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13. La energía orgónica

Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9

13.
La energía orgónica

a) Esencia de los conocimientos existentes

La energía que actúa en el interior y en el exterior del organismo huma­no ha sido conocida y utilizada con fines mágicos y terapéuticos en todo el mundo a lo largo de la historia de la humanidad. En el mundo occidental, esta energía fue científicamente descubierta, definida y bautizada con el nombre de orgón por Wilhelm Reich.

Reich consiguió medir los efectos del campo orgónico haciéndolo visi­ble al ojo humano, aumentando su intensidad por concentración local, y de­terminando su movimiento y su fluido en el organismo y en la atmósfera.

Experimentó con el orgón en diferentes esferas científicas y definió sus características básicas y sus leyes fundamentales de funcionamiento.

Algunos de sus controvertidos experimentos incluyen la generación de vida procedente de materia no viva, la carga del organismo humano con orgón atmosférico, el control de la meteorología influenciando el flujo orgónico en la atmósfera, y la interacción del orgón y la energía de radia­ción nuclear. Su trabajo está enteramente descrito en sus libros y ensayos.

Lo que sigue está basado en el trabajo científico de Reich, en las expe­rimentaciones actuales con campos orgónicos, y en mis experiencias per­sonales.

La energía orgónica existe como un continuum que llena el espacio cós­mico. Está presente en la naturaleza, dentro y alrededor de todos los orga­nismos vivos, y también en toda la materia y en el vacío. El orgón existe en un variedad de formas fluidas, en diferentes estados de concentración y en diferentes niveles de excitación.
La forma básica de su flujo es un movimiento espiral ondulante. Se ma­nifiesta en las enormes espirales galácticas, en el flujo cósmico; en gigan­tescos frentes atmosféricos con forma de espiral, en las tormentas atmosfé­ricas, en animales con formas ovoides, en protozoos espirales, en Chakras multiespirales, en la doble espiral del A.D.N., en muchos fenómenos natu­rales, y en las líneas energéticas bloqueadas existentes dentro y fuera del organismo. Puede fluir en suaves formas ondulantes como las que se ven en lo alto de las montañas, o en giros vertiginosos como tornados y huracanes.

En un organismo vivo, la corriente energética predetermina su creci­miento físico. El desarrollo de los líquidos y tejidos del organismo sigue el patrón del movimiento de la energía. Así, la forma del organismo, y de sus partes, corresponde a la forma de la corriente energética interna y externa. Una mano amputada conservará su flujo energético como si aún estuviera allí, y la persona podrá sentir dolor y placer en el miembro amputado gracias a su campo orgónico.

En los sistemas vivos, la energía es oscilante, con sucesivas expansiones y contracciones. En el microscopio puede verse un campo fluctuante y luminoso en las formas de vida más primitivas; y, en formas superiores, en la respiración y en los latidos del corazón.

El orgón es una energía altamente excitable. Posee una amplia escala de estados y niveles de excitación, algunos de los cuales son positivos para la vida y parte indispensable en cualquiera de sus formas. Sin embargo, cuan­do está altamente excitado, se convierte en peligroso para cualquier siste­ma vivo organizado de los que conocemos.

Examinemos las formas fundamentales o leyes de la energía orgónica por sus principios de funcionamiento básicos: el principio de concentración, el de variación, el de superposición, el de reacción y el de inteligencia.

EL PRINCIPIO DE CONCENTRACION: El orgón atrae a sistemas más concentrados. Es decir, que donde existe una concentración de orgón rela­tivamente alta, la energía del espacio circundante es atraída por éste y fluye hacia este punto de concentración, intensificándolo. Cuando la concentra­ción alcanza una cota máxima, se descarga en pulsaciones orgónicas que emanan desde el centro a la periferia, como una ola de expansión en los sistemas vivos, o también en forma de luz, calor, electricidad, relámpagos, movimiento físico y tormentas atmosféricas.
La fluctuación es una rítmica sucesión espontánea de expansión y con­tracción del sistema energético. En la fase de contracción, la energía fluye hacia el centro del organismo; éste se sobrecarga y descarga un impulso energético, creando una ola expansiva que se extiende desde el centro a la periferia del organismo, y más allá de sus límites. A esta fase la sigue otra de concentración y así sucesivamente.

Sabemos, por los experimentos de Reich, que incluso las formas más simples de vida poseen un campo energético fluctuante. Observó que la materia no viva, en ciertas condiciones experimentales, cargada de orgón, creaba un campo energético espontáneo y fluctuante y mostraba funciones vitales. La fluctuación es el primer signo de vida en la materia no viva, y el último signo de vida en un organismo moribundo.

EL PRINCIPIO DE VARIACION: La energía orgónica reacciona con mayor fuerza a nuevos estímulos que a la repetición sucesiva del mismo estímulo. La repetición sucesiva causa una reducción en la intensidad de su reacción. El fenómeno del principio de variación puede observarse no sólo en todos los organismos vivos, sino también en la energía orgónica atmos­férica. Trabajando con un "rompenubes", aparato inventado por Reich para convertir la energía de la atmósfera en agua, nos damos cuenta de que el aparato influye en la atmósfera con mayor potencia siempre que utiliza­mos una nueva manera de operar, o una nueva máquina, un lugar diferente, una forma distinta de mover el aparato durante la operación, que viajemos con el "rompenubes", o incluso cuando lo utiliza otra persona.

Parece que la energía puede recordar un estímulo y reaccionar de acuer­do a la forma "acostumbrada", o a una "por sorpresa". Esto demuestra la existencia de memoria en el funcionamiento del orgón. Está perfectamente aceptado que todos los animales, protozoos incluidos, poseen memoria. Unos experimentos recientes efectuados con plantas, demuestran que su sistema energético posee una función memorizadora completa. Parece ser que la memoria es una función de la energía misma y no sólo de una forma especial de organización, como el cerebro de los animales superiores.

EL PRINCIPIO DE SUPERPOSICION: Los sistemas orgónicos separa­dos, o las corrientes de orgón en el micro y el macrocosmos, se atraen mutuamente y se superponen total o parcialmente en forma multiespiral. Así, forman un sistema de funcionamiento unitario.
La superposición de corrientes orgónicas separadas crea un nuevo siste­ma energético, que tiene sus propias cualidades específicas. Este fenómeno puede observarse en la naturaleza a todos los niveles: los inmensos brazos típicos de las galaxias, los enormes frentes atmosféricos de formas espira­les que constituyen los tifones o cualquier tormenta. El abrazo sexual de los animales machos y hembras crea similarmente un nuevo e independien­te sistema vivo. Cualquier creación está generalmente causada por la fun­ción de superposición de diferentes corrientes orgónicas.

EL PRINCIPIO DE REACCION: La energía orgónica reacciona a los estímulos de manera predeterminada. Cualquier sistema orgónico se expan­dirá en condiciones óptimas de calor, seguridad y afinidad. El mismo siste­ma se contraerá con temperaturas relativamente bajas, en condiciones de peligro para su existencia funcional, odio o agresión.

Estas reacciones o movimientos energéticos, existentes en todas las formas de vida, se llaman emociones cuando es el ser humano quien las ex­perimenta. Las distintas clases de movimientos energéticos dentro del cuerpo humano equivalen a emociones diferentes. Cuando el sistema energético se expande y fluye en olas desde el centro del cuerpo hacia la periferia y más allá, llamamos a esa emoción "amor". Cuando tenemos frío y la energía se contrae en nuestro interior, nos produce una sensación "desagradable" o "deprimente". Cuando la causa de la contracción es una repentina agresión exterior, real o imaginada, el sentimiento se llama "miedo".

Percepciones tales como la vista, la imaginación, el gusto o la excitación sexual, causan intensas corrientes energéticas en nuestro cuerpo, en dife­rentes partes y direcciones. Exceptuando las contracciones energéticas, sentimos básicamente como sensaciones placenteras todas las corrientes intensas a través de los tejidos del cuerpo, aunque en presencia de bloqueos emocionales y armaduras musculares, puedan convertirse en ansiedad, miedo y contracciones.

Amor, miedo, rabia y dolor son nombres que utilizamos para definir sensaciones causadas por las diferentes formas de las corrientes energéticas en el cuerpo. Existe el mismo patrón de corrientes energéticas para todas las formas vivas. Una ameba y una planta tienen unas reacciones básicas en su campo energético similares a las del hombre. Por tanto es justificable decir que las plantas experimentan amor, rabia o miedo. Además, como en
el hombre, su sistema energético guarda memoria de su experiencia duran­te mucho tiempo.
EL PRINCIPIO DE INTELIGENCIA: La inteligencia puede considerar­se como la habilidad para combinar: sentimiento, memoria y comprensión (tanto placenteras como desagradables), que son las funciones básicas de la energía orgónica. Por tanto, la inteligencia es también una cualidad básica de la función energética.

La conducta lógica e inteligente que encontramos en la naturaleza resul­ta de la función energética básica de la inteligencia. Esta inteligencia opera idénticamente en el cerebro humano y en la naturaleza, y muestra las mis­mas formas en el pensamiento humano que en las funciones naturales. Es el porqué de que el cerebro humano, la ameba y la planta muestren las mismas reacciones funcionales, o conducta inteligente.

La ameba se contrae cuando la dañan, y se expande de nuevo tras cierto tiempo; si la dañamos de nuevo, el tiempo que tardará en expandirse otra vez, será mayor. El recuerdo de las sensaciones experimentadas se acumu­la, y genera una reacción inteligente. Una planta conectada a un aparato electrónico se "volverá loca" si la persona que la ha dañado se acerca a ella otra vez. La misma planta puede repetir una canción que le hayan cantado, produciendo una melodía similar en el aparato electrónico, cuantas veces se le pida.

ESTADOS DE EXCITACION
La energía orgónica posee una amplia variedad de niveles de excitación, producidos por energías, campos energéticos y radiaciones diferentes.

Por otros sistemas orgónicos: Los sistemas orgónicos se excitan recípro­camente con o sin contacto físico; dos sistemas pueden atraerse y unirse en un "sistema alegre y loco" como en el acto sexual o los tifones. Un sistema puede "volverse loco" de miedo, como la planta mencionada antes, o puede "fundirse con calidez y afecto", como los cachorros de un animal cuando se acercan a sus padres.

Por el sol: Los diferentes tipos de radiación solar directa excitan al orgón atmosférico hasta un estado luminoso. Las radiaciones solares tam­bién afectan a todos los organismos vivos, intensificando sus funciones vitales.
Por el calor: La energía calorífica es importante para los sistemas ener­géticos vivos. Cuando las temperaturas ambientales oscilan entre los 15 y los 30 grados centígrados, la excitación orgónica es positiva y placentera para la vida. Con temperaturas más bajas el organismo vivo dependerá sólo de su propia producción de calor para mantener la excitación de sus sistemas energéticos. Las temperaturas más altas, tales como el fuego, excitan el orgón hasta un estado que destruye el movimiento de suave fluir ondu­lante que es característico de los sistemas vivos.

Por el sonido: El sonido, cuando está en armonía con el nivel de excita­ción de los organismos, produce relajación y placer. Este es el caso de, por ejemplo, cierta música clásica, algunos "blues" y de la música del sitar hindú. El sonido que está en desarmonía con la suave pulsación de la energía viva tiene un efecto perturbador y destructivo para los sistemas vivos.

Por ondas electromagnéticas: Por los experimentos con el "Multiwave­oscillator" (oscilador multiondas) de Lachovksy, parece que la transmisión de ondas electromagnéticas de 2 a 200 metros de longitud, excita al orgón de una forma fuertemente positiva y posee importantes efectos terapéuticos.

Por cátodos de alto voltaje: Los cátodos de alto voltaje que emiten iones negativos también excitan al orgón de forma positiva para la vida. El alto voltaje o los campos de alta frecuencia electromagnética pueden excitar el orgón hasta emitir una luz visible, de diferentes colores (especialmente azul). Esto puede fotografiarse por medio de la técnica fotográfica Kirlian.

Por emisiones radioactivas: excita la energía orgónica hasta una reac­ción violenta. Su estado de excitación se hace tan intenso que ningún sistema vivo organizado puede resistirlo: por tanto es peligroso para la vida. Reich llamó a este estado del orgón D.O.R. (deadly Orgone energy), energía orgónica mortífera. Como describió en sus experimentos, el orgón tiene un efecto moderador en la radiación nuclear, pero resulta altamente excitado en esa interacción y supone un peligro para la vida.

Por fuentes de baja energía radioactiva: puede interactuar diversamente con la energía orgónica, como se mostró en el "experimento del estroncio y el huevo". En dicho experimento, se puso un huevo fértil cerca de estron­cio radioactivo. El huevo mantuvo su temperatura óptima sin ninguna otra fuente de calor. Parece que la emisión de estroncio excita e! campo orgón­
del huevo y debido a ello sube su temperatura; el orgón excitado, a cambio, reduce la descarga radioactiva del estroncio. La interacción regula y equilibra la emisión radioactiva y la excitación del orgón, y así, mantiene vivo al huevo y en su temperatura óptima.

Por el orgón atmosférico: La envoltura orgónica de la tierra, como Reich la vió por su telescopio, está constantemente girando alrededor de la tierra, fluyendo de oeste a este en la dirección de la rotación de la tierra sobre su eje, pero con una velocidad mayor. Un cambio de dirección en la corriente orgónica o un "estasis" son fenómenos locales y temporales que a veces ocurren antes de una tormenta atmosférica.

 

Parece que la velocidad relativa del flujo orgónico es mucho mayor en las grandes alturas que cuando está más cerca de la superficie terrestre, y puede que, como Reich supuso, sea la fuerza que cause la rotación de la tierra.

 

INGENIERIA ORGONICA

Reich inventó y perfeccionó el acumulador orgónico y el "cloudbuster" ("rompenubes"). Este es un aparato que genera una corriente direccional de energía desde la atmósfera hasta sus tubos conductores, que a través de ellos se convierte en agua. Se usa para interrumpir una situación de estan­camiento de energía en la atmósfera y que crea, en su lugar, un sistema energético natural, vivo y fluido.

En los últimos años, James Demeo ha experimentado con el "clodbus­ter" para su tesis doctoral, demostrando, con comprobaciones científicas aceptadas, que lo que Reich sostenía era cierto. Este aparato puede causar la desintegración de las nubes o la creación de nubes lluviosas, según del modo en que se use.

El océano de orgón es una fuente de energía poderosa e inagotable que hasta ahora no ha sido más que apenas vislumbrada. Es importante para el futuro desarrollo y la salud de la humanidad, que se continúe el trabajo y las investigaciones de Reich sobre la energía orgónica.
b) Corrientes atmosféricas y situación de la cama

Según avanzaba Reich en su conocimiento del orgón en los procesos bioenergéticos, su trabajo experimental le llevó a descubrir el orgón atmos­férico. Sostuvo que su flujo tenía una dirección constante oeste-este y que su velocidad aumenta proporcionalmente a la distancia de la tierra. Mantu­vo la hipótesis de que la energía orgónica bien pudiera ser la fuerza que hace girar al globo terrestre sobre su eje.

La energía orgónica no sólo fluye constantemente en la atmósfera en dirección oeste-este, sino también por nuestros cuerpos y en la materia. Para sentir el efecto del flujo orgónico, túmbate de espaldas con la cabeza apuntando al este y los pies al oeste, durante 10 minutos al menos. Presta atención a la sensación de la corriente en tu cuerpo. Después gira para colocarte en dirección opuesta, con los pies apuntando al este y la cabeza al oeste y compara las sensaciones de tu cuerpo.

Echados con la cabeza en dirección este, sentimos las olas energéticas que hay en la atmósfera como una corriente suave, en armonía con nuestro propia corriente de energía, de los pies a la cabeza, y saliendo por la coronilla. Cuando nos tumbamos con la cabeza hacia el oeste, nuestras primeras sensaciones serán de movimiento energético natural, pero gra­dualmente la corriente comienza a fragmentarse, como si construyeran muros a través de nuestro cuerpo. Cuando la energía choca con estas divi­siones, el movimiento se para y el cuerpo se siente apático y mortecino. Si volvemos otra vez al este, la corriente comenzará a sentirse poco a poco y lentamente irá ganando fuerza. Esta sensación, y todos los ejercicios de sensibilización, se percibe mejor cuando el cuerpo tiene corrientes fuertes (ver "El segmento torácico").

Con el fin de aumentar los beneficios de las corrientes atmosféricas en tu cuerpo, deberías considerar la colocación de tu cama en dirección este oeste.