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Los diafragmas

 

LOS DIAFRAGMÁS


SISTEMA FASCIAL

Aunque no es parte integrante del Sistema Cráneo-Sacral, es de suma importancia para él, por lo que requiere un capítulo aparte.

El Sistema Fascial se orienta siempre en sentido longitudinal salvo en los diafragmas. La fascia une, conecta, divide, soporta, protege, etc. a todas nuestras estructuras y es de suma importancia en TCS, lo vamos a trabajar en toda su extensión, sobre todo los diafragmas: pélvico, respiratorio, entrada torácica y base del cráneo, por la implicación que tienen con el Sistema Cráneo-Sacral.

· Diafragma Pélvico, pues es en la excavación pélvica donde está todo el aparato genitourinario, excretor, reproductor, por él pasan las AA (ARTERIAS) que irrigan los MMII, (MIEMBROS INFERIORES) las VV (VENAS) que los drenan, y el sistema linfático correspondiente.

· Diafragma Respiratorio, por la mecánica respiratoria en sí y por que por su estructura y funciones es partícipe en ocasiones de patologías diversas relacionadas con las estructuras adyacentes que son casi todos los órganos internos. Los dolores lumbares en ocasiones son producidos por la mala respiración, en ese caso los pilares del diafragma, que se asientan en la 2ª y 3ª lumbares, tiran de estas vértebras ocasionándolos.

· El Diafragma de Entrada Torácica igualmente por su enclave y las estructuras que por él pasan, es necesario trabajarlo para que facilite el buen funcionamiento del Sistema Cráneo-Sacro.

· El Diafragma de la Base del Cráneo por su enclave y las estructuras que por el pasan, y que por diversas circunstancias como por ejemplo: NACER y los mecanismos que se usan a veces para sacar al niño, accidentes, ó un estado de estrés mantenido, hacen que la persona pueda tener problemas desde leves a muy graves, merece un capítulo aparte, pues origina gran cantidad de problemas que en ocasiones empiezan en el nacimiento y pueden durar toda la vida

El sistema craneosacral esta basado en la comunicación energética a través de las fascias de todo el organismo como una totalidad. Las fascias longitudinales son las que mas nos interesan, ya que van a lo largo de la columna vertebral y comunican desde la cabeza hasta los pies en una unidad funcional.
Aquí entonces podemos entender las terapias de la reflexología podal o la auricultura, en donde tanto en el pie como en las orejas podemos encontrar todos los órganos reflejos en puntos de acupuntura. Aquí es donde podemos entender que una fibra nerviosa o fascial trasporta mucha información y energía de una parte distal a la otra. Estas fascias se caracterizan porque respiran el movimiento respiratorio primario y por tanto tienen una movilidad deslizante.
A lo largo de las fascias o tejidos longitudinales, desde la cabeza hasta los pies encontramos unas divisiones trasversas que llamamos diafragma.
Estos diafragmas tienen un tejido fascial que se orienta transversalmente respecto al cuerpo y pueden en la mayoría de los casos, provocar un deterioro en el movimiento respiratorio primario y por tanto en su deslizamiento longitudinal.

Existen tres diafragmas en el cuerpo humano, el de la pelvis, el torácico y el clavicular o torácico alto.


Primero tenemos que escuchar el movimiento de las fascias que en estos tres diafragmas y como siempre es de expansión y contracción. Si en esta escucha se encuentra un nudo, la mano debe seguir la intención del cuerpo para desatar el nudo manteniéndose en ese punto un tiempo hasta percibir el “borboteo” o desequilibrio de todo el diafragma.
Es muy probable que nuestras manos tengan que moverse hacia todos los lados que la tensión o nudo fascial requiera. Al principio nuestras manos siempre se dirigirán hacia la zona donde se encuentra el bloqueo energético. Nos dirigimos hacia en centro de la tensión para desde ahí empezar a desatar las líneas de tensión ahí generadas.
Luego viene una parada o desconexión neurológica y posteriormente tenemos la vuelta  del ritmo cráneo sacral en equilibrio. Para disolver con precisión y rapidez los nudos fasciales, debemos de magnetizar nuestras manos, ponernos cómodos y estar relajados. Nuestra inducción mental a través de los tejidos lesionados es muy necesaria también.
La tensión es una función neurológica y podemos comunicarnos mentalmente con ese patrón de tensión y pedir que se disuelva o conectarnos con él y hacer que se disuelva a través nuestro. En este caso es posible que nos aparezcan movimientos involuntarios, castañeos en los dientes, u otras sensaciones corporales. Seguramente si nos dejamos llevar por estos movimientos la tensión desaparecerá antes y con mayor eficacia.

Los Diafragmas:
Restricciones trasversales  a la orientación longitudinal
Del sistema musculo-esquelético


La orientación longitudinal del sistema músculo-esquelético entre la parte superior de la cabeza y los pies, encuentra oposición en los pies, diafrag­ma pélvico, diafragma respiratorio, la cavidad torácica, la base craneal y el cráneo. Cada una de estas restricciones cruzadas es una localización natural para un vórtice tensional en el cuerpo. Toda torsión que se palpe en estas demarcaciones debe ser tratada, para mejorar la simetría en el sistema de tensión recíproca. La neu­tralización de los diafragmas corporales minimiza su influencia en la distorsión de las membranas craneales y maximiza la eficacia del ajuste craneal.

FLEXIÓN SACROCRANEAL
La fase de flexión del ritmo craneal, que hace que el cráneo se ensanche y se acorte, también puede considerarse como una restricción cruzada funcional a la orientación longitudinal, especialmente cuando se fija. La extensión que alarga y estrecha el cráneo, tracciona las membranas craneales longitudinalmente.


Práctica: Liberación del Diafragma
Pongan una mano en la articulación Tumbo-sacra y la otra sobre el hueso púbi­co. Escuchen más o menos durante un minuto y después centren su atención en la zona. Empiecen a aproximar las manos, empujándolas lentamente a la vez, para comprimir ligeramente el anillo pélvico. A medida que siguen comprimiendo, las manos empezarán a girar lentamente una en relación con la otra. Sigan la rotacion sin dejar sin dejar que el tejido retroceda. Cuando sientan la liberación, repitan la compresión y comprueben el equilibrio y la simetría. Este procedimiento puede repetirse varias veces si es necesario.

 


Sitúense ahora en la cavidad torácica. Pongan una mano bajo la columna torá­cica y la otra en el pecho, la mitad sobre el estómago y la mitad sobre el xifoides y el esternón. Compriman el diafragma respiratorio y sigan la torsión, resistiendo pasivamente cualquier intento de retroceso, pero permitiendo que el tejido elija cualquier otra opción. Vuelvan a comprobar la simetría y el equilibrio. Cuando estén satisfechos, desplácense a la cavidad torácica.


Liberación del diafragma torácico

Con una mano por debajo de la articulación cervico-dorsal y la otra sobre la clavícula, aproximen sus manos y sigan la torsión, del mismo modo que en los dos diafragmas inferiores. Una vez más, anime al tejido para que escoja un nuevo patrón de comportamiento. Confiamos en el mecanismo homeostático innato de cada organismo.

 

 

 



DESCOMPRESIÓN OCCIPITAL
Una vez liberados los tres diafragmas del torso, estamos preparados para proceder en la base craneal occipital. Sujeten la cabeza en sus manos ahuecadas
y coloquen los dedos bajo el occipital, apuntando directamente al anillo del Atlas. Dejen que la cabeza se relaje en sus dedos, hasta que la musculatura suboccipital les deje alcanzar el anillo posterior. Esperen hasta que sientan que se relaja. Utilicen después dos dedos para llegar a cada uno de los dos lados de la cresta occipital externa, y hagan una tracción suave del occipital, separán­dolo de la columna. La tracción debe ser lo suficientemente delicada para que separe el occipital del Atlas y el Axis, no más fuerte. Sigan con la tracción hacia la parte inferior del tubo dural.

 

 

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