NOTA SOBRE LA FORMACIÓN Y EL DESARROLLO DE LA GUIA
Creo que es muy importante que el sanador adquiera un elevado grado de formación técnica: métodos
de asesoramiento, anatomía, fisiología, patología y técnicas de masaje, así como algunos conocimientos
de acupuntura, homeopatía y curas dietética y de herboristería. Los métodos de asesoramiento citados
en segundo lugar casi siempre se combinan con la imposición de manos, sea por el propio o por otros
profesionales sanitarios que intervengan en el caso. El sanador debe disponer de ciertos conocimientos
de estos métodos que le permitan entender cómo encajan para completar la curación y le faciliten la
comunicación con las demás personas implicadas. Mediante el establecimiento de un canal con el
sanador se pueden indicar diversos métodos adicionales para los cuidados sanitarios. El experto deberá
tener conocimientos de anatomía y fisiología, los cuales le ayudarán a interpretar la información que
recibe, y, sobre todo, debe estar capacitado para trabajar con otros profesionales médicos a fin de
facilitar la autocuración del cliente.
Mi formación incluyó la graduación normal en física y un master en física atmosférica obtenidos en una
universidad pública. Durante cinco años me dediqué a la investigación con instrumentos de satélites
meteorológicos en la NASA. Cursé dos años de formación en asesoramiento bioenergético, uno en
masaje terapéutico, dos en anatomía/ fisiología, dos de especialización en estados alterados de
conciencia, concretamente en técnicas de relajación profunda, un año de homeopatía, tres de energética
del núcleo, cinco de asistencia en el sendero y varios más estudiando con diversos especialistas de todo
el país, tanto en sesiones privadas como de prácticas. También, durante más de quince años, realicé
trabajos, privadamente y en grupos, con personas y sus campos energéticos. Desde que me convertí en
consultora profesional establecí los medios que permitirían que la gente acudiera a mi consulta para su
curación. Los pacientes se limitaban a pedirme hora. Cada vez eran más las personas que solicitaban
curación en lugar de terapia, por lo que la práctica de asesoramiento se fue convirtiendo poco a poco en
práctica de sanación. Finalmente, tuve que abandonar la consulta psicológica en manos de personas
especializadas en esa práctica y empecé a aceptar pacientes sólo como sanadora.
Durante estos años me dediqué, además, a realizar diversos experimentos para medir el campo
energético humano. Sólo después de ello me sentí cualificada para practicar las técnicas de curación en
Nueva York y para empezar a dar clases y ofrecer sesiones prácticas por mí misma.
Convertirse en sanador no es tarea fácil. Se necesita formación espiritual, además de técnica. Hay que
pasar por pruebas de iniciativa propia que suponen un reto para la parte más débil de la propia
personalidad y que desarrollan un enfoque creativo y un decidido propósito de actuar. El sanador puede
experimentar dichas pruebas como hechos procedentes del exterior, aunque ello no sea cierto en
realidad. El sanador crea tales pruebas para ver si él/ella está listo/a y es capaz de dominar la energía,
el poder y la claridad que está desarrollando en su propio sistema energético a medida que va
progresando. Para utilizar esta energía y este poder debe poner de su parte integridad, honradez y
amor, porque en cada acción actúan siempre causa y efecto. Siempre se recupera lo que se puso en el
empeño. Es lo que se denomina karma. A medida que crece la energía que fluye a través de uno,
aumenta su poder. Si damos un uso negativo a este poder, llegado el momento experimentaremos que
esa misma negatividad vuelve a nosotros.
A medida que se fue desarrollando mi existencia, la mano invisible que me había guiado se fue haciendo
más perceptible. Al principio tenía tina vaga sensación de percibirla; luego empecé a percibir seres
espirituales, como en una visión. Más tarde comencé a oír que me hablaban y a sentir que me tocaban.
Ahora estoy convencida de que dispongo de una guía. Puedo verla, oírla, sentirla. «Ella» dice que no es
varón ni mujer; que en su mundo no existe esa diferenciación sexual y que los seres, en ese nivel de
existencia, son completos. Dice que su nombre es Heyoan, que significa «el viento que musita la verdad
a través de los siglos». Se introdujo en mí lenta y orgánicamente. La naturaleza de nuestras relaciones
se amplía a diario, a medida que me guía hacia nuevos niveles de comprensión. El lector podrá observar
cómo se va formando a medida que avanzamos juntos en esta aventura. En ocasiones, yo lo denomino,
simplemente, metáfora.
A todo lo largo de este libro compartiré con el lector algunos de los ejemplos más evidentes de la guía y
su poder. Por ahora, lo que quiero es mostrarle su sencillez y su forma de actuar.
La forma más simple de guía se presenta diariamente muchas veces cuando se presentan estados de
alteración. Heyoan dice que si escucháramos esa guía y la siguiéramos sin más, rara vez
enfermaríamos. Dicho de otro modo, prestar atención al malestar que sentimos nos reequilibra y, por
tanto, nos hace saludables. El malestar puede estar en el cuerpo, en forma física, como en los casos en
los que se experimenta molestia o dolor; pero también puede hallarse en cualquier nivel de nuestro ser:
emocional, mental o espiritual. La alteración puede estar en cualquier área de nuestras vidas.
Heyoan pregunta: «¿Dónde sientes molestias en tu cuerpo/vida? ¿Cuánto hace que las advertiste?
¿Qué te dicen? ¿Qué has hecho para remediarlas?».
Si el lector responde con sinceridad a estas preguntas, comprobará en que medida ignora o deja de
utilizar la mejor arma que posee para mantenerse sano, feliz y sabio. Cualquier molestia en cualquier
parte de su cuerpo/vida constituye un mensaje directo que le comunica que está desalineado con su
auténtico yo.
Seguir la guía a este nivel significa descansar cuando está cansado, comer cuando tiene hambre e
ingerir lo que su cuerpo necesita cuando lo precisa. Significa centrarse en aquella circunstancia de la
vida que le molesta, o cambiarla. ¿Hasta dónde ha sido capaz de estructurar su vida para poder hacer
estas cosas? No es fácil, ¿verdad?
Conforme el sujeto vaya prestando mayor atención a sus necesidades personales, escuchando los
mensajes internos que le llegan en forma de alteración, su estado será más equilibrado y claro. Además,
ello le aportará más salud. La práctica de escuchar hacia dentro también le mostrará el fenómeno de la
guía directa o verbal. Quizá comience a recibir directrices verbales muy simples de una voz «interior»:
una voz que suena dentro de usted, pero cuya procedencia puede reconocerse como mucho más lejana.
Hay dos aspectos importantes en el aprendizaje de seguir la guía. El primero es que necesitará practicar
la recepción de la guía por sí mismo antes de que esté cualificado para recibirla de otros. El segundo es
que la información o las directrices que reciba pueden ser muy sencillas y, en apariencia, carentes de
importancia. De hecho, puede parecerle que seguir cualquiera de ellas es una absoluta pérdida de
tiempo. Yo he llegado a comprender que existe una razón para ello. Más adelante, cuando canalice in-
formación importante sobre la vida de otra persona, o datos específicos sobre su enfermedad, el
canalizador profesional obtendrá informes que quizá carezcan de sentido, que parezcan irrelevantes o
que sean erróneos. Sin embargo, la mayoría de las veces se tratará de interferencias debidas al
funcionamiento de la mente racional. La información que llega a través de un canal claro suele estar
más allá de lo que la mente racional del canalizador puede entender. Es en esos momentos cuando se
necesita una gran base de experiencia para recordar que las veces anteriores tampoco parecía que la
información recibida tuviera sentido, aunque más tarde se convirtió en una gran ayuda, en algo
plenamente comprensible. He comprobado que durante la hora que paso curando y canalizando recibo
una información en forma no lineal que, lentamente, a lo largo de esa hora, va creando un cuadro
comprensible que aporta más datos de lo que sería posible si se transmitieran de forma racional o lineal.
Si se fija, el lector empezará a reconocer la guía a través de las grandes pautas de su vida. ¿Por qué un
acontecimiento ha seguido a otro? ¿Qué ha utilizado de cada uno? No es accidental que yo me formara
inicialmente como especialista en física, luego me hiciera consultora y finalmente me convirtiera en
sanadora. Toda esta formación me ha preparado para el trabajo de mi vida. Los estudios de física me
dieron una estructura de base con la que examinar el aura; la formación como consultora me aportó los
antecedentes necesarios para entender la psicodinámica relacionada con el flujo energético en el campo
aural, además de la oportunidad de observar los casos de mucha gente. No hubiera podido reunir todo
este material sin esa doble formación. Ciertamente, cuando trabajaba en la NASA no tenía conciencia
de que sería sanadora. Nunca había oído hablar de ello y no sentía el menor interés por el estudio de
los estados de enfermedad. Lo que me atraía era la forma en la que evolucionaba el mundo, lo que
hacía que palpitara. Busqué las respuestas por todas partes. La sed de conocimiento ha sido uno de los
más poderosos agentes que me han guiado en la vida. ¿Hasta dónde llega la avidez de conocimiento
del lector? ¿Qué es lo que desea? Cualquiera que sea la respuesta lo conducirá al siguiente paso que
debe dar para realizar su trabajo, incluso aunque no sepa todavía cuál será éste. Cuando algo se le
presente con facilidad, de forma que actuar sobre ello le parezca maravilloso y divertido, hágalo sin
dudarlo un momento. En estos términos se plantea la guía. Déjese fluir libremente en el curso de su
vida. Si no lo hace, estará bloqueando su guía y su progreso. Hay ocasiones en las que mi guía se hace
más evidente que en otras. Hubo un momento bellísimo y profundo, en particular, que me ha permitido
superar después muchas horas difíciles. Cuando sucedió yo trabajaba como consultora en Washington,
la capital de la nación. Durante las sesiones que dedicaba a tratar con la gente empecé a ver lo que
podría denominarse sus vidas pasadas. Veía al individuo con el que estaba trabajando en un escenario
distinto, dentro de un marco de tiempo diferente. Cualquiera que fuera la escena tenía relación, en algún
modo, con lo que sucedía en la vida de aquella persona. Por ejemplo, una señora a la que asustaba el
agua se había ahogado en otra vida. En ésta, seguía teniendo dificultades para pedir ayuda. En la vida
anterior, en la que se ahogó, nadie pudo escuchar sus gritos de auxilio cuando cayó por la borda de un
barco. Esta dificultad de su personalidad interfería con su vida actual más que el miedo al agua. Sin
embargo, yo no conocía la forma de tratar esta información. Empecé a rezar pidiendo ayuda. Necesitaba
encontrar una persona o un grupo de personas fiables que pudieran manejar esta información
profesionalmente.
La respuesta me llegó una noche, cuando estaba de acampada en la playa de la isla Assateague, en
Maryland. Era una noche lluviosa, por lo que había cubierto mi cabeza y el saco de dormir con un
plástico traslúcido. De madrugada me despertó la voz de alguien que me llamaba por mi nombre. La voz
era muy clara. «No hay nadie ahí», pensé, mientras observaba el cielo cubierto. De repente, me di
cuenta de que lo que estaba mirando era el plástico sobre mi cabeza. Con un amplio movimiento del
brazo lo aparté y caí de espaldas, presa de la más profunda y temerosa admiración ante el manto de
estrellas que parpadeaban allá en lo alto. Oí una música que recorría el cielo, saltando de una estrella a
otra. Considere que esta experiencia era una respuesta a mis oraciones. Poco después conocí el
Phoenicial Pathwork Center, al que me trasladé y obtuve la formación que necesitaba para interpretar la
vida pasada y otros materiales suprasensoriales para los siguientes nueve años de mi vida.
Supe que había llegado el momento de la práctica en asesoramiento dentro de este campo en Nueva
York porque sentía una fuerte llamada interior. Encontrar un local para instalar la consulta no era difícil
y, como deseaba introducir un cambio en mi vida, consulté a mi quía a través de la escritura. Recibí una
afirmación rotunda y seguí adelante. Poco a poco fui guiada para cambiar mi práctica de asesora por la
de sanadora. Sucedió «automáticamente», como he dicho antes, cuando diversas personas acudieron a
mí para que las curase. Después recibí una indicación verbal directa para que abandonara esa práctica
y me centrara en la enseñanza y en la realización de este libro, a fin de llegar a un público más
numeroso. Desarrollar semejantes cambios no es nada fácil. Cada nuevo elemento me supone un reto.
Parece que cada vez que tengo establecida una vida «segura» llega el momento de cambiar y, por tan-
to, de crecer. ¿Qué vendrá después? No lo sé, con franqueza; de lo que no me cabe duda es de que
seré guiada en cada paso del camino.
Dentro de cada personalidad humana hay un niño. Todo el mundo puede recordar lo que significaba ser
niño, sentir la libertad interior y experimentar la vida de la forma más sencilla. Este niño que llevamos
dentro tiene una gran sabiduría. Se siente conectado a todos los aspectos de la vida. Conoce el amor
sin condiciones. Lo vamos cubriendo poco a poco a medida que nos hacemos adultos e intentamos vivir
siguiendo el dictado de nuestras mentes racionales, lo cual nos limita. Es este niño interior el que
debemos descubrir para empezar a seguir la guía. Para desarrollar la capacidad de recibir y seguir la
guía es necesario retornar a la sabiduría abierta y confiada del niño que llevamos dentro. Todos
suspiramos por la libertad, y sólo la lograremos a través del niño. Después de que el lector haya conce-
dido más libertad a su propio niño interior, puede iniciar un diálogo entre las partes adulta e infantil de
su personalidad. Este diálogo integrará la parte libre y benigna de la personalidad con el complicado
carácter del adulto.
A lo largo de la lectura de este libro escuchará las palabras del niño y las del sanador/consultor/físico.
Esto le ayudará a liberar su realidad fija y ampliar su experiencia. Tal diálogo constituye una puerta
abierta a lo maravilloso. Trate de encontrarlo y aliméntelo.
Todos somos guiados por maestros espirituales que nos hablan en nuestros sueños, a través de la
intuición, y llegado el momento, si sabemos escuchar, nos hablarán directamente, primero mediante
signos y luego por el sonido, la voz o los conceptos. Estos maestros sienten un profundo amor y respeto
por nosotros. En algún punto a lo largo del camino, también usted será capaz de verlos o comunicarse
directamente con ellos, como yo. Esta comunicación supondrá un cambio en su vida, pues comprobará
que es objeto de un amor total y profundo. Usted merece ese amor. Merece tener salud, felicidad,
plenitud vital, y puede crear tales condiciones. Puede aprender paso a paso el proceso de cambio de su
vida para hacerla más plena. Hay muchos senderos que conducen a esta plenitud. Pida que le guien a
donde necesita ir, o presente cuál es el camino que debe seguir ahora, y será guiado. Tanto si padece
una enfermedad que amenaza su vida, una dificultad en su matrimonio un problema de voluntad o una
depresión como si está atravesando una situación difícil en el área de trabajo que haya elegido, puede
empezar a cambiar ya, desde este preciso momento. Puede realinearse con sus deseos más profundos
y con el mayor bien que puede ofrecerse a sí mismo y a los demás. Basta con que pida ayuda. Sin
ninguna duda, su petición será escuchada.
Revisión del capítulo 3
1. ¿Qué clase de formación técnica necesita un sanador? ¿Por qué?
2. ¿Cuál es la forma de guía más sencilla en su vida?
Alimento para la mente
3. ¿Cuáles son las experiencias de guía más profundas que ha tenido en su vida y qué efecto han
producido sobre ella?
4. ¿Hasta qué extremo es capaz de seguir su guía?
5. ¿Escucha o pide conscientemente guía para sí mismo? ¿Con qué frecuencia?
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