Tratamiento craneosacral 4
|
||||||||||||
|
||||||||||||
TRATAMIENTO DEL PALADAR DURO Y BLANDO
El rostro contiene muchos huesos pequeños, todos ellos orquestados también por el movimiento del hueso esfenoides. Un tratamiento completo tendrá que hacerse en varias sesiones en ambos sentidos, por fuera del cráneo y por dentro, o sea exocraneal e endocraneal. En la terapia exocraneal el cuerpo es capaz de absorber los traumatismos pequeños a través de su estructura. Un golpe en el frontal puede ser absorbido por las membranas internas y podría volver a su posición de origen. En la terapia endocraneal, dentro de la boca un impacto o traumatismo es difícil que sea absorbido por la estructura, sin embargo se forman compensaciones. Una repercusión en los tabiques nasales, en la mandíbula, en los dientes, todo esto deja huella incapaz de ser absorbido por la estructura por el exocraneal. Un golpe frontal en el zigomático o en los huesos nasales producirá una impactación incapaz de ser absorbida por las membranas.
TERAPIA ENDOCRANEAL
Se divide en el paladar duro y en el paladar blando, como maxilar superior y maxilar inferior. El paladar duro está en relación con la actividad mental, cognitiva como la lógica, la comprensión, asociación y el paladar blando esta en relación con la actividad emocional, sobre todo de la expresión. Por tanto los niños que tienen dificultad en aprender, habrá que trabajar la zona del paladar duro. Un niño con dificultad respiratoria por alteración de los tabiques nasales les creara una dificultad de aprendizaje, ya que hay ciertas áreas del cortex cerebral que no van ha tener suficiente oxígeno, ya que los ángulos de entrada del aire estarán modificados por lateralizaciones del tabique nasal. Esto implicará que hay zonas que maduran antes que otras y en el momento del aprendizaje de un niño esto es muy importante. En la terapia endocraneal haremos un trabajo sobre el maxilar superior, el vómer, los palatinos, los huesos nasales y sobre el etmoides. Todo esto trabajando en forma simétrica sobre el esfenoides. El punto de referencia siempre será sobre el esfenoides. Testaremos el esfenoides con una mano y con la otra en el interior de la boca. Estaremos sintiendo el movimiento de flexo-extensión del esfenoides, a la vez que percibimos los diferentes movimientos del interior del rostro. Por tanto el movimiento del esfenoides tiene que estar totalmente libre y regulado, en toda su magnitud de movimiento. A partir de aquí introduciremos los dedos en el interior de la boca y observaremos los diferentes movimientos del vómer, los palatinos, el maxilar superior siempre en relación con la flexo-extensión del esfenoides. Después de hacer el paladar duro y blando volveremos ha realizar el ajuste del esfenoides, de los temporales y del ATM. Ya que hemos dejado más espacio en el sistema endocraneal el ATM puede trabajar de forma diferente, debido a su expansión que le hemos dejado. Es bueno que hagamos un nuevo ajuste del ATM para facilitar el trabajo de su cápsula sinovial. También haremos las tres técnicas de los temporales.
PALADAR DURO
Este paladar es el sistema mecánico por excelencia, es el sistema cognitivo, el de las funciones cerebrales motoras centrales, pertenece a la organización del sistema vegetativo central. Está formado por el maxilar superior, el vómer y los palatinos. El hueso esfenoides, los temporales y el ATM están directamente relacionados con el paladar duro. Recordemos que cuando tenemos un eje vertical que atraviesa el esfenoides y otro eje vertical que atraviesa el paladar duro, tenemos el efecto de que cuando el esfenoides gira en un sentido, el paladar duro puede girar en sentido contrario. Esto es debido a que la tensión reciproca de membranas es lo que después se trasmite en tensión intradural, dentro de la médula espinal. Ya que la tensión que es provocada entre el esfenoides y el paladar duro es recogido por la hoz del cerebro y por la tienda del cerebelo. Por tanto la existencia de tensión entre la hoz vertical del cerebro y la tienda horizontal del cerebro es la que se trasmite después mediante el foramen mágnum a todo el complejo medular. Es como escurrir una toalla desde una punta y enseguida se estarán marcando la tensión de rotación en la otra punta de la toalla, a través de sus fibras. En el maxilar superior tenemos una sutura sagital llamada sutura intermaxilar, justo en medio de la bóveda de la boca. En esta sutura existe tejido elástico, como el colágeno y la elastina y capilaridad para su nutrición. Tenemos una sutura interna y otra sutura externa que divide el paladar duro en dos secciones que tendrán un movimiento de separación y vuelta a juntarse. Por tanto dividimos el maxilar en derecho e izquierdo. También tenemos la sutura crucífera, como punto muy importante, pues la interconexión entre los maxilares y los palatinos. Después tenemos la sutura ínter palatinas que es el fondo de la boca. Haremos trabajo sobre el maxilar superior de percepción del movimiento de flexión y extensión. Nuestros dedos se colocaran debajo de los dientes superiores. Por ejemplo el dedo índice en la línea de los dientes derechos y el dedo medio en la línea de los dientes izquierdos. Se trata de percibir la separación del maxilar sobre su sutura crucífera y después su unión o contracción. El trabajo sobre los palatinos lo haremos colocando los dedos en la región postero-superior, al final de la sutura crucífera, para percibir los movimientos de los palatinos. El trabajo del vómer lo haremos encima de la sutura sagital entre la sutura crucífera palatina e intermaxilar. Por tanto tenemos tres accesos al paladar duro: en el maxilar, en los palatinos y en el vómer y todo esto relacionado con el movimiento del esfenoides. Existe un mudra o posición de la lengua en la sutura crucífera, empujando un poco esta sutura hacia arriba, cerca del vómer, para estimular el movimiento del esfenoides y por tanto de la silla turca. O sea aumentaremos el nivel del balanceo de la silla turca, con lo que obtendremos más estimulación en la hipófisis y más funciones inmune-endocrinas. Esto se acompaña con técnica de respiración y de concentración. Esto produce una sobre estimulación de la glándula hipófisis, mejorando el sistema inmunológico y excitando al individuo en un estado de hipertonía. Es una técnica ideal para superar estados de depresión o para individuos con vagotonía, aunque también se usa para expandir la conciencia y para mejorar la comprensión.
MOVIMIENTO FISIOLOGICO DE LOS MAXILARES
Aquí como en el hueso frontal destacamos dos maxilares, el derecho y el izquierdo, separados por la sutura intermaxilar. En el momento que el esfenoides desciende a través de un juego de palancas o de engranajes el maxilar se abre. Es como un juego de poleas, como en el mecanismo de un reloj suizo. En la flexión esfeno-basilar el esfenoides articula con el vómer, el etmoides y los palatinos y hace que el maxilar descienda y casi al final se habrá. Este es su movimiento, desciende, se abre y luego se cierra y asciende. Este es su movimiento respiratorio primario, aunque en muchos casos notaremos como un lado del maxilar respira y el otro no.
TRATAMIENTO CRÁNEO-SACRAL DE LOS MAXILARES
Colocamos nuestros dos dedos en los dientes superiores para percibir el movimiento de apertura y cierre de los maxilares. Cuando el esfenoides desciende notaremos como los dientes se separan a través de la sutura intermaxilar. No importa si hay implantaciones dentales, pues el movimiento es del tejido blando, incluso lo podemos percibir encima de la encía si no hay diente. En la fase de flexión craneal los dedos notarán la sensación de que se abren y en la extensión notaremos que los dedos se cierran. Este es el movimiento fisiológico normal. A veces notaremos como ambos maxilar el derecho e izquierdo se van hacia un lado y luego hacia el otro. Esto es porque existe en el esfenoides una lateralización de su articulación esfeno-basilar, un posible impacto lateral del esfenoides o del occipital. A veces notaremos un mecanismo de torsión o rotación donde un maxilar se anterioriza y el otro se posterioriza. Esto es porque el esfenoides también está en torsión. Si nos encontramos estos casos patológicos lo tendremos que tratar de esta manera: Primero escucharemos el movimiento respiratorio del maxilar superior y localizamos el tipo de lesión. Segundo acompañamos el movimiento respiratorio hacia la lesión, aún más pronunciada la lesión. Si rota hacia la derecha lo llevaremos aún más hacia la derecha, acompañando varios ciclos el movimiento respiratorio pronunciando aún más el sentido de la lesión. Es la técnica del nudo o del picaporte de la puerta que tienes que apretar un poco más el nudo o la puerta para que después se desate el nudo o se abra la puerta con mayor facilidad. Se trata de apretar un poco más los tejidos, empujarlos un poco más hacia la lesión, para que después se reajusten mejor y se puedan abrir los tejidos de la sutura. Tercero le haremos una parada, lo sujetaremos primero en el sentido de la lesión y aquí empezaremos a tener un unwinding o un borboteo, toda una rebeldía de los tejidos que se están reajustando. Forzaremos la parada del IRC en el sentido de la lesión para que los tejidos ellos solos se reajusten. Si el borboteo es muy fuerte necesitará mucho tiempo para reajustarse. Hay que darle su tiempo, cuanto más tiempo necesite quiere decir que la lesión es más crónica, que lleva mucho tiempo lesionada y los tejidos se han esclerotizado. Los tejidos tienen que ajustarse de nuevo a su componente elástico y mecánico. Cuarto vendrá una parada neurológica un silencio de los tejidos y del IRC. En unos segundos o pocos minutos volverá el IRC y el maxilar se abrirá y cerrara acorde con el esfenoides.
LA GRAN IMPORTANCIA DE UNA BUENA OCLUSION DENTAL
Es muy importante el controlar la oclusión dental del paciente, como cierra la boca al masticar y como oclusiona cada diente. Una mala oclusión dental puede afectar al esfenoides y provocarle una lesión en torsión. Por ejemplo si tengo una oclusión más lateralizada que otra, o sea que tengo una fuerza agonista y antagonista dental de un sólo lado del maxilar, aprieto de un lado más que del otro y el ala mayor del esfenoides del lado de la fuerza puede elevarse y crear la lesión de torsión. Muchas veces es un problema de que el diente se sujeta en la encía a través de un tejido fascial de sujeción. Esta fascia puede ceder su elasticidad y el diente cede hacia abajo creando una mala oclusión. Es un efecto de la palanca, sobre un punto de apoyo y todo tenderá a girar sobre ese punto de apoyo y más a sabiendo que tenemos la musculatura del masetero que es la más poderoso del cuerpo en cuanto a tensión. Es mucho más fuerte que un cuádriceps. Es una palanca de primer grado de corto recorrido pero de muchísima fuerza de descarga. Es interesante el poder hacer todos estos pasos sintiendo a la vez el movimiento del esfenoides. El principio de la acción es el mismo en cualquier caso patológico del maxilar, primero llevarlo al sentido de la lesión, pararlo ahí y luego acompañando hacia su correcto sitio. Puede ser que necesitemos una sola sesión para ajustar los maxilares, si tienen una gran lesión.
LOS DIENTES:
Forman parte de la estructura cráneo-sacral y pueden influir en el sistema cráneo-sacral de manera considerable. Los dientes también respiran como todo el organismo, en su movimiento de expansión y contracción, movimiento respiratorio de flexión y extensión. Por tanto cada uno de los dientes puede ser palpado para comprobar su movilidad y se le puede devolver su movilidad inherente En muchas personas notaremos que algunas piezas dentales emiten una gran cantidad de calor. Los dientes que emitan una gran temperatura tendremos que tratar, ya que son focos tensionales. Podemos notar como una zona de la boca está más caliente que la otra. Pueden ser tensiones físicas debido a la oclusión o tensiones emocionales como la ira, el miedo, la rabia, la impotencia, etc., emociones que han sido mal expresadas o digeridas y que se han encapsulado debajo de los dientes. A esto le llamamos el quiste emocional que se ha almacenado en el diente y su encía. También puede ser que tenga una infección en el diente o en la encía. Esto es típico en los empastes de los dientes de mucho tiempo que de por si tienden a encogerse y provocar pequeñas hendiduras donde las micro partículas de comida pueden entrar e infectar el diente o la encía, se está fabricando un proceso infeccioso inflamatorio y además no se está absorbiendo, no se está drenando por vía linfática y esto desprende calor. Una infección es sinónimo de calor. Esto es como un bursismo tensional. Es importante recordar y sensibilizar nuestros dedos al calor, a la temperatura. En el diente que hayamos percibido más calor lo cogeremos con los dedos con un agarre muy suave y sentiremos su movimiento de expansión y contracción. Le aplicaremos un agarre de un gramo de presión, con nuestros dedos pulgar e índice o pulgar y corazón. En el momento de la expansión notaremos como el diente se quiere salir y es en este momento de salida donde procuraremos desenroscarlo, rotarlo en todas las direcciones que él quiera moverse. Nos dejamos llevar por la sensibilidad quinestésica y desenroscamos el nudo fascial creado en la encía, bailamos con el diente en todas las direcciones, incluso lo comprimimos y lo descomprimimos. Esto es el unwinding local, que se realiza únicamente con la intención. Una vez desenroscado el diente entrará en una parada neurológica, para que de nuevo vuelva a su movimiento de expansión y contracción natural. En la fase de contracción notaremos como el diente tiende a entrar en su encía y en la de expansión el diente sale hacia fuera. El diente sano sale y entra, como una bomba hidráulica. Todo este trabajo es muy sano e importante para toda la boca, para los dientes y las encías. Todos los dientes tienen su movimiento de flexo-extensión y si no lo percibimos es señal de que sus tejidos de sujeción, las encías están en un estrés, en una tensión, que si no tratamos podemos crearnos un bursismo o tensión bucal que nos hará mucho daño. Hay que relajar todos los tejidos. El diente tiene un mecanismo de sujeción que es una fascia y luego viene la encía. Es posible que el diente se desplace hacia fuera por la pérdida de sujeción de este tejido. Esto hará que se encuentre con su diente antagonista y exista una mala oclusión. Esto podría acarrear problemas más serios como una torsión del esfenoides, debido al efecto de la palanca. También tenemos que saber que el músculo masetero es el músculo más fuerte que tenemos en el cuerpo, por ello si realiza una mala oclusión y se realiza un efecto de palanca en la boca puede hacer rotar algunos huesos del cráneo, en especial el esfenoides. Usar unos algodones para testar la posible mala oclusión y si existiera mandar pasar por el dentista. La muela del juicio a veces es necesario quitarla si impide el movimiento de apertura y cierre del maxilar. En personas con propensión a lumbalgias es muy posible que sea por la enorme tensión provocada por la muela del juicio que comprime a todos los demás dientes hacia la línea media de la boca. La relación existente entre dientes y vértebras provocará tensiones de membranas que repercutirán en el cuello, en el sistema escapular, hasta en la zona lumbar y los pies. Se puede notar que la mandíbula empieza a salir hacia delante. Hay muelas de juicio que son muy patológicas a veces consecuencia de un ATM desequilibrado o por hábitos insanos de masticar más de un lado que del otro. Si la oclusión no es simétrica del lado que no se aprieta bien, del lado que no hay una acción de los músculos antagonistas del lado superior e inferior, la muela del juicio no tiene noción de que tiene que salir vertical, ya que la verticalidad se la da la musculatura del cierre de la presión. Si esto no existe puede salir oblicuo, de lado o de cualquier manera. Si hay una buena oclusión con una presión simétrica en la musculatura antagonista el cuerpo dejara el espacio para la muela del juicio.
AJUSTAR Y EQUILIBRAR EL VOMER Para notar su movimiento tendremos que colocar el dedo del corazón o el dedo índice en el interior de la boca en la parte superior, siguiendo la sutura crucífera al final del maxilar encontramos el reborde del vómer y lateralizando el dedo a ambos lados nos encontraremos con el suelo palatino. Estamos trabajando en el paladar duro en la bóveda de la boca. Nuestro dedo se coloca al fondo de la parte superior de la boca y le pedimos al paciente que apoye con cuidado sus dientes en mi dedo, teniendo en cuenta que pronto tendrá que hacer la deglución de la saliva. Los huesos palatinos se encuentran a ambos lados del vómer. Yo notaré como la parte del vómer que esta en contacto con mi dedo sube y baja. Es posible que notemos que el vómer en vez de hacer el balancín rote o realice un movimiento transversal, o incluso que ni se mueva. Son las únicas lesiones posibles del vómer, por posibles traumatismos físicos antiguos o por tensión interna en los tejidos. En la flexión craneal tenemos que las alas del esfenoides bajan y estas empujan el vómer en su parte posterior hacia abajo en perpendicular y su parte delantera va hacia arriba. Este balancín es el que tendremos que notar en nuestro dedo, notándolo a través de nuestra primera falange y la yema del dedo. El rostro del esfenoides o apófisis saliente se viene a encajar en la entalladura del vómer. La parte posterior del vómer golpea con el paladar duro y hace que éste se abra a través de su sutura crucífera. En una extensión tenemos un ascenso del esfenoides y un ascenso también de la parte posterior del vómer pero un descenso de la parte anterior del vómer y un cierre de la sutura sagital del maxilar superior, es como un efecto de balancín. Este movimiento esta acompañado por los palatinos que también realiza ese movimiento de bajar, apertura, subir y cierre. De esta manera el vómer controla los palatinos y el maxilar superior y a su vez el vómer es controlado por el esfenoides. Dicho de otro modo en cuando el cráneo entra en flexión la boca se ensancha y cuando entra en extensión la boca se estrecha. Esto es perfectamente perceptible en los dientes, en la boca. Ya que esto va en a expensas de dos ejes de rotación que tiene la mandíbula, cada mandíbula tiene un eje de rotación independiente gracia a esta sutura sagital, provocando que la mandíbula rote en rotación interna o externa. Esto provoca que el paladar duro se cierre en rotación interna o extensión o se abra en rotación externa o en flexión. Esto en muchas bocas no sucede y por tanto afecta e impide que el esfenoides se mueva en libertad, junto con el vómer, el etmoides, los zigomáticos, los palatinos, etc. Es posible que por una lesión de impacto tengamos una compresión del vómer con el esfenoides, y posiblemente repercuta en la pérdida de movilidad del esfenoides y del maxilar superior. Tendremos que desencajar la entalladura del vómer con el rostro del esfenoides, esto puede ocasionar dolores de cabeza, síndromes de pares craneales y otros trastornos cognitivos y dolorosos. Un simple impacto en la cara puede acarrear esta gran patología, incluso de dolores de espalda. Para liberar todos los anclajes de inserción de tensión membranosa de tejido blando en la articulación del vómer con el esfenoides, podemos hacer con nuestra intención este trabajo. Primero notar el movimiento de flexión y extensión esfenoidal correcto y luego hacer todos los otros movimientos posibles para estirar todas las fascias y tejidos que lo envuelven, haciendo un movimiento de rotación lateral en un sentido y en otro sentido o de tensión lateral en un sentido y en otro. Todo esto al compás del movimiento de flexión y extensión natural. Lo llevo a un lado y le dejo que respire ahí y se revelara, lo llevo a otro lado y lo mismo. Al final lo centrare y lo conectare al movimiento de flexión extensión normal. Esto es como una gimnasia pasiva para hacer que las fascias del vómer se estiren bien, se elongen, oxigenen y vascularicen bien. Es muy probable que al testar el vómer notemos que no realiza su movimiento de balancín y que por tanto tengamos que eliminar la tensión que se lo impide, en tensión lateral o en rotación. La técnica será la misma, primero lo llevaremos más pronunciadamente hacia el lugar de la tensión o de la lesión, exageraremos la tensión para que se produzca el desenroscamiento y luego lo llevaremos hacia su correcto sitio. En el momento de la extensión del esfenoides la entalladura de éste con el vómer se separa un poquito y es en este momento donde podríamos hacer un poco de tracción del esfenoides con nuestra intención para separar la cápsula articular del esfenoides con el vómer y desimpactar el posible golpe en la cara. El trabajo consiste en desimpactar la cápsula articular del vómer con el esfenoides y para ello en el momento de máxima separación de esta cápsula realizamos un trabajo con nuestra intención de separar aún más y mantener esa posición durante un rato. Luego comprobaremos si de nuevo se produce el movimiento de flexo-extensión correcto. Es muy posible que para desimpactar un vómer necesitemos de dos a tres sesiones, dependiendo del tipo de trauma o de impacto que haya recibido. Trataremos que el balancín se mueva correctamente.
FISIOLOGIA DEL MOVIMIENTO DEL ETMOIDES. Realiza un movimiento de descenso y ascenso, empujado por el esfenoides. Dividiremos el movimiento en cuatro fases:
Es un hueso que no tenemos posibilidad de acceso directo, o sea de contacto directo, por eso lo tendremos que trabajar a través de los huesos nasales. El etmoides está posterior al vómer y a los huesos nasales. Sin embrago podemos visualizar cada sutura o micro-articulación para enviarle energía y realizar con el ojo de la mente las técnicas cráneo-sacrales. Esto da muy buenos resultados y además cuando tengamos solucionado el esfenoides, el vómer y los huesos nasales el etmoides se solucionará el sólo. Salimos del paladar duro y nos vamos a los rasgos miméticos. Vamos a trabajar sobre los zigomáticos, los nasales e indirectamente el etmoides. Por tanto después de tratar los zigomáticos y los huesos nasales, el etmoides quedara listo y ajustado. Después nos adentraremos en el paladar blando.
|
||||||||||||