¿Qué es la terapia craneosacral?
 
Técnicas
 
Tratamiento
 
Beneficios
Biodinámica
 
Movimiento respiratorio primario
El esfenoides
Articulación esfenobasilar
Lesión esfenobasilar
 
 
Huesos craneales
Dura madre craneal
 
 
Sistema nervioso central
Pituitaria y pineal
La médula espinal
S.N. y craneosacral
 
 
Los diafragmas
El sacro y la pelvis
El pie
La mandíbula o ATM
Paladar duro y blando
Las fascias
Anatomia cuerpo humano
La cabeza humana
Los ojos
 
Segmento facilitado
Fulcros inerciales
Liberación somatoemocional
El sexto sentido
Pensamientos
Emociones
Autoestima
 
La mente humana
El Ser conciente
La consciencia corporal
El campo energético humano
Los chakras
El quiste energético
La sanación
 
La inteligencia del cuerpo
La escucha y percepción
La relacion entre la psicología y craneosacral
Una visión personal
 
 
La salud del terapeuta
Energía positiva
Bioenergía
Relajación
Estrés
Meditación
Respiración pulmonar
 
 
¿Dónde acudir?
Diagnóstico a distancia
Trabajo energético
Tu niño interior
Mensajes para el Alma
Afirmaciones Yo Soy
 
Embarazo y nacimiento
Evolución humana
Defectos psicológicos
 
La osteopatía
Reeducación postural
 
 
Vidas ejemplares
Buenos consejos
 
 
Videos cerebro
Videos craneosacral
Fotos craneosacral
 
Misterios
Grandes maravillas
Frases y dichos
Libros gratis
 
Cursos
Enlaces
Contacta
Varios1
Resumen
 
MUNDO DE LAS TERAPIAS
 
NUEVO TAROT
 
POWERT POINT

Campo de energía 8

     

 

Campo de energía 1 Campo de energía 2 Campo de energía 3 Campo de energía 4 Campo de energía 5 Campo de energía 6
Campo de energía 7 Campo de energía 8 Campo de energía 9 Campo de energía 10 Campo de energía 11 Campo de energía 12

 

 

CAPÍTULO III

LA ABSORCIONDE VITALIDAD

 

EL GLÓBULO DE VITALIDAD

Aunque inconcebiblemente diminuto es el glóbulo de vitalidad tan brillante que suelen verlo aun los no clarividentes. Mirando hacia el lejano horizonte, especialmente en el mar, notarán algunos que rozan con el firmamento cierto número de puntitos: de luz que por todos lados bullen con pasmosa rapidez. Son los glóbulos de vitalidad constituidos cada uno de ellos por siete átomos físicos ultérrimos según muestra la fig. 5c. Son las ígneas vidas o gránulos cargados con la energía a que los indos llaman prana.
Resulta dificilísimo comprender el exacto significado de esta palabra sánscrita, porque los métodos didácticos de los in dos difieren muchísimo de los nuestros, pero me
parece que sin riesgo de error podemos tomar la palabra prana por equivalente de vitalidad.
Cuando el glóbulo de vitalidad centellea en la atmósfera es casi incoloro por lo brillante y refulge con luz blanca o ligeramente dorada. Pero en cuanto entra en el vórtice del chakra esplénico se descompone y quiebra en rayos de diversos colores, aunque no con la misma gradación o gama de los del espectro solar. Los átomos componentes del glóbulo de vitalidad voltejean impelidos por el vórtice del chakra y cada radio de éste prende a uno de aquellos, de modo que el átomo amarillo queda prendido en un radio del chakra, el verde en otro y así sucesivamente, mientras que el séptimo átomo desaparece absorbido por el centro del vórtice, semejante al cubo de una rueda. Los radios se prolongan entonces en diferentes direcciones y cada cual efectúa su especial labor en la vitalización del cuerpo. La lámina VIII representa diagramáticamente las direcciones del difundido prana.
Según he dicho, los colores de la vitalidad o prana no son exactamente los mismos que los del espectro solar, sino que más bien se parecen a las combinaciones cromáticas que vemos en los cuerpos causal, mental y astral. El color añil se reparte entre el violado y el azul, de modo que en vez de tres colores hallamos sólo dos; pero en cambio, el rojo se diferencia en dos: el rojo rosado y el rojo oscuro. Por lo tanto, los colores de los seis radios, son: violado azul, verde, amarillo, anaranjado y rojo oscuro, mientras que el séptimo átomo, de color de rosa, pasa adelante por el centro del vórtice (14).
Así vemos que la constitución de la vitalidad es séptuple; pero fluye por el cuerpo en cinco corrientes principales, según han expuesto algunos tratados indos, porque el azul y el violeta se entrefunden en un solo rayo, y el anaranjado y el rojo oscuro en otro rayo, en cuanto salen del chakra esplénico.

LOS RAYOS

 

1. Violado-azul. - Se dirige a la garganta donde parece desglosarse de modo que el azul pálido pasa por el chakra laríngeo y lo aviva, mientras que el violado y el azul oscuro prosiguen hacia el cerebro en cuyas partes inferior y central queda el azul obscuro, siguiendo el violado hasta la parte superior para vigorizar el chakra coronal y difundirse por los novecientos sesenta radios de dicho chakra.

2. Rayo amarillo. - Se dirige al corazón y después de efectuada allí su obra, una porción pasa al cerebro y lo empapa, difundiéndose por los doce radios del centro del chakra coronal.

3. Rayo verde. - Este rayo inunda el abdomen, y aunque se centraliza principalmente en el plexo solar, vivifica el hígado, los riñones, los intestinos y todo el aparato digestivo en general.

4. Rayo rosa. - Este rayo circula por todo el cuerpo a lo largo de los nervios y es evidentemente la vitalidad del sistema nervioso, la que un individuo puede infundir
en otro que la tenga deficiente. Si los nervios no recibieran esta vitalidad rosada, serían impresionables hasta la irritación, y así es que cuando no reciben la suficiente, el
enfermo no puede permanecer mucho tiempo en la misma postura y no experimenta alivio aunque tome otra distinta. El más leve ruido le atormenta y está en un continuo
sufrimiento. Pero si una persona sana le baña los nervios con vitalidad rosada, al punto se alivia y experimenta una saludable sensación de sosiego y paz.
Un individuo de robusta salud absorbe y especializa mucho más vitalidad rosada de la necesaria para su cuerpo, por lo que está de continuo irradiando un torrente de átomos rosados, de modo que inconscientemente infunde vigor en sus débiles prójimos sin perder él nada; y también por un esfuerzo de su voluntad puede acopiar la sobrante
energía e infundirla deliberadamente' en a quien desea auxiliar .
El cuerpo físico tiene cierta peculiar conciencia instintiva y ciega a que solemos llamar el elemental físico, correspondiente en el mundo físico al elemental del deseo en el mundo astral. Dicha conciencia instintiva o elemental físico procura siempre resguardar al cuerpo de todo peligro o proporcionarle lo necesario. Es completamente distinta de la conciencia del hombre y funciona igualmente cuando por las noches se aparta el ego de su cuerpo físico.
A este elemental físico o conciencia instintiva hay que atribuir todos nuestros instintivos movimientos y actitudes y también el incesante funcionamiento del sistema simpático
sin que nos demos cuenta ni en él pensemos.
Mientras nos hallamos en estado vigílico, el elemental físico está en constante vigilancia, en actitud de defensa, y mantiene en tensión músculos y nervios. Durante el
sueño los relaja y se dedica a la asimilación de la vitalidad para restaurar las fuerzas del cuerpo físico, y con mayor eficacia cumple esta función durante la primera mitad de
la noche, cuando hay plenitud de vitalidad, porque de madrugada ya está casi del todo consumida la vitalidad que el sol emitió durante el día. Tal es el motivo de la sensación de mortecina flojedad que acomete en las horas de madrugada, y también la causa de que muchos enfermos mueran a dichas horas. Por esto dice acertadamente la sabiduría popular que una hora de sueño antes de media noche vale por dos después de esta hora.
La acción del elemental físico explica la restaurante influencia del sueño, que puede observarse aun tras una ligera dormitación.
La vitalidad es el alimento del doble etéreo y la necesita tan imperiosamente como el sustento material el cuerpo denso. De aquí que cuando por enfermedad, fatiga o
decrepitud es incapaz el chakra esplénico de preparar el alimento para las células del cuerpo, el elemental físico procura extraer para su propio uso la vitalidad preparada en ajenos cuerpos; y así ocurre a veces que nos sentimos débiles y como agotados después de haber estado durante un rato junto con una persona falta de vitalidad, porque esta persona nos ha chupado los átomos rosados, antes de que nosotros pudiéramos asimilarnos su energía. El reino vegetal también absorbe esta vitalidad, aunque en muchos casos parece que sólo utiliza una pequeña parte. Algunos árboles extraen de la vitalidad casi exactamente los mismos constituyentes que extrae la parte superior del doble etéreo del hombre, y una vez absorbidos los necesarios, repelen precisamente los átomos rosados que requieren las células del cuerpo físico del hombre.
Tal ocurre con árboles como el pino y el eucalipto, por lo que su vecindad infunde salud y vigor en los neuróticos menesterosos de vitalidad. Son neuróticos porque las células de su cuerpo están hambrientas y la nerviosidad sólo puede apaciguarse alimentándolas, lo cual suele lograrse más fácilmente proporcionándoles desde el exterior la vitalidad rosada que para reponerse necesitan.

5. Rayo anaranjado-rojo. - Penetra por el chakra fundamental, de donde va a los órganos de la generación con los que está íntimamente relacionada una parte de su funcionamiento. Este rayo no sólo contiene los colores anaranjado y rojo oscuro sino también algo de púrpura intenso, como si el espectro solar diese la vuelta en círculo y
los colores comenzaran de nuevo en más baja escala.
En el individuo normal este rayo aviva los deseos carnales, y parece que también penetra en la sangre y ayuda a mantener el calor del cuerpo; pero si el individuo persevera en rechazar los incentivos de su naturaleza inferior, este rayo puede mediante largos y deliberados esfuerzos desviarse hacia el cerebro, en donde sus tres colores constituyentes experimentan notable modificación, porque el anaranjado se transmuta en amarillo puro e intensifica las facultades intelectuales; el rojo oscuro se convierte en rojo encendido o carmín que acrecienta poderosamente el amor inegoísta; y el púrpura intenso se cambia en un hermoso violeta pálido que aviva la parte espiritual de la humana naturaleza. Quien logra esta transmutación ya no se ve atormentado por deseos sensuales, y cuando necesite levantar las capas superiores del fuego serpentino se verá libre del más grave peligro de este procedimiento. Cuando el individuo ha completado definitivamente dicha transmutación, el rayo anaranjado-rojo penetra derechamente por el centro del chakra fundamental y fluye por los agujeros de las vértebras o conducto medular hasta que sin tropiezo llega al cerebro.
Parece que, según indica la Tabla 3, hay cierta correspondencia entre los colores de los rayos o corrrientes de vitalidad que penetran por los diversos chakras, y los colores asignados a los principios del hombre por Blavatsky en La Doctrina Secreta.