Los Diafragmas:
Restricciones trasversales a la orientación longitudinal del sistema musculo-esquelético.
La orientación longitudinal del sistema músculo-esquelético entre la parte superior de la cabeza y los pies, encuentra oposición en los pies, diafragma pélvico, diafragma respiratorio, la cavidad torácica, la base craneal y el cráneo. Cada una de estas restricciones cruzadas es una localización natural para un vórtice tensional en el cuerpo. Toda torsión que se palpe en estas demarcaciones debe ser tratada, para mejorar la simetría en el sistema de tensión recíproca. La neutralización de los diafragmas corporales minimiza su influencia en la distorsión de las membranas craneales y maximiza la eficacia del ajuste craneal.
FLEXIÓN SACROCRANEAL
La fase de flexión del ritmo craneal, que hace que el cráneo se ensanche y se acorte, también puede considerarse como una restricción cruzada funcional a la orientación longitudinal, especialmente cuando se fija. La extensión que alarga y estrecha el cráneo, tracciona las membranas craneales longitudinalmente.
Liberación del Diafragma
Pongan una mano en la articulación Tumbo-sacra y la otra sobre el hueso púbico. Escuchen más o menos durante un minuto y después centren su atención en la zona. Empiecen a aproximar las manos, empujándolas lentamente a la vez, para comprimir ligeramente el anillo pélvico. A medida que siguen comprimiendo, las manos empezarán a girar lentamente una en relación con la otra. Sigan la rotación sin dejar sin dejar que el tejido retroceda. Cuando sientan la liberación, repitan la compresión y comprueben el equilibrio y la simetría. Este procedimiento puede repetirse varias veces si es necesario.
Sitúense ahora en la cavidad torácica. Pongan una mano bajo la columna torácica y la otra en el pecho, la mitad sobre el estómago y la mitad sobre el xifoides y el esternón. Compriman el diafragma respiratorio y sigan la torsión, resistiendo pasivamente cualquier intento de retroceso, pero permitiendo que el tejido elija cualquier otra opción. Vuelvan a comprobar la simetría y el equilibrio. Cuando estén satisfechos, desplácense a la cavidad torácica.
Liberación del diafragma torácico
Con una mano por debajo de la articulación cervico-dorsal y la otra sobre la clavícula, aproximen sus manos y sigan la torsión, del mismo modo que en los dos diafragmas inferiores. Una vez más, anime al tejido para que escoja un nuevo patrón de comportamiento. Confiamos en el mecanismo homeostático innato de cada organismo.
Liberación de la cavidad torácica
DESCOMPRESIÓN OCCIPITAL
Una vez liberados los tres diafragmas del torso, estamos preparados para proceder en la base craneal occipital.
Sujeten la cabeza en sus manos ahuecadas y coloquen los dedos bajo el occipital, apuntando directamente al anillo del Atlas. Dejen que la cabeza se relaje en sus dedos, hasta que la musculatura suboccipital les deje alcanzar el anillo posterior. Esperen hasta que sientan que se relaja. Utilicen después dos dedos para llegar a cada uno de los dos lados de la cresta occipital externa, y hagan una tracción suave del occipital, separándolo de la columna. La tracción debe ser lo suficientemente delicada para que separe el occipital del Atlas y el Axis, no más fuerte. Sigan con la tracción hacia la parte inferior del tubo dural.
| |
|
| |
|
|
Artículo publicado por Alberto Panizo y Greta Adam en la revista CuerpoMente (Nº131): “Curación natural, superar las secuelas de un accidente".
Desde hacía tiempo Ana Fernández sentía dolores en la zona lumbar y cervical. Estos dolores se agravaron tras un accidente y Ana buscó una terapia alternativa para encontrar alivio.
"Alberto Panizo, un terapeuta cráneo-sacral, había tratado con éxito a varios conocidos míos. Fui a verle y desde las primeras sesiones ya noté resultados, incluso a nivel mental y emocional. Tenía más energía y podía trabajar mejor. Aumentó mi concentración y creatividad", nos cuenta.
El método cráneo-sacral y la biodinámica somato-emocional, a través de un delicado y profundo trabajo corporal, permiten restablecer el equilibrio psicosomático y potenciar el poder autocurativo del cuerpo, incidiendo en la raíz del problema y desbloqueando la energía. El método cráneo-sacral considera que una de las manifestaciones básicas de la salud es un latido cefalorraquídeo correcto. De este pulso depende el estado del sistema nervioso, de órganos y otros sistemas. Mediante manipulaciones suaves sobre la cabeza, el cuello y la columna se consigue regular este impulso rítmico que se altera por diversos traumas.
Desbloquear la energía
En el caso de Ana, Alberto Panizo encontró una alteración en la región suboccipital con compresión en la lumbosacral y un "nudo de energía" en el hombro.
"Después de aplicar algunas técnicas, usé la técnica del desenroscamiento – explica Panizo –. Para ello, sin que el paciente haga nada, se sigue el movimiento inherente al hombro hasta que la memoria corporal indica la posición en la que se produjo el traumatismo. La energía encapsulada en ese nudo doloroso necesita liberarse recorriendo el mismo camino por el que entró. La memoria de los tejidos se expresa y, en la posición correcta, curiosamente, podemos sentir cómo se restablece un pulso neuromuscular de liberación. La paciente puede revivir las emociones negativas del accidente. Comentar lo que sintió y visualizar la curación ayuda a que ceda la tensión".
En las siguientes sesiones el osteópata trabajó la región lumbar y sobre todo la restricción de la pelvis. "Cuando la pelvis se libera, esto repercute positivamente en la zona suboccipital, paso de importantes nervios craneales. Entre ellos el nervio vago y el espinal que afectan a la función digestiva y a los músculos cervicales". "Me he quitado un peso de encima".
Actualmente, Ana está siguiendo un tratamiento de mantenimiento de una sesión por mes. Además practica en casa una tabla sencilla de ejercicios diarios. "Con un poco de disciplina, los hago en 15 minutos. Esto ha complementado las sesiones. Puedo decir que han desaparecido los dolores de espalda que arrastraba desde hace muchos años. Es como si me hubieran quitado un peso de encima".
La terapia cráneo-sacral, relacionada con la osteopatía, se puede aplicar a cualquier edad. Y además de curar distintas patologías, cuando no hay una enfermedad, ayuda a eliminar tensiones y bloqueos, a vivir la vida con mayor plenitud y además aumenta la vitalidad corporal.
Ana añade: "Estoy en la menopausia y desde que recibo las sesiones de terapia cráneo-sacral noto que se han aliviado los síntomas típicos: sudo menos, duermo mejor y me siento más equilibrada. Por eso sé que la terapia me ayuda a nivel emocional y hormonal". |
|
|
|
|
VOLVER
|