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Hueso esfenoides

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Vista posterior (plano coronal) del hueso esfenoides humano.

El hueso esfenoides es un hueso impar situado en la parte media de la base del cráneo que forma parte de la estructura interna profunda de la cara, de las (fosas nasales) y del propio cráneo. En él se encuentra la silla turca donde se aloja la hipófisis.

Se encuentra entre la porción horizontal del frontal, la porción basilar del occipital, y las porciones escamosa y petrosa del temporal.

Presenta un cuerpo, central, y seis prolongaciones laterales: dos alas mayores, dos alas menores y dos apófisis pterigoides.

Cuerpo

De forma cúbica, ocupa la parte central del hueso esfenoides. Aloja a los dos senos esfenoidales (recubiertos de mucosa y separados por un tabique). Su parte anterior forma la parte denominada silla turca. La silla turca aloja a la glándula hipófisis o pituitaria. Está situada dos centímetros por delante y dos por encima del meato auditivo interno. Dorsalmente la silla turca está limitada por la lámina cuadrilátera del esfenoides (o dorsum sellae), que en sus ángulos superiores presenta unos salientes denominados apófisis clinoides posteriores. En la porción anterior o ventral de la silla turca está el tubérculo pituitario (o tuberculum sellae). Por delante de este tubérculo, en la parte más anterior de la cara superior del cuerpo del esfenoides está la eminencia esfenoidal. Entre el tubérculo y la eminencia queda un espacio denominado surco quiasmático, donde se encuentra el quiasma óptico (estructura resultante del entrecruzamiento de los nervios ópticos: el derecho envía la información a la región occipital izquierda y viceversa).

Alas menores

Surgen de la parte antero-superior de cada lateral del cuerpo del esfenoides, en dirección casi horizontal. Forman la parte posterior de la fosa craneal anterior, la región postero-medial de las órbitas, el techo de las fisuras orbitarias superiores, y del canal óptico. La unión de las alas menores con el cuerpo se denomina cresta esfenoidal y sus extremos mediales forman las apófisis clinoides posteriores.

Alas mayores

Parten de ambas caras laterales del cuerpo del esfenoides, dirigiéndose primero lateralmente y luego hacia delante y hacia arriba. Forman parte de la fosa craneal media, de la región postero-lateral de las órbitas, de la parte inferior de las fisuras orbitarias superiores y de la mayor parte de las fisuras orbitarias inferiores. Presentan varios orificios, como el oval, el redondo y el espinoso, puntos de paso de vasos y nervios.

Apófisis pterigoides

Tienen su origen en el punto de unión de las alas mayores con el cuerpo del esfenoides. Resultan de la unión de dos láminas óseas: externa o lateral e interna o medial. Se articulan con los huesos palatinos y el Vómer.

 

Importancia del esfenoides en la evolución humana

Estudios recientes sugieren la hipótesis según la cual los cambios (por mutación) de la posición del esfenoides han implicado transformaciones en la capacidad cerebral y, transitivamente, avances en las capacidades cognitivas e intelectuales.
Dentro de la línea filogenética que desemboca en el Homo Sapiens Sapiens se periodizan las siguientes etapas:

  • Hace 60 millones de años los prosimios tenían un esfenoides horizontal y plano como la inmensa mayoría de los demás animales con cerebro.
  • Hace unos 40 millones de años, en los simios el esfenoides tenía una primera inclinación hacia abajo lo cual permitía un aumento de la capacidad encefálica. Los lóbulos occipitales obtuvieron más espacio y así se logró un perfeccionamiento de la visión estereoscópica y probablemente de la memoria visual.
  • Hace menos de 12 millones de años se produjo una nueva inclinación hacia abajo, esto en la línea evolutiva dio origen a los antropoides, lo cual implica un cerebro aún mayor en proporción al resto del cuerpo.
  • Hace unos 6 millones de años, con los Australopithecus, la inclinación del esfenoides se volvió a acentuar, y con ello se incrementó la capacidad neurocraneal.
  • Hace 2 millones de años se produjo la misma inclinación hacia abajo del esfenoides, coincidiendo con un total bipedismo. Tal bipedismo, supone la necesidad de un cerebro voluminoso con redes neuronales complejas como para mantener esa posición opuesta a la gravedad. Es también probable que esa nueva posición del esfenoides permitiera un habla rudimentaria, cuyos fonemas eran chasquidos y tonos guturales.
  • Entre 200.000 y 160.000 años atrás el esfenoides obtuvo la inclinación que se encuentra en el Homo Sapiens Sapiens. Este hecho coincide con un aumento de la capacidad cerebral, (en especial de los lóbulos frontales) y una mayor irrigación sanguínea para el cerebro.

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ANATOMIA DEL HUSO ESFENOIDES

 

El esfenoides es un hueso impar, central y simétrico, está enclavado en la base del cráneo y forma parte del cráneo anterior medio y posterior, del temporal e infra temporal y de la órbita de la fosa nasal. Este hueso se encuentra en la parte media de la base del cráneo y recibe el nombre de piedra angular de la base del cráneo. Se encuentra justo detrás de la cavidad nasal y un poco por encima de ésta.

El hueso esfenoides está formado de tres partes: el cuerpo central, expansiones laterales, dos alas menores en la cara superior y dos alas mayores en las caras laterales y  la apófisis pterigoidea de que son unas proyecciones inferiores.

 

 

EL CUERPO ESFENOIDAL:

 

El cuerpo del esfenoides es la porción cúbica central situadas entre los huesos etmoides y occipital. Contiene los senos esfenoidales que drenan a la cavidad nasal. En su parte superior contiene una depresión llamada silla turca, que alberga a la glándula hipófisis.

                         - Hueco cuboides. Contiene: tabique esferoidal y abertura esferoidal. En su mayoría el cuerpo esfenoidal esta formado por el hueco esfenoidal.

 

                         - Superficie superior: cresta esferoidal, surcos olfatorios,                                                                                                                                                         limbo esfenoidal, surco para el quiasma óptico, y silla turca, que comprende:                                                                                                       tubérculo pituitario, fosa hipofisaria.

                         Dorso de la silla turca que a su vez se divide en cuatro  partes, canal vacilar, apófisis clinoides anterior, surco   para el sexto  par craneal, apófisis petrosa posterior.

 

  • Superficie inferior: pico esferoidal y apófisis vaginal del esfenoides de la lámina media el pterigoidea.
  • La superficie anterior a costa de tres partes: cresta esferoidal, reborde lateral rugoso para el etmoides y los palatinos, el área restante es lisa para el techo de la nariz.
  • La superficie posterior contiene la sincondrosis esfeno-basilar.
  • La superficie lateral se observa cinco elementos esenciales, inserción para las alas mayor y menor. Pared media Orbitaria. Pared media de la cisura del esfenoides. Língula del esfenoides. Y canal cavernoso.

 

 

LAS EXPANSIÓNES LATERALES DEL ESFENOIDES:

 

Se compone de dos alas mayores y dos alas menores.

Las alas mayores del esfenoides se proyectan lateralmente a partir del cuerpo formando la parte anterolateral de la base del cráneo y también forman la cara lateral del cráneo en la parte anterior al hueso temporal.

Las alas menores son anteriores y superiores a las alas mayores y forman parte de la base del carneó y de la parte posterior de la órbita.

Resaltaremos por su especial importancia el agujero óptico  que se encuentra entre el cuerpo y sus alas menores, y la fisura orbitaria superior, localizada en los laterales entre sus alas mayores y menores.

 

  • Las alas menores constan de seis componentes: Dos raíces con un agujero óptico intercalado, que nos sugiere una especial importancia. Superficie superior, suelo de la fosa craneal anterior. Superficie inferior. Borde anterior. Borde posterior que contiene la apófisis clinoide anterior. Y el tubérculo a la convergencia de la raíz inferior con el cuerpo, para 3 Mm. de órbita.
  • Las alas mayores avanzan lateralmente, en sentido superior y anterior. Poseen cuatro superficies y cuatro bordes.

Superficies:

Espina angular, con surco para el nervio de la cuerda del tímpano e inserción para el ligamento esfeno mandibular y origen del músculo tensor del palatino.

Superficie cerebral con cuatro caras: Agujero redondo mayor para la división maxilar del V par. Agujero oval para el nervio par V y el nervio petroso superficial y pequeña arteria meníngea. Agujero espinoso, para el nervio laríngeo y venas meníngeas medias.

Superficie anterior: Orbitaria y esfeno maxilar.

Superficie temporal: Con la superficie superior y la superficie anterior con dos agujeros incluidos, el oval y el espinoso.

Bordes:

Posterior.

Escamoso.

Frontal.

Zigomático.

Borde medial.

 

APÓFISIS PTERIGOIDEA.

 

Se encuentra en la parte inferior del esfenoides, proyectándose hacia abajo a partir de sus uniones con el cuerpo y con las alas mayores. Algunos de los músculos que mueven la mandíbula se unen aquí en la apófisis pterigoides.

Esta formada por:

                          - Dos láminas lateral pterigoideas, largas y estrechas.

                          - Lámina pterigoidea.

                          -  Fisura pterigoidea.

                          - Gancho de la apófisis pterigoidea.

                          - Apófisis vaginal del esfenoides.

                          - Conducto vidiano.

                          - Apófisis tubárica.

                         -  Músculo de inserción.

 

 

MOVIMIENTO FISIOLOGICO DEL ESFENOIDES

 

Principalmente nos dedicaremos a los ejes de flexión y de extensión, pues es el único movimiento fisiológico que se sustenta sobre la bisagra esfeno-basilar, una sincondrosis.

Esta es la bisagra articular que funciona a través de un eje horizontal que atraviesa el occipital y el esfenoides y dentro de estos dos ejes la  bisagra se va a abrir y cerrar, gracias al sistema de llenado y vaciado del líquido cefalorraquídeo. Aunque tienen otros ejes de movimiento como contra laterales, verticales, dos ejes oblicuos y, además, un eje de rotación, pero ya son movimientos patológicos.

En una flexión el eje se traslada en dirección caudal y en la extensión se desplaza en dirección craneal. Este es el movimiento natural que podemos observar en una cabeza perfecta, aunque muy pocos de nosotros lo tengamos.

Solemos tener movimientos arbitrarios, sin sentido, se nos moverá de abajo hacia arriba, en oblicuo, un ala en flexión y otra en extensión, no pasa nada, vamos a solucionar cualquier problema del hueso esfenoides.

En la flexión esfeno-basilar observaremos los desplazamientos siguientes:

  • Las puntas del ala mayor se desplazan anterior e inferiormente.
  • La silla turca se desplaza hacia arriba y hacia delante.
  • El extremo anterior del cuerpo del esfenoides se desplaza hacia abajo.
  • El extremo posterior del cuerpo del esfenoides se desplaza hacia arriba.
  • La apófisis pterigoidea se desplaza hacia la zona posterior y el gancho pterigoides por su forma se desplaza un poco lateralmente.

El esfenoides regresa a su posición neutra en el momento de la extensión esfeno basilar.

 

 

 

 

LA TÉCNICA DE COMPRESIÓN Y DESCOMPRESIÓN DEL ESFENOIDES.

 

Cogemos el occipital con los dedos de ambas manos y con los pulgares las alas del esfenoides.

Lo primero que hacemos es la escucha durante varias respiraciones. Localizaremos el tipo de lesión, a ver que ala del esfenoides tiene mayor restricción o mayor movimiento distorsionado. Podemos tener un ala mayor más anteriorizada, o más alta que la otra, etc. Averiguaremos el lado que es el patológico.

Lo segundo es que seguiremos el movimiento de distorsión, el patológico, llevaremos el esfenoides un poco más hacia el lado de la lesión, con nuestra intención vamos a empujar el esfenoides hacia el lado patológico, para después hacer el unwinding.

Aquí acompañaremos a nuestras manos en todas las direcciones que el desenroscamiento nos lleve. A ver donde quiere ir, hacia arriba, hacia abajo, de lado, da igual la mano va a moverse en su libertad de distorsión. De repente el esfenoides volverá a su posición idónea.

Lo tercero que hacemos es relajar y permitir de nuevo el movimiento respiratorio normal del esfenoides. Cuando sentimos que el esfenoides está en extensión, aquí es donde vamos a fijar las alas del esfenoides y las vamos a llevar a más extensión o compresión todavía, este es el momento del vaciado del LCR.

Aquí impediremos que el esfenoides realice el llenado, evitaremos con nuestra intención que el esfenoides siga respirando, para hacer un Still Point y un Unwinding.  Ahora hemos realizado el proceso de compresión del esfenoides.

También haremos lo mismo en el proceso de descompresión del esfenoides, por eso lo llamamos compresión y descompresión.

Recordemos los movimientos que el occipital y el esfenoides realizan, si el occipital hace flexión posterior el esfenoides hace flexión anterior. Los movimientos de flexión lo están dando el llenado y los de extensión el vaciado. Cuando ambos huesos llegan a su máximo vaciado, fijamos las alas, nuestra intención es fijar las alas. Después tendremos el balanceo multidireccional, lo mantendremos. Luego nos dará una parada, para después darnos un movimiento de más flexión y de más extensión.

Total que el tercer punto es compresión en extensión y dará comienzo su rebeldía o borboteo.

El cuarto punto es descompresión en flexión. Se realiza en máximo llenado y entonces nosotros le empujamos más en llenado, más hacia abajo, más en flexión o llenado y mantenerlo ahí. Luego regresaré con él y observaré los cambios sucedidos entre el extremo de la flexión y el extremo de la extensión todo lo que hemos ganado en el movimiento del esfenoides. De eso se trata, de liberar todo lo posible el movimiento del esfenoides.

Es muy importante y complejo el movimiento del esfenoides.

Este hueso craneal es de vital importancia, ya que  el quiasma óptico se apoya en las alas del esfenoides y éste controla parte de la tensión de las membranas del cerebro y, por tanto, una torsión en su movimiento afectará en una torsión en las membranas del cerebro. A su vez las membranas torsionarán los senos vasculares, tanto el seno sagital, como el seno recto que es el que alimenta los nervios ópticos. Si liberamos el esfenoides de su torsión estaremos inervando los vasos vasculares de la cabeza, o sea, mejorando el riego circulatorio. Cualquier distorsión del esfenoides es una distorsión de la membrana vertical y de la membrana horizontal.

 

En resumen:

1-  ESCUCHA DEL IRC, SEGUIMOS SU MOVIMIENTO.

2-  EN LA FASE DE EXTENSIÓN HACEMOS LA COMPRESION LO         SUJETAMOS  E  IMPEDIMOS  QUE  SIGA  RESPIRANDO.

3-  BORBOTEO,  DESENROSCAMIENTO Y PARADA.

4-  AHORA EN LA FASE DE FLEXION HACEMOS LA DESCOMPRESION.

5-  MANTENEMOS AHÍ. BORBOTEO.PARADA

6-  VUELTA DEL RITMO CON MAYOR AMPLITUD

 

 

Paras seguir el movimiento del ritmo tendremos un contacto con la piel de gramos con nuestro pulgar y en dirección ocular hacia los ojos.

Podemos frotar fuertemente los pulgares para aumentar la temperatura de los receptores y mejorar la sensibilidad de nuestros dedos, Pues el movimiento del esfenoides es más sutil que el de los demás huesos del cráneo.

Las alas del esfenoides están fuera de los puntos de acupuntura. Cuando nos duele la cabeza solemos masajear ahí en las sienes, donde están las alas del esfenoides, encontrando un alivio temporal.

Pero al no poner la técnica y la intención no liberamos el movimiento del esfenoides en toda su perfección.

Como anécdota algunos filósofos antiguos decían que la parte de ángel que tiene el ser humano es a través de las alas que tiene escondidas en el interior de la cabeza. Es de vital trascendencia el movimiento de este hueso que se conecta con el hueso frontal, con los temporales, los zigomáticos, con los parietales y el occipital y con los huesos del rostro.

Cualquier modificación del esfenoides por impactación en el cráneo en cualquier sitio provocará diferentes adaptaciones membranosas que ocasionarán restricciones de movilidad por algún sitio y aumento de movilidad por otros, para compensar el traumatismo. Esto es lo que llamamos tensiones reciprocas.

Hemos visto que el hueso frontal y el hueso parietal y la compresión y descompresión del esfenoides trabajan en la membrana vertical, la hoz del cerebro.