Si el nacimiento fue el principio,
¿ qué hubo antes del principio…?
si la muerte es el final,
¿ qué hay después del final…?
Mientras no podamos demostrar que algo no existe, tampoco podemos rebatir que probablemente existe.
En las últimas décadas se ha investigado mucho sobre los fenómenos que tienen lugar al nacer y al morir, y más concretamente después de la muerte y antes del nacimiento. Los trabajos de investigación de diversos médicos, psicólogos, psiquiatras y tanatólogos revelan que, efectivamente, tras la muerte física hay actividad de la consciencia, y que de la misma manera el feto en el vientre materno es sensible y consciente a todo lo que experimenta la madre, absorbiendo todos sus estados psicológicos. Que las vivencias que experimenta el feto van a condicionar y determinar su futura vida ya no es ningún misterio, pero sí es algo nuevo que antes de la concepción misma exista algún tipo de actividad consciente. Ciertas personas con capacidades de percepción excepcionales han investigado más allá de la muerte, pero también más atrás de la concepción biológica, hallando sorprendentes descubrimientos que coinciden con lo que las antiguas tradiciones espirituales de muchas culturas del mundo siempre han sabido. El resultado de esas investigaciones aporta una nueva visión sobre la vida y la muerte, un panorama totalmente distinto a lo que la rígida y cerrada mente occidental está acostumbrada con su acercamiento materialista de la realidad. La conclusión innegable es que la muerte no existe, que hemos vivido muchas vidas, que no es la primera vez que nacemos, que hemos muerto y nacido muchas veces, que hay un espacio-tiempo entre vidas, y que muerte y nacimiento son sólo la entrada y la salida en el paso entre los mundos físico y espiritual.
Desprovista de misterio, fanatismo, distorsión y ambigüedad, la ley de Renacimiento o "reencarnación" es una realidad científica, un proceso de transición entre dos mundos, caracterizado por toda una serie de fenómenos corporales, energéticos, psicológicos y espirituales cuya misión es asegurar la continuidad de la consciencia en su trayectoria evolutiva.
El alma humana emplea las experiencias de la vida y vidas para ir creciendo hacia un estado de mayor integración y perfección por medio del progresivo desarrollo de las cualidades humanas que llevan a un despertar de la consciencia. Es evidente que en el corto y limitado periodo de una vida no nos da tiempo material para desarrollar todas las cualidades que poseemos latentes, y es por ese motivo que la consciencia reencarna en diferentes cuerpos, personalidades, épocas y contextos para que poco a poco y logro tras logro se vaya desarrollando el “Yo”, para más tarde integrarlo con el Alma y luego dedicarse a ayudar a los demás a conseguirlo.
Para el Alma una vida es tan solo un día de colegio, un suspiro del espíritu, un latido en el corazón del cosmos. Si puedes captar la realidad de la ley de renacimiento y de la continuidad de la consciencia, conquistarás nuevos horizontes, tus límites se expandirán y tu mente se iluminará un poco más. Absolutamente todo lo que hemos vivido y experimentado en nuestra evolución como seres humanos está grabado en un depósito de memorias de nuestra mente y nuestra alma. Ese registro contiene en detalle todas las experiencias, situaciones y cruces vitales por los que hemos pasado a lo largo de las múltiples vidas que hemos tenido en este planeta como humanos. Es un registro comparable a ver una película de vídeo en color, pero con la diferencia que el protagonista es uno mismo y la grabación contiene todos los matices, sensaciones, emociones y estados con que se vivió cada experiencia del pasado. No estamos hablando necesariamente de regresión, sino de un registro al que se puede acceder de muchas maneras, y existen personas que han desarrollado la capacidad de acceso de una forma impresionantemente lúcida, objetiva y exacta. Yo tuve el privilego de conocer hace mucho tiempo a algunas de esas personas. Con su ayuda, he tenido la oportunidad y la “causalidad” de acceder a ese registro memorial de la información que se ha ido acumulando en mi consciencia a lo largo de mi evolución como ser humano.
Quizá te preguntes para qué me ha servido a mí conocer mis vidas anteriores, y te respondo que lo primero para comprender mejor mi vida actual, mis traumas y conflictos vividos, mi personalidad y carácter; en segundo lugar para emerger a la superficie de la consciencia aquello que estaba sumergido en las profundidades de mi inconsciente y poder transformar lo que no veía y boicoteaba mis actitudes, creencias y comportamientos desde la “trastienda”; y por si esto es poco, por último me ha permitido maravillarme de la aplastante y lógica coherencia de la Ley de Renacimiento y de la continuidad de la Consciencia dentro de ese camino que llamamos el desarrollo evolutivo del ser humano. Me ha aportado verdaderas respuestas, y un humilde respeto por la maravillosa mecánica universal y por cómo el Todo o Dios aprende a través de nosotros, sus personajes, a mejorar su obra. También he descubierto con el tiempo que ese conocimiento me ha permitido contribuir a desvelar, desmitificar y facilitar el tema de la reencarnación para que sea más accesible a todo el mundo.
Se dice que somos inmortales. Se dice que vivimos en diferentes planos de realidad a la vez. Se dice que vivimos en un eterno ahora, y que nuestra Chispa Divina se manifiesta al mismo tiempo en múltiples realidades. Se dice que no somos seres materiales viviendo una experiencia espiritual, sino que somos seres espirituales que están viviendo una experiencia material. Se dice que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, y que por lo tanto poseemos todas sus potencialidades y poderes. Jesucristo nos dijo que haríamos cosas tan grandes como las que el hizo y más grandes todavía. Buda nos dijo que somos dioses y que el problema es que no lo sabemos. Ortega y Gasset dijo que lo que nos pasa, es que no sabemos lo que nos pasa, y por eso nos pasa lo que nos pasa. Todos los grandes Maestros de la humanidad han enseñado la ley del Amor. La vida es una energía que experimentamos como fuerza amorosa. Tus abuelos les dieron la vida a tus padres. Tus padres te dieron la vida a ti. Tú has dado la vida a tus hijos, y tus hijos se la darán a sus hijos. Todos somos canales de la vida y de la fuerza del amor. Se dice que estamos en la Tierra para aprender, y la principal lección de todas es aprender a amar.
Una vida puede durar muy poco, como habrás comprobado muchas veces a tu alrededor. Un accidente de coche, un cáncer de pulmón, un ataque al corazón, una seta venenosa o una piel de plátano pueden transportarte en un instante a otro mundo y desaparecer en éste. Recuerdo lo desorientada, confundida y perdida que se encontraba la consciencia de un chico de 23 años que se mató escalando sin saber por qué se estaba viendo desde fuera su cuerpo muerto en el suelo. Puesto que la vida física puede ser muy corta ( o muy larga ) y desaparecer en un instante, pregúntate qué estás haciendo aquí… Entre la primera inspiración al nacer y cortar tu cordón umbilical, y tu última exhalación al morir y abandonar este mundo, acumulas muchas experiencias vitales. ¿Qué has aprendido de cada una de ellas? ¿Has aprendido a amar más y mejor? ¿Cuántas veces has tenido la satisfacción de haber vivido provechosamente? ¿Cuantas veces has tenido la sensación de haber realmente aprendido y crecido en amor?. La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento, porque dejas que todo lo que te sucede penetre todo tu ser y deje en ti semillas de sabiduría. Si sólo vivieras una vida, tu consciencia sentiría la misma impotencia que si fueras un solo día a la escuela, a la academia o la facultad y no te ha dado tiempo a aprender prácticamente nada. Por eso necesitas venir muchas veces a la Materia; por eso tu Alma precisa volver a este mundo una y otra vez, para poder realmente aprender.
En el viaje a través del tiempo de la evolución nuestra Alma se viste de múltiples personajes para poder aprender. Cada uno de ellos nos enseña cosas distintas; con cada uno de ellos aprendemos a amar y a odiar, a sufrir y disfrutar, a vivir y a morir, a expandirnos y contraernos, y todos ellos son igual de importantes en el devenir de nuestro viaje de aprendizaje y desarrollo interior. No hay ninguno de ellos negativo ni “malo”, sólo ropajes de carne, vestiduras materiales, cuerpos de creencia y emoción, actores y actrices en acción, interpretando su obra, ofreciendo experiencias vivas, regalando comedias y tragedias para que esa luz que somos pueda desarrollarse más y más a cada paso por la Tierra. ¿ De qué sirve temer a la muerte si morir es lo que más hemos hecho ?. Yo he muerto, como todos, de muchas maneras. He muerto del cólera, de viejo, envenenado, de un infarto, de infección por picaduras de mosquito, paralítico y ciego, de problemas respiratorios, de gangrena, de una hemorragia estomacal, enterrado vivo, y de muchas formas más. La muerte no existe, pues solo perece el traje físico, y hay disponibles tantos nuevos trajes como necesites en el armario del universo, están a tu entera disposición y para tu propio aprendizaje en esta escuela de evolución que es el planeta Tierra, uno de tantos.
Imagina que trabajas como creativo para una gran empresa y te dan un plazo de doce meses para diseñar y crear un pequeño parque temático. Sin saber nada sobre sus contenidos porque no lo has hecho nunca, en ese tiempo deberás aprender toda una serie de nuevos recursos personales y nuevas habilidades. Tendrás que aprender matemáticas, física y arquitectura para calcular estructuras, artes diversas para hacer los decorados, contabilidad y administración para gestionarlo todo, albañilería y carpintería para construirlo, y otras muchas nuevas capacidades. Lentamente, cada día del proceso creativo irás desarrollando más y más cualidades personales. Cuando al final de los doce meses hayas construido el parque, en el proceso habrás aprendido un montón de nuevos talentos y habrás desarrollado muchas capacidades que estaban dormidas en tu interior sin manifestar y que ahora pueden expresarse. Ahora, sustituye cada día de trabajo y aprendizaje de nuestra analogía por una vida física entera, y tendrás un pequeño atisbo de lo que puede representar para tu Alma una vida en la Tierra y el conjunto de todo un ciclo de vidas para alcanzar ciertos logros evolutivos y desarrollar ciertas capacidades y potencialidades latentes.
Eres un ángel y un animal viviendo en el mismo cuerpo, en la misma casa. Tu animal sólo entiende un lenguaje : sobrevivir. Pero tu ángel viene a este cuerpo para evolucionar. El principio básico de la existencia (aspecto “vida”) es la evolución : evolucionar, o en otras palabras, ofrecer a la materia (aspecto “forma”) una energía vital que asegure su vitalización, animación, percepción, integración y perfeccionamiento. La meta de la evolución no es únicamente la supervivencia, sino el aprendizaje y el crecimiento, entendido como el proceso de perfeccionamiento de la materia imperfecta que le permite a la Consciencia manifestar su potencial de perfección. La forma básica de evolucionar de la Consciencia es la experiencia, la cual le reporta el aprendizaje que requiere para dominar la materia, perfeccionarla y manifestar todo su potencial a través de ella. Si como consciencia encarnas en el mundo material en diversas épocas, contextos, vestiduras y ropajes de carne, es precisamente para aprender en este plano de realidad que es el planeta Tierra. Todas tus diferentes “personalidades” vividas ofrecen a esa consciencia que eres la posibilidad de aprender de muchas maneras distintas, a cual más rica y provechosa.
El proceso que llamamos “Muerte” es el más oscuro, negado e ignorado del ser humano común, y cuando una persona muere comienza a experimentar un proceso con sus fases de múltiples fenómenos corporales, energéticos, psicológicos y espirituales que tienen lugar para todo ser humano que deja el traje físico y se enfrenta al desconocido más allá. Esas fases suponen en primer lugar la restitución del cuerpo físico a la tierra de donde procede, en segundo la eliminación de las envolturas emocional y mental o psique del individuo, que también deben “morir”, en tercer lugar la integración de la partícula de vida-consciencia al cuerpo espiritual de luz del que emanó antes de nacer en la Tierra, y por último el retorno a la materia por medio de una nueva personalidad humana para proseguir el desarrollo evolutivo de la consciencia allí donde se dejó.
Pero tarde o temprano la consciencia planifica un nuevo nacimiento, una “programación prenatal” que trata sobre el plan de acción que esa consciencia interna traza antes de renacer para poder proseguir con la consecución de ciertos objetivos evolutivos y el desarrollo de ciertas cualidades psicológicas y logros personales, según sea su grado de evolución y el punto exacto donde dejó el trabajo de integración personal al morir en la vida anterior. Aquí es poderosa la influencia que ejercen los factores externos y ambientales como el sexo, el país donde se nace, la familia, las circunstancias gestacionales y el entorno socio-cultural para favorecer la realización de dichos logros de aprendizaje, y cómo los arquetipos zodiacales y los denominados “7 Rayos” caracterizan la tipología psicológica con la que se va a nacer y la naturaleza de la nueva personalidad y sus formas de pensar, sentir, actuar, reaccionar y responder a las circunstancias y situaciones de la vida.
Todo el conjunto de nuestras vidas tejen un fascinante viaje a través del tiempo, y nuestra consciencia eterna es testigo de su progresiva encarnación en diferentes cuerpos, épocas, lugares y contextos para poder proseguir su desarrollo evolutivo. En cada una de esas vidas experimentamos un género, nombre y apellidos, mes y año de nacimiento, signos zodiacales ( solar y ascendente ), rayos de la personalidad, características personales de los padres o hermanos, crisis personales en cada etapa crucial de la vida y nuevo fallecimiento. Nada de ello es ficticio sino real, y constituye la historia evolutiva de cada uno de nosotros tal y como la hemos vivido en nuestro ciclo de encarnaciones, una información que duerme en cierto nivel de la mente inconsciente donde está registrada y oculta pero presente hasta el más mínimo detalle histórico, cronológico, geográfico y personal. A medida que avanzan las vidas subyace una lógica respecto a su continuidad evolutiva, de una a otra, que confirman el sentido progresivo del aprendizaje interno por el que la consciencia sigue encarnando en un cuerpo material en la Tierra. Vida tras vida, todos hemos ido enfrentando diversos retos, tribulaciones, experiencias, dramas, comedias, aventuras y desventuras que culminan en la actual personalidad que tenemos ahora, por lo que podemos afirmar que somos el producto de nuestras experiencias ( todas ).
La humanidad tiene mucha más historia y antigüedad que la que le atribuye la ciencia moderna, y por lo menos se remonta a 18 millones de años atrás. En tanto tiempo, se puede deducir que a razón de una vida por cada media de, pongamos, 150 años, podemos haber venido tantas veces al mundo físico como horas acude a la universidad cualquier estudiante universitario en toda su carrera.
Además sobrevive una memoria a través de las vidas, un mecanismo por el cual la mente humana registra y graba todo lo que vive y experimenta el individuo en cada situación de la vida y vidas, ya sea una situación positiva y placentera como negativa o traumática, y de una vida a otra arrastramos los ciclos de experiencia incompletos en forma de traumas por sanar y conflictos internos sin resolver, condicionando desde el inconsciente nuestras creencias, nuestras actitudes y comportamientos, nuestra conducta y la forma de relacionarnos con los demás y establecer los vínculos afectivos. Si un trauma de una vida concreta no se ha sanado, aparece en las vidas posteriores hasta que no es reconocido y transformado, puesto que lo que entendemos como “memoria” no se limita o circunscribe únicamente al cerebro físico ( un mero órgano del cuerpo ), sino que trasciende el espacio, el tiempo, y es un complejísimo entramado de experiencias condensadas a lo largo de muchas vidas, configurando una especie de constelación parecida a la forma en cómo las neuronas cerebrales se sinaptan entre ellas y crean conexiones infinitas, pero de una forma mucho más compleja, abstracta y amplia, ya que también creamos conexiones con el inconsciente colectivo y todo lo que se considera “transpersonal” y está más allá del individuo (arquetipos, mitos, grupos humanos, sociales o raciales, seres vivos orgánicos e inorgánicos, ancestros, formas de vida no humanas, etc.).
El ser humano es una entidad imperfecta en evolución, de origen no físico-terrenal, con un desarrollo evolutivo racial e individual, con otra anatomía invisible que está más allá de lo que captan nuestros ojos, y atravesamos el reino humano en nuestro devenir y perfeccionamiento hacia un reino superior. A medida que vamos avanzando grados en nuestra evolución y nivel de consciencia, el radio áurico o tamaño del campo energético que emana del cuerpo va creciendo y expandiéndose, irradiando cada vez más cantidad y calidad de luz y fuerza amorosa. En ese viaje de evolución atravesamos diversos estados de consciencia a medida que nos desarrollamos espiritualmente : ser humano común, intelectual, aspirante, discípulo, iniciado, maestro, etc. Todo ello nos permite entender que el ser humano es, efectivamente, una entidad imperfecta que está en continua evolución y perfeccionamiento, y que es por ese motivo que hemos de venir a encarnar a la materia tantas veces.
La visión y actitud actual de la ciencia ante la muerte evidencia que el egoísmo y el apego son las ataduras del alma a la Tierra, y necesitamos nueva luz sobre la eutanasia y la vida asistida. Hemos de entrenarnos para ayudar a morir y saber acompañar a las personas que fallecen y realizan el tránsito desde el mundo físico hacia el mundo espiritual. Un atrevido y valiente ejercicio consiste en enfrentarte a la muerte en lugar de rehuírla y prepararte en vida para allanar el terreno de tu destino.
Todos hemos ocupado más cuerpos de los que podemos contar, y la mal llamada "muerte" no es sino una puerta, una transición hacia otros planos del Ser y hacia otras dimensiones de la realidad que desconocemos tanto como el mundo de los átomos o de las galaxias. Yo he tenido el privilegio de tener acceso al conocimiento de varias de mis vidas anteriores, que he explicado detallada y abiertamente en el libro "Mis Vidas" para que mi ejemplo ayude a esclarecer la realidad del Renacimiento. Si estás interesado de verdad en conocer tus vidas anteriores, y tu curiosidad es la de aprender y crecer de ese conocimiento, estoy abierto a ayudarte.
Ricard Montseny Palau ( Contacta conmigo )
El texto de este artículo está extraído del libro "MIS VIDAS", de Ricard Montseny. Si deseas más información o adquirirlo, pincha aquí :
Libro :
"MIS VIDAS"
Curso-Experiencia :
VOLVER A NACER ( Otra visión de la Muerte )
El Arco Iris de la Consciencia
¿ Qué es una Forma de Vida ? Como la misma definición nos revela, una Forma de Vida es una Partícula de ENERGÍA DE VIDA, envuelta por una FORMA MATERIAL que la reviste. Todas las formas de vida en la Tierra están constituidas por esta doble naturaleza, su Apariencia y su Esencia, la Forma y el Contenido, aquello que las anima y alimenta, y lo que es animado y alimentado. En el ser humano, la FORMA es una triple envoltura material que conocemos como los aspectos Físico, Emocional y Mental, mientras que la VIDA es una partícula de Energía alojada en el Corazón, y es el NÚCLEO DEL SER, aquello que nos anima.

Este Núcleo del Ser es nuestro SER INTERNO, el verdadero “Yo”. E igual que un rayo de sol contiene 2 aspectos : LUZ y CALOR, el Núcleo del Ser está compuesto también por 2 aspectos : VIDA y CONSCIENCIA. Uno de ellos se asienta en el Corazón, y el otro se ubica en el Cerebro, aunque son 2 diferenciaciones de la misma Esencia. En realidad, la Chispa de Vida que somos está arraigada en el Corazón, pero posee un reflejo de sí misma en el Cerebro, que le dota de Consciencia. El aspecto VIDA del Corazón es el ESPÍRITU, lo que nos anima y calienta, mientras que el aspecto CONSCIENCIA del Cerebro es la LUZ, lo que nos dota de un ALMA, la capacidad de sentir, percibir y ser seres conscientes. La Energía Vida del Espíritu se manifiesta en el Cuerpo como ENERGÍA VITAL, VITALIDAD. La Luz de la Consciencia lo hace a través de las 2 manifestaciones esenciales del Alma humana : la FUERZA y el AMOR, que fusionados por la LUZ se expresan como FUERZA AMOROSA en la persona integrada.
Ambos aspectos van siempre juntos, y donde va uno va el otro. No se pueden disociar, lo que significa que la VIDA siempre sigue a la CONSCIENCIA. Basta con que sientas conscientemente una parte del cuerpo, para que la Vida vuelva a habitar y nutrir esa zona, y éste es el Principio Fundamental de “Curación por la Consciencia”.

Para hablar de la CONSCIENCIA hemos de hablar en términos de Energía. Energía y Materia son dos expresiones de la misma sustancia primordial, y la Materia no es más que la manifestación más densa de la Energía, energía comprimida y condensada. Cuando la Energía y la Materia interaccionan entre sí, aparece lo que conocemos como la CONSCIENCIA, el ALMA, la LUZ, que es el factor intermediario ó puente de enlace entre Espíritu y Materia. Lo que llamamos la Consciencia Humana ó el ALMA HUMANA es una partícula de luz ubicada dentro de la cabeza, en el centro del cerebro. Existen en el interior del cráneo dos importantes glándulas con propiedades eléctricas, magnéticas y con estructuras cristalinas como la magnetita : las glándulas Pineal y Pituitaria, que tienen su correspondencia con los 2 centros energéticos de la cabeza : el centro Frontal y el Coronario. La interacción ó conjunción de la actividad de sus respectivos campos electromagnéticos, crea en el centro del cerebro la energía luminosa que llamamos Consciencia.
La Consciencia es simbólica y literalmente LUZ, porque además de ser su naturaleza, nos permite percibir y ver todas las dimensiones ó planos de realidad. Igual que la luz visible abarca un espectro de frecuencias ó longitudes de onda distintas que dan origen al Color con sus diversos matices y tonalidades, la Luz de la Consciencia también posee un amplio espectro de frecuencias cuya manifestación conocemos como Capacidades, Facultades y Potencialidades humanas, con sus múltiples matices y diferenciaciones.

El Espectro de la Consciencia representa el SENDERO EVOLUTIVO que todo ser humano sigue en su desarrollo como persona, un Camino que va de la Materia hacia el Espíritu ó Energía, en una corriente ascendente y evolutiva que tiene como finalidad desarrollar la consciencia y crecer como personas. Este camino de desarrollo evolutivo de la Consciencia se lleva a cabo por medio de una serie de etapas evolutivas ó NIVELES DE CONSCIENCIA, cada uno de los cuales se caracteriza por una Lección Evolutiva específica de cara al Crecimiento Personal y la Realización del Ser.
Esas etapas son 7, y constituyen los 7 Cursos de lo que podríamos denominar la “Carrera humana” hacia la Integración con el Todo. El 1er nivel de consciencia es el Nivel FÍSICO, y corresponde a la lección evolutiva del ENRAIZAMIENTO, nuestra capacidad para estar bien conectados a la Materia, al Cuerpo Físico y a este mundo donde hemos venido a manifestarnos. El 2do nivel es el SEXUAL y corresponde a la lección evolutiva del PLACER, nuestra capacidad para saber vivir y disfrutar en este mundo físico, no únicamente a través de la Sexualidad, sino por medio de todo aquello que en este plano nos aporte gratificación y bienestar. El 3er nivel de consciencia es el EMOCIONAL, y corresponde a la lección evolutiva de la AUTOSUFICIENCIA, nuestra capacidad para saber sostenernos sobre nuestros propios pies y desarrollar la Individualidad, tanto material como emocionalmente, y ser personas independientes, autónomas y autosuficientes en la vida. El 4to nivel es el AFECTIVO, y corresponde a la gran lección ó aprendizaje del AMOR, nuestra capacidad para dar, recibir y compartir cariño, comprensión, aceptación y energía afectiva, y tiene que ver con la apertura del Corazón que nos lleva a lo Incondicional. El 5to es el nivel de consciencia CREATIVO, y corresponde a la lección evolutiva de la EXPRESIÓN, la capacidad para expresarnos como personas, realizar nuestros propósitos y manifestar nuestra Creatividad Interior ( Crear ) . El 6to es el Nivel MENTAL, y aquí el aprendizaje evolutivo tiene que ver con el desarrollo de la INTELIGENCIA, entendiendo como tal la capacidad para hacer que nuestra vida funcione con equilibrio a partir del uso de las 2 propiedades principales de la Mente humana : el INTELECTO y la INTUICIÓN. Y por último el 7mo nivel de consciencia es el Nivel ESPIRITUAL, que corresponde a la lección evolutiva de la UNIDAD ó capacidad para sentirse parte del Todo, para conectarnos con el Espíritu de las cosas, con el Alma de los demás seres, para formar parte de un Todo mayor.
La Consciencia o Alma desarrolla su Luz refinando y perfeccionando la materia a medida que va progresivamente aprendiendo a superar cada uno de esos 7 Grados Evolutivos, en su ascenso de vuelta al Universo, a su verdadero origen.
Para superar cada una de esas 7 etapas evolutivas, la Consciencia ha de desarrollar en cada nivel una serie de CUALIDADES HUMANAS, que son como las “asignaturas” que le permiten aprobar cada Curso ó nivel evolutivo. Veamos cuáles son las principales Cualidades a desarrollar en cada nivel de consciencia:
En el 1er Nivel Físico tenemos que para completar el aprendizaje del ENRAIZAMIENTO hemos de desarrollar las cualidades del Apoyo, la Estabilidad, la Seguridad y la Fuerza. En el 2do Nivel Sexual superamos la lección del PLACER cuando desarrollamos las cualidades de Atracción, Contacto, Sensación, Placer y Relación. El 3er Nivel Emocional su trasciende al conquistar la lección evolutiva de la AUTOSUFICIENCIA, para la cual hemos de desarrollar la Objetividad, el Desapego, la Autoafirmación, la Independencia y la Ecuanimidad. El 4to Nivel Afectivo sintetiza el gran aprendizaje del AMOR mediante el desarrollo de sus múltiples cualidades : Paciencia, Tolerancia, Aceptación, Comprensión, Perdón, Autoestima, Optimismo, Confianza, Humildad, Bondad, Altruismo y Amor Incondicional. En el 5to Nivel Creativo tenemos que completar la lección de la EXPRESIÓN desarrollando las cualidades de Actividad, Expresión Corporal, Habilidad, Expresión Vocal, Comunicación, Realización y Creatividad. El 6to Nivel Mental se supera cultivando la INTELIGENCIA por medio del desarrollo de las cualidades del Intelecto y la Intuición, y por último en el 7mo Nivel Espiritual trascendemos el mayor aprendizaje, el de la UNIDAD, desarrollando las cualidades de Alineamiento, Presencia, Integración, Sabiduría y Transformación.
A su vez, cada una de esas Cualidades posee diversas CUALIDADES SECUNDARIAS ó Sub-Cualidades, que hacen del Espectro de la Consciencia un múltiple Arco Iris Evolutivo, como un gigantesco diamante con multitud de facetas a pulir y desarrollar. Un grandioso árbol de la Consciencia con muchísimas ramas que emergen todas de un gran y común tronco : la FUERZA AMOROSA del Ser Interno.
De hecho, la Personalidad humana o aspecto “Forma”, es decir el conjunto Físico-Emocional-Mental que conocemos también como el “Ego”, está destinado a ser un CANAL DE MANIFESTACIÓN de todas esas Cualidades de la Consciencia o Alma. Es lo mismo decir que la FORMA tiene la misión evolutiva de manifestar la VIDA.
Cuando la persona crea una resistencia física, emocional o mental a la manifestación de las CUALIDADES DEL ALMA, especialmente a la Fuerza Amorosa, se produce un punto de fricción entre la VIDA y la FORMA, y ese punto de fricción o resistencia se expresa como enfermedad y conflicto interno. De hecho, podemos afirmar que esas son las verdaderas causas de la enfermedad. Toda dolencia física ó conflicto psicológico no es más que la manifestación visible de una resistencia entre la Vida y la Forma, entre el ALMA y la PERSONALIDAD o EGO. De esta manera la Consciencia trata de decirnos que es necesario mirar no hacia fuera, sino hacia el interior, para descubrir dónde se halla la resistencia, o más exactamente, qué CUALIDADES DEL ALMA estamos distorsionando, frenando o ahogando.
De acuerdo al Principio que hemos visto antes, de que “la Vida sigue a la Consciencia”, y sabiendo ahora ya además que la naturaleza de la Consciencia o Alma es LUZ y FUERZA AMOROSA, se desprende que la clave esencial para la CURACIÓN del Ser humano reside precisamente en la misma Consciencia. Puesto que donde se enfoca la Consciencia, ahí va la Vida, se deduce que donde enfocamos la FUERZA AMOROSA del Alma, ahí se dirige la ENERGÍA VITAL que nutre, regenera y sana cualquier enfermedad o conflicto interior. Y esto se ha sabido desde siempre, en todas las culturas.
Este es el principio fundamental en el que se basa la “Curación por la Consciencia” : ilumina algo oscuro con la LUZ de la Consciencia, y sanarás todo lo que no fluye con la Vida; inunda cualquier parte de ti con la FUERZA AMOROSA del Alma, y obtendrás milagros que hasta dentro de un tiempo no explicará la ciencia materialista.
Si aplicamos este principio al Espectro de la Consciencia, significa que si enfocamos la LUZ de la Consciencia y la FUERZA AMOROSA del Alma en aquellas cualidades del Ser Interno que estamos inconscientemente inhibiendo, las resistencias se disolverán, y el flujo de energía vital restablecerá la INTEGRACIÓN entre la Vida y la Forma, sanando el conflicto y la enfermedad.
“Curación por la Consciencia” es un sistema y proceso de SANACIÓN PERSONAL PROFUNDA que tiene la finalidad de recuperar la Armonía Física e Interior y favorecer la Integración del Ser.
La Consciencia lo ilumina y vivifica todo. Es el mejor terapeuta que existe porque, según su enfoque, ella es la que gestiona y administra la ENERGÍA DE LA VIDA. Ya hemos constatado que toda enfermedad ó problema psicológico es el resultado de un CONFLICTO INTERNO que busca solución, de la RESISTENCIA a una Cualidad de la Consciencia que desea manifestarse.
Por ello, “Curación por la Consciencia” es un método de curación que va directamente dirigido a las CAUSAS PROFUNDAS del problema ó enfermedad, y se basa en colaborar con la persona para ayudarla a tomar consciencia de la resistencia interna ( la CUALIDAD que busca manifestarse ) y transformarla ( facilitar su manifestación ) mediante la aplicación de INFORMACIÓN, ENERGÍA VITAL y FUERZA AMOROSA.

La propia naturaleza humana ( la energía vital, el organismo, la consciencia, el alma ) posee la capacidad e inteligencia autocurativa más grande. La finalidad de “Curación por la Consciencia” como proceso de sanación personal profunda, consiste en facilitar el despertar y la activación de esa capacidad en la persona.
No se enfoca tanto en lo que le falta a la persona ( deseos, expectativas, proyectos, virtudes ) o en lo negativo ( enfermedades, problemas, molestias, conflictos ), sino en lo que ya posee : CUALIDADES LATENTES, CAPACIDADES, FACULTADES DORMIDAS y TALENTOS. Más que combatir la enfermedad ó luchar contra el problema o conflicto, se dedica a potenciar la Capacidad Autocurativa del Cuerpo-Mente y la Toma de Consciencia del POTENCIAL INTERNO de la persona : las cualidades ó capacidades que están por despertar y desarrollarse.

El Sistema de “Curación por la Consciencia” está constituido por 3 áreas formativas de estudio, práctica y formación tanto personal como profesional :
1. ALINEAMIENTO : PREPARACIÓN Y PROCESO PERSONAL (PPP).
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3. TRANSMISIÓN : CANALIZACIÓN-CATALIZACIÓN DE CAPACIDADES (CCC).

El Area de ALINEAMIENTO : PREPARACIÓN Y PROCESO PERSONAL, está diseñada para aprender a conectar con cada una de las Cualidades y Capacidades de la Consciencia ( Alma humana ) y a experimentarlas personalmente para facilitar y producir la curación personal, así como también para poder transmitirlas a otras personas en el proceso de CANALIZACIÓN - CATALIZACIÓN (TRANSMISIÓN).
El Alineamiento es el estado personal e interior necesario para poder explorar las capacidades bloqueadas, y transmitir la información y las energías cualificadas que las desbloquean y liberan. Esto se consigue por medio de diversas técnicas de consciencia corporal, desbloqueo, relajación y meditación.

El Area de EXPLORACIÓN : RASTREO DE RESISTENCIAS ( RR ), tiene la finalidad de aprender a descubrir e identificar las Resistencias, es decir : qué CAPACIDADES Y VALORES de la persona están bloqueados, que necesitan liberarse y manifestarse.
Se realiza todo un completo análisis en profundidad de los NIVELES DE CONSCIENCIA que están en desarmonía, así como de las CUALIDADES INTERNAS que buscan expresarse. Para ello se sigue un protocolo ( Serie ordenada de procedimientos con que se comienza y termina una Exploración ) para detectar y determinar las resistencias y las cualidades bloqueadas.
Y en el Area de TRANSMISIÓN : CANALIZACIÓN-CATALIZACIÓN DE CAPACIDADES ( CCC ), el objetivo es aprender a canalizar y catalizar ( estimular, activar y facilitar por Resonancia ) en otra persona la liberación y expresión de las Capacidades y Cualidades de su Consciencia que buscan manifestarse, por medio de la transmisión de INFORMACIÓN, ENERGÍA VITAL y FUERZA AMOROSA a través de los canales de transmisión ( Luz, Sonido y Contacto ).
También aquí se sigue un protocolo ( Serie ordenada de técnicas con que se comienza y termina una Sesión de Transmisión ) según el tipo de cualidades que es necesario activar y liberar.

En una Sesión de “Curación por la Consciencia”, la persona transmisora ( el “terapeuta” ) eleva su nivel de consciencia hasta un estado de ALINEAMIENTO y CONEXIÓN con el Ser Interno ó Alma ( Consciencia Interna ) para conectar con las diferentes Capacidades y Cualidades Internas que, una vez transmitidas a la persona receptora ( el “paciente” ), activarán por RESONANCIA esas mismas cualidades en su consciencia, cuya manifestación de las cuales producirán por sí mismas la CURACIÓN y el restablecimiento del estado de salud física y equilibrio psicológico ( emocional-mental ), puesto que donde se enfoca la Consciencia, ahí se dirige la Energía de la VIDA que nutre y sana.
Este Sistema y su Formación está destinado tanto para el PROCESO PERSONAL como para la PRÁCTICA PROFESIONAL.
Si deseas más información sobre las SESIONES INDIVIDUALES, pincha aquí :
SESIONES INDIVIDUALES
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