La vida es una. Todos somos aspectos o manifestaciones de esa vida una.
Todo está interconectado y por lo tanto todos lo estamos.
Lo que tú eres forma parte de todos y todos forman parte de ti. Así de maravillosa, a la vez simple y compleja es la vida.
Cuando manifiestas tu intención de comunicarte con cada ser, ya está ocurriendo porque la conexión que existe es permanente, indestructible y también instantánea. Es cierto que habitualmente no tienen consciencia de esto, pero la comunicación siempre llega al nivel de ser al que va destinada. Cuando meditas e invitas a cada ser, a cada partícula del universo a que recuerde su conexión con la fuente, ten certeza de que realmente está ocurriendo.
Estás despertando un profundo clamor interior en cada ser, en cada átomo que estás invocando. Si invitas a la paz ocurre de la misma manera.
Recuerda sin embargo que la conexión con la fuente incluye todo, también incluye a la paz. Si estás conectado a la fuente, eres paz, eres amor, eres gozo, estás en perfección. Muchas veces los seres humanos que oran no tienen consciencia de las maravillas que generan,
Y esto es porque todavía necesitan ver los resultados en tiempo lineal.
Es necesario que abran su comprensión a la vastedad de la manifestación divina, a la sincronía y a la sutileza.
Todo, el todo, está en continua transformación. Sin embargo es una transformación que no se auto impone, que respeta los procesos y las elecciones de cada una de sus partes.
La cocreación es una maravilla en si misma. Siempre supera las expectativas del cocreador, por que lo que se manifiesta es el resultado del accionar conjunto de cada una de las partes de la totalidad.
Descansen en esta certeza. No intenten definir de qué manera cobrarán vida sus cocreaciones.
Permítanse ser sorprendidos por las manifestaciones de las cuales fueron o son causa.
Vivan en el gozo y la serenidad de experimentar la vida como un juego magnífico.
Sigan cocreando al planeta Tierra que vive en sus sueños.
Serán maravillados.
Serán sorprendidos.
Y el todo, todos, será, seremos enriquecidos.
Agradecemos su amorosa dedicación.
Somos con ustedes en el Amor Uno
GABRIEL
EL VUELO DE LOS GANSOS
La ciencia ha descubierto el porqué los gansos vuelan juntos. Vuelan
formando una "V", porque cada pájaro al batir sus alas, produce un
movimiento en el aire que ayuda al ganso que va detrás de él.
Volando en V,
todo el grupo aumenta por lo menos en un 70% su poder de vuelo, comparado a que cada pájaro lo hiciera solo.
Debemos considerar que la unión hace la fuerza.
Cada vez que un ganso se sale de la formación y siente la resistencia del
aire, se da cuenta de la dificultad de volar solo y de inmediato se
reincorpora al grupo, para beneficiarse del poder del compañero que va
adelante.
Juntos es mejor!.
Cuando un líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de
atrás y otro ganso toma su lugar.
Todos debemos estar dispuestos a asumir responsabilidades.
Los gansos que van detrás producen un sonido propio de ellos y lo hacen con
frecuencia para estimular a los que van adelante para mantener la
velocidad.
Una palabra de aliento incrementa las fuerzas.
Cuando un ganso enferma o cae herido, dos de sus compañeros se salen de la
formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo, y se quedan con él hasta
que esté nuevamente en condiciones de volar o hasta que muere.
SI TUVIERAMOS
LA SABIDURÍA DE LOS GANSOS,
NOS MANTENDRÍAMOS UNO AL LADO
DEL OTRO, AYUDANDONOS Y ACOMPAÑÁNDONOS!!!!
Señala el Maestro Samael un notable peligro que acecha a los estudiantes que cursan sus estudios sobre la base de los muy diversos planes académicos implantados en los diferentes países.
Dichos planes académicos, sin excepción, resultan nocivos por cuanto sólo procuran adulterar los valores del Ser, sometiendo a dichos valores a los propios del ego: competitividad, egoísmo, vanidad, etc.
Lo anterior llega a producir tal nerviosismo y temor entre el estudiantado que, víctima de la situación, cae en la más profunda exacerbación y desesperación por lograr, a toda costa, satisfacer sus propios deseos, o los impuestos, bajo coacción o con las más diversos ardides por los padres que desean fervorosamente el triunfo y el prestigio social para sus vástagos.
No resulta, por tanto, extraño que, ante tal situación, la mayoría de la juventud actual, independientemente de su éxito o fracaso en el reto, se encuentre próxima a la perturbación y a la neurastenia que provoca la rebeldía, llegando, en casos extremos, como señala el Maestro Samael, a evadir tal presión con la válvula de escape del suicidio.
La presión ejercida sobre la juventud por una jerarquía de valores totalmente adulterada, incluso en sistemas educativos de sesgo religioso, conforma el escenario apropiado para que brote, el fracaso íntimo, siendo altamente improbable que el estudiante logre realizarse siquiera en el plano de su realización personal.
Esta situación ya puede observarse cuando, en muchas ocasiones, se verifica la imposición de determinados estudios a los estudiantes, sin atender, en modo alguno, a la vocación o a la predisposición del alumno, sino persiguiendo únicamente alcanzar la situación más acomodada o influyente para imponerse y dominar al prójimo.
A lo anterior, ha de sumarse la crisis económica más o menos incipiente, presente también en sociedades actualmente prósperas, en las que conseguir un ‘hueco’ resulta cada día más difícil, y más apremiante al precipitarse la feroz competencia proveniente de las economías emergentes que amenazan con alterar radicalmente la distribución de la riqueza a escala mundial.
Ante esta preocupante perspectiva, los padres suelen reaccionar incrementando la presión sobre sus hijos, para que se forjen una formación académica que les permita sobrevivir ‘dignamente’ en medio de un contexto cada día más cruel.
Lógicamente resulta aconsejable la formación académica, en su contexto adecuado y bien orientada, si bien esta habría de apoyarse en los valores que el Maestro Samael señaló, especialmente en su obra “Educación Fundamental”: libre iniciativa, no imitación, libertad creadora, atención consciente, valor, amor, cómo pensar, saber es­cuchar, sabiduría, generosidad, comprensión, integración, senci­llez, paz, veracidad, inteligencia, vocación, etc.
En este diferente escenario, a no dudarlo, los padres y los profesores no valorarían en tanto los engañosos títulos académicos y se estimaría prioritariamente los propios valores que provenientes del Ser, se manifestasen en los jóvenes, no obligando a los estudiantes a representar unos roles que, por su edad, no les corresponde, ni por lo que la experiencia enseña a quienes así se han conducido en su existencia dirija a buen puerto.
La desacertada relación que se establece entre determinados ‘prestigiosos’ títulos académicos y el éxito de la persona, conlleva, ya como secuela perceptible, como mal menor muchas veces, las más variadas enfermedades y desajustes psíquicos en los estudiantes: úlceras, ansiedad, depresiones, violencia, etc.
Según todo lo anterior, mientras los parámetros de conducta no se fundamenten en los sólidos principios del Ser, los padres, con toda su buena voluntad, por más amor que crean proyectar sobre sus hijos, desgraciadamente, contribuyen a su enfermedad y a su desgracia personal.
UNA CARTA CON CORAZÓN
Esta carta no te hará realmente feliz.
Porque tu felicidad plena no está en esta carta ni en ninguna otra cosa o lugar.
Tu felicidad está en ti. Dentro de ti. En tu actitud interior. Y tu actitud en último término depende solamente de ti. Son muchos los títulos, los nombres. Pero un solo el tema: La Vida.
La Vida vivida por ti, por mí. La vida en concreto. Con todas esas pequeñas y grandes cosas que la acompañan: el Amor, el Odio, el Dolor, la Ingratitud, la Alegría, la Compasión, el Trabajo, el Descanso, la Riqueza, la Pobreza, la Generosidad, la Esperanza, el Orgullo, el Egoísmo, la Ansiedad.... .
Sólo intento ayudarte a encontrarte con vos mismo, a los que de verdad desean ser dueños de sus Vidas en este nuestro mundo.
Si al ir leyendo vas descubriendo que estás lejos del Timón de tu Vida, no te desanimes. Alégrate de que tienes tarea humana para hoy, mañana y muchos días más. Yo creo en la Vida. Y creo en tu Vida.
Yo creo que la Vida, aun con todos sus aparentes absurdos, su acción, en muchos casos desintegradora, sus contratiempos, ansiedades, temores y luchas, es como tiene que ser.
Quizás, o sin quizás, tú y yo tenemos mucho que ver en esa marcha de la Vida.
¡¡¡¡ Ánimo !!!!
Frente a tantos agoreros y cantores de cataclismos, ruinas y muerte, ésta carta quiere abrirte la puerta de la felicidad, sin optimismos dulzones de sacarina falsa.
Tú, yo y todos los seres humanos estamos anhelando en cada momento un poco más de felicidad.
Esto es alcanzable. Tú puedes ser un poco más feliz de lo que eres ahora.
Lo serás cuando vivas tu Vida más plenamente. Cuando desarrolles lo que eres y puedes, más intensamente. Yo sé que cuando reflexiones y medites serenamente, descubrirás por ti mismo cosas mucho más claras, luminosas y reveladoras de las que yo te digo.
No debes permitir que nadie haga por vos lo que tienes que hacer vos mismo.
No leas esta carta una sola vez. Reléela...y trata de reflexionar. Que esta carta no sea como un chaparrón que cae de repente y corre hacia el barranco sin mojar la tierra.
Yo no intento ser tu maestro. Sobran muchos maestros y sobran muchos métodos. Sólo intento ayudarte a pensar. La mejor escuela es la Vida, la de tu Vida.
Sólo intento que vayas siempre a favor de la Vida. La Vida que está en vos y en cada ser humano con todas sus riquezas y variados matices de expresión y sobre todo con la principal, propia y únicamente verdadera expresión de la vida:
El AMOR.
Sólo cuando somos fieles a nosotros mismos sin concesiones fáciles a la alabanza exterior o al instinto ciego egoísta, Vivimos plenamente y Amamos de verdad.
El mundo será menos malo cuando vos y yo seamos mejores. Muchos quieren cambiar el mundo, que el mundo cambie. Pero no empiezan por donde únicamente pueden empezar: cambiarse a sí mismos. Es el único camino. Los demás caminos son evasiones de ese reto que tenemos todos de ser hoy mejores que ayer para que el mundo también mejore.
El día que dejemos de lamentarnos y echar las culpas de los males del mundo a otros... habremos empezado a recorrer un buen camino. El Verdadero.
¿Por qué no empezar hoy?
No esperes a que los demás lo hagan, Vive con Amor.
Hay muchos que ya lo están haciendo.
Graciela E. Prepelitchi
Psicoterapeuta Humanista Integrativa
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