Terapia a través del prana y del campo de energía humano 8

 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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TTÉÉCCNNIICCAASS  DDEE  SSAANNAACCIIÓÓNN  AAVVAANNZZAADDAA  

 

 

Fundamentos de la sanación 

 

Quien practique la sanación deberá recurrir nuevamente a sus fundamentos,

sin importar cuán avanzado esté en esta disciplina. Por ejemplo, aunque un

sanador sea muy potente, el paciente deberá ser o volverse receptivo, a fin de

que la curación tenga lugar. 

 

El sanador debe recordar los siguientes conceptos y técnicas fundamentales

de la sanción pránica: 

1. los dos principios fundamentales de la cura pránica: la limpieza y la

energetización; 

2. las causas externas e internas de las enfermedades; 

3. las siete técnicas fundamentales de la curación pránica: 

a. la sensibilización, 

b. el examen, 

c. la limpieza, 

d. el incremento de la receptividad, 

e. la energetización, 

f. la estabilización,

g. la liberación o corte del vínculo etérico; 

4. cómo deshacerse adecuadamente de la energía enferma, 

5. el lavado de las manos para evitar la contaminación, 

6. cuándo un sanador no debe curar.

 

El diagnóstico y el acopio de antecedentes adecuados requieren la realización

de reiterados exámenes. Hay que examinar una y otra vez al paciente, de

manera concienzuda. La limpieza y la energetización deben ser efectuadas

concienzudamente. Es importantísimo estabilizar con energía pránica celeste

blanquecina, después de la energetización. Abstráigase y ponga en circulación

la energía pránica que liberó, después de efectuar el tratamiento pránico,

procediendo a cortar el vínculo etérico. Hay que indicar al paciente que,

después del tratamiento pránico, no lave la parte tratada hasta que hayan

transcurrido de doce a veinticuatro horas. A quienes padecen afecciones

agudas se les debe indicar que no se duchen ni bañen dentro de las

veinticuatro horas después del tratamiento pránico. A fin de disminuir o evitar

contaminarse con energía enferma, sacuda reiteradamente su mano, incluso

cuando está energetizando. Asimismo, lave siempre sus manos con agua y sal,

después de curar. 

Los estudiantes de sanación avanzada a veces se enfrascan tanto en

complejas técnicas de curación que olvidan lo básico de la curación pránica y,

de ese modo, cometen errores fundamentales. 

Esto es, en especial, para los sanadores potentes: cuando energeticen,

recuerden también estos puntos importantes: 

 

Si la energía pránica que se proyecta está impregnada con compasión, 

bondad y amor; entonces la asimilación de aquélla será más rápida y el

resultado será también unacuración más rápida. Si la energía pránica que se

proyecta está impregnada con demasiada voluntad, entonces la asimilación

es muchísimo más lenta y tiene un efecto aturdidor sobre las células, y el

resultado de esto es una curación más lenta o, en algunos casos, el efecto

podría ser incluso destructivo. Si la energía pránica que se proyecta está

impregnada con ira o irritación, el efecto será destructivo. Entonces, el

paciente empeorará en vez de mejorar. 

   

Principios de sanación  

 

Se ha observado que ciertos conceptos fundamentales son más fáciles de

comprender si se los clasifica. 

El principio de la fuerza vital. Para que exista vida física, ésta debe tener

fuerza o energía vital. La fuerza vital es esencial para la vida física. También es

necesaria para la existencia de formas de vida más sutiles. Esta fuerza vital ha

recibido distintas denominaciones: prana, ruah, chi, manna y muchas otras. 

La curación rápida se produce mediante un incremento del nivel de la fuerza

vital o de la energía pránica de la parte afectada o de todo el cuerpo. 

El principio de impregnabilidad. La fuerza o energía vital nos circunda

totalmente. Es impregnante; en realidad, estamos en un océano de fuerza vital.

En base a este principio, un sanador puede obtener energía pránica o fuerza

vital de lo que lo rodea, y darla al paciente, sin agotarse. 

El principio de energía enferma. La enfermedad existe no solamente en

forma física sino también en forma energética. La enfermedad en la forma

energética se llama energía enferma o materia bioplásmatica enferma. A la

energía enferma se la ve, clarividentemente, de color grisáceo u oscuro. 

El principio de transmisibilidad. La fuerza o energía vital puede ser

transmitida de una persona a otra persona o a otro objeto, o de un objeto a otro

objeto o a una persona.  

El principio de contaminación. La energía enferma es transmisible. Podría

transmitirse de un paciente a otro, o bien a un sanador. La energía enferma de

un sujeto podría contaminar a una persona, un objeto, un animal o una planta. 

En consecuencia, es sumamente importante que los sanadores, para evitar la

contaminación, sacudan sus manos cuando efectúen barrido y después de la

energetización, y que laven sus manos y brazos después de efectuar limpieza y

energetización. 

El principio de controlabilidad. La fuerza vital y la energía enferma pueden

ser controladas y dirigidas mediante la voluntad o mediante la "intención

_e__a__. 

El principio de limpieza y energetización. Dar fuerza vital no es suficiente

para curar; también es necesario quitar la energía enferma. Se llama limpieza a

la remoción de la energía enferma y se llama energetización al hecho de dar

fuerza vital a un paciente o a un objeto. La curación se acelerará con la

aplicación del principio de limpieza y energetización. 

 

El principio de reacción radical. Es probable que tenga lugar una crisis en

forma de empeoramiento temporal del estado cuando la energetización se

efectúe sin quitar la energía enferma. Esto se denomina reacción radical, la

cual podría evitarse o disminuirse mediante una concienzuda limpieza. 

El principio de receptividad. El paciente tiene que ser receptivo, o por lo

menos, natural, a fin de recibir la energía pránica que se le proyecta. El hecho

de que se relaje le sirve también de ayuda para aumentar su grado de

receptividad. Sin ésta, no absorberá la energía pránica que se le proyecte, o

sólo absorberá una cantidad mínima. Es probable que los pacientes no sean

receptivos porque: están mal predispuestos para esta clase de cura,

personalmente no les gusta el sanador, no quieren curarse o, en general,

carecen de toda receptividad. 

El principio de estabilización. La energía pránica que se proyecta tiende a

dispersarse si no se la estabiliza. La estabilización se efectúa mediante la

energetización de la parte tratada con prana celeste blanquecino, o bien,

cubriendo la parte tratada con prana azul pastel mientras la mano se mueve

como si estuviera frotando. Los síntomas tienden a repetirse si no se efectúa la

estabilización. 

El principio de puesta en circulación. Para que la curación tenga lugar, es

necesario que se ponga en circulación a la energía pránica que se proyecte. De

lo contrario, una porción considerable volverá al sanador. Esa puesta en

circulación se efectúa mediante abstracción y cortando el vínculo etérico. El

sanador puede ser afectuoso y solícito, pero, al mismo tiempo, abstraerse. En

este caso, abstraerse no significa que se comporte con frialdad. 

El principio de correspondencia. Lo que afecte al cuerpo energético o al

cuerpo etérico tenderá a afectar al cuerpo físico, y lo que afecte al cuerpo físico

tenderá a afectar al cuerpo energético. Cuando se cure el cuerpo energético,

también se curará el cuerpo físico. 

El principio de interconexión. El cuerpo del paciente y el cuerpo del sanador

están mutuamente conectados, pues son parte del cuerpo energético de la

tierra. En un nivel más sutil, esto significa que somos parte del sistema solar.

Estamos interconectados con todo el cosmos.

El principio de dirigibilidad. La fuerza vital puede ser dirigida. El enfoque de

nuestra atención marca su rumbo; la fuerza vital sigue el pensamiento. La

sanación a distancia se basa en los principios de dirigibilidad e interconexión.