El sueño es la fase regeneradora del cuerpo. En su transcurso, el organismo cambia de la simpaticotonía «activa» a la fase de parasimpaticotonía «pasiva» y se relaja. La mayoría de las funciones corporales se reducen, mientras que otras se realizan a pleno rendimiento como, por ejemplo, la desintoxicación nocturna por parte del hígado.
Los dormitorios estaban, en tiempos pasados, poco cargados eléctricamente. El problema principal lo representaban las zonas de perturbación geopática. En nuestra época es distinto: los dormitorios son, a menudo, verdaderas minas de cargas electromagnéticas: radiodespertadores, aparatos estereofónicos y de vídeo, así como televisores en la habitación, lámparas eléctricas junto a la cama, elevadores de pies y cabeza en los colchones, calefacción eléctrica en las camas de agua, reductores eléctricos para iluminar indirectamente el espejo... Todo ello influye directamente sobre la persona que está descansando en la cama, quien, además, recibe las radiaciones de los soportes metálicos y de los muelles de los colchones cargados eléctricamente (<<se acopla»).
En consecuencia, el organismo permanece en la fase de simpaticotonía. El sueño es intranquilo y pertur
bada, y la regeneración, insuficiente.
Por las mañanas se levanta sin haber dormido bien y se siente como «hecho polvo». Se perturba la desintoxicación y el metabolismo, la vitalidad biológica disminuye.
Una perturbación del sueño a largo plazo repercute también en una perturbación general de los mecanismos de compensación, regulación y reacción del cuerpo. Semejantes perturbaciones pueden actuar de manera especialmente intensa si los metales de la boca del durmiente reciben las oscilaciones del entorno como si de antenas se tratase. Éstas actúan entonces en el cerebro, especialmente en el hipotálamo, la hipófisis y la epífisis, y también en los sistemas nervioso y hormonal.
Alargar la etapa de simpaticotonía significa que los órganos, que se tendrían que regenerar por la noche, no
que están activos por la noche, como hígado -vesícula biliar e intestino grueso-y pulmones, se ven sobrecargados por las interacciones. La capacidad de reacción del organismo disminuye a causa de la carga nocturna habitual. Esto puede manifestarse en bloqueos del conjunto de la energía señal de que podemos encontrarnos bajo cargas geopáticas y electromagnéticas a largo plazo.'
Si el sueño del paciente se ve perturbado a largo plazo, deben buscarse las fuentes de perturbación. Éstas deben eliminarse entonces, al igual que las oscilaciones perturbadoras ya almacenadas en el cuerpo, para que la fase de regeneración nocturna pueda volver a actuar plenamente.
Después de todo lo dicho, se entiende que un sueño sano y reparador es una condición previa para la curación. Por eso forma parte de las bases de la Casa Terapéutica. |