Médula espinal
           
 
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LA MÉDULA ESPINAL

 

Embriogenéticamente el sistema nervioso central se formó como un tubo perforado el notocordio. En el adulto el vestigio del notocordio es el canal central o médula espinal, que esta cubierta de cilios y relleno del LCR presurizado que circula desde la parte cefálica hacia la caudal.

La médula espinal es una estructura frágil y larga que se extiende desde el tronco encefálico en dirección descendente para terminar en las vértebras lumbares altas. Es la principal vía de comunicación entre el cerebro y el resto del organismo. La médula espinal esta protegida por el tubo dural y éste está protegido por las vértebras que forman la columna vertebral. El tubo dural es casi el mismo en todo el cráneo y esta influenciado por tensiones reciprocas y por comunicación fibridal en todo el cuerpo. Este tubo se fija alrededor del perímetro del foramen Mágnum, donde se fija por el mismo y da un pequeño salto hasta la segunda vértebra cervical y desde aquí cae por todo el canal medular hacia la segunda vértebra del sacro libre de fijaciones vertebrales, y aquí se encuentra con el ligamento coccígeo o hilo terminal externo.

La dura madre que forma el tubo dural es el envoltorio de todo el sistema nervioso central y el fluido que lo baña el líquido cefalorraquídeo contiene parte de los componentes químicos y tiene la naturaleza eléctrica de la materia del cerebro, del parénquima cerebral. Por tanto estos componentes forman una unidad en estrecho equilibrio homeostático. Incluso podemos decir que la membrana, el líquido cefalorraquídeo y el cerebro son sustancias parecidas o iguales.

Este tubo dural va libremente por el canal vertebral y envuelve cada nervio principal que sale de la columna vertebral, cada ramificación de nervio intervertebral esta envainado por la dura madre espinal. Por eso los agujeros de conjunción de la columna vertebral son tan grandes, para que la médula espinal junto con el tubo dural que forman una sola pieza pueda subir y bajar al ritmo cráneo-sacral. De cada foramen intervertebral sale una raíz nerviosa envuelta por la dura madre o meninge espinal. Ésta raíz nerviosa junto con toda la médula espinal tiene un movimiento de expansión y contracción y además de subida y bajada. Esta membrana cráneo sacral hace la función de protección, lubricación, nutrición, comunicación e incluso de bombeo para la circulación del líquido cefalorraquídeo, entre otras.

Todo el canal medular tiene el movimiento respiratorio primario, tan sutil como importante para el bienestar  y la salud de nuestro cuerpo y alma.

El cerebro se comunica con casi la totalidad del organismo a través de sus fibras nerviosas ascendentes y descendientes de la médula espinal. Entre vértebra y vértebra hay dos agujeros, una en el lado derecho y otro en el izquierdo, llamados agujeros de conjunción. Por aquí salen un par de nervios que se comunicaran con las partes más dístales del cuerpo. Los nervios situados en la cara anterior o ventral de la médula espinal denominados nervios motores, trasmiten la información del cerebro a los músculos. Los nervios de la cara posterior o dorsal llamados nervios sensitivos transmiten al cerebro la información sensorial procedente de diversas partes del cuerpo. Esta red de nervios forma el sistema nervioso periférico. Los nervios periféricos son en realidad haces de fibras nerviosas con un diámetro que oscila entre 0,4 las más finas y 6 milímetros las más gruesas.

El sistema nervioso periférico también consta de los nervios que comunican el tronco encefálico con los órganos internos. Estos nervios forman el sistema nervioso autónomo. Este sistema nervioso funciona de forma independiente y regula los procesos internos del organismo que no precisan de un control consciente, como las acciones reflejas, como la frecuencia respiratoria, la cantidad de jugos gástricos secretados, la velocidad del paso de los alimentos a través del aparato digestivo, la frecuencia de las contracciones del corazón.

 

Columna vertebral

 

Meninges y sus capas

La médula espinal es la prolongación del encéfalo desde el agujero occipital hasta la región lumbar y se aloja en el conducto vertebral; en el ser humano es un cordón nervioso con una longitud aproximada de 33 cm y un diámetro de un cm. Durante el desarrollo la longitud de la médula coincide con la de la columna vertebral. Sin embargo, en un cuerpo humano adulto la médula espinal llega aproximadamente hasta la vértebra lumbar 'L1' y tiene forma casi cilíndrica: a medida que la médula se separa del bulbo raquídeo adquiere forma más cilíndrica.

La médula espinal es la encargada de llevar los impulsos nerviosos desde las diferentes regiones del cuerpo hacia el encéfalo, y del encéfalo a los segmentos distales del cuerpo. Pero también se encarga de controlar las actividades reflejas mediante el llamado arco reflejo.

Su región más interna está compuesta por la sustancia gris, que en un corte transversal se observa en forma de "H" en la región central, y la periférica por la sustancia blanca, que forma haces de fibras que trasportan la información. Está dividida en segmentos; así, los nervios espinales quedan emplazados en ocho cervicales, doce torácicos, cinco lumbares, cinco sacros y uno coccígeo. Cada segmento tiene dos pares de filamentos (dorsales y ventrales) situados de forma simétrica en la parte dorsal y ventral.

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La médula espinal es la prolongación del encéfalo desde el agujero occipital, al nivel de la decusación de las pirámides del bulbo raquídeo, hasta la región lumbar y se aloja en el conducto vertebral. En el ser humano es un cordón nervioso con una longitud que no coincide con la de la columna vertebral. En el cuerpo humano adulto la médula espinal llega aproximadamente hasta la vértebra lumbar 'L1', aunque en el recién nacido puede llegar hasta la 'L3' y tiene forma casi cilíndrica (a medida que la médula se separa del bulbo raquídeo adquiere forma más cilíndrica). En realidad es un tanto aplanada, aún conservando su forma cilíndrica, su diámetro frontal es superior al sagital.
La médula espinal es la encargada de llevar los impulsos nerviosos desde las diferentes regiones del cuerpo hacia el encéfalo, y del encéfalo a los segmentos distales del cuerpo, aspecto de una gran importancia en clínica. También se encarga de controlar las actividades reflejas mediante el llamado arco reflejo. Además transmite información de nuestro Sistema Nervioso Simpático y Parasimpático.
Su región más interna está compuesta por la sustancia gris, que en un corte transversal se observa en forma de "H" en la región central, y la periférica por la sustancia blanca, que forma haces de fibras que trasportan la información. Está dividida en segmentos; así, los nervios espinales quedan emplazados en ocho cervicales, doce torácicos, cinco lumbares, cinco sacros y uno coccígeo. Cada segmento tiene dos pares de raíces (dorsales y ventrales) situados de forma simétrica en la parte dorsal y ventral.
Presenta dos engrosamientos: 'C4' a 'C7': este engrosamiento se debe a las raíces de nervios que van a transmitir sensibilidad y acción motora hacia y desde los miembros superiores (brazo, antebrazo y mano). 'D11' a 'L1': se debe a las raíces de nervios que permiten transmitir la sensibilidad y acción motora hacia y desde los miembros inferiores (muslo, pierna y pie).

Configuración interna

En un corte transversal se observa una sustancia gris central y una sustancia blanca periférica. La sustancia gris está compuesta principalmente por neuronas y células de sostén (neuroglía). Presenta dos astas grises anteriores y dos astas grises posteriores unidas por la comisura gris.
Esta comisura gris tiene en su centro el conducto ependimario o epéndimo medular, que la divide en una comisura gris anterior y posterior. A nivel torácico y lumbar también aparecen las astas grises laterales que corresponden a los somas de las neuronas que forman el sistema autónomo simpático o toracolumbar.
El extremo final de la medula (a nivel de la segunda vértebra lumbar) recibe el nombre de cono medular y allí se localizan los centros de control de esfínteres, como son los del esfínter vesical y anal, así como el del esfínter seminal (este último, sólo en hombres, controla el esfínter de la vesícula seminal para la eyaculación del semen).
Las funciones de la médula son básicamente cuatro:

  1. Conducir aferencias sensitivas del tronco, cuello y las cuatro extremidades.
  2. Conducir aferencias motoras del tronco, cuello y extremidades.
  3. Conducir vías simpáticas del tronco y extremidades.
  4. Control de esfínteres.

La lesión de la médula causa uno o varios de los siguientes síntomas-signos:

  1. Parálisis en músculos del tronco, cuello y extremidades.
  2. Pérdida de sensibilidad del tronco, cuello y extremidades
  3. Trastornos (incontrol) de esfínter vesical, anal o seminal.
  4. Bloqueo del sistema simpático (hipotensión, bradicardia, distensión abdominal).

El grado de compromiso depende del grado del daño: puede tratarse de una lesión completa (si se observan todos los síntomas-signos indicados) o de una lesión incompleta si sólo presenta unos de los síntomas o todos pero en forma parcial (por ejemplo, parálisis parcial y no total). (www.orbizone.com)

Nivel de lesión

En clínica es muy importante conocer el nivel medular afectado. Para poder comprender la relación entre segmento medular afectado y nivel de parálisis producido hay que recordar que el hueso, a diferencia de las células nerviosas, tienen un crecimiento posterior al desarrollo de lo que es el tubo nervioso o médula, más importancia que cualquier referencia bibliográfica que sustente este esbozo es la referencia clínica.

Referencia Clínica

El daño de las vértebras 'C4' a 'C7' provoca parálisis que incluye las cuatro extremidades, la afectación a nivel de la 'D11' provoca parálisis de las extremidades inferiores. Para comprender el nivel de la lesión y el daño ocasionado hay que tener en cuenta el desfase en la velocidad de desarrollo entre el Sistema Nervioso y el Sistema Oseo.

Patología

Las afectaciones óseas van a comprimir distintas raíces de la médula espinal una buena higiene postural es necesaria para evitar complicaciones a largo plazo; aún así, muchas de estas alteraciones tienen una base genética o son provocadas por accidentes de difícil prevención.

Tratamiento

La lesión vértrevomedular, cuándo es completa, requiere fijación quirúrgica de columna realizada por profesional quirúrgico especializado; si la lesión afecta sólo al hueso, la intervención puede ser exitosa; si está dañado el nervio, o es dañado en la intervención, va a ser muy importante la valoración de déficit de autocuidados y el desarrollo de un plan integral de cuidados diseñado habitualmente por profesionales de la enfermería y que va a abarcar otras disciplinas, tanto sanitarias como sociales.

 

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Configuración interna

 En un corte transversal se observa una sustancia gris central y una sustancia blanca periférica. La sustancia está compuesta principalmente por somas (o cuerpos) de neuronas. Presenta dos astas grises anteriores y dos astas grises posteriores unidas por una comisura gris.

Esta comisura gris tiene en su centro el conducto ependimario o epéndimo medular, que la divide en una comisura gris anterior y posterior. A nivel torácico y lumbar también aparecen las astas grises laterales que corresponden a los somas de las neuronas que forman el sistema autónomo simpático o toracolumbar.

El extremo final de la medula (a nivel de la segunda vértebra lumbar) recibe el nombre de cono medular y allí se localizan los centros de control de esfínteres, como son los del esfínter vesical y anal, así como el del esfínter seminal (este último, sólo en hombres, controla el esfínter de la vesícula seminal para la eyaculación del semen).

Las funciones de la médula son básicamente cuatro:

  1. Conducir aferencias sensitivas del tronco, cuello y las cuatro extremidades.
  2. Conducir aferencias motoras del tronco, cuello y extremidades.
  3. Conducir vías simpáticas del tronco y extremidades.
  4. Control de esfínteres.

 

LOS NERVIOS

 

El sistema nervioso se compone de más de 10.000 millones de neuronas que recorren todo el organismo y establecen la interconexión entre el cerebro y el cuerpo y a veces se conectan entre sí.

La célula nerviosa, llamada neurona se compone del cuerpo celular y una sola extensión alargada llamada axón, para la transmisión de mensajes. Las neuronas tienen muchas pequeñas ramificaciones que captan la información, llamadas dendritas.

Normalmente los nervios transmiten sus mensajes por impulsos eléctricos en una sola dirección. El axón de la neurona se conecta a la dendrita de la neurona contigua. El axón que trasmite el mensaje libera una pequeña cantidad de sustancias químicas, denominada neuro-transmisores, en el punto de contacto entre las neuronas, a este fenómeno se le denomina sinapsis. Estas sustancias

Estimulan las dendritas de las neuronas contiguas, para que este inicie una nueva onda de excitación eléctrica. Distintos tipos de nervios utilizan diferentes neuro-transmisores para transmitir los mensajes por la sinapsis.

Cada axón grande esta recubierto por una especia de aislante, la vaina de mielina, cuya función es semejante al aislamiento de los cables eléctricos. Si se interrumpe el aislamiento o si este es defectuoso, la transmisión nerviosa se retrasa o se detiene, produciendo enfermedades como la esclerosis múltiple y el síndrome de Guillain- Barré.

El cerebro y los nervios forman un sistema de comunicación de gran complejidad que, en condiciones normales enviara y recibirá simultáneamente un volumen considerable de información. Sin embargo, el sistema es vulnerable a enfermedades y lesiones.

Por ejemplo, la degeneración nerviosa causara la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson. Las infecciones bacterianas o víricas del cerebro o de la médula espinal causarán una meningitis o una encefalitis. La obstrucción del riego sanguíneo al cerebro será la causa de un ictus. Los traumatismos o los tumores ocasionarán daños a la estructura cerebral o medular.

Vertebra en color

Cuerpo humano y la irradiación de los nervios

Encéfalo en color

 

 

 

¿CÓMO PERCIBE NUESTRO SISTEMA NERVIOSO?

 

Nuestro sistema nervioso tiene capacidad de percepción a través de dos grandes vías, o sea dos son las vías generales que conectan  los receptores con la corteza cerebral.

  1. La vía espino-talámica que es extero-receptora, o sea, recibe información desde fuera, de la capa superficial hacia la capa profunda y es la que percibe mejor el dolor, la temperatura y el tacto profundo. Cuando nosotros percibimos el dolor la comunicación del dolor nos llega por vía medular y la comunicación del canal medular usa la vía espino-talámica para transmitir la información al cerebro, o sea, trasmite la información de fuera hacia dentro a través de sus fibras espino-talámica que ascienden hacia el tálamo. Esta vía no nos sirve para palpar sutilmente. Necesitamos usar la segunda vía, la vía lemniscal.
  2. La vía lemniscal que es interno-receptora, es decir, recibe información de dentro afuera por lo que tenemos que estar en actitud de escucha ya que extrae información. Es la vía que trasmite sensaciones consciente propioceptoras, que surgen de dentro del cuerpo, como la información de la posición del sistema músculo-esquelético en reposo, el sentido cinético del cuerpo en movimiento, la sensación de vibración, el sentido táctil como la presión y la textura.

Es la vía que se especializa la médula para recibir información de los órganos  de todo lo que se mueve en el interior es la vía Lemniscal la que induce la información al cerebro. Con esta vía tenemos información de lo que ocurre sobre el cuerpo, dentro de él y entonces el cerebro inducirá por vía motora, refleja, endocrina, etc. la respuesta a ese estímulo. La intercepción se refiere a las vías ascendentes autonómicas.

Estas fibras ascienden por el cordón dorsal y se cruzan en el bulbo raquídeo, justo antes de los núcleos cuneados y Gracilis, después van hacia el tálamo

Usando estas dos grandes vías de información que nos pertenecen, tenemos información de todo lo que ocurre fuera del cuerpo y dentro del cuerpo.

Cuando estamos en actitud de escucha estamos usando la vía Lemniscal para nuestra percepción.

Cuando tengo el cráneo del paciente en nuestras manos no estamos trabajando con mi vía médulo-cerebral espino-talámica, si no que estamos metidos en la vía Lemniscal, que es capaz de extraer información de dentro del cuerpo del sujeto. Existe una tercera vía espino-cerebral, para la propiocepción inconsciente que esta en intima comunicación con el sentido consciente, aunque aquí no la trataremos.

Para realizar la terapia cráneo-sacral tenemos que estar centrados en los receptores digitales o corpúsculos de Paccini que responden a la diferencia de relieve de 0.1 micra, es decir, tiene una enorme sensibilidad táctil y forman parte de los corpúsculos neurológicos de la vía Lemniscal.

Tenemos que desarrollar la sensibilidad de los corpúsculos de Paccini que son receptores muy especializados y funcionan muy superficialmente. Por ello con muy poca presión los sentiremos, pasada esta presión sentiremos los de Meyner que nos dan información acerca de los músculos, si están tensos, de un tejido si esta acortado, etc. (palpación espino-talámica).

Tenemos que desarrollar nuestra percepción de los corpúsculos de Paccini que son los que nos van a dar la diferencia de presión del tejido, por tanto cuanta menos presión halla, mejor sentiré, a través de mi vía Lemniscal la información del paciente. Cuando hagamos la terapia cráneo sacral tenemos que preguntarnos si podemos hacer la escucha todavía con menos presión. Cuando parezca que ni siquiera tocamos el cráneo, es cuando podemos sentir el movimiento de expansión y contracción, con mayor facilidad.

Hay personas que tienen una enorme sensibilidad en las manos, incluso para tocar y percibir el campo áurico. Estas personas con acercar sus manos al cráneo y pensar en el impulso rítmico craneal, notaran los impulsos a varios centímetros del cuerpo, e incluso podrá hacer el ajuste cráneo sacral a distancia, alejados del paciente cientos o miles de kilómetros. Este tipo de elevada percepción sensorial lo llamamos sentido kinestésico. Yo creo que con un poco de práctica y con la intención de despertar este sentido todos podemos adquirir de nuevo esta sensación quinestésica a través de nuestras manos.

Puede ser que nuestras manos estén un poco bloqueadas a través de los corpúsculos de Paccini, debido a la costumbre de usar tanto los corpúsculos de Meissner en los masajes, en la osteopatía, en la vida diaria.

Podemos distinguir dos tipos de palpación:

La palpación activa: es la que utiliza la presión digital o el movimiento con un tacto un poco fuerte y para ello usa los corpúsculos de Meyner y la vía médula cerebral espino-talámica. De esta manera obtenemos datos del nivel de movimiento, la forma, la consistencia, la rigidez muscular, el dolor, etc. Esta palpación  por su activa fuerza puede provocar una respuesta al paciente, en forma de movimiento o de espasmo.

Aquí tenemos actividad motora de movimiento y presión y también actividad sensitiva. Esta actividad sensitiva tiene que realizar una discriminación táctil para diferenciar la actividad del paciente y la propia. Aquí se trata de tocar y manipular el tejido para sacar información.

Esta palpación puede inducir una respuesta defensiva en la musculatura del sujeto si realizamos alguna manipulación inapropiada.

La palpación pasiva: utiliza la mínima presión en los dedos de la mano, para apreciar o escuchar los ritmos o movimientos fisiológicos del paciente. Como por ejemplo el movimiento de la respiración o las pulsaciones cardiovasculares o como más sutil, el IRC que es el que nos atañe. Este IRC lo vamos a percibir como una onda de movimiento a través de un medio líquido.

Por su enorme sutileza tenemos que separar nuestros propios ritmos fisiológicos y escuchar únicamente los del paciente. Por ello es aconsejable tener una enorme tranquilidad y paz interior, para no inducir nuestro estrés al paciente.

La mano se tiene que fundir con los tejidos del paciente energéticamente hablando. Al principio es útil utilizar los mecanismos propioceptores de las muñecas, de los brazos o codos como instrumentos sensitivos. Esto nos ayuda a desconectar los corpúsculos de Meissner de nuestras manos, tan usados en los masajes.

Aquí estamos trabajando en nuestra vía médulo-cerebral lemniscal y usamos los corpúsculos nerviosos de Paccini. Los tractos propioceptores nos permiten conocer nuestra posición corporal en la oscuridad.

 

 

Vamos a desarrollar la sensibilidad en estos nuevos corpúsculos y para ello nos puede ser de ayuda el cerrar los ojos.

 

HACEMOS EJERCICIOS CON LAS SERVILLETAS

HACEMOS EJERCICIOS CON LAS MANOS DE NUESTRO COMPAÑERO

COLOCAMOS NUESTRAS MANOS EN NUESTRA CABEZA Y ESCUCHAMOS NUESTRO PROPIO RITMO

 

Vamos a hacer ejercicios de palpación en el cráneo, en el sacro y el los pies, para empezar, o también en las manos

Estos ritmos que se trasmiten por vía fibridal por las fascias, en extensión es igual a rotación interna y en flexión es igual a rotación externa. VOLVER