Como Lao Zi, Zhuang Zi y Lie Zi eran lo suficientemente conscientes para
escribir libros muy inteligibles, puede suponerse que en parte su lenguaje
es también exagerado o metafórico. Su "inconsciencia" no es la del coma,
sino lo que los expositores más recientes designaban con la expresión *wu
xin, *que literalmente significa "no mente", es decir, falta de
autoconsciencia. Es un estado de plenitud en el que la mente funciona libre
y fácilmente, sin la sensación de una segunda mente o ego que la enfrenta
con un palo. Si el hombre común es aquel que tiene que caminar levantando
sus piernas con las manos, el daoísta es aquel que ha aprendido a dejar que
sus piernas caminen solas. Varios pasajes de los escritos daoístas sugieren
que la falta de autoconsciencia es el empleo de la totalidad de la mente,
como usamos los ojos cuando los posamos sobre varios objetos pero no hacemos
especial esfuerzo para percibir algo. Según Zhuang Zi:
El niño mira las cosas todo el día sin pestañear; ello es así porque sus
ojos no están enfocados en ningún objeto particular.
Anda sin saber adonde va, y se detiene sin saber qué está haciendo. Se
confunde con lo que lo rodea y se mueve llevándolo consigo. Estos son los
principios de la higiene mental. (23) *(10)*
Por otra parte:
Si regulas tu cuerpo y unificas tu atención, la armonía del cielo descenderá
sobre ti.
Si integras tu conciencia y unificas tus pensamientos, el espíritu hará su
morada en ti. *De *(la virtud) te vestirá, y el Dao te protegerá.
Tus ojos serán como los de un ternero recién nacido, que no buscan el
porqué (22)
Cada uno de los restantes sentidos podría servirnos análogamente para
ilustrar el funcionamiento "inactivo" de la mente: escuchar sin forzar el
oído, oler sin inhalar con fuerza, saborear sin retorcer la lengua, y tocar
sin presionar el objeto. Cada uno es un caso especial de la función mental
que obra en todos ellos, y que la lengua china designa con la peculiar
palabra *xin.* Este término es tan importante para comprender el Zen que
debemos decir algo acerca de la significación que tenía, en general, para el
Daoísmo y el pensamiento chino *(11)*. Generalmente lo traducimos por
"mente" o "corazón", pero ninguna de estas dos palabras es satisfactoria. La
forma original del ideograma g parece ser la figura de un corazón, o quizá
los pulmones o el hígado, y cuando un chino habla del *xin *a menudo señala
el centro de su pecho, un poco más abajo del corazón.
La dificultad que encontramos al querer traducir esa palabra se debe a que
"mente" es demasiado intelectual y cerebral, y que "corazón" en su acepción
corriente es demasiado emocional, hasta sentimental. Además, *xin *no se usa
siempre en el mismo sentido. A veces se la utiliza para designar un
obstáculo que hay que apartar, como en *wu xin, *"no mente". Pero a veces se
la usa de una manera que es casi sinónimo de Dao. Esto se encuentra
especialmente en la literatura zen, donde abundan frases como "mente
original" *(ben xin), *"mente de Buddha" *(fu xin), *o "fe en la mente" *(xin
xin). *Esta aparente contradicción se resuelve en el principio de que "la
verdadera mente es no mente", es decir, que el *hsin *es verdadero y actúa
adecuadamente cuando funciona como si no estuviera presente. Del mismo modo
los ojos ven adecuadamente cuando no se ven a sí mismos, cuando no se
proyectan como manchas o borrones en el aire.
En resumen, parece que *xin *significa la totalidad de nuestras funciones
psíquicas y, mas específicamente, el centro de esas funciones, que se asocia
al punto central de la parte superior del cuerpo. La forma japonesa de la
palabra, *kokoro, *se usa con mayores sutilezas significativas aun, pero por
ahora basta comprender que al traducirla por "mente" (palabra
suficientemente vaga) no significamos de modo exclusivo la mente intelectual
o pensante, ni tampoco la conciencia superficial. Lo importante es que,
según tanto el Daoísmo como el Zen, el centro de la actividad de la mente no
reside en el proceso del pensar consciente, en el ego. Cuando un hombre ha
aprendido a dejar quieta su mente de modo que funcione de la manera integral
y espontánea que le es natural, comienza a mostrar esa especial "virtud" o
"poder" llamado *te. *No se trata de la virtud en el sentido corriente de la
rectitud moral sino en el antiguo sentido de eficacia, como cuando se habla
de la virtud curativa de una planta. *De *es, además, la virtud espontánea y
sin afectación que no puede ser cultivada o imitada por ningún método
deliberado. Lao Zi dice:
De *superior no es *de,
*y así tiene *de.
De *inferior no suelta *de,
*y así no es *de.
De *superior es no activa *[wu wei] *y sin propósito.*
De *inferior es activa y con propósito. *(38)
La traducción literal tiene una fuerza y profundidad que se pierde en
paráfrasis como la que dice: "La virtud superior no es consciente de sí
misma como virtud, y así realmente es virtud. La virtud inferior no puede
pasarse sin virtuosidad, y así es no virtud." Mientras los confucianos
prescribían una virtud que dependía de la observancia artificial de reglas y
preceptos, los daoístas señalaban que esa virtud era convencional y no
genuina. Zhuang Zi compuso el siguiente diálogo imaginario entre Confucio y
Lao Zi:
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