El síndrome del ATM o articulación temporo-mandibular es el conjunto de síntomas patológicos relacionados con la función o incluso la estructura de la articulación temporo-mandibular.
Esta articulación es doble y se encuentra a cada lado de la cabeza y se encarga de las uniones de la mandíbula inferior para permitir a esta abrirse y cerrarse y se encuentran justo enfrente de la abertura del oído.
Esta articulación nos permite abrir la boca y cerrarla para el acto de masticar. Si colocamos los dedos índice de las manos a cada lado de las orejas y abrimos y cerramos la boca, sentiremos estas articulaciones moviéndose a través de la pared frontal del canal auditivo.
Esta articulación es de gran importancia para el cuerpo humano ya que nos permite masticar, morder, hablar, respirar, etc.
Cuando esta articulación falla o nos genera problemas podemos generar todo un síndrome de incapacidades o enfermedades, como dolores de cabeza, de cuello, de espalda, problemas para masticar y por tanto problemas digestivos, visuales, así como cambios en nuestra conducta, personalidad e incluso problemas de ansiedad, irritabilidad o de depresión. Esta articulación puede generar castañeos, crujidos e incluso se puede bloquear en posición cerrada o abierta.
Esta articulación si se lesiona puede generar muchísimo dolor.
Los dentistas han estado intentando solucionar correctamente los problemas de esta articulación, aunque sus resultados no han sido todo lo holísticos posibles.
La mayoría de los tratamientos dentales o mandibulares consisten en reposicionar y forzar las mandíbulas o los dientes con relación a los otros. En esta articulación existen muchas tensiones y presiones que bloquean el libre funcionamiento de esta articulación.
La articulación temporo-mandibular es después del esfenoides, es el hueso de más movimiento e importancia, con respecto al IRC.
El paciente decúbito supino y el terapeuta detrás de su cabeza. Depositaremos las manos suavemente en las ramas inferiores de las mandíbulas y lo que vamos a sentir es un ensanchamiento y seguido un descenso de las mandíbulas en el momento de flexión cuando la cabeza se llena del fluido cerebro espinal. Éste es el momento en que el esfenoides bascula hacia el frente y empuja al vómer y a los dos palatinos y a los temporales. Entonces la mandíbula al mismo tiempo que realiza un movimiento de expansión baja en dirección caudal y al final de la flexión realiza un pequeño movimiento de elevación.
Por tanto, es bajar y al final sube un pelín de nada y regresa. Esta siguiendo su movimiento natural, el mismo ángulo inferior mandibular.
Seguramente en los pacientes nos encontremos con que una mandíbula baja y la otra se queda estática, entonces procederemos como sigue:
Primero iremos en el sentido de la lesión, la vamos a comprimir todavía más, por eso se llama compresión y descompresión mandibular.
Cuando la mandíbula baja en el movimiento de flexión vamos a frenar la bajada del lado que baja menos, para hacer que baje aún menos. La otra mandíbula seguirá su propio ritmo.
Después de unos segundos la mandíbula que tenia su movimiento va ha perder su ritmo también y empieza el bamboleo y la parada del borboteo y del ritmo, ya estamos en el Still Point. Ahora las dos mandíbulas se encuentran en la parada neurológica y de seguido las dos mandíbulas seguirán su movimiento respiratorio con el mismo ritmo, ya son simétricas. Nosotros acompañaremos con nuestras manos ese nuevo ritmo.
Si la lesión fuese importante y con una parada no hemos conseguido la simetría deseada, repetiremos todos los pasos hasta que el movimiento respiratorio de la mandíbula sea simétrico.
COMPRESION Y DESCOMPRESION DEL ATM
La mandíbula sigue el mismo ritmo que el movimiento de balancín del esfenoides.
Si nos encontramos que un lado de la mandíbula se mueve poco y la otra un poco más, eso no es un buen ritmo.
Otra técnica que podemos aplicar cuando un lado de la mandíbula respira y el otro no es: primero localizamos el lado patológico y luego lo comprimimos un poco más. A continuación forzamos una parada del lado de la mandíbula que si tenía movimiento para ayudar a que el lado que no tenía movimiento empiece a respirar. Mantenemos ahí durante varios ciclos. Después liberamos el lado que estábamos impidiendo que respirara y observamos el movimiento respiratorio de los dos lados de la mandíbula.
Si su movimiento respiratorio no fuera simétrico o simplemente por reforzar la técnica haremos una parada de ambos lados de la mandíbula, impidiendo el llenado, con su correspondiente borboteo y parada neurológica. Después la mandíbula recobrará su movimiento respiratorio primario con mayor esplendor.
Muchos de nosotros tenemos una gran tensión en la mandíbula, en los maseteros que nos crea un bursismo que nos desgasta los dientes y los meniscos de la articulación temporo-mandibular. El bursismo sobre todo sobreviene por la noche. Es muy importante descargar la tensión del masetero, con técnica de puntos gatillos o con ejercicios.
Le pedimos al paciente que abra al máximo y cierre la boca varias veces al día y que haga cizallamientos con la mandíbula, hacia un lado y hacia el otro. Le pediremos que use unas células de descarga como un tapón de corcho de botella y que lo muerda varias veces al día, hasta que poco a poco vaya descargando la tensión de los masetereros.
Otro ejercicio para estirar los cóndilos basurales, debido a la retracción existente, se trata de pedir al paciente que se coloque un bolígrafo o un palo al fondo de la mandíbula en forma horizontal apoyado en los extremos de los labios. Intentar que el paciente se lo coloque por detrás de las muelas, al fondo de la boca. Una vez colocado el palo deberemos de hacer ejercicios de interiorizar y posteriorizar la mandíbula, para separar la cápsula de la articulación temporo-mandibular. O simplemente mantener el palo ahí. De esta manera la formación meniscal de la mandíbula encontrará un espacio donde el líquido que hay en su interior circule y disponga de más elasticidad.
Todo este tratamiento es para que relajemos la mandíbula y que el bursismo que sucede por la noche no nos desgaste los dientes ni la articulación temporo-mandibular. Los bloqueos en la mandíbula se producen por la necesidad de expresar las emociones, los pensamientos y la palabra.
La terapia cráneo-sacral en algunos sitios está siendo reconocida por muchos dentistas como un tratamiento valido para el síndrome de la articulación temporo-mandibular, debido a los inmejorables resultados que produce.
Parte de las ventajas de usar la terapia cráneo-sacral es gracias a que ésta va en busca de las causas subyacentes y originales que producen el síndrome de la articulación temporo-mandibular, evitando los aparatosos apliques dentales o hierros que hacen la función de reformar nuestra boca o mandíbula.
Utilizando la terapia cráneo-sacral ayudamos a los huesos del cráneo a movilizarse y recolocarse ellos mismos de forma natural de manera que respetan las tendencias naturales y auto correctoras del paciente.
Como la articulación temporo-mandibular se apoya en los huesos temporales del cráneo, si estos se encuentran desviados y no tienen su impulso rítmico craneal, la articulación temporo-mandibular empieza a fallar o a funcionar defectuosamente. Como es el caso de que la mordedura no se realice correctamente, en su sitio y tengamos una mala oclusión dental. Si se corrige la función y posición del hueso temporal, el síndrome de la articulación temporo-mandibular desaparecerá por sí mismo, suavemente y holísticamente, sin una costosa y dañina intervención exterior. Por tanto hasta que no se corrige el funcionamiento del hueso temporal e incluso de todo el cráneo y del sacro no podemos decir que el síndrome de la articulación temporo-mandibular esta resuelto.
Para la gran mayoría de los dentistas por desconocimiento de la terapia cráneo-sacral, les crea una gran controversia esta manera de tratar los síndromes del ATM. Sin embargo si tratamos la raíz del problema del ATM, podremos evitar otras molestias o problemas como son los dolores de cabeza, la rigidez en el cuello, dolores de oído o simplemente el bajo tono muscular o expresivo de la cara. Sin lugar a dudas si queremos estar sanos vibrar y ser expresivos, todo lo que tenemos que hacer es realizar la terapia cráneo-sacral todas las veces que sea necesario. Nos va en juego nuestra calidad de vida.
Vamos a explicar un caso de una paciente que acudió a la consulta del doctor John Upledger. Una señora con problemas en su ATM y con fuertes dolores en su lado izquierdo de su cara, con dolores de cabeza y de cuello continuos e incluso algunos días bajaba hacia el brazo y la espalda.
Esta señora estuvo poniéndose un aparato dental durante varios meses, todo el día y toda la noche y usando pastillas calmantes para su intenso dolor. La mujer no sentía ninguna mejoría y estaba desesperada, de manera que le aconsejaron que acudiera a las sesiones de terapia cráneo-sacral.
La evaluación sacro-craneal reveló que ambos huesos temporales estaban mal posicionados y no se movían según los cambios rítmicos de la presión del fluido cerebro espinal dentro del sistema hidráulico cráneo-sacral. La siguiente evaluación determinó que la falta de movilidad de los huesos temporales provenía de la parte baja de su espalda. John descubrió que la meninge que conecta el cráneo con la pelvis y el sacro sufría una tensión anormalmente alta. Esta tensión provenía del sacro que se encontraba mal posicionado. Parece que los músculos piriformes que llegan al sacro estaban en una tensión extrema.
Investigando la señora recordó que hace tiempo se desmayo en la cocina y se desplomo en el suelo, por una sobredosis de medicina para la tensión alta. Esta caída produjo una torsión en la pelvis y en el sacro. Esta torsión se mantenía por la contractura muscular adquirida por los músculos rígidos que en acción de defensa impidieron que el daño fuera mayor. Estos músculos piriformes contraídos estaban evitando que el sacro y el extremo inferior de la médula espinal se acomodaran a las fluctuaciones hidráulicas rítmicas de presión de fluidos de su sistema cráneo-sacral. Esta tensión crónica estaba produciendo una tensión anormal en la cabeza, debido a la comunicación fibridal de la duramadre espinal. Las membranas craneales están tan juntas y en tensión reciproca que los huesos temporales se vuelven extremadamente vulnerables ante tensiones en la zona baja de la espalda.
Este era el problema de la falta de movilidad del hueso temporal y por tanto de su síndrome de la ATM. A John le costo unos 15 minutos la evaluación de su problema y decidió solucionar el problema de raíz. Trabajo los músculos piriformes, que como causantes de la lesión estaban forzando el sacro hacia abajo incorrectamente. Puso una mano en su nalga derecha y la otra sobre la pelvis o cadera derecha en su parte frontal y lateral (estos músculos piriformes conectan la pelvis con el sacro). A los cinco minutos el músculo se relajó y el sacro se soltó hacia arriba.
Después se dedico a animar y excitar el movimiento del sacro al ritmo de la actividad del impulso rítmico craneal. A medida se movía el sacro su cara se iba relajando así como el cuerpo entero. Se empezó a reír y a llorar, al mismo tiempo que el dolor se le iba. Su expresión mejoró y el dolor de cabeza desapareció. La mujer se quitó sus aparatos dentales y se ha sentido mucho mejor desde entonces. El músculo periforme necesitaba un entrenamiento de relajación, de manera que la paciente aprendió unos ejercicios para distender y relajar este músculo.
PALADAR DURO
Este paladar es el sistema mecánico por excelencia, es el sistema cognitivo, el de las funciones cerebrales motoras centrales, pertenece a la organización del sistema vegetativo central.
Está formado por el maxilar superior, el vómer y los palatinos. El hueso esfenoides, los temporales y el ATM están directamente relacionados con el paladar duro.
Recordemos que cuando tenemos un eje vertical que atraviesa el esfenoides y otro eje vertical que atraviesa el paladar duro, tenemos el efecto de que cuando el esfenoides gira en un sentido, el paladar duro puede girar en sentido contrario. Esto es debido a que la tensión reciproca de membranas es lo que después se trasmite en tensión intradural, dentro de la médula espinal.
Ya que la tensión que es provocada entre el esfenoides y el paladar duro es recogido por la hoz del cerebro y por la tienda del cerebelo. Por tanto la existencia de tensión entre la hoz vertical del cerebro y la tienda horizontal del cerebro es la que se trasmite después mediante el foramen mágnum a todo el complejo medular. Es como escurrir una toalla desde una punta y enseguida se estarán marcando la tensión de rotación en la otra punta de la toalla, a través de sus fibras.
En el maxilar superior tenemos una sutura sagital llamada sutura intermaxilar, justo en medio de la bóveda de la boca. En esta sutura existe tejido elástico, como el colágeno y la elastina y capilaridad para su nutrición.
Tenemos una sutura interna y otra sutura externa que divide el paladar duro en dos secciones que tendrán un movimiento de separación y vuelta a juntarse. Por tanto dividimos el maxilar en derecho e izquierdo. También tenemos la sutura crucífera, como punto muy importante, pues la interconexión entre los maxilares y los palatinos.
Después tenemos la sutura ínter palatinas que es el fondo de la boca.
Haremos trabajo sobre el maxilar superior de percepción del movimiento de flexión y extensión. Nuestros dedos se colocaran debajo de los dientes superiores. Por ejemplo el dedo índice en la línea de los dientes derechos y el dedo medio en la línea de los dientes izquierdos. Se trata de percibir la separación del maxilar sobre su sutura crucífera y después su unión o contracción.
El trabajo sobre los palatinos lo haremos colocando los dedos en la región postero-superior, al final de la sutura crucífera, para percibir los movimientos de los palatinos.
El trabajo del vómer lo haremos encima de la sutura sagital entre la sutura crucífera palatina e intermaxilar.
Por tanto tenemos tres accesos al paladar duro: en el maxilar, en los palatinos y en el vómer y todo esto relacionado con el movimiento del esfenoides.
Existe un mudra o posición de la lengua en la sutura crucífera, empujando un poco esta sutura hacia arriba, cerca del vómer, para estimular el movimiento del esfenoides y por tanto de la silla turca. O sea aumentaremos el nivel del balanceo de la silla turca, con lo que obtendremos más estimulación en la hipófisis y más funciones inmune-endocrinas. Esto se acompaña con técnica de respiración y de concentración. Esto produce una sobre estimulación de la glándula hipófisis, mejorando el sistema inmunológico y excitando al individuo en un estado de hipertonía. Es una técnica ideal para superar estados de depresión o para individuos con vagotonía, aunque también se usa para expandir la conciencia y para mejorar la comprensión.
EL MAXILAR SUPERIOR:
Los dos maxilares se unen para formar la parte superior de la boca, y se articulan con todos los huesos de la cara, menos con la mandíbula. Forma parte del suelo y de las paredes de la órbita ocular y del suelo de la cavidad nasal. El maxilar superior constituye la mayor parte del paladar duro y soporta los dientes superiores.
El maxilar superior se compone de cinco partes: el cuerpo y cuatro prolongaciones. EL CUERPO
Tiene forma piramidal, como base la cara nasal y el vértice la apófisis cigomática.
La cara anterior lateral consta de:
fosa canina.
Eminencia canina.
Agujero suborbitario.
Borde medial de la escotadura nasal.
La cresta del primer molar.
LOS SENOS MAXILARES
Cada maxilar contiene un seno maxilar, que se vacía en la cavidad nasal.
Existen tres agujeros irregulares ocupados por:
Apófisis del cornete lagrimal.
Apófisis unciforme del etmoides.
Placa perpendicular del palatino.
Apófisis media o maxilar del cornete inferior.
LOS MAXILARES SE ARTICULAN CON:
con el frontal, en la parte nasal lateral, a través del borde superior de la apófisis frontal.
Con el nasal en el borde lateral y en el borde inferior.
Con el etmoides, en la masa lateral, a través de la apófisis orbitaria.
Con el vómer en el borde inferior a través de la cresta nasal.
Con la parte perpendicular de los palatinos a través de la parte posterior de la superficie nasal.
Con el zigomático en la apófisis maxilar, a través de la superficie nasal y de la cresta inferior del maxilar.
Con el otro maxilar a través de la apófisis palatina de la sutura intermaxilar.
MOVIMIENTO FISIOLOGICO DE LOS MAXILARES
Aquí como en el hueso frontal destacamos dos maxilares, el derecho y el izquierdo, separados por la sutura intermaxilar. En el momento que el esfenoides desciende a través de un juego de palancas o de engranajes el maxilar se abre. Es como un juego de poleas, como en el mecanismo de un reloj suizo.
En la flexión esfeno-basilar el esfenoides articula con el vómer, el etmoides y los palatinos y hace que el maxilar descienda y casi al final se habrá. Este es su movimiento, desciende, se abre y luego se cierra y asciende. Este es su movimiento respiratorio primario, aunque en muchos casos notaremos como un lado del maxilar respira y el otro no.
TRATAMIENTO CRÁNEO-SACRAL DE LOS MAXILARES
Colocamos nuestros dos dedos en los dientes superiores para percibir el movimiento de apertura y cierre de los maxilares. Cuando el esfenoides desciende notaremos como los dientes se separan a través de la sutura intermaxilar. No importa si hay implantaciones dentales, pues el movimiento es del tejido blando, incluso lo podemos percibir encima de la encía si no hay diente.
En la fase de flexión craneal los dedos notarán la sensación de que se abren y en la extensión notaremos que los dedos se cierran. Este es el movimiento fisiológico normal.
A veces notaremos como ambos maxilar el derecho e izquierdo se van hacia un lado y luego hacia el otro. Esto es porque existe en el esfenoides una lateralización de su articulación esfeno-basilar, un posible impacto lateral del esfenoides o del occipital.
A veces notaremos un mecanismo de torsión o rotación donde un maxilar se anterioriza y el otro se posterioriza. Esto es porque el esfenoides también está en torsión.
Si nos encontramos estos casos patológicos lo tendremos que tratar de esta manera: Primero escucharemos el movimiento respiratorio del maxilar superior y localizamos el tipo de lesión. Segundo acompañamos el movimiento respiratorio hacia la lesión, aún más pronunciada la lesión. Si rota hacia la derecha lo llevaremos aún más hacia la derecha, acompañando varios ciclos el movimiento respiratorio pronunciando aún más el sentido de la lesión. Es la técnica del nudo o del picaporte de la puerta que tienes que apretar un poco más el nudo o la puerta para que después se desate el nudo o se abra la puerta con mayor facilidad. Se trata de apretar un poco más los tejidos, empujarlos un poco más hacia la lesión, para que después se reajusten mejor y se puedan abrir los tejidos de la sutura. Tercero le haremos una parada, lo sujetaremos primero en el sentido de la lesión y aquí empezaremos a tener un unwinding o un borboteo, toda una rebeldía de los tejidos que se están reajustando. Forzaremos la parada del IRC en el sentido de la lesión para que los tejidos ellos solos se reajusten. Si el borboteo es muy fuerte necesitará mucho tiempo para reajustarse. Hay que darle su tiempo, cuanto más tiempo necesite quiere decir que la lesión es más crónica, que lleva mucho tiempo lesionada y los tejidos se han esclerotizado. Los tejidos tienen que ajustarse de nuevo a su componente elástico y mecánico. Cuarto vendrá una parada neurológica un silencio de los tejidos y del IRC. En unos segundos o pocos minutos volverá el IRC y el maxilar se abrirá y cerrara acorde con el esfenoides.
LA GRAN IMPORTANCIA DE UNA BUENA OCLUSION DENTAL
Es muy importante el controlar la oclusión dental del paciente, como cierra la boca al masticar y como oclusiona cada diente.
Una mala oclusión dental puede afectar al esfenoides y provocarle una lesión en torsión. Por ejemplo si tengo una oclusión más lateralizada que otra, o sea que tengo una fuerza agonista y antagonista dental de un sólo lado del maxilar, aprieto de un lado más que del otro y el ala mayor del esfenoides del lado de la fuerza puede elevarse y crear la lesión de torsión.
Muchas veces es un problema de que el diente se sujeta en la encía a través de un tejido fascial de sujeción. Esta fascia puede ceder su elasticidad y el diente cede hacia abajo creando una mala oclusión. Es un efecto de la palanca, sobre un punto de apoyo y todo tenderá a girar sobre ese punto de apoyo y más a sabiendo que tenemos la musculatura del masetero que es la más poderoso del cuerpo en cuanto a tensión. Es mucho más fuerte que un cuadriceps. Es una palanca de primer grado de corto recorrido pero de muchísima fuerza de descarga.
Es interesante el poder hacer todos estos pasos sintiendo a la vez el movimiento del esfenoides. El principio de la acción es el mismo en cualquier caso patológico del maxilar, primero llevarlo al sentido de la lesión, pararlo ahí y luego acompañando hacia su correcto sitio.
Puede ser que necesitemos una sola sesión para ajustar los maxilares, si tienen una gran lesión.
LOS DIENTES:
Forman parte de la estructura cráneo-sacral y pueden influir en el sistema cráneo-sacral de manera considerable.
Los dientes también respiran como todo el organismo, en su movimiento de expansión y contracción, movimiento respiratorio de flexión y extensión. Por tanto cada uno de los dientes puede ser palpado para comprobar su movilidad y se le puede devolver su movilidad inherente
En muchas personas notaremos que algunas piezas dentales emiten una gran cantidad de calor. Los dientes que emitan una gran temperatura tendremos que tratar, ya que son focos tensionales. Podemos notar como una zona de la boca está más caliente que la otra.
Pueden ser tensiones físicas debido a la oclusión o tensiones emocionales como la ira, el miedo, la rabia, la impotencia, etc., emociones que han sido mal expresadas o digeridas y que se han encapsulado debajo de los dientes.
A esto le llamamos el quiste emocional que se ha almacenado en el diente y su encía. También puede ser que tenga una infección en el diente o en la encía.
Esto es típico en los empastes de los dientes de mucho tiempo que de por si tienden a encogerse y provocar pequeñas hendiduras donde las micro partículas de comida pueden entrar e infectar el diente o la encía, se está fabricando un proceso infeccioso inflamatorio y además no se está absorbiendo, no se está drenando por vía linfática y esto desprende calor. Una infección es sinónimo de calor. Esto es como un bursismo tensional.
Es importante recordar y sensibilizar nuestros dedos al calor, a la temperatura.
En el diente que hayamos percibido más calor lo cogeremos con los dedos con un agarre muy suave y sentiremos su movimiento de expansión y contracción. Le aplicaremos un agarre de un gramo de presión, con nuestros dedos pulgar e índice o pulgar y corazón.
En el momento de la expansión notaremos como el diente se quiere salir y es en este momento de salida donde procuraremos desenroscarlo, rotarlo en todas las direcciones que él quiera moverse. Nos dejamos llevar por la sensibilidad quinestésica y desenroscamos el nudo fascial creado en la encía, bailamos con el diente en todas las direcciones, incluso lo comprimimos y lo descomprimimos. Esto es el unwinding local, que se realiza únicamente con la intención. Una vez desenroscado el diente entrará en una parada neurológica, para que de nuevo vuelva a su movimiento de expansión y contracción natural. En la fase de contracción notaremos como el diente tiende a entrar en su encía y en la de expansión el diente sale hacia fuera. El diente sano sale y entra, como una bomba hidráulica.
Todo este trabajo es muy sano e importante para toda la boca, para los dientes y las encías. Todos los dientes tienen su movimiento de flexo-extensión y si no lo percibimos es señal de que sus tejidos de sujeción, las encías están en un estrés, en una tensión, que si no tratamos podemos crearnos un bursismo o tensión bucal que nos hará mucho daño. Hay que relajar todos los tejidos.
El diente tiene un mecanismo de sujeción que es una fascia y luego viene la encía. Es posible que el diente se desplace hacia fuera por la pérdida de sujeción de este tejido. Esto hará que se encuentre con su diente antagonista y exista una mala oclusión. Esto podría acarrear problemas más serios como una torsión del esfenoides, debido al efecto de la palanca.
También tenemos que saber que el músculo masetero es el músculo más fuerte que tenemos en el cuerpo, por ello si realiza una mala oclusión y se realiza un efecto de palanca en la boca puede hacer rotar algunos huesos del cráneo, en especial el esfenoides. Usar unos algodones para testar la posible mala oclusión y si existiera mandar pasar por el dentista.
La muela del juicio a veces es necesario quitarla si impide el movimiento de apertura y cierre del maxilar. En personas con propensión a lumbalgias es muy posible que sea por la enorme tensión provocada por la muela del juicio que comprime a todos los demás dientes hacia la línea media de la boca. La relación existente entre dientes y vértebras provocará tensiones de membranas que repercutirán en el cuello, en el sistema escapular, hasta en la zona lumbar y los pies. Se puede notar que la mandíbula empieza a salir hacia delante.
Hay muelas de juicio que son muy patológicas a veces consecuencia de un ATM desequilibrado o por hábitos insanos de masticar más de un lado que del otro. Si la oclusión no es simétrica del lado que no se aprieta bien, del lado que no hay una acción de los músculos antagonistas del lado superior e inferior, la muela del juicio no tiene noción de que tiene que salir vertical, ya que la verticalidad se la da la musculatura del cierre de la presión. Si esto no existe puede salir oblicuo, de lado o de cualquier manera. Si hay una buena oclusión con una presión simétrica en la musculatura antagonista el cuerpo dejara el espacio para la muela del juicio.
ANATOMIA DEL HUESO VÓMER:
Es un hueso fino y triangular puesto verticalmente. Es un hueso impar y central que en su parte superior y posterior engrana con el esfenoides a través de su entalladura, en su parte inferior se apoya en el maxilar en su mayoría y con el hueso palatino en su parte inferior posterior, en menor contacto. En su parte superior engrana con el etmoides y con la concha nasal inferior, forma la porción posterior e inferior del tabique nasal.
Sin embargo al ser tan fino también está rodeado de tejido blando por sus caras laterales, con sus anclajes de músculos y fascias.
Es un hueso cuadricular e irregular con dos superficies y cuatro bordes:
dos superficies laterales, con un surco para el nervio nasopalatino de cada lado.
Cuatro bordes, el superior acoge el pico del esfenoides con sus alas. El inferior se apoya sobre la cresta del maxilar y los hueso palatinos. El posterior es liso y redondeado. Y el anterior con surcos para el cartílago septal, unido a la lámina perpendicular del etmoides.
EL VOMER SE ARTICULA CON
con el borde superior del pico del esfenoides.
Con la cresta palatina.
Con la cresta nasal maxilar.
Con la parte posteroinferior de la lamina perpendicular del etmoides.
Con el cartílago septal.
MOVIMIENTO FISIOLOGICO DEL VOMER
En el movimiento de flexión del esfenoides tenemos un descenso posterior de vómer y un ascenso anterior del vómer y un descenso y apertura lateral de los palatinos y una apertura de la sutura sagital de los palatinos.
AJUSTAR Y EQUILIBRAR EL VOMER
Para notar su movimiento tendremos que colocar el dedo del corazón o el dedo índice en el interior de la boca en la parte superior, siguiendo la sutura crucífera al final del maxilar encontramos el reborde del vómer y lateralizando el dedo a ambos lados nos encontraremos con el suelo palatino. Estamos trabajando en el paladar duro en la bóveda de la boca. Nuestro dedo se coloca al fondo de la parte superior de la boca y le pedimos al paciente que apoye con cuidado sus dientes en mi dedo, teniendo en cuenta que pronto tendrá que hacer la deglución de la saliva. Los huesos palatinos se encuentran a ambos lados del vómer. Yo notaré como la parte del vómer que esta en contacto con mi dedo sube y baja. Es posible que notemos que el vómer en vez de hacer el balancín rote o realice un movimiento transversal, o incluso que ni se mueva. Son las únicas lesiones posibles del vómer, por posibles traumatismos físicos antiguos o por tensión interna en los tejidos.
En la flexión craneal tenemos que las alas del esfenoides bajan y estas empujan el vómer en su parte posterior hacia abajo en perpendicular y su parte delantera va hacia arriba. Este balancín es el que tendremos que notar en nuestro dedo, notándolo a través de nuestra primera falange y la yema del dedo. El rostro del esfenoides o apófisis saliente se viene a encajar en la entalladura del vómer. La parte posterior del vómer golpea con el paladar duro y hace que éste se abra a través de su sutura crucífera. En una extensión tenemos un ascenso del esfenoides y un ascenso también de la parte posterior del vómer pero un descenso de la parte anterior del vómer y un cierre de la sutura sagital del maxilar superior, es como un efecto de balancín. Este movimiento esta acompañado por los palatinos que también realiza ese movimiento de bajar, apertura, subir y cierre. De esta manera el vómer controla los palatinos y el maxilar superior y a su vez el vómer es controlado por el esfenoides.
Dicho de otro modo en cuando el cráneo entra en flexión la boca se ensancha y cuando entra en extensión la boca se estrecha. Esto es perfectamente perceptible en los dientes, en la boca. Ya que esto va en a expensas de dos ejes de rotación que tiene la mandíbula, cada mandíbula tiene un eje de rotación independiente gracia a esta sutura sagital, provocando que la mandíbula rote en rotación interna o externa. Esto provoca que el paladar duro se cierre en rotación interna o extensión o se abra en rotación externa o en flexión. Esto en muchas bocas no sucede y por tanto afecta e impide que el esfenoides se mueva en libertad, junto con el vómer, el etmoides, los zigomáticos, los palatinos, etc.
Es posible que por una lesión de impacto tengamos una compresión del vómer con el esfenoides, y posiblemente repercuta en la pérdida de movilidad del esfenoides y del maxilar superior.
Tendremos que desencajar la entalladura del vómer con el rostro del esfenoides, esto puede ocasionar dolores de cabeza, síndromes de pares craneales y otros trastornos cognitivos y dolorosos. Un simple impacto en la cara puede acarrear esta gran patología, incluso de dolores de espalda.
Para liberar todos los anclajes de inserción de tensión membranosa de tejido blando en la articulación del vómer con el esfenoides, podemos hacer con nuestra intención este trabajo. Primero notar el movimiento de flexión y extensión esfenoidal correcto y luego hacer todos los otros movimientos posibles para estirar todas las fascias y tejidos que lo envuelven, haciendo un movimiento de rotación lateral en un sentido y en otro sentido o de tensión lateral en un sentido y en otro.
Todo esto al compás del movimiento de flexión y extensión natural. Lo llevo a un lado y le dejo que respire ahí y se revelara, lo llevo a otro lado y lo mismo. Al final lo centrare y lo conectare al movimiento de flexión extensión normal. Esto es como una gimnasia pasiva para hacer que las fascias del vómer se estiren bien, se elongen, oxigenen y vascularicen bien.
Es muy probable que al testar el vómer notemos que no realiza su movimiento de balancín y que por tanto tengamos que eliminar la tensión que se lo impide, en tensión lateral o en rotación.
La técnica será la misma, primero lo llevaremos más pronunciadamente hacia el lugar de la tensión o de la lesión, exageraremos la tensión para que se produzca el desenroscamiento y luego lo llevaremos hacia su correcto sitio.
En el momento de la extensión del esfenoides la entalladura de éste con el vómer se separa un poquito y es en este momento donde podríamos hacer un poco de tracción del esfenoides con nuestra intención para separar la cápsula articular del esfenoides con el vómer y desimpactar el posible golpe en la cara.
El trabajo consiste en desimpactar la cápsula articular del vómer con el esfenoides y para ello en el momento de máxima separación de esta cápsula realizamos un trabajo con nuestra intención de separar aún más y mantener esa posición durante un rato.
Luego comprobaremos si de nuevo se produce el movimiento de flexo-extensión correcto.
Es muy posible que para desimpactar un vómer necesitemos de dos a tres sesiones, dependiendo del tipo de trauma o de impacto que haya recibido. Trataremos que el balancín se mueva correctamente.
LA GRAN IMPORTANCIA DE ESTE HUESO Y LAS POSIBLES LESIONES
También podemos encontrar lesiones traumáticas en personas que le han operado de los cornetes nasales o de vegetaciones, ya que al raspar las vegetaciones o en la cirugía se produzca una restricción de fascias en el tejido blando y puede mantener el esfenoides sin movimiento. Esto es un problema por una cicatrización interna y muy posiblemente siga teniendo problemas de este tipo u otros en dicha zona o en zonas más distales.
Por tanto nuestro trabajo estará en estirar el tejido fascial alrededor del vómer, para mejorar la restricción de movimiento entre el esfenoides y el vómer.
Desajustes en el vómer pueden provocar problemas en los oídos, en la mandíbula y en las fosas nasales.
Una tensión intra-ósea del vómer debido al desplazamiento lateral del paladar duro creará una contra tensión opuesta por parte del vómer. Esto producirá una gran restricción funcional en toda el área respiratoria nasal, debido a la enorme tensión de membranas generado en el sistema esfenoides vómer.
El vómer lo podemos considerar una llave maestra para la correcta respiración por ambas fosas nasales, con la gran importancia que tiene la correcta alternancia y dominancia de cada fosa nasal. La respiración contiene un ciclo de unas dos horas de dominio de una fosa nasal y después tendrá dominancia la otra fosa nasal, durante las otras dos horas. Una fosa nasal alimenta el sistema nervioso simpático y la otra el parasimpático. Si permanecemos mucho más tiempo respirando en una fosa nasal que en la otra podemos entrar en un estado de simpaticotonía o parasimpaticotonía. También se sabe que el retardo en la alternancia de las fosas nasales produce una disminución del sistema inmunológico, viéndose este afectado negativamente.
Si el vómer pierde movilidad con respecto al esfenoides el tiempo de alternancia de las fosas nasales sé vera seriamente afectado. Si devolvemos el movimiento del vómer podremos observar que el equilibrio de alternancia y dominancia de las fosas nasales se equilibra.
LOS PALATINOS ARTICULAN CON
El esfenoides, a través de:
la parte perpendicular de la apófisis pterigoidea del esfenoides.
La apófisis pterigoidea a través de la apófisis piramidal del palatino.
El cuerpo inferior del esfenoides vía apófisis esfenoidal.
El cuerpo anterior del esfenoides vía apófisis orbitaria.
El maxilar a través de:
Superficie orbitaria.
Apertura del seno maxilar.
Superficie nasal
apófisis palatina.
El vómer, en el borde posteroinferior.
El etmoides en la masa lateral, vía apófisis orbitaria.
El cornete inferior en el borde posterosuperior
Con su otro palatino por la vía partes palatinas.
MOVIMIENTO FISIOLOGICO DE LOS HUESOS PALATINOS
Ambos palatinos tienen un movimiento de descenso y apertura y después de cierre y ascenso. Todo en perfecto equilibrio en ritmo y simetría.
En la fase de flexión esfeno-basilar el cuerpo del esfenoides empuja a los palatinos hacia abajo, siguiendo a la apófisis pterigoide del esfenoides. Casi al final del recorrido se produce una apertura y rotación externa entre ambos palatinos. En el momento de la extensión los palatinos se cierran y ascienden.
AJUSTAR LOS HUESOS PALATINOS
Los palatinos al igual que el vómer se pueden tocar, nosotros pondremos muy suavemente dos dedos al fondo de la bóveda bucal, del paladar duro y los palatinos se encontrarán a cada lado del vómer.
Si la boca es pequeña como la de un niño entonces lo haremos con un sólo dedo en un palatino y luego el otro palatino con un dedo.
Sentiremos el movimiento respiratorio de los palatinos en la flexión craneal, como realizan una rotación externa y en la extensión hacen una rotación interna. O notaremos como descienden y lateralizan. Aquí tenemos el dedo en la entalladura del vómer, a cada lado del vómer se encuentran los palatinos.
Observaremos como el movimiento del esfenoides influye en el descenso de los palatinos, sobre todo a través de las apófisis pterigoidea. Es como una palanca. Entonces notaremos en los dedos como un descenso y una apertura, un ascenso y un cierre. Flexión rotación externa extensión rotación interna.
La lesión de los palatinos puede ser como la del vómer, cada palatino puede rotar en su eje, pues son individuales, o en traslación lateral, estos giros son movimientos patológicos.
Otras patologías que pueden provocar la alteración mecánica de los palatinos junto con el vómer son: patologías auditivas, del nervio trigémino, acúfenos, alergias respiratorias de las vías altas, trastornos en la deglución, trastornos de las cuerdas vocales, defectos en la vocalización, infecciones de garganta o de encías, etc.
Parece que los palatinos actúan de caja de resonancia, cuando hablamos los palatinos están vibrando, moviéndose.
Aquí realizaremos el test con dos dedos pero a la hora de tratar lo realizaremos con un sólo dedo en el lado de la lesión de la falta de movilidad.
Llevaremos el hueso palatino lesionado a más lesión para luego acompañarlo a su lugar y a su movimiento respiratorio fisiológico. Primero potenciarle la lesión para hacer el desenroscamiento ahí, luego el sólo volverá a su sitio y entonces es cuando hacemos la parada en el vaciado a los dos palatinos juntos. Impedimos el llenado y vendrá otro desenroscamiento, giramos con nuestra intención y con el ojo de la mente el desenroscamiento a todos los sentidos que el tejido nos lleve. Es como seguir con la mirada la zona a tratar. Luego vendrá la parada neurológica y al poco volverá en impulso rítmico craneal mejorado. Realizar varias veces todo el proceso ayudará a mejorar esta zona tan importante.
Procuraremos poner toda la energía posible en el interior del paciente para con el ojo de la mente disolver las posibles tensiones en las suturas palatinas y así devolver el movimiento respiratorio primario en la zona con un buen ritmo y simetría.
Un proceso que sucede con los niños que nacen por cesárea es que la osificación de los palatinos sucede muy prematuramente de manera que el paladar tiende a calcificarse. Estos niños pueden recurrir en problemas de adaptación, de aprendizaje o de maduración. Ya que los palatinos son apareados con el vómer y si existe resistencia en los palatinos por osificación el esfenoides se verá seriamente afectado. Trabajar con los niños es de lo mejor para ellos y su futuro.
En el nacimiento el bebe debe de pasar por la experiencia de la superposición de fontanelas y un enorme acercamiento de los palatinos. Total que todo se comprime para volver a abrirse. Si el bebe nace por cesárea no puede vivir esta experiencia y tenderá todo a osificarse mucho antes. Las suturas craneales se sueldan mucho antes y el cráneo se endurece con mucha anticipación. Nuestro trabajo está en liberar las tensiones de las membranas.
EL ETMOIDES ARTICULA CON
Con el frontal, en la hendidura etmoidal de forma mutua, y en la espina vía lamina perpendicular.
Con el esfenoides, en la espina etmoidal vía lamina cribiforme. En la cresta del esfenoides vía lamina perpendicular. En el cuerpo anterior vía ambas masas laterales.
Con los palatinos, en la apófisis orbitaria, vía borde inferior de la masa lateral.
Con los nasales en crestas vía lámina perpendicular.
Con el vómer en la parte superior del borde anterior, vía lamina perpendicular.
Con el cornete inferior en la apófisis etmoidal hacia la apófisis unciforme.
Con los maxilares, en la lámina papirácea, vía borde inferior de la lámina lateral.
Con el lagrimal borde posterior, vía borde anterior de la masa lateral.
FISIOLOGIA DEL MOVIMIENTO DEL ETMOIDES.
Realiza un movimiento de descenso y ascenso, empujado por el esfenoides.
Dividiremos el movimiento en cuatro fases:
Durante la flexión esfeno-basilar, la lámina perpendicular en su extremo inferior se desplaza hacia abajo, inferiormente, mientras que el extremo anterior se desplaza superiormente.
La apófisis crista galli se desplaza hacia la zona posterior.
La lamina cribiforme en su lado posterior se desplaza hacia abajo junto con el esfenoides. En su lado anterior se desplaza muy ligeramente hacia la parte superior.
Durante la fase del vaciado o extensión esfeno-basilar todo retorna a su lugar de reposo.
Es un hueso que no tenemos posibilidad de acceso directo, o sea de contacto directo, por eso lo tendremos que trabajar a través de los huesos nasales. El etmoides está posterior al vómer y a los huesos nasales.
Sin embrago podemos visualizar cada sutura o micro-articulación para enviarle energía y realizar con el ojo de la mente las técnicas cráneo-sacrales. Esto da muy buenos resultados y además cuando tengamos solucionado el esfenoides, el vómer y los huesos nasales el etmoides se solucionará el sólo.
Salimos del paladar duro y nos vamos a los rasgos miméticos. Vamos a trabajar sobre los zigomáticos, los nasales e indirectamente el etmoides. Por tanto después de tratar los zigomáticos y los huesos nasales, el etmoides quedara listo y ajustado.
Después nos adentraremos en el paladar blando.
EL CIGOMATICO ARTICULA CON
Con el temporal en la apófisis cigomática, con la apófisis temporal.
Con el maxilar en la apófisis cigomática a través de la apófisis frontoesfenoides.
Con el esfenoides en el borde anterior del ala mayor, a través del borde posterior de la superficie orbitaria.
MOVIMIENTO FISIOLOGICO DEL CIGOMATICO.
Durante la flexión esfeno-basilar el hueso cigomático se desplaza anterolateralmente con las alas mayores del esfenoides. Tienen un eje de rotación vertical, de manera que cuando el sujeto entra en flexión esfenoidal lo que sentiremos es una apertura de los zigomáticos y cuando entra en extensión del esfenoides sentiremos un cierre. El movimiento respiratorio primario lo describiremos de la manera siguiente:
El borde occipital oscila lateralmente ensanchando la órbita ocular.
La apófisis temporal se desplaza ínfero lateralmente con la apófisis cigomática del temporal.
La apófisis frontoesfenoidal se desplaza anterolateralmente junto con la apófisis cigomática del frontal.
Los huesos zigomáticos también tienen su movimiento respiratorio. De manera que testaremos el IRC en ambos zigomáticos. Estos huesos controlan la presión del globo ocular, por tanto cualquier afectación del par craneal trigémino y de los ojos deberemos de trabajar los zigomáticos.
Un trabajo bueno para las conjuntivitis, sinusitis, glaucoma ocular, entre otros será: aperturas nasales y zigomáticas como técnicas exocraneales y como técnicas indocraneales el vómer y los palatinos.
Cualquier impactación traumática en los zigomáticos se puede notar como una prominencia de uno de ellos teniendo al paciente tumbado. Una impactación de este tipo a través de la glabela del frontal puede bloquear o afectar al hueso frontal y a los huesos parietales.
Si notamos algún hueso que no circula o que lo hace en desequilibrio haremos lo mismo de siempre iremos en el sentido de la lesión e incluso lo forzamos y mantenemos para desatar el nudo. Luego acompañamos en el otro sentido y hacemos una parada en el vaciado. Mantenemos ahí hasta que de nuevo vuelva el IRC con mayor amplitud y simetría.
TECNICAS PARA LA LIBERACION DE LOS HUESOS NASALES
Repetiremos las técnicas cráneo-sacrales en la sutura nasión o en la sutura internasal.
Gentilmente forzaremos una parada del movimiento respiratorio primario en la fase de extensión esfeno-basilar. Desenroscamos el nudo facial y después le permitimos que vuelva su movimiento respiratorio mejorado. Podemos hacerlo tanto en la parte de arriba en el nasión como en la sutura internasal.
Otra técnica que podemos hacer es la de tracción de la sutura del nasión y mantenemos mientras se hace un desenroscamiento o unwinding en todas las direcciones, sosteniéndolo allí arriba. Este trabajo es para que la fascia retronasal empiece a estirarse y tengamos más amplitud en los cornetes nasales y tengamos más espacio de entrada de aire en los cornetes nasales.
Tenemos dos técnicas: una para disociar la glabela frontal de los huesos nasales y la segunda técnica es para disociar los huesos nasales del cartílago nasal. Los dedos hacen lo mismo lo que cambia es la altura de apoyo. Primero sentir como respira la glabela pronto nasal y la segunda es entre el hueso nasal y los cartílagos. Todo respira.
Los huesos nasales tienen un movimiento de rotación parecido al vómer, o sea tiene un eje de rotación horizontal que lo atraviesa. Notaremos como en la fase de extensión ascienden y bajan y en la fase flexión o de llenado los huesos nasales se elevan y después descienden. Para liberar los huesos nasales del frontal mi pulgar se apoyara sobre la glabela del hueso frontal mientras que la otra en forma de pinza, pinzaré los dos huesos nasales.
Podemos observar nuestra capacidad respiratoria pulmonar antes del trabajo y después de realizar estas técnicas, tendremos mejor percepción del aire que respiramos y mayor capacidad.
En cualquier sutura o hueso podremos sentir el movimiento respiratorio primario y si no lo tiene con nuestras manos realizaremos un desenroscamiento del tejido fascial. El ojo de nuestra mente viajara por el interior del tejido, penetrando en la tensión y pidiéndole que se relaje y se desenrosque. Mientras tanto nuestras manos estarán girando y moviéndose en todas las direcciones que se requiera. Después vendrá o forzaremos una parada neurológica durante unos segundos hasta que retorne el movimiento respiratorio de la zona.
LOS SENOS PARANASALES
No son huesos craneales ni faciales, simplemente son cavidades que se encuentran en algunos huesos craneales cerca de la cavidad nasal. Los huesos craneales que contienen senos paranasales son el frontal, los maxilares, el etmoides y el esfenoides. Estos senos están revestidos por membranas mucosas que continúan el revestimiento de la cavidad nasal. Estos senos producen moco, reducen el peso de cada hueso y actúan como cámaras de resonancia para la voz.
LOS CORNETES NASALES INFERIORES
Los dos cornetes nasales inferiores son huesos en forma de rollo que forman parte de la pared lateral de la cavidad nasal. Su función es la misma que la de los cornetes superiores y medios, es decir hacer que la circulación del aire sea turbulenta para facilitar su filtración antes de que entre en los pulmones. Estos cornetes nasales son huesos individualizados.
LOS LAGRIMALES ARTICULAN CON
Con el maxilar, a través del borde anterior de la apófisis frontal del maxilar y alrededor de esta.
Con el frontal en la zona orbitaria.
Con el etmoides, en el borde anterior de su masa lateral.
Con el cornete inferior, en su apófisis lagrimal.
FISIOLOGIA DEL MOVIMIENTO DEL HUESO LAGRIMAL
Durante la flexión esfeno-basilar se produce una apertura y cierre del hueso lagrimal. Esta apertura se realiza pivotando sobre el borde inferior del lagrimal, de manera que la parte superior del hueso tiende a ensancharse y a descender un poco al final de su recorrido. El agujero superior del canal lacrimonasal tiende a ensancharse como resultado al menor desplazamiento de su zona inferior o maxilar.
Apertura, descenso, ascenso y cierre. Todo este movimiento pivotando casi por completo con la sutura lacrimomaxilar inferior y orbital.
AJUSTAR EL HUESO LAGRIMAL
Para percibir y mejorar todo su movimiento respiratorio utilizaremos la misma técnica que en los demás casos.
Colocamos el pulgar en una mitad del hueso nasal y el índice en el hueso unguis, con un apoyo muy suave. Trataremos de percibir su movimiento de expansión o apertura en la flexión y en la extensión un cierre o contracción. Es el mismo movimiento que el hueso zigomático. Buscaremos el movimiento de la restricción, en el caso de que este cerrado procuráremos cerrarlo un poco más y desenroscar el nudo fascial, poner toda nuestra concentración en esa zona y esperar a que el sólo vuelva con su movimiento de apertura y cierre.
Este hueso es el que forma el conducto lagrimal y tenemos que liberar sus tensiones.
También podemos liberar los dos lagrimales o unguis a la vez. Sentiremos su movimiento y si uno respira y el otro no podemos bloquear el que tiene el movimiento fisiológico correcto y llevar esa fuerza o atención hacia el unguis patológico, hasta que este se libere. Acompañar varios movimientos respiratorios y soltar para sentir el IRC en ambos unguis.
Las patologías del hueso unguis son patologías de deshidratación nasal, resecación de los conductos lagrimales, infecciones oculares, deshidratación del glóbulo ocular, conjuntivitis crónicas, etc. con una técnica tan simple podemos hacer una gran ayuda para toda esta zona.
Entonces tenemos que trabajar los huesos zigomáticos, nasales y el unguis.
Así ya tenemos todo el rostro casi hecho.
Después de trabajar todo el paladar duro tendremos que volver a trabajar la articulación temporo-mandibular, el temporal y el esfenoides, para encajar todo a la perfección.
Notaremos como después de trabajar el paladar duro el ATM tendrá mucho más amplitud movimiento, pues hemos trabajado toda la encrucijada temporo-mandibular, a través del vómer, de los palatinos y a través del temporal.
Tenemos que trabajar el paladar duro: maxilar superior, vómer, palatinos, esfenoides, temporales y ATM. Usaremos las tres técnicas de los temporales, el bamboleo, rotación y tirón de orejas.
Es importante conectar el paladar duro con el esfenoides y con los temporales y el ATM, para conectarlo todo.
PALADAR BLANDO
Pertenece al sistema límbico, al sexual, al verbal, al de la comunicación, al de la expresión.
Es de origen tensional o traumático, tanto emocional como mecánico. Es el paladar de la expresión, por tanto es el paladar del conflicto de la expresión como: el no decir las cosas cuando se tienen que decir, el no saber que decir o sobre todo el contener la expresión. Es un paladar que contiene, almacena y trasforma la tensión emocional en tensión mecánica. Es el ATM y el suelo de la boca los elementos que van a recibir muy directamente toda esa expresión reprimida, toda esa emoción no liberada en el momento apropiado y que por tanto se somatiza en la zona del paladar blando.
Los músculos implicados son: por excelencia son los digástricos y el complejo hioideo, sobre todo el suprahioideo. Los maseteros y los terigoideos son los músculos que a posterior se tensarán.
O sea la tensión emocional primeramente se va a somatizar en los digástricos y en los hioideos y debido a esta tensión los músculos secundarios que trasformarán dicha tensión emocional en tensión mecánica serán los maseteros y los terigoideos. Si el individuo se encuentra en una crisis emocional la tensión se manifestará en la expresión, incluso puede deformar enormemente la expresión del rostro.
Hay un músculo en el grupo hioideo, llamado el omohioideo que se inserta en el mentón y después acaba en el hombro. Hay veces que por circunstancias emocionales como un enorme disgusto afecta a este músculo de la expresión y provoca un enorme dolor en el hombro. Una simple discusión puede dar dolor de hombros. El individuo no sabe porque pero a los pocos días tiene un dolor de hombros sobre todo en la fosa acromio-clavicular que es donde se inserta este músculo omohioideo. Músculo que por quinesiología no se puede testar ya que es un músculo de deglución.
Nuestro trabajo será un trabajo de escucha en el digástrico ubicado en el suelo de la boca. Existe el digástrico anterior y digástrico posterior. Aquí encontraremos muchos puntos gatillos, muy dolorosos en algunas personas. El trabajo es el mismo primero escucha y después liberación. Aquí no tenemos ninguna sutura ni hueso en que apoyarnos, si no que disponemos de tres puntos principales en el suelo de la boca. Nos vamos al digástrico posterior y colocamos un dedo índice en el interior de la boca en la parte interna de la última muela, aquí tenemos el primer punto gatillo, muy cerca de los retromolares.
Entre esta sutura virtual y la otra sutura virtual medial encontramos el segundo punto gatillo, el tercero será en la zona medial el cuarto en el otro lado de la boca y el quinto en la última muela del lado contrario de donde empezamos. Aquí es el único sitio que aplicaremos una presión mecánica para descargar los puntos gatillos intrabucales. Trabajaremos en el umbral del dolor del paciente, descargando la tensión ahí acumulada.
El dedo del corazón se apoya en el interior de la boca, en el suelo de la boca y el otro dedo del corazón de la otra mano fuera de la boca en oposición al primero. O colocamos el dedo índice en el interior de la boca en dirección caudal en cada uno de los puntos gatillos mencionados, y el otro dedo índice en el exterior de la boca justo debajo del otro dedo índice. Ambas yemas de los dedos están enfrentadas sujetando cada punto gatillo del suelo de la boca, presionando ligeramente justo en el umbral del dolor. Hacemos primero el punto gatillo de la última muela, luego el otro más próximo a la zona medial y luego el de la zona medial, de nuevo tendremos que volver a empezar por estos puntos de manera que cada punto gatillo lo hallamos hecho dos veces, antes de adentrarnos en el otro lado de la boca. Cada mitad del suelo de la boca lo tenemos que hacer dos veces. Ya que al descargar el dolor en un punto gatillo es posible que una parte se traslade al otro, por eso lo repetimos varias veces. El punto medial es el que se repite cuatro veces, algo más que los otros. Esto de repetir cada paso dos veces es importante para asegurar una buena descarga de la zona, e incluso tres veces si el individuo tiene una gran tensión en la zona.
Le diremos al paciente que si el dolor es fuerte levante la otra mano y nos lo haga saber para aligerar la presión de los dedos, y que procure tener mucho cuidado en no cerrar la boca por instinto. También andaremos atentos en la deglución de la saliva del paciente.
Si con la boca cerrada al paciente le duele mucho los puntos y con la boca abierta mejora un poco está pidiendo que necesita descargar el vientre muscular.
Podemos pedir al paciente que se haga una célula de descarga con un tapón de corcho y se lo coloque entre los dientes, para descargar esta zona. Recomendaremos que se coloque este tapón de descarga por lo menos una hora al día. Hay personas que no pueden abrir la boca debido a la enorme tensión en los músculos maseteros.
El trabajo externo sobre el suelo del mentón con la boca abierta será un trabajo de pinzado de los vientres musculares para aproximar el origen de la inserción. Si queremos podemos hacer un pinzado de los vientres musculares supraioideos con la boca cerrada.
También podemos pedir al paciente que haga una anteversion del maxilar inferior, que saque los dientes inferiores. Que nos diga si hay un ATM que tira más que otra.
Si nos dice que duele más en el lado derecho cuando hagamos el trabajo intrabucal insistiremos mucho en esta zona.
Procuraremos notar la textura y la temperatura de los tejidos submentonianos.
Los músculos digástricos y suprahioideos serán los que tratemos con esta técnica.
Los digástricos tienen una posición anatómica horizontal al plano de la rama mandibular, haremos una pinza sobre el vientre muscular y sobre el masetero, desde la rama mandibular hasta el arco zigomático. Haremos la pinza bimanual o unimanual sobre la musculatura.
Al pinzar un músculo lo que hacemos es desconectar dicho músculo, técnica que en quinesiología se usa mucho.
Preguntaremos al paciente como nota la tensión. Hacemos la palpación a boca cerrada y a boca abierta, a ver cual es el umbral del dolor.
Le podemos pedir al paciente que a lo largo del día abra y cierra al máximo la boca unas cuantas veces. Le pediremos que anteriorize el maxilar inferior y preguntamos si tiene tenso algún lado más que otro. Así cuando haga los vientres musculares dedicare más atención a esa zona.
Tenemos que procurar que los digástricos vayan cediendo se vayan relajando, como el efecto de la cuchara en la miel, como se hunde poco a poco. O el efecto de la cuchara en la mantequilla, que poco a poco va cediendo. Al principio podemos notar el digástrico duro y doloroso, que no se deja relajar, hay que estar ahí hasta que poco a poco se vaya relajando.
Después de hacer la liberación de los puntos gatillos intrabucales notaremos una gran liberación del ATM, y por tanto volveremos a ajustar los temporales y el ATM. El paladar blando nos puede ocupar una sesión completa de terapia cráneo-sacral de unos 40 minutos, si la carga emocional ahí almacenada es grande.
EL FRENILLO DE LA LENGUA.
El frenillo es una zona súper sensible. Muchos medicamentos se absorben sublinguales. Es una zona súper receptiva con mucha capacidad de absorber.
Tenemos que hacer un trabajo de descarga, por supuesto con nuestra intención.
Después de liberar el suelo de la boca cogeremos el frenillo de la lengua con mucha suavidad. Le pedimos al paciente que suba la lengua y cojemos el frenillo con nuestros dedos pulgar e índice y notaremos el movimiento respiratorio primario o IRC.
En la flexión craneal el frenillo tenderá a subir y en la extensión a bajar. Ahora tendremos que desenroscar el frenillo, con nuestra intención. No hay que ejercer ningún tipo de presión ni de estiramiento en el frenillo.
En el único lugar donde existe la presión hasta el umbral del dolor es en el suelo de la boca en los puntos gatillos anteriormente mencionados. Aquí en el frenillo el trabajo principalmente se realiza con la intención.
LA LENGUA.
La lengua está dividida en dos mitades por un tabique fibroso medial. Este tabique se extiende por toda la longitud de la lengua y se fija por abajo en el hueso hioides los músculos de la lengua son de dos tipos principales extrínsecos e intrínsecos. Los músculos extrínsecos se originan fuera de la lengua y se inserta en ella. Los músculos intrínsecos se originan y se insertan en la lengua. Tanto los músculos extrínsecos como los intrínsecos se disponen a ambos lados de la lengua. Los músculos que mueve la lengua son: geniogloso, estilogloso, palatogloso y hiogloso.
El músculo geniogloso tiene su origen en la mandíbula la inserción en la superficie inferior de la lengua y hueso y hioides y su acción es que impulsa la lengua hacia fuera y la desciende, protracción.
El músculo estilogloso tiene en su origen en la apófisis estiloides del hueso temporal. La inserción en la superficie lateral e inferior de la lengua. Eleva a la lengua y la retira hacia atrás, retracción.
El músculo palatogloso tiene su origen en la superficie anterior del paladar blando y sur e inserción en la cara lateral de la lengua. Eleva a la porción posterior de la lengua y acerca el paladar blando a la lengua.
El músculo y hiogloso tiene su origen en el cuerpo del hueso y hioides y sus inserción en la cara lateral de la lengua. Desciende la lengua y la desplaza hacia los lados.
Estos músculos son inervados por el nervio hipogloso, el 12 par craneal, menos el palatogloso que es inervado por el plexo faríngeo.
La lengua en un órgano muy vascularizado de mucha sensibilidad. En el ámbito sutil la lengua es un almacén de muchos recuerdos, de muchas experiencias agradables y desagradables.
Deberemos explicar al paciente el tipo de trabajo que es, incluso que no es muy agradable, algo incomodo.
Ahora le pedimos al paciente que saque la lengua y la cojemos y la arrastramos con suavidad verticalmente hasta su barrera elástica. Aquí la mantenemos para escuchar su movimiento respiratorio craneal, que será de flexión o elevación y extensión contracción. En flexión la lengua va ha crecer con un movimiento de expansión y en extensión se encogerá.
Para agarrar la lengua usaremos unos guantes de látex o un pañuelo o papel y aremos una pequeña presión de unos gramos para sujetar la lengua. Haremos una pequeña tracción de la lengua hasta el umbral del dolor y procuraremos que no se nos escape. Aquí haremos el desenroscamiento de la lengua, con la intención, luego vendrá una parada neurológica para que venga de nuevo el movimiento de expansión y contracción con mayor simetría y amplitud.
Algunas personas tienen un gran enroscamiento en la lengua y después de este trabajo podremos notar como la lengua a crecido mucho, es una sensación. Ahora notaremos una enorme capacidad elástica y plástica de salir y entrar, flexión y extensión, retracción y elongación.
Lo que sucede es que la lengua se encuentra retraída, encogida, reprimida y no sólo en la boca si no que a través de una cadena fascial anterior, que va de la boca hasta los genitales.
Es una cadena fisiológica real formada por ligamentos, tendones de inserción, cartílagos como los xifoides, bolsas mediastínica la que envuelve el corazón, músculos, etc. todo un tejido fascial, hasta llegar a la sínfisis púbica o al escroto.
Nosotros podemos ir desde la lengua sus envoltorios o fascias hasta los genitales sin salir de un mismo tejido fascial, podemos viajar desde la lengua hasta los genitales por un mismo conducto, sin salirnos del mismo tejido. Todo lo que le ocurre a la lengua le ocurre abajo a los genitales y a la inversa.
Son circunstancias de sensaciones o emociones. Lo que nos ocurra en la zona genital agradable lo querremos expresar y lo que no sea agradable no lo querremos expresar. Por ello los traumas emocionales en la zona sexual pueden acortar esta cadena anterior.
Parece que esta cadena o cordón fascial anterior es muy responsable de la deformidad de la columna vertebral, de la forma cóncava anterior de la columna vertebral. Es el efecto de la caña de pescar, cuanto más tire el cordón o el hilo por delante, más se doblará la caña de pescar por detrás.
Este es el concepto del campo cerrado en posturología. Cuanto más trastornos emocionales tengamos en la cuerda fascial anterior del cuerpo más tensión y deformidad va ha producir en la columna vertebral. Cuanta más retracción tengamos en la cuerda anterior más chepados nos vamos a volver. Por tanto la chepa en la columna vertebral se tiene que trabajar desde la zona anterior del cuerpo, de manera que volviendo a la caña de pescar cuando más aflojemos el hilo de pescar más recta se pondrá la caña de pescar.
La columna vertebral es un sistema neutral que esta a expensas del juego de los músculos tendones y ligamentos y fascia que la envuelven. Por tanto por ley de fuerzas superiores a la mayor fuerza ahí cederá. Si los flexores anteriores superan la resistencia de los flexores posteriores pues entonces se deformará anteriormente, por la ley de fuerzas.
Después de esta sesión del paladar blando volveremos a hacer el temporal y el ATM, ya que hemos liberado las tensiones emocionales de la boca.
Podemos comentar el refrán que socialmente se dice de “no me tires de la lengua”. Tópico que suele significar: no me tires de la lengua que voy ha decir muchas cosas que tengo que decir y que todavía no he dicho, pero si me incitas a decir las voy ha decir, aunque esto implique el arrogar vómitos emocionales.
Por esto podemos entender que el gritar, insultar, el llorar, o el entrar en crisis espásticas o cualquier otro vómito emocional, se puede entender como una liberación del paciente, y nunca tomarlo como algo personal.
En muchos momentos de la vida nos hemos tropezado con personas que por su malestar interior nos han arrojado ciertos insultos o vómitos emocionales. Nunca tenemos que tomar nada en serio de esto, procurar que no nos llegue, que no nos afecte, ya que seguramente no tenga nada que ver con nosotros, si no que es la otra persona la que tiene muchas cargas emocionales reprimidas y en cualquier momento explotará sin un motivo aparente.
Si nosotros tenemos el movimiento respiratorio primario en la cabeza funcionando correctamente, nunca o casi nunca nos veremos influenciados por energías negativas que vengan del exterior. Lo mejor que podemos hacer para protegernos es hacer que nuestro sistema cráneo-sacral pulse correctamente.
ANATOMIA DE LA MUSCULATURA DE LA LARINGE
Un los músculos de la laringe, como los del globo ocular y los de la lengua, se agrupan a en intrínsecos y extrínsecos. Los músculos extrínsecos de la laringe reciben en conjunto en nombre de músculos infrahioideo. Se encuentra por debajo del hueso hioides. El músculo omohioideo, como el digástrico, está formado por dos vientres y un tendón intermedio. Los dos vientres son el superior e inferior. Los músculos extrínsecos de la laringe son: el estilofaríngeo, el constrictor inferior y el constrictor medio de la faringe.
Los músculos de la laringe extrínsecos son:
- El omohioideo que tiene su origen en el borde superior de la escápula y ligamento transverso superior. La inserción la hace en el cuerpo del hueso y hioides y su acción es que desciende el hueso y hioides.
- El esternohioideo tiene su origen en el extremo internó de la clavículas y manubrio esternal. La inserción la hace en el cuerpo del hueso y hioides. También desciende el hueso hioides.
- El esternotiroideo tiene su origen en el manubrio esternal y su inserción en el cartílago tiroides de la laringe. Su acción es descender el cartílago tiroides.
- El tirohioideo tiene su origen en el cartílago tiroides de la laringe, su inserción en el asta superior del hueso y hioides. Eleva el cartílago tiroides y desciende el hueso y hioides.
Los tres primeros músculos tienen inervación en las ramas del plexo cervical C1 a C3, y el cuarto además con el nervio hipogloso 12 par craneal. Los músculos de la laringe intrínsecos son:
Cricotiroideo, que tiene su origen el la porción anterior y externa del cartílago cricoides de la laringe. La inserción la hace en el borde anterior del cartílago tiroides de la laringe y en la parte posterior del borde inferior del cartílago tiroides. Su misión es la de alargar y tensionar las cuerdas vocales.
Cricoaritenoides posterior, cuyo origen lo tiene en superficie posterior del cartílago cricoides. La inserción la hace en la superficie posterior del cartílago aritenoides de la laringe. Abre la hendidura glótica (espacio entre las cuerdas vocales).
Cricoaritenoideo lateral cuyo origen lo tiene en el borde superior del cartílago cricoides. La inserción la hace en la superficie anterior del cartílago aritenoides. Este cierra la hendidura glótica.
Aritenoide, cuyo origen lo tiene en la superficie posterior y borde lateral de un cartílago aritenoides. La inserción la hace en las partes correspondientes del cartílago aritenoides opuesto. Cierra la hendidura glótica.
Tiroaritenoideo, se inserta en la porción inferior del cartílago tiroides y mitad del ligamento cricotiroideo. La inserción la hace en la base y superficie anterior del cartílago aritenoides. Acorta y relaja las cuerdas vocales.
Todos ellos se inervan con la rama laríngea del nervio vago, el X par craneal.
VAMOS A MEJORAR EL MOVIMIENTO RESPIRATORIO PRIMARIO DEL HIOIDEO
La musculatura hioidea es la musculatura del cuello, debajo del mentón y por tanto está muy relacionado con la liberación de la vía de la expresión. Retiraremos las cadenas o collares del cuello.
Dividiremos la zona en tres secciones la de arriba el suprahioideo, la media el hioides y la baja el infrahioideo. Observaremos los dos tendones de inserción del esternocleidomástoideo y entre ambos y por encima de la horquilla del esternón, colocaremos el dedo pulgar e índice o pulgar o corazón aquí en la musculatura infrahioideo, haciendo una especie de agarre o pinza. Podemos colocar la otra mano en el esfenoides para percibir el movimiento de expansión y contracción y así unirlo hacia la musculatura hioidea.
Con el mínimo contacto posible vamos a escuchar el movimiento respiratorio craneal en el infrahioideo, en el hioides y en el suprahioideo. Por tanto en contacto en la zona es mínimo y esperaremos hasta sentir el impulso rítmico craneal. Primero en el infrahioideo, escuchamos el ritmo, en el momento del borboteo o turbulencias lo seguimos en todas las direcciones le acompañamos en su proceso de desenroscamiento, hasta encontrar el momento de parada del pulso. Al poco volverá su ritmo craneal su pulsación con mayor simetría, fuerza y ritmo.
Haremos lo mismo con la musculatura hioideo uno o dos centímetros por encima y con el suprahioideo también uno o dos centímetros por encima de este último.
A través de la técnica de la quinesiología sabemos que el hioides se mueve en ocho direcciones posibles, arriba, abajo, izquierdo, derecho, delante, detrás, en un sentido de giro, en el otro. Esto nos indica que es el impulso rítmico craneal el que mueve el músculo complejo hioideo, en todas las direcciones.
También haremos el diafragma clavicular y el CV4 para reforzar la sesión.