¿Qué es la terapia craneosacral?
 
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Terapia craneosacral 3


El origen Dura madre Resonancia Magnética Membranas Libre circulación

 

El sistema Sacro-Craneal es un sistema contenido dentro de una gruesa e impermeable membrana (la Duramadre) que envuelve al cerebro y al cordón espinal. Está representado anatómicamente por:

- Los huesos del cráneo que se articulan entre sí
- El sacro y el coxis
- Las vértebras
- La duramadre, estructura del sistema conectivo que envuelve al sistema nervioso y se une a distintos huesos de este sistema, especialmente del cráneo, sacro y coxis
- El líquido cefaloraquídeo
- Las estructuras cerebrales que producen y reabsorben el L.C.R.
- Las fascias que trasmiten el movimiento de los fluidos por todo el cuerpo.
Una importante función de este sistema es la producción, circulación y reabsorción del fluido cerebroespinal. Este fluido se produce dentro del sistema Sacro-Craneal y mantiene el ambiente físico lógico en el que el cerebro y el sistema nervioso se desarrollan, viven y funcionan. Hay, por tanto, en la Duramadre una producción de un continuo subir y bajar de la presión del fluido dentro del sistema Sacro-Craneal. El pulso de este fluido es, al igual que el latido cardíaco o la respiración, trasmitido a todos los tejidos y estructuras del cuerpo como un movimiento involuntario y espontáneo con ritmo determinado que oscila entre los seis-doce ciclos por minuto.


Este pulso que se trasmite a todo el cuerpo a través de las fascias, que envuelven y conectan todas las estructuras, se pueden palpar en cualquier parte del cuerpo.

El objetivo del terapeuta sacro-craneal al evaluar y tratar este sistema es el de ser lo menos intrusivo posible, usando la menor fuerza posible en la palpación y tratamiento.
Cuando hallamos movimiento desequilibrado, especialmente si está relacionado con la cabeza y el sacro, sugiere al practicante que las funciones normales del cuerpo pueden estar en conflicto. Cuando las funciones corporales están perturbadas, se pueden desarrollar síntomas. El terapeuta sacro craneal ayuda normalmente al cuerpo a restablecer un movimiento equilibrado con técnicas suaves y sutiles.

Ayuda a mejorar la calidad de vida en casos de parálisis cerebral, epilepsia, hidrocefalia escoliosis y dislexia. Muchos de estos problemas surgen del trauma del nacimiento al producirse lesiones craneales al sacar la cabeza del bebé. Con unas cuantas sesiones a un recién nacido se recupera la flexibilidad de este sistema y se resuelven innumerables problemas. En el caso de nacimientos por cesárea también existen problemas, ya que no existe compresión y descompresión del bebé en el canal del parto, necesaria en el nacimiento para dar impulso a la respiración secundaria (pulmonar).

Tiene muy buenos resultados en jaquecas, migrañas, sinusitis, neuralgias, lumbago, ciática, dolores de espalda, depresiones, pitidos de oídos, tics nerviosos e insomnio, que pueden provenir tanto del trauma de nacimiento, de un accidente o un golpe en la cabeza o en el sacro.
Estos causan lesiones y arrugas en la fascia, como nudos en el tejido conjuntivo de todo el cuerpo, pero sobre todo en la duramadre que envuelve la médula, toda la bóveda craneal y forma la hoz y el tentorium (tejido conjuntivo cartilaginoso que separa los dos hemisferios cerebrales y el cerebelo)

También se pretende conseguir dar mayor movilidad y equilibrio al aleteo del hueso esfenoides, cuya forma es similar a la de una mariposa y se encuentra en el centro del cráneo, cobijado por los otros huesos. Mantiene una relación directa con todos los sentidos y es el único hueso completamente transversal del cuerpo.
Esta terapia también pretende equilibrar el movimiento de rodar y mecer de los huesos temporales y aliviar la presión que realiza el peso de la cabeza sobre las primeras cervicales, el atlas y el axis, ya que la cabeza pesa un tercio del resto del cuerpo, entre 15-30 kilos en un adulto, bloqueando los principales nervios craneales y el riego de los vasos sanguíneos que atraviesan la base del cráneo.
Necesitamos relajarnos y aliviar el estrés que la vida actual produce y que controlamos al presionar la mandíbula, la cual se encaja directamente en los huesos temporales, comprimiendo así el resto de los huesos craneales.

También ayuda a que otros tratamientos dirigidos a problemas específicamente orgánicos tengan un mayor resultado ya que se libera el sistema principal de armonía psico-física del ser.
La Terapia Sacrocraneal nos permite la escucha manual de las fascias, membranas y líquidos para recomponer su fisiología, liberar retracciones, inducir la circulación y drenaje de los líquidos y actuar sobre patrones traumáticos inscritos en la memoria de los tejidos.

 

 

 


Liberación emocional
Ya es un hecho aceptado, incluso por la medicina ortodoxa, la relación entre el cuerpo y la mente. Incluso diría yo la relación íntima entre cuerpo, mente, emociones y espíritu. En el campo de la psico-neuro-inmunología se han descubierto las conexiones entre los estados psicológicos negativos y su influencia en la respuesta inmunológica. En nuestro cuerpo se puede leer nuestro estado mental y emocional.
Nuestros estados emocionales, ya sean de estrés, excitación, represión..., se van a reflejar en patrones y posturas musculares características. Incluso los traumas físicos y emocionales del pasado están reflejados en nuestros tejidos, lo que denominamos «nudos de energía». Incluso hoy en día sabemos que la gente que ha sido traumatizada guarda las memorias de esos eventos traumáticos en el cerebro y en el cuerpo. Frecuentemente, esta memoria se expresa en síntomas de numerosas enfermedades psicosomáticas, desorden de estrés postraumático, pesadillas y miedos, pensamientos negativos y comportamientos disociados. El cuerpo de una persona traumatizada está «desconectado» y contiene una gran tensión.
Los «nudos de energía» (energy cyst), término acuñado originalmente por la terapia cráneo-sacral americana son áreas de disfunción corporal que se manifiesta como obstrucción a la eficiente conducción de energía y electricidad a través de los tejidos del cuerpo (principalmente fascia). La función normal del cuerpo se ha inhibido en esa área y el cuerpo se debe adaptar a esa actividad desorganizada. Puede ser resultado de: traumas físicos, invasión patógena, disfunción fisiológica, problemas mentales y emocionales.
Tomando como ejemplo un trauma físico, un accidente, el cuerpo tiene dos maneras de responder a la fuerza física de la injuria: empieza inmediatamente a disipar esta fuerza y el proceso natural de curación sigue, o la fuerza física impuesta en el cuerpo se retiene en lugar de disiparse. Si la energía no puede disiparse como calor, el cuerpo localiza y concentra la energía, encapsulándola o aislándola como un nudo de energía. El cuerpo se adapta a la presencia del nudo, comprometiendo el proceso normal de funcionamiento, se entorpece la movilidad fascial, se reduce la normal conductibilidad eléctrica de los tejidos envueltos, se reduce el flujo de energía alrededor de los meridianos de acupuntura. Todo esto debilita la energía corporal creando tensión y disfunción.
Hay tres factores importantes para determinar si el cuerpo es capaz de disipar la energía traumática:
• La cantidad de energía: si el impacto es demasiado grande puede comprometer la habilidad del cuerpo para disiparla.
• Anteriores injurias en la misma área corporal: se vuelve una zona más vulnerable y puede comprometer la habilidad para disipar la energía.
• Ciertos estados emocionales negativos: como el enfado o el miedo paralizan la habilidad del cuerpo para disipar la energía. Si estos estados negativos son dominantes en el momento del accidente o injuria, el cuerpo probablemente retendrá la fuerza de la injuria desarrollando un nudo energético. Una vez que las emociones negativas se han descubierto y revivido con el apoyo del terapeuta, será más fácil liberar el nudo energético.
Integrar las diferentes visiones
A fin de entender las diferentes aproximaciones de la terapia cráneo-sacral, las cuales son todas muy válidas, necesitamos distinguir entre aproximaciones biomecánicas y biodinámicas. En la aproximación biomecánica tendemos a trabajar con las manifestaciones más físicas del sistema. Y exploramos sobre todo mediante examen activo del movimiento, pero también mediante percepción pasiva. En el principio biodinámico entramos en contacto con todas las fuerzas en juego con una visión del sistema que subyace en todo el trabajo. La fisiología corporal del cliente usa estos principios para autocorregir sus propios problemas.
Desde mi punto de vista necesitamos aprender a cooperar con el sistema del cliente, su programa personal y la necesidad vital de retornar a la Salud. Sutherland estableció los principios de tratamiento para trabajar con el sistema. Su aproximación al tratamiento puede ser resumido en sus propias palabras: «Ser consciente del equilibrio profundo y permitir a la función fisiológica interna del cuerpo para que manifieste su inequívoca potencia, antes que aplicar fuerzas ciegas desde afuera». En este espacio de escucha nos aproximamos al cliente con respeto y aceptación.
Técnica de «punto de quietud» con el inductor
Este ejercicio se realiza con un aparato llamado inducidor de punto de quietud. Es un ejercicio para uno mismo con enormes beneficios.
La manera de realizarlo: Nos colocamos cómodamente de espaldas sobre una superficie que no sea ni muy blanda ni muy dura. Nos colocamos el inductor debajo de la cabeza contactando la zona media del occipital transversalmente, dejando que el peso de la cabeza descanse sobre él. Entonces simplemente nos relajamos, entre 10 ó 15 minutos (nos podemos acompañar con música relajante).
¿Cuáles son los beneficios?
Durante el «punto de quietud» se crea una sensación de relajación general: todo el tejido conectivo del cuerpo se relaja, se reduce el estrés, se mejora la eficiencia del sistema inmunológico, se alivian el dolor de cabeza y la migraña, se benefician la artritis y miembros hinchados, y se incrementa la vitalidad. Ayuda en las náuseas por la mañana durante el embarazo, activa las fuerzas de autocuración del cuerpo (homeostasis), restablece la flexibilidad del sistema nervioso autónomo. A esta técnica no se le conoce efectos secundarios y solamente está contraindicada en traumas craneales graves donde no conviene comprimir el cráneo ni provocar cambios de presión dentro del cerebro como en caso de reciente fractura del cráneo, hemorragia en el cerebro, tumor cerebral grande, aneurisma intercraneal y apoplejías.
Más información sobre la técnica del «punto de quietud» en mi DVD: Terapia Cráneo- Sacral (Mandala Ediciones 2006).
Alberto Panizo
Osteópata y diplomado Cráneo-Sacra

 

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