Capítulo 9
LAS ENERGÍAS TERRESTRES
COMO FUNDAMENTOS DE LA VIDA
Distintos lugares de la Tierra poseen distintas combinaciones de energía. Todo el campo energético de un
determinado lugar es muy complejo. Consta de las energías de las configuraciones geológicas locales,
incluidas las energías de las combinaciones de todas las sustancias orgánicas e inorgánicas que determinan
la composición de la Tierra, cómo los yacimientos minerales; las energías de todas las especies animales y
vegetales que existen ahora y que existieron en el pasado; las energías de las diversas sociedades de seres
humanos y sus actividades en ese lugar desde tiempos inmemoriales; y las energías de los seres humanos y
sus actividades que existen ahora.
Además, cada lugar de la Tierra está influido por las energías del sistema solar, así como por las energías
interestelares e intergalácticas. Esas energías penetran, atraviesan o se acumulan de forma distinta en los
diversos lugares de la Tierra. El campo magnético terrestre desempeña un papel parcial en esta
configuración, ya que dirige determinadas franjas de energías cósmicas a determinados lugares de la Tierra.
Heyoan dice que en el futuro dispondremos de mapas de esos campos energéticos y que la gente elegirá
la situación de sus casas y ciudades en función de ellos, de un modo parecido a como lo hacen los
geománticos chinos. Mediante su complicadísimo sistema de adivinación, los geománticos escogen el lugar
de construcción y la situación y orientación de las casas en el sitio donde se construirán. También eligen la
ubicación de importantes ciudades sagradas, como la de la Ciudad Prohibida. Los geománticos diseñan el
exterior y el interior de las casas, así como el mobiliario, para controlar el flujo energético a través del
edificio. La mayor parte de su conocimiento emana de creencias tradicionales y del conocimiento del flujo
energético, por lo que no tiene demasiado sentido para los occidentales a no ser que se estudie a
conciencia. Heyoan añade que en el futuro elegiremos incluso el lugar donde establecer nuevas naciones
según los mapas de campos energéticos de la Tierra así como de otros planetas. Sugiere que existen
lugares mucho más saludables que otros para que los individuos habiten en ellos. Naturalmente, hay unas
directrices generales para ello, que veremos en este capítulo, pero Heyoan nos recuerda asimismo que
depende de cada individuo.
Así, por ejemplo, algunas personas se sienten mejor, por naturaleza, cerca del mar o de cualquier otra ex-
tensión de agua, mientras que otras están más a gusto en las montañas o en un desierto. Estas
propensiones están directamente relacionadas con las combinaciones de energías que constituyen nuestro
campo energético humano. Cada uno de nosotros es diferente porque las energías que componen el campo
aural de cada persona son distintas, y además cada uno de nosotros está siendo penetrado por la esencia
profunda de la estrella del núcleo de un modo diferente. Por lo general, las personas saben dónde
pertenecen geográficamente y lo expresan mediante afirmaciones como «Soy una persona de montaña» o
«Tengo que vivir cerca de una gran extensión de agua».
Algunos eligen la zona donde vivir por el clima o el tiempo atmosférico.
El tiempo
Nuestra preferencia por determinados tipos de tiempo atmosférico tiene una relación directa con los tipos
de energías que constituyen nuestro campo aural. Nuestras preferencias varían en función de qué es
compatible con las energías de nuestro campo aural y cómo queremos que fluyan. Algunos prefieren un
cambio de estación. Otros prefieren el calor y la claridad constantes del desierto, sin lluvias. Otros prefieren
un tiempo húmedo.
Las tormentas eléctricas, el ozono previo a la lluvia y las precipitaciones cargan y ayudan a despejar el
campo aural. El incremento de iones negativos en el aire excitan y cargan el campo aural, haciendo que la
energía fluya más rápido a través del mismo. A algunos les gusta; otros temen el aumento de flujo a través
de su campo.
El sol carga la atmósfera de grana o energía orgón. Para ver esa energía, desenfoque los ojos y mire al
cielo. Unos diminutos puntos de luz aparecen y se mueven en trayectorias curvilíneas. Si observa el
movimiento de todo el campo de puntos, verá que todos ellos vibran al mismo tiempo. Esos puntos pueden
ser brillantes o mates. Cuando hace sol, son brillantes y se mueven bruscamente. Este orgón de energía
elevada le hará sentirse muy bien. Carga su campo y le suministra mucha energía. Cuando está nublado, los
puntitos de luz no son tan brillantes, ni se mueven tan de prisa. A veces, después de largos períodos de
tiempo nublado, parece como si una parte de esos puntos fueran muy oscuros o negros. Cuanto más tiempo
haya estado nublado, más oscuro y más lento es el orgón, menos carga su campo y más malhumorado se
siente usted.
En regiones montañosas y soleadas, el orgón es muy claro, brillante, y está muy cargado. El orgón más
cargado que yo he visto personalmente está en los Alpes suizos, durante el invierno. Allí hay mucha nieve,
una luz solar muy intensa y aire fresco. El orgón que existe allí no sólo es el más cargado, sino también el
más denso que yo he visto jamás, con más puntos por metro cúbico. No es de extrañar que la gente acuda a
esa zona para disfrutar de unas vacaciones rejuvenecedoras.
El problema de la depresión inducida por la privación de luz en las regiones de las latitudes más altas se
debe, en parte, a la disminución uniforme de la carga del orgón presente en la atmósfera. Es por eso que
muchos habitantes de las regiones septentrionales de Estados Unidos van a esquiar a las montañas
soleadas o eligen el sur, cerca del mar, para pasar sus vacaciones invernales y recargarse. A veces se
requiere una semana para restituir la carga perdida.
Es importante, por supuesto, que no se sobreexponga al sol. Use siempre una protección solar. Empiece
aplicándose una dosis muy alta, y vaya reduciéndola lentamente a medida que se aclimate. Una vez recarga-
do, lo único que necesita realmente es unos veinte minutos de luz solar al día para conservar un buen nivel
de carga. El tiempo máximo que una persona puede permanecer al sol sin experimentar los efectos
negativos del agotamiento, la insolación, quemaduras y enfermedades de la piel depende de la sensibilidad
de cada individuo. Una sobredosis de sol lo bastante intenso como para causar quemaduras en nuestro
cuerpo físico quema también el primer nivel del campo aural. Los rayos solares penetran en ese campo
energético, haciendo que se rompa y se parta en pequeños fragmentos como un cristal hecho añicos. No es
extraño que repetidas sobredosis de radiación solar provoquen cáncer. La protección solar sólo bloquea los
rayos perjudiciales. No impide que el sol cargue su campo aural.
El mar también carga la energía del aire. El aire húmedo y salado carga el campo aural y contribuye a des-
pejarlo de las frecuencias vibratorias que son demasiado bajas para sostener la vida. Un paseo por la playa
hace que el campo aural se dilate. A veces, el campo duplica su volumen y se extiende por encima del agua.
En las playas del sur durante todo el año, y en las del norte en verano, los bañistas y los amantes de tomar
el sol obtienen una triple carga. El sol carga el campo aural directamente, el aire salado lo carga y lo
despeja, y un baño de veinte minutos en el agua salada elimina intensamente las viejas mucosidades
estancadas que se han acumulado a lo largo de los oscuros meses de invierno. Unos días dedicados a este
tipo de actividades resultan excelentes para la salud de su campo aural.
Naturaleza: el mar, bosques, rios, lagos, desiertos, montañas y vida al aire libre
Es imposible que lleguemos a imaginar cómo debía de ser la vida para los nativos americanos antes de
que los . europeos alterasen el equilibrio natural en aquellos territorios. Las personas vivían como miembros
integrados de la naturaleza, un privilegio del que nos hemos privado. Nos hemos desconectado cada vez
más de la Tierra, y esto se manifiesta en todos los puntos del planeta en forma de enfermedades y
catástrofes naturales.
Cuando la naturaleza no es alterada, guarda el equilibrio con las energías a gran escala de toda la Tierra.
Las energías de la naturaleza cargan el campo aural y lo equilibran con su entorno. En los escenarios
naturales inalterados, hallamos nuestra sincronía natural con las energías del planeta. Cuando estamos en
equilibrio con . nuestro entorno, que está, a su vez, equilibrado con la Tierra entera, formamos parte natural
de todo. Lo que comamos de nuestro entorno será nutritivo para nosotros, porque nuestros campos
energéticos están equilibrados y preparados para la asimilación. El hecho de pasar varias horas a la semana
en un escenario natural intacto restablece el equilibrio entre su campo aural y , las energías terrestres. Esto
es necesario para una salud óptima.
Los lagos tranquilos ejercen un poderoso efecto sedante en nosotros al relajar la tensión o las vibraciones
hiperincoherentes de nuestro campo provocadas por el estrés de la vida moderna. Las vibraciones aurales
de los ríos de aguas rápidas mejoran el campo aural al hacerlo vibrar más rápido de un modo coherente y
saludable. La energía aural que existe en el fondo de una cascada es tremenda. Las ramas partidas de los
árboles que están atrapadas en la energía viven mucho más tiempo del que lo harían sin esa energía.
Los árboles de un pinar vibran en una frecuencia muy similar a la del campo aural humano. El hecho de
permanecer en uno de esos bosques o simplemente de recostarse sobre el tronco de un pino del parque
recargará su campo cuando lo necesite. Hágalo durante todo el tiempo que quiera. Podría incluso establecer
contacto con la conciencia del árbol durante el proceso.
Las montañas nos ayudan a sentir la fuerza del reino mineral de la Tierra y a arraigarnos en esa fuerza
para poder impulsarnos luego a las máximas alturas de nuestra conciencia. El aire limpio de un desierto
brillante nos invita a extender nuestro campo a largas distancias y a sentirnos más grandes y, para algunos,
incluso más capaces de como éramos antes.
Pasando un tiempo con los animales salvajes en la naturaleza, absorbemos sus energías, que nos lleva
automáticamente a una comprensión visceral (no mental) de nuestra capacidad de sincronizarnos con el
mundo natural que nos rodea. La aptitud de sincronizarnos con la energía natural y por tanto planetaria nos
da acceso a la sabiduría suprema y nos enseña a confiar en nuestra naturaleza humana básica.
La energía de la naturaleza nos conduce a una mayor comprensión de la vida en todas sus formas. Cada
especie contiene una gran sabiduría, distinta a la sabiduría de todas las demás especies. Podemos aprender
mucho de los animales, no sólo de su comportamiento sino también de la integridad con la que viven. Los
hechiceros usan comúnmente instrumentos curativos que confeccionan con los cuerpos de animales
encontrados en el bosque o de las «víctimas de la carretera». Cada uno de esos cuerpos se considera un
regalo del «Gran Espíritu». Cada uno de ellos es tratado con honor y respeto. Los objetos se confeccionan
en el transcurso de una ceremonia para conservar la sabiduría de las especies de las que proceden. Tales
objetos se utilizan en el proceso curativo para que proporcione un vínculo holográfico directo con la sabiduría
de las especies.
Nuestros jardines y huertos nos ayudan a conectarnos con la Tierra de formas que quizá compensan el le-
gado natural que hemos perdido. Aquí establecemos un punto de contacto entre los humanos y la naturale-
za, una mezcla de voluntad natural y voluntad humana. Toda clase de plantas prodigiosas llenan nuestros
sentidos del esplendor que la naturaleza brinda en nuestro propio jardín, invernadero o en la sala de estar.
Las plantas suministran diversos tipos y frecuencias de energías al campo energético que nos rodea, que a
su vez nutre nuestro campo. Las plantas de interior, especialmente, mantienen la energía de una casa
cargada, limpia y saludable. Cuanto más contacto tengamos con esas plantas, mayor será el intercambio de
energía que nutre a las plantas y a nosotros.
Los huertos biológicos nos ayudan a conectarnos con las energías terrestres y proporcionan alimentos que
están energéticamente equilibrados con nuestras necesidades. Cuanto más trabajemos con la tierra, más co-
nectados y alimentados por las energías terrestres estaremos. Y, por supuesto, también obtenemos el
beneficio añadido de los alimentos biológicos que producimos
Densidad de población
A finales de los setenta y principios de los ochenta, durante un período de unos seis años, tuve el privilegio
de ir a Holanda una vez al año para colaborar en la dirección de grupos de transformación intensiva. En las
sesiones privadas que impartí durante ese tiempo observé algo muy curioso. Mis clientes (habitualmente ho-
landeses o naturales de otros países europeos) acercaban su silla a la mía cuando nos sentábamos frente a
frente para trabajar. Sin darme cuenta, yo apartaba mi silla un poco. Durante la sesión, el cliente seguía
aproximándose a mí, y yo retrocedía otro poco. Generalmente, al final de la sesión, mi silla terminaba
arrimada a la pared. Esto me incomodaba mucho. No había experimentado nada parecido en América.
Desconcertada por la situación, empecé a distribuir el mobiliario de la sala antes de la sesión para
procurarme más espacio. Pero inevitablemente, al término de cada sesión, terminaba aprisionada contra la
pared. En esas circunstancias, me resultaba muy dificil pensar y separarme del cliente. Empecé a sospechar
que todo era culpa mía. Quizá yo era menos cordial que aquella gente. Me esforcé para adaptarme a los
nuevos límites, pero fui incapaz. Empecé a caminar por la habitación para disponer de más espacio. Pero
esto sólo daba resultado durante uno o dos minutos; luego el cliente me seguía para estar más cerca de mí.
Por último me di cuenta de que el problema residía en que mi aura se extendía de treinta a sesenta centí-
metros más lejos que la de mis clientes. Ellos trataban de establecer un contacto «normal» conmigo, tal y
como lo hacían con los demás europeos. Cuando empecé a observar las interacciones de campos,
comprendí que aquella gente (especialmente los holandeses, que se habían visto constreñidos contra el
mar) había ajustado sus dimensiones aurales para vivir con los demás en espacios más reducidos que
aquellos a los que yo estaba acostumbrada.
Varios años más tarde, constaté una gran diferencia entre el aura de los estadounidenses de la Costa Este
y la de los del Oeste. En general, la gente de la zona de Nueva York posee un campo que no se extiende tan
lejos como la de los habitantes del sur de California. Supongo que una persona que vive en espacios más
amplios con menos gente dispone de un campo aural que se extiende más lejos del cuerpo que el de alguien
que resida en espacios más reducidos con más gente. Por norma general, el aura de los habitantes de
ciudades muy pobladas es más pequeña que la de los habitantes del campo. El aura de quienes viven en
países densamente poblados es más pequeña que la de las personas que residen en países con una
población más dispersa.
Además de esto, existe una diferencia en los límites que la gente fija respecto a los demás con su campo
aura]. Los habitantes de la zona de Nueva York que asisten a mis clases de formación tienden a establecer
unos límites sólidos para mantenerse alejados de los demás. Es como si sus auras rebotaran entre ellas a la
altura del séptimo nivel, como dos pelotas de goma que rebotan y se repelen. En el sur de California, me fijé
que las personas que asistían a mis clases de formación gustaban de dejar que su campo aural se difundiera
a través de los de los demás sin interferencias. Parecían dejar que los niveles cuarto a séptimo
interpenetraran en el mismo espacio, pero sin tocarse. Así, la gente de California, aunque tengan un campo
aural más grande, desean estar más cerca de los demás para comunicarse de lo que sería cómodo para los
neoyorquinos. Éstos pueden experimentar la comunicación como algo etéreo o no del todo real. Los
californianos, a su vez, podrían percibir a los habitantes de la Costa Este como individuos ásperos y rígidos.
Claro que existen otros factores importantes que explican estas diferencias. El principal es que nos gusta
interactuar con la gente entremezclando los niveles de nuestros campos con los que nos sentimos más
cómodos. Cada uno de nosotros desarrolla algunos niveles de nuestro campo aural más que otros, según la
educación familiar y social que hemos recibido. Las distintas sociedades se concentran en valores
específicos. Esos valores enfocan el desarrollo en distintos aspectos de la experiencia humana. Así, por
ejemplo, si se considera la verdad como el valor supremo, el tercer nivel del campo recibirá una gran
atención. Si el amor se contempla como el valor más elevado, lo más probable es que el cuarto nivel del
campo sea el más desarrollado en esa sociedad.
Naturalmente, el desarrollo depende del modo en que cada sociedad expresa sus valores. Si los valores
espirituales del amor divino o la voluntad divina se consideran los más elevados, como ocurre en algunas
sociedades religiosas, el campo aural de los miembros de esa sociedad reflejará esos valores
desarrollándolos por encima de los demás. Los niveles sexto o quinto del campo serán los más
evolucionados. La gente de esa sociedad tenderá entonces a entremezclar sus campos aurales en esos
niveles cuando se comuniquen.
Los europeos tienden a ser muy sofisticados, con unos niveles primero y tercero altamente desarrollados,
y gustan de comunicarse en el tercer nivel. A los neoyorquinos les gustan los niveles segundo, tercero y
cuarto, pero no les agrada entremezclarse y prefieren tener sus niveles conectados de formas que creen
tensión. La tensión sirve para permitir a la gente distinguir las diferencias. A los californianos les gustan los
niveles segundo y cuarto y entremezclar energías difusas sin demasiada conexión o comunicación. Quizá
esos californianos persigan una igualdad sin tensión. Todas estas conclusiones están basadas en personas
que han asistido a mis clases de formación. Tal vez representan sólo una determinada proporción de los
pueblos mencionados.
Ciudades
Las grandes ciudades son sitios donde hay mucha energía y múltiples tipos de energía. Heyoan sostiene
que las grandes ciudades y civilizaciones se forman en lugares de la Tierra donde se acumulan enormes
cantidades de energías vitales del espacio exterior. Esas energías son una fuente de conocimiento. Añade
que somos atraídos inconscientemente hacia esas zonas. En ellas, cada uno de nosotros recibe inspiración
para crear, lo que da origen a una civilización que materializa el conocimiento de las energías acumuladas
en el lugar. Las cunas de las matemáticas y el lenguaje estuvieron ubicadas en el pasado en esos torbellinos
energéticos. La gente que se sintió atraída hacia allí se erigió en canales a través de los cuales esas formas
de conocimiento se difundieron por el mundo.
Heyoan sigue diciendo:
* * *
Así, como podéis imaginar, los vastos centros de aprendizaje que existen ahora en la Tierra son focos de
torbellinos energéticos de conocimiento. Una de las razones por las que los centros de civilización se
desplazan por la superficie terrestre es que cada uno de ellos difunde un conocimiento concreto [contenido
en los campos energéticos] que es preeminente en un determinado período de la historia. Este es uno de los
factores menos conocidos y más importantes que explican el progreso de la civilización. El mundo tiende a
concentrarse en la civilización preeminente y no interfiere, por tanto, en el lugar que será el origen de la
próxima civilización ascendente.
* * *
Comoquiera que las ciudades aportan creatividad, ingenio y conocimiento, producen mucho material de
desecho en los niveles fisicos y aurales. En las ciudades aprendemos a vivir con los demás en un marco de
elevada energía. Ésta tiende a liberar los bloqueos de energía negativa que debe eliminarse. Por desgracia,
una de las principales consecuencias de este proceso es que las grandes ciudades no sólo acumulan
ingentes cantidades de energía del conocimiento elevado, sino que también acumulan grandes cantidades
de energías negativas o DOR.
DOR, una voz acuñada por Wilhelm Reich, son las iniciales de energía orgón muerta. La energía DOR vi-
bra muy por debajo de la frecuencia necesaria para la vida y puede ser perjudicial para la salud y el
bienestar. Cuando se acumula en proporciones muy densas, la DOR puede ser peligrosa, incluso con riesgo
de la vida. Causa la erupción de la enfermedad en las partes más vulnerables del cuerpo y del campo
energético. En muchas grandes ciudades, esas energías DOR irrumpen en todo y penetran profundamente
en la tierra. Afectan a cualquiera que resida en ese lugar, y muchos deben marcharse con regularidad para
mantener la salud. Yo practiqué y enseñé técnicas curativas en la ciudad de Nueva York durante unos
quince años. Con el fin de arraigarme en energías terrestres favorables y utilizarlas para curar, tenía que
atravesar unos cuarenta metros de energía negativa acumulada que parecía un lodo grisáceo oscuro. Ese
lodo existe en todo el suelo y la capa de roca sobre los que se asienta Nueva York. Hay, claro está, sitios en
los que no es tan oscuro ni espeso. Pero, por lo general, subyace a todas las actividades que se realizan en
esa metrópoli. Debajo del lodo oscuro hay energías terrestres, normales y limpias, que todavía no han sido
afectadas por las energías contaminadas. El volumen y la profundidad de la DOR parece aumentar cada
año. ¡Los cazafantasmas II no andaban lejos!
Observé también que la contaminación ambiental en el aire de la ciudad de Nueva York aumentaba
muchísimo cada año. A cada año sucesivo, podía ver el incremento de efectos negativos en los pacientes
que residían allí. Cada año comprobaba que el sistema inmunitario de la gente se resentía más por la
enorme polución ambiental. El efecto principal que constaté estaba en el cerebro. Según mis observaciones
aurales, las diversas células cerebrales que tenemos producen cantidades muy pequeñas de varias
sustancias que son necesarias para la salud del cerebro y el funcionamiento del cuerpo. Esas sustancias
parecen actuar como resortes que controlan el funcionamiento de los sistemas orgánicos del cuerpo. Lo que
vi durante mis años de práctica en la ciudad de Nueva York fue un desequilibrio uniformemente creciente en
la secreción de esas sustancias. Parecía que un cambio muy pequeño en la cantidad y la regulación de la
producción de esas sustancias generaba trastornos muy notables en el funcionamiento normal de los
procesos corporales. Aunque yo podía reequilibrar las energías vitales alteradas en el cerebro, el paciente
regresaba entonces a un campo de energía vital contaminado por el ambiente que volvía a perturbar el buen
funcionamiento del cerebro. Todo el mundo parecía completamente ajeno a lo que ocurría.
Entonces empecé a constatar el estado general de las personas mayores que vivían en la ciudad de Nueva
York. Los años de exposición a la contaminación ambiental les han pasado factura. Poseían mucha menos
energía y su campo estaba mucho más desequilibrado que el de las personas mayores que residían en las
zonas rurales. Me di cuenta de que cuanto más se exponían esas personas a la DOR, menos sensibles se
volvían. Es como echar una rana al agua y calentar ésta gradualmente. La rana no se percata de que el agua
está cada vez más caliente y termina por morir. En cambio, si se la echara directamente al agua caliente
saldría saltando.
La elección de un sitio donde vivir
Todos tenemos una idea del lugar donde nos gustaría vivir «si pudiéramos». Muchas personas desean
poder vivir donde crecieron porque recuerdan con orgullo los parajes de su juventud. Anhelan experimentar
las sensaciones, imágenes, sonidos, texturas y fragancias de la flora y la fauna de las regiones de la Tierra
donde crecieron porque fueron más sensibles a su entorno natural durante la infancia. Esas experiencias
recordadas suelen reproducir la conexión cuerpo-mente que tuvimos en la infancia y que perdimos en el
proceso de maduración. Esta conexión restablece un estado de relajación del campo aural sano y
equilibrado que favorece la curación.
Por otro lado, otras personas, quizá con una infancia más turbada y dificil, prefieren resituarse en un clima
y un territorio totalmente distintos. Comprueban que los nuevos horizontes conducen mejor a la curación que
los viejos.
Nuestra preferencia del lugar donde vivir está directamente relacionada con nuestra configuración del cam-
po de energía vital que consideramos «normal». Nos sentimos cómodos con una gama concreta de tipos de
energía distintos de nuestro entorno: el mar, los bosques o las montañas. Y elegimos el lugar de residencia
en función de ello. También estamos acostumbrados a una gama de energía y fuerza que discurre a través
de cada uno de nosotros. Lo que es normal para una persona puede ser una energía muy baja o muy alta
para otra. Estamos habituados a un grado específico de «apertura», con una manera concreta de ocupar
nuestro territorio.
También elegimos un lugar de residencia que nos ayude a sentirnos normales. Como recordará, «normal»
es en realidad un desequilibrio habitual concreto que albergamos en nuestro campo. Tendemos a preferir los
entornos que sostienen el statu quo. Generalmente no nos gusta que haya excesivos cambios en nuestra
vida. No nos gusta nadie ni nada que amenace nuestros niveles normales de energía. La mayor parte del
tiempo, escogemos el entorno donde vivir en función de todo ello. Si efectuamos esta elección
conscientemente, puede contribuir a vivir de forma holística. Si de veras queremos desplazarnos a un nuevo
entorno para inducir el tipo de cambio que desearíamos en nuestra vida, pero lo diferimos, podría ser una
buena idea considerar la posibilidad de trasladarnos a una zona del país completamente nueva. Esto dio un
buen resultado a Karen, la mujer que, como recordará, cruzó Estados Unidos después de su operación.
El antiguo arte del feng shui
El feng shui es el antiguo arte chino de diseñar y crear un entorno armónico. El feng shui se basa en la
creencia de que los modelos energéticos son generados y afectados por todo lo que hacemos, construimos o
creamos. Enseña que nuestros destinos y nuestra vida están entrelazados con las relaciones entre el campo
energético universal y nuestro campo energético humano. El feng shui utiliza la situación de edificios y
objetos como un medio de manejar y armonizar las energías de nuestro entorno con nuestras energías
personales. Así, por ejemplo, el lugar donde está situada su puerta principal y hacia dónde está orientada. Si
da a un muro, éste bloqueará el flujo natural de energías terrestres que inciden en su casa. Tener que rodear
siempre el muro para entrar en su casa le exigirá más energía y alterará su flujo natural. Mirar siempre a un
muro al acercarse a su casa bloquea el flujo natural de energía que usted establece con su casa cuando se
aproxima a ella. Esto interferirá en su relación con su hogar y puede hacer que usted se sienta débil,
derrotado y bloqueado en su vida debido al esfuerzo que debe realizar para acceder a la comodidad de su
casa. Esto puede provocar entonces más esfuerzo en su vida.
Según el feng shui, es importante conocer las influencias energéticas del territorio, la posición y el flujo de
agua respecto a su hogar, las estrellas, los colores, el clima, los animales, las formas, los diseños y cosas
por el estilo. El efng shui utiliza muchas clases distintas de cosas para contribuir a establecer un flujo de
energía controlado en aquellos lugares en los que pasamos algún tiempo. Así, por ejemplo, se sirve de
espejos para reflejar energía; la colocación de un espejo en al pared opuesta a su puerta principal rechaza
todas las energías negativas que lleguen. Emplea el sonido para modificar la energía o para dirigir energía
positiva al interior de su hogar de modo que aporte salud, bienestar y prosperidad.
El feng shui puede ayudarle a elegir el sitio donde construir su casa o despacho. Le dice dónde situarlos
con relación al paisaje, a las carreteras y a los vecinos. Le dice dónde ubicar el camino de acceso a su casa.
En la bibliografla se recogen varios libros sobre el feng shui. Para un occidental, muchas de las normas y
principios específicos que enseña pueden no tener ningún sentido. Esto se explica en parte por las
diferencias culturales en el mundo, y en parte porque el feng shui es una tradición muy antigua. En lo que ha
llegado hasta nuestros días, la superstición podría haberse mezclado por completo con lo que funciona de
veras. Pero si usted está interesado en una información muy específica sobre cómo se ve afectado por su
propia casa o por el entorno de su oficina, tome un libro sobre el feng shui y échele un vistazo.
Le sugiero que utilice toda la información de este capítulo para revisar el lugar donde vive. Cada país
ofrece un vasto abanico de tipos de lugares en los que residir, y es posible trasladarse a un sitio de su
elección y encontrar un trabajo allí si lo desea. Si quiere vivir en una ciudad para compartir la elevada
energía disponible allí, procure salir al campo con frecuencia. Además, despeje su campo energético
regularmente mediante las técnicas que se describen en la sección sobre la reparación del campo
energético, en el capítulo 10.
Algunas buenas preguntas que plantearse sobre el lugar donde vive:
¿Qué tipo de territorio elige?
Si no reside en el tipo de territorio que desearía, ¿qué puede hacer para pasar ocasionalmente algún tiem-
po allí?
¿Qué zona del país le ofrece el tipo de límites que prefiere, con la densidad de población que prefiere?
¿Dónde interactúa con la vida la clase de gente que a usted le gusta?
¿Ha deseado siempre trasladarse a otra parte, y no ha llegado a hacerlo?
¿Qué necesidad insatisfecha cree que cumpliría ese traslado?
¿Puede satisfacer esa necesidad en su residencia actual? Esa necesidad, ¿consiste en algo más?
El hecho de vivir donde lo hace ahora, ¿le permite evitar algo que teme afrontar?
Si es así, averigüe de qué se trata, para poder realizar una elección consciente de quedarse o marcharse,
silo desea.
Las energías de los espacios y objetos que rodean y alimentan su campo
Los espacios vitales
La energía del espacio en el que usted vive tiene un importante efecto en su campo aural. Todos los
espacios contienen energía. La energía de un espacio depende de su forma, sus colores, los materiales de
que consta y la energía de los creadores de ese espacio. Los espacios acumulan la energía de las personas
que hacen uso del espacio, la energía de lo que hacen en el espacio y la energía con que lo hacen. Todas
esas energías se almacenan en un sitio, ya sean sanas o insanas. Cuanto más se utilice un espacio con la
misma energía por las mismas personas para un propósito determinado, más se carga ese espacio con la
energía de ese propósito.
Estoy segura de que habrá notado la diferencia de energía de una estación de autobuses o trenes y una
catedral o un templo. Por ejemplo, si ha estado usted en la ciudad de Nueva York, compare la energía en
lugares como la terminal de Port Authority y la Grand Central Station con la energía en las catedrales de St.
Patrick y St. John the Divine y el Temple Emmanuel. Las energías de las estaciones son violentas, caóticas,
melladas y, generalmente, están llenas de unas nubes contaminadas y oscuras. No es agradable
permanecer mucho tiempo allí. Incluso resulta peligroso, no sólo por la criminalidad, sino también por la
enorme cantidad de energías negativas acumuladas que es posible captar en su campo aural. Las energías
de las catedrales y templos, en cambio, son limpias y tienen unas vibraciones más altas. La elevada
naturaleza espiritual de la energía de esos espacios afecta positivamente a cualquiera que acceda a ellos.
Las energías acumuladas durante los servicios religiosos contienen también las energías de las creencias
de la gente que acude allí para dar culto. Las personas que poseen creencias similares se sentirán
fortalecidas cuando se hallen en esos espacios porque estarán en un campo energético de creencias similar
al suyo. Pero las mismas energías pueden resultar intimidadoras o sofocantes para alguien que no posea las
mismas creencias.
Los espacios utilizados para la meditación en silencio o para la simple comunión con Dios, como las salas
de reuniones de los cuáqueros, contienen una energía sorprendentemente limpia y nítida, con una vibración
muy alta. El espacio de meditación más limpio que yo he visto es el santuario de la comunidad espiritual
escocesa denominada Findhorn. Esta comunidad es conocida por su interfase humana-natural. Aquí, la
comunidad acude para realizar una meditación en silencio varias veces al día. Con el paso de los años se ha
acumulado una energía limpia y nítida, sincrónica con las energías de la naturaleza.
La regulación de la temperatura y la humedad en un espacio afecta también a su energía. Los sistemas de
calefacción por aire acondicionado reducen el nivel de humedad en el espacio al del aire del desierto.
Resulta dificil humedecerlo de un modo saludable. Este aire seco vuelve el campo aural un tanto frágil y
vulnerable a invasiones. La calefacción con zócalos de agua caliente es la mejor, porque no seca tanto el
aire. A veces, las estufas de gas tienen fugas y causan muchos problemas antes de que se detecte lapérdida.
Si usted tiene una estufa de gas, haga que la revisen regularmente o que le instalen un detector de
gas.
El aluminio tiene una frecuencia de vibración inferior a la necesaria para mantener la vida humana. Yo no lo
tendría en mi cocina o en mi casa. Las tablas de forro de aluminio en las casas o caravanas reducen el
índice de vibración de la energía vital en el interior de la casa o la caravana. Además, absorben la energía de
las personas que habitan dentro. La madera es muy compatible con las vibraciones de la energía vital, y vivir
en casas de madera resulta saludable. El hormigón tiene un efecto neutro sobre el campo aural. Algunos
bloques grandes de apartamentos poseen estructuras de acero que interfieren en la expansión normal del-
campo aural. Si las habitaciones de un piso son espaciosas, con techos altos, es probable que el acero no lo
afecte demasiado. Las ventanas amplias dejan pasar mucha luz, que carga el aire de modo que resulta más
saludable.
Los objetos con los que vive
Los objetos también transmiten energía. Contienen la energía de los materiales de que están hechos, la
energía que fue depositada en ellos por su artífice (consciente o inconscientemente) y la energía que todos
sus poseedores han vertido en ellos. Si los objetos son antiguos, transmiten la energía de todos los lugares
en los que se han guardado. Los objetos que usted coloca en una habitación aportan todas esas energías,
que se incorporan a la sinfonía energética de la habitación.
Los cristales situados en lugares específicos dentro de un hogar con el propósito de que conserven la ener-
gía de la casa son muy útiles y desempeñan una labor muy eficaz. Una amiga mía tiene varios cristales gran-
des en cada habitación, colocados ceremoniosamente a ese efecto. Cada vez que la he visitado, la energía
de esa casa es portentosa.
Los sanadores disponen cristales naturales en sus salas de curación para aportar una energía curativa
suplementaria a la habitación, para liberar la sala de la DOR, para reforzar su arraigo a la tierra y para
embellecer las estancias. Limpian esos cristales a diario colocándolos directamente a la luz del sol y
sometiéndolos a un baño de cuatro cucharadas de sal marina por un cuarto de agua durante unos veinte
minutos.
Diversos tipos de cristales tienen vibraciones distintas, y los cristales individuales vibran de forma distinta,
aunque estén integrados por los mismos minerales. Es importante probar cada cristal para cerciorarse de
que cumplirá la función que usted le ha asignado. Una comprobación sencilla consiste en colocar el cristal
donde usted quiera y dejarlo allí unos días. Si todavía le gusta su energía, déjelo allí todo el tiempo que
desee. Si no le gusta, trasládelo a otro lugar y déjelo allí unos días. Si ése no es el sitio adecuado, repita el
procedimiento. Tal vez termine por dejarlo fuera. Lo importante es aquello que le guste. Tendrá que vivir con
ello.
Las obras de arte tienen un efecto extraordinario en el campo aural. Este efecto varía muchísimo en cada
individuo, pero podemos aventurar algunas generalidades sobre sus repercusiones. Determinadas obras,
como la Noche estrellada de Van Gogh, abren el campo a una contemplación personal profunda sobre el
viaje de la vida, su agonía y su éxtasis. Las hermosas escenas impresionistas, como los Nenúfares de
Monet, cargan el sexto nivel de nuestro campo energético y producen una experiencia de serenidad.
Rembrandt nos induce al anhelo de la luz e intensifica la luz interna de la estrella del núcleo. La excelencia
de cualquier obra de arte nos inspira a dar lo mejor de nosotros mismos al proporcionar una mayor
coherencia a nuestro campo. Un marco apropiado es el que vibra en la misma frecuencia que la pintura. Esta
posee, por sí misma, una determinada integridad visual. Un marco inapropiado enmascara el potencial visual
de la intención del artista. Un marco adecuado es aquel que iguala la intensidad de la pintura cuando carece
de marco y se incorpora a la esencia de la pintura de una forma ideal. Thomas Cole, el célebre pintor
norteamericano del siglo xix, dijo: «El marco es el alma de la pintura». Disponga sus obras de arte de modo
que induzcan estados de ánimo apropiados a lo que quiere hacer en el espacio donde las vea.
El sonido en su entorno
El sonido ha sido utilizado durante siglos para curar por parte de sanadores y médicos de todas las
tradiciones y culturas. La antigua tradición de cantar, nuevamente popular en Estados Unidos desde los años
sesenta, inodifica el campo aural de suerte que somos inducidos a estados alterados de conciencia. Muchos
sanadores contemporáneos recurren a la entonación para alterar el campo aural de sus clientes con vistas a
mejorar su salud.
Yo he observado que el sonido tiene un efecto directo y muy intenso en el campo aural. Durante mis quince
años de práctica como sanadora en la ciudad de Nueva York, lo he utilizado con fines muy diversos. Usando
la voz, entonaba directamente hacia el cuerpo fisico y el campo aural de mis clientes. Grababa esos sonidos
para cada cliente, de modo que pudieran escuchar la cinta de los sonidos curativos específicos para su
cuerpo y su campo una o dos veces al día. El paciente se limitaba a escuchar la cinta cómodamente tendido
en la cama, o meditaba con esos sonidos de fondo. A medida que el cliente mejoraba, yo actualizaba la cinta
de tonos incorporando una nueva gama de sonidos. Así, el paciente podía mejorar mucho más rápido
mediante la autocuración en su casa. Yo usaba distintos tonos y combinaciones de tonos con fines diversos,
como: eliminar los bloqueos de energía, cargar zonas del cuerpo, despejar líneas energéticas específicas del
campo aural, estimular el crecimiento de los tejidos, detener hemorragias, mover líquidos, expulsar parásitos
del cuerpo, destruir los huevos de los parásitos junto con sus frecuencias de resonancia, destruir
microorganismos junto con sus frecuencias de resonancia, y hacer girar y cargar los chakras.
Al entonar el sonido adecuado en un chakra deformado, éste adopta la forma que le corresponde. Usando
la EPS, lo he hecho a menudo con mis clientes. El efecto es sorprendente. Comoquiera que mi visión es tan
precisa, soy capaz de encontrar el sonido apropiado con sólo ver cómo el chakra responde a la variedad de
tonos que emito. Cuando doy con el tono adecuado, el chakra se endereza y gira correctamente. Una vez
que ha adoptado la forma correcta y gira en el primer nivel del campo, sólo tarda unos segundos en asumir el
color correcto en el segundo nivel del campo. Es asombroso lo rápido que funciona. Cuando sigo entonando
en ese chakra durante unos minutos, el chakra se estabiliza.
Los tonos que utilizo son una combinación de muchas frecuencias con armónicos. No hemos realizado un
análisis de frecuencia de esos tonos para averiguar las frecuencias implicadas, ya que esto requeriría un
equipo sofisticado del que aún no disponemos actualmente. Yo he reproducido esos tonos muchas veces
con personas distintas. Las notas que he descubierto de este modo para cada chakra se enumeran en la

Otro aspecto interesante de este tipo de entonación es el efecto inmediato que tiene en la capacidad de un
paciente para evocar un determinado color en su mente. La mayoría de la gente puede hacer esto con gran
rapidez. Pero si el cliente posee un chakra que no funciona correctamente, no podrá asumir el color asociado
con él. Y el cliente será entonces incapaz de evocar mentalmente ese color. Por ejemplo, si el tercer chakra
no funciona y los demás sí, el cliente será capaz de imaginarse todos los colores asociados con todos los
demás chakras excepto el amarillo, que está vinculado al tercer chakra. La entonación en el tercer chakra le
permitirá recuperar su forma. Tan pronto como el chakra «se enderece y empiece a girar» y adopte el color
correcto, el paciente podrá imaginar ese color.
El sonido afecta no sólo al primer nivel del campo aural que da forma al chakra, sino también al segundo
nivel del campo, donde los chakras son los colores del arco iris: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y
blanco. Yo he afectado a todos los niveles del campo mediante técnicas de entonación. El número de niveles
afectados a la vez depende del número de armónicos que el sanador es capaz de producir a la vez. En mi
caso, me di cuenta de que tan pronto como intentaba emitir los armónicos para que afectaran los niveles más
elevados del campo para un chakra concreto, empezaba a perder las frecuencias más bajas y a tener un efecto
menor sobre los niveles inferiores del campo. Para remediar este problema, simplemente lo hago dos veces.
Recorro los niveles más altos del campo para cada chakra con una gama más elevada de tonos después de
haber recorrido los chakras.

En la Barbara Brennan School of Healing se pueden encontrar dos tipos de cintas de tonos para chakras. El
primero es el de tonos producidos oralmente, como se acaba de describir. El segundo consiste en tonos para
chakras producidos mecánicamente.
Un terreno de investigación en constante evolución demuestra que el sonido está directamente relacionado
con la creación de formas en la naturaleza. Este terreno recibe el nombre de cimática. En su libro Cymatics, el
fallecido doctor Hans Jening, de Basilea (Suiza), demostraba a través de sus experimentos que el sonido tiene
una relación directa con la forma. Cuando colocaba granos finos de arena o polvos de licopodio sobre una
placa de metal y luego enviaba una frecuencia de sonido uniforme e ininterrumpida a través de la placa, los
granitos de arena o los polvos formaban unos dibujos específicos. Cuando modificaba el sonido, obtenía un
dibujo distinto. Al repetir el primer sonido, volvía a obtener el dibujo original. Mientras persistía el mismo sonido,
se mantenía el mismo dibujo; tan pronto como el sonido cesaba, el dibujo perdía su forma y los granitos se
redistribuían poco a poco según la gravedad.
El doctor Guy Manners, un osteópata que dirige su propia clínica en Bretforton, Worcestershire (Inglaterra),
prosiguió este trabajo con Jening para tratar de crear formas tridimensionales a partir del sonido. Para ello,
empezaron a usar más de una frecuencia a la vez. Dos, tres y cuatro frecuencias combinadas no crearon una
imagen tridimensional. Pero en cuanto probaron con cinco frecuencias de sonido simultáneamente, las pe-
queñas partículas sobre la placa metálica adoptaron una forma tridimensional.
El doctor Manners invirtió veinte años en la investigación de este fenómeno y encontró las combinaciones de
tonos que son apropiadas para cada órgano. Entonces construyó una máquina llamada instrumento cimático
para producir esos sonidos con vistas a su aplicación en la práctica clínica. En la actualidad, se utilizan en todo
el mundo. Yo visité al doctor Manners en la Bretforton Hall Clinic y observé el funcionamiento de esas
máquinas. Tenían claramente un intenso efecto en la reestructuración del campo aural en su forma correcta y
sana. Este efecto debería, a su vez, reducir el tiempo necesario para la curación.
Hasta ahora, ya ha visto que el sonido que nos rodea afecta directamente a nuestro campo aural, ya sea músi
ca, el ruido del tráfico, ruido industrial o los sonidos puros de la naturaleza. Tan sólo empezamos a compren-
der los efectos a gran escala del sonido en nuestra salud y bienestar. Aun cuando no lo comprendamos en su
totalidad, es importante reconocer este efecto tan intenso y regular nuestro entorno sonoro en función del
mismo.
Si usted reside en una gran ciudad, adopte todas las precauciones que pueda para controlar la contaminación
sonora que recibe. Quizá pueda dormir pese al ruido de la ciudad, pero sigue afectando a su campo. Le sugiero
que, si es posible, instale ventanas de cristal triple y cortinas gruesas y aislantes en las ventanas. Trate de
controlar el ruido en su oficina tanto como pueda. Si dispone de un despacho privado, insonorícelo para que no
entre el ruido del resto de la oficina o del exterior. Si trabaja en una habitación grande con mucho ruido,
insonorice su área inmediata para amortiguar el ruido. Y protéjase los oídos si es posible.
La música desempeña un papel muy importante en la salud y la curación. Muchos sanadores utilizan música
para tratar de calmar el campo aural o llevarlo a niveles vibratorios elevados para inducir al cliente en un estado
curativo. La amplia gama de música nos ofrece un amplio abanico de efectos. Cierta música es muy tran-
quilizadora; otra carga el campo. Determinada música favorece directamente los estados alterados, y otras mú-
sicas despiertan la mente racional. Ahora existen muchas opciones de música New Age que cargan y abren
cada chakra secuencialmente mientras suena. Algunas son excelentes para la meditación. En los cursillos que
se imparten en la Barbara Brennan School of Healing, utilizamos música constantemente para inducir a los
alumnos en distintos estados de conciencia para la curación. Por ejemplo, la música de percusión es ideal para
arraigarse, conectarse con las energías terrestres y abrir los chakras primero y segundo. La música rock pop
estimula nuestra sexualidad y mantiene el cuerpo y el campo aural moviéndose a un ritmo rápido que
incrementa el flujo energético a través del campo. Las baladas abren el cuarto chakra para ayudarnos a
conectarnos unos con otros. Los múltiples tipos de música para meditación generada por sintetizadores son
idóneos para elevar nuestra espiritualidad. Cualquier instrumento puede llevarnos a través de todos los niveles
de la experiencia humana si el músico sabe cómo hacerlo. En la escuela Brennan utilizamos regularmente
música de arpa para inducirnos en la experiencia de la esencia del núcleo.
Una dieta regular de música nos ayuda a estar sanos. El tipo de música que usted elija estará directamente
relacionado con los tipos de energías que componen su campo energético y con la clase de aprendizaje perso-
nal que usted realice en un momento concreto. Concédase la libertad de escoger la música que le guste, y de
usarla como prefiera. Es todo un mundo de alimento que se le brinda. No se prive de él. Si considera que tiene
viejos prejuicios sobre un determinado tipo de música, quizá debería probarla alguna vez y experimentar el
efecto que ejerce sobre su campo. Puede que esté evitando algo. O puede que haya puesto fin a la fase de
desarrollo personal que esa música concreta representa.
Si a su cónyuge le encanta la música que usted aborrece, confine la música a una habitación concreta,
para tener la opción de escucharla o no- Quizá necesiten dos salas de audición distintas, para que ambos
puedan escuchar la música de su gusto. Tal vez a uno de los dos le encanta el silencio. Determine el
momento del día en que lo desea, y establezca algunos acuerdos con los miembros de su familia para que
todos puedan satisfacer sus necesidades. Si lo requiere, instale más puertas entre las habitaciones de su
casa. O pida a su cónyuge que utilice auriculares.
Si tiene hijos adolescentes a los que les gusta oír la música alta, trate de confinar esa música a sus habita-
ciones mediante materiales insonorizantes, o pídales que usen auriculares también- Es mejor protegerse de
esa música/ruido en lugar de intentar conseguir que sus hijos cambien. Quizá necesiten la música para su
transición a la etapa adulta.
En el proceso del desarrollo humano, cuando accedemos a la pubertad empiezan a manifestarse dentro de
nuestro campo aural energías que no hemos experimentado antes, al menos no en esta vida. Nuevas ener-
gías intelectuales y espirituales de frecuencias más elevadas comienzan a fluir por todo el campo. Hay ener-
gías nuevas tanto en el chakra del corazón como en los chakras sexuales. La integración de esas energías
nuevas en nuestro campo supone una verdadera lucha. No sólo nos separamos más de nuestros padres,
sino que también aprendemos a conectarnos con los demás de formas que no habíamos conocido
anteriormente. Nos sentimos más bien vulnerables a este desarrollo aural, al pasar de ser unos niños que
quieren que sus padres se ocupen de ellos a encontrarnos con que un día rechazamos a nuestros padres y
estamos enamorados de alguien a quien apenas conocemos. Como adolescentes, recurrimos a la música
rock para que nos ayudara durante la transición- Nos ayudó a separarnos de nuestros padres al levantar un
muro de sonido entre nosotros y ellos. La música rock excita las energías del campo aural que se liberan y
desarrollan durante la pubertad. Carga nuestra voluntad de vivir, el primer chakra, y nuestra sexualidad, el
segundo chakra. Nos ayuda a empezar a desconectar nuestra dependencia de los padres y a conectarnos a
nuestros semejantes (el tercer chakra). Y, por supuesto, la música romántica abre el chakra del corazón. Nos
conecta con el amor hacia quienes pasan por las mismas experiencias. Nos libera del dominio paterno, al
tiempo que reorienta nuestra dependencia hacia el grupo de nuestros semejantes. Para satisfacer las
múltiples necesidades que tendremos como adultos, debemos cultivar las habilidades fundamentales de
conexión y cooperación con los semejantes. Si esas habilidades no se han establecido antes de la pubertad,
ahora recibimos un último empujón antes de la edad adulta para hacerlo. No importa hasta qué punto no
podemos soportar el ruido ahora que somos adultos; en otro tiempo fue también el símbolo de nuestro
avance hacia el mundo exterior.
Estimule su espacio con color
Todo cuanto hemos dicho sobre el sonido, puede decirse también del color. Ambos se crean a través de
una onda vibratoria, de modo que ambos poseen una estructura de ondas y una frecuencia de vibración- El
sonido y la luz de colores son muy distintos. El sonido es una onda de compresión longitudinal que viaja a
través de una sustancia material como el aire o las paredes de su casa. Longitudinal significa que viaja por el
mismo camino que la trayectoria de su onda- Los sonidos que oímos no existen en el espacio exterior ni en
el vacío. Han de tener esa sustancia material para poder transmitirse. La luz de colores, en cambio, es una
onda elec- tromagnética que vibra perpendicularmente a su trayectoria de movimiento. Puede viajar a través
del espacio exterior o del vacío. Los dos son, en último término, manifestaciones de frecuencias más altas
que existen más allá del mundo fisico. Ambos son manifestaciones de lo divino.
El color es esencial para la salud- Necesitamos todos los colores en nuestro campo aural. Si estamos faltos
de ellos, somos atraídos a los colores que necesitamos. La figura 9-2 enumera los distintos colores y el
efecto general que tienen en usted. Así, por ejemplo, los colores rojos estimulan nuestras emociones,
mientras que los azules enfrían y tranquilizan nuestras emociones. Este cuadro puede utilizarse cuando elija
colores para decorar su hogar, oficina o sala de curación. En cuanto haya determinado claramente la función
de cada espacio, podrá escoger un color que responda a ese objetivo.
Puesto que toda enfermedad está asociada a la disfunción de determinados chakras, y el chakra afectado
necesita ser alimentado con el color de que carece, el color puede utilizarse para el tratamiento de diversas
enfermedades. Por ejemplo, una persona que tiene una úroides poco activa necesita el color azul- Si la
tiroides es hiperactiva, el paciente posee demasiado azul y probablemente necesita el verde, que es un color
que contribuye al equilibrado general del campo. Los pacientes de esclerosis múltiple necesitan rojo y
anaranjado, porque los chakras primero y segundo son los más afectados. Todos los enfermos de cáncer
necesitan el color dorado, puesto que cualquier cáncer presenta un aura desgarrada en el séptimo nivel, que
es dorado. Los pacientes de cáncer requieren también el color del chakra de la zona en que el cáncer está
localizado en el cuerpo. Por ejemplo, los pacientes de cáncer hepático o pancreático necesitan amarillo y
melocotón, los colores del tercer chakra en los niveles segundo y cuarto del campo, respectivamente.
He oído que pintar las habitaciones de los niños hiperactivos de azul contribuye a calmarles. En algunos
hospitales de salud mental se pintan las paredes de azul para ayudar a sus pacientes a tranquilizarse.
Supongo que llegará un día en que los hospitales se pintarán del color que ayude a sus pacientes a
permanecer en un estado de ánimo curativo. El verde-césped y el rosa ayudarán a cualquier paciente a
cargar y equilibrar el chakra del corazón en los niveles segundo y cuarto del campo aural. El chakra del
corazón ocupa un lugar central en cualquier proceso curativo porque toda la energía curativa debe pasar por
el centro del chakra del corazón en su camino hacia el cuerpo del receptor. También podríamos hacer unos
grandes paneles de vidrios de colores iluminados por una luz halógena omniespectral que podría
desplazarse de una habitación a otra donde se necesitara con fines curativos. Cada uno de estos paneles
podría hacerse del color de cada chakra, para que el campo aural simplemente absorbiera el color. Podrían
reproducirse los tonos para chakas de manera que cada chakra desequilibrado pudiera adoptar su forma
cónica sana, que se endereza y gira en el sentido de las agujas del reloj para recibir el color.
Naturalmente, existen excepciones a la lista de colores que facilita la figura 9-2. Usted podría muy bien
asociar cualquier color a una experiencia personal dolorosa. En este caso, el color sería asociado a esa
experiencia y tendría un efecto distinto en usted. Nos encantan determinados colores, y aborrecemos otros.
Nuestra relación con el color es también una expresión de lo que ocurre en nuestros campos energéticos. Si
los chakras primero y segundo, rojo y anaranjado, están bajos de carga, lo que significa que hemos sofocado
nuestra energía fisica de querer vivir y nuestra sensualidad, quizá deseamos que se mantengan así. En tal
caso, podemos necesitar rojo en nuestro campo para el bien de nuestra salud emocional y fisica. Pero, al
mismo tiempo, tal vez evitamos intensificar esos colores debido a la experiencia personal que hemos tenido
de ellos. Nos resistiremos a vestir prendas rojas y anaranjadas porque estimulan esas energías. Cuando
éstas se intensifican en nuestro campo, aportan también cualquier problema emocional que podemos tener
en esos aspectos de nuestra vida con los que están asociadas.
Vivir con olores significativos
Rara vez percibimos las cosas de un modo neutral. Imágenes y sonidos muy diversos nos ponen alegres,
tristes o furiosos. Determinados olores pueden volver a algunos individuos positivamente extasiados. Hay
también una conexión bidireccional entre esos aspectos emocionales de la percepción, por un lado, y los
pensamientos y recuerdos, por otro: los aromas apropiados pueden evocar imágenes de comidas y vinos
consumidos en el pasado, y el olor de varios inciensos puede devolvernos a la elevada experiencia espiritual
que tuvimos en alguna ceremonia espiritual en la que se utilizaron. La fragancia de los perfumes puede
trasladarnos a agradables recuerdos de estar con alguien a quien quisimos que llevaba ese perfume. Las
fragancias naturales del cuerpo pueden llevarnos al recuerdo erótico de hacer el amor. Cuando accedemos a
esos estados emocionales positivos, nuestro campo aural asume la configuración de ese estado positivo, y
tiene lugar la curación. Éste es el poder de la curación aromática.
El sentido del olfato fue uno de los primeros en desarrollarse durante nuestra evolución. Nuestro sentido
del olfato es registrado por el sistema olfativo, que reside en la región del cerebro medio, cerca del sistema
lím-bico. Como consecuencia de esto, el sistema olfativo se ha relacionado siempre con el límbico. El
sistema límbico está directamente conectado con nuestras respuestas inducidas por las emociones, que
podríamos denominar «instintos animales». Estas actividades instintivas -comer, defenderse y las conductas
sexuales- son fundamentales para la preservación de los individuos y la especie de todos los seres humanos
y todo el reino animal.
Por ejemplo, los perros utilizan el olor del miedo para que los ayude a sobrevivir. ¿Conoce usted el olor del
miedo? Algunos seres humanos sí lo conocen. Cuando un perro huele el miedo, responde de formas
distintas, según quién tiene miedo. Si se trata de su jauría, estará alerta y cauteloso, buscando el origen del
peligro. Si es un enemigo en el que él está concentrado, se aprovechará del miedo de su adversario y
probablemente atacará. ¿Reacciona usted al olor del miedo? ¿Cómo?
Los aromas que nos rodean tienen una gran importancia en nuestra vida. Estoy segura de que usted co-
noce la fragancia de su ser amado. Y le apuesto que esa fragancia afecta su humor de inmediato. El uso de
las fragancias es tan antiguo como los seres humanos. En los santuarios se quema incienso para ayudar a la
congregación a acceder a un estado de ánimo sagrado. Hombres y mujeres utilizan perfumes para atraer y
seducir a la persona que les interesa. Las flores atraen a pájaros y abejas con su fragancia. Si desea
establecer un determinado ambiente en su casa, utilice fragancias además de la iluminación y otros efectos.
¿Qué olores le gustan? ¿En qué estados de ánimo le ponen? ¿Emplea olores distintos para cosas distintas?
Si no es así, pruébelo: quedará sorprendido por el poder del sentido del olfato.
Puesto que los aromas afectan directa y muy rápidamente las respuestas fisiológicas, cuando se usan ade-
cuadamente pueden ayudarnos a crear respuestas curativas muy rápidas. La aromaterapia se ha utilizado
durante siglos con fines curativos. Fue desarrollada por los antiguos egipcios, y se empleó extensamente en
la India y China. Los hechiceros nativos americanos la han utilizado desde tiempos remotos, y ahora está
ganando muchos adeptos en América. Usted puede adquirir aceites de esencias y plantas aromáticas para
cualquier propósito que se le ocurra. Hay sustancias aromáticas para calmarle y para estimularle; para
relajar los músculos o para vigorizarle; para conectarle o para desconectarle. Existen sustancias aromáticas
para inducirle en distintos estados de ser. Hay diversos productos aromáticos para vitalizar y equilibrar cada
chakra. Y, si están elaborados adecuadamente, todos ellos funcionan.
Se ha sabido durante siglos que el aceite aplicado sobre la piel favorece la entrada de la energía curativa.
Pero, según mi visión con EPS, ocurre algo más que eso, y algo más que la respuesta del sistema límbico
que se ha mencionado anteriormente. Me parece que algunas de las sustancias aromáticas utilizadas en la
curación son verdaderas esencias aurales que pasan directamente al campo aural, suministrándole la
energía que necesita, tal y como hacen los remedios homeopáticos. Los músculos se relajan al simple
contacto con un «nutriente calmante» aplicado sobre ellos. No ha habido tiempo material para que el aceite
haya sido absorbido por la piel o el músculo. Puedo ver las energías de colores de la sustancia aromática
entrando en el campo. De hecho, empieza a abrirse un pasillo para el flujo energético en el momento en que
se estira el brazo para coger el frasco que contiene la esencia.
Así que le sugiero que explore esta área por su cuenta no sólo para la curación, sino también para estable-
cer el ambiente apropiado en su hogar, oficina o sala de curación. Asegúrese de utilizar fragancias naturales
que sean derivados de sustancias naturales. No utilice productos sintéticos; no dan resultado.
La creación de un espacio energético
Hay varias cosas que usted puede hacer para mantener limpia la energía del espacio donde vive.
Cerciórese de que recibe la suficiente luz solar. Ésta cargará la energía vital de la habitación y no permitirá
que se acumule la energía orgón muerta. Si empieza a acumularse en el espacio una energía de baja
vibración, puede eliminarla quemando en la estancia cálamo aromático o salvia, y saturándola de humo. O
bien queme una mezcla de una taza de alcohol puro de grano con un cuarto de taza de sales de Epsom. Le
recomiendo que conserve muchas plantas en la habitación para que el intercambio de energía entre las
plantas y las personas sea constante. Abra las ventanas siempre que pueda para permitir la entrada de aire
fresco.
La limpieza y el orden en el espacio mantendrán la energía también limpia. El orden es muy importante
para conservar la energía positiva en un espacio. Asigne un sitio a cada cosa, para que sea fácil mantener el
orden. El desorden genera un estorbo psíquico en su sistema y absorbe su energía. El desorden es una
expresión del caos interno. Le recuerda los asuntos internos que tiene aún por resolver. Si usted tiende a
recoger cosas que no usará o no le gustan demasiado, debería averiguar el porqué, puesto que con toda
seguridad afecta a muchas otras áreas de su vida. El orden es un principio divino. El orden sirve para
reservarnos un espacio en el que cumplir con nuestro cometido en la vida. El orden crea un espacio seguro
en el que la fuerza creativa que llevamos dentro halla su expresión.
Una paciente que acudió a mí a causa de un dolor en la cadera derecha no podía limpiar su piso de todas
sus cosas viejas, muchas de las cuales había heredado de su difunta madre. Le proporcioné toda la curación
que pude, pero recibía continuamente la orientación de que esa mujer debía limpiar su piso para curarse la
cadera. El dolor en la cadera tenía relación con su incapacidad de librarse de los viejos problemas que tuvo
con su madre. Ella conservaba un sentimiento de culpabilidad poco realista al respecto. Cuando por fin se
libró de su culpabilidad y limpió el piso, su cadera empezó a mejorar. Fue algo asombroso de ver. Cada vez
que tiraba otra caja de trastos, su cadera evidenciaba una mejoría.
Muchos materiales de construcción con que se hacen las casas son tóxicos para nosotros. Las luces
fluorescentes agreden el campo aural, haciendo que se vuelva incoherente. Producen energía orgón muerta
que genera enfermedades. Apáguelas, ponga un trozo de cinta sobre el interruptor e instale un suelo
radiante o lámparas de sobremesa. Constantemente añadimos agentes contaminantes al aire mediante el
uso de hornos y demás instalaciones de gas. Cuando fumigamos la casa para exterminar plagas, inhalamos
parte del veneno. Incluso los productos químicos empleados para esterilizar lugares públicos, como el aseo
de un autobús, son insalubres cuando se inhalan. Hasta cuando las toxinas del aire son fáciles de detectar,
confiamos en que nuestro cuerpo no reaccionará a su inhalación. No les damos importancia alguna, como si
fuera un problema ajeno.
No sólo hay una gran proporción de contaminación ambiental en todas nuestras ciudades, sino también
una gran cantidad de energía electromagnética que penetra en el espacio donde vivimos. Se trata de un
fenómeno muy dificil de detectar de forma natural. El libro del doctor Robert Becker, The Body Electric,
describe los estudios que ha realizado para demostrar los efectos de esas radiaciones en el cuerpo. El
doctor Becker presenta unos estudios que revelan una mayor incidencia de enfermedades
autoinmunológicas, como la leucemia y otras formas de cáncer, en las personas cuyos hogares se hallan
cerca de líneas de alta tensión.
Estamos despertando al hecho de que debemos hacer mucho por detener los residuos y la contaminación
en nuestra vida. El mejor sitio donde empezar es el hogar. Recicle todo cuanto pueda. No es tan dificil. Cada
año se está organizando mejor. De hecho, existe ahora un magnífico mercado laboral en la nueva industria
de reciclaje.
Veamos algunas cosas que usted puede hacer contra la contaminación en sus espacios personales:
- Resida lejos de las líneas de alta tensión.
- Utilice un buen sistema de humedecimiento en su casa, algo que evapore el agua en el aire. No use hu-
medecedores ultrasónicos que emiten pequeñas partículas al aire, en las que se transmiten enfermedades.
- Consiga un generador de iones negativos.
- Filtre el aire con un filtrador de aire doméstico.
- Filtre el agua con un buen filtrador de agua trifásico. Utilícelo en toda la casa. Lo encontrará en la mayoría
de establecimientos de suministros domésticos.
- Para prevenir la deficiencia de luz en invierno, incorpore luces omniespectrales complementarias, pre-
feriblemente halógenas. O consiga una caja de luz especial de 2.500 lux. Úsela durante una hora al día.
- Quite o apague las luces fluorescentes.
- Si dispone de aparatos de gas, instale un detector de fugas
La creación de un espacio curativo
Es muy importante ocuparse de sus necesidades ambientales inmediatas durante una enfermedad.
Recuerde que usted estará en una sala curativa, no en una sala de enfermos. Cuanto más se rodee de las cosas
que le recuerdan quién es usted en realidad, más agradable será el período de convalecencia. Asegúrese de que
la habitación que ocupa está llena de vida, placer y alegría. Cuide cada detalle de sus necesidades fisicas, no
sólo en lo que se refiere al arreglo fisico, sino también a la iluminación de la estancia, música, comida y los
objetos favoritos que le rodean. Sigue una lista de cosas que puede tener en su sala de curación:
• Algo que exprese todos los aspectos de su persona.
• Mucha luz, siempre que no le hiera los ojos.
• Imágenes de vidrio pintado colgadas en las ventanas.
• Cristales colgados en las ventanas que produzcan arcos iris a partir de la luz del sol.
• Sus fotos o pósters favoritos.
• Plantas y flores.
• Ropa de colores vivos de su color preferido.
• Sus objetos favoritos.
• Su música predilecta, a su alcance.
• Alimentos que le gusten y que se ajusten a las limitaciones de su dieta.
• Cosas blandas para tocar o asir cuando se sienta solo.
• Fragancias de su gusto.
• Fotos de sus amigos.
• Aire fresco.
Cerciórese de que la energía del espacio donde vive expresa quién es usted. La composición energética de su
espacio de residencia es muy importante para su salud y bienestar. Cuando elija su mobiliario y su espacio donde
vivir, no olvide que todo ello contribuye a su dotación energética. El tamaño de una forma es importante para su
campo aural. A mí no me gustan los techos bajos porque puedo percibir mi campo aural escapándose a través de
ellos. Hacen que me sienta comprimida. Me gustan las habitaciones amplias por la misma razón. Use toda la
información de las secciones precedentes para responder a las preguntas que siguen sobre su espacio vital.
Algunas buenas preguntas que plantearse sobre su espacio vital son:
¿Es confortable y acogedor para usted?
¿Le gusta la intensidad de luz que tiene?
Los colores ¿son adecuados para usted?
¿Necesita plantas?
¿Expresa su espacio todos los aspectos de su persona? ¿Qué debe añadir para que incluya todos ellos?
¿Cómo expresa su espacio su salud?
¿Cómo expresa su enfermedad?
¿Qué manifiestan sus armarios sobre su psique interna?
¿Expresa claramente quién es usted, o representa la parte de usted que necesita atención, cuidados y amor?
¿Está arreglado del modo que le gusta, o hay algo que le ha molestado durante años y todavía no ha resuelto o
cambiado?
¿Tiene cosas que no necesita ni quiere, pero no se desprende de ellas?
¿Qué otras áreas de su vida afecta esto?
¿De qué otras cosas no se desprenderá?
¿Qué miedo subyace en esta actitud?
¿Cómo afecta su espacio vital en sus relaciones?
La energía de su espacio ¿expresa quién es usted?
Lo mismo puede aplicarse a su espacio de trabajo, sea su propio negocio o no.
Algunas buenas preguntas que plantearse sobre su espacio de trabajo son:
¿Cómo es la energía de su espacio de trabajo?
¿Qué sensación producen y qué aspecto tienen su despacho/herramientas/material?
¿Qué sensación produce y qué aspecto tiene su área de trabajo?
¿Está ordenada?
¿Cómo expresa quién es usted?
¿Le resulta útil?
¿Qué más necesita para ayudarle a realizar su trabajo?
La energía de su espacio de trabajo ¿expresa quién es usted?
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