder el control y tenemos miedo de perderlo. Estos sentimientos, ya sea a nivel consciente o inconsciente, envían una señal de alarma al cuerpo, que se contrae. Dejamos de respirar con profundidad. Ahogamos cualquier sonido, si es que se presenta, cerrando la garganta. Endurecemos el vientre, tensamos los glúteos e inmovilizamos las piernas. O detenemos el movi­miento completamente, o hacemos movimientos rápidos y mecánicos des­conectados de nuestras emociones. Luego experimentamos una descarga relativamente pequeña y muy localizada, con cierto placer, que podemos llamar orgasmo parcial.
De alguna forma, dentro de nosotros, sentimos la diferencia de lo que podía haber sido y de lo que realmente ha sido. Cuanto mayor sea la diferencia, más profunda será nuestra decepción y frustración.
Además de trabajar para relajar el espasmo crónico en la pelvis o en cualquier otro segmento de la armadura, debemos luchar contra el tabú sociocultural sobre el sexo. Reich lo hizo en los años 20 y es aún hoy una meta por la que trabajar. Intentaré enfatizar la severidad del tabú sexual, comparándolo con lo que sucede en el segmento oral.
No hay ningún tabú contra el placer oral en nuestra sociedad. Comer, beber o fumar en cualquier sitio, en casa o en la calle, o a cualquier hora, es normal y totalmente aceptable. Desde nuestra primera infancia nos enseñan qué comer, cómo cocinar, qué alimento va mejor con qué, y en qué orden. En resumen, cómo obtener una satisfacción completa y total. Ade­más podemos discutir abiertamente, alrededor de la mesa, nuestros proble­mas con la comida, las enfermedades derivadas de la mala alimentación o la diferencia de sabores. Comparado con la experiencia sexual, que puede ser totalmente satisfactoria para el organismo entero, el comer es un acon­tecimiento muy simple y localizado. Aún así invertimos montones de ener­gía en ello, porque es un tema abierto y libre de tabúes.
Debemos lograr la misma libertad para la experiencia sexual e invertir, al menos, tanta energía en la educación y desarrollo como utilizamos para la satisfacción oral.

Pero hasta ahora, la sexualidad es un tabú. Estamos permanentemente vestidos desde que nacemos. Desde la cuna, nos impiden tocar y jugar con nuestros genitales, y nos desenvolvemos normalmente como si los órganos sexuales no existieran. Y luego, como de forma mágica, esperamos que nos proporcionen una experiencia totalmente placentera y vibrante.

Reich nos ha demostrado que si se bloquean los instintos primarios en la infancia, pueden expresarse como instintos secundarios a través de la arma­dura. De esta manera, el amor y la atracción sexual se expresan como ideas y actos sádicos. Cuando enseñamos a los jóvenes a "ser hombres", les estamos enseñando a bloquear la expresión de sus sentimientos. Se espera de ellos que supriman la ternura, la suavidad y el abandono. Nunca deben "dejarse llevar" por sus emociones. Llamamos histeria a toda expresión emocional incontrolada y tratamos de evitarla. Una experiencia sexual completa, un orgasmo pleno, sólo son posibles cuando perdemos el control y nos entregamos de lleno a ella.

Un chico" normal" educado en nuestra sociedad es muy posible que ex­prese su atracción física y su ternura amorosa bloqueadas, en forma de de­seos y actos sádicos. Los hombres que reprimen sus emociones no pueden usarlas como estímulo sexual; dependen de su imaginación sádica para es­timularse sexualmente. Esto no creaba ningún problema en una sociedad en que la mujer era una esclava, una sierva, una propiedad, un ser humano de un nivel más bajo que los hombres. En ese tipo de sociedad era más fácil para ellos crearse una imagen sexual sádica, a veces acompañada de un comportamiento también sádico. Muchas expresiones lingüísticas que pro­vienen de este tipo de cultura, y que aún dominan nuestra manera de hablar y pensar, muestran el enfoque sádico de algunos hombres con respecto al contacto sexual: palabras como "joder", "follar" y "ligar", y muchas más en todas las lenguas. Mientras que los niños continúen siendo educados para "ser hombres", para ser agresivos y reprimir sus sentimientos, su despertar sexual dependerá de imágenes sádicas. Esto no está sólo en con­tra de nuestros ideales democráticos y de la igualdad de los sexos, sino que crea muchos problemas de impotencias temporales y permanentes. Un ejemplo lo hará más evidente. Un amigo mío se enamoró de una mujer a la que apreciaba mucho. Sexualmente había funcionado de manera "normal” hasta que la conoció, pero cuando estaba con ella se volvía impotente y no podía conseguir una erección. Otro amigo le sugirió que "se imaginara que era una puta". Cuando logró crear esta imagen mental, tuvo una erección.

El hombre con una armadura muy desarrollada etiqueta a la mujer libe­rada, la que le propone abiertamente relaciones sexuales, de "castradora", ya que con ella no puede crearse la imagen sádica (ella lo desea) y enton­ces se vuelve impotente.

Otro factor que interfiere la experiencia sexual de los hombres es la idea de lo que es "ser hombre". Puesto que desde la edad de 3 años, he sido educado para "ser un hombre", continúo pretendiendo ser y sentir como tal, aunque emocionalmente me sienta un niño asustado y tímido. Por tanto siento una necesidad imperiosa de demostrarme a mí mismo, y a la socie­dad, que soy un hombre. La función más significativa con la que puedo probar mi hombría es la erección. Así que es crucial que logre una erección siempre que esté con una mujer -cualquier mujer-, en cualquier momento y circunstancia (incluso estando enfermo, nervioso o alterado).

"Ser hombre" no es una emoción real, por lo que nunca puede ser satis­fecha. Por tanto, esas actuaciones nunca son suficientes, e incluso si las he interpretado "bien" cientos de veces, un simple fallo (en el logro de una erección) es suficiente para acabar con la confianza en mí mismo, e incluso causarme una depresión profunda.

En las relaciones sexuales, otra prueba de "hombría" es el orgasmo de la mujer. Por tanto mi propia experiencia es de poca importancia y el fin del acto sexual es el orgasmo de mi pareja. Cuanto mayor sea su orgasmo, mayor es mi "hombría".

La fuerte excitación y las corrientes energéticas que surgen en el acto sexual, se convierten en sensaciones de miedo y ansiedad (conscientes o inconscientes) a causa de la armadura general del cuerpo, y reducen la expresión sexual de la persona a una función localizada y problemática de grandes expectaciones y placer limitado.

Con el fin de mejorar nuestras vidas y nuestras experiencias sexuales, debemos trabajar en la apertura de todos los segmentos bloqueados, inclui­do el pélvico. Debemos eliminar los tabúes sexuales de nuestra vida coti­diana social y cultural. Debemos cambiar la función de la educación para que en vez de ser un proceso bloqueador (ser un hombre o una señorita), sea un proceso preventivo.

Cuando nos relacionamos deberíamos dejar de planear y programar nuestras caricias, erecciones, penetraciones y orgasmos, y tratar de estar totalmente absortos en nuestras sensaciones presentes e inmediatas. Esto puede lograrse ejercitando un "mantra negativo", esto es, diciéndome a mí mismo "no quiero desnudar" mientras se acaricia; cuando nos abrazamos desnudos, decir "no quiero tener una erección"; cuando se tiene la erec­ción, "no quiero la penetración", cuando se efectúa el acto sexual, "no quiero un orgasmo". Esta técnica, usada de vez en cuando, puede ayudar­nos a concentrarnos en lo que sucede en el momento presente y a dejar de planear permanentemente el paso siguiente.

El acto sexual en personas libres, desbloqueadas y naturalmente espontáneas es similar para hombres y mujeres. Las caricias son agradables y excitantes para ambos sexos. Los pezones y los órganos sexuales de ambos se congestionan y ponen erectos cuando la energía fluye libremente a tra­vés de ellos. La descarga orgásmica es idéntica en hombres y mujeres libres de corazas.

                 

Vibraciones corporales

Podemos preparar el cuerpo para experimentar las vibraciones orgásmi­cas
ello hay que fomentar las vibraciones libres e involuntarias.
Acuéstate de espaldas con las rodi­llas dobladas. Durante unos minutos ejercita respiración completa con el vientre y la pelvis relajados; lenta­mente, abre las rodillas en la exha­lación, y ciérralas en la inhalación.
Hazlo durante unos cuantos minu­tos. Luego coloca los pies a unos 10centímetros de distancia y muévelas rodillas lentamente hasta un punto -a veces puedes encontrar va­rios en que tiemblen, y mantenlo hasta que desaparezca. Pide a tu compañero/a que descargue la ener­gía bloqueada en la zona que va de los genitales al diafragma. Esto aumen­tará el temblor. Continúa respirando "desde" tu vientre y deja que el tem­blor llegue a la pelvis, y a ser posible, a todo el cuerpo y mantenlo tanto tiempo como puedas. Este temblor puede producir una de estas tres reac­ciones: resultarte profundamente relajante, o muy frustrante, o convertirse en una excitación sexual creciente.

Continúa el movimiento de acuerdo a su respuesta. Si es relajante, deja que las vibraciones desaparezcan hasta la relajación. Si es frustrante, da patadas y puñetazos en el colchón, emite sonidos que expresen tu rabia y después relájate. Si se convierte en excitación sexual, continúa hasta donde te lleve, puedes tener un orgasmo incluso sin tocarte el cuerpo ni los geni­tales. Mantén las vibraciones, la respiración profunda y la vocalización. Esta clase de orgasmo es muy fuerte y una experiencia sexual muy satisfac­toria (algunos dijeron que fue la mejor que habían tenido).

La finalidad de este ejercicio es principalmente la de aprender a dejarse llevar por estas vibraciones sin interferencias ni control. "El dejarse llevar" no tiene por qué ser una experiencia sexual, puede hacerse para que reapa­rezca durante el acto sexual verdadero o la masturbación. Trata de permitir que surjan las vibraciones, y continúalas durante el orgasmo; esto lo inten­sificará y te ayudará a liberar tensiones de todos los segmentos corporales.

A algunas personas (especialmente mujeres) les resulta doloroso el acto sexual. Si no existe ninguna razón médica, habrá un anillo muscular contraído en los genitales. Trata de relajarlo con un masaje suave y descargan­do la energía bloqueada. Esto aliviará el dolor y facilitará las sensaciones placenteras durante el acto sexual.

El estreñimiento, en la mayoría de los casos, es el resultado de una contracción crónica del recto, y puede detectarse un anillo contraído alre­dedor de esa zona. Aquí también debe darse un masaje suave para relajar la contracción.

 

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