Esta creciente desnaturalización de la alimentación fue observada y criticada por muchos renombrados científicos y profesionales de la alimentación. Pero éstos no se limitaron a criticar, sino que desarrollaron también ideas y conceptos propios sobre cómo debería ser una alimentación ideal. La multiplicidad de estas recomendaciones creó una confusión creciente en el panorama alimentario. Ésta fue promovida constantemente por nuevos consejos de personas más o menos expertas sobre la dieta y detalles de la alimentación. El resultado ha sido que la mayoría de las personas ahora ya no sabe lo que tiene que comer, a no ser que se adscriba confiadamente a una dirección determinada. Mas en medio de estas diferentes recomendaciones y prescripciones, a veces contradictorias en parte, hay algunas normas básicas que deben tomarse en consideración para una alimentación sana y que también son la base de la alimentación en el marco de la Casa Terapéutica.
Es sabido que el azúcar es un «saqueador» de vitaminas y minerales, y que es igualmente responsable de la caries y de muchos otros síntomas indeseables. Por eso su consumo debería ser tan parco como fuese posible.
El problema decisivo de la carga global por el azúcar es, sin embargo, la frecuencia de su consumo. Por la mañana en el desayuno, a mediodía en las comidas, en la sobremesa con el café y las pastas, por la tarde en la merienda, o a veces con el pequeño tentempié entre horas, el azúcar siempre está presente. Mermelada, panecillos, café, budines, pastas, chocolate, etc., casi todo está enriquecido con azúcar.
La ingestión constante de alimentos dulces conduce, sin embargo, y al poco tiempo a una desviación del medio intestinal. Como a través de él cambian las condiciones de vida de las bacterias intestinales, sigue una desviación de la flora intestinal, por ejemplo, al frenarse el crecimiento de los colibacilos.
el azúcar refinado es una de las causas principales de las falsas colonizaciones intestinales y de las
afecciones micóticas. Un saneamiento del intestino sólo puede tener éxito, por consiguiente, si usted proscribe radicalmente el azúcar de su régimen alimentario durante mucho tiempo, provocando así un cambio total del medio intestinal. especialmente nada de azúcar refinado (blanco, moreno), pero tampoco -al menos durante los primeros meses nada de azúcares ligeros: fructosa, glucosa, lactosa, azúcar de remolacha. (Igualmente, usted debería evitar las sustancias dulces a causa de sus probables propiedades cancerígenas.)
Después de sanear con éxito el intestino (desde unos dos meses hasta un año aproximadamente), puede introducirse el azúcar en las comidas, pero incluso entonces raramente y en pequeñas cantidades para evitar el endulzamiento constante del intestino y una recaída en la desviación del medio intestinal.
En vez de azúcar, usted podría emplear, no obstante, jarabe de arce, miel de abejas sin azúcar, zumo de peras, algunas veces incluso en grandes cantidades.
Lo sentimos, pero también la carne de cerdo está absolutamente prohibida durante y después de una terapia según las normas de la Casa Terapéutica. Eso concierne no sólo al apreciado escalope, sino también a todo aquello que se produce con carne de cerdo: cualquier carne de cerdo, salchichas de cerdo o con ingredientes de cerdo, grasa, manteca, tocino, jamón, todo ello hasta en restos. Incluso la gelatina de los ositos de goma y de algunas cremas de la piel contiene grasa de cerdo para mejorar la untuosidad.
¿Por qué somos tan estrictos? ¿Por qué es tan necesario abstenerse absolutamente de la carne de cerdo? Porque el cerdo es altamente tóxico para las personas, es decir, ¡altamente venenoso! Hay toda clase de argumentos para ello:
- La carne de cerdo tiene un contenido muy alto de grasas. Incluso la llamada carne de cerdo magra contiene grandes cantidades de grasa, puesto que ésta, al contrario que otros tipos de carne (por ejemplo el carnero y la ternera), también se concentra intracelularmente, esto es, en las células, mientras que la grasa sólo se encuentra prácticamente en el tejido adiposo. Usted puede reconocerlo poniendo un asado de cerdo magro en una sartén caliente: éste libera grasa enseguida y puede asarse en ella.
- La carne de cerdo tiene un alto contenido de colesterol, puesto que la grasa siempre está asociada con el colesterol. El organismo humano necesita, ciertamente, colesterol para las diferentes funciones, por ejemplo, para formar las membranas celulares o transportar las grasas, pero demasiado es demasiado, y el depósito de colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos causa fácilmente
- La carne de cerdo contiene una proteÚla que, debido a su estructura, tiene una elevada tasa de descomposición. Se convierte muy rápidamente en sustancia de putrefacción. Los productos de putrefacción que se originan por ella cargan considerablemente el intestino, la linfa, la sangre, el híga
do y todos los órganos excretores, secretores y de almacenamiento de toxinas. Por su grasa, su colesterol y su estructura proteica específica, la carne de cerdo es uno de los grandes promotores de la arteriosclerosis.
- La estructura proteica de la carne de cerdo es parecida a la humana. Por ello no es reconocida como extraña por las defensas permanentes del intestino durante la digestión, sino que puede llegar fácilmente al sistema linfático y a la sangre a través de la pared intestinal, junto con sus productos proteicos de putrefacción y las toxinas. Esto ocurre mucho más rápida y fácilmente que en las restantes proteínas animales y vegetales.
- La carne de cerdo tiene un efecto negativo sobre el tejido conjuntivo, que tiene la misión de ensamblar el organismo como un todo. El agua en el tejido conjuntivo la retienen enlaces de pequeñas moléculas que la mayoría de las veces son de carácter sulfuroso. Cuantos más de estos enlaces estén presentes en este tejido, más é!gua se retendrá y más hinchado estará. Puesto que la carne de cerdo es fuertemente sulfurosa, al consumirla se almacena una gran parte de estos enlaces sulfurosos en el tejido. Así, el tejido conjuntivo succiona toda el agua como si fuese una esponja. ¡Con un consumo frecuente de carne de cerdo, el tejido se hincha literalmente! Como estos enlaces sulfurosos son específicos de un órgano, usted puede a veces reconocer en sus congéneres qué carne de cerdo les gusta comer más: la nuca, el tocino de la espalda, el tocino del vientre, el jamón. Las acumulaciones pronunciadas de tocino o, especialmente, las acumulaciones de grasa en las nalgas o los muslos, tan odiadas por las mujeres, se derivan a menudo del consumo de tocino.
- Las sustancias mucosas de la carne de cerdo se almacenan en tendones, ligamentos y cartílagos del aparato locomotor. Estas sustancias del tejido conjuntivo están, en cierto modo, obstruidas con flema por el consumo de carne de cerdo, son blandas y tienen poca capacidad de resistencia. En consecuencia, los tendones se hiperextienden con más facilidad, los ligamentos ya no pueden resistir las cargas y el cartílago degenera. Por ello se originan enfermedades típicas, como el reuma, la artritis, la artrosis y daños en los discos intervertebra1es.
- La carne de cerdo es rica en la hormona del crecimiento, lo que no sólo provoca un fuerte crecimiento deljoven hasta la pubertad, sino que también está activa en los adultos promoviendo inflamaciones, hinchazón de los tejidos, etc. Puesto que promueve todos los procesos de crecimiento, provoca también el crecimiento de las células cancerígenas. La carne de cerdo interviene como coadyuvante en el origen del cáncer al entarquinar el tejido conjuntivo y acelera su progreso mediante la hormona del crecimiento.
Atración de histamina, la más alta entre los animales de matadero. La histamina es, por otra parte, el mayor desencadenante de reacciones alérgicas. Por ella promueve la carne de cerdo los procesos alérgicos' desde las alergias de la piel como la urticaria y la neurodermitis hasta la fiebre del heno.
Apoya también los procesos inflamatorios como abscesos, furúnculos, carbunclo, inflamaciones intestinales, venéreas y el flujo en las mujeres, pero también las enfermedades inflamatorias de la piel, como los eczemas. En toda carga de estrés se sucede la liberación de histamina, que promueve los fenómenos negativos de ésta. Un cuerpo alimentado con carne de cerdo es, a causa del alto contenido de histamina, poco resistente al estrés y tiene tendencia por ello a las úlceras de estómago, arritmias e infartos.
- Las toxinas de la carne de cerdo perturban las funciones nerviosas y con ello las demás funciones del organismo. Pueden conducir a reacciones alérgicas y/o inflamatorias en la sangre, la linfa, los tejidos y también en los órganos.
- El cerdo es el mayor agravante de la linfa que se puede registrar por tests. Las cargas de la linfa después del consumo de carne de cerdo actúan todavía cuatro semanas después. Una terapia linfática con éxito es imposible con un consumo continuado de carne de cerdo.
Los cerdos de matadero son animaies altamente sensibles. Reaccionan ya al mínimo estrés expulsando mucha adrenalina y con un infarto
En conjunto, el cerdo es un animal enfermo,
contaminado, que además no puede alcanzar su edad biológica de órganos o bien de tejidos individuales.
Por eso, los terapéutas de la Casa Terapéutica prohíben estrictamente a sus pacientes de uno y otro sexo el consumo de carne de cerdo. Suponemos que usted, después de lo aquí descrito, lo entenderá y abogará por ello.
En nuestra cultura la leche de vaca es, casi de modo inevitable, la primera proteína extraña que la persona toma con, o después, de la leche materna (o, por desgracia, en sustitución de la leche materna). En la primera edad del lactante, ni la flora intestinal ni las defensas del intestino están, sin embargo, preparadas para el metabolismo de las proteínas de la leche de vaca. Por eso se producen con frecuencia reacciones alérgicas e inflamatorias al consumo de leche de vaca, y estas reacciones duran a menudo toda la vida, aun cuando más tarde los mecanismos de adaptación del cuerpo las pongan en segundo plano, conduciendo a las llamadas alergias enmascaradas. Pero también una carencia de lactasa puede conducir a la intolerancia de la leche de vaca, es decir, de lactosa.
La leche de vaca y los productos lácteos deben evitarse, pues -si se han revelado como intolerantes en el test-, hasta que la intolerancia, o bien la alergia, se hayan tratado con éxito. Esto no es posible la mayoría de las veces en casos de carencia de lactasa.
La alergia a la leche de vaca puede comprobarse fácilmente con las correspondientes ampollas de testar. Para ello se acoplan al paciente las oscilaciones de la leche de vaca por medio de ampollas de testar y se comprueban sus reacciones a ellas. Cómo sucede esto ya se ha descrito detalladamente en el libro Bioresonanz-Therapie -mitk6rperund substanzeígenen Schwingungen heílen'. También está explicada la terapia de las alergias a la leche de vaca.
Además, la leche de vaca tampoco es el maravilloso donante de energía para el cuerpo humano que siempre nos han dado a entender.
Podemos arreglarnos muy bien sin ella, pues el calcio que contiene puede recibirse bien con otros alimentos. Por otra parte, difícilmente puede establecerse un valor oficial para la recepción del calcio. Los esquimales toman en la alimentación mucho menos calcio y los suecos mucho más que los centroeuropeos. Y los africanos, chinos e indios casi no beben leche, porque, a causa de la carencia de lactasa, no la pueden tolerar. Un excesivo consumo de los productos de leche de vaca, por ejemplo de requesón y yogur, promueve incluso la putrefacción del intestino y puede favorecer la formación de hongos intestinales
Todo en esta sección pertenece al libro de Terapia Bioenergética de Martin K. , Reinhold D. y Norbert O.
|