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El sacro, las piernas y el balanceo craneosacral

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TÉCNICA T.D.O.A.A. O DESCOMPRESION OCCIPITO-ATLA-AXIOIDEA.

 

Aquí se trata de dejar que el peso de la cabeza se hunda en nuestros dedos, entonces sentiremos el arco posterior del atlas. Con el meñique palparemos la cresta externa del occipital y suavemente y con la intención procuraremos fraccionar el occipital y separarlo del cuello. Tracción del atlas y tracción del occipital. En cualquier trastorno craneal como un dolor de cabeza, etc. se aconseja la T.D.O.A.A.

Descompresión O.A.A.

Con la cabeza en el aire, dejaremos descansar los seis dedos encima de las protuberancias occipitales y la dirección de los dedos irá hacia las órbitas oculares. La cabeza se quedará en el aire, sobre los punteos de los dedos. La cabeza se va hundiendo poco a poco y el efecto es visco elástico. Desde aquí podemos llegar hasta el arco posterior del atlas cuando los dedos se van hundiendo. Es fácil tocar la transversa del atlas pero es muy difícil tocar el arco posterior del atlas. Cuando esto pasa, los dos meñiques comienzan a trabajar con una pequeña tracción y el occipital se va separando del atlas. La sensación es de profundidad y tracción visco elástico y poco a poco las fibras van cediendo y el occipital poco a poco se va separando del arco del atlas.

Nosotros aquí hacemos una inducción mental buscando la vértebra o segmento que queremos trabajar, lo demás el desenroscamiento del tubo dural, el cuerpo  sólo lo hará. Aquí se trata de un sentido de profundidad y de tracción.

Si pretendemos que el líquido  baje del tercero al cuarto ventrículo y de aquí a la médula, entonces tenemos que reblandecer esta zona.

DESCOMPRESION  O.A.A.

TRACCION TUBO DURAL

DESCOMPRESION S1 ESPINOSA L5.

               

TECNICA DEL RECORRIDO MÉDU LAR O TRACCION TUBO DURAL

 

Hay que hacerla con la imaginación.

Con la cabeza aplomada y los dedos hundidos en la región occipital notaremos una sensación viscosa elástica en nuestros dedos, como de mantequilla. A continuación arrastramos el occipital un poco hacia nosotros, cerramos los ojos y  cada vez producimos un poco más de tracción de la médula espinal y con la mente imaginamos éste recorrido a  través de las vértebras cervicales, de ahí a las dorsales, lumbares, hasta terminar en el sacro.

Percibiremos qué parte de la médula está atascada mediante una sensación  viscosa. Aquí haremos una parada, regresaremos un poco atrás y haremos que se libere. Es en este momento que sentimos un borboteo o temblequeo en la médula y paramos esperando a que se ajuste. Una vez logrado esto, seguiremos nuestro viaje por el tubo medular fraccionando cada vez un poco más. Si volviésemos a sentir una resistencia en esta tracción, volveríamos a realizar la operación antes descrita.

Con esta manipulación también liberamos la tensión en el  occipucio, atlas y axis.

A partir de aquí hacemos el viaje imaginativo en donde se produce la descompresión del tubo dural hasta llegar al sacro, o lo que es lo mismo realizamos el viaje por la médula hacia abajo, segmento a segmento. La sensación es como la de una goma que se va estirando poco a poco. Cuando se para, es que hay un bloqueo.

Nosotros sólo hacemos una inducción espacial, el cuerpo hace el desenroscamiento del tubo dural, él sólo.

Las yemas de los dedos van a arder, a quemar, que es sinónimo de la descarga de los músculos extensores cervicales.

Las hernias postero-laterales son tratables. Sin embargo, en los derrames craneales esta técnica está desestimada.

La médula espinal siempre está en movimiento de subida y bajada y con ella  los pares raquídeos, por ello los agujeros de conjunción son tan grandes.

         

 

 

LA ESCUCHA EN LOS PIES Y EN LAS PIERNAS

 

Colocamos suavemente nuestras manos en el dorso de los pies y nos disponemos a escuchar el ritmo fluídico del LCR en los pies. El movimiento es de expansión y contracción, así como también  hay una componente de rotación interna en la contracción y externa en la expansión.

Es muy probable que no sintamos ningún impulso rítmico craneal en las piernas y que por tanto tengamos que desenroscar y eliminar un gran número de tensiones o bloqueos energéticos en toda la pierna e incluso en las caderas y en el sacro. Iremos desatando las líneas de tensión a lo largo de las piernas parando en las zonas que así lo requieran para mantenernos ahí en una transmisión de energía que libere el bloqueo.

Después notaremos que el impulso rítmico craneal vuelve en esa zona.

Si la zona es problemática y nos interesa profundizar en ella induciremos una parada del impulso rítmico craneal para volver a encontrarnos con un desenroscamiento de las líneas de tensión efectuando una sanación en los tejidos más profundos.

Nuestra intención o el ojo de la mente, son los que se proyectan hacia el interior del cuerpo del paciente.

Cuando hayamos conseguido que pulse las piernas un poco, podremos notar como entre la pierna derecha o izquierda existe desequilibrio. Podemos notar como una pierna pulsa y la otra no pulsa. En este caso induciremos una parada a la pierna que pulsa llevando con nuestra intención el líquido cefalorraquídeo hacia la pierna que no pulsa.

Cuando consigamos que la pierna con más debilidad pulse, mantendremos y acompañaremos esta pulsación durante varios ciclos. Después dejaremos de inducir el punto de parada a la otra pierna permitiendo que ambas piernas efectúen el movimiento respiratorio primario.

Ahora muy seguramente nos encontremos con que cada pierna pulsa a un ritmo distinto a la otra. Ahora será el momento en que forzaremos una parada o Still Point a una pierna y de seguido a la otra.

Mantendremos esta parada con su desenroscamiento o unwinding durante el tiempo que sea necesario hasta que venga el silencio neurológico y retorne el movimiento respiratorio primario.

Ahora prestaremos mucha atención a percibir la simetría de ritmo en ambas piernas, si no fuera así será el momento de repetir de nuevo todo el proceso o técnica cráneo-sacral.

Este ritmo existe en cualquier parte del cuerpo. Lo escucharemos también  en las rodillas, los muslos y los iliacos.

 

 

PALPACION DEL SACRO

 

El sacro lo podemos palpar con el paciente en decúbito prono, supino o lateral.

En decúbito supino el peso del cuerpo puede no dejar que podamos percibir bien el movimiento del sacro. Si el paciente se pone en decúbito prono, o lateral el sacro queda libre y flotando. Ahora podremos sentir la relación del sacro con el cóccix.

Repetimos los pasos a seguir:

Lo primero que tenemos que hacer es escuchar el ritmo cráneo-sacral y seguirlo por varias respiraciones. Averiguar  el tipo de lesión que tiene, ¿qué zona es la que peor respira?

Lo segundo es  el llamado STILL POINT o parada del IRC impidiendo el proceso del llenado o expansión.

Después de aquí la tensión nos marcara una dirección que tendremos que seguir. Hacia arriba, hacia abajo, izquierda, rápido, lento, en ocho, en zigzag, etc. según la necesidad de la fascia interna, este movimiento será de una manera o de otra. Procuraremos que el tejido se resblandezca.

Lo tercero es el desenroscamiento o unwinding.

El FCE junto con las fascias provoca el desequilibrio o el borboteo de los tejidos. Aquí se está desenroscando el nudo facial.

Movemos nuestras manos en todas las direcciones necesarias, nos dejamos llevar por la tensión del tejido y nuestro ojo de la mente visualizará los tejidos internos y pedirá su perfecta salud y relajación. Mantenemos ahí hasta que se produzca por él sólo una parada o una interrupción neurológica.

Lo cuarto es que aquí no sentiremos nada, hay un descanso de la actividad, a los segundos o pocos minutos volverá el ritmo del líquido cefalorraquídeo, con una mejor amplitud, simetría y ritmo.  El fuelle de expansión y contracción volverá el solo después de unos segundos.

Podría ser que hayamos conseguido tener un mejor ritmo respiratorio en la zona, pero que necesitemos de nuevo volver a hacer los pasos anteriores, para dejar la zona con una mayor amplitud y equilibrio.

Hacer lo mismo en todos los diafragmas.

 

PROTOCOLO

Escucha de los pies.

Escucha de los muslos.

Escucha de los sacros.

Diafragma 1 Pélvico.

Diafragma 2 Torácico.

Diafragma 3 Clavicular.

 

En todos estos puntos hay que escuchar las fascias y sus movimientos, desatar el nudo, parar y esperar un nuevo equilibrio. El punto muerto o de parada se busca en el momento del vaciado o rotación interna o extensión, punto Still. Luego viene un borboteo o punto de locura, para luego regularizarse.

Si un paciente tuviera mucho dolor en una zona determinada ir directamente a tratar ese diafragma y profundizar en los tejidos internos. Hay que procurar solucionar al principio la zona dolorida y luego hacer un ajuste cráneo-sacral completo.

 

               

 

DESCOMPRESION   S1 Y L5

 

Esta fase es muy aconsejada para cuando hay dolores lumbares.

El sacro realiza un movimiento de nutación y contranutación. Durante la flexión cráneo-sacral el sacro se abre y se separa de la quinta lumbar, movimiento de apertura como el que está realizando el occipital sobre el cráneo.

La quinta lumbar con respecto al sacro realiza un movimiento igual de nutación y contranutación como el sacro.

Lo primero que hacemos es la escucha del ritmo del sacro, la flexión y la extensión, el movimiento de nutación y contranutación.

Ahora ponemos el punto fijo en la lumbar 5, bloqueamos con un ligero tacto pero principalmente con nuestra atención. La dejamos bloqueada y ampliamos con nuestra intención el movimiento del sacro, ayudamos a que el movimiento del balancín del sacro coja más amplitud.

Cuando notamos que la cinética del sacro es mayor lo paramos y tomamos como punto fijo el sacro y buscamos la separación y la amplitud, entre el sacro y la quinta lumbar empujando la L5 hacia el cráneo.

Tengo que sentir la misma sensación que la sincondrosis esfeno-basilar, flexión y extensión entre la quinta lumbar y el sacro. Es una sincronía de separación y acercamiento entre el sacro y la 5 lumbar.

El ritmo de flexión y extensión estable me dará la seguridad de que el desbloqueo o descompresión del sacro y la 5 lumbar se ha realizado.

La escucha del ritmo del sacro

Con el punto fijo de L5 mejoramos la amplitud del movimiento del sacro.

Fijamos el sacro y mejoramos la movilidad de L5 con nuestra intención.

Liberamos y los dos se integrarán en un sólo ritmo.

Esta fase de descompresión de L5 con S1 tiene una segunda técnica, recomendable cuando la persona es de compresión delgada y pesa poco.

Cuando el sacro esta en extensión colocamos el dedo índice por debajo de la  espinosa L5 y S1  acompañando el movimiento occipito-craneal.

Lo primero que harán los dedos es seguir el balanceo del sacro y poco a poco los dedos se van abriendo cual tijera, siguiendo el movimiento extensión-flexión, acompañando el ritmo y liberando las fascias lumbares.

Los tejidos profundos están produciendo un estrés excéntrico. La separación la hacemos con la intención y conseguimos un resultado de desenroscamiento elástico profundo muy saludable.

Para cuadros de depresión y angustia, debido a cargas de responsabilidad, conflictividad de pareja, insomnio, inseguridad, miedo, problemas de identificación o sexuales o problemas de padres e hijos.

Por tanto, tenemos:

DESCOMPRESION DEL OCCIPITAL

DESCOMPRESION ATLAS AXIS

TRACCION DEL TUBO DURAL

DESCOMPRESION L5 CON S1

 

 

 

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