Manos que curan 23

© 1987, Barbara Ann Brennan

Manos que curan   Hágase la luz
 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cap. 1 Cap. 2 Cap. 3 Cap. 4 Cap. 5 Cap. 6 Cap. 7 Cap. 8 Cap. 9

Capítulo 23

CURACIÓN CON EL COLOR Y EL SONIDO


Curación con luces de colores, modulación del color
 
Hay muchas ocasiones en que un sanador necesitará retener determinado color que esté siendo
canalizado a través de sí mismo. Retener el color significa, además, mantener el propio campo en una
gama determinada de frecuencia, algo que usted deberá realizar durante toda la curación. El sanador
debe ser lo bastante sensible como para mantener su nivel energético dentro de la escala que el paciente
necesite en cualquier momento determinado. En los capítulos anteriores, referidos a la curación del patrón
etéreo, la curación del patrón cetérico (retención del dorado), la curación del sexto nivel (en la que se
acude a las frecuencias celestiales), la limpieza de la espina dorsal y la carga de los chakras (en la que se
retiene un color específico de un chakra hasta que se carga), se han ofrecido ejemplos de retención de un
color determinado. Puede que, en otras ocasiones, los guías le pidan que vierta en su paciente luz de un
color concreto cuando y donde se necesite. En tales momentos, el lector debe aprender a situarse en un
color específico y a retenerlo.

En el último capítulo indiqué que se necesita práctica para aprender a producir el color elegido para la cu-
ración. Es importante que los principiantes practiquen la modulación cromática antes de que intenten
controlar el color que llega a través de ellos. La mayor parte de la quelación se realiza sin control del
color. Sin embargo, más adelante, durante la sesión de curación, quizá los guías deseen que usted
«sienta» o mantenga algún color determinado que ellos quieran utilizar. Esto significa que si no aprende a
controlar el color, puede que interfiera con los que se envían a través de usted al cambiar de manera
inconsciente el campo. Por tanto, tiene que ser capaz de mantener firmemente su campo en un color
determinado.
Dolores Krieger, en su libro Therapeutic Touch, muestra varios ejercicios muy buenos de modulación del
color. Lo que el lector tiene que aprender, en esencia, es el significado de «estar» en un color
determinado. No es cuestión de pensar en el color como algo visualizado. Si piensa rojo, hará amarillo. Si
piensa verde, hará amarillo. Si piensa azul, hará amarillo. Los sanadores lo denominan «hacerlo amarillo»,
porque cuando se piensa se hace amarillo. Muchos principiantes lo hacen. Por tanto, para hacer azul,
usted tiene que «estar» azul, cualquiera que sea el significado que esto tenga para usted. En
consecuencia, necesita experimentar por sí mismo la sensación que produce hallarse en un estado de
azul.
 
Ejercicios para controlar el color que se envía
 
¿Qué sensación tiene usted cuando lleva ropa azul o cuando se encuentra situado bajo la luz azul que
penetra por la vidriera de una catedral? ¿Qué significa el azul para usted? Una vez más, deberá emplear
el sentido que más costumbre tenga de usar. ¿Le llega mejor la información por la vista, por el oído o por
el tacto? ¿Qué sensación le produce ver, oír o palpar azul? Hágase con un cristal mineral en bruto que se
pueda colgar en la ventana. Toque con los dedos uno a uno los colores del arco iris que produce. ¿Qué
sensación le produce cada uno? Procúrese vidrios o láminas de plástico trznslúcido de colores.
Sosténgalos a la luz del Sol. Analice sus relaciones con cada color. Tome unos trozos de papel o
materiales de colores, todos ellos del mismo tamaño. Mézclelos entre sí, cierre los ojos y coja uno.
Mantenga los ojos cerrados mientras analiza su relación con ese color. ¿Qué tacto tiene? ¿Le gusta o
no? ¿Provoca en usted alguna sensación? ¿Le infunde energía o todo lo contrario? ¿Le hace sentirse
calmado o incómodo? Póngaselo en distintas partes del cuerpo. ¿Le gustaría ir vestido de ese color? A
continuación, siempre con los ojos cerrados, decida qué color es el que más le gusta. Si quiere, puede
adivinar de qué color se trata. Abra ahora los ojos. Se quedará sorprendido de la cantidad de
información que ha adquirido acerca de su relación con cada color. Comprobará que tiene prejuicios
sobre lo que se «supone» que debe hacer cada color, pero que no hace.
Llame a un amigo y cójanse las manos, haciéndose pasar por turnos energía de un color determinado.
Compruebe si su amigo es capaz de decir de qué color se trata. Practique, practique continuamente.
Recuerde que para hacer pasar el rojo el primer paso consiste en despejar su primer chakra. Para hacer
pasar el naranja, debe despejar su segundo chakra, etc. Antes de poner en práctica estos ejercicios
debe despejar todos los chakras. En el capítulo 21 se explican los ejercicios para hacerlo.
 
El significado del color en el aura
 
Muchas personas acuden a mí para preguntarme de qué color es su aura. La siguiente pregunta que me
hacen es: «¿Qué significa ese color?». Mucha gente obtiene «lecturas del aura», en las cuales el lector
les dice: «Su aura es de tal color y eso significa tal cosa». Como ha podido comprobar usted al leer este
libro, yo no suelo hacer eso. Si alguien me pregunta de qué color es su aura, mi respuesta suele ser:
«¿En qué capa?». O quizá me limite a leer los colores predominantes en los niveles no estructurados y
le conteste algo como: «Principalmente azul, con un poco de amarillo y púrpura».
Mi colega Pat (Rodegast) de Vitalis, que canaliza a un guía llamado Emmanuel, lee los colores a nivel
«del alma». Emmanuel le muestra simplemente el «aura» de la persona en el nivel del alma donde se
conecta con la tarea en esta vida. Estos colores tienen un significado especial para Pat, y así es como
interpreta lo que ve. En la figura 23-1 aparece la lista de los significados que ella da a los colores.
Recuerde que para utilizar esta lista en la interpretación de lo que usted ve es necesario mirar al mismo
nivel en el que se encuentra Pat.
Para leer los colores del nivel del alma, despeje su mente mediante una meditación profunda y seguida-
mente, pida que le den los colores de dicho nivel. Después de practicar un poco, los colores aparecerán
en su pantalla mental. También verá formas o figuras con estos colores, que podrá describir a sus
pacientes para ayudarles a entender el significado de dichos colores. Si ve rojo, ello quiere decir pasión
o sentimientos fuertes. Si está mezclado con rosa, significa amor. El rojo claro significa ira libre o
expresada; el rojo oscuro, ira retenida; el naranja rojizo implica pasión sexual. Cuando el color es
naranja, quiere decir que la persona tiene ambición. Si es amarillo, se refiere al intelecto. La persona
que muestra un abundante color verde tiene muchísima energía curadora o nutriente. El azul es el color
del maestro y de la sensibilidad. Cuando se ve púrpura en el nivel del alma, la persona tiene una
conexión más profunda con el espíritu, mientras que el añil significa avanzar hacia dicha conexión
espiritual más honda. El
 
Figura 23-1
SIGNIFICADO DEL COLOR A NIVEL DE LA TAREA DEL ALMA

color lavanda se refiere al espíritu; el blanco, a la verdad. El dorado es la conexión con Dios y el servicio a
la humanidad con amor divino. Cuando una persona tiene un color plateado en el nivel de su alma, ello
quiere decir que está conectada o que tiene el don de la comunicación y que es capaz de comunicarse
bien. El negro aterciopelado es como los agujeros del espacio, como puertas de acceso hacia otras
realidades. El marrón significa que uno está avanzando hacia su tarea. El negro es ausencia de luz, o
profundo olvido, lo que conduce al cáncer, y cuando se observa en el nivel del alma se considera ambición
desmedida.
 
El color en una sesión de curación
 
En la curación se emplean todos los colores del arco iris. Cada color tiene su propio efecto sobre el
campo. Ni que decir tiene que se puede utilizar cualquiera de ellos para cambiar el chakra que metaboliza
dicho color. El rojo se emplea para cargar el campo, quemar el cáncer y calentar las zonas frías. El
naranja carga el campo, aumenta la potencia sexual y la inmunidad. El amarillo se usa para despejar la
mente cuando está embotada y facilitar el buen funcionamiento del pensamiento lineal. El verde se emplea
como equilibrador general y curador de todas las cosas. El azul enfría y calma, y se emplea además para
reestructurar el campo etéreo y para acorazar. El púrpura ayuda al paciente a conectar con su espíritu,
mientras que el añil abre el tercer ojo, mejora la visualización y aclara la mente. El blanco se emplea para
cargar el campo, aportar paz y comodidad y desterrar el dolor. La misión del dorado es reestructurar la
séptima capa y reforzar y cargar el campo. El negro aterciopelado devuelve al paciente a un estado de
gracia, silencio y paz con Dios. Es apropiado para reestructurar los huesos que han quedado
desmenuzados por el cáncer u otros traumatismos. El azul purpúreo aleja el dolor cuando se trabaja en
los tejidos profundos y en las células óseas. También ayuda a expandir el campo del paciente para
conectar con su tarea.
Por mi parte, generalmente, no controlo el color que pasa a través de mí cuando realizo una sesión de
curación, aunque puedo soportarlo. Son raras las ocasiones en las que envío deliberadamente un color
determinado. La figura 23-2 presenta los colores que se emplean en la curación y el uso de los mismos
que he visto hacer a los guías. La carga de cada chakra se realiza haciendo pasar su color al campo en el
nivel en el que se esté trabajando. Dado que en nuestra sociedad hemos llegado a ser excesivamente
mentales, analíticos e intelectuales, no es frecuente emplear con abundancia el color amarillo en la sesión
de curación.
Mis guías han empleado los colores lavanda y plateado en forma ligeramente distinta de las técnicas de
curación mencionadas anteriormente en este libro. Cuando he observado microorganismos que deben
retirarse del campo, los guías utilizan primero el lavanda y luego el plateado para expulsarlos. Envían en
primer lugar luz lavanda, la cual hace vibrar los microorganismos a gran velocidad y aparentemente los
retira de golpe. Si la luz lavanda no los alcanza a todos, los guías aumentarán su intensidad y frecuencia y
pasarán al plateado. Según parece, esta poderosa corriente desconecta a los microorganismos de su
espacio. Seguidamente, los guías invierten la dirección del flujo energético a través de mi cuerpo y aspiran
toda la luz lavanda y plateada, arrastrando a los microorganismos con ella. Este procedimiento es similar a
trabajar con una aspiradora capaz de absorber la luz. En un caso determinado, un paciente
 
Figura 23-2
COLORES UTILIZADOS EN LA CURACIÓN
 de leucemia al que le estaba limpiando la sangre obtuvo una primera prueba de sangre clara al día
siguiente de la sesión de curación. Es la única vez que he obtenido resultados clínicos para comprobar
este procedimiento.
En cierto momento, empecé a experimentar el efecto de la luz azul purpúrea con un colega con el que
intercambiaba sesiones. Daniel Blake, del Structural Bodywork Institute (Santa Bárbara, California),
trabajaba en mis tejidos profundos y, a cambio de ello, asistía a mis clases. Mientras trabajaba en mi
cuerpo experimentamos la combinación del control del color con el trabajo en los tejidos profundos.
Cuando mi colega era capaz de mantener una llama azul purpúrea intensa que surgía de sus dedos podía
introducirse profundamente en mi tejido muscular sin causar dolor. Si se distraía y «dejaba caer» el color,
yo sentía dolores musculares. El control del color que llegaba hizo que su trabajo tuviera mayor
efectividad, ya que podía profundizar mucho más y conseguir un cambio más amplio en la alineación
muscular y estructural. En cierto momento llegó a penetrar hasta el nivel del hueso. Manteniendo la llama
azul purpúrea mezclada con luz blanca logró enderezar una ligera dislocación en mi fémur. Mientras
observaba con mi EPS lo que estaba sucediendo, pude ver que las células de mi fémur se alineaban entre
sí. La sensación física fue extraordinariamente agradable. Heyoan comentó que la dislocación ósea está
relacionada con la forma en que el efecto piezoeléctrico del interior del hueso ayuda al crecimiento de
éste. Describiré a continuación el efecto piezoeléctrico en los huesos. Cuando se aplica presión sobre el
tejido óseo, al andar, por ejemplo, la presión hace que fluya a través del hueso una pequeña corriente
eléctrica. El hueso crece entonces con mayor rapidez siguiendo la dirección de la corriente. Si la presión
(al andar) recae de forma desalineada sobre el hueso, hará que éste crezca desviado o torcido. La
desalineación de mi cuerpo tuvo su origen en un accidente de automóvil. El tratamiento de Daniel eliminó
para siempre la dislocación de mi fémur.

En determinado momento de mi carrera como sanadora, los guías me sugirieron que empezara a emplear
luz negra. Esto me pareció algo anormal, ya que, por lo general, los colores oscuros del aura se suelen
asociar con la enfermedad. Este negro, sin embargo, no era el color negro del cáncer, sino el
aterciopelado, como el de un tejido de terciopelo negro. Es algo similar al potencial vital del útero. Es el
misterio negro de lo femenino ignoto que todos llevamos dentro y que genera la vida indiferenciada. Es
otra de las maneras de ser uno con el Creador, pero esta vez sin forma. Sentarse en el interior del vacío
negro aterciopelado significa sentarse en el silencio y la paz. Significa estar allí de manera completa, en
plenitud y sin discernimiento. Significa pasar al estado de gracia y llevar con nosotros al paciente hasta
dicho estado. Significa aceptar todo lo que hay en ese momento. Heyoan, los demás guías que intervienen
en la sesión de curación y yo nos sentamos frecuentemente en este lugar con los pacientes de cáncer o
con los afectados por otras enfermedades graves, durante una hora seguida cada vez. Su poder curativo
es muy grande. Transporta al paciente al estado de unidad con lo divino.
 
El sonido en la curación
 
He comprobado que el color del aura guarda relación directa con el sonido. El hacer que suenen tonos
específicos en el interior del campo no sólo produce colores determinados en el mismo, sino que es,
además, un poderoso agente de curación.
Los sanadores consideran que la esclerosis múltiple (E.M.) es una de las enfermedades más difíciles de
trabajar. Es muy difícil realizar un cambio en el campo de alguien que padezca E.M. Una de las alumnas
que participaba en una de las semanas de formación intensiva que imparto padecía E.M. Algunas veces, a
lo largo de la semana, mis alumnos y yo trabajábamos en dicha paciente, cuyo nombre era Liz. Algunos
lograron percibir una gran cicatriz en el campo de la zona sacra de la joven. En la primera sesión de
curación que dedicamos a Liz la sometimos a la quelación normal y experimentó muchísimas sensaciones.
El grupo la curó, la sostuvo y lloró con ella. Sin embargo, al término de la segunda hora de curación, una
de mis alumnas que había aprendido a usar su EPS y yo pudimos ver que la cicatriz seguía intacta. A
medida que avanzaba la semana, cada alumno empezó a desarrollar la forma determinada de curación
que le era más afín, con la que estaba más conectado: unos preferían los cristales, otros se concentraban
en el amor, otros en la cirugía espiritual y hubo quienes se decidieron por el sonido. Al concluir la semana
trabajamos de nuevo con Liz. Cada alumno aportó el máximo de la forma de curación elegida. Varios de
ellos trabajaron con el sonido, dos lo hicieron con cristales, algunos se aposentaron en el amor y otros se
dedicaron a hacer pasar la energía. Trabajábamos de forma sincronizada, en grupo. Comprobamos que
los dos que trabajaban con cristales eran capaces de elevar la cicatriz sacándola del campo, siempre que
actuáramos conjuntamente con los del sonido. La cicatriz se soltaba con el sonido que producían.
Utilizamos los cristales como bisturíes para extirpar la cicatriz una'vez que el sonido la liberó. Entonces
dimos instrucciones a los que aplicaban el sonido para que elevaran ligeramente su frecuencia, con lo que
se soltó otra parte de la cicatriz. Tras retirar esta parte, una nueva elevación del tono la soltaba aún más, y
seguimos así hasta que retiramos la cicatriz por completo. Al terminar la sesión de curación, Liz dijo que
había desaparecido un dolor que sentía en la pierna desde hacía quince años. Mejoró considerablemente
su forma de andar y, en el momento de escribir estas líneas, unos cuatro años después, la mejoría
continúa. Lo descrito no es más que una pequeña parte de la historia de la autocuración de Liz. En la
actualidad ha logrado recuperar el uso total de su cuerpo, que estaba prácticamente paralizado.
A partir de esta experiencia vengo utilizando el sonido con regularidad en mis sesiones de curación. Lo
aplico de forma directa sobre los chakras para cargarlos y reforzarlos. Me sitúo con la boca a unos dos
centímetros y medio del cuerpo, en el lugar donde se encuentran los chakras. Cada uno de éstos tiene una
frecuencia de sonido distinta, y la de cada persona es ligeramente distinta para un chakra determinado.
Para hallar la frecuencia aplicable a cada chakra, voy variándola poco a poco hasta que doy con una
resonancia. El paciente puede oírla y sentirla. Como yo puedo, además, ver el campo, observo la manera
en que el chakra responde al sonido. Cuando alcanzo la frecuencia apropiada, el chakra se tensa y
empieza a girar rápida y equilibradamente. Al mismo tiempo se abrillanta su color. Después de retener el
sonido durante cierto tiempo, el chakra queda lo bastante cargado y reforzado como para mantener su
nivel de energía. Seguidamente paso al segundo chakra. Empiezo por el primero y voy pasando por los
siete.
Un efecto interesante de este trabajo con el sonido, que el paciente suele sentir con gran intensidad, es
que aumenta la capacidad del enfermo para visualizar. Si una persona tiene un chakra insuficientemente
cargado, es probable que no pueda visualizar ese color en su mente. Sin embargo, tras unos minutos de
tratamiento sónico en el chakra correspondiente, el paciente es capaz de visualizar el color del chakra.
Siempre que realizo en grupo una demostración de sonido, cada uno de los presentes puede decir en qué
momento he alcanzado la resonancia de un chakra.
Los mismos principios utilizados para llevar el sonido a los chakras dan resultado con los órganos y
huesos del cuerpo. Llevo el sonido a un órgano determinado situando la boca a unos dos centímetros y
medio sobre la superficie corporal, en el lugar donde se encuentra el órgano. Observo éste por medio de
mi EPS hasta que alcanzo el sonido apropiado, el que produce el mayor efecto sobre el órgano. Este
efecto puede consistir en flujo energético, limpieza del órgano o reforzamiento de éste. Me limito a
observar la respuesta y a seguirla. A lo largo de varios meses de sesiones regulares de curación pude
curar de este modo una colitis ulcerosa. Logré evitar que el paciente se sometiera a la colostomía que le
habían recomendado varios médicos. Parte de la sesión de curación de dicho paciente consistió en hacer-
le oír una grabación magnetofónica de dicho sonido una o dos veces al día.
Este tipo de trabajo sónico también da buen resultado para curar discos intervertebrales dañados, mejorar
el crecimiento tisular, limpiar fluidos estancados en el cuerpo y poner a punto el sistema nervioso y los
órganos corporales de manera que sus impedancias sean iguales o armonicen mutuamente para funcionar
mejor.
He comprobado que los distintos tipos de órganos, tejidos, huesos y fluidos corporales requieren tonos y
modulaciones diferentes para mejorar su funcionamiento saludable. Además de emitir sonido en forma de
tonos, se pueden hacer distintos tipos de sonidos. Las enseñanzas indias tradicionales aplican a cada
chakra una letra del sánscrito y un sonido particular. Aunque todavía no he trabajado con esta técnica, me
imagino que son formas de curación muy poderosas.
Algunos grupos musicales, como el de Robbie Gass, realizan interpretaciones destinadas deliberadamente
a abrir los chakras. En un concierto al que asistí, Robbie dirigió al coro durante dos horas, cantando sin
parar. Durante ese tiempo, las canciones elegidas estaban específicamente destinadas a abrir los chakras
en una serie progresiva, empezando por el primero. Al terminar, la mayoría de los asistentes al concierto
tenía los chakras abiertos y cargados. Todo el mundo se lo pasó en grande. La música es muy curativa.
 
Revisión del capítulo 23
 
1. Relacione ejemplos en los que un sanador controle conscientemente el color de la luz que se canaliza, y
explique por qué.
2. ¿Qué es lo que resulta tan difícil en la canalización de un color elegido?
3. ¿Qué significa «hacerlo en amarillo»?
4. ¿Qué función realizan, en general, los siguientes colores en la curación: rojo, naranja rojizo, dorado,
verde, rosa, azul, púrpura y blanco?
5. ¿Para qué se emplean principalmente los colores lavanda y plateado? ¿Qué diferencia hay entre
ambos? 
6. ¿Cómo se utiliza la luz negra?
7. ¿Cuáles son los efectos que puede producir la luz azul púrpura cuando se utiliza para el masaje de


los tejidos profundos?

8. ¿Cómo modula (crea) usted un color que va a canalizar? Explique varias formas de hacerlo.
9. ¿Existe alguna relación entre el color y el sonido en la curación? ¿Cuál es?
10. ¿Según qué principio físico actúa el sonido en el campo aural?
11. ¿Cómo se puede utilizar el sonido para cada chakra? ¿Qué efecto produce en el chakra?
12. ¿Cómo se puede utilizar el sonido en un órgano y qué efecto produce?
13. ¿Cómo hallará usted la nota apropiada para hacerla sonar? ¿Por qué dos formas puede saber
usted que se trata de la nota apropiada?


14. ¿Puede usted canalizar pasivamente un sonido emitido por su guía? ¿En qué se diferencia éste del

sonido activo al que nos hemos referido antes?


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