¿Persigues el amor? Búscalo dentro de ti.
Los seres humanos persiguen el amor. Sentimos que necesitamos ese amor porque creemos que no tenemos amor, y eso nos pasa porque no nos amamos a nosotros mismos. Vamos en busca del amor en otros seres humanos como nosotros y esperamos recibirlo de ellos cuando, de hecho, esos seres humanos se encuentran en la misma situación que nosotros. Tampoco se aman a si mismos, de modo que, ¿Cuánto amor podemos recibir de ellos? Por lo tanto, lo único que hacemos es crear una mayor necesidad que no es real; seguimos buscando afanosamente pero en el
lugar equivocado, porque los demás seres humanos no tienen el amor que nosotros necesitamos.
Buscamos afanosamente el amor. Perseguimos la felicidad y la justicia, Perseguimos a Dios, pero Dios está en nuestro interior.
Para capturar el amor que está en tu interior tienes que entregarte a ti mismo. (Textos tomados de La maestría del amor de Miguel Ruiz, basado en las enseñanzas de los Toltecas)
La primera parte de la cuarta proeza de Hércules, la captura de la Cierva de las astas de oro, es apropiada para este periodo de Luna creciente e ilustra el concepto del amor interior. Se asocia a la primera parte de la fase, representada por el signo zodiacal de
Cáncer.
Para encontrar a la gama Hércules tuvo que enfrentar los engaños de Diana la cazadora y de Artemisa, quienes trataban de confundirlo, de entretenerlo, para que no lograra su objetivo. Ambas se creían dueñas del preciado animal.
Un año tardó Hércules, pero al fin, gracias a su perseverancia, logró tomar a la cierva Ceritina entre sus brazos. En ese momento se sintió triunfante y dueño. Hasta que le fue recordado que su misión era llevar a la presa al santuario donde viven los hijos de Dios. Hércules hirió a la cierva en la búsqueda, cuando Diana la vio en el templo estaba muerta, pero cuando Hércules se asomó al santuario había renacido como un hermoso cervatillo
Son muchas las alegorías ocultas en este relato, la que nos ocupa en este momento es esa que nos indica que encontraremos muchos obstáculos externos en la búsqueda, la vida material y las emociones son impedimentos si no nos hacemos concientes que no somos ellas, solo son elementos a nuestro alrededor y podemos controlarlos para nuestro beneficio. Todos tenemos a la cierva dentro de nosotros, si la buscamos con perseverancia podremos encontrar el Amor.
Cáncer está representado además por el cangrejo, ese animal vive tanto en la tierra como en el representando la dualidad que debemos vencer para hacernos concientes que somos Uno, transitando una etapa dentro de una coraza que llamamos cuerpo.
Conviértete en cazador, captura a las distracciones, a los conceptos arcaicos, dogmas y falsas creencias y apártalos de tu vida. Se tu mismo. Somos Amor. Al darte cuenta de eso podrás amar a tu prójimo como a ti mismo y no te hará falta buscar el amor fuera de ti.
Con afecto
susana colucci
Namaste
Os envio este texto de Carvajal. El mejor alimento para el alma...
Salud!!! y que aproveche!!!
LA RELACIÓN ES LA ESENCIA DE VIDA La relación es la esencia de la vida. El nuestro es un universo de relaciones entre patrones de organización de la energía, que forman partículas a partir de las cuales se desencadena una cascada de nuevas relaciones. En esa cascada, cada cosa participa de la totalidad, de modo que átomos, moléculas, tejidos, órganos, organismos y sociedades son parte de una sola trama, cuya esencia es relacional. Como un cauce que todo lo conecta, como una corriente que lo contiene todo en su seno, la relación es la esencia de la vida; es el “religare” que explica la unidad subyacente en la aparente diversidad. Ese religare constituye una especie religión universal, de la que participa toda la creación, como si ésta sólo fuera un patrón de ondas ondeantes unidas en una sola onda portadora, que integra toda la infinita diversidad en una siempre renovada unidad. La enfermedad, la salud, la calidad de la vida, la organización social, todas las cosas que nos atañen, son contextos de relaciones esenciales que sirven de soporte a relaciones más complejas. Sin relaciones entre las partículas subatómicas, no podrían existir relaciones entre moléculas tejidos y órganos; y mucho menos entre individuos y sociedades. Al nivel humano de la relación, tratamos muchas veces de relacionarnos con todo el mundo sin habernos relacionado antes con nosotros mismos; como somos desconocidos para nosotros, hacemos a veces lo que no queremos hacer, viéndonos sorprendidos por impulsos que ni siquiera sabíamos que existían en nosotros. Muchos yoes, por nosotros mismos desconocidos, parecen acechar en nosotros para tomar el control de lo que llamamos nuestro yo. Son los yoes escondidos, reprimidos, negados o enmascarados, formados por los impulsos que un día decidimos condenar a una subversiva clandestinidad. Digamos que somos Juan o Juana, un yo cuyo nombre está acompañado de mil nombres: Juan Tigre, Juan Salvador Gaviota, Juan de la Cruz, Juana de Arco, todo los colores del arco iris en los nombres de nuestros yoes, están allí para recrear el paisaje de nuestra vida. Pero, a veces, el yo se convierte en un rol o un nombre externo que sella la puerta de entrada a la policromática profundidad del ser. Entonces, convertido el ser en la apariencia de un uniforme descolorido, la vida pierde su sentido. ¿Dime tú, Juan de la Cruz, dónde está el centro de ese dolor que has podido transmutar, desde tu noche oscura, en la expresión de luz y amor más pura? Cuándo descubriste, Juan de Asís, el amor de todos los nombres en tu nombre? ¿Cómo puede uno descubrir, Juana de Calcuta, ese amor total que ya no tiene condición ninguna? ¿Cómo, Juan Claver de Cartagena, se puede revelar el amor del alma entre los cuerpos carcomidos por la lepra? Nosotros, Juanas, Juanes, tenemos un poco de Juana de Arco, Juan de Asís, Juana de Calcuta. Todos somos Juan de Dios, y nuestro nombre es humanidad. Juan de España, Juan del universo, Juana tierra, todos nuestros humanos nombres han sido los nombres del amor. Tú, Juana-tierra, tú Juan-piedra, eres el arco y el arquero. Tú eres el único blanco posible de tu dirección, el único sentido de tu propósito; cuando empiezas a conocer los yoes de tu yo, reconoces en ti el arco y la flecha pero, por sobre todo sientes en tu corazón herido, que eres arco y flecha unidos en el blanco del amor. Y cuando das en el blanco de tu propio centro, cuando ya no tienes los blancos en el placer, en el poder, en la recompensa de una meta, cuando el arquero no tiene más que un blanco puro, entonces arco, flecha y blanco son sólo variedades de su corazón desnudo. En el centro del arquero, todos los nombres eran sólo uno. Damos en el blanco cuando descubrimos una ciencia interior que surge de nuestro propio centro. Y el centro es el liberador de la ilusión. Siempre que vivas desde el corazón no va a ser posible el espejismo. Siempre que trabajes de corazón no van a ser posibles la ilusión, ni la confusión. Preguntémonos; ¿esto que vemos, lo podemos ver con los ojos del corazón? ¿Esto que pensamos, lo podemos pensar de corazón?. Sólo podemos con el ojo del corazón captar lo verdadero. ¿ Miramos, o vemos? Mirar es percibir el mundo de las apariencias. Ver es tener la visión de las cualidades, una visión interior que descubre el significado y el sentido de las cosas observadas que, al verlas, ya no estarán separadas del observador. Cuando en lugar de oírnos nos escuchamos, resonamos y, así sintonizados, es posible la comunicación. Te presto entonces mi instrumento para que ejecutes tu propia música, para que la escuches y te reconozcas. Cuando dejamos que nos vean con otros ojos, cuando en la relación no somos ni más ni menos que aquello que ya somos, nos convertimos en el espejo en el que otros se pueden ver y reconocerse, un campo de relación en el que reconocemos en las voces de todos ecos expandidos de nuestra propia voz. Todos somos instrumentos de la relación. La vida te presenta a uno y a otro -al paciente, al hijo, al hermano y al padre- para que puedas reconocer en el otro una prolongación de tu propio yo. El arte de sanar la vida es el arte del contacto. El tacto es el órgano universal de los sentidos. Yo toco todo con todos los sentidos. Mis sentidos son instrumentos para tocarte con mi música y para captar tu propia música. Y para construir una música nueva entre los dos. Entrar en contacto es posible desde el corazón, órgano central del contacto. Te siento con el corazón a través de los ojos, a través del oído, a través del olfato, a través de la caricia... El mínimo común denominador del contacto amoroso es el corazón. Surge pues una pregunta esencial cuando nos relacionamos: “¿Lo que decimos sale de nuestro corazón? ¿Escuchamos desde el corazón? ¿Hablamos de corazón?” Lo primero que debiéramos aprender todos es a actuar “de corazón”, que es actuar desde el centro. Porque entonces se disipa la primera gran ilusión: la del temor. Sí, nuestro mayor espejismo es el del temor. Temor de ser lo que somos, temor de quitarnos la máscara, temor a asumir nuestra propia identidad... Es el temor de ser vulnerables. Pero si supiéramos que, a nivel del ser, la vulnerabilidad es auténtica fortaleza porque despierta nuestra sensibilidad dormida generando humildad, flexibilidad y adaptabilidad podríamos aprender una lección esencial: sólo donde no existe el temor puede manifestarse el amor. Si comprendiéramos que es mar el mar porque está debajo de los ríos ya sabríamos el significado de la antigua afirmación “El que se humilla será ensalzado” y sabríamos por qué se vence el miedo en el camino del servicio. Como el poder de los fantasmas, el poder del miedo es el de nuestra propia reacción de fuga. Cuando se les mira de frente tanto los duendes como el miedo se desinflan. El poder que hemos concedido al temor a perder la vida ha alimentado buena parte de la violencia y la injusticia. El miedo, al contrario del amor, no tiene existencia propia. Existe el miedo sólo donde el amor no ha sido revelado, de forma que el miedo es un marcador de la ausencia del amor. Por eso el terror ha sido un poderoso instrumento para dominar, poseer, esclavizar, torturar y crear dependencia negando la libertad. Todos daríamos lo que fuera por tener seguridad. Hasta el punto que las de la guerra y la seguridad constituyen dos de las mayores y más rentables industrias del mundo. En ambas se manipula el miedo para vender la ilusión de la seguridad. De tal forma que hasta hablamos con desparpajo de “seguros de salud” y “seguros de vida”. Nos gastamos la vida asegurando el porvenir, invirtiendo así lo más sagrado de la vida: el presente. Convertimos con ello el tiempo sagrado del presente en una fuga permanente de la muerte. En cada miedo, sin saberlo, huimos de la muerte. Pues “la madre de todos los temores” es el miedo a morir, que viene de confundir el final del cuerpo con el final de la vida. El animal más peligroso es el más temeroso. Nuestras máscaras de autosuficiencia son un refugio de la debilidad y el miedo interior. La persona más agresiva es víctima de su propio miedo de una manera más violenta. Cuando nosotros aprendemos a leer ese código sabemos que el que más te critica, te remueve, te arremete... es el que más ayuda necesita. Si lo pudieras traducir en el código del corazón, que no es el código del miedo sino el código del Amor, podrías entender que te está pidiendo ayuda. Porque querer al que nos quiere no tiene tanto mérito como comprender a quien nos provoca mayores dificultades ya que pone a prueba nuestra paz, nuestra tolerancia y nuestro amor. Los procesos de expansión de conciencia o de iniciación ocurren hoy en el ritual de la vida cotidiana. Es aquello que tenemos permanentemente en nosotros, es aquello que vivimos con nuestros semejantes, nuestras relaciones. A veces le pedimos a la vida que nos de una gran responsabilidad; por ejemplo, la de contribuir a salvar el planeta. ¡Y lo pedimos cuando ni siquiera hemos sido capaces de salvarnos a nosotros mismos! ¡Cuando ni escuchamos a nuestro hijo teniéndolo al lado! ¡Cuando nos quemamos la lengua por la mañana y el chocolate no nos sabe a chocolate por estar pensando en la cuenta, en el transporte o en la hora de llegada al trabajo! Si ni siquiera vivimos en el instante del presente, ¿cómo le pedimos a la vida que nos de una responsabilidad infinita? Aún más: si no cumplimos con nuestro deber, ¿cómo le pedimos responsabilidades a la vida? ¿Cómo le pedimos una responsabilidad mayor cuando no sabemos ni servimos a nosotros mismos, si no sabemos ni mantener en buen estado el instrumento de nuestro cuerpo para que en él pueda interpretarse la música del alma? Salir del mundo de la ilusión es nuestra principal tarea. A eso se llama despertar y no se puede hacer al margen de la vida cotidiana. El despertar no tiene lugar ni en la cima de los Himalayas, ni en la cima de los Andes, ni en el altar de un templo. El despertar interno solamente puede acaecer en el altar del corazón. Uno despierta al genuino vivir cuando puede descubrir su miedo. Muchas personas llegan el lunes al trabajo exhaustas, fatigadas... justo después de dos días de descanso. ¿Y por qué se sienten tan cansadas cuando aún no ha comenzado la semana laboral? ¿Qué las ocurre? Pues quizás que hayan vivido todo el fin de semana con el temor de encontrarse y se la han pasado -de mil maneras- huyendo de sí mismas. Con pavor a la soledad. Y es que lo más terrible que les puede ocurrir a algunas personas es tener tiempo libre, un tiempo para ser. Por eso, inconscientemente, buscan formas de matar el tiempo. Solo que matar el tiempo es como matar la vida ya que el tiempo es el movimiento de la conciencia, una estrategia de la vida. Cuando se mata el tiempo se asesina el presente, se destruye la vida. El tiempo es oro porque es productivo... pero en términos de conciencia, no sólo en términos de dinero. El tiempo es la expresión del movimiento de la conciencia y en su quietud el tiempo se vuelve interior. Se para el reloj afuera y entramos en el territorio del instante. En la perfecta quietud el presente intenso es tiempo de eternidad. Porque la eternidad no está en el más allá ni el más acá: se da en la quietud de la conciencia donde el ser alcanza ese vórtice de paz en el que está intacto su infinito potencial. Sí, el temor a la soledad es uno de nuestros temores ocultos y se refleja en la incapacidad de estar con nosotros mismos, de ser nuestra propia compañía. La soledad es una condición del alma y la podemos llamar, cuando llega la madurez del ser, la Edad del Sol; edad de la plena madurez, edad del momento en el que podemos ser también nuestros propios compañeros, edad de la interiorización y de la reflexión. Sin esa quietud, sin ese silencio de la soledad, no hay autoconocimiento, el punto de partida de todo genuino saber. ¿Y cómo ingresar entonces en la Edad del Sol? ¿Cómo aceptar la soledad? ¿Cómo convertirnos en la propia compañía? ¿Cómo mirarse en el espejo de las propias aguas y, aquietando el agua de las emociones, dejar que el sol de la mente penetre hasta el fondo del lago, el cuerpo físico? Vivamos conscientemente cada día unos minutos de soledad en los que, en silencio, nos observemos renunciando a la memoria y a todos los condicionamientos. Sin repetir ningún mantra: basta, simplemente, pronunciar reiteradamente nuestro nombre. Sin apellidos, sólo el nombre: Iván, José, Juana... Repítelo una y otra vez suavemente y comprobarás que llega un momento en el que entras en contacto con esa conciencia donde habita la madurez que liberará la Edad del Sol en tí. Los refugios exteriores generan dependencia e impiden madurar al tiempo interior de la soledad, donde aprendemos a tener un soporte interno. Carece de sentido que, para no aceptar la soledad, nos refugiemos compulsivamente en cualquier actividad que mantenga entretenidos nuestro cuerpo, nuestras emociones o nuestros pensamientos hasta el punto de caer en prácticas que embotan los sentidos y dañan la salud. Aunque sepamos que si no encontramos nada que hacer el temor a la soledad y nuestra incapacidad de ser nosotros mismos nos lleve a una posible crisis de pánico. Está constatado que muchas de tales crisis se dan durante los fines de semana, cuando la gente no tiene “nada que hacer”, cuando la vida no la llenan de cosas exteriores... y se dan cuenta en su interior de que no hay nada que dé sentido a sus vidas. Vivamos la soledad afrontando el miedo de morir que impide hasta el vivir. El miedo a la soledad es el miedo a la muerte. El miedo de dormir es el miedo a morir. En eso consisten muchos insomnios. El miedo a la soledad y el miedo a morir son temores a asumir la propia identidad, miedos a perder la falsa identidad o a la caída de la máscara. Pensemos además que cuando estamos huyendo de nosotros mismos no podemos ser compañía para nadie. Por eso asumirnos tal como realmente somos es condición esencial para mantener relaciones humanas. Y toda relación humana tiene una esencia terapéutica. En las reacciones de ataque o de huída, en cambio, no existe ninguna relación constructiva. Ni siquiera con uno mismo. La reacción de fuga es una estrategia evolutiva del sistema límbico: si te va a morder una fiera escapas, entras en una reacción de fuga. Sin embargo, la fiera temible es con frecuencia esa parte nuestra que, al negar o reprimir, fortalecemos hasta que llega a invadirnos. Tenemos miedo de esas reacciones, de esos impulsos porque se pueden desbordar y poseernos. Desarrollamos, en suma, temor de nuestro propio interior. Aún en la quietud se desencadena una fisiología anómala sólo requerida para el evento extremo del ataque o de la huída pero, como estamos en reposo, toda la energía excedente sobrecarga los nervios, el sistema vascular, todas las glándulas endocrinas. Sometido así el organismo a la presión del miedo que desencadena un ataque o una huída, uno ataca o huye de sí mismo. Y entonces no podremos relacionarnos pues no estaremos nunca con nosotros mismos. Con lo que tampoco podremos de verdad estar con nadie. Es el drama del terror de estar a solas con la propia conciencia. Es miedo de la auto-confrontación interior. Es miedo del Amor porque el Amor no es sólo aquello que te acaricia, es sobre todo aquello que te confronta. Es aquello que te hace igual, exactamente igual a ti, lo que pule dolorosamente tus aristas, aquello que penetra tus sombras. Es Amor la esencia que te trasparenta al llevarte más allá de la apariencia. Y para entrar en el territorio que va más allá de la respuesta límbica del ataque o la huída es necesario entrar por el portal de la apertura amorosa. La apertura amorosa es, en suma, el mínimo común denominador para tener una visión real del mundo, una visión que nos lleve más allá de las divisiones producidas por la falsa identidad a la vivencia de nuestra esencial integridad. La apertura amorosa es condición del ritual de desarrollo, aquella relación que, comenzando con los cuidados de la madre, nos ha ayudado a encontrar un mundo pleno de sentido, un mundo que nos abraza y al cual podemos abrazar, un mundo al que nos podemos entregar sin temor porque, en ese darnos, encontramos multiplicado todo cuanto damos.jicp
BUSCAR AMOR
Artículo de Abril de 2008
Por Jennifer Hoffman
Nota: Este artículo es parte de una serie del libro del Arcángel Uriel “Cambiando Nuestra Conciencia – el Proceso de Sanación y Transformación” que estará disponible pronto.
¿Qué nos hace buscar la relación perfecta, tomar trabajos agotadores, hacer de la vista gorda a aquellos que son menos que respetuosos hacia nosotros u oídos sordos a comentarios poco favorecedores o hirientes? ¿Qué es lo que queremos desesperadamente que toleraremos mucho para recibir incluso un pequeño porcentaje de ello? ¿Qué es eso que si no lo tenemos, incluso en cantidades pequeñas, moriríamos – emocional, espiritual, mental e incluso físicamente? Es el amor. No simplemente lo romántico, las flores y el tipo de amor de velitas encendidas, sino la apreciación y el respeto que recibimos de los demás que nos hace saber que nos valoran, que somos dignos de su atención y afecto, que estamos bien. Cuando destilamos todos los esfuerzos de nuestra vida, podemos encontrar un tema central que aparece por todo lo que alguna vez hemos hecho, simplemente estamos buscando amor.
El amor con mucha frecuencia es usado en el sentido romántico que nos olvidamos de los muchos otros aspectos del amor. El amor que tenemos, por ejemplo, por nuestros amigos o personas que están cerca de nosotros. El amor que tenemos por nuestra familia, incluso si no es recíproco. Podemos tener amor por nuestra carrera o trabajo o por nuestros sueños y metas. Amamos el planeta, la naturaleza, nuestras mascotas e incluso nuestro auto. Podemos amar nuestra nueva televisión o una reciente adquisición material. Muchos de nosotros tenemos un amor por la jardinería, la música, el arte, la escritura u otra actividad que es una válvula de escape para nuestra creatividad. Existen muchas maneras de amar y muchos aspectos de amor y todos ellos se enfocan en una cosa, nosotros amamos lo que valoramos. Y esperamos que esta valoración sea regresada a nosotros en la forma de respeto, admiración, apreciación – en pocas palabras, amor.
Nuestra búsqueda de amor, la cual incluye apreciación, respeto, honor y valoración, de otros tiene su propia agenda – queremos saber que somos aceptados, que alguien se preocupa lo suficiente por nosotros, por lo que hacemos, por quienes somos como persona, que enfocarán su energía emocional en nosotros de una manera positiva. Cuando no entendemos que esto es lo que queremos nos movemos de una situación a otra, ya sea de romance, trabajos, carreras, amistades, donde vivimos, pensando que estamos buscando la felicidad, cuando en realidad estamos buscando amor, en todas sus formas.
Desde una perspectiva espiritual sabemos que tenemos un suministro ilimitado de amor incondicional disponible para nosotros todo el tiempo. Pero queremos una prueba física de ese amor en el plano material, reflejado para nosotros por los demás y situaciones que prueben que somos dignos de ser amados. Y esto no siempre está ahí. Podemos trabajar duro por ello pero no siempre obtener tanto como necesitamos o queremos. Existen varias razones para eso, de las cuales la más importante es cuando no nos conectamos con nuestra fuente interna de amor incondicional, enfrentamos al mundo con una necesidad de amor sin fondo. Haremos cualquier cosa, o casi cualquiera, para tener esa necesidad satisfecha.
Cuando no nos sentimos amados, apreciados y valorados por los demás también nos sentimos sin poder, olvidando que lo que estamos experimentando solamente es un reflejo de nuestro nivel de auto-amor. Esto es un ciclo que se auto-perpetúa y que nos lleva más allá en la búsqueda de prueba de nuestro valor dentro de cada situación y persona que encontramos, todo eso se nos refleja en cuánto no nos amamos. Y llegamos más y más allá dentro del ciclo porque nadie puede darnos los que todavía no tenemos.
El Universo nos da amor cada momento de cada día, todo lo que tenemos que hacer es reflejarlo y dejar que nuestra necesidad por amor se convierta en un reconocimiento del amor que ya tenemos y somos. Esto nos hace poderosos, una fuerza a ser considerada cuando manifiesta nuestra realidad, haciendo que nuestros sueños se hagan realidad y creando la prueba física del amor incondicional que existe dentro de cada uno de nosotros. Cuando tengamos tal consciencia de cuán maravillosos, amados y dignos de amor somos que reflejamos ese amor al mundo, el mundo responderá enviándonos prueba de ese amor en cada situación y persona que encontremos. Y la necesidad sin fondo será llenada para rebozar y ya no necesitaremos buscar amor porque el amor estará buscándonos a nosotros.
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Acerca de la autora
Jennifer Hoffman es una intuitiva, sanadora espiritual, mentora, maestra y autora. También canaliza la energía del Arcángel Uriel. Jennifer ha ayudado a muchas personas a través del Cambio con sus percepciones y consejos únicos, facilitando su viaje de sanación. Jennifer es la fundadora de www.urielheals.com, un centro de crecimiento y sanación espiritual en línea y dedicado a los mensajes y enseñanzas del Arcángel Uriel. Información sobre los libros de Jennifer, seminarios en línea y servicios está disponible en su sitio web, o al email: healing@urielheals.com
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** Los contenidos tienen copyright © 2004-7 por Jennifer Hoffman. Todos los derechos reservados. Puede circular en forma completa o parcial siempre y cuando la nota completa del copyright sea desplegada, se den los créditos apropiados y no haya cobro por el mensaje.
Traducción: Xitlalli Contreras - www.templodelsol.com
Email de Jennifer Hoffman: healing@urielheals.com
Correo de voz: 480-894-1675
Web: www.urielheals.com

El AMOR
¿Que haría el amor en mi caso?
Si el amor fuera yo y yo fuera el amor…
Os amaría porque tú y yo somos lo mismo
Porque tu y yo somos amor; amor diversificado.
Cada uno jugando un papel en un rompecabezas infinito.
Si el amor fuera yo, me uniría a ti aun siendo diferentes.
Te respetaría sabiendo que en nuestras diferencias
se encuentra la grandiosidad de lo pequeño
y es gracias a lo pequeño que se forma el absoluto.
Si el amor fuera yo, estaría plenamente conciente;
pues el amor es conciencia. Vibraría derramando energía
en todo momento y en espirales alcanzaría el mundo infinito
de las percepciones sabiendo que todo lo que me rodea es amor.
Si el amor fuera yo, dejaría de ser un amor indefinido, subjetivo,
circunscrito a este plano tridimensional y pasaría a afianzar
al amor Absoluto que respeta y comprende a todos y a cada uno
de nosotros en nuestras distintas posturas psicológicas.
Si el amor fuera yo, te diría que te amaras como yo te amo
Llenaría tu vida del equilibrio y armonía necesarios
Rompiendo esquemas obsoletos de pensamiento,
accediendo al mundo de la percepción, la inspiración, y la intuición.
Si el amor fuera yo avanzaríamos hacia
el mundo de la percepción, en una extrapolación mental,
que envolvería a nuestro cuerpo en una energía amorosa
plena de sensación de felicidad, de tranquilidad, de equilibrio
de humildad, de paciencia y de plenitud.
Si el amor fuera yo seriamos todo y nada a la vez,
y desde la gran ventana abierta del infinito mundo tridimensional
estableceríamos las coordenadas de comportamiento,
conociendo a cada momento lo que hemos de conocer
y en ese grado vibracional, en ese punto solo amaríamos.
Si el amor fuera yo estaríamos atados por ese lazo invisible
que todo lo impregna y que llamamos Dios, Creador, Absoluto.
Y que anida en el fondo más profundo
de cada uno de nosotros y de todo lo que nos rodea.
Si el amor fuera yo sería más que un sentimiento
Sería equilibrio completo de cuerpo y espíritu
envueltos de energía amorosa, de felicidad,
de tranquilidad, de equilibrio, de humildad y de paciencia.
Si el amor fuera yo… tú y yo seriamos uno solo
tú y yo seriamos solo amor…
El amor es paciente, es benigno; el amor no es celoso ni envidioso,
el amor no es presumido ni orgulloso; no es arrogante ni egoísta ni grosero;
no trata de salirse siempre con la suya; no es irritable ni quisquilloso;
no guarda rencor; no le gustan las injusticias y se regocija cuando triunfa la verdad.
Quién ama sinceramente es fiel a ese amor, cuéstele lo que le cueste;
siempre confía en la persona amada,
espera de ella lo mejor y la defiende con firmeza.
Tres cosas permanecerán:
la fe, la esperanza y el amor.
Pero lo más importante de estas tres cosas es el amor."
JESÚS
Corintios 13:4-7, 13 (Biblia al Día)
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Mensajes sobre... » El amor |
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La llave es el Amor. Es imperiosa la necesidad de manifestación del Amor como única vía de salvación para la humanidad.
Deben dar paso a la expresión del Amor en cualquiera de sus vestiduras: Si le encuentran camuflado en el enamoramiento y la pasión por un semejante, bienvenido sea. Si le encuentran detrás del amor que se siente por los hijos, bienvenido sea. El amor a los amigos, a la naturaleza, al arte, el Amor expresado en cualquiera de sus formas es válido.
A partir de ahora les proponemos como ejercicio extender ese amor filial, paternal, de pareja, etc. a una forma de Amor más sublime.
Se trata de dar lugar -por invocación al Espíritu de la Gracia- a una forma de Amor Universal, abarcativa, plena, conciente, hacia cualquier forma de vida.
El ego, disfrazado tras el orgullo, la vanidad, los celos, la angustia, la inseguridad, la aversión, impiden la expresión de esta Forma Pura, tan tangible como la silla sobre la cual están sentados.
El Amor es una sustancia de tipo etérica, con características específicas plausibles de ser medidas, pesadas, evaluadas y catalogadas, si sólo fuera posible en vuestro plano.
El Rayo Rosa es el vehículo a través del cual es Amor se transporta, de allí a que bien representen todo lo referente al enamoramiento con este dulce color.
El Amor se siente, se palpa, alimenta y nutre. Contiene en sí mismo todas aquellas "enzimas" que posibilitan la real nutrición de sus cuerpos físicos. ¿O no han oído de aquellos ascetas que han dejado de comer durante años en su encarnación en la Tierra? Es precisamente porque el Amor otorga al organismo todo lo que éste necesita para funcionar correctamente. ¿Entienden ahora por qué cuando el ser humano atraviesa por el periodo de enamoramiento inicial se resiste a comer y lo primero que se le retira es el apetito?
El Amor cura. Su sustancia es el remedio más eficaz a cualquier enfermedad representada en el organismo, ya que ésta se inicia en los cuerpos sutiles, para luego trasladarse por resonancia hacia los planos más densos de la materia. Su configuración universal, es decir, la sustancia original de lo que TODO está formado, restituye los patrones desfigurados que provoca la enfermedad.
El Amor permite la materialización de los deseos por el mismo mecanismo a través del cual se consigue la sanación. Dulcifica los patrones arquetípicos y promueve la Fe, que es el elemento específico que se necesita para "gatillar" la representación de lo deseado, querido o imaginado.
Cuando dan lugar a sentimientos mezquinos y egoístas lo único que consiguen es alejar la posibilidad de que en sus vidas ocurran sólo cosas buenas, ya que permiten a las formas más bajas por las que están compuestas sus personalidades a que se manifiesten, impidiendo de esta manera la vivencia del Amor.
La siguiente meditación queremos orientarla hacia la vivencia plena del Amor y sus Poderes.
Visualicen una neblina espesa y abundante a su alrededor. Esta neblina es color rosada con matices dorados. Sientan como esa nube los roza, respírenla, huélanla, perciban su caricia y su maravilloso perfume. Esta sustancia es el Amor visto y experimentado en Esferas más sutiles que las que ustedes habitan. Gradualmente sientan como el chakra de sus corazones se inundan de esta sustancia, que al principio les concedemos experimentar desde "afuera hacia adentro", pero eventualmente deberían ver cómo el generador de la Luz rosada son sus propios corazones. Coincidirá la emisión de esta luminosa irradiación con una sensación de bienestar y una calidez muy fuerte en esta zona. Ustedes ya la conocen. Esta vez es más plena y consciente y es irradiada por cada uno y por todos, los inunda desde afuera y la emiten ustedes mismos.
Dense permiso para aceptar el don, y recuerden la sensación. Cada vez que necesiten transmutar un sentimiento dañino o egoísta recurran al recuerdo de este maravilloso instante. Cuanto más la vivencien cada día, más felices serán. Disuelve literalmente antiguos roces, conflictos y hasta deudas kármicas contraídas. Cura y Bendice. Nutre y Alimenta.
Por las mismas propiedades inherentes al Amor, comprobarán que con la sola evocación de este momento podrán ir moldeando la vida de sueños que siempre desearon tener. También advertirán cómo la gente que los rodea se contagia y responde increíblemente bien a este ejercicio por ustedes propiciado. La misma sustancia actúa sobre ustedes y sus entornos con una fuerza que ninguna otra experiencia llega jamás a igualar.
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Mensajes sobre... » La alegría |
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Vivan con alegría. La alegría es el mejor regalo que pueden hacerse a sí mismos y a los que los rodean.
La alegría materializa los deseos por una cuestión más relacionada con la física que con la religión. Si se pudiera comprobar fehacientemente el poder sanador de la alegría se asombrarían. Pero hasta ahora no se ha inventado aparato alguno capaz de medir una amplitud de onda tan alejada de la realidad material de la tercera dimensión. El día en que los instrumentos científicos con los que se manejan se actualicen a las vibraciones más sutiles del Cosmos, tendrán la posibilidad de medir la capacidad real que tiene la alegría de precipitar formas de más allá de la dimensión en la que vibran.
Sonrían, que la sonrisa borra primero por fuera y luego por dentro, todo rastro de aquello que no son ustedes y que no les pertenece. La sonrisa relaja las tensiones que sellan el velo entre lo humano y lo Divino.
Dios regaló al mundo la risa para ayudar al hombre a estar más cerca de su Esencia. Cuando ríen beben el agua cristalina de la Fuente de la Verdad y la Vida. La risa debería ser uno de sus más preciados tesoros, ya que les permite conectarse sin tapujos ni vergüenzas a la imagen de la Creación.
La risa es la llave maestra que abre todas las puertas del Universo. Nuestro Señor Jesucristo pasaba muy buena parte de su tiempo riendo y sonriendo. La risa es el trazo Divino sobre la tela de la naturaleza humana.
Rían y que sus risas sean lo suficientemente contagiosas como para ayudar al entorno a compartir la dicha de simplemente SER: aunque se desconozca la razón de la alegría, igualmente actúa su capacidad natural de unificar vibraciones en una nota superior.
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Mensajes sobre... » El placer |
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El placer es un regalo Divino de afectación directa a los sentidos. Cuando el placer termina en ellos, es tiempo perdido. Sólo el placer que abarca estados más profundos es aquel que vale la pena ser vivido.
Les decimos esto para que sepan que buscar el pasajero estado de obnubilación y aletargamiento de los sentidos que proporciona el placer, es una fútil manera de querer acercarse a la Esencia. Se debe permitir o dar acceso únicamente al placer que llega al alma, porque así se aligera su peso específico y se la eleva a una frecuencia vibratoria superior que la sutiliza. Por el contrario el otro -el de los sentidos- sólo densifica la "envoltura" etérea del alma, ejerciendo peso sobre ella y literalmente aplastándola hacia abajo, en un sentido contrario a la elevación de la misma.
Inclusive sería factible probar que esto realmente ocurre si dispusieran de algún artefacto que pudiera pesar el alma tras una u otra experiencia, o en su defecto medir su volumen. Hallarían que tras un placer puramente sensorial, el alma se torna más pesada y ocupa más volumen y peso específico, mientras que tras el placer profundo ésta se aligera y dispersa.
De allí a que tras experiencias sumamente placenteras la persona puede sentirse como si estuviera flotando.
Les decimos esto porque es necesario aprender diferentes maneras de aligerarse.
Eventualmente todos ustedes necesitarán aprender a volatilizar su cuerpo denso.
Generalmente se conocen técnicas obsoletas como el ayuno o la supresión del deseo y del Yo, tan famosas en culturas tanto orientales como occidentales. Estas técnicas son útiles para otra época y espacio, pero nada más difícil de conseguir para una nación como la suya. La práctica de estos rituales vacíos de contenido y difíciles de realizar los dejarían de inmediato fuera del camino de la Ascensión. Y no es así.
Nosotros les aseguramos que a través de la vivencia del placer real se pueden conseguir los mismos efectos que otrora consiguieran los yoguis y los adeptos tras décadas de arduo entrenamiento.
El Universo se "aggiorna". Así como es arriba es abajo. Las tendencias cambian, se toman decisiones, se opta por rumbos de acción, se actualizan constantemente los arquetipos.
Entonces: ¿Cómo distinguir de antemano de qué tipo de placer se trata?
Pues bien. No hay fórmulas secretas ni pases mágicos que sirvan de la misma manera a cada individuo. Quien esté interesado en llevarlo a cabo deberá detenerse un segundo a pensar antes de efectuar tal o cual acción para preguntarse, con sus propias palabras: ¿Obtendré placer Real de esta vivencia? ¿Este placer me ayudará a crecer?
Pregunta y se te responderá. Por señales, intuición, voz interior o cualquier otra forma plausible de ser percibida por quien formuló la pregunta.
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Mensajes sobre... » La confianza |
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La confianza es el medio para hallar las respuestas. Es imprescindible confiar más allá de toda expectativa, aunque no se vea Luz en el camino.
El Padre provee, siempre. Si no se confía, no se permite la realización de aquello que se espera y se necesita.
Aunque los senderos parezcan truncos, aunque las tormentas asolen el horizonte, aunque todo parezca perdido y sin forma, es allí cuando más se debe confiar. Sólo de esta manera se da paso a la materialización. La no confianza lleva a la concreción de los temores, y las soluciones no se dejan manifestar.
Es importante que crean que esto es cierto: siempre es más fácil desesperar que confiar, preocuparse que entregarse, y nada más negativo contra la Verdad Universal de que el Padre cuida y vela por sus hijos.
Confiando se desactivan los mecanismos que hacen al miedo y a su poder. Desconfiando se da paso a fuerzas negativas que alejan al hombre de su Esencia y de la concreción de sus sueños. Así se polarizan los vestigios del miedo hacia su realización y se cumplen los temores.
La intuición -que actúa directamente sin previo consentimiento del hombre pero ante la cual pocas veces se calla para escuchar- es quien dirá al oído de cada uno si el camino es el Amor y Su Confianza, o todo lo contrario.
Se puede comenzar a practicar la confianza como una técnica. Sin embargo, con el tiempo y la repetición se convierte en un ejercicio de pleno consentimiento. Enseguida se comprueban los beneficios de confiar y se vivencia que el no confiar desgasta la salud, concreta temores y no llega a prever situaciones que han de ser trazadas por el pincel del futuro lineal del aprendizaje en el mundo material. Es de los ejercicios más simples de todos, porque no se requiere tanto de disciplina sino más bien de consuelo en los momentos difíciles.
Cuando sus fuerzas flaqueen y se crean perdidos o solos, denle lugar a la palabra que brotará del Interior de ustedes y que les susurrará que no deben preocuparse, porque el Padre sabe lo que necesitan aún antes que ustedes lo soliciten. |
Mensajes sobre... » Los deseos |
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La materialización de los deseos se da cuando el hombre somete sus más íntimos pensamientos, su accionar diario y toda su actitud frente a la vida, a una posición lógica y coherente con ellos. Esto los encamina hacia su propia realización.
Cuando se intensifican los pensamientos y las acciones con suficiente fuerza, se procede literalmente a "cargar" lo que se desea, produciendo así su materialización. Así los deseos se precipitan en el mundo de las formas cuando ya no pueden -por su propio peso- mantenerse como estructuras en el mundo de las ideas.
Por ello hay que tener extremo cuidado con lo que se piensa y se desea: a través del mecanismo citado es posible concretar la realización tanto de lo positivo como de lo negativo.
Las enfermedades son un claro ejemplo de la materialización de los pensamientos. Comienzan como ideas que se instalan en los cuerpos etéricos y de allí descienden -alentadas por el miedo- al cuerpo físico. Nadie desea para sí mismo algo malo, pero el miedo es un generador efectivo que empuja a las ideas hacia su auto realización. Lo mismo se puede decir de las "malas rachas", de los accidentes, de lo que ustedes denominan coincidencias, son todas manifestaciones de las ideas o deseos por consumarse.
Viven constantemente rodeados e interactuando con universos paralelos, simultáneos o como quieran llamarlos. Son mundos que coexisten con ustedes, con todo lo que se manifiesta y con lo que no. Cuando se sitúan en una determinada frecuencia de onda permiten la materialización de formas similares. Por ley de afinidad se concretan las ideas -en forma de hechos, personas o circunstancias- que se encuentran vibrando a la misma velocidad que ustedes. Se les presentará solamente aquello con lo que tengan afinidad vibratoria.
El tiempo que tarde el pensamiento o deseo en concretarse dependerá exclusivamente de qué tan propenso esté el contexto para que ello ocurra. El perfecto Estado de las Cosas no admite sino la coherencia: Lo que desean será posible en tanto encaminen -consciente o inconscientemente- las circunstancias para que esta realidad tenga cabida. Esto es, vivir la concreción del deseo de antemano, darlo por hecho. Así se contribuye a que el último paso -la precipitación del mismo en el mundo de las formas- ocurra antes en el tiempo lineal.
A veces el deseo no es tan fuerte o real para mantenerlo activo y cargarlo lo suficiente, permitiendo su materialización. Van y vienen, deseando (o creyendo desear) primero esto, luego esto otro. Se dicen a sí mismos que nada de lo que desean se concreta. Pero no obran ninguna acción específica que permita que el pensamiento se precipite. Ni siquiera desean o idealizan lo suficiente.
Los "filtros" -de los que ya hemos hablado- tergiversan la forma de sus deseos reales, los que han venido a concretar en esta encarnación, los que provienen directamente de su Esencia. En otras palabras, si tienen algún aspecto que los perturba, algún trauma o conflicto no resuelto, es muy probable que sus sueños no se cumplan. Están interfiriendo contra ustedes mismos en un nivel del que ni siquiera son conscientes. Si viven quejándose de su suerte, de lo mal que les salen las cosas, no hacen otra cosa más que reforzar esta idea. Crean constantemente su propia realidad.
El Orden Universal es Perfecto, todo responde con coherencia absoluta y total a lo que ustedes decretan. Inclusive los llamados "milagros" no son otra cosa más que la representación de hechos que obedecen a leyes que escapan su comprensión y discernimiento, pero leyes al fin.
No deben temer. No permitan que nada se interponga entre ustedes y lo que realmente desean. La Luz volatiliza todo con lo que entra en contacto. Soliciten ayuda -siempre- y les será concedida.
Tarde o temprano verán que sus sueños se concretan, tengan paciencia. Puede que a las circunstancias les tome un tiempo -para ustedes no adecuado- para acomodarse y dar cabida a lo que desean. Los tiempos universales pueden no coincidir con su ansiedad natural, aunque son Perfectos. Trabajen en esa dirección para precipitar los deseos más rápidamente.
Denlos por hecho. |
Mensajes sobre... » La duda |
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La duda desencadena efectos muy adversos en quienes no están en condiciones de protegerse a sí mismos, ya sea por desconocimiento de las circunstancias, o bien por la falta de toma de conciencia personal y encuentro con el Ser.
El cuerpo etéreo está compuesto por una sustancia que se volatiliza ante la composición química de la duda. La duda propia o ajena literalmente corroe el campo electromagnético a nivel etérico, ya que la forma de pensamiento de la que está compuesta, decodifica el mensaje que une los electrones de los campos o cuerpos sutiles. Se podría igualar el efecto de la duda a aquél de los ácidos que ustedes conocen en su dimensión.
De esta manera se abren accesos a los campos inferiores y el efecto se traslada por resonancia a los campos superiores, permitiendo la intromisión de fuerzas involutivas. Estas fuerzas opuestas podrían "adueñarse" de los campos electromagnéticos inherentes a cada ser, retrasando el grado de Ascensión individual y obstaculizando el camino del propio crecimiento personal.
Además, la corrosión a nivel energético de los patrones áuricos dependerá -reflexiológicamente- de qué zona esté expuesta a la duda. Es así: De acuerdo a su naturaleza, la duda se instalará en la zona del aura que reflexiológicamente represente, por ejemplo, el corazón. Repercutirá afectando hacia arriba y hacia abajo a nivel del corazón. Eventualmente, el corazón se "cerrará" como mecanismo de autoprotección y barrera a cualquier filtración de energía. |
Mensajes sobre... » El error y el perdón |
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Todo dolor se debe entender como lo que es: un paso más hacia la purificación, un aprendizaje que hace adelantar, a pesar de uno mismo la mayor parte de las veces. Es la manera que conoce el ser humano para evolucionar, cuando deshecha inconscientemente otras posibilidades alternativas que le conducirían hacia el mismo puerto.
Todos los seres se equivocan: esa es precisamente la finalidad de encarnar en un planeta como la Tierra: aprender. Si no necesitaran aprender, no estarían aquí. Cuando la vida insiste en poner en el camino la misma piedra para tropezar, se debe buscar la lección detrás de la experiencia.
Ningún error humano es tal a los ojos de Dios. Es una manera de aprender a través del ejercicio del libre albedrío -el bien y el mal en su plano- donde cada ser recoge en vida encarnada o desencarnada los frutos de sus propias acciones.
Generalmente el equívoco precede a la toma de conciencia del error. Otra cuestión es la percepción del fallo como tal: la mayor parte de las veces, es la vergüenza la que empuja al individuo a percibir la dimensión del error respecto a sus semejantes, y no antes. El ser humano toma conciencia de la gravedad del asunto cuando se da cuenta del dolor que ocasionó a sus pares.
Cada ser es un cúmulo único de vivencias, valores, sentimientos y una realidad creada por él mismo. Sólo a través de la experiencia compartida se aprende a ponerse en el lugar del otro.
Debido a la naturaleza y condición del ser, cada uno elige rumbos o caminos de acuerdo a la afinidad de creencias, sentimientos o realidades. Los años biológicos generalmente no hacen más que solidificar viejas estructuras que el individuo tiende a repetir por comodidad, seguridad, o debilidad para cambiar.
El orgullo no es sino una faceta encubierta de la personalidad del individuo. Encubierta porque detrás del orgullo se esconden falencias propias, temores antiguos, miedo al rechazo y mortificación. En definitiva, pena por uno mismo. El orgullo es el camino de los ciegos de corazón.
Resentir es peor que perdonar, masticar el odio una y otra vez no hace sino estancar. Activa indefinidamente la rueda del karma a la que voluntariamente están sometidos.
El Perdón es el arma mágica de la que han sido dotados al encarnar en este plano, para acercarse voluntariamente al Proceso de Ascensión. El Perdón purifica, cura, calma, sosiega, sana.
El verdadero poder sanador del Perdón devuelve a cada uno lo que le corresponde por Voluntad Divina.
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Mensajes sobre... » Los miedos |
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Ningún miedo o aflicción tiene poder para asegurar nada. Por el contrario, de acuerdo a la Ley de Materialización, el miedo disipa la manifestación de lo nuevo y materializa aquello a lo que precisamente se teme. Por la Ley de Afinidad se sitúan en aquellas vibraciones bajas en las que el miedo tiende a manifestarse y atraen así aquello que se encuentra vibrando en la misma frecuencia de onda, que no es nada de lo bueno. Lo Bueno vibra a una velocidad mucho mayor, que no puede aparecer porque la frecuencia del miedo no se lo permite.
Los miedos que focalizan en el porvenir los involucran hasta el hastío en una cadena de causa y efecto, proyectando una constante repetición de patrones viejos que no admiten ser reconsiderados. Los miedos cristalizan formas de pensamiento que los acompañan y se "adueñan" de sus vidas: Les ceden poder a entidades -formadas por ustedes mismos a través de la proyección inadecuada de sus conciencias- que terminan decidiendo por cada uno y les quitan protagonismo.
El Padre provee, siempre. Es imprescindible confiar aunque no se vea luz en el camino. Si no se confía, no se permite la realización de aquello que se espera y se necesita. Hay que aprender a confiar más allá de toda expectativa, porque es allí donde se encuentran todas las respuestas.
Aunque los senderos parezcan truncos, aunque las tormentas asolen el horizonte, aunque todo parezca perdido y sin forma, es allí cuando más se debe confiar. Sólo de esta manera se da paso a la materialización. La no-confianza lleva a la concreción de los temores y las soluciones no se dejan manifestar.
La intuición, que actúa directamente sin previo consentimiento del hombre pero ante la cual pocas veces se calla para escuchar, es quien dirá al oído de cada uno si el camino es el Amor y su confianza, o todo lo contrario.
Siempre parece más fácil desesperar que confiar, preocuparse que entregarse. Nada más negativo contra la Verdad Universal de que el Padre cuida y vela por sus hijos.
Cuando sus fuerzas flaqueen y se crean perdidos o solos, denle lugar a la palabra que brotará del Interior de ustedes que les susurrará que no deben preocuparse, porque el Padre sabe lo que necesitan aún antes de que ustedes lo soliciten.
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Mensajes sobre... » La venganza |
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La venganza es la expresión más dañina del individuo contra sí mismo, una forma explícita de crear karma muy negativo para uno mismo, por más que el hombre considere que de esta manera equilibra las fuerzas que previamente operaron contra su voluntad.
Los hombres se sienten sedientos de venganza cada vez que estiman que el otro acometió injusticias contra ellos, sus familiares o seres queridos, o sus circunstancias.
Si el hombre supiera que en otros planos, aquel que le infringe el daño es un voluntario para llevar a cabo una delicada misión que ayuda al reconocimiento de la experiencia por la supuesta víctima, cambiaría su parecer al respecto.
En el Perfecto Orden de las cosas, cada hecho o acción obedece a un plan ulterior de evolución. Incluso las experiencias más traumáticas son una manera que necesita el individuo para despertar a un estado de Conciencia Superior.
El Yo Superior de aquel que te infringe el daño ha pactado previamente con tu Yo Superior en que en un acto de amor sería aquel que te haría el supuesto daño. Generalmente se trata de Espíritus de la misma familia que necesitan -en un proceso de mutua evolución- ser la víctima y el victimario.
La toma de conciencia es rara en estos casos, ya que allí es cuando la venganza adquiere vida propia y enajena al individuo de su propio accionar.
La venganza actúa como una forma pensamiento que se alimenta de las bajezas de los cuerpos inferiores. Quien haya tenido sed de venganza lo sabrá: El sentimiento se manifiesta con una sensación que raya lo sexual. Si bien no hay nada de malo en lo sexual, ni mucho menos -ya que es la forma que tienen los seres tridimensionales de cumplir con el plan de evolución- está siempre teñida de sensaciones que hacen sólo a los planos inferiores de la personalidad. Aquí es donde se instala la sed de venganza. De allí a los sentimientos extremadamente físicos que despierta.
Utilicen la Luz Violeta y luego purifiquen con Luz Blanca. La luz disuelve estas formas pensamiento, que no hacen más que empujar al hombre a actuar contra sí mismo, en un acto injustificado considerado equívocamente necesario para igualar la balanza de la Justicia. Recuerden que Justicia es un término de vuestro plano, no existe más allá de la cuarta dimensión de conciencia. No es.
Aquellos que cometen un acto de venganza bien saben que éste no hace más que sumirlos en un profundo estado de tristeza. Porque la venganza no es necesaria en la Manifestación del Amor, y porque no es sino un acto de desamor hacia uno mismo.
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Mensajes sobre... » La envidia |
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La envidia es una manifestación de los cuerpos inferiores del ser en su estado más primitivo.
La envidia es una expresión de inseguridad por parte de quien la experimenta. Somete a esa persona a un estado de alienación y esclavitud hacia sí mismo.
La envidia actúa en planos sutiles de la siguiente manera: La energía dedicada a generar este sentimiento, es emitida con una carga determinada -positrones- que la convierten en una especie de sustancia viscosa, algo verdosa (verde de envidia), que impregna al objeto y a las circunstancias envidiados. De esta manera, jamás se permite la materialización de aquello que se envidia, ya que estos aspectos se encuentran "pegoteados", evitando así la precipitación de los mismos en el mundo de las formas.
Sentir pena por una persona envidiosa tampoco es recomendable, como no lo es la empatía. En términos astrales, la pena alinea al emisor con la vibración propia de la del envidioso, lo cual lo somete a la misma frecuencia vibracional en lapsos de existencia, impidiendo la sutilización o Ascensión para quien siente pena.
La mejor manera de hacer frente a los actos de envidia es la ignorancia. A veces puede parecer difícil de llevar a cabo, ya que quien es objeto de envidia se protege a sí mismo -en un intento de defensa, superioridad y condescendencia- sintiendo compasión. Sin embargo, la compasión crea lazos karmáticos ante este tipo de actividad, por lo que se recomienda hacer oídos sordos ante esta manifestación primitiva, para dar lugar exclusivamente a formas de vibración superior.
Quien es objeto de envidia generalmente lleva asociado en su misión o tarea personal el acto de aprender a revalorizarse, a confiar en sí mismo, a delimitar su campo de acción individual y a hacerse fuerte pero sensible ante las manifestaciones inferiores del prójimo. Todo esto forma parte del aprendizaje personal, delineado perfectamente en el contrato que se establece previo al nacimiento entre el ser y su Yo Superior o Expresión Divina. El aprendizaje pre-pactado conlleva a veces actos de altruismo en las situaciones más nimias que puedan tener lugar en lo cotidiano; la lección aparece camuflada tras experiencias absolutamente humanas, cuyo único objetivo es enseñar a los actores a perdonar y a fortalecerse.
El perdón HACIA UNO MISMO, opera maravillas en términos sutiles ante estas manifestaciones. La mente humana es tan extremadamente intrincada, que no comprende a priori el aprendizaje ulterior encerrado en los hechos del diario vivir. La mente busca razones "hacia afuera", pocas veces permitiéndose la auto reflexión. Sin embargo, cuando se opera el Perdón hacia el propio ser, se perdona instantáneamente a todas las formas que acompañan las circunstancias. El Perdón "baña", literalmente, a los cuerpos inferiores del ser en una Luz Sanadora, permitiéndole ver la Realidad tal como está diseñada por los actores conscientes -que no son más ni menos que ustedes mismos- en planos de manifestación superiores a la Tercera y Cuarta Dimensiones de Conciencia. El Espíritu de la Gracia infunde la fuerza necesaria para la materialización concreta de Aspectos Superiores y ayuda al Perdón a realizarse.
La culpa -implantada en las primeras fases de la evolución humana como mecanismo de trascendencia sobre uno mismo- lleva al hombre a sentirse internamente merecedor de las circunstancias de envidia. Esto implica una interminable sucesión de causas y efectos que es necesario trascender a fines de la Evolución Personal.
Pidan ayuda cuando no sepan cómo manejarse en situaciones en los que son centro de envidia. Pidan ayuda para ustedes mismos. La sola intención modificará instantáneamente los cursos de acción de la materia, polarizando los hechos en una banda superior.
Siempre, siempre, estamos con ustedes. La ley del libre albedrío nos impide interceder -a menos que sea estrictamente necesario- o a menos que ustedes así lo soliciten.
Pidan y se les dará. |
http://www.grupodeluz.com.ar/index.cgi?wid_seccion=11&wid_item=50
ENAMORIAMIENTO VS. AMOR
Hay que procurar no dejar las cosas del amor en manos exclusivamente del corazón
De entrada, lo que más nos llama la atención de alguien es el aspecto físico. De repente,
conocemos a una persona que «nos gusta». No es sólo su menor o mayor belleza física; es
algo más, difícil de precisar. Los gestos, la forma de hablar, de moverse, nos resultan
especialmente atractivos. Más tarde, su forma de comportarse, la relación que se va poco a
poco estableciendo con esa persona, tienen algo de sugestivo, en especial, que nos va
cautivando sin damos cuenta.
Aunque no siempre, se produce un «amor a primera vista», un «flechazo»
En otras ocasiones, esa persona puede resultamos poco interesante de entrada, incluso
resultarnos desagradable o pretenciosa. Sin embargo, según la vamos conociendo más,
cambiamos la opinión que en un principio nos habíamos forjado sobre ella, volviéndonos
cada vez más receptivos.
LA INTUICIÓN
En estos procesos la intuición juega un gran papel. No cabe duda de que todos vamos
acumulando, sin damos cuenta, una serie de experiencias y conocimientos que dan lugar a
ciertas asociaciones inconscientes. Es lo que algunos han llamado «memoria experiencial» .
Cuando, por ejemplo, entramos en una habitación que nos es familiar y la notamos distinta,
extraña, buscamos el motivo hasta que al final identificamos que algo falta o está cambiado
de sitio. El aviso inconsciente es anterior a la explicación racional, porque sin darnos cuenta
hemos ido grabando en nuestra memoria la distribución, colores, etc., de ese cuarto.
Igualmente, cuando vemos a una persona y nos «cae mal» sin que sepamos decir por qué,
se están poniendo en marcha procesos inconscientes de este tipo. Probablemente hayamos
tenido experiencias anteriores por las que identificamos ciertos gestos o comportamientos
con formas de ser que nos desagradan, sin que encontremos una explicación racional que
lo justifique.
Lo contrario sucede cuando una persona nos atrae. Intuimos que con ella nos podríamos
compenetrar y sentimos bien en su compañía. Pero muchas veces nos equivocamos, esta
intuición falla.
Esto es particularmente frecuente cuando nuestra situación afectiva es propensa al
enamoramiento. Entonces podemos proyectar nuestros deseos en casi cualquier persona
en la que hallemos cierta sintonía. Como decía André Maurois, en ciertos períodos de la
vida estamos débiles afectivamente y, como la persona que está baja de defensas, estamos
a merced de cualquier virus que pasa a nuestro alrededor, podemos enamoramos de
cualquiera.
LA VOLUNTAD
Tras esta primera fase de atracción física y psíquica se comienza a considerar la posibilidad
de que también nosotros le hayamos gustado. Por eso es más fácil enamorar, si esto se
pone de manifiesto, de forma más o menos entrevelada. Es el juego de la coquetería en sus
diversas manifestaciones.
Después viene el momento más peligroso, cuando consideramos la posibilidad de
enamorarnos. En este punto actúa la voluntad. Si dejamos esta puerta abierta ya estamos
perdidos. El amor se nos cuela sin darnos cuenta, y cuando queramos reaccionar estamos
atrapados.
Se van configurando una serie de procesos que nos alejan de la realidad hasta llegar a un
estado, en palabras de Ortega y Gasset, de «imbecilidad transitoria».
Por un proceso denominado «catatimia» percibimos de otro modo todo lo referente a esa
persona. Nuestra afectividad deforma estas percepciones acercándolas a nuestros deseos:
la vemos más guapa, más interesante, más inteligente, etc., aunque los demás no estén de
acuerdo con nosotros. Por eso se dice que el amor es ciego. Además se produce una
«proyección atributiva inconsciente» , fenómeno que consiste esencialmente en completar,
sin darse cuenta, los aspectos desconocidos de la persona objeto de amor con los atributos
que el enamorado desea, por lo que ésta queda idealizada.
PENSAR EN TI
El enamoramiento es una pasión y, como tal, organiza la personalidad con el único fin de
obtener el objeto que la nutre, el ser amado. Los enamorados se ven arrastrados y
dominados por él. No pueden dejar de pensar en esa persona ni concentrarse en otra cosa,
aunque lo intenten. Se cambia de forma de pensar. Si hace falta, todo se justifica, el
corazón anula la razón, todo vale si es para poder estar con esa persona, no se soporta su
ausencia, se quiere poseer a toda costa, y de ahí la expresión «te comería».
Naturalmente, hay personas más o menos apasionadas, por lo que estas transformaciones
son en algunos casos mucho menos intensas que en otros, pero en todos los casos los
aspectos afectivos se imponen a los racionales.
Después, cuando la intensidad del enamoramiento va cediendo, comienzan a surgir poco a
poco algunas dificultades, dudas y problemas. ¿Será capaz de queremos tal como nosotros
la queremos?, ¿merece realmente la pena? Amar y enamorarse son cosas bien distintas.
El amor es un sentimiento de estimación ajena, del que nos sentimos autores, que se
prolonga en el tiempo con relativa independencia de las circunstancias extremas,
dependiendo de la voluntad y capacidad personal para nutrirlo.
En el amor no hay voluntad de posesión como en el enamoramiento, sino deseos de dar y
compartir. Deseos que se proyectan ampliamente en el tiempo, dentro de un proyecto
común con la persona amada. Es un sentimiento que cambia el rencor por perdón, los celos
por confianza plena, la rivalidad por colaboración, la intolerancia por comprensión, el
egoísmo por generosidad.
AMAR Y ENAMORARSE SON COSAS BIEN DISTINTAS
AMOR
• Se experimenta como
voluntario.
• Elaboración más racional.
• Deseo de dar y compartir.
• Experiencia afectiva poco
intensa.
• Experiencia afectiva profunda.
• Comportamiento congruente
con la afectividad.
• Paciencia.
• Planificación.
• Constancia.
• Conductas maduras.
• Da estabilidad emocional.
• Bastante objetividad de
apreciación.
• Lo físico y lo sexual no es tan
importante.
• Proyección amplia en el
tiempo.
ENAMORAMIENTO
• Se experimenta como
involuntario.
• Elaboración más irracional.
• Deseo de poseer y celos.
• Experiencia afectiva muy
intensa
• Experiencia afectiva superficial
• Comportamiento ambivalente y
contradictorio (paso al odio).
• Impaciencia.
• Improvisación.
• Inconstancia.
• Conductas inmaduras.
• Da inestabilidad emocional.
• Gran subjetividad de
apreciación
• Lo físico y lo sexual es muy
importante.
• Proyección a corto plazo.
LA RELACIÓN PERFECTA
Generalmente, el amor surge del enamoramiento. La relación se va transformando
paulatinamente, y según se atenúa el apasionamiento inicial va aumentando el amor
progresivamente. En otros casos sucede al contrario: la relación comienza por el amor que
se tiene a una persona y casi sin damos cuenta descubrimos que estamos enamorados.
El enamoramiento sin amor carece de consistencia y está abocado al fracaso. El amor sin
enamoramiento sí la tiene y puede mantener una relación satisfactoria para los dos. Si
existe amor y enamoramiento, la relación es perfecta.
Por este motivo, hay que procurar no dejar las cosas del amor en manos del corazón
exclusivamente. También hay que considerar, desde una perspectiva más racional, las
posibilidades que tenemos de poder establecer una relación satisfactoria y duradera con
una persona en concreto. Nuestra capacidad y voluntad de amar y la suya. Las
circunstancias que rodean a esa persona, su familia, sus amigos, etc., ya que todo esto
vendrá a formar parte de nuestro mundo.
Muchas veces, los problemas aparecen cuando no se encaja, por el motivo que sea, con la
familia o los amigos del otro. Se puede tender a evitar esta relación, incluso a intentar alejar
al otro de sus seres queridos, lo cual no se suele aceptar, ni es bueno, ya que son vínculos
antiguos y naturales que, generalmente se deben respetar y aceptar.
Un nivel cultural e intelectual parecido también va a favorecer una buena comunicación
entre esas dos personas. Una comunicación amplia, libre, espontánea, sincera y
participativa es esencial para lograr una relación afectiva adecuada.
Un estilo de educación parecido va a evitar muchos roces o comportamientos
desagradables de la vida cotidiana, lo cual es verdaderamente importante a medio y largo
plazo. Muchas relaciones se estropean por el rechazo que termina produciendo la falta de
hábitos higiénicos, comportamientos groseros, etc.
Cuando se tienen planteamientos parecidos y realistas, si se piensa del mismo modo,
particularmente en lo que se refiere a cuestiones fundamentales, es más probable que se
llegue a un acuerdo en estas cuestiones, por lo cual son siempre preferibles una
concordancia ideológica, escalas de valores similares y orientaciones parecidas en la forma
de ver la vida.
Tener aficiones parecidas constituye una ventaja en la mayoría de los casos, ya que facilita
la posibilidad de compartir mejor el tiempo de ocio; no obstante, en otros casos, cuando se
trata de personas abiertas, el tener aficiones distintas puede resultar enriquecedor, siempre
que el otro se muestre interesado en las mismas, ya que puede verse ampliado en este
campo.
LA MADUREZ
Una cierta madurez de personalidad es imprescindible para poder establecer una relación
afectiva adecuada y duradera. También hay rasgos de personalidad favorables en este
sentido. Esencialmente consistirían en una buena capacidad para dar y recibir afecto, para
comprender al otro, para adaptarse a los cambios y dificultades, en una suficiente
estabilidad emocional, sentido de la lealtad y fidelidad.
Tener una cierta imaginación para evitar la rutina y saber disfrutar de la vida dentro de cada
circunstancia suele evitar que la relación caiga en el tedio de la monotonía. Un buen sentido
del humor desdramatiza muchas situaciones y alegra la vida a los demás.
El respeto al otro es esencial para la vida afectiva, y esto implica establecer una relación de
igualdad, de persona a persona, en la que todo se comparte, desde lo que se posee a lo
que se decide.
Es cierto que en algunos casos la relación puede modificar hábitos previos inadecuados,
pero generalmente no sucede así. El abuso de alcohol, el consumo de drogas, la
prodigalidad en gastos, la tendencia excesiva al juego, las conductas irresponsables y
caprichosas son casi incompatibles con una relación afectiva adecuada y duradera. Creer
que estas personas irán cambiando no pasa de ser, la mayoría de las veces, una
ingenuidad.
CARACTERÍSTICAS DE LA ELECCIÓN IDEAL
• Atracción física mutua.
• Aficiones comunes.
• Buena capacidad de comunicación.
• Escala de valores similar.
• Buena relación con los familiares y amigos del otro.
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• Nivel cultural y educacional sin grandes diferencias.
• Capacidad intelectual parecida.
• Concordancia ideológica
• (ética, religiosa, política, etc.).
• Madurez de personalidad adecuada.
• Buena capacidad para dar y recibir afecto.
• Estabilidad emocional.
• Sentido del humor.
• Capacidad para adaptarse a los cambios.
• Lealtad y fidelidad.
• Proyectos comunes o compatibles (profesionales, número de hijos, etc.).
• Buena tolerancia a las frustraciones.
• Voluntad de compartir.
• Capacidad de comprensión y sacrificio.
• .Tolerancia y generosidad
• Respeto del otro.
• Conciencia de igualdad.
• Planteamientos realistas.
• Capacidad para no caer en la monotonía.
• Ausencia de hábitos inadecuados (alcohol, drogas, juego, etc.).
SABER QUERER
Hay una última cuestión particularmente importante. Aunque el amor, como sentimiento,
tiene siempre las mismas características básicas, no todo el mundo quiere de la misma
forma. No es suficiente con querer, sino que hay que saber querer.
Saber querer es encauzar ese sentimiento hacia comportamientos de la práctica diaria que
logren el objetivo último del amor: hacer feliz al otro. Puede haber formas de amar que no
sean adecuadas para la personalidad de ciertas personas y sí para otras.
La convivencia diaria entre dos personas siempre es difícil. Los pequeños detalles y
dificultades del día a día pueden ir minando progresivamente una relación hasta destruirla.
Decíamos al principio que el amor tiene algo de incomprensible y misterioso. Es cierto. Sin
embargo, si intentamos conocer mejor a la otra persona, a nosotros mismos y comprender
un poco mejor estos sentimientos, seremos más realistas.
Si cuidamos mejor la elección que hacemos y procuramos, no sólo con cariño, sino también
con inteligencia, enriquecer esa relación día a día, tendremos muchas más posibilidades de
éxito.
CÓMO SABER SI NUESTRA ELECCIÓN ES ACERTADA
Pregunta muy importante. ¡Cuántos casos se dan en que ellos o ellas han llegado al
noviazgo casi insensiblemente! Vecindad, amistad entre familias, convivencia en el trabajo o
en los estudios y un buen día se encuentran «comprometidos» con aquella persona, sin que
tal noviazgo haya sido objeto de una decisión tomada tras una seria reflexión personal.
Estimamos que hay cuatro preguntas a las que uno mismo -y con toda sinceridad- ha de
tratar de responderse:
1. ¿Qué actitud tiene mi novio/a en relación con sus padres?
¿Actitud de respeto a sus indicaciones, o más bien «pasar» de cuanto ellos dicen?
Las cosas se ven de distinto modo a los veinte que a los cincuenta años, pero se
pueden tener ideas distintas y respetarse mutuamente. Nada dice en favor de un
joven, aunque ya sea mayor de edad, el que campe por sus respetos sin tener para
nada en cuenta el parecer de sus mayores.
Si con los propios padres tiene esa actitud, piénsese que la misma va a tener o más
negativa aún con los padres de su cónyuge, presentándose así, desde el comienzo
de la vida matrimonial, graves problemas.
2. ¿Qué actitud tiene en relación con el trabajo?
Pensemos en la importancia que el trabajo va a tener para la buena marcha de un
hogar. No sólo porque de él provienen los ingresos económicos, sino porque el
trabajo -tanto el del hombre como el de la mujer- tiene un influjo de primer orden en
el modo de ser, en la actitud ante la vida y ante los hombres. Por ello es importante
preguntarse: ¿toma él con interés sus obligaciones o busca la menor disculpa para
evadirse?, ¿qué actitud tiene ella ante las tareas del hogar? Graves problemas
suelen plantearse cuando algunos de tan importantes aspectos no quedan
debidamente cubiertos en el nuevo matrimonio. Y ello puede ser ya detectado en el
período del noviazgo.
3. ¿Qué actitud tiene conmigo?
¿Actitud de cariño, de delicadeza, de comprensión, o más bien de exigencia, de
tozudez en cuanto a la imposición de sus ideas? ¿Soy mejor persona junto a él o
ella, o más bien nuestro noviazgo es una fuente continua de peligros? Es claro que
el noviazgo lleva consigo muestras de cariño que no se dan en una amistad
comente. Y son buenas y deben prodigarse. Pero la entrega del propio cuerpo en
aquellos actos que van directamente orientados a la generación de los hijos es algo
específico del matrimonio y para el matrimonio deben ser reservados.
4. ¿Cuál es su actitud religiosa?
El que un matrimonio tenga una fe común constituye, para la buena marcha del
hogar, un elemento decisivo. Los criterios ante las dificultades que pueden
presentarse en la vida íntima conyugal serán los mismos. La educación de los hijos
tendrá una orientación similar. Ante los grandes problemas de la existencia no habrá
entre los esposos graves discrepancias. ¡Qué triste, por el contrario, cuando las
ideas religiosas de uno son objeto de silencio o, incluso, de burla por el otro cuando
el hijo contempla cómo aquellas obligaciones religiosas que su madre con tanto
interés trata de inculcarle nada significan para su padre! ¡Cómo se ve privado el
hogar de momentos inolvidables vividos en común.
PELIGROS QUE SE DEBEN EVITAR
Muchas más preguntas, en relación con la persona que aman, pueden hacerse los novios.
Pero las cuatro indicadas les son suficientes para saber si su elección tiene o no visos de
ser acertada. Y dos peligros deben evitar. El primero: el de no ser sinceros en las
respuestas: recordemos cómo el enamoramiento desfigura los hechos: no se ven las cosas
como realmente son sino como uno quisiera que fueran. Segundo peligro: el pensar «es
verdad que deja que desear en tal o cual aspecto pero cuando llegue al matrimonio ya
cambiará. Yo me encargaré de ello». Y llega al matrimonio y sigue siendo como era, o peor
aún, ya que entonces no hay por qué fingir. Y el que en el noviazgo era un mal hijo o una
mala hija lo seguirá siendo después, no sólo con sus padres, sino con los de su cónyuge.
Y el que ante el trabajo tenía una actitud incorrecta continuará procediendo del mismo
modo. Y el que, excediéndose en sus intimidades, buscaba sólo el placer continuará
buscándolo, ahora fuera del hogar. Y al que carecía de convicciones religiosas no le
surgirán como por encanto después de la boda, y toda la vida del hogar se verá afectada
por su indiferencia en aspecto tan importante.
¿Que en algunos casos hay un milagro? Puede ser. Pero los milagros no se dan todos los
días. Quien planea la felicidad de su futuro hogar pensando en milagros, lo más seguro es
que se encuentre después con el fracaso más estrepitoso.
Por otra parte, no olvidemos que el noviazgo es período de prueba. Si a lo largo de él se ve
que aquel muchacho o aquella muchacha no son la persona indicada para ser el padre o la
madre de nuestros hijos, cortar. Cortar sin miedo a las presiones del ambiente, de las
familias, del que dirán, etc. Más vale rectificar a tiempo que luego llorar toda una vida una
elección mal hecha.
carlos.leos@ yahoo.com. mx
"Sé tu mismo el cambio que quieres ver en el mundo." M.K. Gandhi
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