Balanceo cráneo-sacral
Le pedimos al paciente que se ponga decúbito lateral y una mano buscará el occipital y la otra se pondrá en el sacro. Aquí tenemos que regular, igualar y devolver el ritmo natural general del cráneo y de todo el sistema dural, hasta el sacro.
Nos ponemos en escucha en el cráneo y en el sacro. Sentimos los movimientos de flexión y extensión en ambas partes.
Tanto el sacro como el occipital deben de subir en la extensión y bajar en la flexión, esto es un buen ritmo.
Puede ser que un paciente tenga un movimiento de flexión en el sacro y otro de extensión en el occipital. O sea, el occipital baja y el sacro sube, en este caso tendremos una distorsión del saco dural.
Será el sacro el que normalmente esté lesionado, ya que el occipital es el que mandará el movimiento al sacro a través de la comunicación fibridal de las fascias o meninges, del canal medular.
Para ajustar el sacro lo bloqueamos en el momento de la flexión, del vaciado del IRC y le dejamos que borbotee y se desenrosque. Después viene el silencio y tras éste el sacro iniciará el ritmo en el mismo sentido direccional que el cráneo.
Si sentimos el ritmo en el cráneo y en el sacro, seguro que estará en todo el tubo dural.
Cuando el occipital hace el llenado, en el momento en que el occipital se abre, el sacro hará el movimiento de retroversión o nutación, es en este instante cuando la punta inferior del cóccix sube un pelín hacia arriba por delante y la base del sacro baja hacia atrás, a este es el momento del llenado del líquido cefalorraquídeo o extensión cráneo-sacral. Este movimiento de retroversión o nutación de la pelvis es el típico que recomiendan algunos ejercicios de yoga, o en los estiramientos de cadenas musculares incluso hay muchos osteópatas y quiroprácticos que lo recomiendan para aliviar la exagerada presión que a veces existe en la zona lumbar.
Y a la inversa sucederá lo contrario, cuando el occipital se cierra, el cóccix se inclina hacia atrás a la vez que sube un poquito y la base del sacro se inclina hacia delante a la vez que baja un pelín, este es el movimiento de contranutación o contraversión. Este es el momento de la flexión del sistema cráneo-sacral. Esta es la posición del cuerpo que hace que saquemos el culo hacia atrás, tan típica en algunas mujeres y que fuerza y pellizca algunos nervios de la zona lumbar, provocando en muchos casos la ciática y los dolores lumbares y problemas en las piernas, en el sistema reproductor, excretor y digestivo.

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INDUCCIÓN DEL PUNTO DE QUIETUD EN EL SACRO
Para inducir un punto de quietud en el sacro, la mano del terapeuta descansa sobre aquél. Se sigue el movimiento sacro durante la fase de flexión o extensión, sea cual fuere la que parezca ofrecer mayor excursión. Se opone resistencia durante varios ciclos al intento del sacro del paciente por volver a la posición normal hasta que cese el movimiento inherente del sistema craneosacro. Ya se ha inducido el punto de quietud.
Varios factores pueden tenerse en cuenta al seleccionar el punto del cuerpo del paciente donde inducir el punto de quietud. La selección puede basarse en la conveniencia cuando, p. ej., el terapeuta está sosteniendo el sacro o los pies y no quiere alterar el cuerpo del paciente cambiando de posición. Tal vez se base también en un deseo de controlar el efecto del punto de quietud inducido en una parte dada del cuerpo. El contacto manual con las partes del cuerpo dolorosas es innecesario porque, con la práctica, los pun uc r3P quietud se inducen en casi cualquier parte del cuerpo del paciente. El movimiento tal vez se palpe en uñiá región del cuerpo con una restricción cuando el terapeuta quiera evaluar el efecto de un punto de quietud sobre la restricción de esa área. El método más conveniente para monitorizar este efecto es posar la mano o manos sobre el área en cuestión durante el procedimiento.
La inducción de un punto de quietud en las extremidades cuando, p. ej., se intenta evaluar y tratar a un paciente pediátrico que no coopera es un medio excelente para obtener su cooperación. La experiencia del punto de quietud es agradable para los pacientes. El niño aprende pronto a asociar el tacto con la experiencia placentera del punto de quietud. La cooperación se asegura con esta asociación y se crea el ámbito para iniciar un proceso terapéutico mutuamente beneficioso. Es beneficioso para el terapeuta, por la satisfacción que le reporta y por la experiencia formativa. Una vez conseguida la confianza y cooperación, podrá aplicarse un tratamiento más específico y eficaz. Recomendamos sobre todo este método para desarrollar el entendimiento y la cooperación con niños autistas.


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