Movimiento del cráneo y el sacro
Este Ritmo Cráneo-Sacral es el resultado de la producción de Líquido Cefalorraquídeo dentro del cráneo, su distribución a lo largo de todo el canal medular, y la reabsorción de nuevo dentro del cráneo.
Todo este mecanismo está dirigido por el movimiento de la sínfisis esfeno-basilar que abre y cierra el ángulo articular, flexionándolo y extendiéndolo. De ahí que el movimiento que realizan los huesos del cráneo cuando se produce el LCR (líquido cefalorraquídeo) en los ventrículos III y IV, y que a través del sistema Fascial por sus microtúbulos es transmitido a todo el cuerpo, se le denomine movimiento de FLEXIÓN haciendo todo el cuerpo un movimiento de rotación externa, Y EXTENSIÓN, haciendo todo el cuerpo un movimiento de rotación interna, dándonos como resultado el RITMO CRÁNEO-SACRO, independiente de otros ritmos corporales, que influye sobre el metabolismo del cuerpo y sobre cada una de sus células. Hace que los huesos del cráneo, como los del resto del organismo efectúen una rotación interna y externa, con una frecuencia de entre 6 a 12 ciclos/ min, (siendo 3 segundos la fase de llenado y 3 segundos la de vaciado) de una forma suave y casi imperceptible.
Más adelante y en diferentes Escuelas, siguiendo todas los trabajos e investigaciones de Sutherland, el estudio de la Osteopatía Cráneo-Sacral se ha realizado utilizando los más novedosos sistemas de medición para comprobar el movimiento de los huesos y su rango. Así por ejemplo la Dra. Viola Fryman, Harold I. Magoun etc. y posteriormente el equipo del Dr. Leopold Busquet, asistidos por láseres conectados a ordenadores obtuvieron una imagen holográfica tridimensional con precisión micrométrica del movimiento descrito anteriormente, dando como resultado la existencia de un movimiento cíclico cuya amplitud es de 15 a 25 mm.(RCS) (RITMO CRÁNEO-SACRAL)
Posteriormente el Dr. John Upledger dirigió en los 70 un equipo multidisciplinar formado por médicos, bioquímicos, físicos, fisioterapeutas, osteópatas, ingenieros electrónicos, etc., que estudiaron durante 5 años con simios y cráneos frescos, ayudados por sofisticados equipos que incluían antenas emisoras y radares, confirmando los descubrimientos anteriores.
Sutherland no olvidó la intuición y el sexto sentido a la hora de protocolizar y aplicar la Osteopatía Craneal, lo que nos lleva directamente a la visión holística (del griego HOLOS: totalidad) de la persona, entendiéndola como un todo: cuerpo, mente, emociones y espíritu, relacionándose con su entorno de manera respetuosa y consciente.
Por esto, hay que añadir algo del campo de la Psicología y la Conciencia Humana: “Que el pensamiento es una fuerza mental que puede ser emitida, dirigida y percibida”. El Osteópata no puede ni debe limitar esta dimensión ENERGÉTICA.
Por este mecanismo, el cráneo tiene su movimiento que transmite por el canal medular hasta el sacro, y a través del sistema Fascial llega a todo el organismo, de tal manera que aunque estemos en absoluto reposo, todo nuestro cuerpo está en un movimiento fisiológico continuo. Por lo que el principio de la Osteopatía es: “Donde hay movimiento hay vida” el movimiento por tanto es el principio de la vida, y en la Terapia Cráneo-Sacral, de lo que se trata es de devolver, restaurar mediante un estímulo, (una información, una invitación que damos al sistema que estamos trabajando) la movilidad y función normal, es decir el terapeuta da una información no directriz, ante la que el cuerpo del paciente se pone en marcha hacia su normalización.
Esto nos lleva a ver otra cosa: EL CUERPO SIEMPRE TIENDE A SANAR, POSEE MUCHOS MECANISMOS DE AUTOREGULACIÓN, lo que el terapeuta hace es “enseñarle, abrirle la puerta para que vaya hacia su bienestar”, pero SANA EL SOLO, ante lo que debemos ser humildes y no pensar que nosotros “curamos”.
La Terapia Cráneo-Sacral trabaja sobre todas las estructuras del cuerpo: SNC, membranas durales, huesos, líquidos, músculos, fascias, órganos, etc. De manera que en cada caso se usan unas técnicas diferentes según lo que se vaya a tratar.

La vida es movimiento y el Aliento de Vida se expresa en movimiento respiratorio primario, en su fase de inhalación y exhalación.
La vida, la energia, el espíritu y el Aliento de Vida crean unas ondas de fluctuación ritmica llamadas mareas.
La manifestacion de estas mareas en los tejidos muestra una distribucion eficaz del Aliento de Vida y por tanto indica una salud inmejorable, su ausencia demuestra lo contrario.
Estas fases se denominan inhalación y exhalación primarias.
Los escases y la falta del movimiento respiratorio primario en distintas partes del cuerpo denotan un bloqueo energético y un fulcro inercial. Ese bloqueo energético es debido en la mayoría de los casos a una falta de asimilación de procesos mentales y emocionales. Según la zona bloqueada y por tanto con un fulcro inercial, denotara una emoción sentimiento en particular.
Por ejemplo los fulcros inerciales en las piernas y caderas tendrán que ver con los sentimientos típicos del primer chakra o chakra raíz, la seguridad material, la sexualidad y la conexión con la tierra. Si el fulcro inercial lo tenemos en la zona del abdomen el sentimiento bloqueado serán las emociones y el poder personal, típico del tercer chakra. Si el fulcro inercial lo tenemos en la zona de la garganta o el pecho el sentimiento bloqueados serán los del amor y la expresión de los sentimientos. Si el fulcro inercial se encuentra en la cabeza responderá a pensamientos y sentimientos espirituales bloqueados. Cualquier fulcro inercial desviado de la zona media del cuerpo puede generar en un fallo de energía capaz de formar una brecha o defecto en el aura humana que se convierte en una puerta abierta a todo tipo de energías negativas acorde a la zona en particular.

Si tenemos un fulcro inercial en la articulación esfenobasilar, seguro que conlleva influencias negativas o mecánicas a otras partes del cuerpo. Las fascias y los tejidos conectivos se mantienen en tensiones constantes que consumen tu energía y te desvían del centro de tu Ser.
Una persona que tenga paz interior, equilibrio mental, confianza, energia, felicidad y emociones controladas tendrá un movimiento respiratorio equilibrado y constante, lo cual es muy difícil en estos días o poco usual.
En resumen el movimiento respiratorio primario esta muy directamente relacionado con la salud física, emocional, mental y espiritual.
También podemos decir que la fase de la flexión o llenado craneosacral esta muy relacionada con la extroversión y la acción y la fase de vaciado y extensión con la pasividad y la introversión.
También podemos definir la depresión como un problema en la articulación esfenobasilar y la base del cráneo, con algún toque en la columna vertebral. En definitiva cualquier bloqueo o fulcro inercial craneosacral tiene una relación directa con la energía física, emocional, mental y espiritual de la persona.
Además si esos fallos de energía producen patrones fisiológicos, estos repercuten en los patrones emocionales que causaron el defecto y así en un circulo vicioso muy difícil de que uno se de realmente cuenta de dónde está y sea consciente del asunto. La conciencia es una de las llaves maestras para nuestro desarrollo como personas evolucionadas y para la salud física, mental y emocional. Es como un hilo que tira del otro y este tira del otro en un asunto global e integro, como si fuera un globo en donde un pequeño poro en cualquier parte deshinchará el globo en general, sin lugar a dudas.
Espero poder hacer algun estudio sobre la relacion directa entre muchas lesiones corporales y del sistema craneosacral, con actitudes y respuestas psicologicas negativas e inapropiadas. Para mi toda energia de alta vibracion o luminosa, aporta salud y bienestar y las energias de baja vibracion, oscuras o negativas aportan un tipo de tension y fulcro inercial caracteristico.
Por mi intuicion creo que lo que es una lesion esfenobasilar de lateroflexion con concexidad derecha esta caracterizada por una persona altamente egoista, prepotente y alto grado de negativad incluso para hacerse daño a uno mismo de forma inconsciente y hacer daño a los demas. Tiene bastante que ver con la falta de autoestima y un patron mental de me hago daño a mi y hago daño a los demas y me convierto en una persona con una energía destructiva en casi todo.
Asi podriamos llegar a un entendimiento en el que muchos patrones mentales y enfermedades tienen un relacion directa con el sisitema craneosacral. Por ejemplo yo tambien intuyo que todas las hernias discales son por que los tejidos circundantes tienen unas tensiones o fulcros inerciales que desvian las vertebras y los discos intervertebrales. Que disoviendo y enderezando esos fulcros inerciales los tejidos se relajarian y la hernia discal desapareceria. Se podrian examinar muchas lesiones y sus cargas psicologicas y entablar una relacion directa. Claro está que un estudio serio y responsable sobre estos asuntos seria largo y costoso. El mundo en general tendrá que evolucionar mucho más para llegar a entender estos niveles de anergía y salud tan sutiles.
Si el movimiento respiratorio primario esta distorsionado, desviado o simplemente es inexistente, tenemos que entender que existe un hecho traumático en dicha zona, sea físico o psíquico., tenemos que animar al organismo a descargar dicha energía para recuperar el MRP. Una técnica buena para la descarga es el desenroscamiento fascial y el punto de parada, entre otras, en estos casos puede aparecer movimientos vibratorios en el sistema corporal que estamos tratando, los dejaremos que sucedan. Esto lo debemos de tomar como que las fuerzas traumáticas están empezando a descargarse.
Esto no quiere decir tener que revivir las emociones del pasado, de hecho pocas veces he podido recordar acciones del pasado, si no simplemente desde el presente mueves la energía y ésta se libera y ya esta.

Michael Kern
Traducción: Tara Blasco (Extracto del libro de Michael Kern, que será editado próximamente para el mundo anglosajón, «Wisdom in the body-A Craniosacral approach to essential health»)
El reflejo en las mareas
En un nivel profundo de funcionamiento, las expresiones rítmicas del Aliento de Vida son un barómetro claro y preciso de nuestros procesos mentales y emocionales. De este modo, percibiremos que la cualidad de las fases del movimiento respiratorio primario es clara, vital y suave cuando están presentes la alegría, serenidad y felicidad. Por el contrario, cuando hay tristeza, miedo o desaliento, la respiración primaria muestra restricciones, debilidad o estancamiento. Una falta de confianza se puede manifestar como vacilación, y la ansiedad como temblor. Algunos terapeutas establecen incluso una correspondencia entre los estados mentales y emocionales y el modo en que el movimiento craneosacral expresa sus ciclos rítmicos de flexión y extensión. La flexión craneosacral (con la expansión de lado a lado) se puede aso-ciar con la acción y la extroversión, mientras que la fase de extensión corresponde a la pasividad e introversión. Dependiendo de cómo han sido crea-do los patrones inerciales en los tejidos del cuerpo, la persona podrá tener una estructura predominantemente en flexión o en extensión. A su vez, esta predominancia del movimiento craneosacral hacia la flexión o la extensión puede estar asociada con estados mentales. De todos modos, estas cualidades de movimiento son generalizaciones que no siempre se aplican a cada caso particular.
Feedback circular
La fragmentación del movimiento respiratorio primario se correlaciona con una fragmentación del funcionamiento de la totalidad de la persona. Los patrones fisiológicos y las experiencias emocionales se perpetúan mutuamente. La influencia de la mente en la materia y de la materia en la mente parece ser un sistema de feedback circular, en el cual cada uno afecta al otro. A medida que encarnamos las experiencias psicológicas, los patrones corporales fijados influencian nuestra experiencia. Lo que denominamos conciencia y nuestra expresión física son un continuo. Cuando nuestro continuo mente-cuerpo-emoción se alinea armoniosamente, el Aliento de Vida se manifiesta con integridad y equilibrio.
Experiencia emocional
Las lesiones físicas pueden estar asociadas con emociones particulares. Si los tejidos se contraen para protegernos de la tensión o el trauma, los sentimientos que tenemos en ese momento pueden permanecer como elemento presente en la con-tracción. Las emociones fuertes y poderosas como el terror o la desesperanza contribuyen en el desarrollo de la inercia. La impronta de una emoción a menudo juega un papel significativo en el mantenimiento de un patrón inercial. De este modo, un fulcro puede incluir tejidos, fluidos y potencias que se han vuelto inerciales y contener, al mismo tiempo, emociones, sentimientos, creencias y puntos de vista que han quedado igualmente atrapados.
Experiencias congeladas
Aunque es natural e inevitable experimentar sufrimiento en nuestras vidas, este puede quedar atrapado en el cuerpo y continuar mostrándose en ciclos repetitivos como experiencias congeladas, si no somos capaces de liberarnos de ellas. De este modo, cargamos con nuestras experiencias físicas y emocionales como si fuera un equipaje extra que formara parte intrínseca de nuestras vidas. Esto, a menudo, ocurre a nivel inconsciente. Cualquier tensión nueva que tengamos que enfrentar se verá coloreada por nuestro condicionamiento previo. Como es bien sabido, vemos el mundo según el color de las gafas con las que lo estamos mirando. Por ello nuestras respuestas ante situaciones nuevas parecerán un disco ralla-do, que sigue reacciones preestablecidas que nos mantienen atrapados en el pasado en lugar de permanecer abiertos y movernos en el presente. Como consecuencia de ello, la expresión de nuestra matriz original de salud se verá fragmentada.
Reacciones desmedidas
En ocasiones, nuestros traumas previos se ven reestimulados con un mínimo de provocación. Si existe demasiada energía o potencia acumuladas detrás de un patrón inercial, nuestras reacciones serán muy poderosas. Si además existen emociones intensas asociadas a este patrón, nuestra res-puesta podrá ser como la de una bomba de relojería preparada para estallar en cualquier momento. De este modo, al reestimular viejos traumas, nuestras reacciones emocionales pueden ser desmedidas y desproporcionadas. Los casos de extrema sensibilidad y frecuentes estallidos emocionales son buenos ejemplos de ello.
El papel del tejido conjuntivo
Aunque la inercia psicológica se puede manifestar en cualquier parte del cuerpo, parece que el tejido conjuntivo juega un papel especialmente importante en el almacenamiento de estas experiencias como memorias tisurales. La interconexión de fascias a lo largo del cuerpo ofrece a menudo un medio muy apropiado para el almacena-miento de las energías emocionales atrapadas. Por ejemplo, la rabia contenida puede manifestarse en un diafragma restringido como tensión en el plexo solar, que a su vez puede conducir a problemas digestivos y dolor de espalda. La interconexión de las fascias mantiene esta situación. Cuando se accede a estados de equilibrio en los tejidos fascia-les, las fuerzas inerciales que mantienen este tipo de contracciones pueden resolverse. Habitualmente, en este momento, las emociones asociadas surgen a la superficie.
Las memorias de los tejidos
Para resumir, podemos decir que nuestras emociones, actitudes y patrones de estructura y función se reflejan, estimulan y mantienen entre sí. Las experiencias emocionales y las creencias psicológicas dan forma a los tejidos del cuerpo y estos, a su vez, nos predisponen a expresar ciertas emocionales y actitudes. El cuerpo y la mente se sostienen mutuamente. Cuando los pensamientos y emociones fluyen libremente, nuestras experiencias pueden ir y venir sin apegos. Sin embargo, las experiencias psicológicas repetitivas o que nos sobrepasan pueden volverse inerciales y, de este modo, almacenarse en el cuerpo en forma de memoria en los tejidos. Según Ken Dychtwald, el cuerpo se convierte en «un almacén de emociones y creencias». Las fuerzas inerciales que quedan atrapadas pueden mantener las memorias en los tejidos mucho después de que el suceso estresante haya ocurrido. De este modo, las emociones siguen repitiéndose cíclica-mente sin llegar a resolverse. Consecuentemente, un fulcro inercial puede estar compuesto por una serie de capas distintas: Contener una contracción que afecta al movimiento de tejidos y fluidos, junto con emociones asociadas que han quedado envueltas en los tejidos y, a su vez, todo ello estar siendo mantenido por fuerzas subyacentes que se han vuelto inerciales. A menudo las emociones y actitudes son los elementos que juegan el papel más importante en el mantenimiento de la inercia de los tejidos. Esta inercia sólo se podrá disipar si encontramos los recursos, el espacio y las habilidades para liberar las experiencias atrapadas. El elemento fundamental del tratamiento craneosacral reside en crear las condiciones que permitan soltar estas experiencias. Para ello, es fundamental acumular y favorecer la expresión de nuestros recursos intrínsecos. Este proceso en ocasiones implica tomar conciencia de la emoción asociada con la inercia, pero no siempre es necesario. Muchas veces, las cosas se disuelven... si estamos preparados para ello. Por otro lado, la recapitulación de las emociones traumáticas, en lugar de ser un acto terapéutico, puede retraumatizarnos, si no tenemos los recursos para revivir estas experiencias manteniendo un claro sentido de nosotros mismos.
MICHAEL KERN es terapeuta Craneosacral, Osteópata y Naturópata con consulta en Londres. Es cofundador de la Craniosacral Therapy Educational Trust (Fundación Educativa para la Terapia Craneosacral) en Inglaterra, profesor del Colegio de Osteópatas, de la Asociación Craneal Internacional y de la Universidad de Westminster. También imparte cursos de Terapia Craneosacral en Estados Unidos, Suiza e Italia.
Michael Kern
Traducción: Tara Blasco (Extracto del libro de Michael Kern, que será editado próximamente para el mundo anglosajón, «Wisdom in the body-A Craniosacral approach to essential health»).
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