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Hueso occipital

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Vista lateral de un hemicráneo. En la parte póstero-inferior se puede identificar el hueso occipital articulado con el temporal y el parietal.

Hueso impar del cráneo que constituye el límite posterior de la cabeza y la mitad de su base. En él se pueden distinguir las siguientes porciones:

  • Porción Escamosa
  • Porción Condilar lateral izquierda
  • Porción Condilar lateral derecha
  • Porción Basilar

Estas partes se disponen entorno al agujero occipital o foramen magnum, donde se encuentra la parte inferior del bulbo raquídeo, vasos y nervios.

 

Porción Escamosa

Hay una a cada lado. Se articula con los huesos parietales a través de la sutura lambdoidea, y con las apófisis mastoides de cada hueso temporal. En su zona media presenta la protuberancia occipital, de la que parten surcos y crestas que dan lugar a las fosas: Dos fosas craneales o superiores, que alojan a los lóbulos occipitales del cerebro, y dosfosas cerebelosas o inferiores, que alojan a los hemisferios cerebelosos.

Porciones Condilares

Forman los bordes laterales del agujero occipital. Su parte anterior se relaciona con el borde posterior del peñasco del temporal. Lateralmente forman la zona posteromedial del agujero rasgado posterior o foramen yugular. En la cara inferior de las porciones condilares están los cóndilos occipitales que se articulan con las caras articulares superiores del Atlas (primera vértebra cervical).

Porción Basilar

Por delante del agujero occipital. Se dirige hacia arriba para unirse con el esfenoides. Hasta los veinte años, más o menos, esta unión se realiza mediante un cartilago que se va osificando con la edad. En el adulto ya no encontramos solución de continuidad entre ambas estructuras. La unión entre la porción basilar del occipital y la lámina cuadrangular del esfenoides se denomina Clivus o Canal Basilar. 

Galería de Imagenes

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Vista superior (desde el interior del cráneo)

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Vista inferior (desde la columna cervical)

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Vista lateral de la articulación occipito-atlo-axoidea

 

ANATOMIA DEL HUESO OCCIPITAL

 

Este hueso es muy importante en la terapia cráneo-sacral, gracias a su fácil localización y acceso, ya que forma parte directa de la articulación esfeno-basilar. La manipulación CV4 repercute en este hueso y con ella podemos acceder y ajustar la articulación esfeno-basilar.

El hueso occipital forma la parte posterior del cráneo y la mayor parte de su base. Aquí tenemos el agujero magno que es un gran orificio situado en la parte inferior del hueso. A través de este agujero pasa parte del encéfalo y el bulbo raquídeo o médula espinal, así como las arterias vertebral y espinal. Es el agujero donde el sistema nervioso central se proyecta y continúa con la médula espinal.

La vértebra cervical I, II y a veces la III son las únicas inserciones de la meninge o fascia craneal, antes de descender en canal libre hasta el sacro.

Justo encima del agujero magno en su parte posterior  tenemos la protuberancia occipital externa. Se palpa como un abombamiento en la parte posterior de la cabeza justo encima de las vértebras cervicales. Un gran filamento fibroso y elástico se extiende desde este punto hasta la séptima vértebra cervical los lados de la protuberancia existen unas líneas nucales, la inferior y la superior que es zona de inserción muscular.

El occipital esta compuesto de cuatro partes: una basilar, dos cóndilos laterales y una escamosa.

  • La parte basilar es la que esta en contacto con el esfenoides formando la mágica e interesante articulación esfeno-basilar.

-    A los lados del agujero magno, tenemos dos cóndilos occipitales que son dos apófisis ovoideas de superficie convexa exteriormente situadas a cada lado del agujero magno, justo encima de las vértebras cervicales y que forman una articulación con la primera vértebra cervical.

  • La parte escamosa, es la mayor de todas y tenemos la sutura lambdoidea en contacto con los parietales y la sutura mastoidea en contacto con los temporales.

En este hueso tenemos tres ángulos, uno superior y los dos laterales.

La superficie interior tiene el surco del seno transverso y el surco del seno petroso inferior. Ambos se cruzan y forman cuatro fositas. Esta superficie es la que alberga el vermis del cerebelo.

La superficie externa contiene marcas para las inserciones de músculos y ligamentos.

 

EL OCCIPITAL SE ARTICULA CON

  • Con los parietales, a través de la sutura lambdoidea. Esta biselado el occipital con un cambio de bisel en su recorrido.
  • Con los temporales a través de la sutura mastoidea. Aquí de nuevo también esta biselado y es cóncavo en la apófisis yugular y pivota en el surco yugular o cóndilo escamoso. Punto de apoyo para la torsión, rotación y deformación lateral.
  • Con los cóndilos del Atlas.

 

EL MOVIMIENTO FISIOLOGICO DEL OCCIPITAL

El occipital tiene un movimiento respiratorio primario abriéndose desde la sutura lambdoidea y pivotando básicamente desde la articulación esfeno basilar. La apertura comienza desde la zona superior de la sutura lambdoidea hacia abajo y justo un poco antes de llegar al final se abre lateralmente. O sea primero desciende, luego se abre lateralmente, luego se cierra lateralmente y luego sube. Todo según un eje transversal que atraviesa la articulación esfeno basilar.

 

 

 

EL MECANISMO ESFENO-BASILAR

 

La articulación del esfenoides y la porción basilar del occipital, justo antes del foramen mágnum, es el soporte funcional del movimiento óseo craneal.

Esta articulación, una sincondrosis, actúa como un sutil engranaje de bisagra, con el esfenoides flexionando hacia delante y el occipital flexionando posteriormente.

En la flexión esfeno-basilar, el esfenoides gira hacia delante, de manera que la parte del esfenoides que se articula con la porción basilar del occipital (basiesfenoides) se eleva y las apófisis pterigoides se desplazan hacia abajo. Al mismo tiempo el occipital gira hacia detrás de forma que la porción basilar se eleva y las escamas y las porciones laterales descienden.

Durante la flexión esfeno-basilar, el etmoides gira en dirección contraria al esfenoides y en la misma dirección que el occipital. En la flexión esfeno-basilar el vómer es desplazado hacia abajo, dado que la parte anterior del esfenoides se desplaza en esa dirección. Durante la extensión esfeno-basilar todos los movimientos descritos para la flexión se invierten. Los huesos pares se mueven hacia las rotaciones interna y externa, ya que acompañan los movimientos de flexión y extensión de la articulación esfeno-basilar. En la flexión esfeno-basilar se produce rotación externa de los huesos pares, y durante la extensión se produce rotación interna.

La combinación de flexión y extensión de los huesos impares centrales y las rotaciones interna y externa de los huesos pares, provoca cambios observables en el contorno del cráneo. Con la flexión el diámetro transversal del cráneo aumenta, el diámetro antero-posterior disminuye y el vértex se aplana. Con la extensión esfeno-basilar, el diámetro transverso disminuye, el antero-posterior aumenta y el vértex se hace más prominente.

Como ya se ha expuesto, los huesos pares, son los parietales, los temporales, el frontal, los malares, los maxilares superiores, los palatinos y los nasales. Su movilidad se describe como rotación externa e interna y normalmente se produce sincrónicamente con los movimientos de flexión y extensión esfeno-basilar. Durante la flexión esfeno-basilar se produce rotación externa de los huesos pares. Durante la extensión se produce rotación interna.

El esfenoides determina las características de movilidad de los huesos faciales pares.

La disfunción de la mitad frontal del cráneo, en especial de los huesos faciales esta relacionada con la alteración de la función del esfenoides. La disfunción de la mitad posterior del cráneo esta relacionada con la disfunción del hueso occipital.

La base del cráneo esta directamente relacionada con la columna vertebral. Embriológicamente ambas partes evolucionan a la vez a partir del cartílago derivado del notocordio. Entender y comprender esto nos ayuda a comprender la relación entre la base del cráneo y toda la columna vertebral. Por tanto es muy probable que una tensión desequilibrada en las membranas o en el occipital, puede provocar en la etapa de crecimiento de un bebe, una torsión o desviación de la columna vertebral.