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LAS CUATRO DIMENSIONES DE LA ENERGÍA CURATIVA
El comprender la naturaleza de sus energías creativas, qué hacen y cómo funcionan, le ayuda a liberar sus
energías creativas para conservar la salud, sanar o crear algo nuevo en su vida. También es importante
entender la relación entre sus energías creativas y el flujo y reflujo natural del proceso creativo universal en su
interior. Los campos de energía vital son el vehículo del proceso creativo. Es a través de los campos de
energía vital como se crean las situaciones, los eventos y las experiencias de su vida, así como su mundo
material.
Las fuerzas creativas tienen varias dimensiones. Nuestro lenguaje es demasiado limitado para describir
adecuadamente las diferencias entre esas dimensiones, que se experimentan personalmente a medida que
usted discurre por el proceso creativo. A falta de otros mejores, yo utilizaré los términos energía y dimensión, en
un sentido no científico, para explicarlas. Cuantos más individuos tomen conciencia de estas experiencias
creativas, tengo la seguridad de que incorporaremos las palabras necesarias para comunicarnos mejor acerca
de ellas.
Desde mi punto de vista, hay por lo menos cuatro dimensiones en cada ser humano. Cada uno de esos ni-
veles puede percibirse mediante la EPS y puede ser manipulado directamente por un sanador experimentado
con fines curativos. La figura 2-1 muestra esas cuatro dimensiones de nuestra humanidad: el nivel fisico, el
nivel aural, el nivel del hara y el nivel de la estrella del núcleo.
La primera dimensión es el conocido mundo físico. Nuestro mundo fisico se mantiene intacto merced a los
mundos subyacentes de energía y conciencia.
Directamente bajo el mundo fisico está la dimensión de los campos de energía universal o vital, en los que
reside el aura o campo energético humano. Este nivel es la estructura o el entramado sobre el que se sustenta
el mundo fisico. Todo lo creado en el mundo fisico debe existir antes, o ser creado, en el mundo de la energía
vital. Cada forma existente debe formarse primero en los niveles estructurados de los campos de energía. Esta
dimensión contiene asimismo las energías de nuestra personalidad. Cada sentimiento que poseemos existe en
el nivel de los campos de energía vital. El cuerpo fisico expresa los niveles variables del-campo en
manifestaciones tales como sonrisas afectuosas, muecas de desaprobación, el modo de andar, de sentarse, de
estar de pie...
Bajo el campo energético humano yace el nivel del hara, en el que almacenamos nuestras intenciones. Éstas
tienen una importancia enorme en el proceso creativo. Cuando poseemos intenciones inconscientes, mixtas u
opuestas, luchamos contra nosotros mismos e interrumpimos el proceso creativo. Cuando aprendemos a ali-
near nuestras intenciones no sólo con nosotros, sino también con el grupo próximo de personas con las que
trabajamos, alineamos las intenciones de nuestro grupo próximo con las del grupo más amplio al que sirve y
así sucesivamente, sacando partido a unas aptitudes creativas enormes.
Debajo del nivel del hara está la dimensión del núcleo central de nuestro ser, o lo que yo llamo el nivel de la
estrella del núcleo. Éste es el nivel de nuestra fuente interna, o de la divinidad localizada dentro de nosotros. Es
de esta fuente interior de donde mana toda la creatividad.
Figura 2-1: Las cuatro dimensiones del género humano
(De izq. a derecha: Lo físico – El aura – El hara – La estrella del núcleo)

el proceso creativo natural requiere la salida de energías y conciencia de la estrella del núcleo hacia
esas cuatro dimensiones. Un cambio permanente en cualquier dimensión exige un cambio en su base, que
reside en la dimensión inmediatamente inferior. En consecuencia, desde la perspectiva de la curación, si
deseamos pasar nuestro cuerpo o cualquier parte del mismo, como por ejemplo un órgano, desde un estado
insano a un estado sano, debemos trabajar con las energías subyacentes que constituyen los cimientos del
cuerpo. Debemos trabajar con cada una de las cuatro dimensiones. Para efectuar ese trabajo, antes tendremos
que explorar cada una de las cuatro dimensiones. Empezaremos por el nivel aural, el campo energético
humano.
Este campo de energía vital ha sido explorado, investigado y utilizado con fines diversos a lo largo de la
historia. Esta exploración comenzó mucho antes de que aprendiéramos el método científico, y ha continuado
desde entonces.
La figura 2-2 enumera las referencias históricas de un campo de energía universal que se remontan al año
5000 a. de C. La figura 2-3 es una relación de observadores del campo energético humano del siglo xx, los
nombres que han empleado para referirse al campo de energía vital, las cualidades que le han atribuido, y
cómo lo han utilizado.

Los científicos de hoy en día llaman a los campos de energía medible asociados a sistemas biológicos
«campos bioenergéticos». Por otro lado, los términos «aura» y «campo energético humano» son utilizados por
los sanadores para designar esos campos energéticos humanos. Es importante efectuar aquí una distinción,
por cuanto se han medido los campos bioenergéticos en laboratorios, mientras que el aura o campos
energéticos humanos se conocen a partir de las observaciones personales y clínicas de personas que
recurrieron a la elevada percepción sensorial. En el primer caso, la información medida está limitada por el
estado del instrumental, mientras que en el segundo, la información medida está limitada por la claridad y
coherencia del observador con la EPS. En mi opinión, las mediciones del campo bioenergético mantienen una
intensa correlación con las observaciones de la EPS. Se han efectuado algunos experimentos que los
relacionan claramente. También los estudiaremos en este capítulo, pero antes debemos contemplar la
perspectiva científica.
El mundo fisico y su campo bioenergético
Los campos de energía asociados al cuerpo humano han sido medidos con aparatos como el electroencefa-
lógrafo (EEG), electrocardiógrafo (ECG) o el instrumento de interferencia cuántica superconductora (o SQUID,
un magnetómetro de alta sensibilidad). Múltiples estudios han demostrado que una disfunción o anomalía en el
campo bioenergético deja un espacio para que la infección entre en el cuerpo. Así, por ejemplo, el doctor
Harold Burr, de la Universidad de Yale, observó que midiendo el campo energético (que llamó «campo vital»)
de una semilla podía averiguar lo fuerte que sería esa planta. Comprobó que un punto débil en el campo vital
de un ser vivo precede una enfermedad.
Otros investigadores como el doctor Robert Becker, un cirujano ortopedista de Nueva York, han medido
modelos de corrientes eléctricas directas que recorren el cuerpo. El campo bioenergético está directamente re-
lacionado con el funcionamiento del cuerpo fisico. El doctor Becker demostró que las formas e intensidades
modelo del complejo campo eléctrico del cuerpo varían en función de los cambios fisiológicos y psicológicos.
El doctor Hiroshi Motoyama, de Tokio, fundador de la Asociación Internacional de Religión y Parapsicología,
ha medido eléctricamente el estado de los meridianos de acupuntura. Emplea los resultados para diagnosticar
los tratamientos de acupuntura. El doctor Victor Inyushin, de la Universidad de Kazajstán, es uno de los
muchos científicos de aquel centro que han medido durante años el campo energético mediante instrumentos
fotosensibles. Es capaz de mostrar el estado de los puntos de acupuntura a través de una fotografía de
descarga coronal. Esta fotografía usa una frecuencia muy elevada, alto voltaje y baja corriente que se inducen
en el sujeto. La alta frecuencia no causa ningún daño al paciente, por cuanto la corriente es baja y las altas fre-
cuencias sólo se transmiten por la piel del sujeto.

Se han realizado algunos experimentos para demostrar las correlaciones entre el «biocampo» medido y el
«campo energético humano» percibido. Los mejores que conozco son los efectuados por la doctora Valerie
Hunt, de la Universidad de UCLA, y por el doctor Andria Puharich en su laboratorio privado. Los resultados de
los experimentos de la doctora Hunt muestran correlaciones directas entre los modelos de frecuencia y onda de
las corrientes eléctricas alternas medidas en la superficie del cuerpo y los colores específicos percibidos por un
lector del «aura». La doctora Hunt ha realizado las mismas mediciones con doce lectores aurales distintos que
usaron la EPS. En cada caso, descubrió una configuración de forma de onda y de frecuencia específicas para
cada lectura de color. El doctor Puharich pudo medir coherentemente una vibración magnética de 8 Hz (ocho
ciclos por segundo) procedente de las manos de sanadores. Comprobó que los sanadores que generan una
señal más intensa producen unos efectos de curación mayores.
El doctor Robert Beck, fisico nuclear, viajó por el mundo midiendo las ondas cerebrales de sanadores.
Descubrió que todos los sanadores presentan la misma configuración de ondas cerebrales de 7,8-8 Hz durante
los períodos en que proporcionan curación, con independencia de cuáles fueran sus costumbres y de lo
opuestas que fueran sus respectivas costumbres entre sí. Beck experimentó con sanadores carismáticos cató-
licos, kahunas hawaianos, practicantes de wicca, santería y radiestesia, además de videntes, lectores con EPS
y médiums. Todos dieron idénticos resultados.
Luego trató de averiguar el son al que bailaban. Y el porqué. Encontró la respuesta en las fluctuaciones del
campo magnético terrestre, que fluctúa entre 7,8 y 8 Hz. Estas fluctuaciones reciben el nombre de ondas Schu-
mann. A partir de nuevas investigaciones, comprobó que durante los períodos de curación, las ondas cerebra-
les del sanador se sincronizaban tanto en su frecuencia como en su tase con las ondas Schumann. Esto
implica que las ondas cerebrales del sanador oscilan no sólo a la misma frecuencia, sino también al mismo
tiempo que las ondas Schumann terrestres. Se podría asumir que los sanadores son capaces de tomar energía
del campo magnético de la tierra para curar a sus pacientes. Este proceso se llama «conexión de campo».
El doctor John Zimmerman, fundador y presidente del Bio-Electro-Magnetics Institute de Reno, Nevada, ha
estudiado extensamente la literatura de múltiples trabajos sobre la conexión de campo y la ha relacionado con
las experiencias de los sanadores. Es obvio que lo que los sanadores llaman «conexión con la tierra» es el acto
de conectarse con el campo magnético terrestre, tanto en frecuencia como en fase. El doctor Zimmerman ha
observado que, en cuanto los sanadores se han conectado con las ondas Schumann, los hemisferios derecho
e izquierdo de su cerebro se equilibran entre sí y presentan un ritmo alfa de 7,8-8 Hz. Después de vincularse
con el paciente durante algún tiempo de imposición de las manos, se ha comprobado que las ondas cerebrales
de los pacientes asumen también el ritmo alfa y se sincronizan en fase con las del sanador, además de
equilibrar los hemisferios derecho e izquierdo. El sanador, en efecto, ha conectado a su cliente con las vi-
braciones del campo magnético terrestre, y ha explotado, por tanto, una fabulosa fuente de energía para la
curación.
El campo energético humano: el vehículo que transporta su energía
Como sanadora y usuaria de la elevada percepción sensorial, he observado el campo de energía que rodea a
las personas durante muchos años. Tras una serie de estudios sobre los campos energéticos de multitud de
plantas, animales y seres humanos, he llegado a la conclusión de que el campo energético humano suministra
una estructura matricial de energía sobre la que se desarrollan las células. Lo que quiero decir es que el campo
de energía existe antes que el cuerpo fisico.
Un fenómeno que corrobora esta idea es el efecto del miembro ilusorio. Este efecto ocurre cuando las perso-
nas a las que se ha amputado algún miembro siguen notando ese miembro. Las sensaciones residuales se de-
ben, generalmente, a la irritación de las terminaciones nerviosas que han sido cortadas. No obstante, el miem-
bro ilusorio aún es visible en el campo aural del paciente por medio de la EPS. Puesto que las sensaciones se
trasladan al campo aural, este fenómeno tiene sentido para el observador dotado de EPS.
En cierta ocasión, un amigo mío, el doctor John Pierrakos, fundador y director del Core Energetics Institute de
la ciudad de Nueva York y autor del libro Core Energetics, trabajaba con una paciente que padecía el efecto
del miembro ilusorio. La mujer sentía que la pierna que le faltaba seguía conectada al muñón, de modo que se
apoyaba en ella cada vez que se sentaba. El doctor Pierrakos podía ver el campo aural del miembro adoptar la
misma posición en la que su paciente creía estar. Trabajó con su campo para enderezar la pierna energética
de suerte que adoptara una posición andante normal. Esto alivió los síntomas. Posteriormente, consultó con el
cirujano que había amputado la pierna. Resultó que el cirujano había fijado la pierna en esa posición para
intervenirla. Creo que esta mujer sentía su campo energético.
Esto significa que la estructura energética básica del miembro seguía estando allí. Así pues, el campo existe
previamente al cuerpo fisico. Se trata de una diferencia fundamental respecto a numerosos investigadores
científicos, que entienden que el campo emana del cuerpo, en vez de que el cuerpo se origina a partir del
campo. Si se demuestra la existencia de este último anteriormente al físico, implica que algún día podremos
regenerar miembros, tal y como hacen las salamandras.
La fotografia de descarga coronal aporta nuevas pruebas que confirman mi hipótesis de que el campo es
anterior al fisico. Se conoce como «efecto de la hoja ilusoria». Si se corta parte de una hoja antes de tomarle
una foto, aparece la hoja entera (incluida la parte que falta) en la placa fotográfica, en un gran despliegue de
color y luz. Dado que aparece la imagen de la hoja entera, se infiere que la imagen de la parte cortada de la
hoja es causada por el campo de energía, que permanece intacto aun cuando ha desaparecido su aspecto fisi-
co. De modo que el campo de energía no puede resultar de lo fisico, sino que es lo fisico lo que resulta de lo
energético.
Esta conclusión hace del campo de energía un factor mucho más importante para los procesos de curación y
desarrollo de lo que se sospechaba en un principio. Puesto que el cuerpo fisico procede del campo energético,
un desequilibrio o una distorsión en este campo acabará provocando una enfermedad en el cuerpo fisico que
gobierna. En consecuencia, las distorsiones curativas en el campo aportarán curación al cuerpo fisico. Sanar
consiste en saber curar el campo reestructurándolo, equilibrándolo y cargándolo.
Además, tal y como demostré en Manos que curan, los eventos energéticos que ocurren en el campo aural
son prioritarios y preceden siempre a un evento fisico. Lo precipitan. Esto significa que cualquier enfermedad
se manifestará en el campo antes de que lo haga en el cuerpo fisico, y puede, por tanto, curarse dentro del
campo antes de que sea precipitado al cuerpo fisico.
El campo aural es un salto cuántico más profundo hacia nuestra personalidad de lo que es nuestro cuerpo
fisico. Es en este nivel de nuestro ser donde tienen lugar nuestros procesos psicológicos. El aura es el vehículo
de todas las reacciones psicosomáticas. Desde el punto de vista de un sanador, toda enfermedad es psicoso-
mática. Se necesita un funcionamiento equilibrado del campo aural para conservar la salud.
Sin embargo, el campo aural no es el origen del evento. Es el vehículo mediante el cual la conciencia creativa
del núcleo alcanza el nivel fisico.
Todas las técnicas curativas que practico y enseño se basan en el conocimiento de la estructura y función del
campo energético humano y de las configuraciones que subyacen en dimensiones más profundas. En Manos
que curan, describí detalladamente el campo energético humano: su anatomía y fisiología, y su papel en la
enfermedad y en el proceso curativo. También enseñé métodos de curación basados en él. Volveré a describir
brevemente el campo energético humano y me extenderé en ciertos aspectos que sólo mencioné en ese libro.
Los siete niveles del campo energético humano
El campo energético humano se compone de siete niveles (véase la figura 2-4). Mucha gente comparte la
idea equivocada de que este campo es como las capas de una cebolla. No es así. Cada nivel penetra en el
cuerpo y se extiende al exterior desde la piel. Cada nivel sucesivo posee una «frecuencia más alta» o una
«octava más». Cada uno se extiende desde la piel varios centímetros más lejos que el nivel de frecuencia
inmediatamente inferior. Los niveles impares son campos estructurados de rayos fijos de una luz brillante. Los
niveles primero, tercero, quinto y séptimo de este campo están estructurados en una forma específica. Los ni-
veles pares -segundo, cuarto y sexto- están llenos de una sustancia/energía sin forma. El segundo nivel es
como una sustancia gaseosa; el cuarto es semejante a un líquido; y el sexto es como la luz difusa que rodea la
llama de una vela. Es el nivel no estructurado del campo energético lo que se ha relacionado con el plasma y el
llamado bioplasma. Recuerde que éstos son términos no científicos que utilizamos aquí porque la experimen-
tación no ha demostrado aún de qué se trata. Pero, a falta de un término mejor, emplearemos la palabra bio-
plasma. El bioplasma presente en los tres niveles no estructurados se compone de varios colores, una
densidad aparente, e intensidad. Este bioplasma circula por las lineas de los niveles estructurados. Tiene una
correlación directa con nuestras emociones.
La combinación de una red de luz fija con el bioplasma fluyendo a través de ella mantiene el cuerpo cohesio-
nado en su forma, lo nutre con energía vital, y sirve como un sistema de comunicación e integración que
permite al cuerpo funcionar como un solo organismo. Todos estos niveles del campo energético humano ac-
túan holográficamente para influirse unos a otros.
Estos niveles, o cuerpos energéticos, como los llaman muchos, no pueden considerarse menos reales que
nuestro cuerpo fisico. Si todos sus cuerpos energéticos son fuertes y están cargados y sanos, disfrutará de una
vida plena en todas las áreas de la experiencia humana. Si su campo energético es débil en cualquier nivel,
hallará dificultades para tener experiencias que estén asociadas a ese nivel, y su experiencia de la vida será
limitada. Cuantos más niveles o cuerpos haya desarrollado, más plena y amplia será su experiencia vital.
Tendemos a asumir que toda la experiencia vital es la misma que la que conocemos en la dimensión fisica.
Pero no es así. La vida existe en múltiples niveles vibratorios. Cada nivel es distinto según la composición de la
energía-conciencia en ese nivel. Esto nos brinda una amplia variedad de experiencia vital de la que aprender.
Los siete niveles del campo aural corresponden a siete niveles distintos de la experiencia vital. Cada nivel di-
fiere en su alcance de frecuencia vibratoria, intensidad y composición de bioplasma. Cada uno, por tanto, res-
ponde a los estímulos de acuerdo con su composición.
Esto me recuerda lo excitante que era, en matemática aplicada, derivar ecuaciones de movimiento de líquidos
bajo condiciones diversas. Quedé sorprendida al ver que las mismas ecuaciones eran aplicables tanto al aire
en movimiento como al agua. La diferencia era que determinados factores de las ecuaciones eran más
influyentes que otros cuando cambiaba el medio. Lo mismo podía decirse de las ecuaciones que describen el
movimiento del aire cerca de la superficie terrestre y el movimiento del aire en alturas superiores. El movi-
miento del aire cerca del suelo está más influido por la fricción de los árboles y arbustos que la masa de aire
más elevada. A medida que nos alejamos del suelo, es necesario disminuir el factor de fricción en la ecuación
que describe el movimiento del aire. Los resultados muestran un cambio en la dirección del flujo de aire.
Seguro que usted se habrá fijado en que las nubes de una determinada altura suelen desplazarse. en una di-
rección distinta a la de las nubes situadas más arriba. La micrometeorología describe movimientos de aire a
corta distancia en unas condiciones locales restringidas que son muy distintos a los macromovimientos de aire
a través de los océanos, donde interviene el desplazamiento de la Tierra mediante la fuerza de Coriolis. Y, no
obstante, las mismas ecuaciones son válidas para ambos. Distintas partes de las ecuaciones resultan más in-
fluyentes en condiciones diversas.
Apliqué las mismas ideas y principios generales cuando trataba de explicar las interacciones del campo aural.
La energía-conciencia del campo aural fluye de manera distinta y es influida por distintos factores de los
diversos niveles del campo. Es decir, la composición de la energía-conciencia de cada uno de los niveles del
campo es única, diferente a la de todos los demás niveles. Cada uno responde de forma distinta a varios
factores. Otra forma de resumir lo que ocurre es decir que el bioplasma de cada nivel del campo tiene
probablemente un alcance de frecuencia, una intensidad de carga y una composición propios. Así pues, es
natural que responda a los estímulos en función de todo ello.
Otro tipo de estudio, utilizado tanto en las observaciones astrológicas como en las terrestres, influyó la visión
que tenía del campo aural. En el terreno de la ciencia, es una práctica habitual construir instrumentos que filtran
longitudes de onda extrañas y efectuar luego observaciones dentro de una estrecha banda de longitud de
onda. La observación del sol mediante este procedimiento proporciona imágenes de la atmósfera solar en
alturas diversas. Así es como se obtienen imágenes de las manchas solares, o de las erupciones solares, que
parecen muy distintas de la energía contenida en el interior del sol o en sus capas externas, la corona. Los
mismos principios pueden ser muy útiles en las observaciones del campo aural. Variando la propia EPS en
función de distintos niveles aurales vibratorios, es posible definir con claridad los diversos niveles del campo
aural. Una vez se han definido estos niveles con claridad, es fácil trabajar directamente con ellos.
La siguiente descripción de la configuración de los niveles del campo aural, y la experiencia vital asociada a
cada uno de ellos, emanan de mi observación, estudio y experiencia durante veinte años de curación y trece
años de enseñanza. La figura 2-4 muestra los siete niveles del campo energético humano o aural.
Primer nivel del campo energético humano
En este nivel, usted experimenta todas sus sensaciones fisicas, dolorosas y agradables. Existen correlatos di-
rectos entre el flujo de energía, la vibración del campo y la configuración en el primer nivel de su campo y lo
que siente en su cuerpo fisico. Allí donde haya un dolor corporal, hay un correlato directo de disfunción en el
primer nivel del campo aural.
Robert Becker, doctor en medicina, realizó experimentos que demostraban que un anestésico local ad-
ministrado, por ejemplo, para insensibilizar un dedo con el fin de darle puntos de sutura, detiene la corriente de
partículas subatómicas que circulan por los nervios sensibles del dedo. Cuando se reanuda el flujo energético,
la persona puede volver a sentir. Yo he observado el mismo fenómeno en el campo aural. La insensibilidad
está en correlación con la ausencia de flujo energético en las líneas del primer nivel del campo. Cuando un
sanador trabaja para restablecer el flujo de energía en ese nivel, se recupera la sensibilidad.
El primer nivel del campo tiende a ser fino, delgado y de un color azul claro en las personas tranquilas y
sensibles. Es grueso, espeso y de un azul grisáceo más oscuro en las personas fuertes y robustas. Cuanto
más se conecte usted con su cuerpo, tenga cuidado de él y lo ejercite, más fortalecerá y desarrollará el primer
nivel del campo. Los atletas y los bailarines tienden a contar con una primera capa muy desarrollada. Ésta
dispone de más líneas de energía, que son más gruesas, más elásticas, de un color azul intenso, y están más
cargadas.
Si su primer nivel es fuerte, tendrá un cuerpo fisico muy vigoroso y sano, y gozará de todas las sensaciones
fisicas agradables que lo acompañan. Entre éstas se incluyen el placer de sentir su cuerpo, las sensaciones de
vitalidad, de actividad física, contacto físico, sexo y sueño. Se incluyen los deleites del gusto, el olfato, el oído y
la vista. Esto supone que usted será más propenso a seguir usando todas las funciones de su primer nivel y, en
consecuencia, a mantenerlo cargado y sano. Mediante su uso, el primer nivel tiende a recargarse.
Por otra parte, si usted no se ocupa de su cuerpo, su primer nivel también se debilitará, y sus líneas se rom-
perán, se enredarán o se descargarán. Se vuelven más delgadas y menos densas en las partes del cuerpo que
están más desatendidas.
Figura 2-4: Los siete niveles del campo aural
Si su primer nivel es débil, experimentará su cuerpo fisico igualmente débil y no le será posible conectar con
todos los placeres de las sensaciones asociadas al mismo. Entonces tenderá a mantenerlo débil debido a la
falta de uso. Lo más probable es que se conecte con algunas líneas de energía, pero no todas. De hecho, al-
gunas no se experimentarán con ningún tipo de placer. Usted las experimentará como algo que tendrá que so-
portar. Así, por ejemplo, puede que deteste cualquier tipo de actividad fisica. Tal vez le guste comer, pero no
que le toquen. Quizá le guste oír música; pero no tener que comer para mantener su cuerpo.
Segundo nivel del campo energético humano
El segundo nivel va asociado a sus sentimientos o emociones sobre sí mismo. Cada movimiento de energía
que se produce aquí tiene correlación con un sentimiento que usted posee sobre sí mismo. Los colores vivos
de energía nebulosa se relacionan con los sentimientos positivos hacia uno mismo. Los tonos más oscuros y
sucios se relacionan con los sentimientos negativos hacia uno mismo. En este nivel se pueden encontrar todos
los colores. Esas nubes de energía fluyen por las líneas estructuradas del primer nivel del campo.
Si da libre curso a los sentimientos que tiene sobre sí mismo, sean negativos o positivos, el aura se manten-
drá equilibrada. Y los sentimientos negativos y las energías negativas asociados a sus sentimientos se
liberarán y se transformarán. Si se resiste a tener emociones sobre sí mismo, interrumpirá el flujo de energía en
el segundo nivel que corresponde a esas emociones. Y su segundo nivel se estancará y provocará, con el
tiempo, nubes oscuras, sucias y descargadas, de varios colores, relativas a los sentimientos que usted no
experimenta hacia sí mismo.
Wilhelm Reich, doctor en medicina, llamó a la bioenergía «energía orgón». Denominó a la energía descar-
gada que se encuentra en el campo de los niveles no estructurados «energía orgón muerta».
Las nubes oscuras y estancadas provocan un estancamiento en otras partes del cuerpo. Obstruyen el sis-
tema y alteran el funcionamiento correcto. Este estancamiento causará, tarde o temprano, un estancamiento en
los niveles primero y tercero del campo, que están adyacentes a él. La mayoría de nosotros no dejamos que
fluyan todos los sentimientos hacia nosotros mismos. Como consecuencia de ello, la mayoría posee una
energía estancada en el segundo nivel que interfiere en su salud en distintos grados.
Si la segunda capa es fuerte y está cargada, usted disfrutará de su relación emocional consigo mismo. Esto
implica que posee muchos sentimientos hacia sí mismo, pero no son malos. Significa que usted se gusta y se
quiere. Le encanta estar consigo mismo y se siente cómodo. Si sus niveles primero y segundo están carga
dos, se querrá y se sentirá a gusto consigo mismo cuando disfrute también de todos los placeres físicos que
le aporte su cuerpo.
Si su segundo nivel es débil y está descargado, no tendrá muchos sentimientos havia sí mismo o no será
consciente de ellos. Si su segundo nivel está cargado, pero es oscuro y está estancado, usted no se gustará, y
es posible que incluso se odie. Está oprimiendo los sentimientos negativos hacia sí mismo, y podría estar
deprimido por el hecho de disgustarse.
Tercer nivel del campo energético humano
El tercer nivel está relacionado con nuestro mundo mental o racional. Las líneas de la estructura de este nivel
son muy delicadas, como el más fino de los velos. Las finísimas líneas de energía amarillo limón de este nivel
vibran a una velocidad muy elevada. (Su intensidad, amplitud y energía fluyen por líneas de luz estables que se
corresponden con nuestros procesos mentales y nuestros estados de ánimo.) Cuando este nivel está
equilibrado y sano, la mente racional y la mente intuitiva trabajan en armonía como una sola, y experimentamos
la lucidez, el equilibrio y una sensación de comodidad. Cuando los tres primeros niveles de nuestro campo
están sincronizados, nos sentimos autoaceptados, seguros y cómodos, y tenemos una sensación de capacidad
personal.
Si su tercer nivel es fuerte y está cargado, poseerá una mente sólida y lúcida que le será de gran ayuda.
Llevará una vida mental activa y saludable, y sentirá interés por aprender.
Si su tercer nivel es débil y está descargado, le faltará agilidad o lucidez mental. Probablemente no se intere-
sará demasiado por las conquistas académicas u otros objetivos intelectuales.
Cuando nuestros pensamientos son negativos, las vibraciones del campo son más lentas, y las líneas se
vuelven oscuras y distorsionadas. Estas «formas de pensamiento negativo» son la forma que corresponde a
nuestros procesos habituales de pensamiento negativo. Son dificiles de cambiar, porque parecen lógicas a la
persona que las experimenta.
Si sus niveles primero y segundo son débiles, y el tercero es fuerte y lleno de energía, tenderá a ser una
persona que vive más en la mente que en los sentimientos o el cuerpo. Estará mucho más interesado en
resolver problemas razonando cosas que considerando sus sentimientos respecto a cualquier decisión. Esto li-
mitará automáticamente su experiencia vital.
Las formas de pensamiento negativo también son forzadas a la acción por las emociones estancadas de los
niveles segundo y cuarto, adyacentes a ellas. Dicho de otro modo, cuando tratamos de no sentir emociones
negativas sobre nosotros mismos (segundo nivel) y/o sobre otra persona (cuarto nivel), interrumpimos el flujo
energético en los niveles segundo y cuarto. Entonces el flujo de energía en el tercer nivel es distorsionado por
esta «presión».
Otra manera de entender esto consiste en recordar que el estado natural de la energía es el movimiento
constante. Cuando el movimiento de energía es interrumpido en los niveles segundo y cuarto para detener las
emociones negativas, una parte de ese impulso se transfiere al tercer nivel. El impulso que accede al tercer
nivel produce actividad mental. La actividad es distorsionada porque no es libre de moverse naturalmente y es
inducida por las energías que están debajo y encima de ella.
Creo que el hábito de mantener formas de pensamiento negativo encuentra un apoyo en nuestra cultura. En
nuestra sociedad, es más aceptable tener pensamientos negativos sobre las personas y hablar mal de ellas a
sus espaldas que expresarles emociones negativas a la cara. No disponemos de un modelo apropiado para
hurgar en nuestro interior y hallar las emociones negativas que albergamos hacia nosotros mismos.
Generalmente, tenemos sentimientos negativos hacia otro porque la interacción con esa persona evoca algún
tipo de sentimiento negativo hacia uno mismo.
Cuarto nivel del campo energético humano
El cuarto nivel del campo contiene todo el mundo de nuestras relaciones. Desde este nivel, interactuamos con
otras personas, animales, plantas, objetos inanimados, la tierra, el sol, las estrellas y el universo como
conjunto. Es el nivel de la conexión «Yo-Tú». Aquí residen todos nuestros sentimientos hacia los demás. La
energía del cuarto nivel parece más densa que la del segundo, aun tratándose de un nivel vibratorio más ele-
vado. En contraste con la energía del segundo, que se asemeja a nubes de colores, la energía del cuarto se
parece más a un líquido coloreado. También contiene todos los colores.
Si el cuarto nivel es deficitario en energía, o posee lo que los sanadores llaman «energía de bajas vibra-
ciones», esta energía se experimentará como un líquido oscuro, denso y pesado. Yo lo llamo «mucosidad
aural». Actúa igual que las mucosidades que usted acumula en su cuerpo cuando contrae un resfriado. Esta
mucosidad aural tiene un efecto negativo muy intenso sobre su cuerpo, provocando dolor, malestar, sensación
de pesadez, agotamiento y, posteriormente, enfermedad.
La energía del cuarto nivel puede difundirse por una habitación hacia otra persona. Cuando dos personas
interactúan, ya sea abiertamente o de forma encubierta, de cada una de ellas surgen grandes torrentes de
biopiasma, semejante a un líquido coloreado, que tienden a tocar el campo del otro individuo. La naturaleza de
la interacción corresponde a la naturaleza de la energía-conciencia de esos torrentes energéticos. Así, por
ejemplo, si hay mucho amor en la interacción, habrá mucha energía de color rosa que fluye en olas suaves. Si
existe envidia, la energía será oscura, de un verde grisáceo, viscosa y pegajosa. Si hay pasión, el rosa
contendrá mucho anaranjado, con un efecto estimulante. Las olas serán más rápidas, con crestas más altas. Si
existe odio, la energía será violenta, abrupta, incisiva, penetrante, invasora y de un rojo oscuro.
El cuarto nivel contiene todo el amor y la alegría, así como toda la lucha y el dolor, de la relación. Cuanto más
interactuamos con alguien, más conexiones energéticas establecemos con esa persona.
Si usted posee un cuarto nivel fuerte, sano y cargado, tenderá a tener muchas relaciones intensas y buenas
con los demás. Sus amigos y familiares constituirán una parte grande e importante de su vida. Tal vez le guste
mucho alternar con la gente, y puede que se dedique a una profesión de relaciones humanas. El amor y su
corazón son prioritarios en su vida.
Si su cuarto nivel es débil y está descargado, sus relaciones con otros seres humanos pueden ser menos im-
portantes para usted. Tal vez sea un solitario. Quizá no tenga demasiadas relaciones íntimas con otras perso-
nas. Si es así, puede que tenga dificultades con ellas y considere que las relaciones le causan más problemas
de los que sería de desear. Puede que se sienta abrumado por otros, porque mucha gente tendrá un cuarto
nivel más fuerte que el suyo, por lo que su campo se ve literalmente dominado por la energía del cuarto nivel
de esas personas.
Nacemos con unos cordones en el campo aural que nos conectan con nuestros padres y con nosotros mis-
mos, a semejanza del cordón umbilical. Esos cordones se desarrollan, como el aura, a través de las fases del
crecimiento infantil. (Véase Manos que curan, capítulo 8). Representan nuestras relaciones con cada pro-
genitor. Cada uno es un modelo de cómo seguiremos creando relaciones con los hombres y mujeres de nues-
tra vida. Cada nueva relación da lugar a nuevos cordones. (Véase el capítulo 14, «Los tres tipos de interac-
ciones del campo aural en las relaciones», para una descripción más detallada.)
Los tres primeros niveles del aura representan la experiencia física, emocional y mental de nuestro mundo en
el cuerpo fisico. El cuarto nivel de relación representa el puente entre los mundos físico y espiritual. Los tres
niveles más elevados representan nuestra experiencia fisica, emocional y mental del mundo espiritual. Son la
plantilla para los tres niveles más bajos. Es decir, el séptimo nivel es la plantilla para el tercer nivel, el sexto lo
es para el segundo, y el quinto nivel lo es para el primero. Cada nivel más elevado sirve de modelo para el
correspondiente nivel más bajo.
Quinto nivel del campo energético humano
El quinto nivel es el nivel de la voluntad divina. Al principio resulta un poco confuso cuando se aprende a
percibirlo, porque en el quinto nivel todo parece estar invertido, como un cianotipo. Lo que usted experimenta
normalmente como espacio vacío es una luz azul cobalto, y lo que experimenta normalmente como objetos
sólidos se compone de líneas de energía vacías o claras. Es una plantilla para el primer nivel del campo. Hay
en el quinto nivel una rendija o estría vacía en la que encaja cada línea de luz azul del primer nivel. El quinto
nivel mantiene el primero en su lugar. Es como si el espacio estuviera lleno de una vida sin forma e indistinta.
Para lograr que la vida adopte una forma específica, primero hay que vaciar un espacio para que lo ocupe. El
quinto nivel contiene no sólo la forma para su cuerpo, sino también la forma del resto de la vida. El quinto nivel
contiene el modelo evolutivo y desplegado de la vida que se manifiesta en una forma. La voluntad divina es
intención divina manifestada en modelo y forma.
La experiencia personal de este nivel es la más dificil de explicar, por cuanto nuestro vocabulario carece de
las palabras precisas para describirla. Esta voluntad divina existe dentro y todo alrededor de usted. Usted tiene
la libre voluntad de alinearse o no con esa voluntad divina. La voluntad divina es una plantilla o un modelo para
el gran plan evolutivo de la humanidad y el universo. Esta plantilla está viva, vibra y se despliega
constantemente. Posee una sensación intensa, casi inexorable, de voluntad e intención. Experimentarla equi-
vale a experimentar el orden perfecto. Es un mundo de precisión y un nivel de tonos precisos. Es el nivel de los
símbolos.
Si usted está alineado con la voluntad divina, su quinto nivel será fuerte y estará lleno de energía. Su modelo
encajará en el modelo universal de la voluntad divina, un modelo que también puede verse con EPS en este
nivel. Usted sentirá una intensa fuerza y conexión con todo cuanto te rodea, porque estará en su lugar, con su
intención, y sincronizado con todos los lugares y todas las intenciones. Si abre su visión a este nivel, observará
que usted está, de hecho, co-creando esa plantilla viva y vibradora que determina el orden del mundo. Su lugar
en el esquema universal de las cosas está determinado y creado por usted en un nivel más profundo de su
interior: el nivel del hará. Esto se comentará con mayor lujo de detalles más adelante, en este mismo capítulo.
Si su quinto nivel es fuerte, usted será una de esas personas que comprenden y mantienen el orden en su
vida. «Un sitio para cada cosa, y cada cosa en su sitio.» Su casa está limpia, usted llega siempre puntual, y
realiza muy bien su trabajo, por complejo que sea. Su voluntad funciona a las mil maravillas. Está alineada con
la voluntad divina, aunque no haya oído hablar nunca de ella. Usted conoce el orden como un principio uni-
versal. Puede que está conectado con el mayor objetivo o modelo de su vida.
Si, por contra, no está alineado con la voluntad divina, el modelo del campo aural de su quinto nivel estará
distorsionado. No encajará en el gran modelo universal, y no se sentirá conectado con lo que le rodea. No
conocerá su lugar en el esquema universal de las cosas ni su objetivo. De hecho, la idea de que exista tal cosa
quizá no tiene sentido para usted. Se sentirá como si alguien se dispusiera a efectuar un viaje en su lugar para
definir el sitio que le corresponde.
Por supuesto que, desde esta perspectiva, usted no se sentirá a gusto ni cómodo en su lugar. Probablemente
estará intimidado por la voluntad nítida y la precisión. Probablemente negará la importancia de la nitidez, del
orden o del lugar o se rebelará contra ellos. Si tiene dudas sobre su valía, puede que experimente el quinto
nivel como algo impersonal y carente de amor, porque en este nivel su objetivo, no sus sentimientos, es más
importante. Si alberga sentimientos negativos hacia sí mismo cuando lleve su conciencia a este nivel, puede
experimentarse a sí mismo como un diente más en la gran rueda de la vida. Todo lo anterior es la experiencia
humana que resulta del quinto nivel del campo aural al desalinearse y distorsionarse.
Si su quinto nivel no es fuerte, usted no será ordenado en su vida. No tiene interés en mantenerlo todo limpio
y ordenado. De hecho, le sería muy dificil hacerlo. El orden puede parecer un terrible obstáculo a su libertad.
De hecho, usted puede permitirse juzgar a los que mantienen el orden y decir que éste entorpece la
creatividad. Es posible que usted no tenga demasiada relación con la voluntad divina o el mayor objetivo de su
vida. Tal vez tenga dificultades para entender sistemas complicados o modelos globales de cosas.
Si sus niveles segundo y cuarto son débiles, y el primero, tercero y quinto son fuertes, podría perfectamente
someter su libertad creativa con una forma dictatorial de orden. Ha llegado la hora de dedicar más tiempo a
mejorar su vida emocional.
No obstante, si usted puede librarse de sus sentimientos negativos y vencer su resistencia a un mundo tan
perfecto considerando la posibilidad de que es cocreador del mismo, habrá dado el primer paso para encontrar
su objetivo y su lugar, y todo puede cambiar. Empezará a sentirse muy seguro, porque usted es parte de un
gran plan divino. Usted puede experimentarse a sí mismo como una chispa de luz dentro de esa enorme red de
luz viva y vibradora. Usted, de hecho, genera la red a partir de su luz, como hace todo el mundo. Si abre su
EPS a este nivel, podrá sentir y ver el plan. Se experimentará a sí mismo y el mundo como una luz nítida, casi
como un espacio vacío sobre un fondo azul cobalto.
La contemplación de este nivel y la meditación sobre el gran plan evolutivo contribuyen en buena medida a
alinear su vida con su objetivo y a facilitar su desarrollo personal. Esto implica rendirse a quien es usted, no a lo
que le parece correcto según las normas sociales. Así, usted ya no es un diente más en una rueda, sino un
manantial de creatividad como no hay dos en el universo.
Sexto nivel del campo energético humano
El sexto nivel del campo se asemeja a hermosos surtidores de luz que irradia en todas direcciones, exten-
diéndose a unos 80 centímetros del cuerpo. Contiene todos los colores del arco iris en tonos opalescentes. No
está estructurado y tiene una frecuencia muy alta.
Cuando el sexto nivel está sano, es intenso y está cargado. Los rayos de energía surgen del cuerpo en forma
de bonitos rayos rectos de luz. Cuanto más intenso sea y más cargado esté este nivel, mayor conciencia
tendremos del mismo en la experiencia humana. Éste es el nivel de los sentimientos dentro del mundo de
nuestro espíritu; es el nivel de nuestro amor divino. El hecho de situarse en este nivel de conciencia aporta un
efecto muy calmante al cuerpo para la curación. Contiene el éxtasis que reside en nuestra espiritualidad. Se
experimenta como amor, gozo, júbilo y dicha espirituales. Alcanzamos este nivel de experiencia silenciando la
ruidosa mente y escuchando. Lo alcanzamos mediante la meditación, a través de una música religiosa o
hermosa, el canto o el ensueño. Hay aquí grandes sensaciones de expansión que nos permiten comunicarnos
en hermandad con todos los seres de los mundos espirituales de varios cielos, así como con toda la
humanidad, todos los animales y las plantas de la Tierra. Aquí, cada uno es como el halo que rodea la llama de
una vela. Somos rayos de luz madreperla opalescente que emanan de una luz central.
Si su sexto nivel es débil y no contiene demasiada energía, usted no tendrá muchas experiencias espirituales
o inspiradoras. Puede que no sepa de qué está hablando la gente cuando lo comenta. Cuando el sexto nivel
está descargado y debilitado, nos resulta muy dificil experimentar cualquier cosa en este nivel. Podemos
poseer la vaga sensación de que Dios está enfermo o de que Dios/cielo/espiritualidad simplemente no parece
existir. En consecuencia, a quienes lo experimentan les parece estar en un mundo fantástico de su propia
creación.
Cuando este nivel está enfermo, es oscuro y tenue y está descargado, y sus rayos de luz pierden intensidad.
Esto suele ser consecuencia de la falta de alimento espiritual. La desnutrición espiritual puede tener muchas
causas, como por ejemplo: haber crecido en un medio carente de alimento espiritual, por lo que éste no existe;
haber sufrido un trauma religioso que ha resultado en el rechazo de esa religión y de la espiritualidad que
generalmente la acompaña; haber sufrido un trauma de cualquier otra naturaleza que ha inducido a la persona
a rechazar a Dios y la religión. En el primer caso, el sexto nivel está simplemente descargado, y la persona no
sabe que necesita nutrición espiritual. En los dos últimos casos, el sexto nivel no sólo está descargado, sino
que se encuentra separado de los demás niveles del campo. Es posible apreciar un hueco entre los niveles, y
los canales de comunicación normal entre los niveles están cerrados.
Si su sexto nivel es mucho más fuerte que todos los demás niveles, podría utilizar la experiencia espiritual
para eludir la vida en lo fisico. Tal vez desarrolle una perspectiva infantil de la vida y espere que la vida se
ocupe de usted como si sólo hubiera vivido en el mundo espiritual. Puede que aproveche estas experiencias
para hacer de usted una persona especial y demostrar que es mejor que otros por el hecho de tenerlas. Esto
es sólo una defensa contra el temor que siente a vivir en lo fisico. Esta defensa no funcionará mucho tiempo, y
pronto sufrirá un brusco despertar que le sumirá en la desilusión. La desilusión es buena cosa; implica disolver
la ilusión. En este caso, le permitirá volver a vivir en lo fisico. Usted aprenderá que el mundo fisico existe dentro
del mundo espiritual, no fuera de él.
La clave para experimentar el mundo espiritual es cargar el sexto nivel del campo. Esto puede hacerse
mediante una meditación muy simple, como dedicar de cinco a diez minutos, dos veces al día, a concentrarse
en un objeto como una rosa, la llama de una vela o una hermosa puesta de sol. Otra manera consiste en
repetir un mantra, un sonido o una serie de sonidos sin un significado aparente.
Séptimo nivel del campo energético humano
Cuando el séptimo nivel del campo energético humano está sano, se compone de bonitas líneas doradas y
muy intensas de energía que centellean a una frecuencia muy alta. Estas líneas se entretejen para formar to-
dos los componentes fisicos de su cuerpo fisico, y se extienden desde el cuerpo hasta unos 90 a 105 centí-
metros. A esa distancia, el séptimo nivel forma un huevo dorado que rodea y protege todo lo que hay dentro. El
borde exterior de este huevo es más grueso y consistente, como la cáscara de un huevo. Regula un flujo de
energía adecuado que se proyecta desde todo el aura hacia el espacio que se extiende más allá. Previene las
pérdidas de energía al exterior del campo, así como la penetración de energías insanas procedentes de fuera.
El séptimo nivel sirve para mantener todo el campo cohesionado. Yo estoy siempre admirada por la tremenda
fuerza que existe en este nivel.
Los hilos dorados de luz del séptimo nivel existen también dentro y alrededor de todo. Esos hilos permiten
tejerlo todo, ya sean las células de un órgano, un cuerpo, un grupo de personas o el mundo entero.
El séptimo nivel es el nivel de la mente divina. Cuando está sano y llevamos nuestra conciencia a este nivel,
experimentamos la mente divina que hay en nuestro interior y accedemos al mundo del campo universal de la
mente divina. Aquí comprendemos y sabemos que formamos parte del gran modelo de la vida. La
experimentación de esta verdad del universo nos hace sentir muy seguros. Aquí conocemos la perfección
dentro de nuestras imperfecciones.
En este nivel, con EPS podemos ver la red dorada de verdad entretejiéndose por el universo. Aquí, mediante
la EPS, podremos llegar a comunicarnos mente a mente. En un futuro no demasiado lejano, la EPS será to-
talmente normal. En la actualidad, podemos a veces acceder a la mente universal para obtener más informa-
ción de la que podríamos conseguir a través de lo que comúnmente se conoce como sentidos normales.
Si el séptimo cuerpo es fuerte y está cargado y sano, sus dos capacidades principales serán la de tener ideas
creativas y la de entender con claridad conceptos amplios y globales sobre la existencia, el mundo y su natu-
raleza. Usted creará nuevas ideas, y conocerá el lugar que les corresponde en el gran modelo universal de las
ideas. Sabrá cómo encaja usted en ese modelo. Poseerá un concepto claro e intenso de Dios. Podrá llegar a
ser un teólogo, un científico o un inventor. Su capacidad para tener una comprensión nítida e integrada puede
llevarle a convertirse en un maestro de temas amplios y complejos.
Si la séptima capa no está lo bastante desarrollada, usted no dará con demasiadas ideas nuevas y creativas.
Tampoco tendrá una buena percepción del gran modelo de la vida. No sabrá cómo encajar en él, puesto que ni
siquiera tendrá conocimiento de que existe ese modelo. Tal vez experimente que nada está conectado, y que el
universo es aleatorio y caótico por naturaleza.
Si el séptimo nivel de nuestro campo no está sano, las líneas doradas serán tenues y débiles. No conserva-
rán su forma, y serán más finas en algunas partes que en otras. Incluso pueden resquebrajarse en algunos
puntos, permitiendo fugas de energía al exterior del sistema. Si el séptimo nivel está enfermo, no experi-
mentamos la mente divina ni la conexión de la verdad contenida en el campo de la mente universal. No en-
tenderemos el concepto de la perfección dentro de nuestras imperfecciones, y éstas serán muy dificiles de
tolerar. De hecho, podemos llegar a negarlas, exigiendo o esforzándonos por alcanzar una perfección a la que
es imposible acceder desde la condición humana. No tendremos acceso al campo de la mente divina universal.
Nos parecerá que nuestra mente trabaja aislada y tiene poco que ver con la creación.
Si su séptimo nivel es más fuerte que todos los demás, puede correr el riesgo de hacer que todas sus ideas
creativas sean prácticas.
La mejor manera de reforzar el séptimo nivel del campo consiste en buscar constantemente la verdad
suprema en su vida y vivir de acuerdo con ella. La mejor meditación que conozco para reforzar el séptimo nivel
del campo utiliza un mantra que va repitiendo: «Estoy tranquilo y sé que soy Dios». La repetición de este
mantra aporta energía al séptimo nivel y, en un momento dado, lleva al meditador a la experiencia de saber
que es mente divina y Dios.
Lograr que sus ideas creativas se manifiesten en el plano fisico requiere el correcto funcionamiento de todos
sus cuerpos. Esto incluye su salud. Si quiere gozar de una buena salud y una vida plena, es necesario limpiar,
cargar y equilibrar todos sus cuerpos y, por tanto, todas las áreas de la experiencia humana. En definitiva,
cualquier proceso curativo debe incluir una atención concentrada y la nutrición de los siete niveles de su
campo.
Los chakras
Los chakras son las configuraciones existentes en la estructura del campo energético con las que trabajan los
sanadores. Chakra es una voz sánscrita que significa «rueda». Según mi EPS, los chakras se parecen mucho
a vórtices o conductos de energía. Existen en cada uno de los siete niveles del campo, y los chakras del dos al
seis aparecen en la parte anterior y posterior del cuerpo. Designaremos cada Chakra por su número y una le-
tra: A para la parte anterior del cuerpo, y B para la posterior. (Véase la figura 2-5.)
Los chakras funcionan como órganos de toma de energía del campo de energía vital universal, que también
podemos llamar el campo de salud universal que nos rodea. La energía absorbida y metabolizada por medio de
cada Chakra es enviada a las partes del cuerpo situadas en el área del mayor entrelazamiento nervioso más
cercana a cada uno de ellos. Esta energía es muy importante para el correcto funcionamiento del campo aural
y del cuerpo fisico. En la tradición oriental, esa energía recibe el nombre de prana, o ch'i. Si un Chakra deja
de funcionar correctamente, la toma de energía se resiente. Esto implica que los órganos corporales abas-
tecidos por ese Chakra no recibirán el suministro necesario. Si la disfunción del Chakra persiste, el funciona-
miento normal de los órganos y otras partes corporales situados en esa zona concreta se verá afectado. Esa
parte del cuerpo se debilitará, lo mismo que sus defensas inmunitarias, y al cabo de un tiempo se desarrollará
una enfermedad en ella.
Hay siete chakras principales. Cada conducto dispone de una abertura más ancha en el exterior del cuerpo,
de unos 15 cm de diámetro, a 2,5 cm del cuerpo. La extremidad estrecha se halla dentro del cuerpo, cerca de
la columna vertebral. La corriente de fuerza vertical discurre por el eje central del cuerpo. Es el gran canal de
energía en el que todos los chakras vierten la energía que toman de la vida universal o campo de salud que
nos rodea. La energía procedente de todos los chakras sube y baja por la corriente de fuerza vertical. Cada
color se entreteje con los demás, formando una especie de cuerda hecha de una hermosa luz vibradora de
todos los colores. La corriente de fuerza vertical tiene 2,5 cm de anchura en la mayoría de las personas. No
obstante, en los sanadores que han alcanzado un estado de conciencia elevado para curar, puede ser de hasta
15 cm de diámetro.
Los siete chakras principales se localizan cerca de los principales entrelazamientos nerviosos del cuerpo. El
primer chakra está situado entre las piernas. Su extremidad más estrecha se inserta exactamente en la articu-
lación sacroilíaca. Está vinculado a las sensaciones cinestésica (sensación de la posición corporal), proprio-
ceptiva (sensación del movimiento corporal) y táctil (tacto). Tiene relación con nuestra voluntad de vivir y
suministra vitalidad física al cuerpo. Aporta energía a la columna vertebral, a las glándulas suprarrenales y a los
riñones.
El segundo chakra se encuentra justo encima del hueso púbico, en la parte frontal y trasera del cuerpo. Su
extremidad se aloja directamente en el centro del sacro, a través del cual sentimos emociones. Está rela-
cionado con nuestra sensualidad y sexualidad. Aporta mucha energía a nuestros órganos sexuales y al sistema
inmunitario.
Figura 2-5: Situación de los siete chakras principales
El tercer chakra se halla en la zona del plexo solar, en la parte frontal y trasera del cuerpo. Su extremidad
más estrecha se inserta directamente en el eje del diafragma, entre la decimosegunda vértebra torácica (T-12)
y la primera vértebra lumbar (L-1). Suministra energía a los órganos que ocupan esta zona del cuerpo: el estó-
mago, el hígado, la vesícula biliar, el páncreas, el bazo y el sistema nervioso. Está asociado a nuestra intuición.
Se relaciona con quien somos en el universo, cómo nos conectamos con los demás, y cómo nos ocupamos de
nosotros mismos.
El cuarto chakra, en la zona del corazón, se relaciona con el amor y la voluntad. A través de él sentimos
amor. El aspecto frontal está vinculado al amor, y el aspecto trasero lo está a la voluntad. Para mantener el
correcto funcionamiento de este chakra, debemos vivir en un equilibrio entre amor y voluntad. Su extremidad
más estrecha se inserta en la quinta vértebra torácica (T-5). Aporta energía al corazón, al sistema circulatorio,
al timo, al nervio vago y a la región superior de la espalda.
El quinto chakra se localiza en la parte anterior y posterior de la garganta. Está asociado a los sentidos del
oído, el gusto y el olfato. Su extremidad más estrecha se asienta en la tercera vértebra cervical (C-3). Su-
ministra energía a la glándula tiroides, a los bronquios, a los pulmones y al tracto digestivo. Se relaciona con
dar, recibir y expresar nuestra verdad.
El sexto chakra se halla situado en la frente y en la parte posterior de la cabeza. Su extremidad más estre
cha se inserta en el centro de la cabeza. Aporta energía a la pituitaria, a la parte inferior del cerebro, al ojo iz-
quierdo, a los oídos, a la nariz y al sistema nervioso. Está asociado al sentido de la vista. La parte anterior del
chakra se relaciona con la comprensión conceptual. La trasera está relacionada con la realización de nuestras
ideas en un proceso gradual para llevarlas a efecto.
El séptimo chakra se encuentra en la parte superior de la cabeza. Su extremidad más estrecha se aloja en el
centro de la parte superior de la cabeza. Suministra energía a la parte superior del cerebro y al ojo derecho.
Está asociado a la experiencia del conocimiento directo. Se relaciona con la integración de la personalidad con
la espiritualidad.
En general, los aspectos frontales de los chakras tienen correlación con nuestro funcionamiento emocional,
los posteriores, con la función de la voluntad, y los chakras de la cabeza, con la función de la razón. Es ne-
cesario un funcionamiento equilibrado de nuestra razón, voluntad y emoción para conservar la salud. Puesto
que la cantidad de energía que fluye por un chakra determinado denota hasta qué punto se utiliza ese chakra,
denota asimismo hasta qué punto se utilizan la razón, la voluntad o los aspectos emocionales asociados con el
chakra en cuestión. Con el fin de crear un equilibrio de la razón, la voluntad y las emociones presentes en
nuestra vida, debemos equilibrar, igualar y sincronizar nuestros chakras.
En este libro describiremos cómo trabajan los sanadores con el campo energético humano durante sus se-
siones curativas, y cómo puede trabajar usted con su propio campo para su autocuración. Más adelante, re-
lacionaremos el proceso de curación personal a cada uno de los siete niveles de experiencia vital personal que
se encuentran dentro de cada uno de los niveles del campo. La autocuración puede realizarse satisfaciendo las
necesidades personales que van asociadas a cada tipo de experiencia vital en cada nivel. (Para más detalles
sobre el aura y sus chakras, véase Manos que curan, segunda y tercera parte.)
El nivel del hara: el nivel de su intención, su objetivo
El nivel del hara es un salto cuántico más hacia el interior de su naturaleza y una dimensión más profunda
que el aura. El nivel del hara constituye los cimientos sobre los que reposa el aura. Yo lo llamo «nivel del hara»
porque es el nivel donde se encuentra el hara. Los japoneses definen el hara como un centro de energía
alojado en el vientre inferior. Mientras que el aura se relaciona con su personalidad, el nivel del hara tiene que
ver con sus intenciones. Se corresponde con su misión en la vida o con su objetivo espiritual más profundo. Es
el nivel del principal objetivo de su encarnación y de su objetivo en cualquier momento. Es aquí donde usted
establece y conserva su intención.
El nivel del hara es mucho más simple que el campo aural, que posee una estructura muy compleja. (Véase
la figura 2-1.) Consta de tres puntos situados a lo largo de una línea semejante a un rayo láser que se halla en
el eje central del cuerpo. Tiene algo menos de un centímetro de anchura y se extiende desde un punto situado
un metro por encima de la cabeza hasta las profundidades de la tierra. El primer punto, situado encima de la
cabeza, parece un embudo invertido. Su extremo más ancho, orientado hacia abajo, tiene algo menos de un
centímetro de diámetro. Representa nuestra primera individuación respecto a la divinidad, cuando nos indi-
vidualizamos por primera vez de Dios para encarnarnos. Lleva también la función de la razón. Conduce nuestra
razón para encarnarnos. Es a través de este lugar que nos conectamos con nuestra realidad espiritual superior.
Yo denomino este lugar «punto de individuación» o «punto ID».
Si seguimos la línea láser hacia abajo, hasta la zona superior del pecho, encontraremos el segundo punto. Es
una hermosa luz difusa. Se corresponde con nuestra emoción. Aquí albergamos nuestro anhelo espiritual, el
anhelo sagrado que nos conduce a través de la vida. Nos aporta la pasión de que tenemos que realizar gran-
des cosas en la vida. Este anhelo es muy específico de nuestra misión en la vida. Anhelamos cumplirla. Es lo
que deseamos hacer más que cualquier otra cosa. Es a lo que hemos venido. Es el anhelo que cada uno de
nosotros lleva dentro, lo que nos permite percibir por qué estamos aquí. Yo llamo este punto «la sede del an-
helo del alma», o «sede del alma», o «punto SA».
El siguiente punto de la línea es el tan tien, tal como se denomina en chino. Es el punto del que parten todos
los artistas marciales cuando actúan. Es de este centro de donde los artistas marciales extraen la fuerza
necesaria para romper el hormigón. Parece ser una bola de fuerza o un centro de existencia, de unos 6 cm de
diámetro. Está situado unos 6 cm más abajo del ombligo. Tiene una membrana dura a su alrededor, lo que le
da el aspecto de una bola de caucho. Puede tener un color dorado. Se trata de un centro de voluntad. Es su
voluntad de vivir en el cuerpo fisico. Contiene la única nota que mantiene el cuerpo fisico en su manifestación
física.
Es mediante su voluntad y esa única nota que usted ha extraído un cuerpo fisico del cuerpo de su madre, la
Tierra. Es también a partir de este centro que los sanadores pueden conectarse a un gran volumen de fuerza
para regenerar el cuerpo, a condición de que el sanador arraigue la línea del hara a las profundidades del
núcleo fundido de la Tierra. Cuando su línea del hara se extiende hacia el interior de la Tierra, los sanadores
pueden acumular una gran fuerza. Cuando se utiliza con fines curativos, el tan tien puede adoptar un rojo inten-
so y ponerse muy caliente. Esto es lo que se entiende por arraigarse en el nivel del hara. Cuando sucede esto,
y el tan tien se vuelve rojo, los sanadores sienten un intenso calor por todo su cuerpo.
En cuanto usted haya establecido una intención clara en el nivel del hara, sus acciones en los niveles aural y
físico le aportarán placer. A lo largo de este libro trataremos sobre la disfunción en el nivel del hara (es decir, su
intención y su misión en la vida) con relación a la salud. Así, por ejemplo, una enfermedad puede ser pro-
vocada por intenciones confusas, mixtas u opuestas, y por la desconexión respecto a la misión en la vida de
esa persona. Muchas personas, sobre todo en las regiones del mundo más modernas e industrializadas, se
arrastran sufriendo un intenso dolor espiritual porque ignoran que tienen un objetivo en la vida. No comprenden
por qué sienten dolor. No saben que existe una cura para este tipo de dolor espiritual. La desconexión respecto
al objetivo más profundo de la vida se muestra en el nivel del hara. Y puede remediarse desde este mismo
nivel.
El nivel de la estrella del núcleo: el nivel de su esencia divina, la fuente de su energia creativa
El nivel de la estrella del núcleo es un salto cuántico más profundo en quien somos que el nivel del hara, y
está relacionado con nuestra esencia divina. Usando la EPS, en el nivel de la estrella del núcleo todo el mundo
parece una hermosa estrella. Cada estrella es distinta. Cada estrella es la fuente interna de la vida interior. En
este lugar escondido, somos el centro del universo. Aquí reside la individualidad divina que hay en cada uno de
nosotros. Está situado a poco menos de 4 centímetros más arriba del ombligo, en la línea central del cuerpo.
(Véase la figura 2-1.) Cuando alguien abre su visión al nivel de la estrella del núcleo y observa un grupo de
personas, cada una parece una hermosa estrella que irradia infinitamente pero penetra en todas las demás
estrellas.
Nuestro núcleo es la naturaleza más esencial de nuestro ser, y es totalmente única para cada individuo. Ha
estado dentro de cada uno de nosotros desde antes de los albores del tiempo. En realidad, escapa a las li-
mitaciones de tiempo, espacio y creencia. Es el aspecto individual de lo divino. A partir de este lugar interno,
vivimos y mantenemos nuestro ser. Lo identificamos fácilmente como lo que siempre hemos sabido que somos
desde el momento de nacer. En este lugar, somos sabios, afectuosos, y estamos llenos de valor.
Esta esencia interna no ha cambiado con el tiempo. No se ha visto afectada por experiencias negativas. Sí,
nuestras reacciones a las emociones negativas pueden haberla ocultado, o encogido, pero en realidad no la
han alterado nunca. Es nuestra naturaleza más básica. Es la divinidad más profunda que existe en cada uno de
nosotros. Es lo que realmente somos. Es a partir de este lugar de donde surgen todas nuestras energías
creativas. Es el surtidor eterno de donde proceden todas nuestras creaciones.
Su proceso creativo y su salud
El objetivo principal de este libro es ayudarle a comprender el proceso creativo que se origina dentro de su
núcleo y su significación, especialmente respecto a la salud y la curación. Este proceso creativo que se origina
dentro de nuestro núcleo empieza siempre con dos ingredientes. El primero es la intención positiva, o intención
divina; el segundo es el placer positivo.
Todo cuanto haya hecho en su vida empezó no sólo con buenas intenciones, sino también con placer.
Cada acto creativo que haya hecho empezó dentro de la conciencia de su núcleo y fue ascendiendo por los
niveles más profundos de su ser hasta alcanzar su mundo físico. Todas las creaciones de su vida siguen la
misma evolución. Cada acto creativo sigue esta ruta en su viaje hacia lo físico: se manifiesta primero como
conciencia en el núcleo, luego como intención en el nivel del hara, y posteriormente como nuestras energías vi-
tales en el campo aural que más tarde surgirán al universo fisico.
Cuando estas energías fluyen directamente desde el núcleo a través del nivel del hara de nuestra misión en
la vida, a través del nivel aural de nuestra personalidad, y a través de nuestro cuerpo fisico, creamos salud y
alegría en nuestra vida. Este proceso creativo sienta la base para el presente libro. Es con la luz que emerge
de nuestro núcleo que creamos la experiencia vital en todos los niveles de nuestro ser.
Cuando bloqueamos las energías creativas que emanan de la estrella del núcleo, al cabo de un tiempo
inducimos dolor en nuestra vida. La labor que tenemos por delante consiste en desvelar nuestro núcleo de
modo que la luz y nuestras creaciones puedan brotar en forma de alegría, placer y bienestar. De este modo,
podremos crear un mundo de armonía, paz y comunión.
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