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18. Los centros energéticos

Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9

18.
Los centros energéticos


En este último capítulo intentaré informar de mis últimos descubrimientos, que tratan de los centros energéticos que hay alrededor del cuerpo y de las formas de abrirlos. Como son muy recientes, algunos detalles aún no los tengo claros, pero me he atrevido a incluir este capítulo en el libro porque pienso que son muy importantes.

Es fundamental dominar las dos técnicas básicas desarrolladas por mí para sentir los campos energéticos, con las manos y las vibraciones ocula­res- y repetir los ejercicios básicos explicados en el libro, especialmente el seguimiento de las líneas energéticas.

El desarrollo de esta habilidad les costará a algunas muchas horas de práctica, para los niños es normalmente natural e inmediato, y el acceso es más rápido cuantos más pequeños son. Las personas escépticas y "racionales" es mejor que trabajen con personas y animales dormidos, para que puedan observar mejor sus reacciones al trabajo en los campos energéticos, ya que esto les ayudará a vencer la resistencia irracional que les impide reconocer la existencia de las líneas y de los campos energéticos que rodean el cuerpo.

Una vez conseguido, ya podemos avanzar y descubrir estos centros y la drástica influencia que tienen en el organismo y en sus sistemas funciona­les. De hecho estos centros tienen una influencia vital, y su oclusión puede ser fatal para las personas enfermas con un nivel energético muy bajo (como los enfermos de cáncer). Cada uno de estos centros está relacionad o con uno o varios sistemas funcionales específicos del organismo.

Desde que comencé a utilizar espíritus de personas vivas para diagnosti­car tensiones, infecciones y disfunciones, problemas respiratorios y falta de energía en los diversos órganos, la conexión entre los centros energéticos y todas estas funciones se hicieron cada vez más evidentes.
209
Invito a los lectores que hayan desarrollado el séptimo sentido a com­probar, enmendar, mejorar y clarificar estos descubrimientos, o a excluirlos si encuentran razones para hacerlo.

 

a) Localización de los centros energéticos

Al seguir las líneas del campo energético de las glándulas y de algunas extremidades del cuerpo, encontramos un esquema común: una espiral compuesta por espirales ordenadas en formas cónicas, que poseen una es­tructura idéntica: comienzan con una base redonda de unos 10-20 centíme­tros de diámetro, de la que parte una línea energética que asciende en espiral, que aumenta su diámetro en 6 vueltas, lo disminuye en otras 6, y termina con otra base superior, idéntica a la inferior. Desde ésta, hay una espiral interior que sube disminuyendo su diámetro durante 9 vueltas, que crece en 3, vuelve a disminuir otras 3 vueltas, y finalmente aumenta en 9 vueltas hasta alcanzar la base superior.

En todas las personas diestras (que irradian energía con su mano dere­cha) las espirales giran hacia la derecha, y en los zurdos hacia la izquierda.

Siguiendo las líneas energéticas de las tensiones y los campos que ro­dean el cuerpo, descubrí sobre la cabeza de una paciente una concentración de energía similar a la forma energética del campo de las glándulas. Lo comprobé con otras personas y encontré lo mismo en muchas de ellas. Comparando los sistemas funcionales de estas personas, con las que no tenían esta-concentración energética, descubrí que en las primeras, las glán­dulas de la hipófisis, la tiroides y la suprarrenal poseían unos campos energéticos potentes, mientras que en el segundo grupo eran débiles o incluso carecían de energía.

Busqué otras concentraciones energéticas semejantes y fui encontrando cada vez más, esparcidas por el espacio que rodea al cuerpo, algunas a metros de distancia.

Cada una de estas bolas de energía, o centros energéticos, como di en llamarlas, estaba relacionada con un sistema funcional del organismo. Cuando podía sentir con fuerza las líneas energéticas de un centro, el sistema relacionado con él estaba cargado de energía y funcionaba perfec­tamente. Cuando el centro estaba débil o no lo sentía, el sistema correspondiente­

 

Centros energéticos alrededor del cuerpo. Rayos de la frente y del pecho
Estaba falto de energía y no funcionaba como debía. Resulta obvio que estos centros rigen el estado energético de los sistemas corporales relacionados con cada uno de ellos. Comencé a buscar centros específicos, su ubicación y los sistemas correspondientes.

En uno de mis seminarios había una mujer que tenía el pelo muy largo, le llegaba hasta las nalgas, y suelto. Examinándola, encontré a su alrededor decenas de centros con líneas energéticas muy potentes. Le recogí el pelo y los centros desaparecieron, y al soltárselo reaparecieron. Se me hizo paten­te que llevar el pelo muy largo y suelto es un instrumento natural para abrir dichos centros, o en otras palabras, el cortar o recoger el pelo provoca su oclusión.

 

 

IV

Continuando esta búsqueda, descubrí que cada uno de estos centros está relacionado con un punto específico en la piel, que al ser estimulado, utilizando las técnicas que ya conocemos, abre el centro correspondiente o fortalece la energía y la hace tangible. El pelo largo y suelto, de alguna manera, energetiza todos esos puntos, y por tanto los abre.

Más tarde hablaré de otras maneras de abrirlos y también de las condi­ciones externas que ayudan a abrirlos o a cerrarlos. Antes de hacerlo quiero presentar los centros energéticos descubiertos hasta ahora, sus puntos de apertura y los sistemas que energetizan. Explicaré especialmente algunos por su relación con funciones vitales importantísimas para nuestra salud. Los números de los centros están relacionados con los números marcados en el dibujo.

CENTRO 1. Está localizado a la altura del ombligo, a unos 20 cts. de distancia de la piel. El centro de apertura está 6 cts. más arriba.

Este centro activa el campo energético de la glándula pineal, y los de las glándulas del páncreas. Libera la respiración, haciéndola más suave y es­pontánea, y el funcionamiento de los sistemas digestivos. Es el principal centro para cargar de energía los tejidos corporales, especialmente las célu­las sanguíneas. Para entender su capacidad energetizante pondré un ejem­plo:

Trabajando durante 3 años en la respiración intensiva consciente logré mantener "la Bota" a unos 80 cts. sobre mi cabeza permanentemente, y un campo energético del doble o el triple de su diámetro alrededor de los glóbulos rojos. Bien, pues 20 minutos después de abrir este centro, y sin respiración consciente, "la Bota" subió 3 metros por encima de mi cabeza y los glóbulos rojos ampliaban el diámetro de su campo docenas de veces. Cuando abrimos este centro en personas que lo tenían cerrado, el organis­mo comienza a luchar contra enfermedades e infecciones crónicas; en per­sonas enfermas de cáncer, el organismo lucha contra él y lo trata como si fuera una infección, por lo que puede presentarse la fiebre durante unos días o semanas, según el estado en que se encuentre el organismo.

Ante cualquier problema de salud, depresión o debilidad, lo primero que haremos es abrir este centro.

CENTRO 2. Se localiza frente a los órganos sexuales. Rige la energía de la glándula timo (cuyo campo energético energetiza el pelo, la piel, y las encías y los dientes) y la apertura de la garganta y del diafragma. Cuando abrimos este centro, se estimulan las raíces del pelo en ambos sexos, lo que detiene su caída e incluso hace crecer el que se ha caído. En las mujeres debilita las raíces del vello de manos, pies y cara. Revitaliza y soluciona todo tipo de problemas de la piel. Cura las infecciones en las encías y les devuelve su color natural, e incluso revitaliza los huecos en que faltan dientes.

Las contracciones de la garganta (y del diafragma) causan infecciones y problemas de voz; la sensación de ansiedad y nerviosismo en situaciones sociales difíciles. Todo esto desaparece cuando se abre este centro. Los cantantes pueden aclarar la voz y adquirir de 4 a 8 notas más en su escala.

La apertura de este centro también ayuda a abrir los centros que activan los órganos sexuales y el sistema linfático. Tiene otro efecto aún no muy claro para mí, pero que siento que es de gran importancia. Cada ser huma­no o animal vive en la base de un gran centro energético (ver dibujo), distinto del de las plantas, que también lo po­seen. Cuando el centro que rodea a los seres animados se cierra, éste se convierte en uno igual que el de las plantas.
`J
Punto de apertura: éste es uno de los pocos centros que se abre automáticamente cuando estamos desnudos, incluso sin tener el pelo lar­go; sucede porque sus puntos de apertura están en los órganos sexuales y éstos tienen su vello natural que los cubre. Sin embargo, se cierra cuando los pantalones o la ropa interior tocan la vagina o los testículos. Está cerrado en los hombres circuncidados de una u otra manera. En este caso, para abrirlo, el hombre debe llevar en el pene, día y noche, una funda hecha de un material activo (ver capítulo siguiente) que re­emplazará el prepucio cortado.
 
CENTRO 3: Se encuentra sobre la cabeza y activa las glándulas adrenales, hipófisis, tiroides y suprarrenales. También parece estar relaciona do con el metabolismo de las grasas del organismo, ya que las personas crónicamente delgadas (a pesar de comer mucho) lo tienen abierto, y sin embargo los crónicamente obesos lo tienen cerrado.

.2. En la parte posterior del cuerpo

Punto de apertura: en la columna, bajo los omóplatos.

CENTRO 4: Está bajo los pies. Activa los testículos, los ovarios y los sesos. Hay dos centros paralelos.
Puntos de apertura: Bajo los pies, en el centro de éstos.

CENTRO 5: Frente a14, a un metro de distancia. Energetiza las glándu­las linfáticas. El sistema linfático, una vez abierto, mueve los humores corporales y los distribuye por sus caminos naturales. Elimina los líquidos excedentes de piernas y caderas hinchadas y aumenta los senos pequeños y flácidos. La apertura de este centro estimula también las glándulas mama­rias y aumenta la producción de leche.
Punto de apertura: en la mitad de la parte frontal de la tercera costilla.

CENTRO 6: Se sitúa detrás de la parte alta de la espalda. Activa el hígado y el bazo.
Punto de apertura: en la columna, en el centro de la parte alta de la espalda.

CENTRO 7: Detrás de la parte baja de la espalda. Activa los riñones, la vejiga y el sistema urinario.
Punto de apertura: en la columna, encima del coxis. Especialmente im­portante en caso de artritis.

CENTRO 8: Entre las rodillas. Estimula los tejidos eréctiles en los hombres y los de la apertura de vagina y labios vaginales en las mujeres. Punto de apertura: en la mitad de la parte baja del cuello, en el hueso.

CENTRO 9: Dentro del estómago. Activa los intestinos delgados. Punto de apertura: 8 cts. a la izquierda del ombligo.

CENTRO 10: A 1 metro de la cabeza. Energetiza el campo de la salud. Dos centros unidos, para la parte izquierda y derecha del campo.
Puntos de apertura: dos, 4 cts. por debajo del ombligo, y a 6 cts. a ambos lados.

CENTRO 11: Encima de la frente. Abre un rayo estrecho que sale del
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18 Centros energéticos alrededor del cuerpo
215
Centro de la frente, capaz de penetrar paredes. La mayoría de los niños pequeños tienen este rayo abierto y algunos adultos, generalmente hiper­sensibles. Estas personas pueden ver fácilmente auras, energías y espíritus.
Punto de apertura: encima de la frente.

CENTRO 12: Detrás de la base del cráneo. Abre un rayo similar al anterior que parte del centro del hueso torácico. Punto de apertura: en la mitad de la parte posterior del cráneo.

CENTRO 13: Dos centros, en las concavidades que hay sobre las nalgas. Estimula parte de la vagina y del pene. Crea 4 líneas energéticas en los órganos sexuales.
Puntos de apertura: en las concavidades sobre las nalgas.

CENTRO 14: Detrás del coxis. Energetiza el campo de la vagina y del pene.
Punto de apertura: entre el sacro y el coxis.

CENTRO 15: Dos centros, detrás de las nalgas. El del lado derecho activa dos líneas energéticas de la vagina desde los lados, y a lo largo del pene desde arriba. El de la izquierda estimula dos líneas energéticas a de la vagina desde arriba y dos del pene desde los lados.
Punto de apertura: a 5 cts. del coxis.

CENTRO 16: Debajo de las nalgas. Activa 4 líneas energéticas a lo largo de la vagina y del pene.
Punto de apertura: 8 cts. por encima y detrás de la rodilla.

CENTRO 17: Frente a los pezones. Energetiza dos capas del campo energético.
Punto de apertura: los pezones.

CENTRO 18: Frente a la cara. Activa los pulmones. Punto de apertura: en la nuez de la garganta.

CENTRO 19: Frente a los labios. Dos centros que estimulan el estóma­go.
Punto de apertura: 15 cts. por encima de las rodillas.

CENTRO 20: Frente a la parte alta del pecho. Dos centros: el de la
Izquierda activa la energía del corazón; el de la derecha lo hace de 6 puntos: 2 de los riñones, 2 de los pulmones, y 2 del cerebro, éstos últimos podrían regular la presión sanguínea, pero esto está aún por comprobar.
Punto de apertura: en el extremo más alto del hueso pélvico.

CENTRO 21: Frente a la cabeza, más arriba. Activa el campo energético en 1 metro alrededor del cuerpo.
Punto de apertura: en la segunda vértebra cervical.

CENTRO 22: Detrás de los pies. Activa el recto y el intestino grueso. Punto de apertura: 15 cts. por debajo de la parte posterior de la rodilla.

CENTRO 23: Frente a las rodillas, más arriba. Estimula el campo ener­gético del estómago.
Punto de apertura: en el extremo superior y externo de las rodillas.

CENTRO 24: Dos centros, en el dorso de las manos. Energetizan los oídos internos.
Puntos de apertura: uno entre la muñeca y el codo, más cerca de éste, y otro en el centro del dorso de la mano.

CENTRO 25: Sobre los pies. Estimula los ojos.
Punto de apertura: bajo de la rodilla, en la parte alta de la tibia.

CENTRO 26: Sobre la cabeza, en la parte posterior. Activa un campo de un metro, a partir del cuerpo. Rige un campo energético que se asemeja a la estructura de la corteza de una sandía, con 6 "meridianos".
Punto de apertura: en la tercera vértebra cervical.

CENTROS DEL 27 AL 32: Como en el caso del 26, energetizan distin­tos campos que están a diferentes distancias del cuerpo, con distintos números de "meridianos".
Puntos de apertura:
27: en la columna, en la mitad de la parte baja de la espalda. 28: entre el ombligo y el pene. 29: 11 cts. más arriba del ombligo.
30: en la columna, en la vértebra que hay sobre los omóplatos. 31: encima del coxis.
32: encima del coxis.
CENTRO 33. Frente a ambos lados de la frente. Energetiza los senos nasales de la frente.
Puntos de apertura: en la frente, a ambos lados.

CENTRO 34. Frente a la garganta. Energetiza los labios. Punto de apertura: frente a la base de la garganta, a 3 cts.

CENTRO 35. Frente a la terminación de las cejas. Activa dos rayos que parten desde las cejas a una distancia de 5 cts.
Punto de apertura: a un tercio de distancia de la parte interna de las cejas.

CENTRO 36. Estimula uno de los campos que rodean el cuerpo. Punto de apertura: 1 cm. más arriba del ombligo.

CENTRO 37. En el lado izquierdo del pecho. Crea un campo elíptico, cuyo lado interno, de unos 50 cts., pasa por el centro del cuerpo. Este campo tiene 17 "meridianos".
Punto de apertura: en la mitad del esternón.

CENTROS DEL 38 AL 44. Como en el 37, pero a diferentes distancias del cuerpo y con diferentes "meridianos".
Puntos de apertura:
38: en la base del pene por la parte delantera.
39-44: las vértebras de la columna, desde la primera del pecho hacia abajo.

Estos complicados sistemas, con los centros, sus puntos de apertura, las glándulas, los sistemas funcionales del organismo, los campos energéticos que los rodean y los de cada sistema y órgano, son, indudablemente, sólo el principio de un descubrimiento de una complejidad infinita, como la vida misma y la humanidad como parte de ella. Sin embargo, cada pequeño descubrimiento adicional que me acerca a su comprensión, me excita y me hace feliz.

La apertura de los centros energéticos es vital para mantener el organis­mo sano. Por las experiencias que he llevado a cabo con este método hasta ahora, parece poseer el potencial de curar muchas de las peores enfermeda­des. Saca a la superficie y cura enfermedades crónicas y no erradicadas, en las primeras semanas.
b) Apertura de los centros

Deduzco de mis investigaciones que la manera natural de mantener los centros abiertos y activos es llevar el pelo natural. En lugar de cortarlo, hay que dejarlo crecer y llevarlo suelto (no atado, ni recogido). Cuando lo cortamos, se cierran automáticamente. La razón de este hecho se entenderá más adelante.

He buscado algo que reemplace al pelo natural y he descubierto que llevar ropa de determinada clase de tejido, los vuelve a abrir. La caracterís­tica más importante de esta ropa es la forma del tejido y no el material del que está hecha.

Para probar el tejido, utiliza las mismas técnicas que para sentir la ener­gía: ponlo sobre tu vientre de forma que cubra el punto que hay 6 cts. por encima del ombligo y comprueba la existencia del centro respiratorio (el 1). Si el tejido es "bueno" (abridor) sentirás un campo energético frente al ombligo, el campo especial de un centro. Si no dominas las técnicas para sentir la energía, concéntrate en tu respiración normal (sin forzarla) y fíjate en los cambios producidos en ella por las diferentes clases de tejidos. Un tejido "abridor" -o "activo", como yo lo llamo- hará tu respiración más fluida.

Hay diversas circunstancias que pueden ayudar a abrir los centros o a cerrarlos. Normalmente, cuando estamos en la proximidad de fuertes cam­pos energéticos, los centros se abren; por ejemplo, cerca de un árbol, inclu­so con el pelo corto y desnudos (sin tejido "activo"). También junto a personas que tienen sus centros abiertos. Mantener el vientre contraído ayuda a abrirlos, mientras que dejarlo completamente relajado los cierra, incluso con un tejido activo sobre los puntos de apertura. La presión mecá­nica ejercida sobre éstos cerrará el centro con el que esté relacionado, como la presión de la ropa interior en la vagina o en los testículos. Si nos situamos en un puente sobre una corriente de agua, los centros se cierran. He investigado estos efectos y he comprobado que determinadas cosas crean un vacío energético en el espacio que las rodea, que los cierra cuando entramos en él.

Creo que los centros energéticos son las conexiones que nos unen a los campos energéticos cósmicos. Dos de tales campos parecen ser los princi­pales factores en lo que concierne a la vida: uno es un campo de corriente vertical, del cielo a la tierra, como una lluvia de energía fina, y mismo tiempo completamente denso; la otra, un flujo energético continuo en di­rección oeste-este, como el descrito por Reich.

Las corrientes de agua crean una desviación de esta "lluvia" energética y causan un vacío sobre ellas. Puedes verificarlo si al pasear por un lugar de tu ciudad donde haya alcantarillas, compruebas tu centro 1 (llevando un tejido activo). Descubrirás que cuando pasas sobre ellas, ese centro se cierra. También puedes comprobar que se abre cerca de un árbol, y que se cierra cerca de un seto, porque es una planta cortada para darle forma. Al cortar una hoja o una rama de una planta se crea un vacío energético en la corriente cósmica. Parece ser que se produce el mismo efecto cuando nos cortamos el pelo: se crea un vacío energético a nuestro alrededor y se corta la conexión con el fluido cósmico a través de nuestros centros.

También las formas, sean de madera, metal, o simplemente dibujadas en un papel, influyen en la supersensible corriente cósmica, y muchas crean un vacío en el espacio circundante, por ejemplo, un círculo o un anillo, colo­cados horizontalmente; en dirección oeste-este creará un potente rayo que fluirá del anillo en dirección este; en dirección norte-sur crea un anillo energético a su alrededor. La mayoría de las formas cerradas, (un cuadrado o un triángulo), producen casi el mismo efecto. Si el círculo es grande, por ejemplo uno dibujado en el pavimento de una plaza, creará un vacío enci­ma y en derredor, que cerrará los centros.

Es mejor no llevar anillos, relojes, pulseras, etc., porque pueden crear corrientes energéticas que fluyan en contra del flujo natural del cuerpo.

Un mueble redondo creará un vacío en torno a él, pero si dibujamos dos o tres líneas a lo ancho de su superficie, el vacío desaparecerá. La mayoría de los dobles techos para aire acondicionado en oficinas y bancos crean un vacío debajo y también cierran los centros. Los televisores y las pantallas de ordenadores crean el vacío frente a ellos. Las formas cónicas crean un vacío cónico debajo.

Un cono muy abierto, hecho con 7/8 de un círculo de papel, colocado con la base hacia arriba, puede remediar el daño hecho por los creadores de vacío y volver a llenar de energía el vacío con bastante efectividad, y reabrir los centros.
Un cono de 5-6 cts. de diámetro, invertido, puede corregir el daño energético producido por el televisor o la pantalla del ordenador, colocado en el suelo, frente a ellos. También sirve para reparar el daño producido por el doble techo, si se sitúa en el lugar en que la persona se sienta para trabajar.
Espirales: si colocamos horizontalmente una espiral plana y abierta, hecha de cualquier material o simplemente dibujada en un papel, creará un campo energético igual al que he descubierto que es el del cuerpo. Por tanto podemos usarlo de la forma descrita anteriormente para abrir los centros, dibujándola alrededor del punto de apertura del centro específico que queramos abrir. En otra posición distinta a la horizontal creará una variedad de campos y rayos, dependiendo de su posición y de los cambios del campo cósmico.

Creo que la espiral abierta es la unión que conecta los campos energéti­cos de la naturaleza no viva, a los de los organismos vivos y de las unida­des más fundamentales de la vida.

Puedo imaginarme fácilmente que una estructura química que tenga la forma de una espiral abierta, como el A.D.N., sólo por su forma, sea capaz de crear un centro de vida y energía a su alrededor, y de esa manera "cobrar vida" y conectar con el flujo cósmico de la energía viva del orgón.

La mano humana: también puede crear un "centro energético vital", o "el código de la vida", como yo lo llamo. Si colocas las manos juntas formando un hueco como para contener agua (con cuidado de que no haya huecos entre los dedos), un centro o código energético aparecerá sobre tu mano dominante (y sólo sobre ella). Si abres las manos (como para dejar escapar el agua), el centro o código desaparecerá de la mano dominante y aparecerá sobre la no dominante.

En el código sobre la mano dominante, la energía fluirá de la mano al campo energético de aquél, por lo que podemos usarlo muy eficazmente para irradiar energía a heridas e infecciones. En la no dominante, la energía fluye desde el código a la palma, y éste será muy efectivo para descargar energía de las tensiones.

Cuando colocas las manos como hemos descrito antes, pero con el hue­co hacia abajo, los códigos aparecerán bajo las palmas, con el mismo
Efecto cargador o descargador.

Espíritus y centros energéticos: todos los centros que rodean a los espí­ritus de personas vivas pueden sentirse fácilmente, así que puedes compro­barlo llamando al espíritu de cualquiera que conozcas o veas en una foto, sin importar donde se encuentre la persona. Los espíritus aparecen inme­diatamente cuando los llamamos, no parecen tener ningún problema con el tiempo y la distancia. Cuando aparezcan, comprueba sus líneas exteriores y luego busca los centros en los lugares correspondientes. Puedes detectar­los, si están abiertos, de la misma manera que lo harías con la persona misma.

Luego comprueba el diámetro del campo energético de una célula san­guínea. Comprobarás que las personas que tienen el centro 1 cerrado, care­cen de campo en las células sanguíneas (o en cualquier otra célula). En las personas en que está abierto, dicho campo es grande e intenso.

Comprueba la relación que hay entre los centros abiertos y los cerrados alrededor del espíritu, y el estado de los órganos internos, y comprobarás que la relación entre ambos es tal como la describo en la lista de centros.

Luego puede que encuentres otros muchos centros, otros puntos de aper­tura en la piel, y quizás una mejor comprensión de su funcionamiento. Para mí es un método de descubrimiento de nuevos conocimientos constante; cada semana, y a veces hasta cada día, descubro cosas nuevas.

Ahora pondré dos ejemplos del uso de tales descubrimientos: para un catarro de nariz, dibuja pequeñas espirales en el punto medio entre la pierna y el pie, en las sienes, entre el tobillo y el talón, a ambos lados, y entre la nariz y la boca, y observa los resultados.

El otro ejemplo es mencionado en el capítulo que trata sobre el asma. Si mantienes los centros 1 y 2 abiertos, el asmático no sufrirá ningún ataque aunque fuerces su respiración ejerciendo presión mecánica sobre el pecho o incluso haciéndole cosquillas. Cuando ambos centros se encuentran abier­tos, la persona no sufrirá el típico ataque aunque tenga un montón de saliva o con tos. Para los artríticos los centros importantes son los que estimulan el bazo y el hígado y el del sistema linfático, y por supuesto, los número 1 y 2.
Para los diabéticos lo más importante es mantener abierto el 1. Sólo con esto, sin ningún tipo de tratamiento, puede mejorar enormemente su estado, ya que el páncreas se energetizará y sus glándulas comenzarán a funcionar normalmente.
Podemos aprender mucho comprobando la energía en el espíritu. Che­queé a una persona que no tenía sentido del olfato, y encontré que en su espíritu (y en su cuerpo) había otro espíritu que tocaba su cabeza, creándo­le un círculo en la parte posterior del cráneo. Le pedí que se fuera y la mujer comenzó a oler. El espíritu creaba un vacío alrededor de un punto de apertura de un centro que estimula el sistema olfativo.

Tal operación ha de repetirse, normalmente, muchas veces. Durante un suceso traumático relacionado con el sentido del olfato, la mujer llamó a este espíritu (inconscientemente) para que le ayudara a cerrarlo, y siempre que sucede algo que se lo recuerda, automáticamente vuelve a llamarlo. Es otro tipo de bloqueo crónico y tiene que ser tratado como tal, sólo que en vez de abrir la coraza muscular, le pedimos al espíritu que se vaya.

Este no es un ejemplo único, puedes encontrarte con esta clase de blo­queo de puntos de apertura efectuados por espíritus en muchas personas; yo los busco rutinariamente. De la misma forma puedes encontrar espíritus que tocan el cerebro, creando en él diversas alteraciones funcionales. Esto puede curarse también pidiéndole al espíritu que se marche; funcionan como los bloqueos traumáticos, igual que en el ejemplo anterior.

 

c) Cómo comprobar si un tejido es activo

El mantenimiento de los centros abiertos se ha convertido en lo más importante de mi trabajo. Por tanto, es importante comprobar si es activa la ropa que llevamos, toda, la interior, la camisa, el jersey, el abrigo, los pantalones y los calcetines. También las sábanas y las mantas con que dormimos.

Si mantenemos horizontalmente la mano, en medio del dorso hay un punto de apertura que corresponde a un centro que hay sobre la palma. Su base está a unos 10 cts. de ésta y su altura es de unos 30. Si llevas manga larga, súbetela para evitar interferencias en la prueba. Pon tu mano domi­nante (o cualquiera) de forma horizontal y con la palma hacia el suelo.
Mantenía un poco apartada del cuerpo para que los centros que hay alrede­dor no interfieran. Examina el lugar donde debería aparecer el centro para estar seguro de que no hay espirales o líneas energéticas allí. Ahora coloca el tejido que quieres examinar en la palma y comprueba si hay ahora una espiral densa sobre ella. La mejor forma de hacerlo es mover tu otra mano arriba y abajo, en el espacio que hay sobre tu palma, atravesando así las espirales que forman el centro, y si el tejido es activo, tendrás vibraciones oculares muy fuertes. Conserva siempre, todo el tiempo que dure la prueba, un trozo de tejido que sepas que es activo. Esto es importante para compro­bar que la prueba no se hace en un vacío, donde incluso un tejido activo no podría crear un centro energético.

Parece casi ridículo decirle a la gente que pueden curarse de cáncer u otras enfermedades cambiándose de camisa, pero esto es lo que está de­mostrando mi trabajo más reciente. La apertura de los centros energéticos es la herramienta más simple y más efectiva que he encontrado.

En una próxima publicación expondré muchos ejemplos, mientras tanto invito al lector a experimentar en sí mismo, y con otras personas, mis nuevos hallazgos.

 

d) El nivel energético del cuerpo

Desde que empecé a utilizar la apertura de los centros energéticos, me es muy fácil hacer que "la Bota" suba rápidamente 2 ó 3 metros, por lo que he dejado de de usarla como indicador del nivel energético de los tejidos, y ahora la he sustituido por el campo energético de los glóbulos rojos. Com­prueba el "espíritu" de un glóbulo rojo de la persona a la que quieras diagnosticar, pidiéndole (pensando con palabras) que su diámetro se haga de 10 cts.

En personas con un nivel energético bajo te será muy difícil sentir la línea límite de la célula. Cuanta más carga energética tiene una persona, más vibrante será el límite, y mayor cantidad de anillos aparecerán a su alrededor. Cuantos más detectes, mayor será su carga energética. Las gló­bulos cargados de energía pueden presentar un campo de unos cuantos metros, con 20 ó 40 anillos a su alrededor.


Bibliografía
THE FUNCTION OF THE ORGASM. Wilhelm Reich. Noonday Books THE CANCER BIOPATHY. Wilhelm Reich. Noonday Books (los funda­
mentos de la Orgonomía desafrrallados por Reich).
MAN IN THE TRAP. E.F. Baker. Discuss Books Avon (Terapia orgónica). COOPERATIVE HEALING. Eaman (Una investigación sobre las corrien­
tes energéticas corporales y su uso).
BIOENERGETICS. A. Lowen. Penguin Books (Fundamentos de la Bioe­
nergética desarrollados por Lowen).
ENERGY AND CHARACTER. David Boadella. Abottsburg Publications AWARENESS. O. Stevens. Bantam Books. (Ejercicios para el desarrollo
de la conciencia).
NEW TECHNIQUES IN VISION IMPROVEMENT. Charles R. Kelly.
The New Education. (Técnicas de terapia visual de Bates y Reich).
A RAINBOW OF LIFE. Nikol Davis - Earle Lane. Harper & Row. (Foto­
grafías Kirlian de los campos energéticos).
BIRTH WITHOUT VIOLENCE. F. Leboyer. Wildhood House. London. CIRCUMCISION AND CIVILIZATION. Z. Bartova. Offer Press. Tel
Aviv.
GESTALT THERAPY VERBATING. F.S. Perls. Bantam Books
A VISUAL ENCYCLOPEDIA OF UNCONVENTIONAL MEDICINE.
Anne Hill. Crown Publishers. New York
THE JOURNAL OF ORGONOMY. Orgonomic Publications. New York

Todo lo aqui expuesto en el sexto sentido pertenece al libro de Rafi Rosen, titulado el Sexto Sentido, bioenergética en la vida cotidiana.

Ediciones Mandala en el año 1990.

Es un libro precioso que le tengo especial aprecio, ya que me ayuda a entender la percepción extrasensorial quinetésica o séptimo sentido.