Campo de energía 9
|
|||||||
LIBERACION DE QUISTES EMOCIONALES Es posible que sucedan casos de liberación de emociones reprimidas en una sesión de terapia cráneo-sacral. Tenemos que estar preparados para estos casos y preguntar y escuchar al paciente que es lo que quiere hacer, si seguir en el proceso de liberación emocional o parar. Si el paciente nos pide que le abracemos o le estrujemos podremos hacerlo con cariño y poco más. Hay que aprender a pedirle permiso al paciente para todo. Si el paciente es agresivo pararemos la sesión le dejaremos reposar unos minutos y que se levante para poder continuar en otro momento. Si el paciente entra en el proceso de liberación de quistes emocionales le pediremos permiso al paciente si él desea seguir en ese camino de liberación. Nosotros le apoyaremos y estaremos ahí para ayudarle a ayudarse a él mismo. Nosotros tendremos bien presente que ese proceso que el paciente ha entrado es del paciente y sólo de él, nosotros estaremos para ayudarle sin llegar a implicarnos demasiado en su proceso, pues nosotros tendremos los nuestros. Nosotros sólo estaremos par escucharle y ayudarle con el proceso del movimiento respiratorio primario, pues lo demás lo hará él sólo. Ocurra lo que ocurra sólo hay que tener seguridad en uno mismo y nunca entrar en el miedo. No hay que tener miedo a nada ni a èl mismo. Tenemos que funcionar bajo emociones y sentimientos de seguridad, de tranquilidad, de paz, de amor, de respeto y de desapego. Dar paz y tranquilidad y saber que todo volverá a su lugar de perfección, todo esta bien.
LA LIBERACION DE LA VIA DE LA EXPRESION Tenemos diez pasos para realizar un buen trabajo para abrir la vía de la expresión.
Al final tendremos que volver al sacro, pues es la raíz del sistema nervioso donde los filamentos nerviosos o hilo terminal acaban ahí. De la raíz iremos hacia el tallo y del tallo a la flor de loto. En los plexos ciáticos al igual que hay raíces nerviosas hay emociones que también se enraízan ahí abajo. La vía de la liberación no se la haremos a individuos con hipotonía.
¿Qué es la emoción? M.P. González, E. Barrull, C. Pons y P. Marteles, 1998 Hasta el trabajo de Wukmir (1967), nadie ha sabido dar una explicación coherente del fenómeno de la emoción. Todo lo que se ha dicho de ella y se sigue diciendo, son vaguedades y descripciones de sus efectos muy generales. En este artículo, queremos resumir la aportación de Wukmir al esclarecimiento definitivo del fenómeno emocional. Esperamos que la lectura detenida y reflexiva de este artículo pueda aclarar definitivamente al lector algo tan fundamental como es la naturaleza de las emociones. Aproximación a la emoción En cada instante experimentamos algún tipo de emoción o sentimiento. Nuestro estado emocional varía a lo largo del día en función de lo que nos ocurre y de los estímulos que percibimos. Otra cosa es que tengamos siempre conciencia de ello, es decir, que sepamos y podamos expresar con claridad que emoción experimentamos en un momento dado. Las emociones son experiencias muy complejas y para expresarlas utilizamos una gran variedad de términos, además de gestos y actitudes. De hecho, podemos utilizar todas las palabras del diccionario para expresar emociones distintas y, por tanto, es imposible hacer una descripción y clasificación de todas las emociones que podemos experimentar. Sin embargo, el vocabulario usual para describir las emociones es mucho más reducido y ello permite que las personas de un mismo entorno cultural puedan compartirlas. La complejidad con la que podemos expresar nuestras emociones nos hace pensar que la emoción es un proceso multifactorial o multidimensional. Uno siempre tiene la impresión de que le faltan palabras para describir con precisión sus emociones. Pero debajo de esta complejidad subyace un factor común a todas las emociones: cada emoción expresa una cantidad o magnitud en una escala positivo/negativo. Así, experimentamos emociones positivas y negativas en grados variables y de intensidad diversa. Podemos experimentar cambios de intensidad emocional bruscos o graduales, bien hacia lo positivo o bien hacia lo negativo. Es decir, toda emoción representa una magnitud o medida a lo largo de un continuo, que puede tomar valores positivos o negativos. En el lenguaje cotidiano, expresamos nuestras emociones dentro de una escala positivo-negativo y en magnitudes variables, como "me siento bien", "me siento muy bien", "me siento extraordinariamente bien" (intensidades o grados del polo positivo) o "me siento mal", "me siento muy mal", "me siento extraordinariamente mal" (intensidades o grados del polo negativo). Según sea la situación que provoca la emoción, escogemos unas palabras u otras como 'amor', 'amistad', 'temor', 'incertidumbre', 'respeto', etc., que, además, señala su signo (positivo o negativo). Y según sea la intensidad de la emoción escogemos palabras como 'nada', 'poco', ' bastante', 'muy', etc. y así, componemos la descripción de una emoción. Decimos, por ejemplo, "me siento muy comprendido" (positiva) o "me siento un poco defraudado" (negativa). En consecuencia, podemos reconocer en toda emoción dos componentes bien diferenciados. Por un lado, un componente cualitativo que se expresa mediante la palabra que utilizamos para describir la emoción (amor, amistad, temor, inseguridad, etc.) y que determina su signo positivo o negativo. Por otro lado, toda emoción posee un componente cuantitativo que se expresa mediante palabras de magnitud (poco, bastante, mucho, gran, algo, etc.), tanto para las emociones positivas como negativas. Ahora nos falta determinar a qué se refiere este componente cuantitativo (magnitud positiva o negativa) que contiene toda emoción. ¿Que es lo que mide cada una de nuestras emociones? ¿Qué significa 'positivo' y 'negativo' en nuestras emociones? Los organismos vivos disponen de mecanismos perceptivos que les permiten reconocer aquellos estímulos que son significativos para su supervivencia: para obtener comida, para protegerse de un ataque, etc. Pero la percepción cubre sólo una parte del problema. La percepción tiene como objeto reconocer los estímulos, saber que son. Esto no es suficiente para un ser vivo. Además, necesita saber si esto que ha percibido (que ya ha reconocido) le es útil y favorable para su supervivencia o no. ¿Qué mecanismos tienen los seres vivos para determinar si lo que han percibido es favorable para su supervivencia o no? V.J. Wukmir (1967) planteó que tales mecanismos son las emociones. La emoción es una respuesta inmediata del organismo que le informa del grado de favorabilidad de un estímulo o situación. Si la situación le parece favorecer su supervivencia, experimenta una emoción positiva (alegría, satisfacción, deseo, paz, etc.) y sino, experimenta una emoción negativa (tristeza, desilusión, pena, angustia, etc.). De esta forma, los organismos vivos disponen del mecanismo de la emoción para orientarse, a modo de brújula, en cada situación, buscando aquellas situaciones que son favorables a su supervivencia (son las que producen emociones positivas) y alejándoles de las negativas para su supervivencia (que producen emociones negativas). Por ejemplo, cuando entramos en una reunión, lo primero que hacemos es reconocer (percibir) a las personas que están en la sala y casi simultáneamente, empezamos a experimentar nuevas emociones relacionadas con la nueva situación. Si lo que sentimos es positivo y agradable significa que nuestro mecanismo emocional valora que la situación, lo que allí ocurre, es favorable para nuestra supervivencia (negocios, afecto, conocimientos, etc.). Por el contrario, si nos sentimos mal, inquietos, forzados, etc., significa que nuestro mecanismo emocional cree que la situación puede perjudicarnos. Esta valoración emocional se realiza mediante mecanismos físico-químicos muy diversos dependiendo de la complejidad del organismo. Un organismo unicelular posee mecanismos simples para evaluar si una situación o estímulo le es favorable o desfavorable, mientras que un mamífero, por ejemplo, posee mecanismos emocionales mucho más complejos, en los que su sistema nervioso juega el papel fundamental. Con la aparición y desarrollo del córtex, los procesos cognitivos participan de forma fundamental en la elaboración de las emociones. En particular, la importancia del neocórtex en la especie humana es tal que, los procesos cognitivos determinan en gran medida nuestras emociones. Pero el hecho de que el córtex y neocórtex participen en la elaboración de las emociones no significa que sea de forma consciente. La elaboración de las emociones es un proceso no voluntario, del que se puede ser sólo parcialmente consciente. A menudo se habla del control emocional o de controlar las emociones como una habilidad necesaria para el buen desarrollo de nuestras relaciones sociales. En este caso, controlar las emociones significa que uno sea capaz de no mostrar las emociones que está experimentando. Es decir, no tenemos control sobre la emoción misma sino sobre su manifestación externa. En definitiva, queremos decir que, por medio de la emoción, un organismo sabe, consciente o inconscientemente, si una situación es más o menos favorable para su supervivencia. La emoción es el mecanismo fundamental que poseen todos los seres vivos para orientarse en su lucha por la supervivencia. Ahora bien, todo organismo puede equivocarse en su valoración emocional. Todo proceso de medida puede ser erróneo en grados variables. Los mecanismos emocionales, al igual que los perceptivos, son limitados y están sometidos a múltiples incidencias, tanto internas como externas, que disminuyen su eficacia. En consecuencia, la emoción experimentada puede no corresponder a la realidad de la situación y producir graves perjuicios al organismo. Es decir, una situación puede ser valorada positivamente (experimentar una emoción positiva), aunque, en realidad, sea muy perjudicial para el organismo. Un ejemplo típico es el efecto droga. La droga es un estímulo capaz de engañar al sistema emocional produciendo emociones positivas, es decir, hacer que el organismo valore dicho estímulo como positivo para su supervivencia, cuando, en realidad es todo lo contrario. De hecho, en la vida de los seres vivos, los errores emocionales son frecuentes. Nuestra experiencia subjetiva nos enseña que muchas emociones experimentadas son incorrectas y que sólo mediante un gran esfuerzo de introspección puede desentrañarse el tipo de emoción que corresponde con nuestra realidad. Saber lo que sentimos verdaderamente es algo difícil de lograr. Esto no tendría mayores consecuencias si no fuese porque la emoción determina directamente todo nuestro comportamiento y el error nos sitúa en una posición de riesgo. En resumen, Wukmir planteó que siendo la vida y la supervivencia lo positivo para un ser vivo, la emoción es el resultado de una medida (o valoración) subjetiva de la posibilidad o probabilidad de supervivencia del organismo en una situación dada o frente a unos estímulos determinados. La emoción informa al organismo acerca de la favorabilidad de cada situación. Diríamos, pues, que la emoción se comporta como una variable de estado intensiva (el valor total es igual al promedio de las partes). A cada estado de nuestro organismo le corresponde una emoción, que es más positiva cuando se trata de un estado más saludable, más orientado hacia la vida (orexis) y es más negativa cuando nuestro estado se acerca más a la enfermedad y la muerte (anorexis). Pero, como todo proceso de medida, las emociones están sujetas a errores que acaban perjudicando al organismo.
EMOCIONES NEGATIVAS APROPIADAS E INAPROPIADAS, SEGUN LA T.R.E.C.
1.- INQUIETUD VS ANSIEDAD. La inquietud es una emoción asociada con la Creencia: "espero que esto no suceda, y sería mala suerte el que sucediera". Mientras que la ansiedad aparece cuando la persona cree: "esto no debe ocurrir y sería horrible que ocurriera." LAS EMOCIONES NEGATIVAS. Tomaremos una de las emociones negativas, el enojo. Las causas por las cuales una persona se enoja son muchas, pero podemos decir que hay causas especificas y reales, y hay causas mas neuróticas. En relación a estas ultimas podríamos integrar aquí el concepto de realidad psíquica que propone la teoría psicoanalítica freudiana. El interrogante seria para nosotros, ¿cuando una persona se enoja? O bien ¿cuales son las causas que conducen a esta emoción negativa?..
La primera respuesta es , las personas se enojan cuando sienten frustración, limitación en la satisfacción de alguna necesidad primaria o secundaria. Primarias son aquellas que hacen a la supervivencia del sujeto, tomando la Teoría de la Motivación de Maslow, podríamos decir que toda persona necesita alimentarse, tener un hogar, sentirse querido, tener estabilidad y seguridad en las áreas principales de su vida. Se opone a esto la desocupación, la perdida de cierta seguridad económica , la perdida de estabilidad afectiva cuando se pierden seres queridos. También cuando se tienen proyectos que no se pueden desarrollar, o cuando un proyecto se queda estancado porque no hay forma de avanzar en el, mas allá de las razones. Las desilusiones que vive el sujeto, sea del contexto en donde se mueve, sea de las personas allegadas etc. En fin hay muchas causas por las cuales una persona puede sentirse frustrada y esto cuando se acumula en su interior deja en su interior como un sabor amargo, como un pesimismo que puede derivar en estados de enojo. Por supuesto estos pueden descargarse contra si mismo, entonces la persona se siente contrariada, de mal humor, valido es decir que el mal humor es un índice de que hay cosas que no están saludables en la vida de un sujeto. Sumemos la segunda posibilidad que habíamos enunciado, que es la influencia de la realidad psíquica. Es importante entonces definir este concepto. Primeramente diferenciándolo de la Realidad concreta. La realidad esta compuesta de hechos reales, concretos que son susceptibles de ser observados y reconocidos. Es el lugar en donde cotidianamente nos movemos, así la realidad tiene diferentes contextos. Tenemos la realidad política, que mas allá de lo que pensemos nos afecta, la realidad cultural, los costumbrismo que cada lugar en el mundo tiene. Pensemos que no es lo mimo la realidad de una persona que vive en una zona rural lejos de todo, del que vive en una ciudad. La realidad social etc.
Las realidad psíquica, en cambio es personal es decir que cada sujeto particular o singularmente tiene la propia. Por ello Freud habla de ella en uno de sus libros bajo el tema, “la novela familiar del neurótico”. Para mejor ejemplo pensemos como muchas personas e incluso nosotros mismos a veces interpretamos las cosas en otro sentido al que realmente tiene. Ej. dos amigas quedan en encontrarse en un lugar a una determinada hora, una llega primero, la otra llega después, no obstante tardecito, entonces la amiga que llego primero le dice sin permitirle siquiera que explique el porque de su llegada tarde, lo siguiente: ”lo que pasa es que vos siempre haces lo mismo, no te importa nada de nadie, sos una desconsiderada etc. ...”Entonces si agravamos el relato , si escuchar ni una mínima explicación, la amiga 1 se va muy irritada.
Demás esta decir que la amiga 1 esta sintiendo un genuino estado de enojo que es el concepto que hoy nos ocupa. Así vemos como la realidad psíquica (léase todas las fantasías , ideas que las personas tienen en su cabeza, en función de su historia de vida) pudieron activarse en esta situación que a lo mejor remite a otras en la que la persona se siento no valorada o no cuidada, etc. Como dijimos la realidad psíquica es personal, y mas allá de que todos la tengamos, en estados neuróticos graves o en patologías mas importantes como los trastornos del narcisismo, esta se acentúa. Entonces las relaciones del sujeto con su medio dejan a fuera los datos de la realidad concreta y real, y se perciben mas desde la realidad psíquica que es un cristal particular desde donde se ve e interpreta no solo el mundo externo sino el interno también. Luego de esta introducción describimos en forma especifica el concepto de enojo que es el objetivo de este material. CONCEPTO. El enojo se caracteriza por ser una emoción negativa se sostiene en una reacción de tensión y hostilidad motivada por alguna forma de frustración . Así cuanto en mayor medida una persona se sienta amenazada o frustrada, mas intenso será su enojo. La expresión de enojo trae consigo la aparición de otras emociones negativas: por ej. la ira, la agresividad a flor de piel, a veces un mutismo (no hablar, aislarse, aun cuando se le pregunta al sujeto porque esta así, no responde).
Otro aspecto del enojo, es su correlato somático, entre las respuestas fisiológicas asociadas tenemos un aumento de la capacidad respiratoria, en el sentido que el aumento de la adrenalina en sangre hace que el organismo se ponga en un estado de alerta como si algo lo amenazara, así la presión sanguínea se eleva, aumenta el nivel de Glucemia ( liberación de azúcar en la sangre ) y la rápida transpiración (forma de eliminación de deshechos que son resultado de este organismo activado) es también mayor. Así las respuestas psicológicas y fisiológicas son múltiples . Por un lado desde un punto de vista de homeostasis (equilibrio interno) estas respuestas ayudan al trato individual con la frustración, pero si persisten por un largo período, ellas podrían conducir a alguna sintomatología psicosomático de mayor o menor gravedad. La ciencia ha demostrado como todo síntoma o problemática psicológica termina también expresándose en el cuerpo, y como todo síntoma en el cuerpo termina afectando el animo del sujeto. Ej. una persona en un estado depresivo grave no solo esta desilusionada “enojada con la vida”(subyacente psicológico), sino también a la larga si este estado no se revierte el cuerpo también empieza a desvitalizarse, así la persona pasa largas horas acostada sin realizar ningún tipo de actividad, su postura corporal cambia etc. Es interesante que una característica de enfermos depresivos es la permanente queja y enojo, todo esta mal, nadie los entiende etc.
Es importante destacar también la idea que a lo largo de la vida es normal que atravesemos situaciones en donde experimentemos esta emoción negativa, pensemos que por la misma condición humana, y el psicoanálisis mismo lo plantea desde el concepto de complejo de castración, ninguna persona mas allá de su situación social, económica, cultural, familiar, lo tiene todo ni puede ser todo lo que desea. Siempre habrá algo en lo que nos veamos frustrados, por ello también es bueno sumar a este tema que a lo largo de su ciclo vital las personas expresan sus enojos de forma diferente. Veamos algunos ejemplos. Durante el primer año de vida un niño nos muestra claramente sus expresiones de enojo o ira cuando ante alguna negativa o reto comienza tirar cosas, gritando y endureciendo el cuerpo. A veces se ponen tan colorados y lloran tan fuerte que las madres se asustan un poco , pensemos que su psiquismo en construcción no le permite regular sus impulsos o moderarlos y canalizarlos, además no tiene una posibilidad importante la de la comunicación a través del habla (lenguaje) que aun falta un par de años para que le sirva de medio de expresión, así solo le queda el cuerpo y su motricidad para expresar su enojo. Los estímulos más frecuentes son restricción, molestias físicas y dejarlo solo.
Ya en el Jardín de infantes suelen enojarse cuando se los interrumpe con sus posesiones o actividades, en frecuentes reprimendas y castigos, y en la incapacidad de ganarse la atención de los adultos, porque lo que hacen no les sale bien. Sus expresiones de ira son usualmente dirigidas hacia la fuente de frustración, y toman la forma de pegar, patear, morder, así como llorar y gritar. Entre los seis y los diez años, los niños a menudo expresan sus enojos a través de peleas y burlas, con técnicas verbales tales como poniendo nombres, ridiculizando, sarcasmos, rudeza, amenazas, saca su ira contra un niño joven, o excluyendo un enemigo de actividades grupales. En adolescentes la ira es provocada por situaciones en las que juega la falta de seguridad, o en la sensibilidad de personas jóvenes a la opinión de sus pares, en la gran necesidad de revelarse contra la autoridad, o la necesidad de privacidad. En la adultez, ya mas cercana a nosotros, la emoción es mayormente expresada en forma verbal: criticando, quejándose, diciendo palabrotas y en algunos casos siendo chismosos y murmurando. Así el enojo puede despertarlo situaciones tales como Ej. vecinos poco cooperativos, en jefes injustos, frente a aparatos que no funcionan, discriminación. ¿Tiene usted sus emociones articuladas?
|
|||||||