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Los Ritmos Craneales El líquido cefalorraquídeo parece ser *Ia principal sustancia que recoge en su estructura la esencia del Aliento de Vida. A través del sistema nervioso central la difunde, como una fluctuación longitudinal, hacia el resto del organismo. Tambien se puede entender como un sistema bioelectromagnético que en cada respiración se produce una micro descarga de electricidad que llega todas las partes del cuerpo y sus canales es el maravilloso tejido fascial. Una parte importante del trabajo craneosacral consiste en aprender a sentir y reconocer estos movimientos, que reflejan en sí mismos la capacidad del organismo para responder con naturalidad al impulso de la Vida y, en caso de estar restringidos, facilitar su liberación.
La Marea media o Marea de potencia. Para crear la relación con la marea de potencia, el facilitador procura un aquietamiento aún mayor que en el IRC, afinando las cualidades de presencia, percepción y contacto. Las manos ya no flotan sobre la superficie de las olas como en la marea corta, sino que parecen hundirse en el interior de una marea más profunda,más estable. Su ritmo de expresión es el de una contracción y expansión más lentas, de unos 2,5 ciclos por minuto, que no se modifican con facilidad ante los estímulos externos. La atención se expande abarcando la globalidad del organismo como una sola unidad integrada, en la que se siguen reconociendo las estructuras concretas, pero no de forma aislada sino formando parte de un todo global. Se tiene la sensación de entrar en contacto con la potencia que genera los movimientos, con la inteligencia que regula los procesos, con la fuerza que apoya y sustenta cada transformación, así como con la fuente de energía que vitaliza a la marea corta. Se percibe cómo la influencia dinámica de la vida, contiene, y tiende hacia la actualización sanadora de los patrones inerciales de tensión o disfunción. Envolviendo a las fuerzas perturbadoras en un fulcro, que conservará la disfunción retenida hasta que ésta pueda ser disuelta o integrada. Desde este campo de atención, se suaviza la necesidad de "hacer" por parte del facilitador. Se promueve la contemplación dinámica del proceso, en la que el plan de tratamiento inherente surge y se manifiesta desde el núcleo del sistema. Cuando esto sucede, el todo integra armoniosamente a la parte y resurge una alineación más centrada en torno a la línea media. Marea larga. La marea larga es el primer paso de concretización y descenso del Aliento de Vida, que podemos reconocer en la práctica de la terapia craneosacral. Este ritmo es profundamente estable y se manifiesta con una secuencia de unos 100 segundos por cada ciclo. Aparentando surgir de la nada, se manifiesta y da la impresión de volver a desaparecer, para resurgir de nuevo. Contiene la Inteligencia Directiva y Creadora, la matriz de la vida que da forma y mantiene el cuerpo humano. Actúa como el principio organizador y sanador más profundo del organismo. Es la manifestación más directa del impulso original, que surge en cada instante de Aliento de Vida, la primera oleada que empieza a tomar cuerpo hacia la forma humana, incorporando la intención de la vida hacia la forma. Para percibir la marea larga el facilitador procura el mayor aquietamiento exterior e interior, soltando la idea de reconocer algo en el cuerpo del cliente. Esta marea se aprecia como un campo unificado sin forma, y parece ser mucho más que algo que envuelva al cliente, ya que no se reconocen sus límites. Es como si fuese la totalidad del Universo la que respira en el presente eterno una profunda inspiración y expiración que todo lo abarca.
Movimiento del cráneo y el sacro La vida es movimiento y el Aliento de Vida se expresa en movimiento respiratorio primario, en su fase de inhalación y exhalación. La vida, la energia, el espíritu y el Aliento de Vida crean unas ondas de fluctuación ritmica llamadas mareas. La manifestacion de estas mareas en los tejidos muestra una distribucion eficaz del Aliento de Vida y por tanto indica una salud inmejorable, su ausencia demuestra lo contrario. El Aliento de Vida en el cuerpo se expresa como: Los escases y la falta del movimiento respiratorio primario en distintas partes del cuerpo denotan un bloqueo energético y un fulcro inercial. Ese bloqueo energético es debido en la mayoría de los casos a una falta de asimilación de procesos mentales y emocionales. Según la zona bloqueada y por tanto con un fulcro inercial, denotara una emoción sentimiento en particular. Por ejemplo los fulcros inerciales en las piernas y caderas tendrán que ver con los sentimientos típicos del primer chakra o chakra raíz, la seguridad material, la sexualidad y la conexión con la tierra. Si el fulcro inercial lo tenemos en la zona del abdomen el sentimiento bloqueado serán las emociones y el poder personal, típico del tercer chakra. Si el fulcro inercial lo tenemos en la zona de la garganta o el pecho el sentimiento bloqueados serán los del amor y la expresión de los sentimientos. Si el fulcro inercial se encuentra en la cabeza responderá a pensamientos y sentimientos espirituales bloqueados. Cualquier fulcro inercial desviado de la zona media del cuerpo puede generar en un fallo de energía capaz de formar una brecha o defecto en el aura humana que se convierte en una puerta abierta a todo tipo de energías negativas acorde a la zona en particular.
Asi podriamos llegar a un entendimiento en el que muchos patrones mentales y enfermedades tienen un relacion directa con el sisitema craneosacral. Por ejemplo yo tambien intuyo que todas las hernias discales son por que los tejidos circundantes tienen unas tensiones o fulcros inerciales que desvian las vertebras y los discos intervertebrales. Que disoviendo y enderezando esos fulcros inerciales los tejidos se relajarian y la hernia discal desapareceria. Se podrian examinar muchas lesiones y sus cargas psicologicas y entablar una relacion directa. Claro está que un estudio serio y responsable sobre estos asuntos seria largo y costoso. El mundo en general tendrá que evolucionar mucho más para llegar a entender estos niveles de anergía y salud tan sutiles. Si el movimiento respiratorio primario esta distorsionado, desviado o simplemente es inexistente, tenemos que entender que existe un hecho traumático en dicha zona, sea físico o psíquico., tenemos que animar al organismo a descargar dicha energía para recuperar el MRP. Una técnica buena para la descarga es el desenroscamiento fascial y el punto de parada, entre otras, en estos casos puede aparecer movimientos vibratorios en el sistema corporal que estamos tratando, los dejaremos que sucedan. Esto lo debemos de tomar como que las fuerzas traumáticas están empezando a descargarse.
Michael Kern El reflejo en las mareas En un nivel profundo de funcionamiento, las expresiones rítmicas del Aliento de Vida son un barómetro claro y preciso de nuestros procesos mentales y emocionales. De este modo, percibiremos que la cualidad de las fases del movimiento respiratorio primario es clara, vital y suave cuando están presentes la alegría, serenidad y felicidad. Por el contrario, cuando hay tristeza, miedo o desaliento, la respiración primaria muestra restricciones, debilidad o estancamiento. Una falta de confianza se puede manifestar como vacilación, y la ansiedad como temblor. Algunos terapeutas establecen incluso una correspondencia entre los estados mentales y emocionales y el modo en que el movimiento craneosacral expresa sus ciclos rítmicos de flexión y extensión. La flexión craneosacral (con la expansión de lado a lado) se puede aso-ciar con la acción y la extroversión, mientras que la fase de extensión corresponde a la pasividad e introversión. Dependiendo de cómo han sido crea-do los patrones inerciales en los tejidos del cuerpo, la persona podrá tener una estructura predominantemente en flexión o en extensión. A su vez, esta predominancia del movimiento craneosacral hacia la flexión o la extensión puede estar asociada con estados mentales. De todos modos, estas cualidades de movimiento son generalizaciones que no siempre se aplican a cada caso particular. Feedback circular La fragmentación del movimiento respiratorio primario se correlaciona con una fragmentación del funcionamiento de la totalidad de la persona. Los patrones fisiológicos y las experiencias emocionales se perpetúan mutuamente. La influencia de la mente en la materia y de la materia en la mente parece ser un sistema de feedback circular, en el cual cada uno afecta al otro. A medida que encarnamos las experiencias psicológicas, los patrones corporales fijados influencian nuestra experiencia. Lo que denominamos conciencia y nuestra expresión física son un continuo. Cuando nuestro continuo mente-cuerpo-emoción se alinea armoniosamente, el Aliento de Vida se manifiesta con integridad y equilibrio. Experiencia emocional Aunque es natural e inevitable experimentar sufrimiento en nuestras vidas, este puede quedar atrapado en el cuerpo y continuar mostrándose en ciclos repetitivos como experiencias congeladas, si no somos capaces de liberarnos de ellas. De este modo, cargamos con nuestras experiencias físicas y emocionales como si fuera un equipaje extra que formara parte intrínseca de nuestras vidas. Esto, a menudo, ocurre a nivel inconsciente. Cualquier tensión nueva que tengamos que enfrentar se verá coloreada por nuestro condicionamiento previo. Como es bien sabido, vemos el mundo según el color de las gafas con las que lo estamos mirando. Por ello nuestras respuestas ante situaciones nuevas parecerán un disco ralla-do, que sigue reacciones preestablecidas que nos mantienen atrapados en el pasado en lugar de permanecer abiertos y movernos en el presente. Como consecuencia de ello, la expresión de nuestra matriz original de salud se verá fragmentada. Reacciones desmedidas Aunque la inercia psicológica se puede manifestar en cualquier parte del cuerpo, parece que el tejido conjuntivo juega un papel especialmente importante en el almacenamiento de estas experiencias como memorias tisurales. La interconexión de fascias a lo largo del cuerpo ofrece a menudo un medio muy apropiado para el almacena-miento de las energías emocionales atrapadas. Por ejemplo, la rabia contenida puede manifestarse en un diafragma restringido como tensión en el plexo solar, que a su vez puede conducir a problemas digestivos y dolor de espalda. La interconexión de las fascias mantiene esta situación. Cuando se accede a estados de equilibrio en los tejidos fascia-les, las fuerzas inerciales que mantienen este tipo de contracciones pueden resolverse. Habitualmente, en este momento, las emociones asociadas surgen a la superficie. Las memorias de los tejidos Para resumir, podemos decir que nuestras emociones, actitudes y patrones de estructura y función se reflejan, estimulan y mantienen entre sí. Las experiencias emocionales y las creencias psicológicas dan forma a los tejidos del cuerpo y estos, a su vez, nos predisponen a expresar ciertas emocionales y actitudes. El cuerpo y la mente se sostienen mutuamente. Cuando los pensamientos y emociones fluyen libremente, nuestras experiencias pueden ir y venir sin apegos. Sin embargo, las experiencias psicológicas repetitivas o que nos sobrepasan pueden volverse inerciales y, de este modo, almacenarse en el cuerpo en forma de memoria en los tejidos. Según Ken Dychtwald, el cuerpo se convierte en «un almacén de emociones y creencias». Las fuerzas inerciales que quedan atrapadas pueden mantener las memorias en los tejidos mucho después de que el suceso estresante haya ocurrido. De este modo, las emociones siguen repitiéndose cíclica-mente sin llegar a resolverse. Consecuentemente, un fulcro inercial puede estar compuesto por una serie de capas distintas: Contener una contracción que afecta al movimiento de tejidos y fluidos, junto con emociones asociadas que han quedado envueltas en los tejidos y, a su vez, todo ello estar siendo mantenido por fuerzas subyacentes que se han vuelto inerciales. A menudo las emociones y actitudes son los elementos que juegan el papel más importante en el mantenimiento de la inercia de los tejidos. Esta inercia sólo se podrá disipar si encontramos los recursos, el espacio y las habilidades para liberar las experiencias atrapadas. El elemento fundamental del tratamiento craneosacral reside en crear las condiciones que permitan soltar estas experiencias. Para ello, es fundamental acumular y favorecer la expresión de nuestros recursos intrínsecos. Este proceso en ocasiones implica tomar conciencia de la emoción asociada con la inercia, pero no siempre es necesario. Muchas veces, las cosas se disuelven... si estamos preparados para ello. Por otro lado, la recapitulación de las emociones traumáticas, en lugar de ser un acto terapéutico, puede retraumatizarnos, si no tenemos los recursos para revivir estas experiencias manteniendo un claro sentido de nosotros mismos. MICHAEL KERN es terapeuta Craneosacral, Osteópata y Naturópata con consulta en Londres. Es cofundador de la Craniosacral Therapy Educational Trust (Fundación Educativa para la Terapia Craneosacral) en Inglaterra, profesor del Colegio de Osteópatas, de la Asociación Craneal Internacional y de la Universidad de Westminster. También imparte cursos de Terapia Craneosacral en Estados Unidos, Suiza e Italia.Michael Kern Traducción: Tara Blasco (Extracto del libro de Michael Kern, que será editado próximamente para el mundo anglosajón, «Wisdom in the body-A Craniosacral approach to essential health»). |
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