Simplificación espiritual
Por Krisaltis
El título de este texto se debe, más que nada, a la situación que en la actualidad se vive con lo que respecta a la espiritualidad, si es que es su correcto nombre, puesto que se ha convertido en una anestesia mental más que un desarrollo como personas. En la actualidad, los temas espirituales han pasado a convertirse en una simplificació n de la realidad. Basta con ver los mismos principios del Kybalion, como por ejemplo el principio de los polos y el de causa y efecto. En el caso del segundo principio mencionado aquí, se puede hacer notar que su significación es unidimensional: causa-efecto, omite la complejidad del entorno. Y muchas veces se han hecho analogías con la ciencia, pero en especial con la ciencia clásica ya que mencionando a la moderna, el asunto cambia por entero. Ya no existe solo una causa y un efecto, de hecho, no hay tales propiamente dichos, sino que no hay una linealidad determinante. Y, como es obvio, el determinismo no solo ha estado y está en la mente de algunos científicos, sino que también lo está en las llamadas doctrinas espirituales. Es cierto que algunas personas tratan la multidimensionalida d, pero no pocas veces son desde el mismo paradigma simplificador. No es que en la simplificació n exista algo “malo”, sino que generalizado puede convertirse en perjuicio, cual arquetipo[1] puesto en el lugar no indicado. El tratar de encajar todo un mapa de conceptos prediseñados puede servir de mucho, pero el rechazar las distinciones a la regla sin más ya es indicio de cierto delirio de coherencia absoluta[2]. Y esto es lo que sucede en varios ámbitos denominados espirituales. El caso que se presenta es el del reduccionismo espiritual, y ya es momento de no limitarse a ello. En la naturaleza no todo es blanco o negro, hay diferentes matices, hay más diversidad de la que uno podría imaginarse, justamente porque la imaginación en sí es limitada.
Pues bien, el asunto no va solo para con el Kybalion, sino para todas los demás distintos tipos de pensamiento. Otro caso es el de afirmar que las personas han decidido nacer en las condiciones actuales y que son solo las decisiones personales las que importan, que no hay decisión mejor ni peor, que la realidad viviente ha sido aceptada por todos. ¿Qué clase de mente puede imaginar semejante falacia?. Es cierto que las decisiones personales influyen en las condiciones de vida, pero no es cierto que en todos los casos sea así, ¿o es que acaso los muertos en guerra no hubieran querido vivir mejor?, ¿mi decisión de compartir agua no es acaso mejor que la de quien lo desperdicia? . Si se afirma que las personas han decidido vivir como viven ahora, se estaría simplificando, omitiendo, casi toda la complejidad que involucra, y de nuevo se está ante un reduccionismo que carcome al pensamiento acomodándolo muchas veces al tipo de sistema de turno, sea cual fuese. Dar demasiada importancia a las elecciones personales es encasillar la multidimensionalida d. Asimismo se puede notar una gran semejanza con el pensamiento liberal. No es de asombrarse que en las actuales condiciones se venda más el diseño de las elecciones propias, en concordancia con la ideología predominante actual. “Tú eres el único responsable de lo que te sucede” es cierto, pero también es cierto que la complejidad con la que se vive no permite a todos lo seres humanos en esta Tierra vivir en condiciones de vida óptima. Pero no es por darle palos al pensamiento liberal-espiritual, sino que se están señalando los hechos y desde los hechos ha de uno moverse. El comunitarimos no está exento de reduccionismo, puesto que da mayor importancia al conjunto que a la parte. En este escrito no se está optando por una doctrina en particular, sino que se están observando los hechos para comprenderlos. Ya el verlo desde algún matiz distorsiona la complejidad.
Ante todo este embrollo, no se piense que el estado actual de la humanidad es por casualidad. Detrás de bastidores quienes aparentan estar en antagonismo se dan de la mano[3]. Lo que aparenta conflicto frente al público en general, muchas veces no es más que un acuerdo hecho a ocultas, y no tan a ocultas, para obtener de las personas aquello que se quiere. Este caso también se da en las transnacionales y así en más. Si por un lado en mercadotecnia se puede generar necesidades superfluas, por la “espiritualidad” también. Adquirir incienso y velas se ha convertido en símbolo de ser espiritual, cuando en los hechos no es así. Se ha simplificado su significación al enfocarse meramente en unos cuantos cd´s de música, libros de autoayuda y demás, se ha vuelto de moda incluyendo lo de los índigos. Lo que da significación a la espiritualidad es lo que se es como persona, y no es lo propio mencionar que espiritualidad es igual a creencias. En este sentido, un ateo puede ser espiritual. Considerándose así, pues, la espiritualidad deja sus fachadas encasilladoras que se le ha impuesto, asimismo con el ateísmo. La espiritualidad desenfrenada conduce al desenchufe de esta realidad física. El significado usual que se le da con respecto a lo espiritual es que uno cree. Pero qué sentido tiene ir a templos y monasterios si como personas aún nos comportamos de manera tan intolerante entre nosotros mismos.
Habrá que dejar de hacer distinciones entre lo sagrado y lo mundano[4], entonces. Y aquí se presenta otra consecuencia del reduccionismo espiritual. Cuando uno clasifica ciertas situaciones, lugares y así en más, como sagrados y no-sagrados, ya se está encasillando. Tiene poco sentido considerar dedicarse a sí mismo unos momentos que llama sagrados, al sentarse y meditar después de trabajar, cuando antes se comportaba peor que lobos hambrientos. Pensar unos momentos en el parque sobre la paz y la armonía para después descargar su furia ante sus trabajadores es hipocresía. De modo que cuando se deje de hacer este tipo de distinciones, todo dará igual[5]. Y no, no se trata de un conformismo exagerado, ni de una indiferencia ante el entorno y a sí mismo. Pensar así es no haber entendido lo que se comparte aquí. Se trata, más bien, de que al todo dar igual, se le da la misma dedicación, se es consciente de instante en instante[6], consciencia constate.
Si las personas tuviesen su vida en claro, si fuesen conscientes de lo que Es, no andarían en busca de tantos guías, de tanto material para “encontrarse a sí mismo”. Si tan solo se enterasen de lo que sienten han de hacer, sus vidas tendrían otra significación. Los conflictos unos con otros cesarían y la amistad, no me refiero a una verdadera y una falsa, la que Es, sería la base de las relaciones humanas. Optimizando los tratos unos con otros, la comunidad podrá ser distinta a la actual. Una transmutación en la actitud, no solo de los que carecen de recursos, sino de la humanidad en sí. No tiene sentido que la humanidad haya pasado miles y miles de años para acabar en tales circunstancias físicas y psicológicas. Es un tema serio que no solo es humano, también incluye otras especies. Además, existen entidades no físicas que se aprovechan del caos planetario, pero el que lo hagan no exime de responsabilidad a las personas.
Namasté -
La esperanza necesita confiar en la bondad esencial del universoLos desesperados constituyen para los ángeles un gran desafío, porque el ingrediente más importante del valor angélico es la esperanza.
Cómo reunir valor si no se espera nada?
La esperanza es amiga de la alegría, de los sueños y las metas, de las cosas que nos empujan a vivir, logran que la vida merezca la pena y nos dan fuerza en los momentos de debilidad.
Si alguna vez te has preguntado porqué te sientes tan mal física y psíquicamente al lado de un desesperado, la respuesta es porque trata de robarte la energía que enciende tu brillo interior.
Los desesperados son como la niebla; estropean la belleza natural, oscurecen el horizonte y nos ahogan con los humos de su desesperación.
Están tan deprimidos que hasta los ángeles necesitan una doble ración de valor para mantenerse en su campo energético.
Naturalmente, en la vida de toda persona hay momnetos en los que la esperanza es más un hijo que un derecho, pero casi todos encontramos el camino de salida cuando descubrimos entre los escombros de nuestras esperanzas, un tesoro que nos recuerda que nunca las perdimos del todo.
¿Conoces gente que esté desesperada? ¿Cómo te siente a su lado? ¿También tú te has sentido así alguna vez? ¿Qué cosas aumentan tus esperanzas?
Los ángeles prescriben para la desesperanza el siguiente antídoto:
1) busca el humor en las cosas;
2) no seas descorazonador;
3) cree en la virtud de la felicidad;
4) ten fe en lo desconocido;
5) cree más en los milagros mas que en las estadísticas;
6) exprésate sin miedo al ridículo o a las críticas y permite a los demás que hagan lo mismo;
7) sé generoso y cariñoso, y obtendrás a cambio amor y generosidad.
Generar esperanza es una de mis ocupaciones
*********************************************
SUSY. SUSANA WERENICZ

|