Manos que curan 21

© 1987, Barbara Ann Brennan

Manos que curan   Hágase la luz
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cap. 1 Cap. 2 Cap. 3 Cap. 4 Cap. 5 Cap. 6 Cap. 7 Cap. 8 Cap. 9

QUINTA PARTE
CURACIÓN ESPIRITUAL
 
“Haráis milagros todavía mayores que éstos”. 
Jesús


Introducción

SU CAMPO ENERGÉTICO ES SU INSTRUMENTO
 
Ahora que ya tenemos una idea formada sobre lo que es la curación desde los niveles personal, humano, cien-
tífico y espiritual, procedamos a explorar las diversas técnica- curativas que he podido conocer a través de mis
largos años de práctica.
Como ya se ha dicho, la curación empieza por uno mismo. El primer requisito previo de cualquier sanador es el
cuidado de su propia persona. Si se dedica a la curación y no se cuida a sí mismo, probablemente enfermará
con mayor rapidez que en cualquier otra circunstancia. Ello es debido a que la curación requiere una enorme
cantidad de trabajo procedente del propio campo energético, además de la importancia que tiene para la vida
de uno. Lo que quiero decir con esto es que además de mantenerle sano y equilibrado, su campo será utilizado
como conducto para las energías curadoras que necesiten otros. Puede que su campo no precise ne-
cesariamente las energías que transmitirá usted, pero deberá transmitirlas de todos modos. Para que pueda
transmitir a la frecuencia requerida para la curación, es necesario que el campo vibre en dicha frecuencia, o en
una armónica. Así, para poder proporcionar la curación, usted tendrá que activar su campo como si fuera una
montaña rusa; deberá variar constantemente su frecuencia vibratoria. Tendrá que transmitir continuamente
distintas intensidades de luz. Esto le afectará. Será bueno en el sentido de que acelerará su propio proceso de
evolución, porque los cambios de frecuencia e intensidad romperán sus pautas normales de retención y li-
berarán los bloques de su campo. Puede quedar agotado si no se mantiene usted en condiciones óptimas. Al
curar, usted no genera la energía que transmite, sino que, en principio, debe elevar su frecuencia hasta la que
necesite el paciente, para atrapar así la energía procedente del campo energético universal. Esto se denomina
inducción armónica y exige un alto grado de energía y enfoque. Tan pronto como su tensión energética
sea más elevada que la del paciente empezará a transmitirla. Sin embargo, si intenta curar estando muy
cansado, la tensión que pueda producir será más débil que la del paciente. La corriente fluye desde la
tensión alta a la baja, por lo que usted podría recoger energías negativas patológicas de sus pacientes. Si
usted goza de buena salud, su sistema las despejará energizándolas o repeliéndolas. Si se encuentra
agotado, puede que le cueste más tiempo deshacerse de las bajas energías que ha recogido. Si
previamente tiene tendencia hacia una enfermedad determinada, puede que ello empeore su propio
estado. Por otra parte, si se cuida a sí mismo, la curación de alguien que tenga esa misma enfermedad
hacia la que atiende usted puede ser de gran ayuda para que aprenda a generar las frecuencias
necesarias para su autocuración.
En uno de los estudios realizados por Hiroshi Motoyama se medía la fuerza de las líneas de acupuntura de un
especialista en esta técnica y de su paciente antes y después de la sesión de curación. En muchos casos, las
líneas del sanador correspondientes a un órgano determinado eran bajas después de la curación, aunque re-
cuperaban su fuerza original transcurridas unas horas. Motoyama demostró también que, por lo general, el
meridiano del corazón del sanador era más fuerte después de la sesión de curación, lo que indica que siempre
se empleaba en ésta el chakra cardiaco, como se expondrá en los capítulos que siguen.
En la próxima sección me propongo describir las técnicas curativas para las distintas capas del aura, presentar
algunos ejemplos de curaciones y explicar de la forma más detallada posible las técnicas que han de aplicarse
a la autocuración del sanador.
 


Capitulo 21

PREPARACIÓN PARA LA CURACIÓN  
 
Preparación del sanador
 
Lo primero que debe hacer el sanador que se prepara para curar es abrirse a las fuerzas cósmicas y alinearse
con ellas. Esto quiere decir que no sólo debe hacerlo antes de una sesión de curación, sino a lo largo de su
vida en general. Ha de mantener una absoluta dedicación a la verdad y ser meticulosamente honrado consigo
mismo en todas las áreas de su ser. Necesita el apoyo de sus amigos y algún tipo de disciplina espiritual o pro-
ceso purificador. Necesita maestros, tanto espirituales como físicos. Precisa mantener su propio cuerpo salu-
dable por medio del ejercicio y la nutrición sana, una dieta equilibrada (incluyendo una elevada ingesta de vi-
taminas y minerales, que el cuerpo gasta más cuando funciona con alta energía), descanso y ocio. Con este
alimento, mantendrá su propio vehículo físico en una condición que le permitirá elevar sus vibraciones para
alcanzar y superar el campo energético y conseguir esas energías curadoras espirituales que fluirán entonces
a través de él. Lo primero que tiene que hacer, antes de que se pueda producir la canalización, es elevar sus
propias vibraciones para conectar con las energías curadoras.
Antes de iniciar la sesión diaria de curación, es aconsejable hacer por la mañana algún tipo de ejercicio físico,
además de meditar, a fin de concentrarse y abrir los propios chakras. No tiene por qué ser un ejercicio
prolongado; es suficiente con treinta a cuarenta y cinco minutos. Los ejercicios que, en mi opinión, tienen ma-
yor efectividad son los que a continuación se citan. Yo suelo alterarlos periódicamente para acoplarlos a las ne-
cesidades cambiantes de mi sistema energético.

Ejercicios diarios para que el sanador abra las líneas de acupuntura
 
1. Tiéndase de espaldas con los brazos extendidos y las palmas de las manos hacia arriba. Separe ligeramente
los pies de manera que la posición sea cómoda. Cierre los ojos. Relaje todo su cuerpo concentrándose en cada
parte del mismo, una tras otra. Respire con naturalidad. Concéntrese en su respiración y cuente: uno inspirar,
uno espirar, dos inspirar, dos espirar, y así sucesivamente, durante cinco minutos. Si su pensamiento empieza
a vagar, concéntrese en la cuenta y, si se olvida de por dónde va, empiece de nuevo.
Al mantener su atención durante unos minutos en contar las respiraciones, la mente y el cuerpo se van re-
lajando gradualmente.
 
2. El mejor ejercicio para iniciar el día lo puede hacer antes de saltar de la cama. Permanezca tendido de
espaldas, extienda los brazos en sentido perpendicular al cuerpo y levante las rodillas hasta que las plantas de
los pies queden apoyadas en la cama. Con los hombros abajo, haga que las rodillas caigan a la derecha mien-
tras gira la cabeza para mirar a la izquierda. Levante ahora las rodillas y repita el ejercicio hacia el lado con-
trario, rodillas a la izquierda, cabeza a la derecha. Siga haciéndolo hasta que sienta la espalda bien distendida.
Los ejercicios de las articulaciones resultan especialmente adecuados para crear un flujo suave de energía en
los canales de acupuntura a través del ajuste de dichas articulaciones. Todos los meridianos pasan a través de
éstas, por lo que al moverse se activan aquéllos. Estos ejercicios de articulaciones fueron desarrollados por
Hiroshi Motoyama para abrir los canales de acupuntura. Se describen en el folleto «Relación funcional
entre los asanas de yoga y los meridianos de acupuntura».
 
3. Siéntese erguido sobre el suelo con las piernas estiradas por delante. Apoye las manos en el suelo, a los
lados de las caderas, e inclínese hacia atrás empleando como soporte los brazos rectos. Centre su atención en
los dedos de los pies y mueva sólo éstos. Flexiónelos y extiéndalos lentamente sin mover las piernas ni los
tobillos. Repita el ejercicio diez veces. Véase la figura 21-1A.
 
4. Permanezca en la posición sentada descrita anteriormente. Flexione y extienda la articulación del tobillo
tanto como pueda. Repita el ejercicio diez veces. Véase la figura 21-1B.
 
5. Siguiendo en la posición descrita en el número 3, separe las piernas ligeramente. Manteniendo los talones
en contacto con el suelo, gire los tobillos diez veces en cada dirección.
 
6. En la misma posición inicial, doble y eleve la pierna derecha por la rodilla tanto como pueda, llevando el talón
hasta cerca de la nalga derecha. Estire la pierna derecha sin dejar que el talón o los dedos del pie toquen el
suelo. Repita el ejercicio diez veces y hágalo a continuación con la pierna izquierda. Véase la figura 21-1C.
 
7. En idéntica posición sentada, sujétese el muslo con las dos manos junto al tronco y gire la parte baja de la
pierna describiendo un movimiento circular alrededor de la rodilla, diez veces en el sentido de las agujas del
reloj y otras diez en sentido contrario. Repita el mismo ejercicio con la pierna izquierda.
8. Doble la pierna izquierda y apoye el pie sobre el muslo derecho. Sujétese la rodilla izquierda con la mano de
ese lado, y coloque la mano derecha sobre el tobillo izquierdo. Mueva suavemente con la mano izquierda,
arriba y abajo, la pierna doblada relajando al máximo posible los músculos de la pierna izquierda. Repita el
mismo ejercicio con la rodilla derecha. Véase la figura 21-1D.
 
9. Sentado en la misma posición del número 8, gire la rodilla derecha alrededor de la articulación de la cadera
derecha, diez veces en el sentido de las agujas del reloj y otras diez en sentido contrario. Repita el ejercicio con
la rodilla izquierda. Véase la figura 21-1E.
 
10. Sentado en la posición inicial, con las piernas extendidas, tienda los brazos hacia delante a la altura de los
hombros. Estire y tense los dedos de las manos. Cierre los dedos sobre los pulgares apretando el puño. Repita
el ejercicio diez veces. Véase la figura 21-1F.
 
11. Mantenga la posición del número 10. Flexione la articulación de las muñecas. Repita el ejercicio diez veces.
Véase la figura 21-1G.

12. Partiendo de la misma posición del número 10, gire las muñecas diez veces en el sentido de las agujas del
reloj y otras diez en sentido contrario.
 
13. Adoptando la misma posición del número 10, extienda las manos con las palmas hacia arriba. Doble los
brazos por los codos y tóquese los hombros con las puntas de los dedos; extienda los brazos de nuevo. Repita
el ejercicio diez veces y, a continuación, hágalo de nuevo diez veces pero con los brazos extendidos
lateralmente. Véase la figura 21-1H.
 
14. Manteniéndose en la misma posición con las puntas de los dedos en contacto constante con los hombros,
eleve los codos tanto como pueda. Bájelos a continuación. Repita el ejercicio diez veces y luego apunte los
codos hacia delante. Repítalo. Véase la figura 21-11.
 
15. En la misma posición del número 14, describa un movimiento circular con los codos girando las articula-
ciones del hombro. Repita el ejercicio diez veces en el sentido de las agujas del reloj y otras diez en sentido
contrario. Haga el movimiento circular de cada codo lo más amplio posible, juntando ambos codos delante del
tórax. Véase la figura 21-1J.
 
Una vez que haya aprendido a hacer estos ejercicios, probablemente será capaz de hacerlos simultáneamente
con los dedos de las manos y de los pies, y con los tobillos y las muñecas.
 
16. Ahora encoja y enderece el cuerpo varias veces, espirando cada vez que lo encoja. Hágalo por lo menos
diez veces para empezar, luego vaya subiendo hasta veinte.
 
17. Inclínese hacia delante y tóquese los dedos de los pies sin doblar las piernas. Hágalo desde la posición
sentada con las piernas juntas, rectas y tendidas hacia delante. Practique el ejercicio diez veces. Ahora
manténgase así y sujétese los dedos de los pies sin doblar las rodillas. Permanezca sin enderezarse durante
tres minutos.
 
18. Abra las piernas tanto como pueda y repita el ejercicio anterior, alcanzando primero los dedos del pie
izquierdo, para cambiar luego al derecho y hacer lo mismo. Repita ahora el ejercicio, pero tendiendo los brazos
hacia delante. Permanezca sin enderezarse en esa posición durante tres minutos.
 
19. Gire varias veces la cabeza y el cuello. Mire primero hacia arriba y luego abajo moviendo el rostro. Repita el
ejercicio diez veces. Ahora mire diez veces en cada dirección. Seguidamente, gire la cabeza, primero en el
sentido de las agujas del 'reloj y luego en sentido contrario varias veces hasta que note más flexibilidad en el
cuello.
 
20. Póngase de pie. Con el cuerpo erguido y los pies separados unos sesenta centímetros, inclínese por la cin-
tura hacia el lado izquierdo con el brazo derecho por encima de la cabeza y vuelto hacia la izquierda. Repita el
ejercicio varias veces. Ahora inclínese hacia la derecha con el brazo izquierdo extendido por encima de la
cabeza.
 
Ejercicios diarios para abrir y cargar los chakras Existen, que yo conozca, tres grupos distintos de ejer-
cicios para abrir y cargar los chakras. El primer grupo de ejercicios físicos abre muy adecuadamente los cha-
kras en los tres niveles inferiores del aura. El segundo grupo abre bien los chakras en el nivel astral. Por
último, el tercer grupo es una combinación de ejercicios respiratorios y posturas que abren los chakras
en los niveles superiores del campo aural.

Figura 21-1: Ejercicios para las articulaciones

 

     


    

 
Ejercicios físicos para abrir y cargar los chakras
(Niveles 1-3 del campo aural)
 Estos ejercicios se muestran en la figura 21-2.
 
Chakra 1. Sitúese de pie con las piernas separadas dirigiendo hacia fuera los pies y las rodillas de
manera que formen un ángulo que no le resulte incómodo. Flexione ahora las rodillas tanto como pueda.
En su momento, podrá descender hasta que las nalgas queden a la altura de las rodillas. Muévase
abajo y arriba varias veces. Añada ahora un movimiento oscilante a la pelvis. Avance todo lo que pueda
con ella y retroceda al máximo posible. Esfuércese especialmente en el movimiento de avance.
Balancéese de esta forma tres veces mientras sigue descendiendo. Manténgase abajo y balancéese
tres veces con las rodillas dobladas; repita el ejercicio otras tres veces mientras se va enderezando. El
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movimiento más importante de este ejercicio es el de balanceo mientras las rodillas están flexionadas al
máximo. Repítalo todo tres veces por lo menos.
 
Chakra 2. Sitúese de pie con las piernas separadas a la distancia de los hombros y en paralelo.
Balancee ahora la pelvis adelante y atrás flexionando ligeramente las rodillas. Repita el ejercicio varias
veces.
Suponga a continuación que se encuentra dentro de un cilindro que hay que limpiar. Límpielo con las
caderas. Ponga los brazos en jarras. Haga un movimiento circular, asegurándose de que limpia todo el
cilindro por igual.
 
Chakra 3. Saltos. Para realizar estos ejercicios se requiere un compañero. Agárrense las manos con
fuerza. Mientras uno sujeta el otro salta. Al saltar, eleve las rodillas al máximo posible contra el tórax.
Salte continuarnente, sin pausa, durante unos minutos. Tómese un descanso, pero manteniéndose
erguido. Cambie ahora y deje que sea su compañero quien salte mientras usted le sujeta.
 
Chakra 4. Es éste un ejercicio de postura isométrica. Póngase a gatas, como se ve en la figura 21-2. En
esta posición, los codos no tocan el suelo y se utilizan los brazos como palanca. Cambie el ángulo de
las piernas y nalgas hasta que sienta presión entre los omóplatos (algunos hombres con grandes
músculos deltoides sentirán la presión en los hombros, así que deberán tener cuidado). Cuando haya
conseguido sentir la presión entre los omóplatos, sitúe en ese punto la presión isométrica empujando
todo el cuerpo hacia delante durante un rato; luego tire hacia atrás. Puede hacerlo desde las caderas y
las piernas. Este ejercicio hace trabajar la parte posterior del chakra cardiaco o centro volitivo.
Para la parte frontal del chakra cardiaco busque algún objeto voluminoso y redondo, un barril por
ejemplo, el respaldo blando de un sofá o un taburete bioenergético para inclinarse sobre él hacia atrás.
Hágalo con los pies firmemente apoyados en el suelo. Relájese y deje que se estiren los músculos del
tórax.
 
Chakra 5. Giros con la cabeza y el cuello. Mueva la cabeza varias veces en las siguientes direcciones:
mirando al frente, arriba y abajo y de lado a lado. Arriba a la izquierda, luego abajo a la derecha.
Invierta el movimiento. Hasta arriba del todo a la derecha y hasta abajo del todo a la izquierda. Gire
ahora el cuello y la cabeza al máximo varias veces en ambas direcciones.
El chakra responde muy bien, además, al sonido. ¡Cante! Emita cualquier sonido que le guste si no
desea cantar.
 
Chakra 6. Repita los movimientos del chakra 5, ahora con los ojos.
 
Chakra 7. Frótese la coronilla con la mano derecha en el sentido de las agujas del reloj.
 
Visualización a los chakras abiertos (Nivel 4 del campo aural)
 
Para realizar este ejercicio, siéntese en una silla cómoda o en un almohadón sobre el suelo en la
posición de loto. Mantenga la espalda recta. En primer lugar, después de haber serenado su mente con
uno de los ejercicios de meditación, lleve su conciencia al primer chakra. Visualícelo como un torbellino
de luz roja que gira en el sentido de las agujas del reloj. (El sentido de giro es el de las agujas del reloj
cuando se observa el chakra desde el exterior del cuerpo.) Se encuentra situado directamente debajo
de usted, con el extremo más amplio del cono giratorio abierto hacia la tierra y la punta señalando a la
parte baja de su espina dorsal. Mientras observa cómo gira, inspire rojo. Espire rojo. Visualice la
respiración roja al inspirar. Al espirar, no la visualice, limítese a ver de qué color es. Repita el ejercicio
hasta que vea claramente rojo, tanto al inspirar como al espirar. Si el color rojo es claro o turbio, ello
quiere decir que tiene que equilibrar sus energías rojas. Si el color es claro, necesita mayor cantidad de
rojo en su campo. Si es turbio, tiene que limpiar su chakra inferior. Hagalo repitiendo el ejercicio hasta
que las tonalidades que entran y salen sean iguales. Esto es aplicable a todos los chakras.
Manteniendo la imagen del primer chakra, desplácese al segundo, situado unos cinco centímetros por
encima del hueso púbico. Visualice dos torbellinos, tino en la parte delantera de su cuerpo y otro detrás.
Vea cómo giran en el sentido de las agujas del reloj con un color naranja rojizo brillante. Inspire el
naranja rojizo. Espírelo. Repita el ejercicio. Compruebe que las tonalidades que entran y salen son
iguales antes de seguir adelante.
Manteniendo la visualización de los dos primeros chakras, desplácese al tercero, en el plexo solar.
Visualice aquí dos torbellinos amarillos. Inspire el color amarillo. Espírelo. Repita el ejercicio hasta que
las tonalidades que entran y salen sean de color amarillo brillante.
Pase al corazón. Vea de color verde los torbellinos girando en el sentido de las agujas del reloj. Inspire y
espire verde hasta que las tonalidades se igualen. Mire hacia abajo para comprobar que puede ver todos los

demás chakras (que ya ha cargado) girando, antes de pasar al chakra siguiente

En la garganta, inspire y espire azul a través de los torbellinos que giran en el sentido de las agujas del reloj.
En el chakra del tercer ojo, vea de color violeta los torbellinos girando en el sentido de las agujas del reloj
delante y detrás de su cabeza. Repita los ejercicios respiratorios.
Pase seguidamente a la corona. Es blanca y opalescente y se asienta encima de la cabeza. Gira en el sen-
tido de las agujas del reloj. Inspire blanco. Espírelo. Repita. Vea que los siete chakras giran en el sentido de
las agujas del reloj. Observe la corriente de fuerza vertical que fluye arriba y abajo por su espina dorsal.
Tiene pulsaciones sincronizadas con su respiración. Cuando inspira, la pulsación es hacia arriba. Al espirar,
la pulsación es hacia abajo. Vea cómo todos los chakras están conectados por sus puntas, constituyendo el
chakra de corona la entrada y la salida superiores mientras que el chakra de raíz forma la entrada y la salida
de base para que la enegía fluya a través de su campo. Observe cómo la energía pulsante fluye por todos
sus chakras al inspirar. Su campo está ahora repleto de energía luminosa. Es éste un buen ejercicio para
realizarlo antes de la sesión de curación. Su finalidad es la de abrir y cargar todos los chakras.
 
Ejercicios de posición y respiración para cargar y abrir los chakras
(Niveles 5-7 del campo aural)
 
Los ejercicios más poderosos que he visto para cargar el campo aural, iluminarlo, despejarlo y reforzarlo son
los que enseñan los practicantes del yoga Kundalini, centrados en la postura, la respiración y la flexibilidad
de la espina dorsal. Le recomiendo que, si tiene oportunidad, los aprenda de un Ashram Kundalini. En cual-
quier caso, he simplificado algunos de estos ejercicios para añadirlos al presente libro. Son los de la figura
21-3.
 
Chakra 1. Siéntese en el suelo sobre los talones. Apoye las manos extendidas sobre los muslos. Flexione la
espina dorsal hacia delante por el área pélvica cuando inspire, y hacia atrás cuando espire. Si lo desea,
puede emplear un mantra en cada respiración. Repita el ejercicio varias veces.
 
Chakra 2. Siéntese en el suelo con las piernas cruzadas. Sujétese los tobillos con ambas manos e inhale
profundamente. Flexione la espina dorsal hacia delante e hinche el tórax; mueva hacia atrás la parte
superior de la pelvis. Al exhalar, flexione la espina dorsal hacia atrás y la pelvis hacia delante hasta cerca de
sus «huesos de asiento». Repita el ejercicio varias veces y emplee un mantra si lo desea.
Chakra 2 en otra postura. Tendido de espaldas, elévese sobre los hombros. Eleve ambas piernas hasta 30
centímetros del suelo, más o menos. Abra las piernas e inspire; al espirar, cruce las piernas por las rodillas
manteniendo recta la parte inferior. Repita el ejercicio varias veces. Eleve las piernas lentamente y repítalo
de nuevo. Hágalo hasta que las piernas queden a unos 75 centímetros del suelo; seguidamente, bájelas por
el mismo procedimiento. Descanse. Repita el ejercicio varias veces.
 
Chakra 3. Siéntese en el suelo con las piernas cruzadas; sujétese los hombros con los pulgares hacia atrás
y los restantes dedos en la parte delantera. Inspire y gírese hacia la izquierda; espire y gírese hacia la
derecha. La respiración debe ser larga y profunda. Asegúrese de que mantiene recta la espina dorsal. Repita
el ejercicio varias veces y cambie de dirección. Repítalo de nuevo. Descanse un minuto.
Repita el ejercicio completo poniéndose de rodillas. 
Chakra 3 en otra postura. Tendido de espaldas con las piernas juntas eleve los talones 15 centímetros. Ele-
ve la cabeza y los hombros otros 15 centímetros. Mírese los dedos de los pies. Señale hacie ellos con las
puntas de los dedos de las manos, manteniendo los hombros rectos. En esta posición respire con fuerza por
la nariz contando hasta 30. Relájese; descanse mientras repite la cuenta hasta 30. Repita el ejercicio varias
veces.
 
Chakra 4. Siéntese en el suelo con las piernas cruzadas y una con fuerza los dedos de las manos en el cen-
tro del pecho orientando los codos hacia los costados. Los codos hacen un movimiento de sierra. Respire
larga y profundamente mientras los mueve. Siga haciéndolo varias veces e inspire, espire y tire de las
manos. Relájese durante un minuto.
Repita la acción de sentarse sobre los talones. Con ello se eleva más la energía.
Asegúrese de meter la pelvis para dentro.
 
Chakra 5. Siéntese en el suelo con las piernas cruzadas y agárrese las rodillas con fuerza. Mantenga los
hombros rectos. Empiece a flexionar la parte superior de la espina dorsal. Inspire al avanzar y espire al retro-
ceder. Repita el ejercicio varias veces. Descanse.
Flexione a continuación la espina dorsal encogiendo los hombros al inspirar y bajándolos al espirar. Repita el
ejercicio varias veces. Inspire y contenga la respiración durante 15 segundos con los hombros encogidos.
Relájese.
Repita los ejercicios citados sentado sobre los talones.
 
Chakra 6. Siéntese en el suelo con las piernas cruzadas y una con fuerza los dedos a la altura de la
garganta. Inspire y contenga la respiración; encoja luego el abdomen y los esfínteres y empuje la energía

hacia arriba. Exhale la energía por la parte alta de la cabeza mientras eleva los brazos sobre ésta
manteniendo unidas las manos. Repítalo. Repita los ejercicios citados sentado sobre los talones.
 
Figura 21-2: Ejercicios físicos para cargar y abrir los chakras

Figura 21-2: Ejercicios físicos para cargar y abrir los chakras (continuación)

Chakra 6. Repetir los movimientos del chakra 5 usando los ojos en vez de la cabeza
 
Chakra 7. Sosténgase cabeza abajo.
 
 
Chakra 7. Siéntese en el suelo con las piernas cruzadas y los brazos extendidos por encima de la
cabeza. Entrelace los dedos, con excepción de los índices, que deben señalar hacia arriba. Inspire
profundamente sacando el ombligo al tiempo que dice «sat». Deje escapar el aire diciendo «nam» y
relajando el área del ombligo. Repita el ejercicio respirando rápidamente unos minutos. A continuación,
inhale y oprima la energía desde la base de la espina dorsal hasta la parte alta de la cabeza
manteniendo comprimidos los músculos de tos esfínteres, primero, y del estómago a renglón seguido.
Contenga la respiración. Deje escapar el aire mateniendo todas las contracciones musculares. Relájese.
Descanse. Si «sat nam» no le da resultado, utilice cualquier otra mantra.
Repita los ejercicios citados sentado sobre los talones. Descanse.
Repita los ejercicios sin utilizar un tnantra. En vez de ello, respire con fuerza rápida y brevemente por la
nariz.

Chakra 7 en otra postura. Siéntese con las piernas cruzadas. Extienda los brazos en un ángulo de 60
grados con las muñecas y los codos rectos y las palmas de las manos hacia arriba. Respire
rápidamente por la nariz durante un minuto, haciendo que el aire frote contra la parte alta posterior de la
garganta. Inspire, contenga la rspiración y haga un movirniento de bombeo con el abdomen unas 16
veces. Espire; relájese. Repita el ejercicio dos o tres veces. Descanse.
 
Meditación respiratoria en color para cargar el aura
 
Situado de pie, con los pies en paralelo separados a la anchura de los hombros, agáchese flexionando
las rodillas y levántese, todo ello lentamente. Espire cada vez que flexione las rodillas para descender,
e inspire cada vez que ascienda. Descienda todo lo que pueda sin que se levanten los talones. Relaje
los brazos. Mantenga la espalda recta y no se incline hacia delante. Deje que la mitad inferior de la
pelvis sobresalga ligeramente.
Extienda a continuación los brazos hacia delante con las palmas de las manos hacia abajo. Añada un
movimiento circular de las ruanos al ascendente-descendente que ya está realizando. En el movimiento
ascendente, sus brazos deben estar tan extendidos como sea posible. Cuando llegue al límite superior
del movimiento, acerque los brazos al cuerpo (con las palmas de las manos hacia abajo) y manténgalos
pegados al cuerpo durante el movimiento descendente. Al final de éste, vuelva a extender los brazos
(véase la figura 21-4).
Añada a este movimiento una visualización. Respirará en colores desde el suelo hacia arriba a través
de las manos y los pies, y hacia dentro desde el aire que le rodea. Al respirar lo hará en todos los
colores. Respire cada color varias veces.
Empiece por el rojo. Cuando llegue a la parte inferior del siguiente movimiento, respire en rojo. Vea
cómo el globo blanco de su aura se llena de rojo. Cuando haya alcanzado el límite superior de su
movimiento y empiece a descender, espire dicho color. Pruebe de nuevo. ¿Puede ver claramente el rojo
con los ojos de la mente? De no ser así, repita el ejercicio hasta que lo vea. Con toda probabilidad, los
colores que le resulte más difícil visualizar serán los que necesita en su campo energético. Una vez
más, como en el ejercicio 22, limítese a observar el color al exhalar el aliento, sin controlarlo. Cuando su
tono sea brillante y claro, pase al siguiente.
Respire ahora en naranja mientras realiza el movimiento ascendente. Deje que penetre en usted desde
el suelo a través de sus pies y hacia sus manos y el interior de su cuerpo procedente del aire que le
rodea. Si tiene dificultades para visualizar estos colores en su mente mire algunas muestras de color; o
quizá le resulte más fácil hacer el ejercicio con los ojos cerrados. Repítalo de nuevo con el naranja.
Prosiga con el ejercicio a través de la secuencia de colores: amarillo, verde, azul, violeta y blanco.
Asegúrese de que todo el ovoide de su aura se llena con cada color antes de pasar al siguiente. Estos
colores son adecuados para cada uno de los chakras. Si desea añadir a su aura vibraciones aún más
altas, continúe con los siguientes colores: plata, oro, platino y cristalino; regrese luego hasta el blanco.
Todos los colores del segundo grupo citado deben tener una calidad opalescente. 
  
Ejercicio vibratorio para la toma de tierra
 
Hacer vibrar su cuerpo significa mantenerlo en una postura tensa que induzca vibraciones físicas
involuntarias en el mismo. Con ello se aumentará el flujo de energía y se liberarán los bloques. Estos
ejercicios son bien conocidos y profesamente utilizados en la terapia de núcleo y bioenergética.
Sitúese de pie, con los pies en paralelo separados a la anchura de los hombros. Una vez que haya
concluido los ejercicios que hemos descrito para cargar el aura, limítese a espirar cuando descienda y a
inspirar al subir. Flexione las rodillas tanto como pueda y deje que las piernas empiecen a sentir el
cansancio. Si lo hace durante el tiempo suficiente, sus piernas empezarán a vibrar involuntariamente. Si
no es así, provoque una vibración botando sobre los talones. Deje que las vibraciones suban por las
 


piernas hasta llegara la pelvis. Con un poco de práctica conseguirá extenderlas por todo el cuerpo. Una

vez que experimente esta sensación, puede proyectar ejercicios que hagan vibrar cualquier parte de su
cuerpo con la finalidad de aumentar el flujo energético en esa zona. En este caso, suele ser necesario
que vibre la pelvis para mejorar las energías procedentes del suelo que fluyen a través del primer y
segundo chakras. Más adelante, cuando se encuentre en una sesión de curación, puede hacer oscilar
lentamente la pelvis adelante y atrás (en posición sentada), y añadir entonces a este movimiento una
pequeña vibración rápida y breve. Ello facilitará la vibración de la pelvis. Sentirá cómo este flujo
energético aumentado pasa por todo su cuerpo. 
 
Meditaciones para concentrarse en posición sentada
 
Siéntese ahora a meditar durante 10 o 15 minutos. Asegúrese de tener la espalda recta y cómoda.
Un buen mantra que puede repetirse para silenciar la mente en esta meditación es: «Mantente sereno y
ten conciencia de que yo soy Dios». Basta con mantener la conciencia centrada en esa mantra. Si se
distrae, empiece de nuevo.

Otra buena meditación para tranquilizar la mente es contar hasta diez. Cuente uno al inspirar, dos al
espirar, tres al inspirar, cuatro al espirar y así sucesivamente hasta llegar a diez. ¡Lo peor es tener que
empezar de nuevo desde el uno cada vez que la mente se distraiga y la invadan otros pensamientos!
¡Este tipo de meditación nos permite realmente saber lo frágiles que son nuestras mentes! ¡Muy pocas
personas son capaces de llegar hasta diez al primer intento!
Ahora está listo (tras beberse un gran vaso de agua) para iniciar las sesiones de curación de la jornada. 
 
Cuidar el ambiente donde se desarrollan las sesiones de curación
 
Es importante trabajar en una habitación limpia, que haya sido despejada de las bajas energías, las
malas vibraciones o la energía orgónica muerta (ORM), como la denominó Wilhelm Reich. A ser posible,
elija una habitación que reciba luz solar directa y que tenga acceso al aire libre. También puede
mantener la habitación limpia sahumándola con maná y cedro o con salvia y cedro, según el método
tradicional de los indios norteamericanos.
Para sahumar una habitación con cedro y salvia, ponga un poco de cedro verde seco y de salvia seca
en un recipiente y préndales fuego. Según tradición de los pieles rojas, se utiliza una concha de oreja de
mar para el sahumerio de manera que estén representados los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y
agua. Si no dispone de una concha de ese molusco, puede utilizar una sartén. Cuando esté ardiendo
una buena parte del cedro y la salvia, apague las llamas. La mejor forma de hacerlo consiste en tapar el
recipiente. De este modo se produce una gran cantidad de humo que llega a todos los rincones de la
habitación. Los pieles rojas norteamericanos tienen por costumbre, además, empezar por el rincón de la
casa o la habitación situada más al este, recorriéndola según la dirección del Sol (en el sentido de las
agujas del reloj). Asegúrese de que la puerta está abierta antes de iniciar el sahumerio. El humo atrae la
energía ORM y la saca por la puerta.
Para completar el sahumerio puede hacer una ofrenda de agradecimiento al fuego con un poco de
harina de maíz. Si desea conocer mejor las tradiciones de los pieles rojas norteamericanos, diríjase a
Oh-Shinnah, de la Four Corners Foundation, 632 Oak Street, San Francisco, California 94117. A
propósito, Oh-Shinnah realiza el sahumerio antes de empezar a trabajar con cada paciente. De este
modo logra despejar gran cantidad de energía ORM antes de que se inicie la sesión de curación. Si se
siente embotado, puede sahumarse a sí mismo. Algunas personas queman sal de higuera vertiendo un
poco de alcohol en un recipiente y prendiéndole fuego. Coja el recipiente y páselo por la habitación, por
el paciente y por usted mismo.
Unos cristales dispersos por la habitación ayudan a recoger la energía ORM. Luego se limpian
colocándolos en un recipiente que contenga una cucharadita de sal marina y medio litro de agua de
manantial, dejándolos empapar durante la noche. También los genera-. dores de iones negativos
ayudan a limpiar la habitación. No trabaje nunca en una habitación que no tenga ventilación o en la que
haya luces fluorescentes. Estas luces generan una frecuencia que interfiere con la pulsación normal del
aura provocando una frecuencia de latido que hay que establecer en el campo. También la gama
espectral es insalubre.
Si trabaja en una habitación carente de ventilación o iluminada con lámparas fluorescentes,
probablemente enfermará. Empezará a acumular energía ORM en su propio cuerpo, sus vibraciones
descenderán y se irá debilitando lentamente. Llegará un momento en que tendrá que suspender el
trabajo, tal vez durante varios meses, hasta que su sistema energético se despeje de nuevo. Puede,
incluso, advertir que sus frecuencias energéticas descienden porque su sensibilidad se reducirá con
ellas.
 
Los cuidados del sanador
 
Cuando note que está acumulando energía ORM en su cuerpo, tome un baño caliente durante 20
minutos para limpiar su aura, vertiendo previamente en la bañera medio kilo aproximadamente de sal
marina y una cantidad similar de levadura. Este baño puede debilitarle mucho, pues extrae grandes
cantidades de energía de su cuerpo; por consiguiente, dispóngase a continuación a tomarse un
descanso y reponer sus energías. Tomar baños de sol ayuda a recargar el sistema. El tiempo de ex-
posición al sol depende de su organismo. Guíese por la intuición, confiando en su propio cuerpo. Puede
tomar baños de sol varias veces a la semana para limpiarse.
Debe beber siempre un vaso de agua mineral después de cada sesión de curación; también debe
hacerlo el paciente. El agua, al pasar por su organismo, ayuda a limpiar la energía ORM e impide que
se produzca hinchazón. Paradójicamente, la hinchazón se debe, ante iodo, a no beber agua suficiente.
Su cuerpo retendrá el agua en un esfuerzo por mantener la energía ORM en ella, en vez de dejar que
penetre más profundamente en los tejidos.

Figura 21-3: Ejercicios de respiración/postura para cargar y abrir los chakras
 
 
Chakra 1                     Chakra 2

 

  

 

 

Chakra 4

Figura 21-3: Ejercicios de respiración/postura para cargar y abrir los chakras (continuación)
 
 
Chakra 5

 
     

 
Chakra 7           
      

Figura 21-4: Meditación de color de pie
 
 
     

También los cristales ayudan a proteger el sistema energético del sanador. Puede llevar, colocado sobre
el plexo solar, un cristal transparente de cuarzo o amatista para reforzar su campo y hacerlo menos
permeable. El cuarzo rosa, prendido sobre el chakra cardiaco, ayuda a proteger el corazón. Se ha dicho
mucho acerca de la curación con cristales. En las sesiones de curación suelo colocar cuatro de ellos sobre
el cuerpo del cliente, además de los que llevo yo, que son una amatista y un cuarzo rosa. Deposito un
cuarzo rosa grande en la mano izquierda (meridiano cardiaco) del paciente y un cuarzo transparente
grande en la derecha. Sirven para empapar la energía ORM que se libera durante la sesión de curación.
Empleo una amatista grande con depósitos de hierro en el segundo o primer chakra para mantener fuerte
la pulsación del campo del paciente. El hierro ayuda a mantener al paciente conectado a tierra. Los
cristales tienden a mantener al paciente en el cuerpo. Para ello resulta muy eficaz un cuarzo ahumado en
el plexo solar.
Si lleva un cristal, asegúrese de que usa el que sea correcto para su cuerpo. Si el cristal es demasiado
fuerte, aumentará las vibraciones de su campo y llegará a agotarlo, porque la tasa de su metabolismo
básico no será lo bastante fuerte para mantener el ritmo que el cristal induce en su cuerpo, es decir, no
podrá suministrar a su campo la energía suficiente para sostener las vibraciones más elevadas y
terminará perdiendo energía. En cambio, si elige un cristal que sea ligeramente más fuerte que su campo,
conseguirá mejorar los efectos.
Si lleva un cristal que vibre con mayor lentitud que el campo, ejercerá una fuerza de arrastre sobre éste y
hará que sus vibraciones pierdan velocidad. Lo único que necesita es ser consciente de la forma en que le
afecta cada cristal. A medida que usted vaya siendo más fuerte podrá usar cristales más potentes.
También necesitará cristales distintos en diferentes épocas de su vida, dependiendo de las circunstancias.
Los cristales en forma de joyas antiguas o como recuerdos de tiempos pasados tienen imbuida la energía
de sus anteriores propietarios y deben limpiarse a fondo durante una semana, sumergiéndolos en una
solución de un litro de agua mineral con un cuarto de cucharilla de sal marina, o en agua de mar. En la
actualidad se ofrecen diversos cursos sobre cristales. Le aconsejo que, si quiere usarlos, asista a uno de
ellos.
En mis sesiones de curación empleo una mesa de masaje y una silla de oficina. De esta forma no tengo
que permanecer de pie todo el día y mi espalda encuentra suficiente apoyo. Las ruedas de la silla me
permiten moverme con libertad, y puedo sentarme o levantarme según convenga. También utilizo aceite
para ungir los pies, lo que ayuda a la penetración de la energía en el cuerpo.
Una de las cosas más importantes que necesita un sanador para mantenerse sano es la disposición de
tiempo y espacio privados. Esto no es fácil, ya que la mayoría de los sanadores debe afrontar una gran
demanda de pacientes. Si es preciso, debe tener la capacidad para decir: «No, ahora necesito dedicarme
a mí mismo», por muy grande que sea la demanda. Ello significa que debe concederse el tiempo que
necesite, sin importar lo que pase. Si no lo hace, se agotará y tendrá, de cualquier modo, que suspender
su actividad durante algún tiempo. No espere hasta que no pueda dar más de sí. Descanse ahora.
Tómese tiempo para practicar sus aficiones y para otros placeres personales. Es muy importante que el
sanador tenga una vida plena en la que sus necesidades se vean satisfechas. Si no es así, llegará un
momento en que tratará de apropiarse de las necesidades que han satisfecho sus pacientes. Así, pasará a
depender de éstos, y tal circunstancia supondrá una interferencia en el proceso de curación. La regla de
oro del sanador es: primero, el yo y lo que lo nutre; después, una pausa profunda para meditar, seguida de la
nutrición de los demás. Los sanadores que no actúen así no tardarán en quemarse y pueden arriesgarse a
contraer una enfermedad a causa del agotamiento energético.
 
Revisión del capítulo 21
 
1. Describa los ejercicios para abrir los canales de acupuntura. ¿Por qué actúan?
2. Describa los ejercicios para despejar el campo aural dei sanador.
3. ¿Qué dos cosas debe hacer un sanador antes de iniciar la sesión de curación?
4. ¿Por qué debe beber mucha agua el sanador?
5. ¿Cómo puede despejar una habitación de la energía orgónica muerta (ORM)?
6. ¿Por qué debe cuidar el sanador el espacio donde desarrolle la sesión de curación? ¿Y su propio
sistema energético? ¿Qué sucederá si no lo hace?
7. ¿Cómo puede evitar la captación de energía ORM durante la sesión de curación? ¿Y en las
circunstancias normales de la vida?
8. ¿Cuáles son las tres cosas que hay que mantener limpias en el espacio donde se desarrolle la sesión
de curación?
9. ¿Por qué suele ser más fácil curar en un espacio destinado a la curación que en el domicilio del
paciente? 
10. ¿Cómo puede despejar su campo si ha atraído la energía ORM durante la sesión de curación?
11. Describa tres formas, por lo menos, de curar con cristales.
12. ¿Cómo puede un cristal causar enfermedad? ¿Qué efecto tiene?

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