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La paz mental

 

 

222
Cómo Crear un Bien en Tu Vida

“Ten cuidado con lo que pides, puede ser que se te cumpla”.
- Alejandro Ariza.

¿Has sentido  alguna vez que el Espíritu te ha negado algún bien, ya sea salud, abundancia, relaciones o cualquier cosa? ¿O que otros han sido bendecidos con cosas maravillosas en sus vidas, pero tú no? El  Espíritu no se ha negado a otorgarte tu bien. Tú te lo has negado a ti mismo.

“Pero,” objetas, “De verdad que quiero esas cosas en mi vida”.  Puede ser. Aún así, eres tú quién ha evitado el que las tengas.  Puesto que tú eres una expresión del Universo, Él quiere que tengas todo lo bello para gozar. El Infinito no se puede negar el bien a sí mismo (Tú). No  le da algo maravilloso a alguien y se lo restringe a otro. Ésta será una serie de artículos para explicar cómo tú tienes el poder, la habilidad y los recursos para tener todo el bien que deseas.

Todo en tu vida es creado de la energía del Universo. Tu ropa, tu trabajo, tus relaciones, tus sentimientos acerca de ti mismo, tu salud, tu prosperidad, todas ellas son formas de la sustancia del Espíritu. Todas son Espíritu en manifestación física. La energía del Infinito ha fluido al molde que tú has provisto para darte lo que hoy  estás viviendo.

¿Cómo funciona esto? Tenemos tres niveles de consciencia dentro de nosotros, y cada una tiene su propia función específica. Nuestra mente consciente elige lo que queremos, nuestra mente subconsciente toma esa elección y crea un plano y nuestra mente Superconsciente hace realidad dicho plano.

Nuestra mente consciente nos permite conocernos a nosotros mismos. La usamos para explorar nuestra consciencia y nuestro mundo. “Pienso, luego existo”. Es la parte lógica de la consciencia. Con ella tamizamos la información del mundo exterior y la comparamos con las experiencias que hemos tenido. La mente consciente toma todos los datos, los separa, los remueve y examina cada pedazo. Entonces analiza la información, saca conclusiones y hace elecciones. Se le considera la parte izquierda de la mente.

Una vez que la mente consciente ha tomado una decisión, o ha tamizado lo suficiente, pasa la información y la conclusión a la mente subconsciente. La mente subconsciente es un almacén. En ese almacén se encuentra todo lo que jamás hayas dicho, hecho, escuchado o vivenciado. Todas las decisiones que has tomado en el pasado operan en ella. La mente subconsciente sólo puede razonar con el conocimiento que ya está en ella.  Sus funciones son procesar e integrar información.

¿Alguna vez has tratado de recordar el nombre de alguien? Haces un gran intento para traerlo a tu mente. Lo tienes en la punta de la lengua. Finalmente decides: “Lo dejo, haré otra cosa y ya me vendrá”. En medio de estar haciendo otra cosa, ahí está, y ya tienes el nombre.

Tu mente consciente separó los detalles, cómo era esta persona, de dónde la conoces, cuál es su color favorito, y entonces la mente analítica soltó el problema. Tu mente lógica había hecho todo lo que podía. Era el momento de que tu subconsciente hiciera su trabajo. Buscó a través de todos los archivos en su almacén hasta que lo encontró. Entonces soltó el nombre a la mente consciente y helo ahí.

Como ya sabemos, las mentes consciente y subconsciente tienen cada una sus propias funciones por separado. El consciente es la parte de la mente que razona, el subconsciente es la parte que almacena y procesa. Mientras que el consciente es objetivo, analiza los detalles, el subconsciente está sujeto a lo que la mente consciente permite que se filtre al almacén.

Nos entrenamos para hacer cosas, desde aprender el abecedario, hasta manejar un auto, poniendo atención a todos los detalles en el principio. Usando nuestra mente consciente tenemos que pensar acerca de cada paso hasta que se forma un surco en nuestra mente subconsciente. A partir de ese momento podemos funcionar automáticamente.

¿Cuántos de nosotros hemos ido manejando por un camino mientras soñábamos despiertos y nos pasamos de nuestra calle? Hemos aprendido a dejar la conducción del auto al subconsciente y manejamos con piloto automático. Nuestra mente consciente estaba enfocada en otra cosa cuando nos pasamos la calle.

Con nuestras actitudes es lo mismo. Como niños y adultos jóvenes aprendemos a pensar acerca de nosotros y de nuestro mundo. Es cuando desarrollamos nuestras creencias acerca de si merecemos ser amados, ser valorados, si llamamos la atención negándonos a nosotros mismos o siendo exigentes, y más aún.

Una tendencia natural es modelar nuestra conducta conforme a la de los adultos a nuestro alrededor, por lo general nuestros padres. Lo hacemos para sobrevivir en nuestro pequeño mundo, porque ellos tienen el poder para castigarnos o aceptarnos. Como la aceptación es preferible al castigo, tratamos de hacer lo que podemos para lograr su cariño. 

Si un padre cuya cercanía buscábamos estaba enfermo cuando éramos pequeños, podríamos, inconscientemente emularlo y enfermar con tal de obtener su aprobación. También descubrimos que llamamos la atención de esa manera y usamos este medio para cubrir nuestras necesidades.

Estas creencias y comportamiento se convierten en hábitos. Cuando crecemos actuamos de esa forma automáticamente tal y como cuando sabemos que la “B” sigue a la “A” sin necesidad de hacer trampa. Nuestra mente consciente ha permitido que se filtre esta
información al subconsciente y en algún momento en el pasado tomo la decisión de que este comportamiento era beneficioso.

Ahora de grandes, a pesar de no necesitarlo, nos comportamos de esa manera. Y en muchas ocasiones nos resistimos a cualquier intento de cambiar. El subconsciente considera que es necesario para sobresalir y nuestra mente consciente tiene que convencerlo de lo contrario.

Si tenemos la creencia de que la vida es una lucha, nuestro subconsciente nos atraerá circunstancias para darle veracidad a esa idea. Nuestra mente consciente puede eventualmente percatarse de que la vida no necesita ser difícil. Inicialmente la mente subjetiva o subconsciente se resiste a una nueva actitud, pero perseverando con nuestras afirmaciones, la mente subjetiva acaba por aceptar y ésa es su función.

Recientemente me he dado cuenta de que he estado creando lo que quiero expresando mi deseo y después soltándolo. Esto lo he sabido intelectualmente desde hace décadas. Manifestar cosas que no me importaban mucho era fácil, tal como ir a ver un show y de
pronto ahí estaban los boletos. Pero ahora, estoy aprendiendo a manejar esto y esto viviendo cosas que de verdad quería.

Por ejemplo, necesitaba hacerle una afinación a mi carro, pero temía llevarlo al distribuidor porque no confiaba en su trabajo. Entonces descubrí a un mecánico con una buena reputación que podía hacer el trabajo más rápido, más barato y mejor.

En otra ocasión le expresé al Universo que quería dar un seminario, pero no quería tener que convocarlo. Siempre que pensaba en el seminario o me empezaba a preocupar, me recordaba a mi misma que: “Mi Mente Creativa lo está trabajando”. Antes de tres semanas me solicitaron dar unas clases y ellos mismos las promoverían.

Es así como nuestras mentes consciente y subconsciente trabajan juntas. Con nuestra mente consciente elegimos lo que deseamos y permitimos que penetre en nuestra mente receptiva, creativa. Tenemos que hacer todo lo que podamos para estar preparados. Si necesitamos un trabajo, buscamos en los anuncios clasificados, establecemos entrevistas, contactamos personas. Cuando hemos hecho todo lo que sabemos que tenemos que hacer pasamos a otro proyecto, sabiendo que nuestro subconsciente está haciendo su trabajo de creación.

Tal vez recibamos alguna instrucción, alguien a quién llamar. O tal vez nos encontremos con alguien en la tienda, mencionamos nuestra búsqueda y coincidentemente sabrán de alguien que busca un empleado con nuestros talentos.

La mente subconsciente no razona. Está sujeta a las decisiones de la mente consciente. Al recibir nuestra elección, nuestra mente subconsciente moldea la energía Divina en la forma que queremos. Pero cuando la mente consciente trata de hacer todo el
trabajo, no le permite a la mente subjetiva hacer todo el trabajo que le es posible. No soltamos y no dejamos a la mente subjetiva cumplir su papel.

Hay un flujo y reflujo sinérgico con la mente creativa. Usamos el consciente para separar las piezas, tomar decisiones y entonces la mente subconsciente arma las piezas formando una nueva y bella imagen.

Pero debemos de confiar en nuestra mente creativa. Sí tratamos de resolver el “Cómo” de nuestro deseo, estamos interfiriendo con su trabajo. Es como estar abriendo el horno cuando horneamos un pastel para ver si ya está. Cuando nuestra mente consciente trata de controlar los detalles, decidiendo la forma en que debe de suceder, hemos quitado la energía de la mente subconsciente y no puede hacer su trabajo. Sale el calor del horno y el pastel se viene abajo.

Esto es algo con lo que he batallado constantemente. Me preocupo de que no se dé. No hay ninguna razón racional para que no se dé, sólo que estoy más familiarizada con las viejas condiciones y temo que no cambien. Hablando con otras personas, pienso que
es un temor común.

Recuerdo que se me dijo que el temor está en el lado opuesto de la fe. Temor es simplemente fe en lo que no quieres manifestar. Por lo tanto se convierte en una profecía auto-realizable. El subconsciente ve en que estás enfocado, dónde están  más fuertes tus emociones y eso es lo que te entrega envuelto con un bonito moño. No se percata de que te ha dado lo opuesto a lo que tú querías. Sólo creó lo que tú visualizabas. 
Con tu mente consciente pones tu atención en lo que tú quieres, tu nueva decisión. Escogiendo lo que quieres creer y confiando en que tu mente receptiva te hará caso, le das permiso de crear. Recuérdate a ti mismo que tu mente subjetiva sabe todo lo que necesita saber para crear cualquier condición, cambiar cualquier situación. Tú tienes el poder y la autoridad para crear un nuevo mundo para ti. Conscientemente no necesitas saber cómo sucederá. Dándole dirección a tu subconsciente y con suficiente fe para soltar, le das el poder para manifestar lo que tú quieres.

El Universo, nuestra mente Superconsciente, siempre nos dice sí. Quiere que tengamos  vidas felices, saludables, satisfactorias. Nuestro Superconsciente está constantemente vertiendo bien en nuestras vidas, hasta donde somos capaces de aceptar. El Bien que vierte en nuestras vidas es energía Divina en la forma. Como es amor puro, nos da lo que nosotros pidamos. Su cálida belleza fluye al molde que nuestra mente consciente ha impreso en nuestro subconsciente con nuestra atención. Esa energía Divina se solidifica en una manifestación física de salud, prosperidad, un mejor trabajo, etc.

La mente Superconsciente crea cualquiera que sea nuestra visión. Si estamos patinando, vemos por donde queremos ir. Si volteamos a mirar hacia la derecha, automáticamente viramos en esa dirección. Nuestros pensamientos son cosas. Cada pensamiento es un proceso bioquímico. Energía. Los pensamientos más fuertes crean impresiones más fuertes en nuestra atmósfera mental. Los impulsos de energía crean conjuntos, creando actitudes. Al tener los mismos pensamientos una y otra vez, éstos hacen un surco en nuestra psique, como en un sendero. Siempre que vamos por ese
sendero, las llantas caen en el surco.

La energía de nuestros pensamientos diseñan nuestras creencias y nuestras actitudes, los surcos, y después crean condiciones que reafirman esas expectativas. Alguien que espera que la gente lo juzgue, verá todo comentario como una crítica.¡ “Te ves bien”!;
¿ “Qué quieres decir con eso”?.

Todo es simplemente energía, desde el primer pensamiento hasta la manifestación física de ese pensamiento. Los pensamientos crean, los pensamientos pueden cambiar. Tú no eres quien crea. Tu mente consciente toma una decisión para algo mejor, le agrega emoción, mantiene tu enfoque en esa elección. Eso se imprime en el subconsciente, la mente receptiva. El subconsciente le da un patrón a seguir al Superconsciente con su energía Divina. El resultado es mejor salud, más prosperidad, mejores relaciones, éxito, cualquiera que sea tu enfoque.

Si tu atención está en el temor, al tener miedo recibirás lo que no quieres, eso es lo que recibirás. El subconsciente no discrimina, le da forma sólo a lo que conscientemente queremos. Energía es energía. El Superconsciente simplemente sigue por dónde lo guiamos.

El Superconsciente, la energía Divina, le da forma a todo en nuestras vidas. La silla en que te sientas, el trabajo que tienes, la creatividad que posees, el dinero en tu bolsillo,
todo es energía. Todo comenzó con tu pensamiento, con tu atención, tu expectativa, tu confianza en el patrón que elegiste, grandioso o no tanto. El Superconsciente siempre nos está otorgando bien. Impulsa el bien hacia nosotros. Tenemos que trabajar bastante para no aceptarlo. Cuando nos encontramos en el miedo, en la oscuridad, rehusando ver la luz, no podemos ver que todo a nuestro alrededor es simplemente  la ilusión de sombras. Todo lo que necesitas hacer para mejorar tu vida es escoger diferente, y confiar en que se manifiesta ahora. Y así es.

 “Es pues la fe, la certeza de lo que se espera,
la convicción de lo que no se ve”;
Hebreos 11

.

232
LOS DISTINTOS GRADOS DE LA ESCALA DE TU GUÍA EMOCIONAL
'Quien domina sus emociones controla su vida, puede ejercer
influencia positiva en el desarrollo de sus relaciones, de
sus proyectos e incluso de sus éxitos económicos'
Anthony Robbins

 

Cabe decir que cada emoción emite una frecuencia vibratoria distinta, pero sería más exacto decir: Tus emociones son indicadores de tu frecuencia vibratoria. Cuando tengas en cuenta que tus emociones indican tu grado de alineación con la Fuente de Energía y que cuanto mejor te sientes más favorecerás tu alineación con las cosas que deseas, comprenderás sin mayores problemas cómo debes responder a tus emociones.
 
Una alineación perfecta con tu Fuente de Energía significa que sabes que:
 
•       Eres libre.
•       Eres poderoso.
•       Eres bueno.
•       Eres amor.
•       Eres valioso.
•       Tienes un propósito.
•       Todo está bien.
 
Te alineas con quien eres cuando te centras en los pensamientos que te permiten conocer tu auténtica naturaleza, pues entonces te hallas en un estado de alineación absoluta. Y la sensación que te producen esos pensamientos constituye la emoción última de la conexión. Para retomar la analogía con el indicador de combustible de un vehículo, ese estado de alineación equivale a un depósito lleno.
 
Dicho de otro modo, imagina un indicador o una escala graduada que indica tu mayor disposición (depósito lleno) a permitir tu alineación con la Fuente de Energía y tu menor disposición o resistencia (depósito vacío) a alinearte con tu Fuente de Energía.

Podemos describir así tu escala de emociones:
 
1. Alegría/ Conocimiento/ Poder Personal/ Libertad/ Amor/ Gratitud
2. Pasión
3. Entusiasmo/ Ilusión/ Felicidad
4. Expectativas Positivas/ Creencia
5. Optimismo
6. Esperanza
7. Satisfacción
8. Aburrimiento
9.  Pesimismo
10. Frustración/ Irritación/ Impaciencia
11. Agobio
12. Decepción
13. Dudas
14. Inquietud
15. Culpabilidad
16. Desánimo
17. Ira
18. Venganza
19. Odio/ Rabia
20. Celos
21. Inseguridad/ Remordimientos/ Falta de autoestima
22. Temor/ Desconsuelo/ Depresión/ Desesperación/ Impotencia
 
Puesto que a menudo se utilizan las mismas palabras para describir cosas distintas o se utilizan distintas palabras para describir las mismas cosas, estas palabras para etiquetar tus emociones no se ajustan exactamente a cada persona que sienta determinada emoción. Es más, el hecho de etiquetar las emociones con palabras puede confundirte y distraerte del auténtico propósito de tu Guía Emocional
 
Lo importante es que trates conscientemente de mejorar la forma en que te sientes. La palabra que describa lo que sientes es lo de menos.
Un ejemplo de cómo ascender conscientemente en la escala de tu Guía Emocional
En tu experiencia ha ocurrido algo que hace que te sientas fatal. Nada te satisface, nada te parece bien, tienes la sensación de que te asfixias y cada pensamiento es tan doloroso como el anterior. La mejor palabra para describir el estado emocional más frecuente en ti es «depresión».
 
Si pudieras tomar la iniciativa posiblemente te sentirías mejor; si pudieras eliminar de tu mente lo que te preocupa y centrarte en tu trabajo, te sentirías mejor. Podrías centrarte en muchos pensamientos que te librarían de la depresión. Ahora bien, en estos momentos, desde el punto de vista vibratorio, no tienes acceso a buena parte de ellos. Pero si estás decidido a dar con un pensamiento, cualquier pensamiento, que te haga sentir mejor y eres consciente de la sensación que te producirá ese pensamiento, puedes empezar a ascender de inmediato por la escala de tu Guía Emocional. Se trata de un sistema que consiste en centrarte en un pensamiento, cualquier pensamiento, y valorar de manera consciente si ese nuevo pensamiento te proporciona una sensación de alivio del malestar que padecías anteriormente. Así pues, piensas y sientes y piensas y sientes con un único propósito: experimentar siquiera un pequeño alivio.
 
Pongamos que alguien te ha dicho algo que te ha enojado, o que alguien no ha cumplido su palabra. Cuando te centras en este desagradable tema, notas que sientes cierto alivio de tu depresión. Dicho de otro modo, pese a la ira que te invade cuando te centras en este pensamiento, ya no te cuesta respirar. La sensación de claustrofobia ha remitido y te sientes mejor.
 
Ahora bien, el paso crucial consiste en utilizar de manera eficaz tu Guía Emocional: detenerte y reconocer conscientemente que el pensamiento de ira que has elegido hace que te sientas mejor que la asfixiante depresión que ha sustituido. En el reconocimiento consciente de que tu vibración ha mejorado, tu sentimiento de impotencia disminuye y comienzas a ascender en la escala de tu Guía Emocional, para conectarte de nuevo con la persona que eres.

¿Por qué se empeñan en impedir que sienta este grato sentimiento de ira?
 
En muchos casos, a partir de una vibración muy resistente como la depresión o el temor, descubres instintivamente, o incluso inconscientemente, que el pensamiento de ira alivia tu malestar. Pero como muchas personas te han convencido de que la ira es un sentimiento negativo —no están dentro de ti, así que no pueden experimentar la mejoría que te produce tu pensamiento de ira—, por lo general te aconsejan que no alimentes la ira... para dejar que caigas de nuevo en tu anterior estado depresivo. Pero si sabes de manera consciente que has elegido un pensamiento de ira y que éste te aporta una sensación de alivio, sabes que puedes pasar del pensamiento de ira a un pensamiento menos resistente como el de frustración, y ascender en la escala de tu Guía Emocional para volver a alinearte con tu Fuente de Bienestar.

Por qué hasta la más leve mejoría tiene una gran importancia

Cuando eres consciente de dónde te encuentras y sabes dónde deseas estar, y tienes los medios para saber si te diriges allí o no, nada puede impedirte que llegues. La supuesta falta de control sobre tu experiencia vital se debe sobre todo a que no sabes hacia dónde te diriges. Si no comprendes de manera consciente tus emociones y lo que significan, a menudo te alejas del lugar donde deseas estar.
 
Existen muchas palabras para describir las emociones, pero en rigor existen tan sólo dos emociones: La que hace que te sientas bien y la que hace que te sientas mal. Cada grado a lo largo de la escala emocional indica tan sólo la medida en que permites que fluya a través de ti la poderosa, pura y positiva Fuente de Energía. El estado de conexión total, que te produce una sensación de alegría, amor, apreciación, libertad o conocimiento, invoca tu sensación de poder personal. Y el estado de máxima desconexión, que te produce la sensación de desesperación, dolor, temor o depresión, propicia tu sensación de falta de poder personal.
 
El que seas capaz de alcanzar siquiera una pequeña mejoría en tu estado tiene una gran importancia, pues incluso una mínima mejoría emocional puede hacer que recuperes en cierta medida el control. Y aunque no hayas ejercido todo tu control para volver a conectarte con tu poder personal, ya no te sientes impotente. Así pues, ahora no sólo puedes volver a ascender por tu escala emocional, sino que te resulta relativamente sencillo.

Sólo tú sabes si te conviene optar por la ira.

Si una persona que padece una grave depresión pudiera descubrir de manera consciente el alivio que le produciría un pensamiento de ira y, lo que es más importante, si pudiera reconocer que ha elegido a propósito ese pensamiento de ira, recuperaría de inmediato la sensación de poder personal y su depresión remitiría. Ahora bien, es importante que no permanezca sumida en la ira. Pero desde esa posición de ira podrá acceder a los pensamientos menos resistentes de frustración.
 
Muchos no comprenden todavía el contenido vibratorio de las emociones (ni en qué consiste una emoción ni su razón de ser) y por eso desaconsejan con gran contundencia la proyección de ira. Por lo general, a las personas no les gusta estar en presencia de alguien que está enojado, y la mayoría de ellas preferiría egoístamente que la persona enojada vuelva a su anterior estado depresivo, porque la depresión es un estado de ánimo que suele proyectarse hacia adentro, mientras que la ira suele proyectarse hacia fuera, contra la persona que está más próxima.
 
Los demás no saben si el pensamiento de ira que has elegido te aportan una mejoría o no; sólo tú sabes –por el alivio que te ofrece– si has  acertado al optar por un determinado pensamiento. Hasta que no decidas guiarte por la forma en que te sientes, no conseguirás avanzar sistemáticamente hacia tus deseos.

«Hago lo que puedo por mejorar mi situación»

Las personas que te observan tal vez se sentirían aliviadas si supieran que no te propones permanecer en tu actual estado de ira. Si supieran que te has trazado un ambicioso plan consistente en superar tu ira, tu frustración y tu agobio para pasar al optimismo, a la creencia y seguir ascendiendo por la escala emocional hasta comprender que todo está bien, quizá se mostrarían más pacientes con tu actual estado anímico.
 
Muchas personas se alejan de forma natural de la sensación de impotencia que produce la depresión o el temor para sumergirse en la ira como un mecanismo de supervivencia, pero cuando se topan con la intensa desaprobación de la familia, los amigos y los consejeros, por lo nocivo de su ira, vuelven a caer en una sensación de impotencia y el ciclo se repite una y otra vez: de la depresión a la ira, de la depresión a la ira, de la depresión a la ira...
 
La clave para recuperar tu maravillosa sensación de poder personal y control es tomar ahora mismo la decisión, al margen de lo bien o mal que te sientas, de esforzarte en mejorar tu situación. Procura centrarte en el pensamiento que te produzca una sensación más placentera en estos momentos, y a medida que lo hagas reiteradamente, al cabo de poco tiempo te sentirás estupendamente. ¡Te lo aseguramos!

«Si consigo llegar allí emocionalmente, puedo llegar adonde sea»
«Voy a tratar de centrarme ahora mismo en el pensamiento que me produzca una sensación más placentera. Voy a procurar sentirme mucho mejor, mucho mejor, mucho mejor.»
 
Recuerda que:
 
•           La rabia te ofrece una sensación de alivio de la depresión, el dolor,
     la desesperación, el temor, el sentimiento de culpa o de impotencia.
•           La venganza te ofrece una sensación de alivio de la rabia.
•           La ira te ofrece una sensación de alivio de la venganza.
•           La culpabilidad te da una sensación de alivio de la ira.
•           El agobio te ofrece una sensación de alivio del sentimiento de culpa.
•           La irritación te ofrece una sensación de alivio del agobio.
•           El pesimismo te ofrece una sensación de alivio de la irritación.
•           La esperanza te ofrece una sensación de alivio del pesimismo.
•      El optimismo te ofrece una sensación de alivio de la esperanza.
•           Las expectativas positivas te ofrecen una sensación de alivio del optimismo.
•           La alegría te ofrece una sensación de alivio de las expectativas positivas.
 
Con el tiempo y la práctica llegarás a comprender lo que tu Guía Emocional te indica. Cuando hayas tomado la decisión de tratar siempre de experimentar la sensación de alivio que te aporta una emoción mejorada, te sentirás bien la mayor parte del tiempo, y dejarás que todas las cosas que deseas fluyan hacia tu experiencia.
 
Es necesario que prestes atención a cómo te sientes para comprender todo lo que te sucede. La forma en que te sientes —y la sensación de alivio que descubres al centrarte en pensamientos más agradables— es tu única pauta con respecto a lo que atraes a tu experiencia.

«Pero ¿y los que desean no desear?»

Nosotros describimos la sensación de deseo como el ser deliciosamente consciente de nuevas posibilidades. El deseo es la sensación fresca y estimulante de esperar que se produzca una maravillosa expansión. La sensación de deseo equivale a la sensación de que la vida fluya a través de ti. Pero muchas personas, cuando utilizan la palabra deseo sienten algo muy distinto. Para ellas, el deseo se resume en el ansia de desear algo, porque es cierto que se concentran en algo que desean experimentar o tener, pero al mismo tiempo son conscientes de su ausencia. Por consiguiente, aunque utilizan palabras de deseo, ofrecen una vibración de la ausencia de lo que desean. Piensan que la sensación de deseo es ambicionar algo que no tienen. Pero el deseo puro no encierra una sensación de ausencia.
 
Por tanto, si tienes presente que cada vez que formulas una petición siempre es atendida, cada uno de tus deseos será un deseo puro que no ofrecerá resistencia.
 
Muchas personas desean cosas que en estos momento no viven plenamente, y en algunos casos llevan mucho tiempo deseándolas. Por tanto, piensan en lo que desean y luego piensan en que no lo tienen. Al cabo del tiempo, llegan a la conclusión de que la forma en que se sienten (cuando piensan en lo que desean y son conscientes de que no lo tienen, pero no saben cómo conseguirlo) equivale a la sensación que produce el desear algo. Pero no se hallan en un estado de deseo puro, sino en un estado de resistencia al deseo. Con frecuencia su vibración se refiere a la falta o ausencia de lo que desean más que a su deseo.
 
Sin que se percaten de ello, sus vibraciones les mantienen alejados de sus deseos, de forma que al cabo del tiempo llegan a convencerse de que la sensación machacona e ingrata que les produce no conseguir lo que quieren la produce el propio deseo.
 
Algunas personas nos dicen: «A mí me han enseñado que no conviene que tenga deseos. Me han enseñado que el estado de desear me impedirá convertirme en el Ser espiritual que debo ser y que mi estado de felicidad depende de mi facultad de despojarme de todos mis deseos». Nosotros respondemos: «¿Pero acaso tu estado de felicidad o tu estado de espiritualidad no es un deseo?»
 
No estamos aquí para guiarte hacia un deseo o desviarte de él. Mi misión consiste en ayudarte a comprender que eres el creador de tu propia experiencia y que tus deseos nacen de forma natural de tu experiencia en este medio, en este cuerpo. Deseamos ayudarte a alcanzar una alineación perfecta con la Fuente, a fin de que puedas crear tus deseos.
 
Entiendo por qué algunos te dicen que si te despojas de tus deseos te sentirás mejor, porque la emoción negativa que sientes se debe a la diferencia vibratoria entre tu presente vibración y la vibración de tu deseo. Pero despojarse de los deseos es un proceso muy duro para alcanzar la alineación, porque todo el Universo está dispuesto a ayudarte a generar un nuevo deseo. Así pues, el sistema más sencillo de alinearte con tu Fuente, y de esta forma sentirte mejor, es tratar de despojarte de tu resistencia.
¿Crees que tu deseo es lógicamente el siguiente paso?
Tu capacidad de imaginar contribuirá a que se produzcan más rápidamente los siguientes y lógicos pasos. Puedes descifrar los pormenores en tu imaginación; no tienes que construir cosas insignificantes e importantes, puedes hacerlo todo mentalmente. No nos referimos al paso siguiente y lógico «de acción». Nos referimos a que utilices tu imaginación hasta que tu gran sueño te resulte tan familiar que su manifestación se convierta, lógicamente, en el siguiente paso.
 
Por ejemplo, una madre y su hija adulta piensan en adquirir una bonita casa en una elegante zona y crear un magnífico hotelito con derecho a alojamiento y desayuno. La hija dice a su madre: «Si hallamos el medio de conseguirlo, me sentiré feliz el resto de mi vida. Hacerlo realidad me resarcirá de todas las cosas que he deseado y no he conseguido».
 
La vibración de su deseo no se hallaba aún en el lugar puro que debía estar para permitir que esta experiencia se manifestara. Cuando tu deseo es tan ambicioso que te parece inalcanzable, significa que no está maduro para manifestarse. Cuando tu deseo te parece el siguiente y lógico paso, significa que está apunto de manifestarse.

Cuando controles cómo te sientes, gozarás de toda tu experiencia
La forma en que te sientes te indica si tu vibración es la adecuada para permitir que las Fuerzas Universales te proporcionen en estos momentos tu deseo... o no. Con la práctica, sabrás si te hallas a punto de experimentar una manifestación o si ésta se halla aún en la fase de desarrollo, pero, más importante aún, cuando controles cómo te sientes, gozarás de toda tu experiencia.
 
•  Gozarás de la variedad y el contraste que te ayudan a identificar tu deseo, y gozarás de la sensación que te produce tu deseo, el cual lanzas desde tu valiosa perspectiva y fluye de ti.
 
• Gozarás de la sensación de ser consciente cuando tu vibración no se corresponde con la de tu deseo, y gozarás de la sensación de tratar deliberadamente de recuperar la alineación vibratoria con tu deseo.
 
• Experimentará s una sensación de alivio cuando las dudas se disipen y una sensación de Bienestar las sustituyan.
 
• Gozarás intuyendo que están a punto de producirse ciertos acontecimientos, gozarás comprobando cómo todo se desarrolla según lo previsto y te deleitarás asistiendo a la manifestación de tus deseos.
 
• Gozarás siendo consciente de que has moldeado a propósito tus deseos para hacerlos realidad, como si hubieras creado una estatua moldeando con tus propias manos la arcilla.
 
• Te encantará la sensación que experimentará s al alinearte, una y otra vez, con los frutos de tu experiencia.
 
El Universo existe para producir en ti nuevos deseos que te darán vida, y cuando sigas la corriente de tus deseos te sentirás auténticamente vivo y vivirás con plenitud.

Una apostilla
 
Tomas esto con calma. Tiendes a tomar la vida demasiado en serio. Debes plantearte la vida con alegría.
 
Mi poderoso deseo es que regreses a tu estado de autoestima. Deseo que ames tu vida, a las personas de tu mundo y, ante todo, a ti mismo.

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