Conectabilidad superluminal
En la actualidad los científicos están encontrando, mediante procedimientos matemáticos y
experimentales, signos evidentes de una conectabilidad inmediata y universal.
En 1964, el físico J. S. Bell dio a conocer una prueba matemática denominada teorema de Bell. El
teorema apoya matemáticamente el concepto de que las «partículas» están conectadas según principios
que trascienden el tiempo y el espacio, de manera que cualquier cosa que le suceda a una partícula
afecta a las demás. Este efecto es inmediato y no necesita «tiempo» para transmitirse. La teoría de la
relatividad de Einstein decía que es imposible que una partícula viaje a una velocidad mayor que la de la
luz. Según el teorema de Bell, los efectos pueden ser «superluminales», es decir, más rápidos que la
velocidad de la luz. El teorema de Bell ha sido respaldado por la experimentación. Nos estamos refi-
riendo a un fenómeno que se mantiene al margen de la teoría de la relatividad de Einstein. Estamos
tratando de dar un paso hacia delante respecto de la dualidad onda/partícula.
Por tanto, vemos una vez más que a medida que avance la técnica de los equipos científicos permitién-
donos profundizar en la materia con una sensibilidad más elevada, encontraremos fenómenos que no se
pueden explicar por medio de las teorías actuales. Cuando se produjo este tipo de profundización, a
finales del siglo XIX, el descubrimiento de la electricidad revolucionó el mundo y nos hizo pensar con
mayor profundidad todavía en quiénes somos. Cuando volvió a suceder, en los años cuarenta, la
energía atómica revolucionó el mundo. Parece que en la actualidad nos encaminamos a otro período de
tremendo cambio. Si los físicos aprenden la forma en que actúa esta conectabilidad instantánea, cabe
pensar que aprenderíamos a captar conscientemente nuestras conexiones instantáneas con el mundo y
entre nosotros. Esto, evidentemente, revolucionaría la comunicación, además de cambiar radicalmente
nuestra forma de interactuar. La conexión instantánea podría aportarnos la capacidad de leer el
pensamiento de los demás cada vez que lo deseáramos. Podríamos saber qué nos pasa a cada uno y
tratar de entendernos más profundamente. Además, podremos ver con mayor claridad cómo y en qué
medida afectan al mundo, mucho más de lo que habíamos pensado antes, nuestros pensamientos,
sentimientos (campos energéticos) y acciones.
Campos morfogenéticos
En su libro A New Science of Life, Rupert Sheldrake afirma que todos los sistemas están regulados no
sólo por los factores energéticos y materiales conocidos, sino también por campos invisibles de
organización. Estos campos generan elementos causativos, toda vez que sirven de patrones para la
forma y el comportamiento. Carecen de energía, en el sentido normal del término, porque su efecto va
más allá de las barreras de tiempo y espacio que normalmente se aplican a la energía. Es decir, su
efecto tiene una misma fuerza a larga y a corta distancia.
Según esta hipótesis, cuando un miembro de una determinada especie aprende algún comportamiento
nuevo se cambia el campo causativo de dicha especie, siquiera sea ligeramente. Si se repite el
comportamiento durante el tiempo suficiente, su «resonancia mórfica» afecta a toda la especie.
Sheldrake denominó a esta matriz invisible «campo morfogenético», de morphos, «forma», y genesis,
«creación». La acción de este campo implica «acción a distancia», tanto en espacio como en tiempo.
Más que una forma que es determinada por las leyes físicas al margen del tiempo, depende de la re-
sonancia mórfica que atraviesa el tiempo. Quiere ello decir que los campos mórficos se pueden
propagar a través, del espacio y el tiempo y que los acontecimientos pasados pueden influir sobre otros
sucesos en cualquier otro lugar. Lyall Watson muestra un ejemplo de ello en su libro Lifetide: The Biology
of Consciousness, en el que describe lo que ahora se conoce genéricamente como el principio del
centésimo mono. Watson comprobó que, después de que un grupo de monos aprendiera un nuevo
comportamiento, sus congéneres de otras islas próximas sin medios «normales» de comunicación
también aprendieron repentinamente dicho comportamiento sin que en ningún momento se produjeran
contactos directos.
El doctor David Bohm afirma en la revista Revisions que ese mismo efecto es aplicable a la física
cuántica. Según Bohm, el experimento de Einstein-PodolskyRosen demostró la posibilidad de
conexiones no locales, es decir, sutiles conexiones de partículas distantes. En consecuencia, la
integración del sistema sería tal que no se podría atribuir el campo formativo exclusivamente a una
partícula, sino al total. Así algo que les suceda a partículas distantes puede afectar al campo formativo
de otras. Bohm continúa afirmando que «la noción de las leyes intemporales que regulan el universo no
parece sostenerse, porque el tiempo, en sí mismo, es parte de la necesidad que desarrolló».
Rupert Sheldrake llega, en el mismo artículo, a la siguiente conclusión: «Por tanto, el proceso creativo
que provoca el nuevo pensamiento, a través del cual se realizan nuevas entidades globales, es similar
en ese sentido a la realidad creativa que da lugar a los nuevos entes totales en el proceso evolucionista.
Se podría considerar que el proceso creativo es un desarrollo sucesivo de totalidades más complejas y
de mayor nivel, a través de cosas previamente separadas que se conectan entre sí».
Realidad multidimensional
Jack Sarfatti, también investigador físico, sugiere en Psychoenergetic Systems que la forma en la que
puede existir la interconectividad superluminal se relaciona con un plano más elevado de la realidad.
Sugiere que las «cosas» están más conectadas, o los acontecimientos más «correlacionados», en un
plano de realidad situado «por encima» del nuestro, y que las «cosas» de dicho plano se encuentran
conectadas a través de otro plano todavía más alto. Así, al llegar a un nivel superior, podremos entender
la instantaneidad con la que opera la conectividad.
Conclusión
Los físicos dicen que no existen entidades esenciales que constituyan la materia, pues el universo es un
todo inseparable, una vasta trama de probabilidades que se entretejen. El trabajo de Bohm demuestra que
el universo manifiesto surge del todo. Yo sugiero que, en tanto que somos partes inseparables de ese
todo, podemos entrar en un estado holístico de ser, convertirnos en el todo y penetrar en los poderes
creativos del universo para curar instantáneamente a cualquiera en cualquier sitio. Algunos sanadores lo
pueden lograr hasta cierto punto fusionándose y convirtiéndose en uno con Dios y el paciente.
Llegar a ser sanador significa avanzar hacia este poder creativo universal que experimentamos como amor
al reidentificar el yo con el universo y convertirnos en universales; haciéndonos uno con Dios. Un escalón
hacia esta plenitud consiste en despojarnos de las limitadas autodefiniciones basadas en nuestro pasado
newtoniano de partes separadas, e identificarnos con los campos energéticos. Si podemos integrar esa
realidad de forma práctica en nuestras vidas, podremos separar la fantasía de una realidad posiblemente
más amplia. Una vez que nos hayamos asociado con los campos energéticos, la conciencia superior se
relacionará con una frecuencia más elevada y con un mayor grado de coherencia. Mediante el modelo de
Sarfatti, empezamos a ver un mundo muy semejante al que se describe más adelante: el mundo del aura y
el campo energético universal. Dentro de él existimos en más de un mundo. Nuestros cuerpos más
elevados (frecuencias aurales más altas) son de un orden superior y están más conectados con los cuer-
pos superiores de otros que nuestros cuerpos físicos. A medida que progresa nuestra conciencia hacia
frecuencias y cuerpos más elevados, nos vamos conectando cada vez más, hasta que llega el momento
en el que somos uno con el universo. Mediante este concepto, la experiencia meditativa puede ser
definida, por tanto, como la elevación de nuestra conciencia a una frecuencia más alta de manera que
pueda entonces experimentar la realidad de nuestros cuerpos más elevados, de nuestra conciencia más
alta y de los mundos más altos en que existimos.
Examinemos más ampliamente, pues, el fenómeno del campo energético para ver qué nos puede decir la
ciencia experimental.
Revisión del capítulo 4
1. ¿Cómo han influido los puntos de vista científicos en nuestras propias concepciones?
2. ¿Por qué no resulta práctico en la actualidad el punto de vista de un mundo físico fijo?
3. ¿Qué importancia tuvieron las contribuciones de Faraday y Maxwell en las concepciones sobre la
forma en la que funciona el mundo?
4. ¿Qué es la conectividad superluminal y qué importancia tiene en nuestra vida cotidiana?
5. ¿Cómo puede ayudar la idea de la realidad multidimensional a describir el CEH?
Alimento para la mente
6. Imagínese a sí mismo como si fuera un holograma. ¿Hasta qué punto le priva de limitaciones tal con-
cepción?
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