Terapia a través del prana y del campo de energía humano 12

 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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MEDITACIÓN  CROMÁTICA SOBRE LOS CHAKRAS

 

 

Para efectuar la meditación cromática sobre los chakras, sentémonos

cómodamente pero con la espalda recta, de forma que la columna vertebral

esté lo más recta posible (también puede hacerse el ejercicio tumbado, o de

pie), cerremos los ojos y dejemos que interiormente nos venga la calma. La

respiración debe ser sosegada y regular. Cuando nos asalten los

pensamientos, dejémosles que sigan fluyendo sin prestar atención. Así,

gozaremos de algunos minutos de silencio Estaremos más tranquilos cada vez

y nos abandonaremos totalmente al sentimiento de silencio y seguridad

interiores.

 

A continuación dirigimos nuestra atención a la zona del primer chakra, que se

sitúa en la base de la pelvis y se abre hacia abajo. Allí hacemos surgir una

pequeña chispa de luz roja, que paulatinamente va haciéndose más y más

grande cada vez, convirtiéndose lentamente en una esfera de luz roja luminosa

y radiante. Esto puede durar aproximadamente un minuto, o algo más; el

tiempo es accesorio, sólo es importante la imagen: y cuanto más tiempo

seamos capaces de fijar esta imagen, tanto más intensa será la energía de

este ejercicio Cuando la imagen interior parezca desvanecerse, recógela otra

vez con toda tu inocencia ante tu ojo espiritual, sin presión y sin coacción.

Contémplalo todo más bien como un juego. Sin embargo, se trata de un juego

de un tipo muy especial. Es un juego con las fuerzas originales del cosmos, con

las leyes regulares de la manifestación.

 

Pero aquí prestamos atención también a nuestros limites interiores.

Habitualmente notaremos cuándo es suficiente En general, dos o tres minutos

de visualización son más que suficientes. No pretendemos sobrecargar

nuestros chakras, sino activarlos armónicamente. De forma que cuando hayas

visualizado lo más claramente posible esa esfera de luz roja ardiente durante

unos minutos en el lugar adecuado, ve dirigiendo tu atención suave y

lentamente hacia el segundo chakra. Se encuentra a un palmo y pico por

debajo del ombligo. Aplica ahí otra vez un sutil impulso cromático, pero esta

vez de color naranja claro. Y otra vez este punto luminoso de color naranja irá

haciéndose paulatinamente más trasparente, más claro más grande y más

radiante. Intenta también percibir ahora con tus ojos interiores esta hermosa y

luminosa esfera de color con la mayor claridad posible, e intenta mantener la

imagen el mayor tiempo posible. Todo ello se realiza sin gran esfuerzo puesto

que cuanto más natural es el proceso, tanto mejor. Cuanto más transparente y

clara sea tu imagen, tanto más eficaz será tu ejercicio. 

 

Y cuando te parezca que ha sido suficiente, pasa con toda lentitud al siguiente

centro, al chakra del plexo solar, que está situado aproximadamente a dos

dedos por encima del ombligo. Aquí tu esfera de color irradiará una luz

luminosa color dorado.

 

Al cabo de algunos minutos pasa con suavidad y sin esfuerzo al chakra

cordial. Aquí nuestra esfera luminosa es de dos colores: rosa en el interior, con

una corona verde claro en el borde. Percibe muy claramente estos colores y

disfruta de su belleza durante unos instantes, hasta que se instaure un

sentimiento de satisfacción y puedas continuar con alegres expectativas.

 

Algo más arriba, en la zona del chakra laringeo, visualizamos una nueva

esfera luminosa de un azul claro radiante. Tampoco te sientas aquí forzado por

nada; ve avanzando siempre según tu propia medida interior, sin exagerar,

pues en este ejercicio debes sentirte siempre bien.

 

Ahora nos encontramos por encima de la base de la nariz, delante de la frente,

en el ajna chakra. También aquí aplicamos primero un pequeño impulso

cromático, esta vez de un profundo añil, y también aquí se desarrollará a

simple vista una magnifica esfera de color radiante. Intentamos fijarla ante

nuestro ojo interior lo más claramente posible. En este momento lo único que

cuenta es la esfera radiante de color añil.

 

Y, por fin, la conclusión: el chakra coronal, de colores violeta y oro; la

culminación de nuestro ejercicio. Visualizamos nuestro impulso cromático en el

punto más elevado, en el centro y encima de nuestra cabeza. Y también aquí

se desarrollan a partir de la pequeña chispa luminosa unos rayos dorados con

luz violeta cada vez más claros. Tal vez esta luz brille con más magnificencia

que ninguna de las otras. Es un sentimiento maravilloso y exaltador el ser

iluminado por esta corona luminosa. Dejamos que los rayos de esta luz

iluminen todo el espacio hasta perderse en la lejanía 

 

Así hemos hecho irradiar a los siete chakras, y permanecemos todavía un

tiempo en silencio antes de volver a abrir los ojos lentamente. Para esta

meditación necesitaras aproximadamente 20 minutos.

 

La meditación de los chakra es, efectivamente, una de las posibilidades más

asombrosas para autosanar y armonizar cuerpo, espíritu y alma. En la mayoría

de los casos, esta vía es mucho más rápida que acudir a la farmacia, y además

es un camino natural que podrías recorrer tranquilamente dos veces al día.

Naturalmente, esta visualización cromática puedes unirla muy bien con otras

formas de terapias con chakras, como la terapia por el sonido, la aromaterapia,

los ejercicios respiratorios, etcétera.

 


Ejercicios corporales para liberar bloqueos energéticos

 

La realización de los siguientes ejercicios tiene un efecto benefactor y

equilibrador sobre todo nuestro organismo que se hace patente de inmediato.

Lo mejor es tumbarse de cuerpo entero sobre el suelo o sentarse con la

espalda lo más recta posible en la posición del loto o sobre los talones.

Cerramos los ojos y nos dejamos deslizar a un estado completamente plácido.

Nuestra respiración es tranquila y relajada. Algunos practicantes cuentan

lentamente al revés; desde diez hasta uno, entrando con cada número en una

relajación cada vez más profunda.

 

 

Ejercicio 1  La contracción del centro radical 

 

Espiramos pausadamente y a continuación tratamos de contraer hacia dentro

con la mayor fuerza posible la zona del abdomen inferior. Primero contraemos

el músculo del ano y tiramos de él hacia dentro, como si quisiéramos reprimir la

defecación. A continuación, contraemos los órganos tan intensamente como

nos sea posible. Finalmente, tratamos de contraer hacia dentro, en dirección

hacia la columna vertebral, la zona umbilical del abdomen inferior. Este último

paso del ejercicio apoya las dos contracciones precedentes, puesto que se tira

del recto y de los órganos sexuales hacia atrás y hacia arriba.

 

Tenemos así un estado de máxima contracción del abdomen inferior; lo

mantenemos durante algunos segundos, y después nos soltamos

completamente, retornando a nuestra situación inicial relajada. Al cabo de

algunos segundos repetimos las tres fases del ejercicio y mantenemos de

nuevo la contracción de toda la cavidad pélvica durante varios segundos: luego

soltamos y relajamos.

 

El mismo ejercicio una tercera vez. Después disfrutamos unos minutos de

reposo, permaneciendo con la conciencia en el lugar en que se ha practicado el

ejercicio. Este ejercicio de contracción libera sobre todo los bloqueos del primer

y del segundo chakra y estimula la energía Kundalini. Es normal y deseable

una creciente sensación de energía o calor.

 

 

Ejercicio 2  La contracción del diafragma

 

El diafragma es una placa músculo-tendinosa que delimita y separa la parte

superior de la cavidad abdominal de la cavidad torácica.) Continuamos en

nuestro estado relajado de paz y sosiego interiores. La respiración es pausada

y regular. Al espirar, intentamos contraer hacia arriba nuestro diafragma de

forma que se eleve en dirección a la cavidad torácica. Al hacerlo, los órganos

del abdomen superior se ven simultáneamente comprimidos hacia atrás, en

dirección a la columna vertebral. Intentamos mantener esta vigorosa

contracción durante algunos segundos. A continuación relajamos unos

segundos explayándonos completamente, y repetimos este ejercicio dos veces

más. En la pausa que sigue seguimos dirigiendo nuestra atención al lugar

donde hemos realizado el ejercicio. En general, experimentaremos un

cosquilleo o vibración de intensidad diversa: algunas personas también sienten

calor, o incluso una sensación de calor intenso. Esta reacción es

desencadenada por la energetización del chakra del plexo solar: parte de la

energía liberada asciende hasta el chakra cordial, que también se activa

mediante este ejercicio. Se extiende en nosotros una sensación de profunda

satisfacción interior. Permanecemos completamente relajados y somos testigos

de lo sucedido.

 

Al cabo de algunos minutos de profunda tranquilidad pasamos al siguiente

ejercicio.

 

 

Ejercicio 3 La contracción de la nuca

 

En este ejercicio inspiramos a través de la nariz y, partiendo de nuestra

situación de relajamiento, intentamos contraer o apretar simultáneamente hacia

abajo la nuca y la barbilla, en dirección al cuerpo. Al hacerlo, tiramos de los

hombros hacia arriba, de forma que el cuello se haga cada vez más corto.

Mantenemos esta tensión durante unos segundos concentrándonos en nuestra

nuca. Después, nos volvemos a relajar completamente y dejamos todo suelto.

A los pocos segundos repetimos este ejercicio y nos relajamos de nuevo. Lo

mismo una tercera vez: tensar unos segundos y soltar.

 

Este tercer ejercicio de contracción disuelve las energías estancadas en el

chakra del cuello, purificando este importante canal que une la cabeza y el

corazón. Cuando aquí se recupera el flujo energético libre de obstáculos,

sentimos en la zona de la nuca y los hombros un fuerte ardor, que va

acompañado de un sentimiento de fortaleza interior, sinceridad y

autoconfianza. Mediante este ejercicio se armonizan y equilibran las fuerzas del

yin y del yang.

 

Si realizas consecutivamente los tres ejercicios de contracción que hemos

descrito, podrás constatar instantáneamente una clara mejoría de tu estado

general. No obstante, te aconsejamos encarecidamente que no exageres este

ejercicio. Realizarlo dos veces al día, por la mañana y por la tarde, es en

principio más que suficiente.