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Tracción del tubo dural

Recursos Estar centrados Diagmóstico Protocolo CV4 y esfenobasilar Ajuste craneal
   

Hay que hacerla con la imaginación.

Con la cabeza aplomada y los dedos hundidos en la región occipital notaremos una sensación viscosa elástica en nuestros dedos, como de mantequilla. A continuación arrastramos el occipital un poco hacia nosotros, cerramos los ojos y  cada vez producimos un poco más de tracción de la médula espinal y con la mente imaginamos éste recorrido a  través de las vértebras cervicales, de ahí a las dorsales, lumbares, hasta terminar en el sacro.

Percibiremos qué parte de la médula está atascada mediante una sensación  viscosa. Aquí haremos una parada, regresaremos un poco atrás y haremos que se libere. Es en este momento que sentimos un borboteo o temblequeo en la médula y paramos esperando a que se ajuste. Una vez logrado esto, seguiremos nuestro viaje por el tubo medular fraccionando cada vez un poco más. Si volviésemos a sentir una resistencia en esta tracción, volveríamos a realizar la operación antes descrita.

Con esta manipulación también liberamos la tensión en el  occipucio, atlas y axis.

A partir de aquí hacemos el viaje imaginativo en donde se produce la descompresión del tubo dural hasta llegar al sacro, o lo que es lo mismo realizamos el viaje por la médula hacia abajo, segmento a segmento. La sensación es como la de una goma que se va estirando poco a poco. Cuando se para, es que hay un bloqueo.

Nosotros sólo hacemos una inducción espacial, el cuerpo hace el desenroscamiento del tubo dural, él sólo.

Craneosacral

Las yemas de los dedos van a arder, a quemar, que es sinónimo de la descarga de los músculos extensores cervicales.

Las hernias postero-laterales son tratables. Sin embargo, en los derrames craneales esta técnica está desestimada.

La médula espinal siempre está en movimiento de subida y bajada y con ella  los pares raquídeos, por ello los agujeros de conjunción son tan grandes.

         

 


Dr. W.G.Sutherland
Seguimos la inercia, apoyamos la libertad respetando la sabiduría inherente dentro del sistema, podemos seguir algunos movimientos para facilitar el proceso, pero de todos modos la fuerza utilizada sigue siendo casi imperceptible. El proceso de transformación ocurre al escuchar la quietud dinámica.
En cada visita tratamos a la persona, tratar la zona de dolor o queja no es nuestro objetivo. Para ser eficaz debemos encontrar dónde está en realidad el "problema". Muchas veces se encuentra a mucha distancia del sitio donde el paciente se queja.
Sabemos cuándo la sesión ha terminado porque los tejidos entran en una tranquilidad equilibrada. Hay un sentido de continuidad fluida, el cuerpo ha dejado de luchar, es congruente y resonante sin interferencias en el movimiento.
La sesión viene a durar entre 35 a 60 minutos. "Nuestro reloj son los tejidos". R.Becker
Recuerde: cuando se ha tenido un problema durante años es poco probable que usted se recupere completamente con una o dos sesiones, a pesar que pueda encontrarse mucho mejor. Es importante tener expectativas realistas, cada persona es individual no hay dos que seamos iguales y que respondamos al mismo tratamiento ni de la misma manera.
El grado de respuesta puede depender de varios factores:
- Desde cuánto tiempo está el problema o proceso
- El grado de daño de los tejidos afectados
- La vitalidad de cada individuo

 

 

 

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