Indudablemene, los cereales proveen de abundante energía. El matutino pan de trigo recién hecho es un donante de vitalidad sin igual: abundantes vitaminas, enzimas, oligoelementos,
elementos de alta concentración, y tampoco falta la fibra.
Pero los cereales -en especial el trigo-son también uno de los alergenos más fuertes. En presencia de una estructura enzimática perturbada en el intestino pueden convertirse en una gran carga. La gliadina (prolamina en los granos de trigo y centeno) yel gluten (la proteina del trigo y otros cereales, excepto el maíz y el arroz) pueden aglutinar y desnaturalizar las vellosidades intestinales y conducir a la celiaquía (véase el glosario) o bien a la esprue (véase el glosario). La fuerte acidificación del intestino y del cuerpo pueden reforzarse todavía más por el consumo de cereales.
Antes de decidirse a incluir cereales en el centro del plan alimentario, uno debería cerciorarse de si en realidad los puede tolerar. (Esto vale también, por cierto, para la cura de Mayr,' que precisamente establece como agentes terapéuticos la leche de vaca y la harina de trigo, los dos alergenos principales.)
Así pues, el grano no puede digerirse bien al igual que los vegetales crudos si la situación enzimática del sistema digestivo no es adecuada para ello (por ejemplo, en caso de una debilidad del páncreas) o si el intestino está irritado por alergenos o infecciones, entonces aquéllos incluso pueden actuar de manera nociva, pues, por ejemplo, los vegetales crudos pueden conducir a estados de irritabilidad en las capas profundas del intestino a causa de la carencia de enzimas si la digestión de los hidratos de carbono y del almidón no ha concluido aún. En estos casos, una alimentación a base de crudos y granos puede ser francamente una carga.
Es importante, al evaluar la alimentación a base de cereales, crudos y productos integrales, no sólo tener en cuenta su valor nutritivo, sino también la evaluación de la situación enzimática y del intestino. Usted puede comprobar de nuevo que no todo vale para todos, sino que debe establecerse un plan individual, especialmente en la alimentación.
A causa de la gran parte de alimentos refinados (elaborados industrialmente) presentes en la alimentación diaria, el intestino ya no está acostumbrado a la fibra. Para estimular las funciones intestinales y darle al intestino la fibra necesaria para la vida, debería tomarse cada mañana un muesli al estilo Schnitzer (según la receta del doctor Johann G. Schnitzer) recién molido. Este muesli tiene también la ventaja de ser rico en vitaminas y minerales y aportar mucha energía al organismo.
Pero los alérgicos al trigo no pueden comer éste junto con el muesli, y deben tenerse muy en cuenta las alergias generales al trigo y también al centeno, avena, etc., y asimismo a los frutos mezclados con ellos.
Además del muesli al estilo Schnitzer recién molido, cada comida debería contener una parte de verduras crudas y/o fruta. En general, la alimentación tendría que estar constituida de modo que la parte de verduras y frutas crudas de la dieta aumentasen considerablemente.
Todo en esta sección pertenece al libro de Terapia Bioenergética de Martin K. , Reinhold D. y Norbert O |