Hágase la luz. Capítulo 17

Hágase la Luz - (Light Emerging. The Journey of Personal Healing)
©1993, Barbara Ann Brennan

Manos que curan   Hágase la luz
 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
Cap. 0 Cap. 1 Cap. 2 Cap. 3 Cap. 4 Cap. 5 Cap. 6 Cap. 7 Cap. 8 Cap. 9 Cap. 10

Capítulo 17

NUESTRA INTENCIONALIDAD  Y LA DIMENSIÓN DEL HARA
 
Todo cuanto hacemos reposa sobre los cimientos de nuestra intencionalidad en el momento en que lo hace-
mos. Por ejemplo, podemos decir que una determinada secuencia de palabras tiene un significado normal,
pero la manera en que pronunciamos esa secuencia de palabras puede alterar drásticamente su significado.
Llenamos nuestras palabras con energía de nuestros sentimientos, y el modo de expresar esas palabras
transmite nuestra verdadera intención. Podemos decir «Te quiero» con amor, con repugnancia, en un tono de
súplica o en un tono falso que en realidad significa «Te odio».
La forma de expresar las palabras transmite nuestra intención en el momento de pronunciarlas. Cuando
decimos «Te quiero» con amor, eso es exactamente lo que queremos expresar. En cambio, cuando decimos
«Te quiero» con repugnancia, tratamos de dar a entender nuestro asco sin decirlo directamente. Cuando
decimos «Te quiero» en un tono suplicante, nuestra intención no es transmitir amor, sino conseguir algo
mediante el acto de suplicar. Cuando decimos «Te quiero» con falsedad, podemos tener la intención de
transmitir que no amamos a esa persona. O bien podemos albergar cualquier cantidad de intenciones distintas.
En cada uno de estos ejemplos, si bien las palabras son las mismas, la energía que las transporta y las en-
trega a su destinatario es distinta y parece distinta en el campo aural. Lo que ha cambiado es la intención ocul-
ta detrás de las palabras. Es nuestra intencionalidad lo que crea la energía en el campo aural que luego trans-
mite el verdadero mensaje. El resultado es que hemos cumplido lo que pretendíamos, hemos entregado el
mensaje.
Ya he hecho referencia a la intencionalidad (en el capítulo 12) cuando hablé de las «razones porque no».
Nuestras «razones porque no» no nos permiten conseguir los resultados que queremos, porque nuestras
«razones porque no» están basadas en una intencionalidad distinta. No se basan en la intención de completar
nuestro objetivo original, sino en la intención de inventar excusas por las que no cumplimos lo que
pretendíamos. Nuestras «razones porque no» ocultaron el objetivo original fingiendo estar alineadas con él.
Pero, en realidad, están basadas en un objetivo totalmente distinto. De esta forma, tenemos intenciones
contradictorias cuando admitimos las «razones porque no».

En el capítulo 13, sobre la creación de contratos saludables en las relaciones, vimos que solemos confundir
mucho nuestros objetivos en las relaciones. Vimos que la clasificación de nuestras intenciones en las rela-
ciones puede ser una tarea muy eficaz y transformadora.
El discurso de Heyoan sobre la curación para la paz en el mundo (en el capítulo 13) muestra cómo nuestros
intereses o deseos individuales emanan de objetivos dispares. Algunos de nuestros intereses o deseos
cumplen el objetivo de aplacar el miedo; otros proceden de nuestro anhelo espiritual profundo o de los deseos
más elevados. Cuando nuestro objetivo es también aplacar el miedo, albergamos intenciones contradictorias o
estamos en conflicto con nosotros mismos. Esto interfiere en el proceso natural de creatividad en nuestra vida,
y no podemos crear aquello que queremos. Cualquier aspecto de la vida -incluidas la salud y la curación- en el
que tenemos dificultades para crear lo que queremos es donde albergamos intenciones contradictorias u
objetivos contrapuestos. Así pues, para crear lo que queremos resulta esencial poder identificar cuáles son
nuestras intenciones contradictorias y clasificarlas. Debemos aclarar las verdaderas intenciones para poder
realinear aquellas que no son consecuentes con lo que realmente queremos. Lo que queremos de veras está
siempre alineado con nuestros anhelos espirituales supremos. Cuando nuestros intereses y deseos personales
están alineados con nuestro anhelo espiritual o deseos más elevados, nuestros objetivos están alineados y el
principio creativo en el universo puede funcionar sin estorbos. Satisfaciendo nuestros deseos espirituales,
somos guiados paso a paso hacia el cumplimiento de nuestro objetivo espiritual supremo, nuestra misión en la
vida.
Después de observar el campo aural y trabajar con él durante muchos años, me di cuenta de que un cambio
en la intencionalidad altera por completo el equilibrio energético del campo aural así como el tipo de energía
que se libera en los flujos bioplasmáticos. El capítulo 15 presenta muchos ejemplos de interacciones de los sis-
temas de defensa energética típicos que usamos en relación con nuestra intencionalidad subyacente. Podía
ver esos cambios espectaculares en el campo, pero no pude encontrar ningún aspecto concreto de éste que se
correspondiera con la intencionalidad per se.
Me pregunté si un sanador podría trabajar directamente con la intencionalidad a través de la imposición de
manos. ¿Por qué y cómo tiene tanto poder como para alterar el campo aural de un modo tan drástico? ¿Cómo
funciona nuestra intencionalidad? ¿Qué papel desempeña, desde la perspectiva de la EPS y el aura, en la
salud y la curación? Me planteé si la intencionalidad está encerrada en el campo aural o en algún otro sitio.
¿Podría ser que existiera todo un mundo más profundo debajo del campo aural en una dimensión más profun-
da, así como el campo aural existe en una dimensión más profunda que el cuerpo fisico?
Para encontrar las respuestas a mis preguntas, necesitaba un empujón. Lo recibí de mis alumnos. Con la
ayuda de ese empujoncito, descubrí dónde reside nuestra intencionalidad y por qué tiene tanto poder para al-
terar el campo aural. Además, Heyoan me enseñó a trabajar directamente con la intencionalidad en la di-
mensión del hara en beneficio de la salud, la curación y nuestra vida cotidiana.
Mi acceso a los dominios de la realidad subyacente al campo aural comenzó en 1987, cuando un alumno me
pidió que canalizara información referente al hara. Me sentí algo incómoda porque sabía muy poco acerca del
hara, ya que nunca había estudiado artes marciales.
Había leído algo del célebre filósofo y psicoterapeuta Karlfried Durkheim en su libro Hara. El se había fa-
miliarizado con el hara en el transcurso de sus viajes por Oriente. Hara es el término que emplean los japo-
neses para referirse al bajo vientre. Hara se refiere no sólo a la situación del bajo vientre, sino también a la
cualidad de tener fuerza, energía y poder concentrado en esa zona. Es un centro de poder espiritual. Durante
siglos, los guerreros orientales han desarrollado las artes marciales, centrándose en disciplinas para concentrar
y acumular poder en el hara como una fuente de la que extraer energía en combate. Dentro de la región del
hara, en el abdomen inferior, hay un punto central llamado tan tien. Éste se conoce tradicionalmente como el
centro de gravedad del cuerpo. El tan tien es el punto focal del poder en el hara. En las artes marciales, es el
centro a partir del cual se originan todos los movimientos.
Además de las escasas lecturas que había realizado sobre el hara, tuve la oportunidad de usar la EPS para
observar el tan tien dentro del cuerpo. Me fijé que en la mayoría de estadounidenses el tan tien es muy borroso
y está insuficientemente cargado. No obstante, en aquellas personas que han practicado las artes marciales
durante algún tiempo, este punto era una bola de luz dorada muy brillante. De hecho, algunas de ellas
presentan una línea muy marcada de luz dorada que atraviesa su cuerpo de la cabeza a los pies.
Tras numerosas peticiones de canalización, finalmente accedí, y entonces se inició una nueva aventura.
Quisiera compartir esa aventura con usted en este apartado. Le parecerá muy importante para su plan de
curación personal, por cuanto sitúa la curación en el lugar que le corresponde. Lleva la curación al poderoso
acto de la creatividad evolutiva. He aquí lo que dijo Heyoan en la canalización sobre el hara:
 
* * *
El hara existe en una dimensión más profunda que el campo aural. Existe en el nivel de la intencionalidad. Es
una zona de poder dentro del cuerpo fisico que contiene el tan tien. Es la única nota con la que habéis extraído
vuestro cuerpo fisico de la Madre Tierra. Es esta única nota la que conserva vuestro cuerpo en su
manifestación física. Sin la única nota, no tendríais un cuerpo. Cuando cambiáis la única nota, todo vuestro
cuerpo cambia. Vuestro cuerpo es una forma gelatinosa cohesionada por la única nota. Esta nota es el sonido
que emite el centro de la Tierra. Bueno, esto bastó para darme vértigo. Cuando me recuperé de la reacción normal de «¡Oh, no! ¿Qué he
dicho?», empecé a buscar maneras de aplicar esa nueva información. Si realmente esa única nota conservaba
nuestro cuerpo en su manifestación fisica, el hecho de trabajar directamente con esa nota sería poderosísimo.
La idea de que nuestro cuerpo es gelatinoso es un concepto muy curioso cuando tratamos de cambiar algo que
creemos llevará muchos años. De modo que la aplicación de la idea de un cuerpo gelatinoso a las vi-
sualizaciones curativas resultaba muy práctica.
En canalizaciones posteriores, Heyoan explicó que nuestro nivel del hara, donde se localiza la intenciona-
lidad, constituye los cimientos sobre los que se sustenta el campo aural. Para comprenderlo mejor, revisaremos
una vez más la relación entre las dimensiones del mundo fisico y los mundos del campo aural.
El mundo fisico existe en tres dimensiones. Se comporta según las leyes fisicas. Nuestro cuerpo fisico está
vinculado a nuestra personalidad, pero sus reacciones a lo que hacemos momento a momento en nuestra psi-
que suelen tardar mucho tiempo, a veces incluso décadas.
Hay una gran diferencia entre el mundo fisico que podemos ver con los ojos y el mundo del campo aural que
podemos ver con la EPS. Para desplazar nuestra conciencia del mundo fisico al campo aural, debemos realizar
un salto cuántico a una dimensión más profunda, a lo que yo creo que es la cuarta dimensión. Considero que el
campo aural existe en cuatro dimensiones. Se comporta según la física del bioplasma y de la luz. En el nivel
aural, el tiempo es muy distinto de como es en el nivel fisico. Podemos estar en el presente, o podemos seguir
lo que mucha gente denomina ahora una «línea del tiempo» y acceder a experiencias de vidas anteriores como
si estuvieran sucediendo ahora.
El campo aural existe en una dimensión más profunda dentro de nuestra personalidad que el mundo fisico.
Se corresponde, segundo a segundo, con lo que sucede en nuestra personalidad. Esta correspondencia del
campo aural es específica e inmediata. Todo pensamiento, sentimiento o cualquier otro tipo de experiencia vital
se refleja inmediatamente en el campo aural como un movimiento de la energía-conciencia en forma y color.
Energía y conciencia se experimentan en la dimensión aural de manera distinta a como se experimentan en
la dimensión física. En el nivel fisico parecen ser dos cosas distintas. En el nivel aural, energía y conciencia no
pueden separarse. La experiencia humana de esta energía-conciencia depende de su frecuencia o nivel vi-
bratorio. Podemos trasladar nuestra conciencia de un nivel del campo aural a otro. En consecuencia, experi-
mentamos diversos aspectos de la conciencia humana, como se describió en el capítulo 2. Aun cuando pasa-
mos de un nivel de energía-conciencia y experiencia humana a otro dentro del campo aural, permanecemos
todavía en la cuarta dimensión.
Para pasar de la dimensión aural a la dimensión del hara y acceder a nuestra intencionalidad, debemos
efectuar otro salto cuántico. Nuestra intencionalidad reside en una dimensión más profunda dentro de nuestra
naturaleza básica que el campo aural. Yo no sé si se puede equiparar la dimensión del hara con la quinta
dimensión. Requeriría una cierta investigación para determinarlo, por lo que me resisto a dar una opinión.
Nuestra línea del hara tiene una correspondencia específica e inmediata con nuestra intencionalidad. Así como
el campo aural tiene una correspondencia específica e inmediata con nuestros pensamientos y sentimientos,
todo cambio en la intencionalidad se corresponde con una alteración en la posición y alineación de la línea del
hara.
La figura 17-1 (en el encarte a todo color) muestra el nivel del hara alineado cuando está en una persona
sana. Se compone de tres puntos principales conectados por una línea semejante a un rayo láser que yo llamo
«línea del hara». Ésta se origina en un punto situado un metro por encima de la cabeza, que yo llamo «punto
de individualización», o «punto ID». Parece un embudo muy pequeño cuyo extremo más ancho, de poco más
de un centímetro de diámetro, apunta hacia la cabeza. Representa nuestra primera individualización a partir del
vacío, o Dios inmanifiesto. A través de él, establecemos nuestra conexión directa con la divinidad.
La línea del hara desciende a través de un punto en la región del pecho que yo llamo «la sede del alma». A
veces se denomina «el corazón alto» y se confunde con un chakra. La sede del alma parece un foco de luz
difusa que se proyecta en todas direcciones. Generalmente mide entre 2,5 y 5 cm de diámetro, pero puede
dilatarse hasta un diámetro de 4,5 metros durante la meditación. Aquí albergamos nuestro anhelo espiritual que
nos conduce a través de la vida. Dentro de él podemos encontrar todo cuanto anhelamos ser, hacer o devenir,
desde la cosa o el momento más insignificante en nuestra vida hasta la escala más amplia de la propia vida.
La línea del hara sigue bajando hasta el tan tien, en el abdomen inferior. El tan tien está situado de 2,5 a 4
cm por debajo del ombligo. Mide unos 4 cm de diámetro, y no cambia de tamaño. Recuerda un poco a una
pelota de goma hueca por el hecho de tener una membrana. Como dijo Heyoan, el tono de esta nota es la
única nota que conserva nuestro cuerpo fisico en su manifestación fisica. Esa nota es un armónico del sonido
que emite el núcleo fundido de la Tierra. Los sanadores utilizan este punto para conectarse con una enorme
cantidad de energía curativa. Les conecta a la central energética de la Tierra.
El concepto del sonido como agente cohesionante de la forma en el mundo fisico se ha comentado en el
capítulo 9. En este caso, la única nota es algo más que un simple tono que puede oírse mediante la percepción
auditiva normal. Esa nota existe también en el radio de acción de la EPS. Creo que significa aún más que eso,
pero todavía no sé qué es. Lo más parecido que he oído en el registro de sonido normal es el grito que un
maestro de karate emite cuando parte ladrillos por la mitad con un leve golpe.
La línea del hara se prolonga desde el tan tien hacia las profundidades del centro del núcleo terrestre. A
través de ella estamos conectados con la Tierra y con el sonido que emite el centro de la Tierra. Una vez más,
el sonido significa algo más que simplemente sonido. Probablemente se refiere a una fuente de vida vibratoria.
Al conectarnos con el centro de la Tierra mediante la línea del hara, podemos sincronizar las vibraciones de
nuestro campo con las del campo magnético terrestre y, en consecuencia, extraer energía del campo de la
Tierra.
Una línea del hara sana se localiza en el eje central del cuerpo y es recta, está bien formada, llena de ener-
gía y bien arraigada en el núcleo terrestre. Cada uno de los tres puntos situados a lo largo de la línea están en
equilibrio, en forma, y firmemente conectados entre sí a través de la línea del hara. Las personas dotadas de la
configuración que se muestra en la figura 17-1 están sanas, concentradas en su objetivo y alineadas con sus
misiones en la vida. Cuando se mantiene esta alineación, es holográficamente verdadera en el momento
presente y en todos los momentos de la vida de esa persona. El individuo está inmediatamente presente para
la pequeña tarea más próxima y está conectada a cada misión más extensa que la rodea, como en el modelo
holográfico del que ya hablamos en el capítulo 3. Esta persona es capaz de realizar la tarea del momento en
su debido momento, cuando debe llevarse a cabo, porque sabe cómo esa tarea está conectada a la totalidad
del tiempo y a la misión entera.
Cuando su línea del hara está alineada, usted está sincronizado con el todo. Cuando su nivel del hara está
sano, usted siente una proporción notable de integridad personal, poder y objetivo personal, ya que está
sincronizado con el objetivo universal. Es entonces cuando vive esos días maravillosos en los que todo va
sobre ruedas, como debería ser.
La sensación de estar en el hara es muy liberadora. En esta posición, no existe ningún adversario. En cuanto
dos personas alinean su línea del hara con el objetivo universal, están automáticamente alineadas entre ellas.
En consecuencia, sus objetivos están sincronizados de suerte que cada uno encaja en el otro. Además, sus
objetivos están también conectados holográficamente. Cada objetivo de cada momento se conecta con todos
los objetivos inmediatos y con todos los objetivos mayores a largo plazo.
Por otro lado, es posible que las personas que adoptan posturas adversas no hayan alineado su línea del
hara, porque, para hacerlo, deben estar alineadas con el objetivo universal, que no tiene adversarios. Todo
aquel que alinee su línea del hara se alinea automáticamente con aquellos que tienen su línea del hara ali-
neada.
Así pues, hasta el punto en que usted haya alineado su línea del hara, estará alineado con su objetivo y con
la Intención positiva. Hasta el punto en que no esté alineado en su nivel del hara, estará en la Intención nega-
tiva. Es así de simple.
La parte más compleja es: ¿cómo sabe usted si está alineado o no? Si ha desarrollado su EPS, es posible
determinarlo recurriendo a ésta para observar el nivel del hara y ver si todo está bien formado, alineado, carga-
do, equilibrado y en funcionamiento. Otra manera de saberlo es que la persona alineada no discutirá sobre
quién tiene la razón y quién está equivocado. Desde la perspectiva de esa persona, no existe ningún
adversario con quien discutir o luchar.
Si se ve discutir, significa que no está alineado. Como tampoco lo está la persona con quien discute si le
replica. Esto no implica que cuando usted está alineado en su hara, se limite a decir «Tienes razón» y prosiga
su camino. Simplemente, no hay nada de que discutir ni discrepar. Cuando se vea implicado en una disputa, su
primera acción debería consistir en centrarse en su línea del hara y alinearse con ella.
Las discusiones sobre quién lleva razón proceden de personas que están en conflicto consigo mismas. Es
decir, una parte de ellas está alineada y otra parte no lo está. Esta desalineación se manifiesta en la línea del
hara. Esas partes internas son contradictorias entre sí. Si utilizamos los conceptos del ser superior, el ser infe-
rior y el ser enmascarado que vimos en el capítulo 1, podríamos decir que una parte de la psique puede fun-
cionar a partir de cualquier combinación de esos tres aspectos. Suele ser así. Rara vez funcionamos totalmente
a partir de nuestro ser superior y, por tanto, de un hara alineado.
El conflicto interno entre esas partes de nuestro ser se manifiesta externamente en forma de una discusión
con otra persona. Nuestras contradicciones se materializarán asimismo en el mundo exterior en forma de
problemas a la hora de crear o cumplir algo. Pueden surgir en cosas como la dilación o los trabajos chapuce-
ros. También pueden surgir entre dos personas que trabajan juntas en un proyecto en un contexto de ma-
lentendidos, confusión, competencia y rescisión de contratos.
Por ejemplo, si el objetivo de cada persona consiste en completar un proyecto de la mejor manera posible, a
tiempo y con la calidad más óptima, es probable que se consiga. Pero si un empleado desea ocuparse de la
misión del jefe, la intención negativa alterará la calidad del trabajo y minará automáticamente la responsabilidad
del jefe, aun cuando no era ésa la intención del empleado.

El nivel del hara en la salud y la curación 
 
En la salud y la curación, es aplicable el mismo principio de la alineación con su objetivo. Hasta el punto en
que usted permanezca alineado con su objetivo de conservar o recuperar la salud, conservará y mantendrá su
salud dentro de lo humanamente posible.
La distorsión en la línea del hara y en los puntos situados a lo largo de ésta describe el tremendo dolor de la
humanidad. Es un dolor que la humanidad siente pero no comprende. La disfunción, en el nivel del hara, está
vinculada a la intención y la misión en la vida. Mucha gente ni siquiera sabe, y todavía menos entiende, que
nosotros creamos nuestras propias experiencias de la realidad. No comprenden la idea del objetivo o la misión
en la vida. No son conscientes de la alteración, sutil pero intensa, que un cambio de intención provoca en
nuestro campo aural y en nuestro flujo de energía creativa.
En cualquier enfermedad grave o prolongada, aparece una disfunción en la línea del hara. Un sanador
experimentado será capaz de trabajar con el nivel del hara para curarla. La curación del nivel del hara requiere
trabajar con los aspectos más profundos de la intención del paciente, incluidos los problemas que plantean el
objetivo en un momento dado y la misión en la vida. Antes de citar ejemplos de lo que esto supone en las
sesiones curativas prácticas, veamos primero los tipos de distorsión que pueden producirse en los puntos
situados a lo largo de la línea del hara y en la propia línea.
 
Disfunción en el tan tien
 
La disfunción en el tan tien adopta expresiones diversas. Puede estar desplazado. Puede estar demasiado
adelante, demasiado atrás, o hacia un lado del cuerpo. Puede estar deformado. La membrana que recubre el
tan tien podría estar desgarrada, abierta por la mitad, o incluso peor. (Véase la figura 17-2.) 
 
Figura 17-2. Distorsión en el tan tien
 
 

La consecuencia de una disfunción en el tan tien consiste en problemas de espalda crónicos. Si el tan tien
está demasiado adelante, la parte inferior de la pelvis estará desplazada hacia atrás. Esos pacientes tratan de
ir más lejos de lo que sus posibilidades les permiten. Si el tan tien está demasiado atrás, la pelvis inferior estará
inclinada hacia delante. Tales pacientes se «frenan» ante su misión en la vida. Ambas configuraciones se
reflejarán en el cuerpo en forma de problemas lumbares.
Puesto que el tan tien alberga la única nota, o tono, que conserva el cuerpo en su manifestación fisica, si el
tan tien está desgarrado o abierto, su tono estará lejos. En ese caso, el cuerpo y la psique pueden resultar muy
dañados. Yo he visto a personas aquejadas de esta condición ponerse histéricas y no volver en sí en varias ho-
ras. He visto el cuerpo debilitarse en extremo y ser incapaz de recobrar su fortaleza en años. Hasta he visto
casos en los que se deterioraban las piernas.
Hagan lo que hagan tales personas para sí mismas, ni que sean ejercicios físicos, nada las ayudará lo bas-
tante hasta que se repare el tan tien dañado. En consecuencia, hay que orientar el trabajo hacia la curación del
tan tien reparándolo, recolocándolo correctamente a lo largo de la línea del hara, conectándolo con la Tierra a
través de la línea del hara y cargándolo. Un sanador lo bastante experto como para practicar la curación del
hara puede hacerlo directamente o mediante curación a larga distancia.
La curación del tan tien puede tener efecto también practicando artes marciales con un buen instructor. La
práctica del tai chi es muy apropiado para ello. Es muy importante aprender artes marciales con un buen
instructor para realizarlas correctamente. De lo contrario, no tendrá efectos curativos.
Una vez reparado el tan tien, resulta muy efectiva la práctica de ejercicio físico para mantener la alineación.
Todos los ejercicios físicos deberían realizarse con la intención concentrada en llevar la conciencia al cuerpo.
 
Disfunción en la sede del alma
 
La sede del alma suele desfigurarse por obstrucción. Es decir, queda recubierta por una nube oscura de
energía. (Véase la figura 17-3.) La consecuencia de esto es que las personas no tienen la capacidad de notar
lo que quieren ahora o en el futuro en la vida. Carecen de sentimientos hacia lo que quieren hacer en su vida.
Tales personas suelen presentar el pecho hundido y adoptan una actitud de renuncia, despreocupación o «la
vida es aburrida y no tiene sentido». Poseen una profunda tristeza.
Cuando un sanador empieza a despejar la nube de energía oscura e intensifica la luz de la sede del alma
para que empiece a extenderse y fluir, los pacientes suelen presentar una de dos reacciones posibles. En la
primera, pueden experimentar de pronto una nueva vida y empiezan a recrear su vida conforme al anhelo
espiritual del que ahora tienen conciencia. La segunda es que pueden lamentar el tiempo perdido en la vida
que no han aprovechado para hacer lo que querían. Al cabo de un período de aflicción, la vida del cliente em-
pieza a cobrar un nuevo significado. Nace un nuevo eros, y los clientes se encuentran llenos de un gran en-
tusiasmo ante lo que pueden hacer con su vida.
Mucha gente crea una envoltura de energía oscura en torno a su sede del alma después de perder a un ser


 

 


amado. Eso anestesia su sentimiento de pérdida. Pero también interrumpe el proceso natural de aflicción. Si la
pareja compartía grandes proyectos que no se cumplieron, muchas veces la persona que se queda sola en el
mundo fisico piensa que el hecho de dar continuidad a los planes, tal y como eran antes de la muerte, es un
acto de lealtad hacia el difunto. Por desgracia, puesto que todos los planes son activos, cambian y evolucionan
constantemente, eso no da resultado. Bloquear la aflicción no permite que el plan sea activo y cambiante. El
rechazo de la aflicción terminará por congelar toda al fuerza vital contenida en el plan. Y, al cabo de algún
tiempo, la tarea dejará de evolucionar. La gente se concentrará en preservar la tarea, y ésta adoptará una
cualidad digna de un museo.
La forma de solucionar este problema consiste en pasar por el proceso de aflicción por la pérdida del ser
querido. Esto preparará los planes para su posterior desarrollo. Puede hacerse en cualquier momento. Permite
el acceso de otras personas para que participen en el plan de una nueva vida en compañía. Nunca es
demasiado tarde para nada. El plan puede llevarse a cabo, pero de una manera distinta a la inicialmente
prevista, ya que habrá personas y herramientas distintas para su realización.

Disfunción en el punto ID
 
El punto de individualización con forma de embudo, situado por encima de la cabeza, puede distorsionarse u
obstruirse, como se muestra en la figura 17-4. Esto conlleva una desconexión respecto al punto ID. La des-
conexión del punto ID conduce también a un cierto cinismo ante la vida, porque no hay comprensión ni «co-
nocimiento de Dios». Las personas desconectadas de su punto ID probablemente piensan que la gente que
cree en Dios tiene una visión de la vida muy ingenua y fantástica. Para esos individuos, la religión organizada
es un modo de controlar a la gente, ya que define y describe un Dios que para ellos no existe. No han tenido
ninguna experiencia personal de Dios con la que comparar y confirmar cualquier descripción o definición de
Dios. Pueden ser ateos o agnósticos, y aceptan la metafísica M-1, que ignora la cuestión de la existencia de
Dios.
Cuando el sanador limpia y vuelve a conectar este punto, los pacientes empiezan a evocar recuerdos in-
fantiles de haber estado conectados con Dios. Además, comienzan a desarrollar una nueva conexión con Dios
a través de su experiencia personal, en lugar de aceptar a Dios según las descripciones o normas ajenas,
como las que rigen en la mayoría de religiones organizadas. Disfunción en la linea del hara y en sus puntos
Desde mi percepción, la alineación de la línea del hara de la mayoría de la humanidad no es la ideal. Jamás he
conocido a nadie capaz. de mantener su línea del hara siempre recta y alineada. La mayoría de la gente
no la tiene alineada nunca. Unas pocas personas pueden conservarla alineada tal vez en un 30% del
tiempo. Muy pocas pueden mantenerla así en más de un 50 % del tiempo. La mayoría de los practicantes
de artes marciales, tras años de entrenamiento, son capaces de preservar el tramo inferior de la línea que
conecta el tan tien a la Tierra. Algunos pueden mantener el tramo intermedio de la línea del hará, entre el
tan tien y la sede del alma. Sin embargo, no pueden controlar el tramo superior de la línea. Se requieren
muchos años de entrenamiento para conectar y mantener alineada toda la línea del hara indefinidamente.
Por contra, la mayoría de la gente permanece la mayor parte del tiempo desalineada y sufre mucho a
causa de ello. Una alineación defectuosa en el nivel del hara se refleja en forma de distorsiones en la línea
del hara y en los tres puntos situados a lo largo de la misma, así como en una desconexión entre cada uno
de los tres puntos y/o la Tierra. La figura 17-5 ilustra la distorsión en el nivel del hara que presentan
comúnmente las personas de nuestra cultura.
Muestra que:
El tan tien está desplazado a la derecha del centro, provocando que la persona sea demasiado agresiva.
(El lado derecho del cuerpo alberga, en general, energía masculina/agresiva.)
• La línea láser no está conectada a la Tierra, por lo que la persona carece de una base que sostenga la
agresividad que es útil de una forma positiva. En otras palabras, esta persona es peligrosa y puede ser
irracionalmente agresiva sin poder. Esta persona tampoco está conectada a «estar en la Tierra» con los
demás y, por tanto, tiene dificultades para relacionarse con otros habitantes del planeta.
• El tan tien no está conectado con la sede del alma, por lo que la existencia fisica de esta persona está
desconectada del anhelo espiritual que debe guiarle a través de su vida. Así, la persona es incapaz de
sentir y no sabe qué ha venido a hacer aquí, de modo que no puede cumplir su objetivo.
• La línea láser no está conectada con el punto 1D, por lo que esta persona está desconectada de la di-
vinidad y en consecuencia carece de una conexión personal real con la espiritualidad o la religión.
Como consecuencia de las distorsiones arriba mencionadas, muchas personas de nuestra cultura están
desconectadas en gran medida de la Tierra, de sus cohabitantes, de Dios, de su objetivo y de sí mismas.
Esto provoca un gran dolor, tanto en el nivel emocional como en el espiritual. No saben por qué están
aquí, no creen que su vida tenga un objetivo y se sienten muy incómodas en la Tierra. En resumen, la vida
les chupa la sangre y luego mueren. Esto también puede remediarse a través de la curación del hara.
Las líneas del hara de las personas de otras culturas son distintas a las de la mayoría de los
occidentales. La gente de culturas diversas distorsiona su línea del hara de maneras distintas. La gente
que comparte una misma cultura distorsiona su línea del hara de maneras similares. En consecuencia, las
personas de una misma cultura sufre de formas parecidas. Las personas de culturas diversas sufren
distintas clases de dolor. No he tenido tiempo ni el privilegio de efectuar suficientes observaciones en las
distintas culturas del globo como para apreciar esta diferencia, pero Heyoan ha dicho que en esto reside la
causa de tantos conflictos internacionales y que, cuando aprendamos a curar el nivel del hara, también
podremos sentar la paz entre los pueblos de la Tierra.
 
 


Curación del hara
 
Una vez que los sanadores han determinado el estado del nivel del hara, pueden trabajar en él para su
curación. Esta curación lo devolverá al estado de alineación, equilibrio y carga saludables que se muestra
en la figura 17-1. También encarrilará a los clientes en el camino de su vida, y ésta cambiará,
generalmente en gran medida y en un tiempo muy corto. A medida que las personas regresan al
verdadero camino de su vida, todo el mundo material a su alrededor que no está en armonía con esa
trayectoria vital cambia o queda atrás. Esto incluye las pertenencias materiales, empleos y lugar de
residencia, así como amistades y relaciones intimas.
La curación del hara es una tarea avanzada, y requiere mucha formación y práctica. El sanador ha de
poder enderezar y mantener su línea del hara, con los tres puntos en su posición correcta, y estar
firmemente arraigado en la Tierra para corregir la línea del hara de sus clientes. Los sanadores que
poseen un nivel del hara desequilibrado podrían inducir fácilmente a sus clientes a la enfermedad, la
desorientación y la confusión. Yo no estoy autorizada a enseñar la curación del hara a los sanadores a
menos que estén preparados. Es decir, deben ser capaces de mantener la línea del hara alineada durante
una hora sin dejar que se distorsione. Luego, si se distorsiona, deben enderezarla en menos de un minuto.
Esto exige varios años de práctica.
Un buen ejemplo de lo que puede derivarse de la curación del hara ocurrió en el transcurso de mi trabajo
con un músico profesional, al que llamaré Thomas. El campo aural de Thomas era muy oscuro y contenía
una energía densa y de baja frecuencia que permanecía estancada. A partir de la condición de su campo,
llegué a la conclusión de que Thomas había sufrido una depresión durante años. Estaba lleno de rencor y
rabia, y presentaba un alto contenido de masoquismo. De este modo, si yo hubiera procedido a sacar su
campo para despejarlo, no habría servido de nada, puesto que habría hecho exactamente lo mismo que
sus padres le habían hecho para provocar el problema en primera instancia. (Véanse los apartados sobre
la defensa masoquista en el capítulo 15.) En el nivel del hara, su tan tien se había desplazado hacia abajo
y hacia la parte posterior del cuerpo, y estaba desconectado de la sede del alma. Esto implicaba que
Thomas estaba restringiendo su misión en la vida y se echaba hacia atrás respecto a ella. Tampoco
estaba conectado con el primer punto del punto de individualización, situado por encima de su cabeza.
Consciente de que la clave de su liberación consistía en volver a alinearle con su objetivo en la vida,
durante las sesiones curativas me concentré únicamente en el trabajo con el hara. En una serie de cuatro
o cinco sesiones, alineé su línea del hara y todos los puntos emplazados a lo largo de ésta. Vi cómo su
aura se enderezaba y aclaraba a consecuencia de la curación del hara. La limpieza de su campo aural
disipó su depresión e hizo que el problema psicológico aflorara a la superficie de su conciencia para poder
trabajar con él. Thomas trabajó directamente con esos aspectos en sus sesiones terapéuticas.
En una entrevista que mantuve con él hace cuatro afros, manifestó:
 
Antes de las sesiones, tuve muchas dificultades en la vida, hasta el punto de caer en la depresión. Que-
ría esconder muchas cosas y no afrontar lo que ocurría en aquella época. Pasaba mucho tiempo depri-
mido. La razón principal que me indujo a curarme fue la recuperación de mi propia energía. Hubo mucha
efervescencia, mucha agitación y muchos cambios después de cada sesión curativa. Empecé a afrontar
numerosos conflictos familiares, relacionados con mi madre y mi padre, en la terapia. Salieron los
problemas habituales de la vida con los padres, y mucho odio. Guardaba una enorme cantidad de odio.
Poco después de aquello, se produjo la ruptura de mi matrimonio. Además, me asediaron los problemas
de mi trayectoria profesional, dificultades económicas..., todo a la vez.
Mi vida contenía tanta lucha, tanto dolor, confusión, tristeza y todo eso, que llegué a la conclusión de
que mi objetivo aquí [en la Tierra] consistía en resolver todas esas cuestiones. Si podía simplificar las
cosas, si podía recordar que ésa es la razón por la que estoy aquí ahora, me sentiría bien.
Así pues, me puse manos a la obra. Perdí unos nueve kilos. Mantengo una relación estupenda desde
hace tres años, y conservo una buena amistad con mi ex esposa y su familia. No queda nada por resolver.
Además, voy a una escuela de informática para aprender a ganar más dinero. Sigo siendo músico
profesional. Todavía toco, y tengo algunos alumnos.
Lo mejor que aprendí de las sesiones curativas -la parte más memorable de ellas- fue a sentirme más
centrado en mi propia energía. Así pues, ahora soy capaz de conservar mi energía, y hago lo que consi-
dero necesario para mi beneficio. Pero me gustaría enseñar más música y acceder a una mayor expresión
musical. Me gustaría expresar la música que hay en mi interior sin necesidad de ponerle la etiqueta de
«jazz» o «New Age». Quiero explotar algo que llevo dentro. Ése es mi gran desafio ahora.
 
Alineación con su objetivo en la vida
 
La alineación de su nivel del hara le alineará con su objetivo en la vida. El ejercicio que sigue le ayudará
a alinear su línea del hara y a reparar cualquier distorsión en ella o en los puntos situados a lo largo de la
misma. Le alineará con su objetivo supremo. Le sugiero que lo practique todos los días por la mañana
para curarse y cada vez que se disponga a cumplir algo. Quedará asombrado de los resultados que
obtiene. Cuando se acostumbre a mantener la alineación del hará, lo utilizará constantemente. Por medio
de este ejercicio, podrá permanecer alineado con su misión principal en la vida en cualquier actividad
modesta que realice en un momento dado. Es perfectamente aplicable a su tarea de autocuración.
 
Un ejercicio para alinear su voluntad con su objetivo en la vida
 
Imagine una esfera de energía dentro de su cuerpo, en el eje del mismo, situada de 2,5 a 4 cm por
debajo del ombligo. Este punto es el centro de gravedad del cuerpo físico. Es el tan tien. Es la única nota
que conserva su cuerpo en su manifestación física. La línea del hara y el tan tien suelen ser dorados. En
este ejercicio, usted hará que el tan tien sea rojo.
Sitúese de pie con los pies separados unos 90 cm entre sí y flexione las rodillas, como se muestra en la
figura 17-6. Deje que los pies se extiendan hacia fuera para que no se tuerzan las rodillas. Alinee la
columna vertebral. Escoja un cabello que esté justo en la parte superior de su cabeza. Tire de él para
poder sentir el centro mismo de la cabeza. Ahora imagínese que cuelga de ese cabello. Esto alineará su
cuerpo en una línea vertical con la Tierra.
Coloque las puntas de los dedos de ambas manos en el tan tien, como se ilustra en la figura 17-7.
Mantenga los dedos juntos. Sienta el tan tien dentro de su cuerpo y caliéntelo. Caliéntelo al rojo. Si se
conecta con él, muy pronto todo su cuerpo estará caliente. Si su cuerpo no se calienta, significa que no ha
conectado con el tan tien. Inténtelo otra vez. Practique hasta que lo consiga. En cuanto lo haya conseguido,
traslade su conciencia al núcleo fundido de la Tierra.
 
Figura 17-6. Postura del hara        Figura 17-7. Puntas de los dedos en el tan tien
 
       

Disponga sus manos en una posición triangular, con las puntas de los dedos apuntando hacia la Tierra di-
rectamente delante del tan tien. (Véase la figura 17-8.) Perciba la conexión entre la Tierra y su tan tien. Ahora
sentirá verdadero calor, un calor ardiente, tan intenso que le hará sudar. Hasta es posible que oiga un ruido
parecido al que usan los practicantes de artes marciales como grito cuando están a punto de golpear. Si tiene
su Elevada percepción Sensorial abierta, podrá ver el color rojo de su tan tien. Verá también una línea de luz

láser que conecta el tan tien con el núcleo fundido de la Tierra. Yo la llamo la «línea láser del hara». Si no la ve,
imagínela. No hay necesidad de verla para que funcione.
 
Figura 17-8. Triángulo invertido    Figura 17-9. Puntas de los dedos de la mano derecha
en el tan tien; mano izquierda sobre el tan tien,    
con los dedos hacia abajo           
     

Ahora coloque las puntas de los dedos de la mano derecha en el tan tien, y oriente la palma izquierda
hacia el lado derecho de su cuerpo con los dedos hacia abajo. Mantenga la mano izquierda directamente
delante del tan tien. (Véase la figura 17-9.) Conserve esta configuración hasta que se haya estabilizado.
Ahora lleve su conciencia a la zona superior del pecho, unos 8 cm más abajo del hueco en la garganta y
también en el eje del cuerpo. Aquí hay una esfera de luz difusa. Esta luz transmite la canción de su alma,
la nota ánica que usted aporta a la sinfonía universal. Transmite el anhelo que le guía por la vida para
cumplir el objetivo de su alma en esta vida. Coloque las puntas de los dedos de ambas manos en la sede
del alma, en la región superior del pecho, como hizo antes en el tan tien.
Cuando se conecte con ella, podría sentir como si hincharan un globo dentro de su pecho. Puede tener
una sensación muy segura y agradable allí. Sienta ese anhelo sagrado y agradable mientras descansa en
su interior. Puede que sea indescriptible, pero usted es capaz de notarlo. Se parece a la luz difusa que
rodea una vela, pero tiene un color azul morado. Intensifique la luz azul morada en su pecho.
Luego sitúe las puntas de los dedos de la mano derecha en la sede del alma y los dedos de la mano iz-
quierda, apuntando hacia la Tierra, sobre el tan tien- La palma extendida de la mano izquierda está orien-
tada hacia el lado derecho de su cuerpo. (Véase la figura 17-10.)
Sienta la línea del hara discurriendo directamente hacia abajo desde la sede del alma, a través del tan
tien, hacia el centro de la Tierra. Cuando perciba esta sensación con mucha intensidad, pase a la posición
siguiente.
Dejando la mano izquierda donde está, levante los dedos de la mano derecha por encima de la cabeza.
Deje el dedo medio de la mano derecha apuntando hacia el punto ID, a un metro más arriba de la cabeza.
(Véase la figura 17-11 .) Sienta la línea del hará, que se extiende desde la sede del alma, a través de la
cabeza, hacia el pequeño embudo invertido del punto ID. Esta pequeña abertura es en realidad un
pequeño torbellino, con el extremo abierto orientado hacia abajo. Es lo más dificil de sentir. Inténtelo. Tal
vez le lleve algún tiempo. Este torbellino representa el primer punto de individualización desde la divinidad.

Representa el primer punto de individualización desde la unicidad de Dios. Cuando usted es capaz de
hacer pasar la línea del hara a través del punto ID, desaparece de pronto en la informidad. Cuando pasa a
través del embudo, puede emitir un ruido parecido al de un corcho saliendo de una botella. Usted notará la
diferencia al instante, porque tan pronto como la conecte, tendrá miles de veces más energía. De repente,
todo estará inmóvil en su interior, y usted sentirá un puente de poder. Habrá alineado su línea del hara.
Espere durante varios minutos hasta que la línea del hara se haya estabilizado. Luego baje la mano
derecha, con los dedos apuntando hacia arriba y la palma hacia el lado izquierdo de su cuerpo, hasta que
quede sobre la sede del alma. Esta posición será más cómoda para usted.
Mantenga la mano izquierda apuntando hacia abajo, con la palma hacia el lado derecho del cuerpo,
encima del tan tien. (Véase la figura 17-12.)
Sienta la línea del hara y los tres puntos. Enderécela con su intención. Pretenda que sea recta, brillante
y sólida. Sostenga su intención hasta que note la línea del hara recta, brillante y sólida. Vuelva a erguir el
cuerpo como si colgara de un cabello del centro de la parte superior de la cabeza. Contraiga ligeramente
las nalgas y flexione bien las rodillas, manteniendo los pies separados unos 90 cm entre sí y extendidos
hacia fuera para proteger las rodillas. Cuando doble las rodillas, éstas deberían quedar directamente sobre
los pies. Trate de ver, sentir y oír si los puntos son ufertes, firmes y están cargados. Si percibe debilidad
en alguna zona, compruebe de qué zona de trata. Ésa es una zona que requiere trabajo curativo.
Concéntrese en ella más tiempo. Alinee la línea del hara y refuerce los puntos lo mejor que pueda.
Cuando haya alineado su primer punto de individualización a partir de la divinidad con el anhelo sagrado de
su alma y con la única nota con que ha extraído su cuerpo de la Madre Tierra, se habrá alineado con su
objetivo en la vida. Es posible que ni siquiera sepa cuál es, pero está alineado con él, y sus acciones estarán
sincronizadas automáticamente con él mientras usted permanezca alineado.
 
Figura 17-10. Puntas de los dedos de la mano   Figura 17-11. Mano derecha alineada con el punto ID;
derecha en la sede del alma; mano izquierda     mano izquierda sobre el tan tien, con los dedos
sobre el tan tien, con los dedos hacia abajo.                hacia abajo
 
       


Figura 17-12. Mano derecha sobre la sede del alma,
con los dedos hacia arriba; mano izquierda sobre el tan tien
con los dedos hacia abajo
 
 La línea del hara de un grupo
 
Esta técnica puede utilizarse también con grupos para determinar el objetivo colectivo. Veamos cómo fun-
ciona. El verdadero objetivo individual de cualquier miembro de un grupo está conectado holográficamente con
el objetivo del grupo en su conjunto. Una vez que todos hayan alineado su hara, todos habrán alineado su
objetivo en el momento presente con su objetivo supremo como individuos y como grupo. El objetivo supremo
de cada cual forma parte del gran plan evolutivo de la Tierra, que se mencionó en el capítulo 13. Este plan
sincroniza a todos, y el grupo se vuelve sincrónico. Y, como ya hemos dicho antes, dentro de este marco no es
posible ninguna postura adversaria. La sincronía puede percibirse en la sala. Ésta se llena de la energía de la
tarea inminente. Todo el mundo tiene una parte que cumplir. El objetivo de cada parte está conectado al
objetivo del todo. Resulta sorprendente lo bien que funcionan los grupos cuando son capaces de empezar por
alinear cada voluntad individual dentro del grupo. Cuando se consigue esto, emerge la voluntad del grupo.
La alineación del hara puede ser utilizada por cualquier grupo. Usted puede emplearla en su equipo curativo,
su grupo de investigación, grupo político o grupo profesional para establecer el objetivo del equipo. Este
modelo es aplicable en todas partes, sobre todo en la mesa de negociaciones entre empresas, ya que se basa
en la unidad en vez de la dualidad. Si todos alinean su hara y se conectan con el objetivo universal, no habrá
una situación de vencedores y vencidos. Las transacciones serán más fluidas.
En cierta ocasión di una conferencia de media hora sobre este tema en el club Win-Win de Denver. Esta
organización es un grupo de jefes de empresas y corporaciones dedicadas al estilo financiero «ganar-ganar»
en lugar del estilo «vencer sobre el adversario». No les costó más de unos minutos cambiar la energía
presente en la sala a un objetivo colectivo sincronizado después de que yo les enseñara a alinear el hara. Lo
aprendieron más de prisa que cualquier otro grupo al que haya tenido el privilegio de enseñar.
Recomiendo usar esto como una meditación inicial cada vez que trabaje con un grupo. Si surgen discre-
pancias, significa que la alineación ha desaparecido. Le sugiero que repita la meditación para volver a ali-
nearse.

Por otro lado, la presencia de un líder cuyo hara se mantenga alineado ayudará a todos los que le rodean a
sincronizarse con su propio objetivo. Yo utilizo esto habitualmente para prepararme primero a mí misma, luego
al equipo de profesores con los que trabajo, y más tarde al grupo más numeroso de alumnos con los que
trabajo en mis programas de formación. Yo lo llamo «fijación de la línea del hara colectiva». Para fijar la línea
del hara de un grupo, el primer paso es muy importante. Antes que nada, el líder debe fijar su hara. Esto
implica pasar por la meditación personal para estabilizar el hara que acabamos de ver.
Yo, en mi función de líder, hago esto sola antes de mi primer encuentro con el grupo de profesores. Luego,
cuando éste se reúne por primera vez, realizamos toda la meditación en grupo. Esto sincroniza el objetivo de
cada individuo integrante del equipo con el objetivo colectivo. Más tarde, cuando el equipo de profesores se
reúne con el equipo de alumnos que sustenta al equipo de profesores, volvemos a usar la meditación para
establecer el objetivo de ese grupo más amplio.
Al día siguiente, por la mañana temprano antes de que empiece la clase, se repite esta alineación con todos
los presentes en el aula. Esa energía alineada se extiende luego por toda la sala antes de que los alumnos
entren en el aula. Una vez que todos los alumnos se han acomodado en sus asientos, yo vuelvo a dirigir la
meditación para ayudarles a fijar también su línea del hara. Este proceso nos ayuda a regular la enorme canti-
dad de energía liberada en el transcurso de las semanas de clases de formación.
El poder, la fuerza y el objetivo que se acumulan en la sala pueden percibirse mientras la línea del hara del
grupo va tomando forma. Es muy bonito de ver. Cada línea dentro de cada persona se conecta con la Tierra, se
alinea e intensifica su brillo. Cada vez que lo logra un individuo, ayuda a quienes no han podido alinearse a
hacerlo gracias al poder existente en la sala. Luego, cuando todos los presentes están sincronizados, una gran
línea del hara colectiva, que representa el objetivo del grupo, se forma en el centro de la sala. (Véase la figura
17-13.)
De este modo, mantenemos el objetivo durante toda la clase. Si nos desincronizamos, repetimos el proceso
de alineación. Alinear el hara de un grupo es uno de los mejores resultados de la creación de modelos
holográficos que he visto jamás. Es un ejemplo muy práctico de mantener la individualidad y el objetivo in-
dividual permaneciendo al mismo tiempo conectado a los grupos más amplios que rodean al individuo. De esta
manera, el individuo se conecta con el amor, el apoyo, el poder y el conocimiento contenidos en el grupo más
amplio. Creo que esto explica por qué nuestras clases son tan efectivas y los alumnos asimilan el aprendizaje y
el cambio con tanta rapidez.

Alineación de un grupo de personas con su objetivo  
 
Para hacer esto en un grupo, cada miembro debe situarse de pie o sentado en un corro y alinear su línea del
liara individual según las instrucciones facilitadas para el ejercicio de alineación del hara. Procuren hacerlo
todos juntos, pasando de una posición a otra al mismo tiempo.
En cada paso, conceda suficiente tiempo para que cada persona pueda alinearse. Usted notará un cambio
en la energía del grupo cuando se haya cumplido. Recuerda mucho a una orquesta afinando los instrumentos.
Al cabo de algún tiempo, palpará o sentirá, verá u oirá las energías del grupo estabilizándose. Si sigue sumido
en la meditación, percibirá cómo la línea del hara del grupo se forma en el centro del círculo. Es muy parecida a
la línea láser que recorre su cuerpo. Representa el objetivo del grupo. Es una hermosa línea de luz dorada, con
los tres puntos descritos anteriormente. También habrá conexiones, semejantes a los radios de una rueda,
entre el tan tien de la línea del hara del grupo y el tan tien de cada cuerpo. (Véase la figura 17-13.)
Sienta la fuerza y la estabilidad de la energía existente en la sala. Ahora ya pueden emprender su trabajo en
grupo sin estorbos.

Figura 17-13. Línea del hara de un grupo
 
 
 

 
 
Reencarnación en la misma vida y la transformación de la línea del hara 
 
En Manos que curan, hablé del fenómeno de la reencarnación en la misma vida que tiene lugar cuando al-
guien cumple su misión en la vida y accede a otra misión sin abandonar el cuerpo. Describí un capullo que se
forma en el campo aural alrededor de la corriente energética vertical de la columna vertebral. Desde entonces,
he observado que dentro del capullo, en el nivel del hara, la línea del hara se disipa y se restablece,
determinando así una nueva misión en la vida para la nueva encarnación sin necesidad de empezar en un
nuevo cuerpo. El proceso de disipación de la línea del hara vieja y el restablecimiento de una nueva dura un
par de años.
Puesto que los puntos situados a lo largo de la línea del hara también cambian cuando lo hace ésta, la reen-
carnación en la misma vida suele ir acompañada de algunos problemas fisicos. Cuando el tan tien se tambalea
y se disuelve, el cuerpo fisico puede convertirse en un caos. Los síntomas fisicos pueden ser muchos, pero
ninguno de ellos es diagnosticable. O, en otros casos, es posible contraer una enfermedad con riesgo de la
vida, tener una experiencia próxima a la muerte, o una experiencia de muerte fisica y regreso a la vida.
La reencarnación en la misma vida resulta muy confusa para cualquiera que la experimente, porque se
pierde el sentido del propio ser, todas las cosas con las que se identificó, y su objetivo. A veces da la impresión
de que va a morir. Es un período de profundo cambio personal. Es una época de desconocimiento, un tiempo
de contemplación y espera, a veces en un vacío negro y aterciopelado que está lleno de vida inmanifiesta. Es
un período de sometimiento a las fuerzas superiores que están trabajando dentro de usted.
Más tarde, durante ese tiempo, empiezan a ascender nuevas energías desde su estrella del núcleo hacia el
nivel del hara para crear una nueva línea del hara que se corresponda con la nueva misión que usted ha asumido.
Por supuesto que esa nueva tarea estará vinculada a la vieja de la misma forma en que las vidas
anteriores están relacionadas entre sí y con la vida presente. La reencarnación en la misma vida se va
haciendo cada vez más común a medida que aumenta la cifra de personas que toman los caminos de la
conciencia espiritual.
Durante los dos años necesarios para experimentar la reencarnación en el mismo cuerpo, cambian todos los
aspectos de la vida. Esto incluye cambios importantes de profesión, pareja, residencia, amistades y situación
económica. Al cabo de ese período de dos años, la vida suele ser muy distinta. La reencarnación en el mismo
cuerpo puede ocurrir más de una vez en el transcurso de una vida. Pero, que yo sepa, eso es muy infrecuente.
Veamos a continuación un buen ejemplo de cómo cambió la vida de una persona como consecuencia del
proceso de reencarnación en la misma vida. La llamaré Rachel. Esta mujer era una brillante ejecutiva que diri-
gía la división de recursos de una importante organización financiera. En un principio acudió a mí para curarse
de un edema crónico que la había aquejado durante dieciocho meses.
Después de tres sesiones curativas espaciadas un par de semanas entre sí, Heyoan dijo que Rachel no
precisaba más curación. El edema tardó un par de meses en desaparecer, y no volvió nunca más.
Durante las sesiones, Heyoan no habló para nada de su condición fisica. En cambio, habló del tapiz de la
vida de Rachel, de entretejer los hilos dorados de su vida. Entonces Rachel empezó a estudiar en la Barbara
Brennan School of Healing, y al cabo de varios años comenzó a ayudarme a dirigir programas. Fue en el
transcurso de uno de esos programas cuando me di cuenta de que su tan tien estaba cambiando, y de que ella
estaba accediendo al proceso de dos años de reencarnación en la misma vida. Así es como Rachel describe
su propia experiencia:
 
No tenía ni idea de qué estaba pasando. El día de mi trigésimooctavo cumpleaños me corté mis largos
cabellos. Había hecho esto durante toda mi vida. Pero sentí que tenía que cambiar totalmente algo de mí
misma. Unos días después, fui a San Francisco a reunirme contigo para participar en un taller introductorio.
Entré en la habitación del hotel, tú me miraste y exclamaste: «¡Oh, mira! ¡Tu tan tien se tambalea! ».
No tenía la menor idea de qué significaba aquello. Tú dijiste: «Es lo que ocurre cuando te reencarnas en el
mismo cuerpo. ¡Tu línea del hara se desintegra!». Esto me asustó, porque no sabía qué significaba. Entonces
tú trataste de ver si había un capullo alrededor de mi corriente de energía vertical. Lo había. Tú lo dibujaste.
Seis meses más tarde, cuando el capullo ya había empezado a disolverse, había un tramo de la corriente de
energía vertical en el que se había interrumpido el cambio. Tú dijiste que yo había detenido el proceso. Más
tarde, cuando se me desvió la espalda, tú explicaste que una de las razones por las que tenía tantos problemas
para curarme era que mi tan tien seguía oscilando, ya que el proceso de reencarnación seguía su curso. Antes
de eso, yo había gozado de una salud estupenda durante toda mi vida, por lo que aquel proceso resultaba muy
duro para mí.
Una vez iniciado el proceso de reencarnación, pasé también por un montón de vidas anteriores. Nunca antes
las había experimentado a nivel personal. Tuve también un mínimo de ocho o nueve experiencias que yo
llamaría una dimensión de lapso temporal, en las que se superponían dos tiempos. Podía sentir o experimentar
otro nivel completamente externo a lo que estaba ocurriendo en el presente. Recuerdo que una de estas
experiencias sucedió cuando estaba en el estrado durante una clase, mirando a los alumnos. Levanté los ojos
hacia el anfiteatro, y supe que estaba desierto. Sabía que era el año 1989. Pero, al mismo tiempo, tuve una
viva experiencia de que el anfiteatro estaba abarrotado de gente que gritaba pidiendo una sentencia. Era la
escena de un juicio. Estas experiencias comenzaron una vez iniciado el proceso de reencarnación en el mismo
cuerpo.
Al cabo de un par de años de que todo empezara, tú te acercaste a mí mientras efectuabas curaciones
canalizadas y me anunciaste que había terminado.
Este suceso acarreó algunas consecuencias externas y evidentes. Una: no podía continuar en mi trabajo.
Tenía que dedicar mucho tiempo aprendiendo sobre la vida espiritual, y fue entonces cuando dejé mi empleo y
empecé a trabajar en la escuela. Hacía tiempo que quería marcharme, pero tenía mucho miedo ante la
incertidumbre de cómo sería mi estabilidad económica. Una vez iniciado el proceso de reencarnación, me fue
imposible proseguir mi trabajo, por muy grandes que fueran mis temores. El impulso del cambio me empujó
literalmente al interior de una parte de mi vida en la que no podía sentirme más a gusto conmigo misma,
aunque no supiera qué significaba eso, porque no lo sabía. Sólo sabía que tenía que dejar de sentir que cada
día, al levantarme, no podía soportar la obligación de ir a trabajar.
La experiencia de la reencarnación me infundió la sensación de que el cambio es beneficioso en vez de
atemorizador. El cambio resultó una vivencia muy excitante, como esperar algo importante. Me dio una
sensación muy distinta.
Yo era la persona más sana que conocía antes de dar comienzo la reencarnación. Una vez empezada, sentí
dolor en la espalda. Ésa fue la primera enfermedad importante que he tenido jamás. Fue casi exactamente al
cabo de un año de iniciarse la reencarnación. Ahora tengo la espalda un mil por ciento mejor que hace un año.
Ahora sólo tengo un dolor de espalda funcional, sin más efectos fisiológicos.
La principal diferencia que observo en mí respecto a aquel período es un gran cambio en la relación conmigo
misma. En cuanto hube pasado por las experiencias de mi vida anterior, mi relación conmigo misma se hizo
mucho más profunda. Tuve una mayor conciencia de que no era consciente de mí misma. El cambio más
espectacular es que ahora me doy perfecta cuenta de mi participación en todo. Soy realmente mucho más
consciente de que soy responsable, al menos en un 50 %, de todo cuanto ocurre. Tengo mucha menos culpa
en lo que se refiere a «o yo o ellos». Tengo mucha más conciencia de la pauta habitual de mi vida que me hace
actuar como lo hago a través de mi sistema de defensa. Mi autoconciencia pasó de cero a un grado extremo.
Ahora soy muy, muy consciente de mi reacción. Soy mucho más consciente del papel que desempeño en la
vida en todas las situaciones de lo que era antes. En vez de plantearme mi vida como algo que me ocurre, me
siento mucho más creadora o co-creadora. Así, descubro inmediatamente la parte que me toca en cada
experiencia que tengo. Esto incluye las relaciones..., todo.
Soy consciente de mi parte en las cosas, de mi papel, de mi responsabilidad. Si tengo una discusión con
alguien, ahora veo qué parte de ella es culpa mía. Veo que todo es compartido entre todos nosotros; todo es
común. Y eso te hace sentir de un modo distinto. Pongamos por ejemplo mi familia: En lugar de limitarme a
interactuar con ellos, tengo una segunda visión que me permite ver también, aun cuando estoy hablando con
mi madre mientras cocina, exactamente qué es lo que hago que la afecta y cómo la afecta de una determinada
manera. Entonces ella tiene una reacción que vuelve hacia mí como una pelota de ping-pong, yo tengo una
reacción, y así sucesivamente.
Así pues, desde esa reencarnación en el mismo cuerpo, observo que esa interacción se produce
constantemente, y de hecho puedo ver mi participación en el juego sobreimpuesta a mi vida. Por ejemplo, mis
vacaciones navideñas fueron maravillosas porque era completamente consciente de las interacciones
energéticas que tenía y que eran absolutamente habituales con mi familia. Era fascinante observarlas. Si
detenía la energía, si interrumpía esa interacción y la sustituía con otra cosa, todo cambiaba.
Pienso que las secuelas de mi dolor de espalda están conectadas con todo lo que he dicho acerca de ser
responsable de mis interacciones. Creo que tienen que ver con concentrarse exteriormente en vez de
interiormente, y cuanto más aprendo a concentrarme interiormente, más se cura mi espalda. Y cuanto más
miro hacia fuera, en busca de aceptación o lo que sea, más problemas tengo. Mi espalda todavía tiene que ver
con reprimir mis reacciones o respuestas emocionales espontáneas. Sé que aún reprimo muchas reacciones
viscerales, un montón de sentimientos. Dudo y me planteo muchos interrogantes, y creo que es entonces
cuando más me duele la espalda. No siempre lo noto enseguida, pero empiezo a ser consciente de ello. Así, la
espalda no me duele mucho cuando soy feliz.
 
Introducción a Abandono, muerte y transformación
 
La experiencia de la reencarnación en la misma vida requiere la renuncia y la muerte de lo viejo, para dispo-
ner de espacio y tiempo suficientes para el renacimiento. Sigue una maravillosa meditación ofrecida por He-
yoan para facilitar la liberación de aquello que haya en usted que debe disolverse. Le sugiero que ponga músi-
ca de fondo. Puede realizar esta meditación solo o en grupo. Está encaminada a propiciar un gran cambio en
su vida.
 
* * *
ABANDONO, MUERTE Y TRANSFORMACIÓN
Canalizado de Heyoan
 
Sentid el poder de su gracia divina. El poder de la luz os ha traído aquí. Es a través de la gracia que
experimentaréis esta curación. Este período de vuestra vida puede ser muy dificil para vosotros, pero es sin duda
un tiempo lleno de crecimiento, un tiempo lleno de amor, un tiempo lleno de fraternidad. Es:
 
• Un tiempo al que estar agradecidos. 
• Un tiempo por el que dar gracias.
• Un tiempo del que salir hacia delante y hacia fuera.
• Un tiempo para perdonar lo que queda por ser perdonado.
• Un tiempo para comprender lo que puede ser comprendido.
• Un tiempo para rendirse a lo que no puede ser comprendido.
• Un tiempo de seguimiento y un tiempo de liderazgo.
• Un tiempo para ser y un tiempo para hacer.
 
Es vuestro tiempo. Lo habéis creado para vosotros, y, por lo tanto, sois vosotros los que estaréis en él según
vuestra elección.
Queridos, ¿cómo deseáis invertir este tiempo? Es vuestro tiempo. Es el tiempo para perseguir el anhelo
sagrado de vuestra alma.
 
• Un tiempo de vida.
• Un tiempo de nacimiento. 
• Un tiempo de renovación.
 
El alumbramiento llega después del tiempo de oscuridad. Dentro de la oscuridad, el útero acaba por llenarse.
Se cumple algo mágico. La vida brota de la Tierra. Vosotros renacéis a la plenitud en una nueva forma, en una

nueva vida. Con vosotros, surge una nueva generación que bendice la faz de la Tierra. La paz llegará. La paz
reinará.
Sentid una estrella luminosa en el centro de vuestro cuerpo que representa vuestra esencia individual. Todos
nacemos en la luz. Vosotros sois de la luz, vosotros sois la luz, y la luz reinará en esta Tierra durante mil años;
toda la humanidad será una.
Dejad que la magia os envuelva a vosotros y lo incomprensible. Estad dentro del útero de la regeneración.
Dejad que aquello que debe morir se disuelva en la magia..., forraje para los campos.
 
• ¿Qué es lo que daréis a la Tierra para que se disuelva?
• ¿Qué es lo que hay que soltar para que la regeneración se lleve a efecto?
 
Dejadlo ahora en la Tierra con amor y un dulce abandono y adiós. Dejadlo con la bendición de dulces recuerdos
de lo que os ha servido en el pasado y ya no os sirve ahora. Introducidlo profundamente en el útero de la Madre
Tierra. Como una semilla. Dejad que caiga de vuestro cuerpo. Dejad que salga de vuestra conciencia. Dejad que
se disuelva fuera de vuestras formas de pensamiento y se hunda profundamente en la Tierra durante un tiempo
de olvido.
Acudid luego a la estrella de luz dentro de vosotros, en las profundidades del vientre. Dentro de vuestro cuerpo,
de 2,5 a 4 cm por encima del ombligo, está la hermosa estrella de vuestra esencia única. Estad aquí ahora.
Aquello que soltasteis se transmutará mientras vosotros estáis aquí ahora.
Aquello que muere en forma renace inmediatamente en la vida informe del vacío. Lo que es muerte para la
forma es nacimiento para la vida abundante e informe del vacío.
En el ciclo natural, la primavera tocará aquello que se disuelve. Lo olvidado renacerá, en el ciclo primaveral,
como un ave fénix en vuestra reintegración de una clase distinta.
Cuando la vida dentro del vacío informe se rinde a su muerte, renace la forma.

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