La conciencia 7

 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 “Cómo Crear Bien en Tu Vida” por Linda-Ann Stewart;
Parte 1
¿Has sentido  alguna vez que el Espíritu te ha negado algún
bien, ya sea salud, abundancia, relaciones o cualquier cosa?
¿O que otros han sido bendecidos con cosas maravillosas en sus
vidas, pero tú no? El  Espíritu no se ha negado a otorgarte tu
bien. Tú te lo has negado a ti mismo.

“Pero,” objetas, “De verdad que quiero esas cosas en mi vida”.
Puede ser. Aún así, eres tú quién ha evitado el que las tengas.
Puesto que tú eres una expresión del Universo, Él quiere que
tengas todo lo bello para gozar. El Infinito no se puede negar
el bien a sí mismo (Tú). No  le da algo maravilloso a alguien y
se lo restringe a otro. Ésta será una serie de artículos para
explicar cómo tú tienes el poder, la habilidad y los recursos
para tener todo el bien que deseas.

Todo en tu vida es creado de la energía del Universo. Tu ropa,
tu trabajo, tus relaciones, tus sentimientos acerca de ti mismo,
tu salud, tu prosperidad, todas ellas son formas de la sustancia
del Espíritu. Todas son Espíritu en manifestación física. La
energía del Infinito ha fluido al molde que tú has provisto para
darte lo que hoy  estás viviendo.

¿Cómo funciona esto? Tenemos tres niveles de consciencia dentro
de nosotros, y cada una tiene su propia función específica.
Nuestra mente consciente elige lo que queremos, nuestra mente
subconsciente toma esa elección y crea un plano y nuestra mente
Superconsciente hace realidad dicho plano.

Nuestra mente consciente nos permite conocernos a nosotros
mismos. La usamos para explorar nuestra consciencia y nuestro
mundo. “Pienso, luego existo”. Es la parte lógica de la
consciencia. Con ella tamizamos la información del mundo
exterior y la comparamos con las experiencias que hemos tenido.
La mente consciente toma todos los datos, los separa, los
remueve y examina cada pedazo. Entonces analiza la información,
saca conclusiones y hace elecciones. Se le considera la parte
izquierda de la mente.

Una vez que la mente consciente ha tomado una decisión, o ha
tamizado lo suficiente, pasa la información y la conclusión a la
mente subconsciente. La mente subconsciente es un almacén. En
ese almacén se encuentra todo lo que jamás hayas dicho, hecho,
escuchado o vivenciado. Todas las decisiones que has tomado en
el pasado operan en ella. La mente subconsciente sólo puede
razonar con el conocimiento que ya está en ella.  Sus funciones
son procesar e integrar información.

¿Alguna vez has tratado de recordar el nombre de alguien? Haces
un gran intento para traerlo a tu mente. Lo tienes en la punta
de la lengua. Finalmente decides: “Lo dejo, haré otra cosa y ya
me vendrá”. En medio de estar haciendo otra cosa, ahí está, y ya
tienes el nombre.

Tu mente consciente separó los detalles, cómo era esta persona,
de dónde la conoces, cuál es su color favorito, y entonces la
mente analítica soltó el problema. Tu mente lógica había hecho
todo lo que podía. Era el momento de que tu subconsciente
hiciera su trabajo. Buscó a través de todos los archivos en su
almacén hasta que lo encontró. Entonces soltó el nombre a la
mente consciente y helo ahí.

Parte 2

Como ya sabemos, las mentes consciente y subconsciente tienen
cada una sus propias funciones por separado. El consciente es la
parte de la mente que razona, el subconsciente es la parte que
almacena y procesa. Mientras que el consciente es objetivo,
analiza los detalles, el subconsciente está sujeto a lo que la
mente consciente permite que se filtre al almacén.

Nos entrenamos para hacer cosas, desde aprender el abecedario,
hasta manejar un auto, poniendo atención a todos los detalles en
el principio. Usando nuestra mente consciente tenemos que pensar
acerca de cada paso hasta que se forma un surco en nuestra mente
subconsciente. A partir de ese momento podemos funcionar
automáticamente.

¿Cuántos de nosotros hemos ido manejando por un camino mientras
soñábamos despiertos y nos pasamos de nuestra calle? Hemos
aprendido a dejar la conducción del auto al subconsciente y
manejamos con piloto automático. Nuestra mente consciente estaba
enfocada en otra cosa cuando nos pasamos la calle.

Con nuestras actitudes es lo mismo. Como niños y adultos jóvenes
aprendemos a pensar acerca de nosotros y de nuestro mundo. Es
cuando desarrollamos nuestras creencias acerca de si merecemos
ser amados, ser valorados, si llamamos la atención negándonos a
nosotros mismos o siendo exigentes, y más aún.

Una tendencia natural es modelar nuestra conducta conforme a la
de los adultos a nuestro alrededor, por lo general nuestros
padres. Lo hacemos para sobrevivir en nuestro pequeño mundo,
porque ellos tienen el poder para castigarnos o aceptarnos. Como
la aceptación es preferible al castigo, tratamos de hacer lo que
podemos para lograr su cariño. 

Si un padre cuya cercanía buscábamos estaba enfermo cuando
éramos pequeños, podríamos, inconscientemente emularlo y
enfermar con tal de obtener su aprobación. También descubrimos
que llamamos la atención de esa manera y usamos este medio para
cubrir nuestras necesidades.

Estas creencias y comportamiento se convierten en hábitos.
Cuando crecemos actuamos de esa forma automáticamente tal y como
cuando sabemos que la “B” sigue a la “A” sin necesidad de hacer
trampa. Nuestra mente consciente ha permitido que se filtre esta
información al subconsciente y en algún momento en el pasado
tomo la decisión de que este comportamiento era beneficioso.

Ahora de grandes, a pesar de no necesitarlo, nos comportamos de
esa manera. Y en muchas ocasiones nos resistimos a cualquier
intento de cambiar. El subconsciente considera que es necesario
para sobresalir y nuestra mente consciente tiene que convencerlo
de lo contrario.

Si tenemos la creencia de que la vida es una lucha, nuestro
subconsciente nos atraerá circunstancias para darle veracidad a
esa idea. Nuestra mente consciente puede eventualmente
percatarse de que la vida no necesita ser difícil. Inicialmente
la mente subjetiva o subconsciente se resiste a una nueva
actitud, pero perseverando con nuestras afirmaciones, la mente
subjetiva acaba por aceptar y ésa es su función.
Parte 3

Recientemente me he dado cuenta de que he estado creando lo que
quiero expresando mi deseo y después soltándolo. Esto lo he
sabido intelectualmente desde hace décadas. Manifestar cosas que
no me importaban mucho era fácil, tal como ir a ver un show y de
pronto ahí estaban los boletos. Pero ahora, estoy aprendiendo a
manejar esto y esto viviendo cosas que de verdad quería.

Por ejemplo, necesitaba hacerle una afinación a mi carro, pero
temía llevarlo al distribuidor porque no confiaba en su trabajo.
Entonces descubrí a un mecánico con una buena reputación que
podía hacer el trabajo más rápido, más barato y mejor.

En otra ocasión le expresé al Universo que quería dar un
seminario, pero no quería tener que convocarlo. Siempre que
pensaba en el seminario o me empezaba a preocupar, me recordaba
a mi misma que: “Mi Mente Creativa lo está trabajando”. Antes de
tres semanas me solicitaron dar unas clases y ellos mismos las
promoverían.

Es así como nuestras mentes consciente y subconsciente trabajan
juntas. Con nuestra mente consciente elegimos lo que deseamos y
permitimos que penetre en nuestra mente receptiva, creativa.
Tenemos que hacer todo lo que podamos para estar preparados. Si
necesitamos un trabajo, buscamos en los anuncios clasificados,
establecemos entrevistas, contactamos personas. Cuando hemos
hecho todo lo que sabemos que tenemos que hacer pasamos a otro
proyecto, sabiendo que nuestro subconsciente está haciendo su
trabajo de creación.

Tal vez recibamos alguna instrucción, alguien a quién llamar. O
tal vez nos encontremos con alguien en la tienda, mencionamos
nuestra búsqueda y coincidentemente sabrán de alguien que busca
un empleado con nuestros talentos.

La mente subconsciente no razona. Está sujeta a las decisiones
de la mente consciente. Al recibir nuestra elección, nuestra
mente subconsciente moldea la energía Divina en la forma que
queremos. Pero cuando la mente consciente trata de hacer todo el
trabajo, no le permite a la mente subjetiva hacer todo el
trabajo que le es posible. No soltamos y no dejamos a la mente
subjetiva cumplir su papel.

Hay un flujo y reflujo sinérgico con la mente creativa. Usamos
el consciente para separar las piezas, tomar decisiones y
entonces la mente subconsciente arma las piezas formando una
nueva y bella imagen.

Pero debemos de confiar en nuestra mente creativa. Sí tratamos
de resolver el “Cómo” de nuestro deseo, estamos interfiriendo
con su trabajo. Es como estar abriendo el horno cuando horneamos
un pastel para ver si ya está. Cuando nuestra mente consciente
trata de controlar los detalles, decidiendo la forma en que debe
de suceder, hemos quitado la energía de la mente subconsciente y
no puede hacer su trabajo. Sale el calor del horno y el pastel
se viene abajo.

Esto es algo con lo que he batallado constantemente. Me preocupo
de que no se dé. No hay ninguna razón racional para que no se
dé, sólo que estoy más familiarizada con las viejas condiciones
y temo que no cambien. Hablando con otras personas, pienso que
es un temor común.

Recuerdo que se me dijo que el temor está en el lado opuesto de
la fe. Temor es simplemente fe en lo que no quieres manifestar.
Por lo tanto se convierte en una profecía auto-realizable. El
subconsciente ve en que estás enfocado, dónde están  más fuertes
tus emociones y eso es lo que te entrega envuelto con un bonito
moño. No se percata de que te ha dado lo opuesto a lo que tú
querías. Sólo creó lo que tú visualizabas. 

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REFLEXIONES
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“Ten cuidado con lo que pides, puede ser que se te cumpla”.

Parte 4
Con tu mente consciente pones tu atención en lo que tú quieres,
tu nueva decisión. Escogiendo lo que quieres creer y confiando
en que tu mente receptiva te hará caso, le das permiso de crear.
Recuérdate a ti mismo que tu mente subjetiva sabe todo lo que
necesita saber para crear cualquier condición, cambiar cualquier
situación. Tú tienes el poder y la autoridad para crear un nuevo
mundo para ti. Conscientemente no necesitas saber cómo sucederá.
Dándole dirección a tu subconsciente y con suficiente fe para
soltar, le das el poder para manifestar lo que tú quieres.

El Universo, nuestra mente Superconsciente, siempre nos dice sí.
Quiere que tengamos  vidas felices, saludables, satisfactorias.
Nuestro Superconsciente está constantemente vertiendo bien en
nuestras vidas, hasta donde somos capaces de aceptar. El Bien
que vierte en nuestras vidas es energía Divina en la forma. Como
es amor puro, nos da lo que nosotros pidamos. Su cálida belleza
fluye al molde que nuestra mente consciente ha impreso en
nuestro subconsciente con nuestra atención. Esa energía Divina
se solidifica en una manifestación física de salud, prosperidad,
un mejor trabajo, etc.

La mente Superconsciente crea cualquiera que sea nuestra visión.
Si estamos patinando, vemos por donde queremos ir. Si volteamos
a mirar hacia la derecha, automáticamente viramos en esa
dirección. Nuestros pensamientos son cosas. Cada pensamiento es
un proceso bioquímico. Energía. Los pensamientos más fuertes
crean impresiones más fuertes en nuestra atmósfera mental. Los
impulsos de energía crean conjuntos, creando actitudes. Al tener
los mismos pensamientos una y otra vez, éstos hacen un surco en
nuestra psique, como en un sendero. Siempre que vamos por ese
sendero, las llantas caen en el surco.

La energía de nuestros pensamientos diseñan nuestras creencias y
nuestras actitudes, los surcos, y después crean condiciones que
reafirman esas expectativas. Alguien que espera que la gente lo
juzgue, verá todo comentario como una crítica.¡ “Te ves bien”!;
¿ “Qué quieres decir con eso”?.

Todo es simplemente energía, desde el primer pensamiento hasta
la manifestación física de ese pensamiento. Los pensamientos
crean, los pensamientos pueden cambiar. Tú no eres quien crea.
Tu mente consciente toma una decisión para algo mejor, le agrega
emoción, mantiene tu enfoque en esa elección. Eso se imprime en
el subconsciente, la mente receptiva. El subconsciente le da un
patrón a seguir al Superconsciente con su energía Divina. El
resultado es mejor salud, más prosperidad, mejores relaciones,
éxito, cualquiera que sea tu enfoque.
Si tu atención está en el temor, al tener miedo recibirás lo que
no quieres, eso es lo que recibirás. El subconsciente no
discrimina, le da forma sólo a lo que conscientemente queremos.
Energía es energía. El Superconsciente simplemente sigue por
dónde lo guiamos.

El Superconsciente, la energía Divina, le da forma a todo en
nuestras vidas. La silla en que te sientas, el trabajo que
tienes, la creatividad que posees, el dinero en tu bolsillo,
todo es energía. Todo comenzó con tu pensamiento, con tu
atención, tu expectativa, tu confianza en el patrón que
elegiste, grandioso o no tanto. El Superconsciente siempre nos
está otorgando bien. Impulsa el bien hacia nosotros. Tenemos que
trabajar bastante para no aceptarlo. Cuando nos encontramos en
el miedo, en la oscuridad, rehusando ver la luz, no podemos ver
que todo a nuestro alrededor es simplemente  la ilusión de
sombras. Todo lo que necesitas hacer para mejorar tu vida es
escoger diferente, y confiar en que se manifiesta ahora. Y así
es.

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REFLEXIONES
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“Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de
lo que no se ve”; Hebreos 11.