Diagnóstico craneosacral
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Empezaremos con la inspección y palpación general del cráneo y del sacro del paciente. Examinaremos la simetría del cráneo en las vistas anteriores, superiores, posteriores y laterales. Observaremos la simetría de las protuberancias de la parte frontal, en las órbitas de los ojos, en la nariz, en los pómulos, en la mandíbula, en las orejas y sobre todo en el contorno craneal. Cualquier desequilibrio entre las partes dobles de la cara de tan sólo unos milímetros nos estará indicando una gran lesión en las estructuras óseas y membranosas internas. Ahora nos toca hacer un examen más detallado con la palpación del contorno del cráneo en todas las direcciones y en especial palpando todas las suturas, buscando apertura, estrechamiento, tensión o dolor en ellas. Con la palpación averiguaremos la elasticidad y la textura de todo el contorno craneal. Averiguaremos la dureza y la flexibilidad de los huesos. Si existe un bloqueo en una sutura la flexibilidad se perderá debido a la restricción de la movilidad. Una prueba útil puede ser el levantamiento bimanual de ambos temporales. Cogemos con ambas manos los temporales y ponemos el dedo medio en el meato auditorio externo. El pulgar y el índice se sitúan en las caras superior e inferior de la apófisis zigomática. La apófisis mastoides se deja entre el dedo anular y meñique. Con el paciente en la camilla en decúbito supino el terapeuta tira de ambos temporales en dirección al vértex. Luego relaja y observa la amplitud de movilidad de cada uno de los huesos temporales. Debido a las suturas esfeno-escamosa y a la sutura occipito-mastoidea que están biseladas de manera que el hueso temporal se asienta sobre el esfenoides y occipital. Así comprobamos la presencia o ausencia de movilidad de los huesos temporales. La forma de esta sutura es un dato que el o los dos descubridores actuales de la osteopatía craneal siempre se han percatado y ayudado para sus teorías. En el sacro comprobamos los movimientos de nutación anterior y posterior entre los iliacos. El terapeuta toma contacto con la palma de la mano ahuecada sobre el sacro y valora el movimiento del sacro y su relación con el ritmo craneal. El sacro tiene unos movimientos de cabeceo antero-posterior simétricos en ritmo y amplitud. Si los movimientos son irregulares, exagerados o disminuidos, será necesario ajustar estos ritmos mediante la técnica cráneo-sacral. El terapeuta cráneo sacral observa y ve con el ojo de la mente el número de pulsaciones, el ritmo y la simetría. Uno siente lo que tiene que ser simétrico en el lado derecho y en el izquierdo. Si no es así, da la sensación de que la cabeza tiene un eje de rotación. Entonces las membranas intracraneales están traccionadas más en un lado que en otro. El cráneo humano tiene que ser simétrico. Para poder percibir este ritmo el tacto es mínimo, si la presión es muy fuerte, no lo percibiremos bien. Tenemos que poner sólo 1 ó 2 gramos de presión por dedo, para que sean los corpúsculos de Paccini los que actúen, pues son los receptores del tacto ligero. Si nuestra presión es mayor se activarán los corpúsculos de Meissner. Tenemos que palpar el ritmo con la intención más que con la acción y esperar un tiempo suficiente hasta conectar con este ritmo. Tenemos que procurar que sea el hueso o la piel la que se adhiera a nuestros dedos, manteniendo un tacto mínimo. Ahora vayamos a sentir los movimientos respiratorios de los huesos del cráneo. PALPACION DEL RCS EN UNO MISMO Hacemos lo mismo como si fuéramos a percibir el ritmo a un paciente, nos ponemos en una actitud de descanso del organismo entero, incluyendo a los pensamientos, emociones y sentimientos. Por supuesto es recomendable lavarse las manos, tanto físicamente como síquicamente, disfrutar en el proceso de lavarse las manos. Nos sentamos cómodamente y levantamos los brazos. Colocamos las manos con los dedos abiertos en la cabeza, con un contacto muy suave. Los pulgares los tenemos debajo de la base del occipital y los meñiques tocan ligeramente los lados del hueso frontal. Nos relajamos y nos disponemos a escuchar y sentir el movimiento o pulsación que se produce en nuestra cabeza. La palabra escucha implica la pasividad de la acción. Si queremos primero podemos escuchar el movimiento respiratorio de los pulmones que hará que la cabeza se mueva como un balancín, debido al efecto mecedero que se produce en los cóndilos del occipital sobre el atlas. Limpiamos nuestra concentración de este movimiento y nos disponemos a escuchar el movimiento arterial en el cuello cabelludo. Estaremos escuchando el movimiento pulsátil del corazón. De nuevo limpiamos nuestra concentración de este pulso y aligeramos el contacto para ahora si escuchar el movimiento o pulsación del LCR. Escucharemos nuestro propio ritmo cráneo-sacral. Sentiremos su amplitud y simetría. Si lo sentimos creeremos con certeza que lo sentimos. Como la sensación es nueva procuraremos no juzgar ni dudar de nuestra habilidad. Podemos limpiar nuestra concentración e intentar volver a sentirlo. Procuraremos buscar y sentir patrones de ondas de fluidos, pulsaciones, presión y tensiones membranosas. Es posible que las manos se quieran desplazar a lugares distintos, como si no se quisieran alinear de forma equilibrada. Es posible que este dato nos quiera decir algo, tal vez las membranas internas también tengan una tensión parecida a la que las manos nos quieren decir. Empezaremos a tener algo de hipersensibilidad en las manos, de sensibilidad quinestésica. Observaremos todas las posibilidades de tensión reciproca y comprobaremos todas las posibles lesiones de los huesos craneales, en especial el occipital y el esfenoides. Al principio puede ser un poco difícil, pues es una actitud nueva en nosotros, pero con el intento constante aprenderemos a sentir este IRC.
LAS POSICIONES DE LAS MANOS DEL TERAPEUTA
Aquí analizaremos las posiciones de las manos y todos los pasos que debemos seguir para hacer una sesión de terapia cráneo-sacral. Como los pasos a seguir son muchos, así como los huesos y zonas a tratar, no podremos hacer todos los pasos en una sola sesión si no que necesitaremos de tres a cinco sesiones para hacer todos los pasos. Haremos unos protocolos cortos para cada sesión que nos vendrá a ocupar entre 40 minutos y 90 minutos. Esta manipulación tiene su gran importancia y la realizaremos dos o tres veces en una sesión de terapia cráneo-sacral, pues será la primera manipulación a realizar y la última en cada sesión. Nos sirve para activar el movimiento de la sincondrosis esfeno-basilar y por tanto de todo el sistema cráneo-sacral y también nos es de utilidad para al acabar la sesión dar un mensaje de guardar todos los nuevos datos fisiológicos ocurridos en la sesión en la memoria central del cerebro. Vamos ha hacer el CV4 craneal. El occipital caerá sobre el triángulo que forman los pulgares con las eminencias tenares de nuestras dos manos juntas como indica en el dibujo. Es importante que el occipital caiga perfectamente en su sitio. Si apoyamos un poco más hacia arriba podremos pillar las dos suturas del occipital con los parietales y no podremos hacer correctamente el CV4. Tampoco podremos tener las manos muy abiertas, porque si no podremos coger los huesos temporales. Hay que ser muy preciso y el occipital se queda en dos puntos de apoyo en las eminencias tenares de los pulgares, lo demás está en el aire. La mano se tiene que fundir con los tejidos del paciente energéticamente hablando. También podemos escuchar el ritmo craneal en los mastoides. Aquí tengo que sentir el movimiento de descenso, de ascenso (flexo-extensión), pero también tiene un movimiento de apertura lateral de ensanchamiento, en donde los mastoides se acercan y se separan. Podemos sentir estos movimientos en nuestros codos o tríceps. En la flexión la cabeza se llena y crece por los lados y el occipital se estira lateralmente. Después cuando está en la fase de vaciado al final de esta fase hacemos el bloqueo, evitando el llenado. Es con la intención y la concentración, como realizamos el bloqueo de la fase de llenado. El occipital al no poder llenarse va ha empezar el borboteo y luego vendrá el punto de parada o punto de quietud, o Still Point. Después de realizar estos pasos volverá el ritmo con toda su belleza y amplitud. Estos pasos nos pueden costar varios minutos entre dos o tres hasta diez o veinte dependiendo del tipo de lesión. También podemos decir que según vamos progresando con el paciente las sesiones serán más cortas y más efectivas. El diagnóstico y tratamiento en Osteopatía clásica se enfoca a partes fragmentadas, áreas en "lesión" (movimientos reducidos, bloqueos, disfunciones articulares...), éstas son evaluadas bajo el concepto de lo "normal" y son llevadas a la normalidad con maniobras manipulativas más o menos suaves. Cómo se desarrolla una sesiónA pesar de que los principios de la Osteopatía Biodinámica Craneosacral están basados en los mismas leyes cada terapeuta es único. Los estilos de tratamiento pueden ser tan variados como la firma. Aunque la intención de restaurar la continuidad fluida, el equilibrio y la libertad permanecen universales.
OBSERVANDO LAS CABEZAS EN LAS PERSONAS
Ahora tendremos que prestar más atención en los niños y en los mayores al nivel de deformidad del rasgo facial y observar con sólo mirarles la cara el eje deformado. Si al mirar a sus ojos, o sea al eje de flotación ocular, encontramos un ojo más bajo que otro o más metido que otro, esto nos estará indicando el tipo de torsión del esfenoides. Es muy importante fijarnos en los rasgos de la cara y observar si hay una asimetría en la línea ocular, en el eje nasal o en el eje bucal y saber cómo el esfenoides está rotado y está arrastrando todos los demás componentes articulares con él. Hay personas con una total asimetría entre la cara derecha y la cara izquierda. Y otras con mucha voluptuosidad en el lóbulo frontal y poco recorrido maxilar o al contrario con poca frente y mucho recorrido maxilar, esto nos indica un esfenoides de compactación en superioridad o en inferioridad. Esto puede venir desde el momento del nacimiento, pues al sacar el niño siempre se le hace una ligera rotación en el momento del parto y se puede alterar el eje normal del esfenoides. Esto es muy importante el poder verlo y escucharlo
Lo que se mueve no es el hueso, sino la dirección del líquido. Lo que nos interesa es el ritmo del líquido cefalorraquídeo que es de 6 a 12 pulsos por minuto. Si nuestra presión fuera un poco excesiva notaríamos el ritmo respiratorio o el ritmo cardiovascular. En la extensión el cráneo se vacía de líquido cefalorraquídeo alargándose de manera antero-posterior y acortándose en los laterales.
Esto es un sistema de hidromecánica y sus ligeros movimientos son de micras de milímetros. Yo personalmete lo observo con mi percepción táctil como un llenado de energía en el aura y luego un vaciado de energía en el campo aúrico. Yo entiendo que esto es asi, porque hago que mi cerebro se sintonize en esa frecuencia y asi percibo con mayor facilidad y seguridad el impulso rítmico craneal o movimiento respiratorio primario. En la flexión el sacro también se llena y se flexiona. La extensión en el cráneo supone la extensión en el sacro. Ambos se abren y descienden o se cierran y ascienden. El ritmo cráneo sacral se mueve en la "sincondrosis esfeno-basilar” (eje del movimiento de flexo-extensión del cráneo), diástole/sístole craneal. Funciona más como arcología que como flexión. Esto es el corazón del cerebro. Esta articulación es una articulación con una unión por cartílagos y la membrana tentórium o tienda del cerebelo hace de diafragma de este movimiento. Al ritmo cráneo sacral se le suele aplicar un punto de parada o STILL POINT, a menudo. Esta es la herramienta más poderosa de esta terapia cráneo sacral. Cuando el ritmo no está bien, tenemos que reorganizarlo. Cuando hay una distorsión de la dirección del líquido, tenemos que pararlo. En este momento el cuerpo se rebela ante esto porque no quiere parar. Habrá una lucha entre la ayuda a dar y la reorganización del propio cuerpo del paciente, esto al nivel de fibras y de membranas. Entre la percepción del ritmo y la parada habrá mucha oscilación llamada borborismo, que viene a ser un borboteo donde la distorsión aumentará mucho más antes de pararse totalmente. Este aquietamiento puede tardar segundos o minutos. Posteriormente el ritmo reaparecerá reorganizado y con mayor fuerza y vitalidad. Se producirá un incremento del flujo energético antes de la parada neurológica. Puede haber un aumento del parpadeo, rechinar de dientes, o cualquier otro movimiento compulsivo o espontáneo como la necesidad de girar o temblequear alguna parte del cuerpo etc. Cuando hagamos el protocolo craneal, haremos siempre en primer lugar el Still Point en el occipital una, dos o tres veces, hasta que observemos una simetría perfecta. Cada vez que lo hagamos estaremos reorganizando las fibras fasciales y el sistema nervioso. Así conseguimos relajar los músculos u órganos internos. (Hay una técnica de las pelotas de tenis puestas en el occipital para mejorar algo acerca del Acueducto de Silvio y que en el cuarto ventrículo percibiremos mayor ritmo del impulso rítmico craneal.) Cualquier Still Point mejorará la presión hidrodinámica del cráneo.
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