Terapia craneosacral 3 |
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El sistema Sacro-Craneal es un sistema contenido dentro de una gruesa e impermeable membrana (la Duramadre) que envuelve al cerebro y al cordón espinal. Está representado anatómicamente por:
Liberación emocional Ya es un hecho aceptado, incluso por la medicina ortodoxa, la relación entre el cuerpo y la mente. Incluso diría yo la relación íntima entre cuerpo, mente, emociones y espíritu. En el campo de la psico-neuro-inmunología se han descubierto las conexiones entre los estados psicológicos negativos y su influencia en la respuesta inmunológica. En nuestro cuerpo se puede leer nuestro estado mental y emocional. Nuestros estados emocionales, ya sean de estrés, excitación, represión..., se van a reflejar en patrones y posturas musculares características. Incluso los traumas físicos y emocionales del pasado están reflejados en nuestros tejidos, lo que denominamos «nudos de energía». Incluso hoy en día sabemos que la gente que ha sido traumatizada guarda las memorias de esos eventos traumáticos en el cerebro y en el cuerpo. Frecuentemente, esta memoria se expresa en síntomas de numerosas enfermedades psicosomáticas, desorden de estrés postraumático, pesadillas y miedos, pensamientos negativos y comportamientos disociados. El cuerpo de una persona traumatizada está «desconectado» y contiene una gran tensión. Los «nudos de energía» (energy cyst), término acuñado originalmente por la terapia cráneo-sacral americana son áreas de disfunción corporal que se manifiesta como obstrucción a la eficiente conducción de energía y electricidad a través de los tejidos del cuerpo (principalmente fascia). La función normal del cuerpo se ha inhibido en esa área y el cuerpo se debe adaptar a esa actividad desorganizada. Puede ser resultado de: traumas físicos, invasión patógena, disfunción fisiológica, problemas mentales y emocionales. Tomando como ejemplo un trauma físico, un accidente, el cuerpo tiene dos maneras de responder a la fuerza física de la injuria: empieza inmediatamente a disipar esta fuerza y el proceso natural de curación sigue, o la fuerza física impuesta en el cuerpo se retiene en lugar de disiparse. Si la energía no puede disiparse como calor, el cuerpo localiza y concentra la energía, encapsulándola o aislándola como un nudo de energía. El cuerpo se adapta a la presencia del nudo, comprometiendo el proceso normal de funcionamiento, se entorpece la movilidad fascial, se reduce la normal conductibilidad eléctrica de los tejidos envueltos, se reduce el flujo de energía alrededor de los meridianos de acupuntura. Todo esto debilita la energía corporal creando tensión y disfunción. Hay tres factores importantes para determinar si el cuerpo es capaz de disipar la energía traumática: • La cantidad de energía: si el impacto es demasiado grande puede comprometer la habilidad del cuerpo para disiparla. • Anteriores injurias en la misma área corporal: se vuelve una zona más vulnerable y puede comprometer la habilidad para disipar la energía. • Ciertos estados emocionales negativos: como el enfado o el miedo paralizan la habilidad del cuerpo para disipar la energía. Si estos estados negativos son dominantes en el momento del accidente o injuria, el cuerpo probablemente retendrá la fuerza de la injuria desarrollando un nudo energético. Una vez que las emociones negativas se han descubierto y revivido con el apoyo del terapeuta, será más fácil liberar el nudo energético. Integrar las diferentes visiones A fin de entender las diferentes aproximaciones de la terapia cráneo-sacral, las cuales son todas muy válidas, necesitamos distinguir entre aproximaciones biomecánicas y biodinámicas. En la aproximación biomecánica tendemos a trabajar con las manifestaciones más físicas del sistema. Y exploramos sobre todo mediante examen activo del movimiento, pero también mediante percepción pasiva. En el principio biodinámico entramos en contacto con todas las fuerzas en juego con una visión del sistema que subyace en todo el trabajo. La fisiología corporal del cliente usa estos principios para autocorregir sus propios problemas. Desde mi punto de vista necesitamos aprender a cooperar con el sistema del cliente, su programa personal y la necesidad vital de retornar a la Salud. Sutherland estableció los principios de tratamiento para trabajar con el sistema. Su aproximación al tratamiento puede ser resumido en sus propias palabras: «Ser consciente del equilibrio profundo y permitir a la función fisiológica interna del cuerpo para que manifieste su inequívoca potencia, antes que aplicar fuerzas ciegas desde afuera». En este espacio de escucha nos aproximamos al cliente con respeto y aceptación. Técnica de «punto de quietud» con el inductor Este ejercicio se realiza con un aparato llamado inducidor de punto de quietud. Es un ejercicio para uno mismo con enormes beneficios. La manera de realizarlo: Nos colocamos cómodamente de espaldas sobre una superficie que no sea ni muy blanda ni muy dura. Nos colocamos el inductor debajo de la cabeza contactando la zona media del occipital transversalmente, dejando que el peso de la cabeza descanse sobre él. Entonces simplemente nos relajamos, entre 10 ó 15 minutos (nos podemos acompañar con música relajante). ¿Cuáles son los beneficios? Durante el «punto de quietud» se crea una sensación de relajación general: todo el tejido conectivo del cuerpo se relaja, se reduce el estrés, se mejora la eficiencia del sistema inmunológico, se alivian el dolor de cabeza y la migraña, se benefician la artritis y miembros hinchados, y se incrementa la vitalidad. Ayuda en las náuseas por la mañana durante el embarazo, activa las fuerzas de autocuración del cuerpo (homeostasis), restablece la flexibilidad del sistema nervioso autónomo. A esta técnica no se le conoce efectos secundarios y solamente está contraindicada en traumas craneales graves donde no conviene comprimir el cráneo ni provocar cambios de presión dentro del cerebro como en caso de reciente fractura del cráneo, hemorragia en el cerebro, tumor cerebral grande, aneurisma intercraneal y apoplejías. Más información sobre la técnica del «punto de quietud» en mi DVD: Terapia Cráneo- Sacral (Mandala Ediciones 2006). Alberto Panizo Osteópata y diplomado Cráneo-Sacra
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