El CV4 y la articulación esfenobasilar |
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COMO TRATAR LA ARTICULACIÓN ESFENO-BASILAR.
Para reequilibrar la zona esfeno-basilar tendremos que escuchar el impulso rítmico del LCR con mucha sensibilidad y localizar la zona de la lesión que siempre será la de más movilidad o de más separación de su sincondrosis. Una vez localizado el tipo de lesión trataremos con nuestra intención de exagerar la lesión más todavía siguiendo varios ciclos y después lo pararemos ahí y notaremos como el esfenoides va a buscar nuevos parámetros de movilidad el sólo se intentará ajustar y de nuevo se parará para venir un ritmo natural y nosotros comprobaremos que en la otra lateralidad existe mayor movimiento. Observaremos que ya se mueve en las dos lateralidades con buena simetría. Es la simetría lo que buscamos siempre en el movimiento del esfenoides, y en todos los demás huesos del cráneo, siendo el esfenoides la llave maestra. Un esfenoides con una gran lesión nos puede constar de una a tres sesiones casi únicamente con el esfenoides. Regular todas estas lesiones y sus ejes es fundamental antes de aventurarnos en el sistema intracraneal. E incluso después de hacer la terapia intracraneal deberemos de volver ha testar y ajustar si es necesario el sistema exocraneal. En un tratamiento craneal tenemos dos grandes trabajos el exocraneal que se especializa sobre las dos grande membranas la hoz vertical y la tienda del cerebelo, y se trata de la liberación de la tensión de estas dos membranas, a través del levantamiento de los huesos del cráneo. La terapia endocraneal su trabajo es la interrelación del esfenoides mediante mecanismos de rotaciones en todo el rostro de la persona. La endocraneal también tenemos otras características que es el trabajo de la simetría mimética o sea la simetría de la expresión, del rasgo del rostro. También trabajamos el contexto sensorial. Recordemos la relación del esfenoides ATM y del esfenoides huesos nasales y del esfenoides vómer y palatinos y el esfenoides con todos los huesos craneales. Una rotación en el esfenoides puede provocar perfectamente problemas en el sacro, en la ciática, en las rodillas o en los pies. A través de un eje vertical que atraviesa el esfenoides, podemos tener un eje de rotación patológica del esfenoides en un sentido y tener otro eje de rotación distinto en el paladar duro. El esfenoides rota a la derecha y el paladar dura a la izquierda. Este mecanismo de tensión reciproca de membranas es lo que luego se traspasa en una tensión intradural en el interior de la médula espinal. Ya que la tensión provocada por un esfenoides patológico es recogida por la hoz del cerebro y por la tienda del cerebelo. Por tanto la existencia de esta tensión entre la hoz del cerebro y la tienda del cerebelo es la que se trasmite después mediante el foramen mágnum a todo el complejo medular. Es como escurrir una toalla y las fibras tensionales en rotación de una punta de la toalla aparecerán en el otro lugar extremo de la toalla. Tenemos que saber que cualquiera de estas lesiones del esfenoides estará provocando una tensión de las meninges craneales que forzará a todos los demás huesos craneales. Además el esfenoides tiene un contacto directo con todos los otros huesos craneales, por tanto por este motivo cualquier desviación de su posición simétrica y correcta provocará una desviación en los otros huesos craneales. Por tanto para ajustar correctamente el esfenoides tendremos que hacer el ajuste pensando y ayudándose con una visión global del cráneo y sus suturas.
BALANCEO CRÁNEO-SACRAL
Le pedimos al paciente que se ponga decúbito lateral y una mano buscará el occipital y la otra se pondrá en el sacro. Aquí tenemos que regular, igualar y devolver el ritmo natural general del cráneo y de todo el sistema dural, hasta el sacro. Nos ponemos en escucha en el cráneo y en el sacro. Sentimos los movimientos de flexión y extensión en ambas partes. Tanto el sacro como el occipital deben de subir en la extensión y bajar en la flexión, esto es un buen ritmo. Puede ser que un paciente tenga un movimiento de flexión en el sacro y otro de extensión en el occipital. O sea, el occipital baja y el sacro sube, en este caso tendremos una distorsión del saco dural. Será el sacro el que normalmente esté lesionado, ya que el occipital es el que mandará el movimiento al sacro a través de la comunicación fibridal de las fascias o meninges, del canal medular. Para ajustar el sacro lo bloqueamos en el momento de la flexión, del vaciado del IRC y le dejamos que borbotee y se desenrosque. Después viene el silencio y tras éste el sacro iniciará el ritmo en el mismo sentido direccional que el cráneo. Si sentimos el ritmo en el cráneo y en el sacro, seguro que estará en todo el tubo dural. Cuando el occipital hace el llenado, en el momento en que el occipital se abre, el sacro hará el movimiento de retroversión o nutación, es en este instante cuando la punta inferior del cóccix sube un pelín hacia arriba por delante y la base del sacro baja hacia atrás, a este es el momento del llenado del líquido cefalorraquídeo o extensión cráneo-sacral. Este movimiento de retroversión o nutación de la pelvis es el típico que recomiendan algunos ejercicios de yoga, o en los estiramientos de cadenas musculares incluso hay muchos osteópatas y quiroprácticos que lo recomiendan para aliviar la exagerada presión que a veces existe en la zona lumbar. Y a la inversa sucederá lo contrario, cuando el occipital se cierra, el cóccix se inclina hacia atrás a la vez que sube un poquito y la base del sacro se inclina hacia delante a la vez que baja un pelín, este es el movimiento de contranutación o contraversión. Este es el momento de la flexión del sistema cráneo-sacral. Esta es la posición del cuerpo que hace que saquemos el culo hacia atrás, tan típica en algunas mujeres y que fuerza y pellizca algunos nervios de la zona lumbar, provocando en muchos casos la ciática y los dolores lumbares y problemas en las piernas, en el sistema reproductor, excretor y digestivo.
OTROS TRATAMIENTOS CRÁNEO-SACRALES Cuando después de haber hecho un buen trabajo de terapia cráneo-sacral la lesión vuelve a su lugar patológico, entonces podemos hacer un trabajo de osteopatía craneal, ejerciendo presión y separación mecánica. A esto le llamamos trabajo directo sobre las suturas mediante presiones disociadas. También podemos hacer un pinzado rodado de la fascia craneal sobre todo el trayecto de la sutura. Otro método indicado aquí sería aplicar la técnica de elongación de la sutura sobre punto fijo. Imaginemos por ejemplo la sutura de la lambdoidea: colocamos una mano a punto fijo sobre el parietal y la otra mano en punto móvil sobre el occipital imprimiendo mecanismos de elongación. Después hacemos lo contrario, dejamos como punto fijo el occipital y como punto móvil el parietal. Como esto es un trabajo de Sutherland, es muy mecánico.
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